Gracias por todos los comentarios y reviews!!!!
XIX
Todas las sillas de la sara de espera de la sección de
clínica del Princeton estaban ocupadas. Se entremezclaban
expresiones de dolor, aburrimiento y desesperación. El taconeo
de los zapatos de Cuddy se agregó al rumor de la sala. Tras
ella House caminaba tratando de igualar el paso apresurado de la
decana.
- No puedo creer que me niegues mi derecho a trabajar. -
le espetó House por lo bajo.
- No te estoy quitando ese
derecho...mira - Cuddy le señaló una docena de
historias clínicas apiladas. - Puedes trabajar aquí
cuanto tiempo desees.
- Te estoy hablando de enfermedades
reales...no de las tonterías de todos estos idiotas.- House se
acercó desafiante.
Cuddy giró sobre sí y
quedaron muy cerca, frente a frente, listos a dar la pelea.
- Ni
siquiera intentes seguir manipulándome House. Esta vez no te
va a funcionar.- Cuddy no parpadeo una vez siquiera, concentrada,
mirando fijamente los furiosos ojos azules de House. El bajó
la mirada un segundo y luego observó a su alrededor. Se
enderezó e inspiró profundamente.
- NO LO HARÉ...-
Gritó House en la mitad de la sala de espera, que
repentinamente quedó en silencio.
- Me niego
rotundamente...NO VOY A ACOSTARME CON USTED PARA CONSERVAR MI
TRABAJO. No crea que por ser la directora del hospital voy a ceder a
sus propuestas indecentes!!!!! - Las venas del cuello de House
parecían a punto de estallar. Cuddy se sintió en la
mitad de un capítulo de "Dimensión Desconocida".
- Hasta un pobre cojo como yo tiene dignidad. - House levantó
la cabeza y salió del recinto renqueando mas que de costumbre.
Cuddy lo observó muda, mientras toda la gente la observaba
a ella, y mas de una enfermera aguantaba la risa.
- Maldito hijo
de puta..- murmuró para sí.
Leía rápidamente, pero pronto abandonó el esfuerzo porque se dió cuenta que no estaba entendiendo nada. Era solo un ejercicio ocular mientras su cerebro deambulaba por otros pensamientos, mas mundanos y menos productivos. Wilson se recostó en la silla, meditando hasta que súbitamente la puerta de la oficina se abrió con un crujido que lo hizo sobresaltarse.
- Me lo tienes que quitar de encima ¡YA! - Cuddy mantenía la mano en la perilla de la puerta, casi histérica.
- House? - Wilson sabía la respuesta aún antes de preguntar.
Cuddy cerró con un portazo y se plantó en frente del escritorio.
- ¿Quién más podría comportarse como un psicópata? Desde hace dos horas me persigue por todo el hospital exigiendo que lo deje trabajar de nuevo. Y acaba de montar todo un teatro en la clínica, con lo que logró espantar a más de la mitad de los pacientes.- Respiraba agitada. Wilson se puso en pie y la tomó suavemente del brazo. La llevó al sofá, cerca al balcón, y la hizo sentarse frente a él.
- Te pido ahora más que nunca, que tengas paciencia con él. - Wilson habló pausadamente, tratando de tranquilizarla.
- Ahora que pasó?¿Está otra vez enfermo? - La cara de Cuddy se contrajo en angustia. Nadie quería escuchar malas noticias.
- Creo que para que me entiendas, tendré que contarte algo.- Wilson se acomodó en el sofá y Cuddy se quedó mirándolo con atención.
A uno de los lados de la férrea y moderna estructura del Mass General Hospital se levantaba un edificio clásico con grandes columnatas y un portal imponente, que le infundieron algo de temor a Cameron. El sol caía perezoso sobre el prado que parecía refulgir en un festival de un verde imposible. Allison caminó rápidamente los metros que le faltaban para la entrada principal. Pasó la primera revisión de seguridad, recibió un pase de visitante y tomó un ascensor. Estaba totalmente convecida del paso a seguir, pero no estaba muy segura de lo que ocurriría después.
A través de la puerta de cristal vió como su oficina seguía vacía. Entró silenciosamente y se quedó de pie tras el escritorio, esperando. Salió al balcón con sigilo y atisbó hacia la oficina de Wilson. Pudo escuchar voces y sonrió. Cuddy acababa de entrar, tal y como lo había planeado. Dejó el bastón apoyado en el borde de la barda y pasó por sobre ella para quedar frente a la puerta del balcón de la oficina de Wilson. Acercó el oído al cristal. Notó movimiento al otro lado y tuvo que pegarse a la pared cuando Wilson y Cuddy se sentaron en el sofá, casi frente a él, para que no lo vieran a través del vidrio. Se felicitó mentalmente una vez más.
- Ya
ves...Cameron es mas inteligente de lo que creí. - Fue lo
primero que Cuddy dijo después que Wilson terminó de
hablar.
