Aquí vengo con el capítulo número cinco, tardé más de lo previsto producto de las festividades, espero que todos ustedes hayan pasado una feliz navidad junto a su familia y amigos.
Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi, nuestra sensei.
Simbología
-kkk…- Los personajes hablan
-kkk…- Los personajes piensan
Capítulo V "El árbol de navidad"
Día 21 de Diciembre
Definitivamente la noche anterior había sido bastante ajetreada, al menos así lo sentía la menor de las Tendo, quien ahora se quejaba interiormente por el dolor de sus pies producto de los zapatos de tacón que había utilizado para el baile.
Recordaba perfectamente cada uno de los acontecimientos ocurridos entre ella y Ranma, sobretodo el saberse protegida en los brazos del muchacho y esa seguridad con que él le hablaba en ocaciones, o esa timidez con la que actuaba en otras -Kuso, yo debería estar preocupada por papá y tío Genma, en cambio en lo único que puedo pensar es en Ranma, no sé que pensará ahora de mí después de lo que dije ayer…shimatta¿En qué demonios estaba pensando?...-
-¿Tu novio sigue durmiendo?- preguntó una voz a su espalda
Akane volteó a ver a la dueña de aquella familiar voz encontrándose a la señora de la casa donde se hospedaba con Ranma desde que había arribado al pueblo de Nagoya -¡Señora Keiko!... no la oí llegar- expresó acercándose a la mujer tomando uno de los canastos de ropa que ella llevaba.
La joven esposa sonrió amablemente -Muchas gracias Akane-chan, no me oíste porque estabas muy concentrada¿Pensabas en tu novio?- preguntó divertida al ver el sonrojo de la muchacha.
La peli-azul observó de soslayo la expresión divertida de la mujer -Él no es… mi… etto yo nos soy su… ¿No recuerdo haberle dicho que somos nov… novios?- comentó entre tartamudeos.
-No es necesario que lo digas, se nota por la forma en que se miran- señaló la mujer tendiendo una pieza de ropa.
La joven dejó su nerviosismo de lado para entablar una pequeña conversación con la mujer -¿A qué se refiere?- preguntó inquisitivamente acomodando un pantalón pequeño sobre una de las cuerdas.
Keiko volvió a sonreír amigablemente -Muy simple mi querida Akane, él te mira como sólo un hombre enamorado puede mirar a una mujer ¿Acaso no notaste su expresión el día de ayer cuando te vio con aquel vestido para ir al baile?- preguntó clavando su mirada castaña en los marrones de ella -Y sé que tú le correspondes, te he visto muchas veces quedarte varios minutos mirándolo-
La muchacha iba a responder cuando una voz masculina la interrumpió -Akane… ha llegado una carta de Kasumi- espetó mostrando un papel que tenía entre sus manos.
La aludida volteó a ver al muchacho -¿Y qué dice?- preguntó con un leve carmín en su rostro observando a Keiko, quien susurraba levemente frases como "te lo dije"
-Nos pide que le llevemos un árbol para navidad- respondió el joven -¿Podríamos ir, no crees? Así aprovechamos de salir un poco… los dos… so…solos- agregó notoriamente sonrojado.
-Estoy segura que disfrutarán mucho de su paseo por el pueblo, en el centro encontrarán pinos muy lindos y grandes- acotó la señora de la casa con una amable sonrisa.
Akane observó la mirada de la mujer y esbozó una tierna sonrisa -Novios… después de todo eso es lo que somos- pensó -Vamos Ranma- espetó tomando al joven de la muñeca para dirigir sus pasos a la entrada principal de la pequeña cabaña.
Dos horas después
Tal como les había dicho la señora Keiko, al centro del pueblo había gran variedad de pinos de todos los tamaños y tipos, los prometidos más famosos de Nerima estaban disfrutando de una agradable tarde juntos, habían bromeado algunas veces, sin embargo con pequeñas situaciones o acercamientos ambos se sonrojaban notoriamente, estaba claro que los sucesos del día anterior habían calado hondamente en las mentes y corazones de ambos.
