Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlos. En cualquier caso, tanto la trama como todos los aspectos no canónicos son míos.

Notas de la autora: Gracias a todos los que me habéis estado animando para escribir y postear. Sois los fans más dedicados que jamás he visto (o, ya que estamos, tenido). Espero que mi historia siga deleitando y divirtiendo a todos los que la lean.


Capítulo 5

- Como ya sabéis, hoy es vuestro primer día de práctica de la elemancia en las arenas. –dijo Suzaryuu-sensei, y por una vez tuvo la atención de la clase al completo. – En unos cinco minutos, grupos de tutores de segundo y de tercero os conducirán a vuestras arenas Elementales específicas. Las clases de Elemancia de los lunes, miércoles y viernes seguirán dándose aquí, dónde trataré toda la información general que todos los Elementales necesitan saber. Los otros tres días los pasaréis en vuestra arena. ¿Hay alguna pregunta?

Nadie dijo nada, y ella asintió con satisfacción.

- Entonces, por favor, preparad vuestras mochilas y estad listos para salir cuando vuestros tutores lleguen.

Era una despedida sutil, y todo el mundo empezó a revolverse, a hablar en tonos bajos y graves a los demás y a prepararse para salir corriendo.

Haruhi empaquetó rápidamente sus cosas, intentando no expresar lo excitada que estaba. Proyectaba una imagen exterior de serenidad, pero su corazón latía una alegre cadencia dentro de su pecho.Una de las razones por las que había escogido Ouran sobre otras escuelas había sido que, junto con la posibilidad de recibir una beca para una carrera universitaria de Derecho, se les daba a los estudiantes la oportunidad de afinar sus talentos junto a un Elemental completamente entrenado. Aunque había obtenido un entrenamiento básico de su madre, y más adelante de los compañeros de su madre, todo lo que Haruhi sabía era autodidacta. Su elemancia estaba hambrienta por crecer y aprender, como si creyera que sus manos podrían dominar todos los aspectos del Agua si sólo tuviera el tipo adecuado de entrenamiento.

Ella también lo creía.

¡Éste va a ser un día genial!

- ¡ No sé qué voy a hacer sin ti, Hikaru! –dijo Kaoru, cayendo en los brazos de su hermano con dramatismo de host justo delante de la mesa de Haruhi.

- ¡Sé fuerte, Kaoru! –dijo Hikaru con fiereza. – Sólo tienes que recordar que siempre estoy contigo, deseando estar a tu lado como siempre ha sido, y lo superarás.

Haruhi fue capaz de ignorarles hasta que se volvieron hacia ella y dijeron, en tandem:

- ¿Y qué hay de nuestra pequeña Haruhi?

- ¿Qué hay de vuestra pequeña Haruhi? –dijo ella fríamente.

- ¿No nos echarás de menos...

- ...desearás...

- ...anhelarás?

- En realidad, no. Imagino que esta será una de las clases más silenciosas que jamás haya tenido, lo que es una razón más que suficiente para que crea que será mi favorita hasta ahora.

Hikaru bajó a su hermano boca arriba sobre la mesa, y la cara de Kaoru se quedó a unos pocos de centímetros debajo de la de Haruhi.

- Pero a nosotros nos encanta hacer ruido contigo – ronroneó Kaoru.

Ella no reaccionó ante su implicación; eso sólo alentaba el mal comportamiento. En vez de eso, tamborileó ligeramente su lápiz sobre la frente de él.

- Por favor, guárdate tus sucios pensamientos, y por favor, mantenme fuera de ellos. –miró por encima del hombro de Hikaru y asintió en dirección a la puerta.- Los tutores están aquí.

Al final de la fila estaban los tutores de Agua; sus ropas y tatuajes eliminaban la tarea de deducción. Haruhi cogió su mochila y se marchó antes de que cualquiera de los Hitachiin pudiera tener cualquier otra idea en su cabeza, y tres compañeros de clase –Izumino, Shisada y Kuroha- se unieron a ella rápidamente. Izumino era una habitual del Club de Hosts, pero Haruhi no conocía tan bien a los otros dos chicos.

Supongo que eso cambiará rápidamente, especialmente si vamos a estar en un grupo así de pequeño durante los próximos años.

Los tutores, ambos varones, se presentaron como Narimiya y Tadayori. Condujeron al grupo a través de un área con la que Haruhi no estaba familiarizada, pero no sería demasiado difícil encontrar el camino de vuelta más tarde. A pesar de su grandiosidad, la sección del instituto de Ouran estaba diseñada con los estudiantes en mente. Su forma básica era la de una herradura invertida, y mientras estuviera en el primer piso mirando en dirección al ala sudoeste, estaría bien.

