Y lo prometido es deuda, eh aquí el ultimo capitulo de este fic que creí por un momento no llegar a terminar, pero lo logre!! tenía miedo de dejarlo inconcluso, era lo que mas temía, pero gracias a la inspiración, bendita inspiración y claro, por supuesto a Brianda, mi super amiga, tengo que reconocerlo me ayudo a generar ideas y vaya que estoy feliz con el resultado final, se que los primeros capítulos no fueron los mejor redactados, ni contados, ni escritos, pero me sirvieron de practica, y estos dos últimos capítulos siento que han sido los mejores, fue como un cambio drástico de cómo escribía a ahora como escribo. Me siento grande. :)

Pero bueno no les quito mas tiempo, los dejo con la lectura, este cap es pequeño porque ya no quedaba nada mas que decir, solo es el cierre de esto, espero que haya quedado bien, a mi me gustó.

NOTA: Como aqui los deseos se pueden hacer realidad... Sowelo me dijo que si no podria haber escrito algo de la despedida de Harry y Ginny, ese simple comentario prendio algo en mi cerebro y salio esto, espero que haya quedado agradable, lo acabo de terminar de escribir hace instantes.


Cap. 8 ― Inicios de un futuro.

Un fuerte estruendo lo llevó a despertarse de golpe logrando que por poco cayera de la cama como el día anterior, pero no, estaba vez no lo permitiría y con un ágil movimiento lo impidió regresando a su cama.

― ¿Qué pasa? ― preguntó algo adormilado aun.

No recibió respuesta, pero si vio al dueño de tanto alboroto, se trataba de Harry yendo de un lugar a otro tan de prisa que a cada momento chocaba con la cama y lanzaba un bufido de dolor, aparentemente tenía pocos minutos de haber despertado y estaba desesperado.

― Que ya son las diez y necesito ir al Expreso de Howgarts.

― Por si no lo recuerdas te graduaste antes del verano ― refutó Ron volviendo a acomodarse.

― Si, pero por si tú no lo recuerdas tu hermana aun asistirá este año y no permitiré que se vaya sin despedirme ― sentenció Harry al fin encontrando lo que buscaba, saco un pergamino algo arrugado el cual Ron no pudo reconocer y que estaba en el lugar más recóndito de su baúl.

― Como quieras, yo dormiré, solo recuerda que tenemos que estar a las 12 en la Academia.

― Si, no te preocupes, me despediré de Ginny y luego tengo que hacer unas cosas, pero puntual los veré.

Prometió terminando de vestirse, tiempo en el cual Ron volvió a entrar en las alas de Morfeo llegando a los ronquidos.

Harry bajo a la sala para encontrarse con Ginny quien ya lo esperaba junto a sus padres para salir directo al inicio de un nuevo curso, su último curso.

Ginny aun no realizaba su examen de Aparición, aunque ya estaba en edad, así que tuvieron que ir en un automóvil que les fue prestado por el Ministerio gracias a una llamada de Harry a la persona correcta.

Llegaron a las 10:40, estaban con el tiempo justo para que abordara el tren, pasaron casi corriendo por entre los andenes, Harry iba empujando el carrito con las cosas de su novia, esa situación le traía tantos recuerdos, tantos años haciendo el mismo recorrido para tantos inicios de clases que se convirtieron en los mejores años de su vida; ahora acompañaba a la mujer que mas quería a que subiera el tren y se alejara de él, cuanto deseaba poder pedirle que se quedara, que no lo dejara solo en su nueva vida lejos del mal y la destrucción de Voldemort, pero sería muy egoísta si pidiera eso, es mas ya se sentía egoísta solo de pensarlo, pero no podría reprimir esos sentimientos, no quería verla marchar, no quería separarse de ella, no de nuevo, como la primera vez que estuvieron juntos y escasos meses después tuvieron que decirse adiós… no quería que eso pasara de nuevo…

