Disclaimer: Ni OHSHC ni la idea original de los Elementales de Ouran me pertenecen. En cualquier caso, la historia, la trama y todos los demás aspectos no-canónicos son míos.

Nota de la autora: Este capítulo es una mezcla de viejo y nuevo. Viejo, porque reconoceréis a los personajes. Nuevo, en cosas que están ahí para, con suerte, picar vuestra curiosidad.


Capítulo 2¿En una novela romántica?

¡Oh, madre! ¡He tenido el peor sueño de mi vida¡Soñé que había destruído unos globos de hechizos impagables y un jarrón y que le debía mi alma a un club rarísimo y era espantoso y terrible y estoy tan contenta de que no haya pasado de verdad!

- ¿Creéis que estará bien?

- Debería de estar bien. Ni siquiera ha tocado el suelo.

- Esa ha sido una recogida magnífica, Mori-sempai. El cachivache deslizante fue un movimiento bastante ingenioso.

- Takashi es increíble¿ne?

- ...despierto.

Haruhi abrió los ojos lentamente y sólo le llevó unos segundos darse cuenta de que seis cabezas estaban flotando sobre ella. Entonces se abofeteó.

No es un sueño. Es una pesadilla extremadamente realista.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó el host sombrío mientras escribía en un cuaderno- En un sentido de puro bienestar físico. Me temo que tu estado mental no es algo que nos concierna.

- Eres todo corazón.- dijo ella con rotundidad, incorporándose lentamente.

- Como parece que te encuentras bastante bien, voy a abrir el club para las clientas. De todas formas añadiré a tu deuda el equivalente a esos quince minutos que nos has hecho esperar.

Ella le lanzó una mirada descorazonada antes de suspirar, vencida.

- Vale. ¿Qué queréis que haga?

- Por ahora, te quedas conmigo. Todos los demás deberían colocarse en sus puestos.

De repente, los otros cinco corrieron a sus diferentes áreas dentro de la sala, y Haruhi estiró el cuello antes de ponerse de pie y caminar hacia el host que acarreaba el cuaderno.

- ¿Ahora qué?

- Observa.

Abrió la puerta, y Haruhi se sintió agobiada por la cantidad de chicas que se apresuraban a entrar. Se aplastó a si misma contra la pared mientras ellas inundaban la habitación, cada una de ellas gritando un nombre con atolondramiento esperanzado. El aire pronto se llenó con chillidos fememinos de alegría y excitación, risitas, carcajadas y comentarios bromistas. La porcelana pronto fue enviada hacia las mesas, y el tintineo del cristal y los murmullos de educado placer llenaron el resto del espacio entre las clientas y los clientes.

Después de observar durante más o menos cinco minutos, Haruhi ya se había formado una idea de lo que hacía el Club de Hosts.

Flirteaban con las chicas, ofreciéndoles pequeños fragmentos de sueños románticos y sombras de devoción eterna. Les inspiraban pensamientos de pasión y galantería y amor y encanto y todo tipo de cosas que pudieran hacer que las chicas adolescentes se desmayaran y suspiraran. Les servían dulces y té, canapés y granizados, alabanzas y promesas.

En resúmen, desperdiciaban un tiempo muy útil.

Haruhi sacudió la cabeza. Estos chicos no son solamente de otro mundo. Son de un universo completamente diferente.

- Bien, ya que voy a ser vuestro lacayo¿puedo saber para quién estoy trabajando?

La primera persona a la que su "acompañante" señaló fue al rubio que la había metido en este lío.

- Suou Tamaki, estudiante de segundo y auto-proclamado rey de nuestro humilde club. Elemental de Luz, como seguramente habrás adivinado, y el motor detrás del Club de Hosts.

Haruhi le observó con una de las chicas. Sostuvo su barbilla con la mano –una técnica con la que Haruhi estaba definitivamente familiarizada- y habló en tonos profundos y dramáticos.

- Aunque soy un Luminoso, tú eres el corazón de todo lo que hace cualquier cosa hermosa. No hubiera conocido el auténtico asombro de no haber visto tu rostro. Así que, dime... – y se inclinó, muy cerca, como si fuera a besarla- ... ¿dejarás que sea la Luz de tu corazón?