- Los dos somos alumnos de segundo, así que si tenéis alguna duda, por favor, preguntadnos. –dijo Tadayori – Aunque con todo lo que he estado oyendo sobre Fujioka, quizás debería de ser él el que me enseñara a mi.

Haruhi soltó una risa nerviosa y cambió rápidamente de conversación.

- ¿Así que, cómo va a ser la clase?

- Es completamente práctica. – explicó Narimiya- La conferencias de Suzaryuu-sensei te dan una buena base, pero Hongo-sensei (en realidad, todos los profesores de las arenas), te enseñan a aplicar el conocimiento. Es muy divertido, pero mucho más difícil que estar sentado en clase. Yo soy mejor con la información teórica. ¿Quieres conocer la ciencia detrás de la elemancia? Yo soy tu hombre. ¿Quieres ver un hechizo de elemancia Acuática de Nivel 2? Prueba con otro.

Tadayori resopló.

- Sí, y yo soy lo contrario. Puedo hacer elemancia de Nivel 4, pero sería la última persona a la que irías a ver si quisieras saber cómo funciona la elemancia.

- He oído hablar de las arenas¿pero qué son? –preguntó Izumino.

- La explicación más sencilla es que son areas de tierra cargadas de elemancia que reaccionan a un solo tipo de elemancia. –dijo Narimiya- Sólo los Elementales de Agua pueden hacer elemancia en los Lagos; incluso un Elemental de Relámpago estaría en una enorme desventaja ahí.

- ¿Los Lagos?

- Cuando Ouran se construyó, los arquitectos decidieron nombrar todas las arenas en honor a accidentes naturales; Volcanes para Fuego, Bosques para Tierra, etcétera. –dijo Tadayori.- Es una forma fácil de referirse a las salas.

- Dijiste que había dos profesores. ¿Cómo se puntua? –preguntó Kuroha, y Haruhi notó que la despreocupación de la pregunta era completamente forzada.

- Los profesores puntúan sacando la media de las notas de cada sección, así que no os preocupéis por suspender la asignatura porque no seais genios en los dos campos. –dijo Tadayori mientras saludaba a unas personas al otro lado del pabellón y se aproximaba a ellas. Cuando estuvieron más cerca, Haruhi vio que era otro grupo de Elementales de Agua. – Por cierto, estudiaréis con los alumnos de primero de las clases B, C y D. Como el tamaño de las clases es tan pequeño, normalmente no hay más de quince estudiantes, los profesores pueden tener este tipo de mezcla y no preocuparse demasiado por dejar a alguien atrás. Y... ¡ aquí estamos!

Las puertas que conducían a la arena de Agua eran muy particulares; dos paneles de cristal congelado con intrincados aguafuertes del mar embravecido en su superficie. Estaba pintado en varios tonos de azul, con toques de verde mar y violeta pálido para el sombreado. Sobre ésta había un letrero que sencillamente decía "Los Lagos". Narimiya mantuvo la puerta abierta educadamente mientras que Tadayori guiaba al grupo a través de un corto recibidor. Cuando Haruhi tuvo una visión panorámica de la arena, se paró de golpe.

Ella esperaba que fuera como un natatorium, con una piscina tamaño competición, salvavidas y podios. Esperaba entrar y prácticamente saborear el cloro en el aire, sentir el empalagoso toque de la humedad contra su piel. Esperaba que fuera prístino y perfectamente falso, con suelos de mosaico y acero inoxidable por todas partes. Esperaba que fuera un cuarto cerrado que apagara su excitación, inspirándole pensamientos de claustrofobia y no de magia.

No esperaba que un auténtico lago se extendiera a sus pies.

Era enorme, y ocupaba por lo menos tres kilómetros cuadrados de los terrenos del campus. Las aguas eran perfectamente transparentes; podía ver el limo y el barro bajo sus profundidades, que descendían a más de dos metros y medio. Un anillo de arena perfectamente alisada rodeaba las aguas, y hierba jugosa cubría el resto del área, llegando incluso hasta las puertas del pasillo. Sobre ellos había un techo de cristal, tintado y cortado de tal manera que la luz del sol se difuminase y no recalentase a la gente del interior, pero que el cielo fuese perfectamente visible. La temperatura se mantenía a unos agradables veintitrés grados, y algunos de los chicos ya se estaban quitando sus chaquetas. A la derecha, y justo pegadas a las paredes del corredor había dos cabañas que hubieran podido albergar un complejo de apartamentos con espacio de sobra. A la izquierda había grupos de mesas y sillas, con una pizarra clavada a la pared –la única prueba de que eso era una clase y no un lugar de vacaciones.

