Aviso: OHSCH no me pertenece, pertenece a Bisco Hatori y a Studio Bones. Tampoco fué mía la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlos. Sin embargo, me pertenece la trama y todos los aspectos no-canónicos.
Notas de la Autora: Se me pasó el poner un link a la página de Star-of-Seraph, y desde entonces he rectificado ese error. Ya que a ffpuntonet no le gusta que la gente pegue los links en sus historias, lo he puesto en mi perfil. Ella realizó el maravilloso trabajo de dibujar a los siete miembros del Club de Hosts y de hacer un fondo de pantalla de ellos juntos, y de dibujar sus tatuajes Elementales. Sin sus dibujos, esta historia no existiría.
También quiero dar las gracias a todos los que habéis estado leyendo. He estado absolutamente asombrada de ver un interés tan desbordante por esta historia, y muy agradecida a vuestro apoyo constante. Espero que disfrutéis este capítulo.
Capítulo 4
- ¡Sí, eres nuestro nuevo miembro!
Ella se quedó con la boca abierta y balbuceó, sintiéndose más fuera de control que durante su lucha contra Iwasaki.
- Es... es...¡ espera un momento! Espera¿de qué estás hablando? Yo no...
- Tiene muchísimo sentido.- siguió delirando Tamaki.- Jamás había visto un espectáculo de Elemancia Acuática con tan perfecto dramatismo y equilibrio. Eres tan fuerte que tu mera presencia revuelve la sangre dentro de mis venas.
Me gustaría derramar la sangre de tus venas, pensó con rencor; pero luego sacudió la cabeza. No, no tengo derecho a estar tan enfadada. Sólo estoy alterada por toda esa elemancia. Me relajaré y les explicaré mi postura lo más logicamente que pueda.
- Pero yo no haría bien todo eso de hacer de host. No tengo nada en común con vosotros.
- Yo, sin embargo, estoy de acuerdo con Tamaki. Tu heroísmo atraerá negocio.- dijo Kyouya. Por entonces los demás Hosts habían regresado junto a ellos dos y volvían a llevar sus uniformes normales. Todos ellos la estaban observando con miradas de asombrada fascinación.
- ¡Ne, ne! Haru-chan¿por qué no nos dijiste que eras una Elemental de Agua? –preguntó Hani, saltando desde los hombros de Mori a los brazos de Haruhi.
Ella dio vueltas durante unos segundos, boyando con sus vientos, y replicó, confusa:
- Uhm.. ¿no me lo preguntasteis?
- ¿Cómo se te pudo pasar, Kyouya-sempai? Creí que lo sabías tod...- preguntó Hikaru, pero se desinfló bajo la afilada mirada de Kyouya.- No he dicho nada.
- No se me pasó. –siseó él- Enfrentar a nuestro estudiante becado, de cuyo talento no tenía indicación alguna, contra Iwasaki, que es un sorprendentemente competente Elemental de Agua, no era un plan que estuviese dispuesto a seguir.
- Mirad –dijo Haruhi, desprendiendo a Hani de su pecho y forzando la vuelta al tema- Ya es suficientemente malo estar endeudada con vosotros para siempre, pero de verdad que no quiero ser un host. Ya tengo bastantes problemas.
Kyouya y Tamaki intercambiaron una mirada antes de que el rubio se deslizara delante de ella en lo que obviamente pensaba que era un movimiento astuto.
- Si te conviertes en host, y consigues a cien clientas, renunciaremos a tu deuda.
¡No quiero! Lloró mentalmente, pero no era una oferta y Haruhi no albergaba duda alguna sobre ese punto. Aún así, trató de luchar contra ellos por tercera vez.
- Bueno, incluso si digo que sí, no es que tenga precisamente el aspecto necesario. Ninguna chica querrá tenerme como host, no importa lo bien que se me de la Elemancia de Agua. –dijo desesperadamente.
Tamaki la miró fijamente, pensando profundamente con una mano bajo su barbilla. Entonces, casi más rápido que su ojo, le quitó las gafas.