De pronto sintió que alguien le gritaba, se había quedado tan sumido en sus pensamientos que no se percato de que ya habían llegado a la pared para ingresar al anden 9 ¾. Era Ginny quien le gritaba que se apresurara, ya habían pasado los señores Weasley, solo faltaban ellos dos, Harry asintió y tras ver a Ginny cruzar agarro vuelo para cruzar la barrera de concreto que lo separaba con el mundo mágico, sintió algo de nostalgia pasar por esa pared y recordar la primera vez que hizo eso, la primera vez que vio a Ginny cuando preguntó como llegar, la primera vez que vio a esa pequeña niña, pelirroja y algo pecosa que si en ese momento alguien le hubiera dicho que sería su novia los hubiera tachado de locos e idiotas por pensar que el andaría con alguien menor, aunque a sus 11 años tal vez lo que hubiera pasado es que se sonrojaría a mas no poder y tímidamente se hubiera alejado.

Llegó al anden y como siempre se sorprendió al verlo repleto de personas felices y entusiasmadas por un nuevo año, para algunos su primero, nadie tenía la preocupación de sufrir por un mal acechando todo el tiempo. Un sentimiento que el experimento por seis años, cada que iba a Howgarts, pero ya no mas, ese temores estaban totalmente eliminados.

Ginny y sus padres lo esperaban a la entrada del vagón, inició su camino a ellos sintiendo como cientos de miradas se posaban en él y susurraban cosas inteligibles e incomodas, a pesar de que ya había pasado un año de que derrotó a Voldemort los murmullos aun no cesaban.

Llegó con Ginny, sus padres ya la habían llenado de besos y consejos para que se cuidara pues este año no estaría ni Harry ni su hermano para protegerla, después de muchos asentimientos de parte de Ginny y promesas de no quebrantar ninguna regla, de no seguir los pasos de sus hermanos, de no meterse en líos, de portarse bien, de cuidarse y muchas mas, al fin la dejaron en paz en el momento que llegó Harry junto a ellos.

­― Nosotros nos encargamos de esto Harry ― comentó el señor Weasley tomando el carrito y conduciéndolo al vagón de carga.

La señora Weasley besó por última vez a su pequeña y con nostalgia la abrazó, se sentía como la primera vez que la dejaba en el tren, porque la primera vez sabía que Ron podría protegerla, esta vez… estaba sola.

Se alejaron aprisa, ya debería de estar el equipaje a bordo.

Harry vio a Ginny tener su mirada concentrada en sus padres y después dirigir su mirada a los ojos de él, los cuales se mostraban algo inquietos.

― ¿Podrían dejar de verme? ― pregunto incomodo, desconcertando completamente a Ginny al punto de hacerla fruncir la boca ­― No es a ti cariño ­― respondió cariñosamente rosando con la palma de su mano la mejilla de esta ― lo que pasa es que no dejan de mirarme.

Ginny volcó una mirada a su alrededor y se percato, efectivamente, de que todos no le quitaban la mirada a su novio mientras musitaban cosas que no lograba entender.

― No te fijes en ellos, solo concéntrate en que me viniste a verme a mi, viniste a despedirte de mi, viniste solo conmigo ― le respondió tomando su cara entre sus manos y dejando que su vista se complementara una en la otra.

― Tienes razón Ginny y eso me recuerda que te voy a extrañar mucho ― la aprisionó entre sus brazos atrayéndola mas a su cuerpo sin ningún deseo de dejarla libre, de dejar de sentir esa sensación, esa calidez que su cuerpo le otorgaba con un abrazo.

Ginny apoyó su cabeza en el pecho de Harry y lo abrazó fuertemente, ella tampoco deseaba alejarse, no quería dejarlo, apenas tenían poco más de un mes de novios y debían separarse, ¡no era justo! ¡no lo era!

― Te amo Ginny ― pronunció en un susurro solo para que fuera escuchado por ella.

Comenzó a darle pequeños besos en la frente, besos cálidos y tiernos que fueron bajando poco a poco por su nariz, pasando por su mejilla y llegando a su objetivo principal, su boca tierna, carnosa y sensible; capturo sus labios suavemente en una caricia lenta y sutil mientras su abrazo se volvía mucho mas intenso, mucho mas fuerte, no quería dejarla ir, mas sin embargo sabía que debía hacerlo, una lágrima silenciosa salió para viajar por su mejilla en el momento en el cual sus bocas se separaban sin querer hacerlo tratando de alargar mas el momento de la despedida.

