Hola a todos, se suponía que el día lunes actualizaría este fic, pero lamentablemente el trabajo y las celebridades me lo impidieron, a pesar de eso aquí estoy de nuevo para dejarles otro capítulo, aprovecho de agradecer a todos aquellos que se han tomado el tiempo de dejar sus comentarios. Aprovecho de dedicar este capítulo a Caro, para que este año 2008 sea mucho mejor que el anterior y sigamos compartiendo momentos juntas.

Les recuerdo como siempre que los personajes no me pertenecen, son de Takahashi Rumiko, la creadora de mi trauma por la falta de beso en la serie.

Simbología

-kkk…- Los personajes hablan

-kkk…- Los personajes piensan

Capítulo VI "El obsequio ideal"

Día 22 de Diciembre

La nieve caía suave por los techos de Nagoya, la mayoría de la gente se encontraba en sus casas para evitar el frío viento. Después de la comida Ranma y Akane habían decidido salir una vez más a recorrer el pueblo aprovechando que pocas personas transitaban por las calles, por lo que la búsqueda de alguna pista se tornaba más expedita.

Sin darse cuenta habían recorrido poco más de la mitad del pueblo tomados de la mano, durante los días que llevaban en aquel pueblo buscando pistas habían adoptado muchas costumbres de pareja que antes no tenían por la presión y vigilancia de familia y amigos.

-Creo que encontrar a nuestros padres será más difícil de lo que imaginaba, llevamos muchos días y aún no hemos podido encontrar pistas o algún rastro de ellos- espetó el joven artista marcial.

La muchacha a su lado asintió con su cabeza -Es verdad, hemos buscado por casi todo el pueblo y no hemos hallado nada…Tal vez deberíamos separarnos ¿Tú que dices?- preguntó observando al muchacho.

Ranma la observó con el ceño totalmente fruncido -De ninguna manera… no pienso dejar que andes sola por estos lugares, además pueden aparecer los tipos que nos atacaron la otra noche…- espetó tajantemente -Yo debo estar a tu lado para protegerte- añadió en un susurro casi imperceptible.

-Yo sé cuidarme sola, soy una artista marcial por si lo olvidabas- expresó con un cierto deje de ira en su voz -Además debemos apresurarnos, no sabemos en qué situación se encuentran nuestros padres… te propongo que busquemos pistas por separado, solo una hora y luego nos reunimos en el parque del otro día ¿Te parece?- preguntó esperanzada de que la respuesta fuera positiva.

El chico siguió caminando en silencio, sin responder a la propuesta realizada por la muchacha, sabía que tenía razón y que la idea era buena, sin embargo no quería alejarse de ella y no solamente por preocupación si no que también por compañía.

La peli-azul observó detenidamente cada uno de los gestos realizados por él, esperando alguna palabra, al ver que éste no tenía intenciones de responder intervino nuevamente -Ranma…- pronunció con suavidad al tiempo que se situaba frente al joven impidiendo que él continuara su trayecto -Solo será una hora…nada va a pasarme lo prometo- dijo tiernamente.

Inevitablemente el rostro del artista marcial expresó la misma mirada de un niño al que le arrebatan un dulce. Esta actitud detonó en la joven un cálido sentimiento de amor desde lo más profundo de su corazón, instintivamente y guiada por estas emociones, alzó una de sus manos y la posó en la mejilla del chico, acariciándola lentamente mientras que le regalaba una afectuosa sonrisa.

Las manos del oji-azul estaban estáticas, dejándolo imposibilitado a responder a las caricias entregadas, la expresión de nerviosismo que reflejaba el joven sacó a Akane de sus amorosos pensamientos, para devolverla a la realidad -Kuso... ¿Por qué hice eso¿Qué me está pasando? Siento más ganas que nunca de que me bese… ¡Oh Ranma! Si tan solo…- con nerviosismo se apartó de él, completamente avergonzada por su osadía.