Y se quedó mirándola con los ojos muy abiertos.
Haruhi intentó robárselas de la mano y él saltó fuera de su alcance.
- Hey, devuélveme esas...
- ¡Mori-sempai¡Encuentra a la enfermera, y mira si puede conseguirle un par de lentillas a Haruhi¡Kyouya, llama al sastre de la escuela para que haga un uniforme! – el alto hombre asintió y echó a correr, mientras que Kyouya sacó un elegante móvil negro.
- ¡Hikaru¡Kaoru!
Los gemelos le hicieron un auténtico saludo militar a Tamaki, con una mirada traviesa en sus ojos.
- ¿Sí, Tono?
- Haruhi necesita un buen corte de pelo. Mirad si podéis hacer algo.
- ¡Sí, Tono!
Y fue agarrada por un Hitachiin de cada lado, levantada de sus pies y arrastrada en el baño de chicos más cercano. Su excitación estaba tan desatada que sintió chispas corriendo arriba y abajo por su piel, tanto fuego como electricidad que sobrecargaron sus nervios. Eso la dejó completamente sumisa por el shock, evitando incluso que mascullase una protesta.
- ¡Esto va a ser divertidísimo! – canturreaba Hikaru.
- ¡Tenemos un nuevo juguete! – entonaba Kaoru mientras la hacía virar hacia un pequeño tocador y la dejaba caer sobre un taburete. Era evidente que los gemelos estaban familiarizados con ese escenario; se movían con la gracia inconsciente de los profesionales. Kaoru le tiró por encima la túnica del barbero mientras que Hikaru sacaba peines y tijeras. Eran muy buenos, pero aún así Haruhi pensó que estaban haciendo la situación más complicada de lo necesario. En menos de media hora, el pelo de Haruhi había pasado de "mata enmarañada" a "capeado de duendecillo a la moda". Mori entró portando el nuevo uniforme –camisa, pantalones, chaqueta y corbata- y sus lentillas.
Cuando Hikaru trató de meter la mano por debajo de su sudadera, tuvo suficiente.
- ¡FUERA!
Un salpicón de agua en sus ojos fue una distracción lo bastante larga como para que cerrara la puerta de un portazo y echara la llave. A juzgar por el ruido de sus protestas, lo más probable es que Mori estuviera arrastrándoles fuera por la fuerza.
¡Buen viaje!
Se cambió rápidamente y admitió a regañadientes que el uniforme no sólo era más bonito que su vestimenta anterior, sino también más cómodo. Se adaptaba a su cuerpo de una forma favorecedora, aunque no femenina. Las lentillas nuevas debían de estar cargadas de elemancia; cuando se las puso, resultaron ser más agudas que cualquiera de sus gafas.
Miró alrededor para asegurarse de que no había nadie cerca, y entonces llamó a su talento y se miró en el espejo. El contraste era asombroso. Sin las gafas por en medio, podía ver lo bien que la luz del tatuaje afilaba sus facciones mientras que sus profundos ojos castaños las suavizaban. Su uniforme se tornó azul marino como el mar sin fondo, con pequeñas olas verdeazuladas caracoleando a lo largo de las costuras. Por primera vez desde que fue aceptada en Ouran, Haruhi se sentía como una auténtica Elemental.
Después de todo... creo que Madre estaría orgullosa.
Con una sacudida de la cabeza liberó su poder y todo volvió a la normalidad. Salió fuera, y el Club de Hosts se puso de pie como leones dispuestos a saltar sobre su presa.
No esperaba esas reacciones.
- Dios mío... deja que Papá te eche un buen vistazo, -dijo Tamaki con una sonrisa beatífica, cogiéndo su barbilla y empujándola hacia arriba. – Eres tan guapo, que casi podrías ser una chica.
- Ayayayayayayporfavordejadeintentarrompermeelcuello.
- ¡Qué guapo, Haru-chan! – sonrió Hani, con Usa-chan flotando felizmente detrás de él. Mori simplemente asintió.