Ranma observaba como su prometida se acercaba mirando concentradamente distintos accesorios de navidad y decoraciones, la noche anterior apenas había conciliado el sueño después de haber cargado con ella hasta la cabaña de los Maki, su mente había trabajado prácticamente durante toda la noche -No creo haber entendido mal, ella reconoció que siente algo por mí, aunque supongo que en fondo yo ya lo sabía, pero ahora tengo la certeza de que es verdad… Si ella dio el primer paso, entonces yo debo dar el segundo, no creo que sea necesario hacer mucho, después de todo no la estoy conquistando ni nada por el estilo, solamente necesito que se muestre más dócil para poder acercarme a ella con facilidad, he notado que se pone muy nerviosa cuando la miro a los ojos… tal vez pueda usar eso a mi favor…-
-Éste es muy lindo… podríamos llevarlo ¿tú qué dices Ranma?- preguntó la muchacha dejando ver su esplendorosa sonrisa.
El artista marcial comenzó a caminar entre los diversos pinos que había en el lugar, observando a la joven desde distintas perspectivas, maravillándose con todas y cada una de ellas -Lo mejor es empezar cuanto antes…tal vez ahora- trató de abandonar sus pensamientos para poner real atención al pedido de su prometida -Por mí está bien, si a ti te agrada a mí también- comentó con voz enronquecida.
La joven dejó de observar el pino para desviar su mirada al muchacho, mas no lo encontró por ningún lugar -Sé que estás aquí Ranma puedo sentir tu presencia- expresó dejando en evidencia que podía sentir el aura que emanaba del joven Saotome.
-Sé que puedes sentirme, de la misma manera que yo puedo sentirte Akane…- el peli-negro dejó caer las últimas palabras casi en un suspiro provocando un fuerte estremecimiento en la menor de las Tendo.
La chica miraba en todas las direcciones, tratando de encontrar el lugar donde se hallaba su prometido -Ya deja de jugar Baka ¿Qué pretendes? Deberías saber que ya no eres un niño-
-Si lo soy…- respondió -…Soy tú niño- agregó mentalmente
La joven volteó lentamente al reconocer la voz a su espalda, sorprendentemente se halló a escasa distancia del chico, que en ese momento la miraba penetrantemente -Ran…ma- susurró -Chikuso… no puedo contra él si me mira de esa manera… es tan kawaii…
El muchacho se acercó ligeramente a la menor de las Tendo -Yo…quería hablar… co… con… tigo sobre lo de a… ayer, lo que di…dijiste- tartamudeó visiblemente nervioso el oji-azul.
Un fuerte sonrojo se apoderó de las mejillas de la muchacha al recordar lo que había dicho impulsivamente el día de anterior -Etto…yo… bueno yo… no me fijé lo que dije- reconoció tímidamente observando un punto fijo en el suelo.
El muchacho se sintió levemente desilusionado al escuchar esas palabras, sin embargo decidió que no se daría por vencido tan fácilmente, no hasta que le dijera lo que quería -Yo… sólo quiero que sepas que yo… me… me siento… igual que tú, es decir, lo que di… dijiste ayer… etto yo… me pasa igual- respondió tratando de mantener la calma lo más que pudo.
La menor de las hermanas Tendo se encontraba visiblemente nerviosa ante la actitud de su prometido -¿A qué te refieres¿Qué quieres decir con eso?- preguntó con ilusión.
-Yo… yo…- intentaba hablar sin embargo las palabras se negaban a salir de sus labios -Kuso, este es el momento…debo decírselo ahora- dejó sus nervios de lado y fijo sus dos ojos azulados en los marrones de la muchacha -Tú a mí me gu… gus… gus… No puedo…no puedo hacerlo, al menos aún no…- con toda la fuerza de voluntad que le quedaba pagó rápidamente el pino lo cargó en sus brazos y comenzó a correr rápidamente en dirección a la pequeña cabaña.
-Ranma… ¡Matte!- expresó la muchacha al ver que el joven se alejaba considerablemente de ella.
Mientras corría el artista marcial le preguntó -¿Qué crees que haya para la cena?- cambiando drásticamente de tema.
La peli-azul siguió tras los pasos de su prometido -No cambies el tema… ¡Ranma ven acá!- expresó mientras perseguía al muchacho con el ocaso de testigo.
Continuará
Notas de la autora:
Me divertí mucho escribiendo este capítulo, ya podemos ver que nuestro adorado tormento comienza a despertar, aunque aún le falta para madurar ya vamos encaminados. Gracias a todas las que leen espero seguir saciando sus mentes con escenas románticas.
Espero que hayan tenido una ¡Feliz Navidad!
Matta ne
Besos Akane Red
