Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.
Acompañamiento musical: Leyenda de Vanessa Mae. Debería ser escuchado durante el rakashi. La canción tiene una introducción de 90 segundos que podría ponerse de fondo mientras Haruhi habla con las chicas. La melodía en sí sigue la danza hasta el encantador final.
Notas de la autora: Gracias a todos los que habéis sido tan tremendamente pacientes conmigo. Éste capítulo me costó un montón de trabajo, pero fue muy divertido de escribir. Espero que todo el mundo lo disfrute.
Me gustaría dar las gracias especialmente a huamulan03 por sus esfuerzos de Beta; sin ella, este capítulo podría no haber sido colgado. Como tal, le dedico el capítulo. ¡ Muchas gracias!
Capítulo 6
Haruhi toqueteó bajo su disfraz.
- Uhm, no estoy segura...
- Es perfecto –dijo Tamaki, alabándola con efusividad- Pareces una estatua venida a la vida, mi dulce hija.
- Por favor, para ya con los comentarios de hija, o alguna clienta se va a dar cuenta –dijo ella, rechazando al rey entre los hosts e ignorando el nubarrón sobre la cabeza de éste- Pero, Kyouya-sempai¿ tengo que llevar esto? Es casi... indecente, considerando mi situación. ¿ No puedo librarme, por favor?
- Acabas de llegar a la media de quince clientas al día. – dijo él, casi con espontaneidad - Sería una pena estropear tu estadística.
Haruhi cruzó los brazos, molesta, y consideró brevemente soltar una burbuja de agua sobre su cuaderno como pequeña venganza. Nah, no vale la pena.
- Abriendo la puerta – avisó Hani, y los demás Elementales tomaron posiciónes en el centro de la sala. Tamaki aún se sentaba en el centro con el resto del Club diseminado como sirvientes a su alrededor, aunque se tomaba molestias específicas para situar lo más cerca posible a. Tras soltar el pestillo, Hani dio una voltereta hacia atrás para ponerse delante de Mori, y sólo tuvieron que esperar un puñado de minutos antes de que las primeras clientas llegaran.
- ¡ Bienvenidas!
El tema de hoy eran los dioses de de la elemancia en la mitología griega. Todos los miembros llevaban túnicas de seda del color adecuado, y portaban coronas de oro o diademas de plata sobre sus cejas. Los seis hosts varones llevaban el pecho al descubierto o semidescubierto. Haruhi no estaba contenta de tener que hacer lo mismo a pesar de sus diferencias anatómicas, y simplemente amontonó el exceso de tela sobre sus hombros y esperó lo mejor.
Pero ninguna de las damas que venían por sus servicios estaba inclinada al subterfugio, y Haruhi esperó que no notaran nada distintivo en su silueta.
- Estás tan majestuoso, Haruhi – dijo Kimiko cuando ella y Momoka tomaron asiento.- Como el segundo hijo de Oceanis, un príncipe desterrado de su hogar para vagar por el mundo completamente solo. Oh¡ espero que encuentres un lugar dónde reposar la cabeza!
Su fantasiosa dulzura hizo sonreir a Haruhi, y replicó:
- Ya estoy en casa. No es dónde reposa tu cabeza, sino dónde descansa tu corazón.
Las chicas suspiraron con estrellas de alegría en sus ojos.
Cada día es más y más fácil.
La parte más interesante (leer: difícil) de cada día siempre tenía que ver con el Club de Hosts. Se familiarizó íntimamente con disfraces de todo el mundo, con temas y fantasías que hacían que damas refinadas se convirtieran en sonrojadas fans, y en el arte de decantar té y servir postres. Aún no estaba particularmente contenta con su situación, pero al final se rindió y dejó de intentar desperdiciar energía luchando contra su destino. Era como tratar de que no subiese la marea o como detener el constante flujo de idioteces de Tamaki; sólo hacía que, cuando fracasaba, se quedase cansada y frustrada.
Lo que la preocupaba realmente era el hecho de que ya no le importaba tanto formar parte de todo aquello.
- Oh¡ mirad lo que se acerca! – dijo Momoka- ¡ El Día del Primer Círculo!
- Ah¡ es verdad! Casi se me olvida – dijo Haruhi.
El Día del Primer Círculo honraba el día en el que los primeros Elementales forjaron un Círculo. Esos siete humanos habían sido tocados por cada uno de los siete grandes dioses y fueron conocidos por siempre como los más grandes Elementales jamás nacidos. En el Día del Primer Círculo, todos los Elementales celebraban su conexión mística con el pasado con fiestas y regalos y cuentacuentos. Incluso los no-Elementales disfrutaban de ese día de magia y diversión.
Kimiko aplaudió.
- Me encantan las celebraciones del Primer Círculo. Todas las fiestas y la elemancia y pasar tiempo con los amigos y la familia... ¡ es tan divertido!