- Maldita sea. –suspiró Kaoru.
- Deberías de habernos dicho que eras así de atractivo.- dijo Hikaru.
- Ahora pareces un miembro aceptable de la sociedad. –dijo Kyouya con un asentimiento.- Deberíamos probarle en las clientas.
- Estoy de acuerdo. ¡Mañana, Haruhi, serás un miembro hecho y derecho del Club de Hosts¡Sé que la mera idea basta para hacer que derrames lágrimas de alegría, que caigas en mis brazos con desbordante gratitud, pero, por favor, intenta contenerte! –dramatizó Tamaki con los brazos abiertos, esperando de ella una muestra de gratitud.
Haruhi no tenía ninguna intención de complacerle.
- No hay problema. –dijo, enviándole un ataque de pena.- ¿Así que puedo quedarme con esto?
- Por supuesto, mientras sigas en el Club de Hosts.- dijo Kyouya.
- Teniendo en cuenta la deuda, estaré en él hasta que me gradue.
- ¿Ves? No hay de qué preocuparse.
Una vez que Tamaki se recuperó de los cortes verbales de Haruhi, el Club de Hosts invirtió casi una hora intentando enseñarle a ser un todo un caballero. Funcionó, hasta cierto punto, pero la auténtica prueba llegaría al día siguiente. No estaba deseándolo.
- Y si todo lo demás falla, -le explicó Tamaki graciosamente- Siempre puedes confiar en la elemancia. Nuestras clientas adoran absolutamente a los hosts que pueden encantarlas con magia.
La torre resonó con la campanada de las seis, y Kyouya hizo un vago gesto de despedida en dirección a Haruhi. Esta aprovechó la oportunidad de marcharse, y pasó el resto de la noche rumiando sobre sus desafortunadas circunstancias.
De chico de los recados a host en el grupo de Elementales más poderoso de la escuela. Quería una oportunidad para convertirme en un Elemental mejor, pero no así.
Pero dejó que la residual sensación del agua en su piel la meciera hacia el sueño.
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- ¿Quién es ese?
- Fujioka. Ya sabes, el tío que le pateó el culo a Iwasaki.
- Guau. Es bastante flaco... ¿crees que me daría algunos consejos?
- ¡Yo estuve ahí cuando sucedió¡Él nos protegió!
- Es realmente mono¿verdad?
- Venid a visitar la Tercera Sala de Elemancia después de clase. Es un miembro del Club de Hosts.
- ¿De verdad? Oh, Dios mío ¡allí estaré!
Haruhi caminaba a través de los pabellones de la escuela, tratando con todas sus fuerzas de ignorar las voces que resonaban a su alrededor. Aferró su cartera tan estrechamente que sus nudillos se volvieron blancos; ser el centro de atención no era algo a lo que estuviese acostumbrada. Allá dónde fuera, Haruhi sabía que la gente la estaba mirando, diciendo cosas sobre ella, señalando y asintiendo en su dirección.
Me gustaba mucho más ser ignorada.
De repente, unos brazos se tendieron por encima de sus hombros.
- Buenos días, Haruhi. –cantaron a coro los gemelos, sonriendo como un par de bufones.
- Qué estilazo –dijo Kaoru, tirándole suavemente del flequillo.- Un chico tan guapo como tú no debería de tener problemas para conseguir clientas.
- Espero que no demasiadas.- dijo Hikaru con una risotada juguetona.- No quiero que te lleves a ninguna de las mías.
Ella les dedicó una risa nerviosa.
- Lo dudo. No sé si puedo hacer esto.
- Lo harás bien.
- Confía en nosotros.
- En mi vida he oído nada más aterrador.
Sonó el timbre y todo el mundo se calmó. Haruhi trató de concentrarse en sus estudios, pero no recordó demasiado de lo que dieron aquel día. Los gemelos eran una buena distracción de sus problemas cada cierto tiempo, pero no podía deshacerse del sentimiento de estar al borde de la perdición.