Lo que realmente le llamó la atención, sin embargo, fue la cascada cercana al ala derecha. Un monte de tres pisos le proporcionaba el apoyo necesario, y parecía como si hubiera sido extraída del suelo por las manos de un dios. Las cataratas caían dentro del lago con una belleza que inspiraba asombro mientras que las gotas atrapaban la luz del sol, recordándole a Haruhi las estrellas fugaces. No era muy grande ni muy poderosa, pero un pequeño escalofrío de placer la recorrió mientras la miraba.

Me encantan las cascadas.

Sin percatarse conscientemente trató de alcanzarla con su elemancia... y fue literalmente arrojada sobre sus manos y rodillas cuando el poder de la catarata la desbordó.

Sintió como si el lago entero estuviese tratando de llenarla, de devorarla, de reclamar su vida como parte de su energía. Su tatuaje brilló con fuego azul, casi escaldándole la piel, y dejó escapar un ahogado grito de dolor. No oía nada salvo el rugir del agua en sus oídos, y su cuerpo temblaba como si tuviera que transportar todo su poder sobre su espalda. Aún más grande que la energía del globo de hechizos, esto era elemancia Acuática salvaje; no podía hacer nada más que dejar que la doblara y la rompiera.

¡ Es demasiado fuerte me va a matar que alguien me ayude ayudadme!

Entonces, milagrosamente, se paró. La intensa presión desapareció sin previo aviso, y su tatuaje destelleó una vez más antes de desvanecerse. La fuerza de Haruhi, o lo que quedaba de ella tras haberse mantenido entera a duras penas, se secó y se desplomó sobre el suelo. Sus labios sabían a metal y se dio cuenta, con un respingo, de que su nariz estaba sangrando.

Creo que acabo de romperme el cerebro.

- Tenía mejor opinión de ti, Fujioka. –dijo una voz profunda que irradiaba desaprobación.- Cualquier Elemental bien entrenado se cuida de tratar de alcanzar tan abiertamente algo de tal potencia, pero supongo que ésta es una forma efectiva de haceros llegar el mensaje a vosotros, alumnos de primer año. No uséis la elemancia en nada de lo que hay aquí a menos que yo os indique lo contrario.

- ¿Debería avisar a la enfermera de la escuela? –preguntó una estudiante nerviosamente.

- No, estará bien. Aunque dudo que se sienta inclinado a protestar si le ayudas a sentarse y le das un pañuelo.

Haruhi gimió cuando la chica puso las manos debajo de ella, y casi se cae de nuevo cuando el mundo empezó a girar y a temblar. No luchó contra las manos que la estaban ayudando. Soportaron su peso bajo sus brazos, casi tumbándola de lado antes de que la sentaran en una cómoda silla.

- Gracias. –murmuró, aceptando un retal de seda de una de su salvadoras y echando la cabeza hacia atrás para detener el flujo de sangre.

- Relájate, y Hongo-sensei estará contigo en un minuto. –y Haruhi pensó que podría haber sido Narimiya, pero no pudo reunir energía suficiente para abrir los ojos.

No podía usar la elemancia; lo sabía de la misma forma que una persona sabe que se ha hecho un esguince o que se ha fracturado un hueso. Aún se sentía como si estuviera derrumbándose, como si los bordes de su mente estuvieran quemados por tanta energía elemental, y Haruhi simplemente se concentró en respirar y en regresar a este mundo.

No comprendo por qué me he hecho tantísimo daño. Esta no es la primera vez que he visto o tocado una catarata con la elemancia. Incluso he alcanzado el océano y no me di un golpe como éste. ¿Qué es lo que ha ocurrido ahora?

La palma de una mano descansó contro su frente, y oyó hablar a la misma voz profunda.

- Cuando diga tres, quiero que te abras a la elemancia. Uno... dos... ¡ tres!

Y mientras Haruhi encontraba la energía para convocar a su tatuaje, un suave riachuelo de elemancia Acuática fluyó dentro de ella. Era un bálsamo calmante, y suspiró aliviada cuando su frescor se extendió por toda su mente y cuerpo. Sentía cómo se estaba "remendando", los bordes deshilachados de su consciencia volviéndose más fuertes y más agudos. Finalmente, tras medio minuto, la mano se retiró.

- Ya puedes parar.

Abrió los ojos. De pie delante de ella había un hombre cercano a la cincuentena; su barba y su pelo negro estaban llenos de mechas blancas, y sus solemnes ojos negros la estudiaban con una agudeza con la que Kyouya sólo hubiera podido soñar. No era una figura particularmente alta o imponente –de hecho, estaba vestido de forma casual con unos chinos y un polo azul claro en vez de con un traje de chaqueta- pero Haruhi sintió su elemancia volver a la vida mientras resonaba contra el increíble poder del talento de ese hombre.

La última persona que había podido llamar tan fuertemente a la elemancia de Haruhi había sido su madre.