Seguramente Ginny vio esa lágrima salir porque pronto sus ojos empezaran a humedecerse y se aferró mas a él volviendo a posar su cabeza en su pecho.

― No quiero irme Harry, te amo, no quiero alejarme, no de nuevo ― sentenció aferrándose tanto como podía y Harry no conseguía alejar sus propios deseos de retenerla a su lado y la aprisionaba en sus brazos con mas fuerza.

― Yo tampoco quiero que te vayas, pero debes hacerlo.

― No, no voy a ir, me quedaré contigo, no me importa no terminar, no me quiero alejar, no me volverás a alejar ― repitió, esta vez Harry con todo el dolor de su corazón dejó la fuerza del abrazo y trató de apartar a Ginny de él empujándola por los hombros ― no Harry, no me alejes ― suplicó.

― No te estoy alejando, te dejo ir ― aclaró con la mirada aun triste y cabizbaja.

― Pero no me quiero ir ― susurró.

― No me quieres dejar, como yo tampoco lo quiera hacer, pero tú quieres ir a la escuela, ver a tus amigos, tomar clases, deseas terminar Hogwarts, graduarte Ginny, solo es un año, no toda la vida, te doy mi palabra que iré a visitarte pronto ­― prometió Harry solemnemente.

― ¿Lo juras?

― Te juro que solo estaré pensando en el día que nos veamos, contaré los días para verte, esperaré con ansias esa carta que tiene que llegar a mi mínimo dos veces a la semana ― rio divertido como también ella, y tomó la barbilla de Ginny para subir su mirada que estaba clavada en el suelo ― y nunca, nunca, nunca dejaré de recordarte, de tenerte presente todo el día, e iré a verte en cuanto vea en una carta "salida", no te podrás librar de mi tan fácilmente Weasley ― sentenció Harry haciéndola reír un poco y capturando de nuevo sus labios con los de él, aprisionándola por ultima vez…

El sonido de la campana les indicó que debían abordar ya, se separaron y entre lágrimas Ginny subió los primeros peldaños para entrar al vagón.

― Por poco lo olvido ― dijo Harry y de la bolsa de la chaqueta que llevaba puesta sacó un pergamino viejo y maltratado que estaba ya para tirarse, según la visión de cada persona ― quiero darte esto ― le alargó el viejo pergamino que lo había acompañado en sus aventuras desde tercer año y el cual era un valioso tesoro para él, por haber pertenecido una vez a su padre.

― Pero Harry… este es… ― no podía creer lo que pasaba.

― Si, es el mapa del merodeador, a mi no me servirá de nada, tiene que estar en los confines del colegio para funcionar, presiento que podrá serte de ayuda, recuerda, solo pones la punta de tu varita en el pergamino y pronuncias: Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ― hizo lo que dijo y el pergamino empezó a tener vida y finas líneas comenzaron a llenarlo en su totalidad ― ahora no se podrá ver nada mas que el colegio ya que no está cerca de Hogwarts, cuando termines has lo mismo solo que esta vez di: Travesura realizada y listo ― las líneas que empezaban a verse ahora desaparecían.

― Yo no puedo, esto es…

― Ginny yo no podre utilizarlo e imagino que tu podrás sacarle provecho, no creo que sigas al pie de la letra todo lo que dijeron tus padres ― le hizo un giño mientras lanzaba una mirada a sus suegros que lo esperaban ― solo no te metas en graves problemas y cuídate.

Ginny sonrió, Harry la conocía bastante bien. Volvió a extender el pergamino a sus manos y esta vez lo aceptó sin reproches, lo pegó a su pecho y se juró protegerlo.

― Cuando termine el año te lo devolveré ― afirmó Ginny dándole un beso corto en los labios, sabiendo de los pocos segundos que les quedaban juntos.