Lo cual fue completamente confirmado por el hecho de que, cuando llegó a la Tercera Sala de Elemancia a las tres de la tarde, había multitudes de chicas de pie que esperaban impacientemente su llegada.
Haruhi se detuvo diez metros antes, asombrada por el desarrollo. Dios Santo ¡aquí hay por lo menos cincuenta chicas!
- Ha. Ru. ¡Chan!
Apenas se afianzó sobre sí misma, Haruhi sintió a Hani estrellarse contra ella por detrás, balanceándola hacia delante. Se colgó de su espalda como un mono, y pudo oir la sonrisa en su voz.
- ¡Ne, Haru-chan¡Todas estas chicas están aquí por ti!
- Genial –dijo secamente, y se giró cuando Mori se situó a su lado y le ofreció un breve asentimiento.- Supongo que vamos juntos.
Tener un acompañante resultó ser algo bueno. Cuando vieron su llegada, las chicas bulleron hacia ella en una frenética carrera por su atención. Pero Mori, con estoica eficiencia, simplemente se situó delante del duo.
- Por favor, esperad vuestro turno. –dijo con una voz de basso-profundo que no toleraba las discusiones.
Las chicas gimieron de decepción, pero abrieron paso para que entraran los miembros del Club de Hosts.
Tamaki, Kyouya y los Hitachiin ya estaban metidos por completo en su papel de hosts, pero todo el mundo se quedó en silencio mientras se volvían hacia ella con la boca abierta y expresión boba.
¡No soy un espectáculo andante!
- ¡Haruhi! – exclamó Tamaki, saludándola con un abrazo que rivalizaba con el de Hani en entusiasmo y que tiró de su espalda al alumno de tercero.- ¡Te he echado tanto de menos¡Sé que tú también me has añorado!
- En realidad, no.
Mientras él se amontonaba en el rincón, Kyouya le pasó un cuaderno de notas con una larga lista de nombres junto a una hoja de horarios.
- ¿Qué es esto?
- Tu lista de solicitudes. Estoy impresionado; el único que igualó esto en su primer día como host fue Tamaki. Trabajarás a lo largo de la pared Oeste.- explicó, asintiendo en dirección a una mesa con cuatro sillas a su alrededor. Sobre la mesa había una pequeña jofaina con agua; cuando se percató de su presencia, Kyouya añadió.- Sólo en caso de que te entre sed. No es qie estemos alentándote a usar la elemancia, ya que, en definitiva, no somos parte de ningún comité de tutoría.
Haruhi no pudo evitar sonreir durante todo el camino hacia su silla, con un juego de té entre sus manos.
Apenas veinte segundos después, los tres asientos estaban ocupados. Las chicas se presentaron, y Haruhi a Haruhi le sorprendió que ninguna de ellas fuese una Elemental de Agua.
- Yo estuve aquí ayer – arrulló Sakurazuka Kimiko, una Tierra con cabello castaño claro.- Fue igual que en una película, cuando el héroe llega para salvar el mundo, vestido con harapos y apareciendo en el último momento. Me encantaría ser rescatada por ti cualquier día de estos.
- Yo estoy en tu clase¿sabes? Eres listísimo; ¡no me extraña que tus notas de elemancia sean las primeras de la lista! –sonrió Kurakano Momoka, una Viento de pelo oscuro.- ¿Quizás podrías ser mi tutor un día de estos?
- ¿Qué te hizo querer unirte al Club de Hosts, Haruhi? Apoyo completamente tu decisión, sabes, pero oí que era casi imposible obtener un puesto. – preguntó inocentemente Kamikamo Tsubaki, una Oscura de cabello negro.
Haruhi notó el sudor resbalando espalda abajo mientras bateaba nerviosamente réplicas hacia las chicas. Lo había estado haciendo bien hasta entonces, pero la última pregunto no podía ser contestada sin mentir o admitir su deuda.
¿Qué hago¿Qué digo? Oh, cielos ¡no puedo hacer esto!
"Siempre puedes confiar en la elemancia."