- Mi padre y yo no vamos mucho a fiestas. – admitió Haruhi.- En general me quedo en casa y cocino.
- Eso no es justo. – dijo Momoka compasivamente.- Todo el mundo debería tener un día libre para celebrar las maravillas de la elemancia.
- Para mi, cocinar es celebrar. – explicó Haruhi.- Mi madre era una Elemental de Agua, y me dejó muchas recetas que requieren el toque de un Elemental. A papá le encanta cuando me salen bien, y eso es suficiente regalo para mi.
Las dos chicas se azoraron furiosamente y le dedicaron a Haruhi miradas de dulce afecto.
- Pobre niño pobre.
Haruhi levantó la mirada sorprendida; Kaoru estaba inclinado sobre el borde de su silla y jugaba con su pelo. Hikaru se dejó caer en el asiento que estaba libre enfrente de Haruhi, sonriendo como un loco.
- Probablemente no puedes permitirte los Siete Regalos¿no?
- Papá y yo acordamos comprar regalos para la tumba de Mamá y no para nosotros.
- Eso es maravilloso –dijo Kimiko sin aliento.- Haruhi, siempre estás pensando en los demás.
Los gemelos no estaban para nada conmovidos.
- Guau, sí que eres pobre. Todas las personas que conozco compran regalos para otros en el Día del Primer Círculo. – dijo Hikaru.
- ¿Y qué hay de los Recuerdos del Círculo? – preguntó Kaoru, refiriéndose al libro de cuentos del Primer Círculo. - ¿Sales para ver alguna de las obras de teatro?
- No, eso no me interesa.
- Vale¿ qué hay de los Siete Sabores¿Te puedes permitir comprarlos?
- Los cocino. Ya lo he mencionado antes.
- ¿Y qué hay de...?
- Mirad – gruñó Haruhi, abofeteando finalmente las manos de Kaoru – por muy divertido que penséis que es esto, insultar mi situación económica no es un juego que quiera perpetuar.
Hikaru le hizo una mueca petulante mientras Kaoru se deslizaba detrás de su hermano.
- Ah, no seas así –dijo el fogoso Hitachiin- Sólo tenemos curiosidad, eso es todo. Como la Fiesta del Primer Círculo es dentro de una semana, queríamos recoger ideas sobre el tipo de cosas que deberíamos organizar.
- ¿ Qué quieres decir?
- El Club de Hosts ofrece una fiesta del Primer Círculo todos los años – dijo Kaoru, como si fuera lo más obvio del mundo y Haruhi fuese demasiado tonta como para saber esas cosas- Y como estas cosas se pueden volver realmente aburridas si repetimos lo mismo una y otra vez, queríamos saber qué podemos hacer para... animar el ambiente.
- ¿ Preguntándome a mi qué es lo que yo hago?
- ¡ Claro! Los plebeyos sois tan diferentes de nosotros, la gente normal –dijo Hikaru, y Kaoru continuó – que pensamos que tendría que ser más divertido.
Kimiko se animó.
- Oh¡ eso sí que suena interesante! Podríamos pasar el Día del Primer Círculo con Haruhi y sus tradiciones.
Ella notó una sensación de ahogamiento en su estómago.
- Eso es, probablemente, una mala idea. Quiero decir, mis experiencias con celebraciones son bastante limitadas. Os lo pasariais mucho mejor inventandoós vuestras propias costumbres que confiando en las mías.
- ¡ Eso es!
Haruhi casi sale volando con la fuerza del grito de Tamaki en su oreja.
- Sempai, por favor, no chilles tanto – dijo con los dientes apretados.
- ¡ Deberíamos combinar las dos! –dijo Tamaki, paseando magnánimente alrededor de la mesa. - Qué idea tan magistral, compartir las tradiciones de dos mundos en uno de los días más sagrados de nuestro año. Que haya salido de las dos personas menos inteligentes de la sala hace que sea casi milagroso.
Los gemelos le sacaron los cuernos; Haruhi puso los ojos en blanco, agradecida de que ni Tamaki ni las chicas se hubiesen dado cuenta.
- Y como éste es el primer año de Haruhi en el Club de Hosts¡ qué mejor manera de mostrar lo increíblemente abiertos de miras que somos que implementando ciertos cambios en el programa! – continuó él, y ahora tenía la atención de todos en la sala mientras que empezaba a brillar como un foco.- Haruhi nos enseñará algunas de las costumbres que su corazón atesora y nosotros, a cambio, derramaremos asombrosas maravillas sobre él con nuestras propias tradiciones.
Me quiero morir, pensó ella, tocándose el puente de la nariz y rezando para que su vergüenza no fuese demasiado obvia.
- Tamaki-sempai, de verdad que no es necesario...