― Te extrañaré mucho, muchísimo ― susurró Harry al momento en que escuchaba el sonido del tren poniéndose en marcha ― ¿crees que algún día…? ― su pregunta no pudo ser terminada, el tren se ponía en marcha y él a regañadientes soltaba las manos de Ginny.

­― ¿Algún día qué Harry? ― pregunto Ginny ansiosa por saber antes de que el tren tomara fuerza ― ¿Algún día qué Harry? ― repitió en un grito, el vagón no tardaría en irse.

― ¿Crees que algún día te casaras conmigo? ― gritó antes de que el vagón se alejara hasta el punto en que no lo escucharía.

Grito tan fuerte que a pesar de todo el ruido que los envolvía todos se percataron de lo que había dicho Harry, sus suegros incluidos quienes miraban tiernamente a esos dos tórtolos.

Pero Harry no se percataba de nada más que no fuera Ginny y su respuesta aun no daba. Tenía miedo, no planeaba soltar algo así, y mucho menos en ese momento, soñó tantas veces con pedírselo, sabía que estaban muy jóvenes para pensar en ello, pero él pedírselo no implicaba casarse enseguida, no planeaba eso, se casarían (si ella aceptaba) solo cuando los dos estuvieran listos, cuando los dos terminaran sus estudios profesionales, no importaba tener que esperar cuatro años o mas si era preciso, la amaba, solo quería saber si ella estaría dispuesta a estar junto a él siempre.

La cara de Ginny no lograba decirle nada, hasta que una sonrisa tímida se asomó de sus labios y casi en un susurro asintió con la cabeza, su corazón estallo de alegría, ella… ella… ella había dicho que si!!

El vagón terminó por alejarse y se la llevó consigo, pero en el corazón de Harry ella lo acompañaría cada día, todos los días, a cada segundo.

Los sueños de Ron no podían durar para siempre y de nueva cuenta era sacado de su lugar favorito.

― Ron, Ron.

Sintió como algo lo hacia moverse de un lado a otro.

― Ya te dije que quiero dormir, nos veremos en la Academia Harry.

El movimiento en su cama volvió a empezar, esta vez más insistente logrando incorporarlo de la cama.

― ¿Qué no…?

A quien se encontró a un lado de su cama no era para nada Harry.

― Harry se fue hace un rato, nosotros somos los que ya debemos irnos ― informó Hermione.

― ¿Qué hora es? ― preguntó somnoliento y frotándose los ojos.

― Son las once quince, ya deberías estar despierto, así que hazme el favor de levantarte en este momento ― sentenció tronando los dedos para apresurarlo.

Al chico no le gusto esa acción y tomándola del brazo la jaló haciéndola caer a su lado acercándose a su cara con rapidez y posando su mano en torno a su mejilla con una débil caricia mañanera.

― No fue una buena manera de despertarme, no podrías mejor haber dicho "cariño ya debemos ir a la Academia, no demores mas" ― trató de imitar la voz de su novia aun con la mueca de ella que se convertiría en una sonrisa en segundos ― y un lindo beso con el cual despertaría enseguida feliz para pasar todo el día de maravilla.

― Aun se puede remedir ― se aclaró un poco la garganta ― Ro-Ro ya debemos irnos ­― dijo en el tono mas meloso y despreciado por Ron.

― Ah!! No juegues Hermione!! ― exclamó borrando su sonrisa de la cara, pero la chica estaba mas que divertida y se rindió acercándose a su cara y dándole un tierno beso en los labios, tan solo un roso, un cálido beso mañanero.

― Cariño ya debemos irnos, baja para que comas ― pidió al tiempo que se soltaba de los brazos de Ron.

― ¿Vez? ¿Qué te costaba? ― preguntó con una enorme sonrisa en la cara dejando de aprisionar a su novia ― solo me cambio rápido y bajo.

Hermione asintió y se dirigió al primer piso, Ron a regañadientes pero feliz se levantó de su cama y lo mas rápido que pudo se vistió y tomó su mochila donde metió una túnica, no sabía si se Aparecerían en un lugar donde los muggles pudieran verlo.

