Hola a todos aquí les dejo el capítulo tres, como ya les había mencionado, estoy actualizando rápidamente para poder terminar antes de navidad, agradezco a todas las personas que se toman el tiempo de leer.
Les recuerdo que los personajes no me pertenecen, son de su creadora Rumiko-sama.
Simbología-kkk…- Los personajes hablan
-kkk…- Los personajes piensan
Capítulo III "El baile"
Día 19 de Diciembre
El día amanecía radiante en el pueblo de Nagoya, el señor Kazuo y su esposa Keiko le habían pedido amablemente a Ranma y Akane que cuidaran a su bebé ya que ellos debían salir por un par de horas del pueblo.
Los muchachos accedieron inmediatamente a la petición agradecidos de poder cooperar en algo y de esa manera retribuir la hospitalidad de la pareja. Después de comer decidieron salir a recorrer el pueblo en busca de alguna pista que les indicara el paradero de sus padres.
Ranma caminaba sobre una cerca, mientras que Akane iba sobre la acera con el pequeño Takeshi en sus brazos el cual parecía bastante a gusto ahí -Algunas costumbres nunca cambian- expresó la muchacha mirando a su prometido.
Él dejó de observar los alrededores para observar a la joven, hasta ese entonces no había notado lo bella que se veía cargando al bebé -¿A qué te refieres?- preguntó sin dejar de observarla fijamente.
La peli-azul se sintió extremadamente nerviosa ante la profunda mirada que Ranma le estaba otorgando -¿Por qué me mira de esa manera?- viró sutilmente su cabeza para evitar esos profundos ojos azul mar. En ese instante el pequeño comenzó a llorar bulliciosamente -Ranma, creo que Takeshi tiene hambre, busca un lugar donde sentarnos para darle algo de comer-
-Creo que vi un parque antes de aquí…vamos- dijo tomando la mano de la joven y dirigiéndose al lugar anteriormente indicado.
Tal como Ranma había dicho no tardaron más de diez minutos en encontrar el parque y tomar asiento en uno de los bancos -Ven acá pequeño, toma un poco de leche- expresó cariñosamente la muchacha meciendo al bebé. Takeshi en respuesta abrió un poco su pequeña boca para recibir el tan ansiado alimento.
Akane permanecía absolutamente concentrada en su labor de alimentar al niño, sin notar la mirada embobada de su prometido. Ranma observaba sin perder detalle cada uno de los gestos de la chica, sentía que su corazón se aceleraba notablemente cada vez que ella esbozaba una sonrisa o decía alguna palabra de cariño hacia Takeshi -Te ves linda- expresó, dejando salir casi por inercia las palabras que rondaban en su mente.
La menor de las Tendo dejó de jugar con el bebé para clavar sus ojos marrones en el rostro del muchacho -¿Qué fue lo que dijiste?- preguntó de forma casi imperceptible.
El oji-azul despertó de su letargo al darse cuenta de que había dicho esas palabras en voz alta -Etto…yo…Ak..Akane- dijo en un tono que denotaba claramente su nerviosismo.
Sin que ninguno de los dos lo notara sus rostros se fueron acercando lentamente -Ta... ta… te… to- balbuceó el bebé tirando con una de sus pequeñas manos la ropa de Akane.
Ambos muchachos se separaron con sus mejillas completamente sonrojadas -Etto... Ran... Ranma creo que el niño quiere jugar contigo- dijo observando como Takeshi intentaba acercarse al artista marcial.
Ranma observó a la muchacha y al bebé sin mover uno solo de sus músculos -¿Qué quieres que haga?- preguntó extrañado al ver como la muchacha le acercaba el bebé.
-El niño quiere jugar Ranma…- espetó con tono enternecedor -Jugarás con él ¿ne?- preguntó regalándole una radiante sonrisa
El muchacho quedó perdido en ese gesto de la joven, instintivamente alzó sus manos para tomar al pequeño el cual se acomodó alegremente entre sus brazos -¿Dónde crees que vas?- preguntó al ver que la joven caminaba lentamente alejándose de ambos.
Volteó tranquilamente hacia su prometido -Ahora tú cuidaras de él, mientras yo descanso un poco, hemos recorrido todo el pueblo… estoy agotada- respondió
Ranma levantó al pequeño y lo acomodó sobre sus hombros -Creo que la princesa necesita que un valiente y apuesto príncipe la rescate…que dices Takeshi ¿Vamos a salvarla de las garras del descanso?- preguntó con una pícara sonrisa a un sonriente bebé.
-No Ranma, ni lo sueñes- espetó Akane al ver como el chico se preparaba para correr hacía ella, con el único fin de fastidiarla.
-¡Al ataque!- expresó Ranma emprendiendo carrera para atrapar a su prometida.
Durante el resto de la tarde los tres permanecieron en el parque persiguiéndose unos a los otros ante la mirada de los transeúntes que reían y susurraban frases de cariño por la escena fraternal de los muchachos.
Día 20 de Diciembre
La noche caía estrellada sobre el pueblo de Nagoya, Ranma se encontraba en la habitación de visitas que compartía con Akane, pero en ese momento se encontraba solo arreglando su smoking para el baile del pueblo el cual se celebraría esa misma noche.
Mientras arreglaba su chaqueta negra, recordaba que esa mañana la señora y el señor Maki le habían comentado sobre el evento más concurrido de todo el pueblo.