- ¡ Por supuesto que lo es! –dijo él, rodeándola- ¿ Acaso la idea de pasar un día con nosotros, festejando nuestras raíces elementales comunes, no te proporciona una alegría sin fin¡ Sí, por supuesto que sí, y eso me llena de gloriosa felicidad! –siguió y siguió, con casi todas las personas de la sala incitándole aún más. Las chicas empezaron a murmurar a favor de la idea, excitándose más a medida que lo comentaban unas con otras.
Haruhi se volvió hacia Kyouya, que se había materializado de repente detrás de su silla y estaba muy ocupado tomando notas.
- No creo que decir "No quiero ir" me sea de ayuda alguna – dijo ella, casi convirtiendo la frase en una pregunta.
- Atender a esta fiesta eliminará un tercio de tu deuda – dijo él en sotto-voce, y el anillo alrededor de su ceja reflejó las sombras de repente.
- Entonces está decidido. –dijo Tamaki- La semana que viene, festejaremos la Celebración del Primer Círculo del Club de Hosts siguiendo la tradición plebeya, y Haruhi será nuestra guía.
Una aclamación recorrió la sala, y una sola palabra resonó en la cabeza de Haruhi.
Mierda.
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- Así que en vez de saturar esta fiesta con tradiciones puramente "plebeyas", creo que sería mejor si las mezcláramos. –dijo Haruhi, y continuó hablando antes de que alguien pudiera cortarla.- Mejor que soltar a las damas dentro de una situación completamente desconocida para ellas, mis tradiciones deberían ajustarse a vuestros gustos. Por mucho que os guste el ramen, no voy a obligar a nuestras muy agradables clientas a comerlo en una cena del Primer Círculo.
Haruhi estaba restregando un toque de malicia en sus palabras a propósito, tratando de enfatizar al Club de Hosts lo insoportablemente maleducados (y raros) que estaban siendo. Durante los últimos tres días la habían obligado a comprar todo tipo de artículos ordinarios, como si eso fuese a ayudarles a ponerse en contacto con su "plebeyo interior". Daba igual lo que escogiera mientras que fuera barato, y Haruhi aceptó a regañadientes. El primer día compró ramen y café instantaneo, y se quedó atontada de la sorpresa cuando pareció gustarles a los seis y lo convirtieron en una bebida habitual en el Club de Hosts.
Aún así, sólo podía aguantar una cierta cantidad de abuso inintencionado antes de detenerlo. Así que, después de que la jornada de hosts hubo terminado, hizo finalmente que se sentaran con la intención de hacerles ver sus ideas. Lo que ellos decidieran hacer con ellas –aceptarlas o rechazarlas- no estaba en sus manos, pero el intento haría que ella se sintiera mejor.
- ¿Y cómo propones que lo hagamos? –preguntó Kyouya, con su portátil abierto y listo para la acción.
- Para empezar, la comida no será un punto en común. – dijo ella, mirando a Tamaki mientras que él sorbía sus ramen con rencor.- Pero puede ser preparada en un estilo nuevo para vosotros. En vez de que los Siete Sabores sean siete platos diferentes, deberíais probar a combinar los Sabores. La mayor parte de la gente que conozco no se puede permitir esos banquetes, así que hacemos un plato con múltiples Sabores.
- Eso no dará de comer a suficientes personas. – dijo Kaoru.
Haruhi suspiró mentalmente. Idiotas.
- No quería decir eso literalmente. Por ejemplo, cualquier marisco puede ser empleado para el Sabor Acuático. Sin embargo, si mezclais diferentes pescados con cereales y especias –Sabores de Tierra y Rayo- entonces un único plato satisface por sí mismo tres Sabores diferentes. Haced eso con diferentes combinaciones y ahí está; añadís variedad a vuestras instruídas dietas.
- ¿Eso sabrá bien, Haru-chan? – preguntó Hani, que parecía un poco preocupado. Ella había previsto que él sería el primero en protestar y estaba preparada. Buscando dentro de su cartera, Haruhi extrajo una fiambrera.
- Hikaru¿te importaría calentar esto por mi?
El pelirrojo asintió, y la puso entre sus palmas. Su tatuaje destelleó y sus manos brillaron como carbones rojos durante sólo unos segundos antes de devolvérsela a Haruhi; la caja estaba completamente calentada.
Ella la abrió y la puso delante de Hani.
- Prueba un poco. Mi madre lo llamaba hifuabe, es la mezcla que acabo de describir.
La verdad es que parecía bastante ecléctica. Arroz mezclado con tres tipos diferentes de marisco y pescado –un buen truco, considerando la estación en la que estaban- y especiado con un generoso toque de azafrán y paprika. Hani cogió un par de palillos de Mori, y llevó cuidadosamente un bocado de arroz y gamba hasta su boca.
Usa-chan bailó alrededor de su cabeza mientras que él saboreaba el primer mordisco con una mirada de éxtasis inexpresado en su cara. Después de eso, todos pidieron probar un poco hasta que la caja se quedó vacía.