Bajó de prisa a la cocina, dejó la mochila cerca del fregadero y tomó asiento para desayunar junto a Hermione quien ya había empezado. En escasos minutos devoró toda la comida que contenía su plato aunque atragantándose un poco, pero es que ya solo quedaban diez minutos para irse.

A las doce cuarenta se prepararon para desaparecer, y tras un PUF!! pronunciado llegaron a su destino.

Aparecieron en una calle aledaña de Londres que Ron no conocía, la mano de Hermione lo jaló haciendo que despertara y caminara, llegaron a la calle principal y pudieron observar lo que sería su escuela, no era tan grande como se lo había imaginado, pero si majestuosa, eran cinco pisos los que coronaban esa construcción del tamaño de una manzana, que por alguna extraña razón brillaba con la luz del sol, el material del que estaba hecho parecía ser mármol negro antiguo y todos los marcos de las ventanas eran la razón por la que brillaba, al juzgarlo mejor comprendió que podrían ser de plata, pero quien sabe, tal vez y solo era un material susceptible a la luz solar.

Volvió a ser jalado por Hermione para dejar de contemplarlo y entrar, el lugar por dentro no cambiaba mucho, el mármol negro y el material que brillaba seguía presente. En la entrada se encontraron con un salón de dimensiones enormes donde gran cantidad de magos caminaban de un lado a otro, vestidos con sus túnicas negras reglamentarias. Antes de hacer algo sacaron sus túnicas de la mochila y se las pusieron sobre la ropa muggle que ya vestían. Ahora si, vestidos adecuadamente fueron directo con una mujer joven, de complexidad delgada y con unos extravagantes lentes rosas que se adornaban sobre una nariz un tanto respingada y pasaba su mirada de un papel a otro, de una carpeta a otro a lo largo de su escritorio.

― Disculpe ― le llamo Hermione, pero la mujer aparentaba no escuchar ― Disculpe ― repitió sin éxito.

― Disculpe!! ― exclamo Ron con la voz mas grave que pudo hacer logrando al fin la atención de la susodicha.

― Perdón, es que estos papeles me vuelven un poco loca ― respondió señalando todo el montos de papeles a su alrededor los cuales dejo por instantes a un lado ― ¿En que puedo servirlos?

― Somos nuevos y…

― ¿Especialidad? ― preguntó cansada, su cara denotaba que llevaba haciendo la misma pregunta desde las primeras horas de la mañana, y como era normal ya estaba cansada de repetir lo mismo.

― Yo Auror, ella Leyes.

― ¿Nombres?

― Ronald Weasley, Hermione Granger.

Escribió sus nombres en una larga lista y en un segundo aparecieron dos carpetas.

― Muy bien, aquí tienen toda la información necesaria ― les alargó las carpetas, una azul que le facilitó a Ron y otra morada para Hermione ― ahí viene el lugar donde se reunirán ― finalizo volviendo a prestar su atención a las carpetas que ya habían aparecido sobre su escritorio y de las que ella deseaba deshacerse.

Se alejaron un poco y comenzaron a revisar el contenido de sus carpetas.

Ron abrió la suya y se encontró primero con un plano de todo lo que conformaba la Academia, al parecer no era un simple edificio de cinco pisos, según el plano en el centro había un gran patio del tamaño de un capo de Quidditch y a todo su alrededor se encontraba el edificio; en el primer piso se localizaba la Rectoría de la Academia, las oficinas principales, las oficinas de los maestros e indicaba que oficina era de que maestro, en el segundo piso se encontraban los salones de estudio de Sanadores, el tercer piso estaba especializado en Relaciones Muggles, en el cuarto piso se impartían las clases de Leyes, y para finalizar, en el quinto nivel se encontraban los salones de Aurores, pero eso no era todo, en el subsuelo aun quedaban otras tres plantas mas, en la primera, llamada planta A estaba la Biblioteca, y vaya biblioteca, las dimensiones eran gigantes, ("esto le encantara a Hermione" pensó Ron y continuó), la siguiente planta, llamada B, era destinada a los Aurores, en especial Duelos y por lo que indicaba en el plano estaba casi llena de plataformas, ahí también se encontraba los Invernaderos ya por último en la planta C estaba el área de Practicas de Batalla, por un lado del plano se marcaba que en las plantas dos, cuatro y A se encontraba un comedor y un baño-vestidor busco donde estaba ubicado el comedor, lo encontró de inmediato y sonrió, ese lugar seria su favorito, era enorme.