- Gracias. –dijo, sentándose. Pasó la tela por su rostro, barriendo los últimos rastros de sangre. – Lamento haber causado tantos problemas.

- Trataste de alcanzar el lago. –le dijo, sin preludio alguno.

- Técnicamente, la cascada, y lo siento...

Sus cejas se elevaron.

- ¿La cascada¿Y aún estás consciente? Increíble – murmuró, y entonces asintió, como si estuviese momentáneamente satisfecho.- Te quedarás después de clase para compensar el tiempo perdido. Por favor, únete al resto de la clase cuando estés preparado. –dijo, y ella le observó andar a través del camino hacia las mesas, dónde Tadayori y otro tutor estaban dando una conferencia y pasando papeles.

Haruhi decidió no probar su elemancia, pero se levantó lentamente. Veamos... no me mareo cuando me pongo de pie. Puedo ver, oir y oler las cosas, y creo que tengo un control completo sobre mis funciones motoras. Las funciones cerebrales... aún no lo sé, pero lo sabré en unos minutos. Será mejor que me una a la clase antes de que me meta en más problemas.

Se encaminó a las mesas, e Izumino llamó la atención de Haruhi. Había un asiento vacío al lado de la pelirroja, y Haruhi lo cogió agradecida. Al otro lado del pasillo estaban sus dos compañeros de clase varones; los chicos aceptaron su presencia con un asentimiento.

- ¿Estás bien? –susurró Izumino, pasándole un libro de texto y un cuaderno de trabajo.

- Bastante bien, gracias.

Haruhi miró alrededor de la sala, reconociendo a algunas de las chicas de las otras clases pero incapaz de hacer nada más que compartir una simple sonrisa con ellas. Finalmente, el maduro caballero tomó su lugar al frente de la clase y les hizo una pequeña reverencia con la cabeza antes de hablar.

Soy Hongo-sensei, vuestro profesor de elemancia desde ahora hasta que os graduéis.

Mientras que estéis en los Lagos, tendréis que obedecerme sin hacer preguntas. Como Fujioka os ha demostrado tan amablemente, usar la elemancia cuando yo no os he dado vía libre puede tener repercusiones desafortunadas. No es porque los Lagos sean inherentemente peligrosos. Es porque no sólo fueron creados por la elemancia, sino que han sido manipulados por tantísimos Elementales de Agua a lo largo de los años que han absorbido una gran cantidad de elemancia en sus profundidades. Intentar alcanzar los Lagos cuando yo no he templado las aguas o cambiado vuestro talento tendrá como resultado que sufráis de una sobrecarga de elemancia, que es simplemente el estado de tener demasiada magia elemental dentro de vuestro cuerpo. No es fatal –normalmente- ni los efectos secundarios son permanentes –normalmente- pero no es una experiencia agradable. De nuevo, mantened la inintencionada demostración de Fujioka en vuestras cabezas.

Haruhi sintió cómo se volvía escarlata de la vergüenza, aunque nadie –ni siquiera Hongo-sensei- la estaba mirando. Por lo menos sé que no es porque sea una Elemental débil; sólo que no sabía que los Lagos estaban cargados de elemancia. En realidad, eso tampoco es algo bueno, saltar dentro de una situación sin estar completamente preparada... quizás la impulsividad de mis compañeros del club se me está empezando a pegar.

Si ese es el caso, entonces necesito que me maten de un golpe.

- Tadayori y Gorozen ya os han hablado de las lecciones básicas que trataremos, así que seré breve. En todos los años que estéis aquí, esta será vuestra clase más difícil porque os desafiará en múltiples niveles. No espero perfección, pero espero que hagáis un esfuerzo visible independientemente de vuestro talento. Y creedme cuando os digo que sabré cuando y cuando no estáis haciendo esfuerzos apreciables.

- Como somos Elementales de Agua, espero que llevéis bañadores apropiados para las clases. Tendréis un periodo de cinco minutos para cambiaros antes y después de clase. Habrá días raros en los que no estaremos cerca del agua, y os avisaré con tiempo, pero venid a clase comprendiendo que tendréis que mojaros. Traed una o dos toallas.

Izumino suspiró y se tocó su larga trenza.

- Mi pelo va a ser un desastre.

Shisada se inclinó hacia Kuroha y susurró:

- Espero que a algunas de las chicas les vayan los bikinis.

Haruhi cerró los ojos y trató de ignorar la sensación de ahogamiento en su estómago.

Tendrías que haber esperado esto, se dijo a sí misma. Los Elementales de Agua trabajan con agua, y no puedes mojarte éste caro uniforme. Pero no puedes llevar un bañador y esperar que nadie se percate de tus atributos, no importa lo pequeños que sean.