- ¡Papá está tan orgulloso de su hija! – dijo Tamaki, saltando sobre la mesa y atrapando a Haruhi en un abrazo amoroso.- ¡No puedo decirlo lo suficiente¡Eres una bendición maravillosa, mi queridísima niña!
- Qué bien. ¿Puedes, por favor, apartarte de mi?
- Sorprendentemente apetecible – dijo Kyouya, limpiándose delicadamente la boca con un pañuelo de seda.- ¿Qué más tienes para nosotros?
El resto del tiempo fue invertido en lanzar opiniones arriba y abajo, y Haruhi se dio cuenta de que se tomarían muchas de sus ideas al pie de la letra. La atmósfera pronto cambió de estricta conferencia a debate amistoso, con incluso Mori aportando una sugerencia de rato en rato.
Al final, Haruhi estuvo sorprendida de encontarse a sí misma deseando de verdad que llegara la fiesta y todos sus problemas asociados.
Puede que me esté ablandando.
Pero todos esos probables problemas pronto empujaron su bienintencionada anticipación al fondo de sus pensamientos. Ella había sugerido que se tomaran la semana libre para usar el tiempo planeando y preparándose para ese evento, y Tamaki estuvo de acuerdo –más o menos. Mientras que los miembros acomodados se ocupaban de la organización, Haruhi fue enviada todos los días a una serie de misiones que evitaron que pasara por el Club de Hosts. De hecho, se dio cuenta de que estaba más ocupada ahora de lo que había estado ejerciendo de host, lo que la molestó muchísimo.
Así que el día de la fiesta, Haruhi ni siquiera se molestó en volver a casa después de la escuela. Esa mañana le dijo a su padre que no la esperara hasta tarde esa noche y se disculpó por no ser capaz de compartir el Día del Primer Círculo con él. Él sólo la abrazó y le dijo que se lo pasará bien.
Como en el Infierno.
Pero todo su trabajo duro iba a compensarla en ese momento. El Club de Hosts había decidido celebrar la fiesta del Primer Círculo en el gran salón del edificio principal, con el sol poniente proporcionando un impresionante telón de fondo a través de la multitud de ventanas. Mientras esperaba a que las celebraciones dieran comienzo, Haruhi estaba mirando hacia abajo desde la barandilla de las escaleras con los otros cinco miembros – Tamaki estaba en el recibidor con las ansiosas damas- escuchando cómo el discurso del Rey del Club de Hosts resonaba contra las paredes.
- Y es con la bendición de los Siete que vinieron antes que nosotros que esta noche esté repleta de hermoso regocijo.Venid, queridas, mientras abrimos las puertas hacia el pasado, el presente y el futuro.
" ¡ Bienvenidas seais, todas y cada una, a la Fiesta del Primer Círculo del Club de Hosts! –proclamó Tamaki, y las hojas de madera de las puertas dobles se abrieron con un perfecto aire dramático.
Entonces las chicas empezaron a afluir, reminiscencias del primer día de Haruhi con el Club de Hosts. Aunque esta vez todas vestían sus mejores ropas y joyas. Su belleza era casi cegadora, y Haruhi podía apreciar el tiempo y el esfuerzo que les debía de haber llevado prepararse para la celebración de ese día.
Las damas se pararon y miraron alrededor de la sala, bebiendo las vistas mientras que el asombro brillaba en sus facciones. Globos de hechizos flotaban sobre sus cabezas como lámparas de araña, algunos grandes como sandías y otros minúsculos como perlas. Producían un suave resplandor,dándole a la gigantesca sala un aire de cómodidad y familiar calidez. La orquesta estaba tocando de fondo, llenando los espacios vacíos de conversación con melodías refinadas y suaves sonidos, y una pista de baile ocupaba el centro del recibidor. El aroma de innumerables platos se difundía a través del aire, tentando a todas las que entraban en la fiesta, y había varias mesas distribuídas alrededor del perímetro.
El Club de Hosts se había superado a sí mismo, sin duda alguna. Todos ellos estaban vestidos con traje y corbata, y lucían acicalados y festivos. Los gemelos le habían prestado amablemente uno de sus viejos trajes; los colores no eran muy favorecedores y la talla era un poquito grande, pero ninguna de las damas pareció darse cuenta. Haruhi mantuvo un riachuelo constante de cumplidos mientras vagaba entre las salas, esperando que ellas ignoraran su falta de estilo.
- ¡Avanzad, señoritas¿Quién se siente con suerte esta noche? – decían los Hitachiin a las chicas congregadas en uno de los cuartos adyacentes. Habían montado un casino, completo con mesas de cartas, dardos y una ruleta.- Cada vez que ganéis, conseguiréis un punto para intercambiar por fantásticos premios. Las que ganen más puntos recibirán uno de los Siete Regalos¡ un último baile con uno de los siete hosts!