La chica casi se derrite en sus brazos, y Haruhi tuvo que desviar la mirada antes de poner los ojos en blanco sin ninguna cortesía.

- ¿Y las chicas se tragan de verdad ese tipo de chorradas?

- La mayor parte de nuestra base de clientas prefiere a Tamaki, así que debe de gustarles.

Huh... interesante, pensó Haruhi.

- ¿Y por qué tú no estás conversando con las mujeres?

- Ah, deja que me presente. – dijo él, haciéndole una reverencia burlona.- Ootori Kyouya, estudiante de segundo y vicepresidente; yo controlo nuestras finanzas y todos los aspectos de la organización del club. Lo que ocurre es que soy un Elemental de Oscuridad, lo que tiene una base de clientas mínima, pero a veces trabajo con las damas. De momento, voy a asegurarme de que hagas lo que se te ordene. Te encargarás de las tareas más bajas, como limpiar, colocar los muebles y comprar suministros.

- Estoy extasiada de alegría.

- No tienes que hacer nada de esto. Por supuesto, puede que quisieras abandonar el país durante unas cuantas décadas, pero no tendrías que pagar la deuda.

Haruhi le lanzó una mirada sarcástica y volvió a mirar a los otros hosts trabajando.

- Así que entonces me despertó en mitad de la noche, subiéndose a mi cama por una pesadilla –dijo uno de los gemelos, señalando a su hermano, que se levantó y puso cara de estar ofendido.

- ¡No les cuentes esa historia, Hikaru¡Sólo quieres avergonzarme delante de todo el mundo!

Entonces, para asombro de Haruhi, el primer hermano –Hikaru- tomó la cara de su gemelo entre sus manos.

- No, mi queridísimo Kaoru. El recuerdo de tí viniendo a mi con lágrimas de indefensión en tus ojos le da un calor a mi corazón que ningún fuego podría igualar. No puedo evitar el no hablar más que de ello.

- Oh, Hikaru... –replicó Kaoru entrecortadamente, y cualquiera que fuera el resto de su comentario terminó perdido en los alegres alaridos de las chicas que les estaban observando.

- Hitachiin Hikaru y Kaoru. –explicó Kyouya.- De primer curso, Elementales de Fuego y Rayo respectivamente. Su técnica del amor fraternal es bastante famosa¿sabes?

Probablemente "infame" sería una palabra mejor. Pero sus talentos Elementales tenían sentido; los Fuego y los Relámpago eran conocidos por su expansividad. Y están en mi clase, así que incluso cuando no esté aquí, la evidencia me seguirá a todas partes. Genial.

El sonido de unos gritos infantiles distrajo su atención.

- ¡Takashi¡Takashi, mira! –gritaba el chico más joven, corriendo hacia el más alto. Llevaba lo que parecía ser una cajita de fresas y un conejo de peluche bajo su brazo. - ¡Nos trajeron un regalo¡Están buenísimas! Ojalá tuvieramos azúcar o nata.

Su amigo replicó no con palabras, sino colocando un platito en la mesa más cercana. Se sentó en la silla más próxima, y el host pequeñito saltó a su regazo y se comió el postre con absoluta delectación. Un puñado de chicas afluyeron a su lado para mirar, arrullando todo el tiempo y, a veces, alimentando al rubio niñito.

¿Este crío está en Primaria o algo así¿Qué está haciendo en un club de hosts?

Kyouya le leyó el pensamiento.

- El más bajo es Haninozuka Mitsukuni, apodado Hani. El más alto es Morinozuka Takashi, apodado Mori. Hani-sempai es Viento, y Mori-sempai es Tierra. Ambos son de tercero.

- ¡Estás de broma! Quiero decir... – volvió hacia atrás. Ambos llevaban el uniforme de Bachillerato, debería de haber establecido la conexión de inmediato.- ¿Lleva un animal de peluche¿Y su amigo no habla?

- Sus puntos fuertes. Amor de "niño Lolita" y amor "imprevisible". Y sí, a las damas les gusta.

Ella sintió que la cabeza le daba vueltas con toda esa nueva información.

- Todo lo que quería era un lugar tranquilo para estudiar y mantenerme lejos de los problemas... – gimió.

- ¿Elemancia?