Honestamente, a Haruhi no le importaba si su sexo era revelado a la población de Ouran; no era como si llevar un vestido fuese a cambiar de repente quién era. Pero aún tenía que pagar a Club de Hosts por haber roto el jarrón – ¡ estúpidos ricos malcriados que dejan sus estúpidos juguetes de ricos fuera! – y la forma más efectiva de hacer eso era continuar ejerciendo de host.

Y éste ha sido mi día genial, pero si tengo la oportunidad de hacer un poquito de elemancia, seré feliz.

- El ejercicio de hoy será breve. Vamos a hacer alguna elemancia menor en la orilla del Lago para probar vuestros talentos. Excepto tú, Fujioka –tú puedes empezar a trabajar en las páginas cinco a siete del cuaderno de ejercicios.

Ella apretó los dientes e intentó no golpear su cabeza contra la mesa una y otra vez.

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- ¿Quería hablar conmigo, sensei? – le preguntó una vez que todo el mundo se hubo marchado.

Hongo-sensei le indicó a Haruhi que acercara una silla; estaba sentado en la mesa del profesor revisando algún tipo de lista, y ella se deslizó en el asiento enfrente de él. Él estudió durante unos segundos más, y luego fijó en ella toda su atención.

- ¿Habías sufrido una sobrecarga de elemancia antes?

- No, señor.

- Ah. Entonces probablemente no sabes que los que la han sufrido tienen de poco a ningún control sobre su elemancia durante una hora o así. Por eso hice que te quedaras fuera.

Sus ojos se abrieron mucho.

- Espere... ¿así que eso no era un castigo?

- ¿Y sufrir una sobrecarga no fue una lección suficiente?

Ella abrió y cerró la boca, sin encontrar nada que decir, y Hongo-sensei suspiró.

- Eres un chico brillante, Fujioka, y si los rumores sobre tu pelea con Iwasaki son ciertos, también tienes mucho talento. La razón inicial por la que quería que te quedaras un rato fue porque quería probar tu rango sin nadie alrededor. El incidente de antes me proporcionó una excusa conveniente, pero ahora necesito saber si te sientes lo bastante fuerte como para realizar elemancia.

- Sí –contestó ella, sin saber si estaba mintiendo o no.

Hongo-sensei sacó un timbal y, con un movimiento de su mano, extrajo un riachuelo de agua del Lago y lo llenó.

Lo empujó delante de ella.

- Quiero que formes una esfera con el agua, pero no quiero ver que te mueves. No utilices tus manos para controlar el agua, sólo tus pensamientos.

Esta era la primera prueba que Hongo-sensei había hecho pasar a la clase. Testeaba su control; un buen Elemental puede hacer magia sin mover sus manos ni su cuerpo. El movimiento físico hace que sea más fácil dirigir la elemancia, pero hay momentos en los que el movimiento puede ser obstruído, o incluso perjudicial, en una situación determinada.

Entrelazando firmemente sus dedos, Haruhi puso sus manos cruzadas sobre la mesa. Llamó a su talento tan amable y cuidadosamente como le fue posible, pero la elemancia la atacó como una serpiente venenosa. Inhaló con fuerza y su tatuaje tembló dubitativo sobre su piel.

- ¿Quieres parar? Podemos hacer esto mañana.

- No – dijo ella entre dientes, tratando de relajarse – Me pareció que estaba llena de electricidad estática. Creo que estoy bien.

Respiró fuertemente un par de veces, volvió su concentración hacia su interior, y el dolor desapareció mientras recuperaba el control sobre su magia. Como si practicara escalas musicales, Haruhi se abrió y se cerró a la elemancia, calibrando su poder actual contra el nivel normal que tenía cuando tenía buena salud.

Mi fuerza no ha cambiado, pero algo no está completamente bien. Es como si mi elemancia burbujeara e hirviera debajo de una superficie de cristal, como si fuera a escaparse a mi control si oso respirar en el momento equivocado. Estará mejor, pero creo que voy a necesitar unos días de práctica antes de volver a la normalidad. Su confianza acerca de aprobar el pequeño exámen se tambaleó, y cerró los ojos. No, eso no es importante. Si estuviera enferma o herida, aún debería de ser capaz de hacer algo así de simple. Puedo hacer esto¡tengo que hacer esto!

Sus ojos se abrieron de golpe y el agua se expandió en una esfera perfecta tan rápido que reventó el timbal. El sonido la sorprendió, y casi deja caer su globo de agua cuando el cristal voló a lo largo y ancho de la mesa.

Hongo-sensei miró del timbal roto a la esfera de Haruhi –que aún tenía las manos inmóviles sobre la mesa- y dijo con ironía:

- Supongo que debería de haber sido más claro en mis instrucciones. La próxima vez, saca el agua fuera del cristal antes de manipularla.

