EPÍLOGO
La luz del sol destelló en las ventanas del Hospital Princeton Plainsboro, incluyendo las de la oficina de la decana.
Cuddy observaba fijamente sus manos que sostenían una hoja. Ni siquiera los dos suaves toques de la puerta lograron sacarla de su ensimismamiento.
- Sigue, siéntate. – Fue todo cuánto dijo a Wilson, que había entrado cuidadosamente.
- Qué miras? – Preguntó intrigado Jimmy al ver a Lisa tan concentrada.
- Cuáles son tus planes para los próximos cuarenta años Jimmy?- fue la respuesta de Cuddy.
- Cuarenta años? No sé, ni siquiera tengo planeado lo que haré la próxima semana.- Wilson levantó los hombros, confundido.
- Y los próximos nueve meses? – dijo nuevamente Cuddy
- ¿Seguir trabajando aquí?- la respuesta de Wilson sonó insegura.
- Pues te tengo una propuesta, que no sé si encontrarás interesante. – Cuddy levantó los ojos de sus manos y lo miró fijamente. Luego se estiró sobre el escritorio y le puso en frente la página que había estado observando. Wilson la leyó con cuidado, pero solo una palabra quedó grabada en su retina.
- ¿Positivo? – Miró a Cuddy que lo contemplaba fijamente. Parpadeó tres veces y finalmente, Wilson sonrió.
Cameron salió de un cubículo donde un hombre se retorcía de dolor.
- Cuarenta miligramos de demerol para la camilla cuatro. Es un cálculo renal.- Ordenó a la enfermera más cercana al tiempo que le entregaba la historia clínica.
- ¡Miren señores, esto es lo que pasa cuando me desobedecen y me delatan con Cuddy.- House habló en voz lo suficientemente alta para que todos lo escucharan, mientras señalaba con el extremo de su bastón a Cameron. Tras él, tres doctores, dos hombres de mediana estatura y una mujer de ojos claros, le escuchaban atentamente.
- Terminan condenados a la sala de emergencias, lidiando con sangre, vómito y otras secreciones igualmente desagradables. – House terminó con seriedad su discurso.
- Qué quieres?- Cameron pasó a su lado casi sin mirarlo, camino hacia otro cubículo.
- Estos ineptos necesitan ayuda con un test de inmunoglobulinas que no han podido hacer…- Le respondió House por lo bajo.
- Tan pronto termine con mi guardia les ayudo.- Cameron respondió a los tres doctores que se miraron entre sí.
- …después de haber visitado el círculo del infierno de mis ex – subordinados, volvamos al purgatorio de mi oficina…rápido.- House empujó a su corte fuera de la sala de emergencias. Luego volvió sobre sus pasos y se acercó a Cameron que lo vió de reojo.
- Y yo necesito solucionar un problemilla esta noche, en mi departamento- susurró House. Cameron levantó la cabeza y sus miradas cómplices, se cruzaron. Sin que nadie lo notara, House le pellizcó el trasero por encima de la bata, y ella dio un salto, sorprendida.
House se alejó por el corredor, cojeando rítmica y silenciosamente.
- Bastardo…- dijo Cameron lo bastante fuerte, tratando de ocultar la sonrisa en su rostro.
- Ya te oí…- Respondió House desde la puerta de salida, riendo, satisfecho.
FIN