Eso será interesante, teniendo en cuenta que yo no sé bailar el vals, reflexionó, observando cómo una chica tiraba un dardo que acertó en el círculo de borde. Unas cuantas más jugaban al blackjack contra Hikaru mientras que Kaoru giraba la ruleta. Los puntos se contaban con fichas que parecían monedas de oro. Quizás son auténticas monedas de oro. Con esta pandilla nunca se sabe.
- ¡ Haruhi! – gritaron ellos- ¡ Ven y juega!
- Err, no, gracias. Soy realmente malo con este tipo de juegos.
Las damas contribuyeron con sus ánimos y Haruhi se rindió al final. Después de perder en todos los juegos de cartas a los que jugó –tenía una cara de póker malísima y nada del sentido de la aventura que todos los jugadores necesitan- Haruhi escogió al azar a una de las chicas para ser su pareja y "asistirla" durante una o dos manos. A veces funcionaba y a veces no, pero todas ellas parecían agradecidas por su ayuda.
- Vuelve cuando quieras – Hikaru sonrió y Kaoru le guiñó un ojo- Siempre viene bien tener un chivato.
Ella puso los ojos en blanco -¿hacía eso antes de conocer a estos dos?- y se dirigió en dirección contraria hacia otra sala más pequeña.
Enfrente de los jugadores, Hani y Mori estaban conduciendo a las damas en dirección a un escenario. En vez de contratar a una compañía de teatro para que actuara, se había decidido que las obras serían representadas por el Club de Hosts y sus invitadas, dándole un sentimiento más personal a las historias.
- ¡ Haru-chan¡ Haru-chan! Vamos a hacer la historia del viaje de Susnowa a Etakini! –dijo Hani cuando la vio entrar en la sala. Ya había chicas deslizándose dentro de disfraces al azar, riéndose de lo absurdo de todo aquello. - ¿ No vienes a actuar con nosotros?
- No, gracias. – dijo ella, sonriendo y negando.- Pero me encantaría verlo. Seré vuestro embelesado público.
Y ella, junto a muchas otras chicas, asistió a una representación cómica de la visita del primer Elemental del Rayo a la casa de su hermana que incluía identidades confundidas, travestismo y las desafortunadas repercusiones de alojar animales salvajes en casa. Todas las actrices, que parecían un poco nerviosas al principio, se soltaron rápidamente con la ayuda de la benevolente audiencia. Haruhi se rió en los momentos adecuados, sonrió en las escenas de amor y aplaudió con ganas al final de la función.
- ¡ Vuelve pronto, Haru-chan! –dijo Hani, y su alegre voz la siguió mientras salía.
Regresó a la sala principal, y en uno de los rincones vacíos de la habitación, Tamaki estaba reuniendo a su lado a un rebaño de jovencitas. Había siete imágenes colgadas en la pared detrás de él, y Haruhi se deslizó más cerca con cuidado para verlas mejor.
- ¡ Ah¡ Un bello rostro para ser honrado por Luz y amor! – decía Tamaki efusivamente, tomando la mano de una chica. - ¿Qué puedo hacer yo por ti?
- Yo... me gustaría ese en rosa claro. –dijo ella tímidamente, señalando uno de los siete dibujos.
Su expresión se deshizo en una cálida sonrisa y tocó su cara con suavidad, como si acariciara a una estatua de porcelana.
- Tus deseos... son órdenes para mi. – susurró él en su oreja, y Haruhi vio a la chica estremecerse literalmente bajo su toque.
Con muchísimo cuidado, él trazó la forma de un fénix sobre su mejilla y frente, dejando un rastro brillante de luz rosada ahí dónde sus dedos rozaban su piel. Sólo le llevó un minuto completar el dibujo, y el resultado no era sino artísticamente brillante. Ahora la chica lucía un falso tatuaje de Elemental de Fuego, y todas sus amigas se derramaban en alabanzas sobre lo maravillosamente bien que le quedaba.
Haruhi tuvo que admitir que Tamaki era muy bueno; había oído que era un dotado pianista, pero no sabía que también tenía inclinaciones artísticas. Aún así, se escabulló antes de que él pudiera verla y ofrecerse a decorar sus rasgos (y deshacerse en polvo cuando ella se negara.)
Creo... Creo que necesito un momento a solas. Están pasando demasiadas cosas a la vez.
Subió las escaleras hasta que llegó a la balaustrada del segundo piso. Kyouya estaba ahí, llevando un pequeño auricular y anotando cuidadosamente en su cuaderno mientras que estudiaba a la multitud bajo ellos.
- Perdón¿ interrumpo algo? – preguntó ella.
- No. – dijo él, sin levantar la vista.- Me estoy asegurando de que la fiesta es un éxito continuado, y la mejor forma de hacer eso es mantenerme a una cierta distancia. ¿ Supongo que has subido aquí arriba para escapar de la multitud más que para disfrutar de mi compañía?
- Sólo estoy sorprendida de que prefieras estar aquí arriba en vez de hacer de host. Creí que ésta recepción sería justo de tu estilo, con toda esta elegancia y sofisticación.