- Sí. –entonces se le ocurrió una idea- Espera¿por qué usáis vosotros esta sala si no estáis empleando vuestros poderes¿No hay montones de otras, más grandes, que podríais usar si lo único que vais a hacer es flirtear?

Kyouya le regaló una sonrisa que mostraba auténtica diversión.

- Mira a tu alrededor. Presta atención.

Vió un destello de luz azul pálida por el rabillo del ojo, y oyó una pequeña ronda de aplausos. La fuente provenía de la mesa de Hani y Mori, dónde el host bajito estaba flotando felizmente con las piernas cruzadas por encima de la mesa. Abrió la boca, sorprendida; sólo un Elemental de Viento fuerte podría flotar, y sólo los que tenían mucha práctica controlaban los vientos los suficiente como para evitar que un tornado hendiera la habitación. Su chaqueta tenía el color del cielo con cirros verdeazulados pincelados a lo largo de la tela, y su ojo derecho brillaba con caprichoso poder. En ese momento las chicas de su alrededor empezaron a elevarse bruscamente sobre sus sillas. Muchas dudaron y comenzaron a hundirse, pero Hani parecía estar sosteniéndolas con su propio talento mientras les enseñaba con amabilidad.

Al parecer, no era el único que estaba empleando la elemancia. Mori estaba animando un jarrón de flores, de capullos a plena floración, volviéndolas a convertir en capullos antes de entregar cada una de ellas a algunas chicas cercanas. Vestido con un traje de chaqueta marrón y una camisa verde bosque, contrastaba perfectamente con el chico volador. Era sensato y tranquilo mientras observaba a las chicas Elementales de Tierra, diciendo poco pero dirigiendo con toques, miradas, sonrisas y asentimientos. De hecho, lo único ostentoso sobre él era el intenso tono esmeralda de su tatuaje en el lado izquierdo de la cara. Las chicas parecían atesorar sus sugerencias, y se lo agradecían graciosamente azorándose y ofreciéndole las alegres flores.

Al otro lado de la sala, incluso los gemelos estaban metiéndose en el espíritu de sus papeles. Hikaru era todo erupción, y fuego, y pasión. Vestía de rojo, con bordados de llamas que cambiaban sutilmente a lo largo de la solapa y de los puños. Alrededor de su ojo derecho había un fénix ascendiente que bailaba con vida ígnea. Se besó los dedos, y luego sopló en dirección a dos chicas. Una cascada de ámbares se levantó de repente de su mano, creando el efecto de una lluvia de meteoritos dentro de la Sala de Elemancia. Ellas boquearon con asombro, recogiendo delicadamente el fuego descendiente en sus manos hasta que cada una sostuvo un puñado de carbones aún relucientes. Volvieron a soplar el fuego hacia él, como si jugaran a un juego infantil de burbujas, cada una de ellas tratando de superar a las demás en chispa y brillantez.

Dándole la espalda a su hermano, Kaoru era bastante menos ostentoso. Iba completamente de negro salvo por la camisa blanca-amarilla y una única línea de relámpagos bordada a lo largo de las solapas. En sus manos sostenía un orbe perfectamente redondo de relámpagos, y cada una de las chicas con las que estaba sentado también sostenía uno. Todos los orbes se elevaron en el aire al mismo tiempo, y Kaoru las distinguió con un guiño antes de que su orbe comenzara a perseguir a los de ellas. Cada uno de los que él atrapó fue devorado, y las chicas chillaron con excitada jocosidad. Rayos de luz envolvían su ojo izquierdo, expresando su buen humor en luz y color.

Cuando todas ellas lograron eludir su alcance, dividió la energía en cuatro orbes diferentes y continuó la caza.

No me había dado cuenta de que todos estos chicos tuviesen tanto talento en elemancia. Muy impresionante de ver y de aprender, pensaba Haruhi mientras miraba a Kaoru. Tendré que probar ese truco más tarde.

El descubrimiento llegó a ella como si un coro angelical le cantara la respuesta, y Haruhi inhaló suavemente.

- Estáis enseñando elemancia a todas las que están aquí.

Kyouya soltó una risa ahogada.

- No a todas, pero muchas de las que están aquí vienen por ese motivo expresamente inexpresado.

- Pero hay tutores y asistentes del profesor que ya están asignados a cada clase. ¿Por qué habéis tenido que montar esto¿Y por qué llamarlo Club de Hosts?