El recuerdo de la sugerencia de Tamaki salió a la superficie, y Haruhi improvisó rápidamente.
- Yo, uh... uhm...-y ladeó la cabeza hacia Tsubaki- ¿Queréis que os sirva más bebida?
Las tres asintieron con una risita, y Haruhi suspiró con callado alivio. Puedo hacerlo.
Puso un dedo delante de la boquilla de la tetera y lo retiró lentamente. Una delgada línea de té marrón claro siguió su movimiento, y el trío la miró con ojos asombrados. Tratando el líquido como un lazo, Haruhi giró su dedo en el aire y dejó que el té fluyera en suaves diseños sobre la mesa. Cuando pensó que las chicas ya estaban lo suficientemente entretenidas, dividió el lazo en tres partes y rellenó sus tazas. El efecto fue igual que el de una fuente de tres caños y ellas, a su vez, la ducharon con alabanzas.
Kimiko aplaudió.
- Oh, nunca había pensado en eso antes¡tratar mi elemento como un mechón de pelo¡Voy a probarlo más tarde!
- Eso ha sido precioso –dijo Momoka, soñadoramente.- Muchísimas gracias.
- Bueno, me alegro de haber podido tejeros pequeñas alegrías.- dijo Haruhi, dedicándoles una azorada sonrisa. Ellas chillaron como si Tamaki hubiera forzado el sonido fuera de sus labios, y Haruhi aceptó alegremente sus ofertas de regresar más adelante. Después de eso, hacer de host fue pan comido. Todo lo que tenía que hacer era sonreir y comentar y lanzar un poquito de elemancia en su dirección.
Diez minutos más tarde, Kyouya palmeó su hombro y las chicas fueron escoltadas fuera, profesando su afecto durante todo el camino.
- ¿Qué tal lo estoy haciendo hasta ahora? –le preguntó.
- Bastante bien. Eres una novedad aquí¿sabes? Nunca hemos tenido a nadie con esos modales en el club, ni con tu perspectiva única como plebeya. –dijo él- Pero resultas bastante natural a pesar de tu pobre crianza.
Haruhi no estaba segura de si estaba siendo felicitada o insultada, y decidió que, ya que el comentario provenía de Kyouya, era mejor dejarlo correr.
- ¡Ne, Haruhi¡Ven y juega con nosotros! – llamó Hikaru, agitando un brazo. Sus nuevas clientas ya se habían unido a la pequeña multitud, y ella las siguió obedientemente. Los gemelos estaban sentados en un sofá, con su pelo arreglado de punta y a la moda.
- ¿Qué juego es?
- El juego de "Quién es Hikaru" –dijeron con sonrisas idénticas, y las chicas sentadas a su alrededor ya se estaban metiendo en el espíritu del asunto.
- Son iguales, la verdad – una chica frunció el ceño – No sé cual es cual.
- Yo sólo lo adivino por su elemancia o por sus peinados –dijo otra. Ambos gemelos estiraron el brazo y revolvieron el ya despeinado cabello de su hermano, sólo para ser mordaces.
Esto es una estupidez, pensó Haruhi. Es fácil diferenciarles, sólo hay que conocerles.
- ¿Qué hay de ti, Haruhi?
Regresó de golpe de su ensoñación.
- ¿Huh?
- ¿Cuál de los dos dirías que es? –preguntó una tercera chica.
Los gemelos se giraron hacia ella y se sorprendió un poquito al ver un toque de hostilidad en sus ojos, escondido detrás de sus inmóviles sonrisas.
Ah, así que así es como va. Vale, ya que siempre lo hago lo mejor que puedo...
- A mi derecha está Kaoru. A mi izquierda está Hikaru.
- ¡BZZZT¡Mal! – dijeron triunfalmente ambos hermanos.
- Hey, oid, sabeis que tengo razón. –les reprendió amablemente- Sólo porque vosotros dos seais parecidos, eso no quiere decir que seais iguales.