Vaya que era impresionante su escuela, definitivamente sus pensamientos primeros fueron los correctos, la Academia era majestuosa.

Pasó a la siguiente hoja donde venían las materias que tendría que cursar durante los tres años, pero por lo pronto solo le puso atención a ese primer año:

Rastreo y Sigilio I
Introducción a Pociones y sus aplicaciones
Encantamientos, fase primordial
Herbología, fundamentos
Transformaciones I
Defensa Contra las Artes Oscuras
Historia de Aurores
Técnicas de Defensa Personal
Planeación de Misiones
Principios Legales
Ocultamiento y Disfraces

Terminó de ver las materias que cursaría y se estremeció, deseaba saber como sería todo en esa nueva escuela. Pasó a las hojas siguientes donde le detallaban un poco de lo que seria cada clase, cosa que dejó pasar, no había tiempo de leer por completo, además de que qué flojera. Llegó hasta donde se encontraba su horario, le indicaban que su salón sería el 101 y debía presentarse en el Auditorio de Aurores en la planta cinco a la 1:00 PM para recibir indicaciones.

― Vaya, esto será genial ― exclamó Ron cerrando su carpeta y observando a Hermione quien aun revisaba la suya.

― Ya lo creo, tiene una Biblioteca inmensamente grande ― sonrió de lo lindo, Ron no se había equivocado.

― Hola chicos ― saludó Harry sin ganas llegando tras de ellos y apoyándose en el hombro de cada uno para no desfallecer.

― Anímate Harry pronto podrás verla ― dijo Hermione cerrando su carpeta y dirigiendo su mirada al pelinegro. Sabía exactamente que lo tenía cabizbajo, era más que obvio, pero lo superaría.

― Lo se Hermione, ya quedamos en que la primer salida a Hogsmeade me avisará para salir juntos, pero mejor no hablemos de eso, ¿Qué les parece la Academia?

― Yo digo que es genial, aunque solo e visto el plano ― dijo Ron abriendo su carpeta y mostrándolo.

― Yo también lo vi Ron ― contestó Harry y mostró su propia carpeta.

― Vayamos a verlo ya ― declaró Hermione y los chicos asintieron.

El edificio constataba de un largo pasillo hacia los lados, que sabían iba a oficinas, pero ellos querían llegar al patio así que siguieron al frente donde una gran puerta se vislumbraba para ellos con grandes deseos de abrirse que no rechazarían en cumplir, no lo pensaron dos veces, se guiaron por ese lugar y llegaron a lo que era un inmenso patio, había un camino de piedra que llegaba a una fuerte en el centro del lugar con un águila enorme de mármol, a cada uno de los puntos cardinales un camino de piedra se extendía. Siguieron por el camino viendo a todo con lo que se encontraban, el lugar estaba lleno de magos caminando, corriendo o incluso volando para llegar pronto a sus clases.

― ¡Vaya! ― exclamaron Harry y Ron asombrados, era lo más increíble que habían visto en mucho tiempo.

― Chicos debo irme ― soltó de repente Hermione mientras veía la hora en su reloj ― Ya es casi la una y me supongo que ustedes también deberían irse apresurando para llegar a su destino.

― Si, pero… no podríamos irnos juntos, tu estas en la planta cuatro y nosotros en la cinco ― le recordó Ron.

― Así es, pero yo tengo que ir al lado izquierdo del cuarto piso mientras que tú al lado derecho del quinto, si me acompañan solo haré que se demoren y no queremos eso ― aclaró Hermione.

Harry vio su propio reloj y asintió lanzado una mirada aprobatoria y otra de resignación a Ron.