- Porque fui dotado con los talentos naturales de la belleza y de la inteligencia, y no se me ocurrió nada mejor que combinar los dos. –dijo Tamaki, apareciendo detrás de ellos y exhalando un soplo de aire contra la oreja de Haruhi. Ella dio un saltito antes de devolverle su sonrisa con una fría mirada. – Las mujeres merecen ser avasalladas tanto con belleza como con talento, y yo tengo ambos en abundancia. ¿No estás de acuerdo?

- Uhm... en realidad, no.

Para su asombro, se hizo una bola en la esquina más cercana, dándole la espalda, y ella se dio cuenta de que estaba deprimido de verdad.

No... creo que se haya tomado eso demasiado bien.

De todas maneras, los gemelos oyeron su comentario de camino a coger más postres, y empezaron a reírse como si estuvieran a punto de morir.

- Oh, Dios mío¡eso ha sido perfecto! –dijo Hikaru, a punto de ahogarse. - ¡Bien hecho, Haruhi! Creo que eres mi nueva persona favorita.

- No creo que nadie, jamás, le haya dado tal paliza a su dignidad antes. – dijo Kaoru entre resollos- A lo mejor hay algo de bueno en tener cerca a un plebeyo rotundo.

- Sólo he dicho lo que pensaba. – dijo ella a la defensiva, y luego suspiró. No debería enfrentarme demasiado al presidente del Club de Hosts.- Sempai...

- Rey.

- ...¿Qué?

- Llámame Rey, y a lo mejor te perdono. Todos los demás lo hacen.

- Uhm... vale, Rey. Pero...

Kaoru dejó caer una chispita electrica dentro de la camisa de Tamaki, y el rubio voló por los aires con un chillido.

- Heika, mueve el culo y vuelve al trabajo.

- Intenta ser de alguna utilidad, Tono. –dijo Hikaru, dándole una patada en la espinilla a Tamaki mientras llevaba una bandeja a sus mesas.

Incluso Kyouya añadió un sarcástico:

- Si al Rey del Club de Hosts le complace¿le importaría terminar con su lista de solicitantes?

Haruhi restregó su mano contra la sien mientras Tamaki regresaba rígidamente hacia las damas a las que estaba atendiendo. Y ni siquiera hemos llegado aún a la mitad de la tarde. ¿Qué más puede ir mal?

Un fortísimo golpe en la puerta interrumpió su tren de pensamiento y silenció la sala.

...tengo que dejar de gafarme a mi misma.


Notas de la autora:(24-VI-2007): Vivan los finales intrigantes. Esperad alguna acción/aventura en el próximo capítulo.

También hice un poco de limpieza en este capítulo, en caso de que notéis que las cosas son un poco diferentes ahora. No creo que haya mencionado esto antes, pero necesito un Beta. Si alguien está interesado o tiene tiempo, le estaría extremadamente agradecida por toda la ayuda que me pueda dar.

En cualquier caso, por favor, hacedme saber si estáis disfrutando todo hasta ahora. ¡Gracias a todos los que me habéis estado leyendo!


Notas de la traductora: (25-VIII-2007) Espero que os haya gustado ver a algunos de los hosts mostrando una faceta de sus poderes. Me encantan los gemelos, aunque eso de los meteoritos parecía peligroso. Y Mori con sus flores. Y Hani, moviendo a las chicas a su gusto. Son encantadores.

El próximo capítulo es Aún Mucho Más Fantasticoso, así que agarraos con fuerza a la silla antes de leerlo y dadle a vuestra animadora interior muchos pompones de colores.

Kryssa's Flute suele asignarle una canción a cada capítulo, aunque parece que el primero y el segundo se quedaron huérfanos. Así que, por esta vez, le robo la prerrogativa. ¡A este capítulo le corresponde la canción "Rosa" de Jacques Brel! Porque los hosts tienen cada uno su rosa, porque es una canción que habla de la época escolar y de las declinaciones, de tangos y de ligar mientras se aprende, que es lo que estos chicos están haciendo. Y de latín. El latín mola.

El videoclip original (¡de 1962!) está colgado en Youtube.

- se va canturreando "rosa rosa rosam, rosae rosae rosa... rosae rosae rosas... rosarum rosis rosis"...