Su mandíbulas de descolgaron y las chicas miraron a Haruhi con una nueva apreciación.
- Es increíble, Haruhi.
- No les ves con tus ojos, sino con tu alma.
Habiendo tenido suficiente del juego, se deslizó de vuelta a su mesa. En breve el resto de su tiempo se llenó con más galanteo. La verdad, hacer eso no resultaba tan difícil como había esperado. El mero acto de tratar a las otras chicas como a damas parecía funcionar, y como todas ellas parecían bastante simpáticas, no era algo muy difícil. Francamente, a Haruhi le estaba empezando a gustar que las chicas se desmayaran y gorjearan en su dirección.
Puede que esto no esté tan mal después de todo.
Cambió de idea cuando su última clienta tomó asiento.
- Bienvenida, Ayanokouji-san.
Era una de las chicas que habían estado presentes ayer; Haruhi sólo la reconoció porque Tamaki la había estado atendiendo durante el incidente de la CEE. En ese momento había sido toda dulzura y calidez; ahora, no tanto. Para hacerlo aún peor, era una Elemental de Relámpago; los Elementales de Agua eran naturalmente débiles contra ellos.
Algo ocurría, y a Haruhi le ponía de los nervios no saber qué era.
La mujer de cabello cobrizo le dedicó a Haruhi su sonrisa más helada y dijo:
- Gracias, Haru. ¿Qué tal te está yendo todo hoy?
- Bastante bien. – dijo Haruhi con precaución.- ¿Querría que le trajera algo para beber?
- No, gracias. –dijo ella, volteando su taza.- Prefiero mi té si el toque plebeyo.
...Y comienza el duelo. Aún así, Haruhi siguió su camino con ligereza.
- Ya veo. En tal caso, estar sentada aquí conmigo no debe de ser de vuestro agrado tampoco.
- He venido a decirte algo importante, así que lo soportaré. Tu pequeño espectáculo de ayer pudo resultar impresionante, pero te faltan la sangre y la crianza para convertirte en algo que valga la pena en esta escuela. Es sólo gracias a la desbordante generosidad de Tamaki-sama que aún no eres un esclavo, y pronto perderá su interés por ti. Como debe de ser.
Esto... oh, Dios, es una de ellos, pensó Haruhi con enfado, pero tensó su mandíbula y no dijo nada.
- Yoshitomi-san estaba en lo cierto, aunque actuara impulsivamente. La gente en esta escuela sabe cual es su lugar, y he estado tratando de convencer a Tamaki-sama para que abandone esta charada. Puede mantener el Club de Hosts si así lo elige, pero él, y el resto de los miembros, están destinados para grandes cosas. Deberían de estar dirigiendo países, no perdiendo el tiempo con Elementales indeseables. Tú no eres nada, y es mejor que lo sepas ahora que antes de que te hagas daño.
- ¿Eso es una confesión de amor o de celos?
Haruhi supo que había sido un error decir eso tan pronto como abandonó su boca. No porque fuese falso, sino porque Ayanokouji no iba a reaccionar racionalmente ante la honestidad de su comentario. Las palabras pensadas para pasar a través los juegos femeninos fueron tomadas como una amenaza, y la pelirroja actuó de acuerdo con eso.
Ayanokouji empujó la mesa hacia un lado antes de tirar su silla hacia atrás. Haruhi se puso de pie de un salto y, de forma refleja, atrapó el agua de la jofaina antes de que esta se derramara. Pero antes de que pudiera deshacerse de ella convenientemente, Ayanokouji chilló.
- ¡Ayudadme¡Ayudadme¡Haruhi me está amenazando con Agua!
Las manos de la chica estaban bailando con filamentos eléctricos, con las palmas en dirección a Haruhi y preparándose para defenderse y atacar. Su vestido era negro ahora, con rayas zigzagueantes en amarillo vivo resaltando por los bordes. Con Haruhi sosteniendo un enorme globo de agua por encima de su cabeza y Ayanokouji cerca de las lágrimas, la situación parecía exactamente como la Elemental del Rayo la estaba describiendo.