― Ella tiene razón.

― De acuerdo, ya entendí, ¿Nos veremos mas tarde? ― preguntó ya resignado.

― Por supuesto que si ― se acercó para despedirse de su novio y con un beso en los labios de microsegundos, solo un rose y uno para Harry en la mejilla salió disparada con la mochila a la espalda y la carpeta aprisionada contra su pecho y se dirigió a su destino.

Antes de haberse alejado algunos cuantos metros se detuvo y regreso sobre sus pasos.

― Que tengan suerte ― abrazó a Ron y tras un te amo al oído le dio un prolongado beso.

Se separo para abrazar a Harry quien agradeció el gesto. Volvió a despedirse y retomar su camino.

Ron aunque feliz en segundos vio molesto como uno que otro chico dejaba de hacer lo que fuera para dirigirle una mirada a su chica mientras ella caminaba sin siquiera molestarse en notarlos.

Frunció la boca y deseó maldecirlos a todos.

― Cálmate, ella es tu novia ¿o no? ― preguntó al conocer esa mirada de celos que se cargaba constantemente.

― Pero es que mira a toda esa bola de depravados ― dijo señalando a donde Hermione pasaba.

― Déjalos, solo son una bola de ineptos ― declaró Harry agarrando a su amigo e intentando que se moviera y llegar ellos a su destino ― camina, ya debemos irnos.

― Pero es que esos tontos Harry… ― repitió Ron aun renegado de irse hasta ver alejarse a Hermione de la vista de todo el lugar.

― ¿Crees que pensar en vivir en el departamento que acabo de comprar para estar cerca del campus sea una buena escusa para alejar esos malos pensamientos de tu cabeza? ― soltó inesperadamente Harry para traer a Ron de nuevo a la tierra.

― ¿Departamento…? ¿Vivir…? ¿Nosotros…? ― su mirada dejo a Hermione caminar en paz y se dirigió a Harry.

― Si, no me puedo quedar viviendo en la Madriguera y definitivamente no me agradaría vivir en Grimuld Place, definitivamente no aun, así que pensé ¿Por qué no comprar un departamento? Y hoy me decido a buscarlo, eso era lo que haría después de despedirme de Ginny y lo encontré, esta muy bien ubicado a algunas cuadras de aquí, estoy seguro que te gustará ― dijo Harry dándole una palmada a su amigo en el hombro.

― Es una idea maravillosa Harry, claro que acepto, gracias por pensar en mi ― dijo Ron ahora el fue quien le dio unas palmadas a su amigo.

― Es lo que hacen los mejores amigos ¿o que no? ― preguntó con una gran sonrisa ― además hay que tratar bien a los cuñados ― agregó mientras empezaba el camino directo al Auditorio.

Ron sonrió y lo siguió, pero se detuvo y mando su mirada seguir a Hermione los últimos metros que quedaban para que se perdiera entre los salones y los demás magos. La amaba demasiado y esperaba que el inicio de algo todavía nuevo para ellos no cambiara en nada su relación que consideraba de lo mas bello que pudiera existir sobre la faz del universo, jamás de los jamases encontraría a alguien como ella y de eso estaba completamente seguro así que no permitiría que unos vagos malandrines magos se le acercaran a mas de lo permitido algo así como… cien metros, o por lo menos lo intentaría, aunque no debería de ser tan celoso, ella ya era de él, era su amiga, su novia, su chica, su compañera, y quien sabe, tal vez en un futuro su amante, su esposa.

Se sonrojo por los pensamientos que trataban de llegar de lleno a su mente, pero no podía conseguir apartarlos, ella era todo su pensamiento la mayor parte del día.

En definitiva esperaba que este inicio de clases, este inicio de una nueva vida empezara para bien y que el vivir con Harry no se volviera una catástrofe en su casa, pero no, seguramente no pasaría eso, su madre obviamente ya esperaba algo así pues había pasado con todos y cada uno de sus hermanos al entrar a la Academia de su agrado, ya arreglaría eso, por ahora veía los últimos rasgos de la cabellera de Hermione desapareciendo tras las escaleras que la llevaban al siguiente nivel.