Él y Akane habían discutido durante la tarde sobre el tema y decidieron asistir en busca de pistas, considerando que toda la gente del pueblo estaría allí. Al terminar de arreglar su vestimenta el muchacho fue al salón principal encontrándose con el señor Kazuo listo para el baile, elegantemente vestido con un smoking muy parecido al de Ranma pero blanco.
-Veo que mi ropa te sienta bien, me alegro- espetó el hombre observando el atuendo de Ranma que se ceñía perfectamente a su cuerpo.
El oji-azul esbozó una egocéntrica sonrisa -¿Akane y su esposa aún no están listas?- preguntó observando que ellos eran los únicos que estaban allí.
-No, aún no… ya sabes como son las mujeres, siempre tardan mucho en arreglarse- comentó el hombre.
En ese instante la señora Keiko hacía su aparición en el salón, con la tranquilidad que la caracterizaba se acercó a su esposo y le tomó del brazo, la mujer vestía un vestido largo que rozaba levemente el suelo de color blanco a par con su esposo.
-¿Y Akane?- preguntó Ranma algo impaciente por la demora de su prometida.
El matrimonio no respondió a la pregunta del muchacho, sólo se limitaron a observar frente a ellos como la esbelta figura de la muchacha se presentaba ante ellos.
Con algo de timidez se acercó al centro del salón donde se encontraban los demás. Ranma no podía dejar de observarla de pies a cabeza, ni siquiera reparó en que los demás no notaran su estado de ensoñación, simplemente se dejó llevar por la placentera vista que tenía frente a si. Akane llevaba un vestido color rojo largo que la cubría completamente desde el inicio de sus senos hasta los pies, no tenía tirantes lo cual permitía una exquisita vista sus hombros, además se ceñía a la perfección a la zona del pecho -Kuso, Akane está más desarrollada, en qué momento creció tanto…- pensaba el muchacho.
El suave toque de su piel contra la suya logró sacarlo de sus pensamientos -¿Nos vamos?- preguntó tímidamente.
El resto de los presentes asintieron, así los cuatro se dirigieron al gran templo donde se llevaría a cabo el baile.
Una hora después
Ranma y Akane se encontraban dentro del templo caminando de un lugar a otro mientras que aprovechaban para buscar alguna pista que los ayudara. El salón principal estaba completamente lleno de gente, algunos de los cuales bailaban amenamente al ritmo de la suave música.
-Si las personas nos ven caminar de un lugar a otro van a sospechar, de hecho ya nos están mirando extraño- dijo Akane.
Ranma volteó observando a las demás personas y notó que muchos lo miraban de forma bastante extraña -¿Qué propones?- preguntó
Las mejillas de la peli-azul se sonrojaron completamente, sin responder la pregunta tomó la mano del muchacho y lo condujo a la pista de baile -No pienses cosas raras… es que desde aquí tenemos una perspectiva completa del lugar- dijo rápidamente ocultando su rostro en el torso del muchacho.
Ranma se tensó completamente -No…no…pi…pienso co…cosas si…sigamos buscando- expresó de forma claramente nerviosa.
Ambos muchachos se encontraban perdidos en las sensaciones que estaban sintiendo, sus cuerpos emanaban calor, energía, amor. Sin darse cuenta comenzaron a moverse lentamente siguiendo el compás de la música. Los nervios que tenían en un principio se iban disipando con el pasar de los minutos, ya ni siquiera se preocupaban en buscar algún sospechoso.
En ese momento sólo existían ellos, con sus manos entrelazadas y sus cuerpos juntos, protegiéndose mutuamente, poco a poco Akane elevó su rostro encontrándose con la mirada cautivante del muchacho -Ranma…- el nombre del joven había salido de sus labios casi en un susurro.
El muchacho de coleta respiró profundamente -Tengo que hacerlo, debo hacerlo, ella…ella me mira especial…yo…yo quiero besarla- dejó de moverse al ritmo de la melodía de fondo y se concentró en su prometida, con nerviosismo comenzó a acercarse a ella con el propósito de hacer suyos sus labios -Akane…-
Ambos comenzaron a acercar sus rostros sincronizadamente, casi podían sentir el aliento del otro chocar contra sus propios labios, poco a poco fueron dejando caer sus parpados dando paso a lo que ambos deseaban desde hace mucho tiempo.
Cuando estaban a punto de besarse un fuerte grito femenino los hizo separarse bruscamente del susto. Ambos observaron la dirección desde donde provenía el estruendoso grito, ahí pudieron dilucidar dos personas con una larga túnica negra que los cubría completamente -¡Akane son ellos!- expresó el muchacho -Voy a seguirlos, tú espérame aquí, por nada del mundo vayas tras de mí, es muy peligroso- al decir esto emprendió rápidamente la carrera hacia los dos misteriosos personajes.
-Ni crea que me quedaré aquí de brazos cruzados- con agilidad levantó un poco su vestido y se quitó los zapatos de tacón que traía puestos -Kuso, y tan cerca que estábamos- con esos pensamientos corrió por el mismo lugar donde anteriormente se había ido Ranma.
Continuará
Notas de la autora:
La primera escena se la dedico a Caro ya que ella adora a los niños xDD, espero que les guste este capítulo y disfruten mucho de él.
Nuevamente repito, actualizaré bastante seguido para que sepan.
Matta ne
Besos Akane Red