Estoy muerta.
Pero sin previo aviso, una bandeja de chocolate medio fundido fue estampada contra el pelo de Ayanokouji.
- Uuuups. Culpa mía. – dijo Hikaru dulzonamente.
Ella chilló con verdadera sorpresa, y cuando se giró para atacarle, Kaoru le tiró una taza de agua a la cara.
- Deja que te ayude a limpiarte.
Ayanokouji levantó las manos para protegerse, y Kaoru robó las chispas errantes de sus palmas. Ella se quedó ahí, jadeando de asombro, antes de enfrentarse a los aparentemente inocentes gemelos.
- ¡Vosotros¡Cómo os atrevéis...!
- Creo que sería mejor decir: "cómo te atreves" – dijo Kyouya ominosamente, arrojando unas fotografías al suelo. Incluso desde cierta distancia, Haruhi pudo ver imágenes de Ayanokouji hablando con varios miembros del CEE. - ¿De verdad pensaste que no nos daríamos cuenta de tus infantiles intentos de subterfugio?
- ¡No eres nada buena! –declaró Hani con lágrimas en sus ojos.
- Patético. – dijo Mori, negando con la cabeza. Haruhi no sabía por qué habían llegado a esa conclusión, pero estaba sorprendida de verles tan al tanto de la situación.
Tamaki apareció detrás de Haruhi y le palmeó en el hombro, aunque no le dijo nada. En vez de eso, se colocó delante de Ayanokouji y le apartó un sucio mechón de pelo de su rostro.
- Tamaki-sama, yo...
- Fue adorable pasar el rato contigo, princesa, pero ya no encajas aquí. Como has amenazado a un miembro del Club de Hosts, e incluso has tratado de usar la elemancia contra él, ahora tienes prohibido venir.
- Así que vuélve arrastrándote a Yoshitomi y mantente fuera de nuestro maldito camino.
Haruhi no vió su expresión – él todavía le estaba dando la espalda- pero los ojos de Ayanokouji se abrieron de miedo. Su labio tembló antes de gritar "¡Os odio a todos!" y correr al otro lado de la puerta. La sala zumbaba con cotilleos y el Club de Hosts fue rápidamente cerrado por ese día. Todo el rato, Haruhi se quedó ahí de pie con el agua en sus manos, clavada al sitio con aspecto ligeramente confundido.
Hani movió una mano delante de sus ojos.
- Ne, Haru-chan¿estás bien?
Ella parpadeó, y sacudió su cabeza para aclarársela.
- Sabes, yo solía tener una vida aburrida. – en un extremo de la pared había una pequeña fuente, y, lentamente, arrojó el agua dentro. – No esperaba ser atacada en mi primer día como host.
- Qué lástima. –gimió Tamaki.- Todo esto es culpa tuya, Haruhi.
- Espera¿cómo puede ser culpa mía que ella estuviera loca?
- Sabíamos que había sido enviada para espiarnos. –explicó Kyouya.- Seguíamos atendiéndola con la esperanza de reunir información sobre el CEE. Tienen conocimiento de las situaciones Elementales más esotéricas dentro y fuera de la escuela; conocimiento que nosotros, por nuestra reputación, no podemos obtener de otra forma.
- Ayanokouji-san intentaba convencerme constantemente de unirme a ellos usando esa información como soborno. Espera sacarle más detalles acerca del CEE en las próximas semanas, pero ahora esa idea ha sido dinamitada. –suspiró Tamaki, y entonces señaló con dedo acusador a Haruhi.- Y por eso, voy a elevar tu cuota de cien a mil clientas.
- ¿QUÉ? – gritó ella, y entonces se calló de rodillas. ¡Un paso adelante, un millón de pasos atrás!
Tamaki le dedicó una sonrisa diabólica que no pegaba demasiado bien con su personalidad principesca.
- Yo no me preocuparía demasiado. Hoy lo has hecho tan bien que estoy seguro de que las chicas seguirán afluyendo a ti – le ofreció su mano, y ella la usó, reluctante, para ponerse de pie.