- Lo siento, sensei. –dijo ella, ligeramente avergonzada. Primero casi me mato y ahora rompo cosas. Si esto sigue así, me va a prohibir que haga elemancia.

Él barrió cuidadosamente el cristal dentro de la papelera más cercana.

- No pasa nada. Contestaste a mi pregunta bastante bien. Aún tengo tres más, y luego podrás irte.

"Muéstrame tu rango. ¿Cuál es la cantidad más pequeña de agua y la más grande que puedes manipular?"

Con el globo de agua en sus manos, lo separó en dos una y otra vez hasta que una neblina de gotitas de agua colgó de su cuerpo como una capucha. Mantener todas y cada una de ellas en el aire, evitar que se juntaran para crear una lluvia localizada como ellas querían, requirió más esfuerzo del que Haruhi estaba acostumbrada. El sudor goteó hacia abajo por la curva de su espina dorsal, y su cabeza estaba empezando a palpitar, pero valió la pena ver la satisfacción en la cara de Hongo-sensei.

Entonces él atemperó los Lagos y simplemente la empujó en dirección al agua. Había un inexpresado "vuélvete loca" en el gesto, y ella se volvió loca sin pensarlo dos veces. En el borde del agua, se quitó los zapatos, se subió las perneras de los pantalones y, cuidadosamente, colocó la chaqueta en lo alto de una esponjosa toalla blanca. Luego, con una sonrisita secreta, caminó sobre la cristalina superficie.

Caminar sobre el agua no era algo tan duro como la mayor parte de los Elementales de Agua lo pintaban. La verdad, era tan difícil como volar para los Elementales de Viento; la mayor parte no podían hacerlo porque no eran disciplinados, no porque no fuesen lo bastante fuertes. El agua era como una alfombra fresca y chispeante, y ella caminó con la ligerísima huella de un bote en sus pasos. Haruhi enroscó los dedos, deleitándose en la sensación de las olas que cosquilleaban sus pies y lamían sus tobillos, y caminó hasta que estuvo enfrente de la cascada. Estiró una mano, y un filamento de agua fue hacia ella como un perro que acude al lado de su amo. La Elemancia de dentro y de fuera fluyó a través de ella y Haruhi se dejó llevar.

Bailó.

Hacía tiempo que había aceptado el hecho de que era una pobre bailarina, igual que era una pobre artista y música, porque nunca había sido una niña caprichosa ni fantasiosa. No tenía ritmo, ni expresividad, ni talento natural. Sus pasos eran arranques y parones erráticos, y no era tan tonta como para pesar que llegarían a llamar "graciosos" a sus movimientos.

Pero, al igual que todo lo demás que hacía, Haruhi bailó como si le fuera la vida en ello y el agua respondió con desquite. El Lago se alzó arriba y a su alrededor, tomando sus manos como un compañero con el que siempre hubiera actuado, y una elegante magia se tejió alrededor del cuerpo de Haruhi. Había arcos gigantes y remolinos, y enormes olas y géiseres que acentuaban adecuadamente sus torpes movimientos. Pero había poder y pasión en el lago que explotaba bajo sus pasos. Antes de saberlo, el agua la estaba levantando sobre sus pies y la cascada giraba a su alredador, la hacía girar como si perteneciese a ese lugar y nunca jamás fuese a dejarlo. Estaba flotando sobre el mundo con nada más que agua como compañía y no recordaba haberse sentido nunca tan feliz...

Entonces, una garganta aclarándose interrumpió su ensoñación y Haruhi se detuvo en la mitad de un giro.

- Puedes volver, Fujioka. Ya he visto suficiente. –dijo Hongo-sensei, su expresión entre aburrida e incómoda. El agua la depósito gentilmente en la arena, y ella cogió la toalla que le extendía el profesor.- Por favor, dime que tu duelo con Iwasaki no fue tan... ostentoso como esto.

No, en realidad, no... Haruhi se ocupó en secar sus piernas y sus manos, escondiendo su sonrojo, antes de que él le diera su último exámen. Era el más fácil... y el más difícil.

- Muestrame tu resistencia. Haz que la catarata detenga su caída tanto tiempo como puedas.

Haruhi la detuvo durante veintisiete segundos; casi tanto tiempo como Tadayori. Cuando no pudo aguantar más, se desplomó sobre el suelo justo cuando el torrente del río se estrellaba contra el borde de la catarata.

- Bien hecho.

- Gracias... sensei. – gimió, logrando sentarse a duras penas. – Cre... creo que...

- No uses tu elemancia durante el resto del día, y mañana estarás bien. –dijo él, y ondeó una mano hacia los Lagos. Un resplandor de color se situó sobre ellos y, ahora que Haruhi era consciente de ella, casi podía ver la neblina de un azul cerúleo innatural sobre la superficie del agua.