El aludido la observó con un fuerte y claro sonrojo -Etto…Ak…Akane tú ti… tienes razón- comentó entre tartamudeos, tuvo que respirar profundamente para recuperar la cordura perdida por el roce anteriormente recibido -¿Nos encontramos en una hora en el parque?- preguntó

La menor de los Tendo asintió en un simple gesto, los nervios aún estaban presentes en ella, cabizbaja volteó en dirección contraria a donde se encontraba su prometido y comenzó a caminar.

-¡Akane!- la llamada del muchacho la hizo voltear nuevamente encontrándose con su rostro, quedando literalmente perdida en sus azulados ojos -Ten cuidado…- expresó con un dulce tono de voz.

La joven esbozó un pequeña sonrisa -También tú… hasta pronto- respondió retomando su camino, luego de dar algunos pasos volteó a ver a su prometido y vio que él ya caminaba en sentido contrario al de ella, por lo que siguió su camino.

El oji-azul sintió una cálida mirada a su espalda, lentamente detuvo sus pasos y volteó a ver a la joven, sin embargo ésta ya se encontraba a varios metros de distancia de él.

Así continuaron hasta perderse totalmente de vista.


Media hora después

Akane caminaba por el centro comercial del pueblo totalmente abstraída en sus pensamientos -No puedo dejar de pensar en él… me pregunto si estará pensando en mí… je, eso es imposible, Ranma pensando en mí es sencillamente imposible, aunque… los días que hemos estado aquí ha sido muy lindo conmigo…bueno, dentro de lo que se puede-

-¡Acérquense chicas vengan a ver el regalo ideal para sus novios para esta noche buena!-

Las palabras "novio" y "regalo" calaron profundamente en la joven -¡Shimatta! Lo había olvidado, debo buscar un regalo para el baka de Ranma, no tengo tiempo para hacer algo yo misma, así que no me queda otra opción que comprarle algo- dijo para si misma.

Es ese instante dejó de lado todo tipo de búsqueda para dedicarse completamente a una cosa; encontrar un obsequio para Ranma.


La situación del artista marcial no era muy distinta a la de su prometida, desde que se encontraba caminando sólo había notado ciertos detalles que antes por alguna extraña razón no había visto, en cada uno de los locales del centro comercial habían ofertas y todo tipo de cosas para regalos de navidad, el muchacho observaba distraído cada una de las vitrinas, de pronto en una de ellas vio un pequeño osito de felpa junto a una caja musical -Je… se parece a la que le regalé a Akane la primera navidad que pasamos juntos…- en ese segundo su semblante se paralizó completamente -Kuso… olvidé comprar algo para Akane, por suerte ahora estoy solo y aún tengo tiempo- dijo tranquilizándose un poco.

Siguió su camino y se encontró con una serie de cosas para mujeres, miraba desilusionado cada una de las cosas -Akane es demasiado… Akane… de seguro a ella no le gustan esas cosas, son demasiado femeninas- siguió transitando por las calles de Nagoya cuando unos llamativos letreros llamaron su atención.

Los carteles estaban hechos en trozos de madera posicionados sobre los muros de las casas, al leerlos quedó más extrañado aún, ya que estos tenían frases como:

"Debes demostrarle tu amor"… "El futuro del Dojo está en sus manos"… "demuestra tu hombría"… "Contamos contigo"

Las palabras leídas en esos letreros se le hacían bastante familiares -Rayos, en este momento no tengo tiempo para tontas frases, solo me quedan algunos minutos antes de que me reúna con Akane…debo encontrar algo y rápido…- decidido a ignorar los mensajes siguió con su camino.

Diez minutos más tarde, el heredero del combate estilo libre se encontraba completamente malhumorado -Ya recorrí todos los locales y no hallé absolutamente nada… las cosas aquí son mucho más costosas que en Nerima, debe ser porque es un pueblo más apartado de Tokio- reclamaba en voz alta.