Su boca se arqueó hacia arriba en una sonrisa lateral.
- No tengo el amor por los focos de Tamaki ni la extravagancia natural de los gemelos. Igual que tú, necesito espacio para respirar y pensar; el simple hecho de asegurarme de que todo marcha con fluidez me da una razón para tomármelo.
Para Haruhi fue fácil reconocer que la conversación había terminado, y se inclinó sobre la barandilla para absorber la escena.
Distanciarse de la multitud había sido una buena idea; podía obtener un poco de paz observando el mundo desde arriba y viendo cómo cambiaba. Disfrutaba de la música y permitió que el sentimiento general de la sala la llenara.
Era como mirar un bello cuadro o como vivir en el interior de un detalladísimo globo de nieve. Todos parecían perfectos, actuaban perfectamente y vivían vidas perfectas y acomodadas.
Pero aún viven en un mundo muy distinto. No importa lo mucho que intentemos alcanzarnos, siempre va a existir este muro, esta diferencia entre nosotros.
Y ni siquiera sé si quiero atravesarla.
- ¿ Pasándolo bien? – preguntó Hikaru, sobresaltándola al pasar un brazo alrededor de sus hombros. No se había percatado de su presencia antes, pero ahora que estaba prestando atención, los demás miembros del Club de Hosts se habían unido a ella y a Kyouya.
- ¿ Es como tus fiestas plebeyas? – preguntó Tamaki, excitado como un niño.- Usamos muchas de tus sugerencias¿sabes? Así que dime, Haruhi¿ se parecen a las de las fiestas que celebras en tu casa?
Ella había sabido que la fiesta no resultaría para nada parecida a las de su propia experiencia; el ajuste de sus tradiciones para que se adaptaran a los estándares de alta sociedad del Club de Hosts significaba que estarían muy apartadas de lo que ella encontraba cómodo.
Había tenido razón. Los Regalos, que normalmente eran cosas prácticas como papel o ropa, se convirtieron en caros premios. Las historias que los niños representaban se transformaron en obras de teatro con guión y vestuario. Las pinturas faciales y las máscaras derivaron en un ejercicio de elemancia cuando témperas baratas, un pincel y la persona con el pulso más firme eran lo mejor que ella y sus amigos podían esperar. La música la producía la orquesta más profesional de Japón en vez de un grupo destartalado que tocaba por diversión y no por dinero. Incluso los Sabores guisados estaban compuestos de caros ingredientes cuyos nombres Haruhi no podía pronunciar.
No se parecía en nada a lo que ella estaba acostumbrado, y lo había aceptado. Independientemente del grandioso discurso de Tamaki, la fiesta siempre había sido para las clientas, no para ella, y no había razón para que se tomase esa tontería como algo personal.
Aunque por la forma en la que Tamaki y el resto del club la estaban mirando, supo que su respuesta era importante para ellos.
Porque ellos creen que están haciendo todo esto por mi¿ y por qué arruinar una noche tan agradable con la verdad? Así que mintió entre dientes y dijo:
- Habéis hecho un gran trabajo, chicos.
La satisfacción de sus rostros fue regalo suficiente, y Haruhi se volvió a mirar el mundo bajo ella.
Hani la pilló mirando el buffet, dónde su mirada acababa de descansar, y sugirió alegremente:
- Ne¡ Haru-chan debería comer algo! Hay muchas cositas que te van a gustar.
No hay duda de que todo es muy caro pa...espera, me pregunto si tienen...
- Esta es una pregunta un poco tonta, pero... ¿ hay algo con ootoro? – preguntó esperanzada.
Por una fracción de segundo, el Club de Hosts se quedó congelado. Todos la miraron con horror y asombro escritos por todas sus caras, y Haruhi interpretó su silencio como una negativa cuando los gemelos saltaron.
- ¡ Qué modesta¡ Qué humilde! – dijeron, casi llorando sobre su chaqueta prestada.- ¡ Pobre niña desprivilegiada!
Tamaki se giró para enfrentarse a Kyouya y a Mori.
- Quiero que traigan ootoro; ¡ aquí y ahora! – el último corrió para complacerle mientras que Kyouya empezó a ordenar que trajeran una gran cantidad de bandejas de ootoro. Hani, en su juvenil exhuberancia, volvió enseguida con una fiambrera para que pudiera llevarse las sobras a casa.
Haruhi casi tuvo un ataque cardiaco, y a duras penas logró escapar de sus fervientes apretones con todas sus extremidades intactas, casi cayéndose por las escaleras.
- ¿ Va todo bien, Haruhi-kun?
Kimiko estaba de pie en el borde de la pista de baile, con un grupo de más atildadas señoritas alrededor de ella. Estaban mirando con confusión al Club de Hosts, que aún no se habían percatado de su ausencia y Haruhi decidió que sería mejor apartarlas de ahí.