Cuando recuperó la compostura, él le explicó las implicaciones generales de sus resultados.

- Eres, sin duda alguna, el Elemental de Agua más fuerte de primero. Posiblemente de segundo y también más que algunos de tercero. No me sorprende que lo hicieras tan bien.

Algo resplandeció dentro de ella con callado orgullo. Incluso siendo una plebeya mestiza y desentrenada, era la mejor de su clase.

- Una vez dicho eso – continuó él mientras que Haruhi comenzaba a vestirse de nuevo.- No voy a subirte a un nivel superior de entrenamiento elemental este año. Tienes talento –tu control sería la envidia de la mayor parte de los estudiantes- pero puedo ver que no has tenido un entrenamiento formal de otro Elemental de Agua. Tu rango es algo más pequeño de lo que habría esperado de ti; es bueno, sí, pero en general estás a la altura de los otros estudiantes y sé que puedes hacerlo mejor. Tu resistencia no es espectacular, y eso es algo que sólo el tiempo y la práctica remediarán.

Haruhi asintió firmemente, recogiendo su mochila y encontrando su mirada con determinación.

- Lo haré mejor, Hongo-sensei. Gracias por toda su ayuda de hoy.

- Je. Estoy deseando ver qué clase de progreso haremos estos próximos años, Fujioka. Mantén el buen trabajo.

Estaba a mitad de camino de la salida cuando él dijo, despreocupadamente:

- Por cierto... si crees que eres un joven pudoroso, puedes llevar una camiseta sobre tu bañador.

Haruhi le miró con la boca abierta durante un momento antes de sonreir de agradecimiento y cerrar las puertas detrás de ella.

Esta va a ser, definitivamente, mi clase favorita.

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Haruhi se tomó su tiempo para ir a la Tercera Sala de Elemancia. Llegar tarde no cambiaría el problema que la había seguido durante todo el día; que (para decirlo suavemente) su elemancia estaba frita. Cuando salió al exterior para comer y trató de controlar la fuente del patio, cuyas aguas siempre habían respondido a su toque, ésta la rechazó y vomitó sobre su chaqueta. Gastó la última elemancia que le quedaba en extraer la humedad de sus ropas, y el desafortunado hecho era que, por el momento, no tenía magia.

Muy problemático, considerando su situación con el Club de Hosts.

Para continuar con la fachada de los propósitos del club, Tamaki decretó que la mitad de los días los pasarían exclusivamente haciendo de hosts. Esos días, todos se podrían por las nubes –disfraces, comida, bebidas, eventos; cualquier cosa que se les ocurriera, mientras que sorprendiera y agradara a las damas. Los demás días, en los que se ofrecían tutorías, seguirían actuando como hosts pero no gastarían tiempo ni dinero extra en objetos que no estuvieran directamente relacionados con la elemancia.

Qué suerte tengo de que hoy sea un día de tutorías, y qué maldita suerte tengo de que mi elemancia esté muerta.

Kyouya, en particular, no iba a estar contento, pero era, después de todo, justo y comprensivo. Sólo significa que el castigo que se le ocurra implicará cien peticiones de clientas más en vez de mil. Bastardo.

Pero cuando abrió la puerta, preparada para aceptar la reprimenda de sus compañeros, ocurrió lo más raro de todo. Todas las chicas, que habían estado alegremente comprometidas con las lecciones de sus hosts específicos, miraron hacia arriba de golpe y corrieron hacia Haruhi, dejando a sus "profesores" detrás. Antes de que Haruhi supiese lo que estaba pasando, la estaban arrastrando hacia uno de los sofás más grandes, diciendo su nombre una y otra vez.

- ¡Esperad, esperad! –gritó- ¿Qué es lo que pasa?

- No te preocupes, Haruhi-kun, te cuidaremos muy bien.

- Pobrecito¡ estás tan enfermo y aún así vienes al club!

- ¡ Estuve a punto de estallar en lágrimas cuando lo vi!

- ¡ Me dijeron que casi te mueres!

- Así que hoy no tienes que preocuparte por atendernos, porque nosotras te vamos a atender a ti.

Haruhi trató de deshacerse de sus manos con amabilidad.

- No, no, no tenéis que hacer esto. – argumentó debilmente – Lo juro, estoy bien... ¡Aaaaa! – y fue empujada al sofá con una mezcla de elemancia de Viento y educados tirones. Una de las chicas presionó su mano contra la frente de Haruhi hasta que, de alguna forma, se quedó tumbada sobre su espalda con la cabeza en el regazo de alguien y los pies en las manos de otra. Dos chicas más se sentaron en el sofá, tres se sentaron al lado de Haruhi y un puñado de ellas flotó alrededor para darle apoyo moral.