- Pero tu discurso todavía no me convence.- Cuddy
miró fijamente a Wilson.
- Cómo que no¿ No
te parece suficiente que lo hayan desechado así?- Wilson
enarcó las cejas.
- Se lo merece. - sentenció Cuddy
secamente. - Indudablemente Cameron fue la mejor alumna de su curso
acelerado de como comportarse como un desgraciado sin morir en el
intento. No le ha dado sino un poco de su indiferencia con el género
humano.
- Sabes bien que él cambió mucho después
de que Stacy se fué. - Wilson trataba de ablandar a Cuddy. Se
sentó mas cerca y sin pensarlo le tomó la mano. Ella
calló por un momento tratando de entender el punto de vista
del oncólogo, cuando un crujido en el balcón atrajo su
atención.
Con un movimiento muy calculado, House se inclinó ligeramente y pudo observar al par de doctores charlando entre sí.
Eres un chismoso Wilson!!!
Un
estremecimiento interno le trajo a la memoria el cabello y el olor de
Cameron, y se odió por recordar.
Escuchó la
respuesta de Cuddy y arrugó la frente, molesto.
Cuddy,
tienes el corazón mas podrido que el mío
Luego, la sorpresa y la curiosidad lo invadieron cuando observó
como Wilson se acercaba mas y mas a su jefa. Un borde de la cortina
le obstruyó parcialmente la visión y se inclinó
aún más tratando de tener mejor visión.
Involuntariamente apoyó el peso sobre la pierna enferma, y
ésta le falló. Para evitar caer, lanzó su mano
derecha y empujó el vidrio, que se movió con un
estruendo. Cuddy y Wilson giraron la cabeza y los ojos de los tres se
encontraron.
- HOUSE - Gritó Wilson cuando vió
la figura conocida tambalearse en el balcón. - Debí
haberlo adivinado.- Wilson abrió la puerta y tomó a
House de la solapa del saco, en parte invadido por la ira y en parte
para evitar que se fuera.
- Te lo dije! - se quejó Cuddy -
Se está comportando como un maldito acosador.
Wilson
arrastró a House a la oficina, y éste se quedó
de pie apoyado contra un librero.
- Nos estabas espiando? - Le
espetó Wilson.
La expresión de ambos fue reveladora
para House. Sabía que algo estaba ocurriendo entre Wilson y
Cuddy. Su lenguaje corporal, la cercanía en el sofá,
todo sugería un cambio entre ese par. Torció la boca en
una sonrisa sardónica.
- Solo estoy protegiendo los
intereses del hospital - House no pudo desviar la sonrisa del rostro
al saberse victorioso.
- Y qué de interesante tiene mi
oficina? - exclamó Wilson airado.
- Dime Jimmy, cómo
se vería que el jefe de Oncología se esté
tirando a la decana? - House los miró inocentemente.
Wilson
y Cuddy abrieron la boca simultáneamente, pero solo
balbucearon sílabas por unos segundos.
- Oye Cuddy,
esperma de oncólogo es mejor que esperma de nefrólogo?-
- Cómo te atreves? - Cuddy se abalanzó sobre House,
pero Wilson se interpuso entre ambos.
- Cálmense.- Atinó
a decir Wilson mientras Cuddy y House lo empujaban simultáneamente.
- Apuesto a que Wilson a duras penas solo se sabe el 69 y la del
misionero. - Repuso nuevamente House.
Wilson lo miró como
si quisiera asesinarlo en ese mismo instante. House le respondió
con una sonrisa.
Cuddy quedó cegada por la ira. House no
tenía derecho a tratarlos así, a manipularlos y
obligarlos a estar corriendo tras él para solucionar todo lo
que destrozaba a su paso.
- El que se debe haber vuelto muy malo
en la cama eres tú, House. Cameron ni siquiera soportó
más de una noche contigo.- Cuddy quedó muda después
de decirlo. Ya era demasiado tarde. La sonrisa se congeló en
los labios de House, pero sus ojos se endurecieron como el acero. El
sllencio en la oficina se hizo abrumador. House se apartó de
Wilson de un empellón, y nadie dijo una palabra más.
El jefe del Departamento de Inmunología se levantó de su silla y le ofreció una mano cálida a Cameron. Ella la estrechó tímidamente y a su señal se sentó en frente a él.
- Bienvenida al Mass General... - El médico sonrió complacido.
Cameron suavizó la expresión y miró hacia el suelo. Respiró profundamente antes de empezar a hablar. Se enderezó en la silla y miró a su interlocutor directo a los ojos.
- El propósito de mi visita es diferente al que Usted piensa , Dr. Berger. He venido hasta aquí porque creo que es justo disculparme en persona por no aceptar el trabajo que me ofreció.- Cameron observó a Berger sin pestañear, dispuesta a enfrentar lo que fuera.