- Ah... sí, todo va bien. Sólo estaba charlando con ellos y... ya sabes cómo se ponen –se excitan con cualquier cosita.- dijo, tropezándose sobre sus palabras y tratando de cambiar de tema.- Así que, uhm¿ estáis pasándolo bien, señoritas?
- ¡ Oh, sí! – contestó una chica.
- ¡ La comida es increíble! Nunca antes había probado nada parecido, pero está deliciosa.
- ¡ Y los juegos y la pintura facial son símplemente divertidísimos!
- Las fiestas del Primer Círculo no son como esta en mi casa. Normalmente son anticuadas y aburridas. Puede que el próximo año volvamos a hacer algo como esto.
- Y tenemos que agradecértelo a ti, Haruhi-kun.
Ella levantó sus manos para defenderse.
- Oh, no, no me déis las gracias a mi. De verdad, los otros miembros lo hicieron todo.
- Pero tú diste las ideas a Tamaki-sama¿ no?
- Por mucho que me duela reconocerlo... sí, lo hice.
- Entonces, para agradecértelo, - y Momoka cogió su mano- vamos a bailar contigo.
- ¡ Pero no puedo bailar! No por falta de ganas – enmendó rápidamente- sino porque no se me da bien.
- Ésto lo harás bien. – rió Kimiko, tomando la otra mano de Haruhi mientras la guiaban a la pista de baile.- Sólo diviértete.
Una de las chicas saludó a la orquesta, y ésta pasó de tocar música clásica barroca a algo más moderno y familiar.
Haruhi se detuvo en mitad de un paso.
- Oh, guau. Están tocando un rashaki.
Las rashaki eran danzas vivaces (y algo turbulentas) que normalmente se bailaban el Día del Primer Círculo, invitando a todos –incluso a los no-Elementales- a unirse. Esas danzas mostraban los lazos que todas las personas compartían a través de la bendición de los elementos, tuvieran o no talentos para la elemancia. Haruhi adoraba en secreto las rashaki, aunque sólo fuera porque revivían los recuerdos de su madre y del tiempo que pasó con sus amigos de las escuela elemental y media. No había esperado oir una en Ouran, ya que el rashaki tenía raíces más cercanas a las de los campesinos que a las de los nobles; no pensaba que las damas allí presentes hubieran bailado nunca nada más que un decente vals o un foxtrot.
Aun así, las chicas se estaban colocando en las posiciones correctas como si hubieran estado bailando eso durante años. El rashaki se bailaba en grupos de siete que imitaban la ceremonia real de siete Elementales forjando un Círculo, y las chicas saltaban sobre los dedos de sus pies con anticipación.
Haruhi miró a Momoka, tratando de ocultar su preocupación.
- ¿ Cómo habéis...?
- Es un secreto, - ella le guiñó un ojo.- ¿ Estáis todos listos?
Ovacionaron su asentimiento, y Haruhi apenas tuvo tiempo de reunir su compostura antes de que el baile comenzara. Los ocho primeros compases eran un lento paso adelante y atrás, y los ocho segundos eran cuatro pasos a la derecha seguidos de cuatro pasos a la izquierda. Se repetía a sí mismo ad nauseum, formando una danza muy sencilla – lo bastante sencilla como para que incluso Haruhi dominase lo básico. Momoka las dirigía, anunciando cambios y embellecimientos con ojo de experta.
- ¡ Vayamos más rápido! – gritó Kimiko, y Haruhi fue barrida por los brazos de las chicas que la rodeaban. Al poco rato, estaba riendo y animando mientras que las bailarinas –pronto su grupo fue rodeado por otras chicas que decididieron hacer sus propios círculos- giraban a su alrededor con una vivacidad que desmentía su remilgada educación. Ella misma no lo estaba haciendo bien, tropezándose con sus propios pies con frecuencia irregular , pero nadie se percató de los extraños bajones y giros que cometía con regularmente. Estaban demasiado ocupadas bailando para que les importara.
- Me voy a salir – anunció Haruhi con la respiración llegándole en suaves jadeos tras cinco minutos de bailar sin parar. Se giró hacia una de las chicas que estaban detrás de ella y sonrió.- ¿Te quieres unir?
Intercambiaron sus posiciones sin perder ni un compás de la canción, y Haruhi se tomó unos momentos para disfrutar del espectáculo. Los vestidos de las chicas se abrían como pétalos de flores, y la sala estaba desbordante de color. Vio una pila creciente de tacones cerca del borde de la pista; todas estaban dejando sus zapatos a un lado para poder bailar sin miedo a caerse. Aún más importante, todas daban la impresión de estar pasándoselo en grande, improvisando cuando les apetecía.
Cuando vió a los diversos miembros del Club de Hosts moviéndose entre las damas con despreocupada facilidad, un descubrimiento asombroso le robó el aliento.