- ¿Ves¿A que esto está mejor? –dijo una chica, con su tatuaje de Tierra brillando suavemente mientras apartaba el pelo de los ojos de Haruhi.

- Siempre eres tan dulce con nosotras que simplemente teníamos que cuidarte. –dijo la chica que estaba a sus pies, su tatuaje de Fuego resplandeciendo con afecto.

- Oímos que habías perdido tu elemancia por un tiempo, y queremos asegurarnos de que te pongas mejor. – dijo una tercera con firmeza, empujando un delgado hilo de té dentro de una taza vacía. Por un momento, Haruhi sintió un ligero pellizco de envidia cuando vió el tatuaje azul agua de la chica, pero pasó velozmente cuando tomó la bebida. Aunque en realidad no le gustaba ni quería tener este tipo de atención –hubiera estado feliz haciendo trabajos vulgares por la sala- sabía que era mejor no luchar contra ello; rechazar su amabilidad sólo hubiera enfadado a las chicas.

Y a una parte de ella no le molestaba su preocupación...demasiado. Sólo están siendo amables. Enérgicas y un poco pretenciosas, pero muy amables. Miró a cada una de las chicas, con genuina gratitud, y dijo:

- Muchas gracias por todo esto.

Todas se volvieron de un rosa sonrojado de placer.

- ¡ Haruhi! –gritó Tamaki, llegando a su lado a empujones. Él se derrumbó, bastante dramáticamente, sobre sus rodillas. Tomó una de sus manos entre las suyas y la apretó contra su frente. – ¡ Oh, Haruhi¡ No le des estos sustos a tu padre, mi querido hijo¡ Mi corazón casi se sale de mi pecho cuando oí que habías sido gravemente herido!

- No soy un inválido y no soy tu hijo. –dijo ella, tratando de sacar su mano del apretón de Tamaki y rindiéndose cuando el esfuerzo ya no valió la libertad.

- ¿Cuánto tiempo hasta que vuelva tu elemancia? –preguntó Kyouya. Él, y los otros Hosts, se inclinaron sobre el sofá, mirando a la postrada Haruhi.

- Puede que vuelva mañana, pero definitivamente para el jueves. ¿ Hay algún... problema del que debiera estar al tanto?

Kyouya miró alrededor de la sala, dónde rebaños de clientas estaban apresurándose a entrar, esperando ansiosas su oportunidad de cuidar a Haruhi.

- No, creo que todo irá bien.

- Cretino con suerte. –gruñó Hikaru hacia abajo, mirando cómo las chicas tocaban y acariciaban la piel de Haruhi.- Quizás debería hacer algo así de estúpido y lograr toda esta atención.

Kaoru levantó una mano hacia su pecho, dando la apariencia de estar perdido y abandonado.

- ¡ No digas esas cosas¡ Yo no podría soportar que tú estuvieses herido, mi queridísimo hermano! – cayeron el uno en los brazos del otro, y un coro de chicas chilló de placer.

- ¡ Ne, ne! Haru-chan¡ te he traído tarta! –dijo Hani con una sonrisa de orgullo.- ¡ Será mejor que te la comas para que te pongas mejor! Y la tarta siempre sabe mejor cuando se comparte, así que¿ puedo tomar un bocado también? – a su lado, sosteniendo un pequeño cuenco de fresas y asintiendo su acuerdo, estaba Mori. La sala se llenó rápidamente con el sonido de alegres burlas y destellos de juguetona elemancia. No parecía que fueran a aprender mucho ese día, pero a nadie parecía importarle demasiado.

Haruhi sólo sostuvo su taza de té y observó todo con una sonrisita secreta.


Notas de la autora (13-VII-2007): Esto ha sido una buena desviación del canon. Como esta historia gira en torno a Haruhi, quería mostrar que aunque el Club de Hosts es un aspecto importante de su vida, no es el único aspecto. Necesita su individualidad, que será algo muy importante más adelante. También quería mostrar cómo la elemancia se incorpora a la vida diaria en Ouran, y lo importante que es para los estudiantes. Por eso el Club de Hosts es tan guay; ayudan a todos sin importar su talento.

Así que – algunas noticias buenas y algunas noticias malas. Las malas son que no subiré el próximo capítulo hasta finales de Julio, como dentro de dos semanas. Es por la misma razón por la que no posteé esto antes; no está escrito por completo, y necesito mucho tiempo para editarlo todo. Las buenas noticias son que, después de eso, tengo dos o tres capítulos que pueden ser colgados en rápida sucesión, como una vez por semana.

Como siempre, por favor, dejadme saber si hay algo horriblemente malo –o algo que realmente os guste. Gracias a todos los que habéis estado leyendo y criticando; aprecio muchísimo todo eso.