XX

Solo le quedaba un sitio del hospital por revisar. Había preguntado en urgencias, en la clínica, y nadie lo había visto, pero su motocicleta estaba aún en el parqueadero, por lo que decidió agotar la última opción.

Wilson respiró aliviado cuando vio a House sentado en la barda de la terraza del Princeton, fumando y tratando infructuosamente de hacer volutas de humo.

- Por fin te encuentro..- fue todo lo que dijo por saludo. House no le respondió y simplemente lo miró de reojo.

- Mira, siento lo que pasó en mi oficina…- empezó a decir Wilson.

- Es bueno enterarse que mi vida privada es el tema favorito de conversación con tu novia. – Lo interrumpió House.

- Cuddy no es mi novia.- Puntualizó Wilson

- La vicodina todavía no me ha fritado el cerebro. No me creas estúpido. Mejor, cuéntame…es tan dominante en la cama como en el hospital? – House arrugó la frente, inquisitivo.

- No es mi novia- repitió Wilson.

- Conociéndote, hasta te debe haber dado una buena dosis de latigazos. Te pone esposas? Ya me la imagino con uno de esos vestidos de cuero, bien apretadito, y ese trasero que debe parecer una fruta jugosa mmm…- House entornó los ojos con lascivia.

- CÁLLATE DE UNA VEZ- Wilson se sorprendió al escucharse gritar.

- Acéptalo pequeño oncólogo lujurioso, te estás acostando con mi mami…- House lo miró casi divertido.

- No sé porqué buscas fastidiar a todos, es como si quisieras que te odiáramos para así pagar alguna clase de culpa. Y basta de evadir el tema principal..House, que fue lo que te dijo Cameron… - Wilson decidió atacar el problema de raíz.

- Oyeee, esos cambios de tema solo los puedo hacer yo. Y además no quiero hablar de esa perra egoísta.- House retomó su cigarrillo.

- Sé que ella te quiere ..- empezó a decir Wilson.

- Cameron solo quiere que todos sintamos lástima por ella, por ser tan sufrida y tan altruista, la muy zorrita, y al final solo le interesa ella misma.- Respondió House secamente. Un pequeño destello de ira y frustración endureció sus ojos azules.

- Ohh vamos… hasta un idiota como tú se pudo haber dado cuenta de la cara con que ella te ha mirado estos tres años. Siempre pendiente de dónde estabas, si te estaba doliendo la pierna, incluso hasta de tu café. – Explicó Wilson.

- Si por supuesto, y también estuvo muy pendiente de mis empleados y por eso se estaba acostando con uno de ellos. Ya decía yo que el que jodiera con Chase era porque estaba muy interesada en mí.- House pensó que estaba hablando más de lo que debía. Wilson frunció el entrecejo, confundido.

- Estás seguro?

- Claro, si me los encontré en plena acción en el cuarto del conserje... incluso pensé en un momento en unirme a ellos. Ese cabello rubio de Chase me traía loco…

- Tal vez fue algo pasajero…tampoco te podía esperar toda la vida. Pero fui yo el que la vi día a día en la unidad de cuidado intensivo, cuidándote. Si eso no es amor, no sé que lo será…

- Pues mira lo que dejó tu diosa Allison Venus Cameron – le respondió House, que sacó un papelito arrugado del bolsillo de la chaqueta y lo lanzó al pecho de Wilson.

Jimmy logró cogerlo con dedos inseguros e intrigado lo leyó.

- Y esto es todo?- preguntó al final.

- Cómo que si es todo. Te parece poco?- House lo miró casi ofendido.

Wilson no sabía si echarse a reír o a llorar.

- Podrás ser el mejor médico en diagnóstico del mundo House, pero tratándose de la gente no eres más que un necio mocoso de quince años.

House observó a su amigo con incredulidad.

- Entonces, querido doctor Wilson…será que puedes iluminar mi corazón con tu profunda sabiduría – House se tomó el pecho teatralmente.

- Claro que sí, mi pequeño saltamontes…Todo indica que yo no estaba equivocado. Cameron sigue enamorada de ti.- Fue todo lo que Wilson le respondió. Le entregó de nuevo el papel y entró en el edificio. House miró nuevamente la nota y le dio vueltas, pensando que se había perdido de algo. Pero no, solamente estaba la misma escueta y desesperante línea escrita con una letra desigual pero legible.

"Hoy estaré en Boston. Cameron."


Cuddy se odió una vez más por haber discutido con House. El más necio, terco, estúpido y genial de sus empleados siempre lograba que se saliera de casillas. Un suave toque en la puerta la sacó de sus pensamientos y le hizo señas a Foreman, que esperaba afuera respetuosamente, para que entrara a su oficina.

- Hola Cuddy.- Saludó Foreman.

- Algún problema? – el tono de Lisa era defensivo, como se había acostumbrado a utilizar.

- No, al contrario. Todo está muy bien, y seguirá así mientras House no se meta conmigo.- Convino Foreman.

- El ya tiene sus propios líos que lo mantendrán bastante ocupado.- Informó Cuddy.

- Venía a pedirte un favor. Verás, una doctora amiga mía, está buscando trabajo. Así que me preguntaba si talvez…- Foreman dejó la frase a medias, insinuante.

- En qué se especializa tu amiga? – Preguntó Cuddy.

- Ella es muy buena en clínica, en emergencias, casos difíciles.- La respuesta de Foreman fue evasiva.

- Tengo un cupo disponible para la sala de emergencias pero…la conozco? – Cuddy se sintió intrigada.

Foreman sonrió antes de contestar.

- La recomiendo ampliamente. –

- Es alguna novia tuya? –

- NO, ni que lo fuera. En eso somos…incompatibles. Es alguien que conozco muy bien. No te arrepentirás de contratarla. – Foreman sonrió nuevamente satisfecho.

- Confío en ti, Eric. Dile que venga para entrevistarla. Cuándo crees que pueda venir?

- Estará aquí mañana mismo. Muchas gracias Cuddy.- Sin más se levantó y salió silenciosamente de la oficina. Cuando hubo salido al hall principal, sacó su teléfono móvil.

- Hola…. Si, ya hice lo que me pediste. Cuddy te recibirá mañana mismo….perfecto….nos veremos…cuídate.- Foreman colgó y guardó nuevamente el teléfono. Creyó que estaba empezando a pagar una vieja deuda que tenía, y se sintió mejor, así que salió silbando alegremente del hospital.