― Vamos Ron, apresúrate ― gritó Harry ya casi llegando a las escaleras que los llevarían a ellos a su destino.

Ron asintió y comenzó a correr para alcanzar a Harry y en silencio iniciaron la caminata al lugar donde se reunirían con los demás estudiantes para Aurores. Durante todo el recorrido pensó en el futuro que iniciaba ese mismo día, tal vez solo era iniciar nuevamente otro colegio, pero la verdad no era simplemente eso, la entrada ahí significaba tener que madurar completamente, hacerse responsable de las cosas, no llevarse a la liguera lo que enseñaban, ya no eran las mismas materias en el colegio que solo se trataban de pasar, ni los mismos maestros que conoció, tampoco los tratarían igual, ahora en verdad era necesario aprender los conocimientos que les impartirían pues algunos les salvarían la vida y estaba consiente de ello, por eso aunque algunas personas habían dicho que la carrera de Auror era una de las mas difícil de todas y aun con esos antecedentes se decidió por esa y no se arrepentiría ni en un futuro próximo.

Llegó hasta el quinto piso y en cuestión de pasos estaría en el Auditorio para iniciar esa etapa la compartiría con su mejor amigo a un lado y con la mujer de su vida que, aunque no siempre cerca en persona, siempre cerca en el corazón.

Al fin llegaron a la puerta que era la indicaba y el fue quien puso la mano sobre la perilla le lanzó una mirada a Harry que también había estado todo el trayecto silencioso, seguramente también pensando en el futuro, Harry asintió y Ron se decidió.

Abrió la puerta, ahora si que se encontraba con parte de lo que seria su futuro.

FIN


Y este cuento se acabo…

Jajaja

Mil gracias a todos los que estuvieron conmigo a lo largo de estos meses maravillosos, con todo y los problemas que tuve para subir, la larga espera que fue demasiada, pero todo creo que acabo bien, que mas puedo decir, mil gracias por todos los reviews, me hicieron sentir de maravilla saber que a alguien le gustaba mi trabajo, este fic fue para ustedes mas que para mi, un fic sin critica no se siente igual.

Me despido con una enorme sonrisa y esperando que me dejen un review haber que tal les pareció el capitulo. Se que esta súper mas corto que los que subo, de hecho es de la mitad de palabras que uno normal, pero como repetí al inicio del cap, ya no había mucho que contar, solo faltaba darle un cierre digno a esto y yo quede encantada, espero que ustedes quedaran satisfechos.

Me voy, pero espero que no sea por mucho tiempo, tengo tres fics en construcción, uno de ellos se quedara tal vez hasta el año que entra, otro esta medio atorado, pero en el tercero lo acabo de imaginar el jueves cuando llegaba de la escuela, imagine una escena minúscula y me plante poner la idea, nada mas dos renglones para no olvidar la esencia de ello, ¿y que creen? Esos dos renglones ahorita ya se convirtieron en 14 hojas!! Si 14 hojas, ni yo me lo creo. Y tan solo llevo dos días y medio escribiendo, vaya que es extraño, pero cuando la inspiración llega, llega.

Espero sus reviews con ansias, no me defrauden, con un me gusto, estuvo genial, encantador, o un le faltó, debiste hacerlo mas largo!!

No se, lo que quieran ponerle, regaños, ideas, o cosas bonitas para mi o tomatazos, lo que gusten. Se les será agradecido.

Ah por cierto, tal vez, solo tal vez hay una posibilidad de que continúe este fic ahora con lo que puede pasar tres años en la Academia y como los problemas de la pareja son estropeados por una tercera persona empalagosa, melosa, desagradable, que ya conocen pero no les diré, depende de las reacciones que consiga con este fic, quiero saber sus opiniones acerca de que siga escribiendo acerca de esto.

Ahora si me despido, que tengan bonito día, o noche, no se a que hora leerán este fic.

Besos, lo quiero.

goendi.

Píquenle ahí abajo, quiero un review, please.