Han enseñado a nuestras clientas cómo bailar. Mientras que yo estaba corriendo estúpidamente de un lado para otro, todos ellos aprendieron rashaki. ¿ Cómo oyeron hablar de ello en primer lugar?
Pero la verdad era que no necesitaba una respuesta; el mero hecho de que hubieran pasado casi una semana aprendiendo en secreto una tontada de baile para favorecerla hacía que la razón no tuviera importancia.
Haruhi tenía la extrañísima sensación de estar llegando a casa.
Y cuando sintió que su respiración se equilibraba, Haruhi se permitió a sí misma dejarse arrastrar a un nuevo círculo, en el que Tamaki estaba bailando lleno de alegría con un grupo de chicas. Se preparó, contando los compases antes de deslizarse suavemente en un lugar a la izquierda del rubio. Oyó una rápida inspiración –tan rápida que pensó que podría no haber pasado- antes de que él estrechase sus dedos suavemente. Las chicas rieron contentísimas mientras Haruhi giraba con ellas, sus voces mezclándose con la música de la sala hasta crear un hermoso sonido. Muy pronto, el resto del Club de Hosts se deslizó dentro del círculo, con Kaoru cogiendo su mano izquierda y entrelazando sus dedos, enviando a las observadoras en una ataque de excitación fanática. Haruhi sólo se percató vagamente del cada vez más veloz tempo, de lo salvaje de los giros, de la extasiada audiencia.
Su mundo estaba compuesto únicamente por el círculo delante de ella, de luz envolviendo una mano y de un tintineo eléctrico en la otra mientras que sus pies se movían por sí solos.
La canción terminó con un dramático arpeggio de los violines y un sofocante susurro de las guitarras, y los siete hosts lanzaron sus brazos hacia el techo, soltando las manos de los otros mientras que enviaban destellos de energía elemental al aire. La sala se llenó con chillidos de admiración ensordecedores, con los cegadores colores de la elemancia mezclándose en el aire.
Aplausos y ovaciones y alegría desatada devoraron a Haruhi, empujándola lejos del alcance de los otros hosts cuando las complacientes damitas reclamaron su atención. Le preguntaban una y otra vez si le había gustado, si se lo había pasado bien, ellas había practicado durante mucho tiempo para que estuviese contenta¿ querría bailar un poco más y oh por favor podían hacerlo otra vez en alguna ocasión? Haruhi bañó a las chicas con afectuosas alabanzas, pero cuando dijo las siguientes tres palabras con todo su corazón, estaba mirando a los brillantes y sonrientes miembros del Club de Hosts.
- Me ha encantado.
Notas de la autora (25-VII-2007): De nuevo, otro capítulo que muestra la importancia de la elemancia en las vidas diarias de todos. La inspiración llegó cuando leí el primer manga de Ouran; me gustó de verdad la fiesta de Navidad y las juguetonas interacciones de los Hosts con las chicas y entre sí. Quería darle mi pequeño giro Elemental. Además, la idea de Haruhi bailando me llama muchísimo la atención, como os habréis podido dar cuenta con los dos últimos capítulos. Lamento no haber desarrollado más el baile rashaki – Leyenda es una canción preciosa y se merece algo mejor que ésta corta secuencia- pero tiene el dramatismo en los lugares adecuados.
Por otro lado mucho más sombrío, puede que éste sea el último capítulo con algo parecido a la comedia del canon. Voy a tomar una desviación que profundizará en aspectos más serios. No voy a eliminar todos los trocitos de interacciones despreocupadas, pero el Club de Hosts se va a enfrentar a algunas decisiones bastante duras y a luchar con algunas amenazas reales, tanto juntos como por separado.
Ya que tengo los siguientes capítulos casi terminados (sólo necesitan una buena edición), voy a empezar a colgarlos aquí una vez por semana empezando el 6 de agosto. Me gusta actualizar los lunes, en caso de que alguien le importe, así que puede que logre colgar al menos cuatro capítulos el próximo mes. Eso es, por supuesto, mis deseos hablando por mi, pero intentaré hacer por lo menos tres actualizaciones en agosto.
Gracias a todos los que han estado leyéndome y enviándome reviews; lo aprecio mucho, y desearía poder expresar mi gratitud de una forma mejor. Os tendréis que conformar con que trabaje duro para ofreceros una buena historia.
Notas de la traductora: (14-IX-2007) Agarraos fuerte, porque hasta ahora no habéis visto nada. A partir de aquí empieza el huracán, y los tsunamis, y las explosiones y los terremotos y... no se me ocurren más catástrofes naturales emocionantes que tengan que ver con los otros elementos.
Bueno, intentaré traducir el capítulo 7 lo antes posible –porque pretendo alcanzar a Kryssa antes de que termine la historia. ¡Espero que os haya gustado mucho!
Ah, sigo traduciendo todas vuestras críticas, reviews y comentarios, así que no dudéis en dejarlos en español.
¡Hasta la próxima entrega!