-¿Buscas un regalo para tu prometida?- preguntó una voz a su costado

El joven observó con desconfianza al señor que había formulado la pregunta -¿Quién es usted y qué quiere?- preguntó tajante con el ceño ligeramente fruncido.

-Pero que jovencito más mal educado- comentó otro señor al otro costado del artista marcial -Nosotros somos solo unos humildes vendedores, escuchamos casualmente que buscabas un regalo para tu prometida y queremos ayudarte- añadió con una afable sonrisa en su rostro.

Ranma observó curioso a los dos hombres, por alguna extraña razón aquellos misteriosos vendedores le eran bastante familiar, sin embargo prefirió no pensar en eso y restarle importancia -¿Cómo pueden ustedes ayudarme?- preguntó

Uno de los vendedores se acercó al muchacho y le entregó una pequeña cajita con forma de corazón, el chico de coleta tomó el objeto entre sus manos con mucho cuidado, observando de reojo a los hombres a su lado, abrió la pequeña caja y observó lo que había en su interior -Vaya, es muy bonito, de seguro a Akane le gustaría algo así… ¿Cuánto cuesta?- preguntó con interés.

-Es gratis- … -2000 Yens- dijeron los dos vendedores al unísono. Al ver que sus opiniones discrepaban se dirigieron amenazantes miradas.

-Se supone que estamos haciendo una obra de caridad por navidad… querido amigo- comentó uno de ellos mientras se arreglaba su negro bigote.

-Lo sé compañero…pero ya no tenemos que comer así que una pequeña ayuda no nos viene mal ¿no cree?- respondió el otro acomodando sus gafas

El muchacho observó aburrido la pequeña escena, distraídamente observó un reloj que había en una de las vitrinas -Kuso… estoy retrazado, Akane ya debe haber llegado al parque…Muchas gracias por todo, ahí tienen 1000 Yens, que tengan un buen día… adiós- expresó arrojando la cantidad de dinero a los dos hombres al tiempo que corría velozmente al punto de reunión acordado.

-Las cosas están saliendo tal como lo habíamos planeado- comentó uno de los hombres quitándose el disfraz que traía puesto.

-Tiene toda la razón, ahora solo nos queda esperar- respondió el otro, con su semblante completamente serio.


El par de prometidos más tercos de todo Japón se encontraron justo a la hora acordada en el parque, ambos llegaron al lugar corriendo a toda velocidad.

Poco antes de llegar el muchacho se guardó en uno de los bolsillos de su pantalón la pequeña cajita -Y bien… ¿Encontraste alguna pista?- preguntó rápidamente, recordando la razón por la que se habían separado inicialmente -¿Qué llevas en esa bolsa?- añadió dirigiendo su mirada a una de las manos de la joven que sostenía el objeto.

El semblante de la muchacha se convirtió en un manojo de nervios -Etto… ¡no lo veas!- gritó con todas sus fuerzas logrando que el joven dejara de hurgar dentro de la bolsa -Son cosas de mujeres, no puedes verlas porque son mías… y no encontré nada ¿Cómo te fue a ti?- preguntó

-No encontré nada, será mejor que continuemos mañana, ha sido mucho por hoy- comentó el chico.

La peli-azul tomó una de las manos del joven y comenzó a caminar en dirección a la cabaña -Volamos a casa-

Así ambos dirigieron sus pasos al lugar donde descansarían de la ajetreada tarde con un solo pensamiento en sus mentes -Solo espero que le guste…

Continuará

Notas de la autora:

Espero que hayan disfrutado este capítulo¿Ya notaron que nuestra parejita empieza a tener ciertas dificultades para permanecer separados? Jeje y eso que solo fue por una hora, no quiero ni pensar en lo que sucedería si se distancian por un día, aunque hay que comprender a Ranma, él no quiere que algo malo le pase a la muchacha.

Me entretuve mucho con toda la escena de Ranma buscando un regalo para Akane… ¿Qué será lo que piensa obsequiarle? Si quieren saber no se pierdan el siguiente capítulo.

Matta ne

Besos Akane Red