- Hey, Haruhi¿esto es tuyo? – preguntó Hikaru, levantando una cartera de cuero. Estaba cerca de la mesa tirada, ayudando a reorganizar el desorden.
Haruhi asintió.
- Sí, probablemente se me cayó cuando Ayanokouji-san me atacó. Tíramela¿vale? – preguntó, extendiendo su mano.
En vez de eso, él la abrió, y sus cejas saltaron hasta su línea del pelo. Kaoru miró por encima de su hombro y dejó escapara un largo silbido de admiración.
- Sexy –dijeron ambos a la vez.
Hani flotó detrás de los gemelos y sonrió.
- Guau, Haru-chan. Te queda muy bien el pelo largo.
Tamaki le lanzó una mirada confusa.
- ¿Pelo largo?
- Me hice esa foto antes de cortármelo. ¿Podéis devolvermela ahora?
Pero en vez de obedecerla, Hikaru se la lanzó a Tamaki. El rubio buscó a tontas y a locas durante un segundo antes de mirar la foto.
Entonces miró a Haruhi con la mandíbula completamente floja.
- Haruhi...
- ¿Sí?
- ¿Eres una chica?
- Si-í..
Le llevó sus buenos cinco segundos el procesar la información antes de gritar:
- ¿Por qué no me lo dijiste?
- Todos los demás parecían saberlo, así que pensé que tu también lo habrías descubierto.
Una sonrisa de afecto de Hani y un resoplido de absoluto escarnio de Hikaru le dijeron a Haruhi todo lo que necesitaba saber.
- Con todo su talento, Tono no es el Elemental más brillante de un Círculo. – ironizó Kaoru.
- Peroperoperopero... –tartamudeó Tamaki, aún mirando a Haruhi con angustiada torpeza.- ¿Por qué seguir fingiendo?
- Vosotros me comprasteis un uniforme, y no iba a mirarle el diente al caballo regalado. –se encogió de hombros - Por otro lado, me dijiste que si conseguía ci...er, mil clientas, saldaría mi deuda. ¿Por qué no intentarlo?
- ¡Pero eres una chica! – lloriqueó él.
- ¿Y qué? Chico, chica... para mi es todo lo mismo. Y la verdad, mientras que las chicas crean que soy un chico, todo irá bien. La verdad, puede que sea divertido.
Invirtió los siguientes veinte minutos tratando de convencerle de que sí, iba a seguir haciendo de host y de que no, no iba a empezar a llevar vestidos. ¿Acaso era idiota o algo así?
Tamaki se deprimió en la esquina durante el resto del día.
Notas de la autora (2-VII-2007): Como probablemente habéis visto, he querido hacer un paralelismo con la trama original –el cambio de imágen, el primer día como host, y las (no tan inesperadas) revelaciones. De cualquier modo, no voy a seguir ese patrón durante mucho tiempo; me encanta sorprender fuertemente a mis lectores.
He sido bastante buena con mis actualizaciones hasta ahora, pero me temo que no seré capaz de actualizar el siguiente capítulo hasta mediados de Julio. En parte porque aún no he terminado de escribirlo, y como me falta un beta dudo muchísimo antes de subir nada que no haya sido completamente diseccionado. Confío en vosotros para que me hagáis saber si alguno de los personajes se vuelve OOC o si se me ha pasado algún error descomunal. De nuevo, aprecio de verdad a todos los que me habéis acompañado hasta este momento. ¡Gracias a todos!
Nota de la traductora: (5-IX-2007) Bien, otra capítulo sin canción asignada –sniff, sniff- y dos recomendaciones más por mi parte... la primera es I've just seen a face, de The Beatles. Y la segunda, Laisse tomber les filles, de France Gall (o el Chick Beat April March, si es que queréis la versión americana que Tarantino usó en Death Proof. Todas las podeis encontrar en Youtube.
¡Me voy a hincarle el diente al capítulo cinco!
