Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.
Acompañamiento musical: Fear is the Mind Killer de Brian Tyler; podéis encontrarlo en la banda sonora de Hijos de Dune. La canción empieza cuando Haruhi va hacia la tienda de ultramarinos y termina con el capítulo.
Author's Notes: Me gustaría expresar mi más profunda gratitud a huamulan03 por su beteo. Está siendo una grand ayuda.
Capítulo 7
A pesar del caos que venía con formar parte del Club de Hosts, la vida de Haruhi pronto devino relativamente monótona.
Levantarse.
Ir al colegio.
Ir a clase, práctica de elemancia, Club de Hosts.
Estudiar.
Recuperar el sueño perdido hace mucho tiempo, lavar, aclarar y repetir.
No era una mala vida, la verdad; sólo un poquito más ocupada de lo que ella había esperado cuando entró en bachillerato, pero Haruhi la manejaba con perfecta compostura.
Incluso los ataques de Iwasaki que comenzaron entonces fueron despachados con facilidad.
Apenas una semana después de su primer día en el Club de Hosts, él la abordó en uno de los patios y exigió un duelo. Ella se vio obligada a derrotarle de nuevo, ya que no estaba interesado en escoger más cuidadosamente sus batallas, y le dejó empapado en mitad del laberinto de setos.
Pronto se convirtió en un evento regular el que, una vez por semana, él la retara a un duelo cuando no había nadie alrededor, mencionando acusaciones menores como razonamiento. Y no era sorprendente que ella clamara la victoria sin hacer ningún intento inútil de apaciguarle. Si tenía que ser completamente honesta, empezó a pensar –y desear- en los ataques como práctica para el "mundo real", usando técnicas que había almacenado astutamente observando a los otros miembros del Club de Hosts.
Los cuales tenían ni idea de que ella estaba tirando regularmente. No es que quisiera tenerles a oscuras, pero Haruhi se enorgullecía de su independencia y autosuficiencia. No se molestaba en preocupar a nadie, especialmente cuando ella era capaz de manejar cualquier situación por sí misma. Iwasaki no había hecho nada realmente malo, y no valía la pena acusarle ante un poder superior. Además, estaba bastante segura de que hacer algo así sólo aumentaría la frecuencia de los duelos y el rencor de Iwasaki. Así que se encogía de hombros y hacía un comentario despreocupado cuando Kyouya o Tamaki le preguntaban por qué llegaba tarde al Club de Hosts.
Sólo pasaron dos meses antes de que todo se fuera al infierno.
-------------
El timbre sonó seis veces en rápida sucesión, y Haruhi suspiró con irritación. Sólo Tamaki o los gemelos eran lo bastante molestos como para jugar con el botón.
- Ya voy. – gritó, cerrando sus libros de texto antes de ir hacia la puerta. El timbre seguía sonando, y cuando la abrió, apenas se sorprendió al ver a Hikaru con su dedo en el interruptor y a Kaoru animándole. Detrás de ellos estaba el resto del Club de Hosts.
Ella les frunció el ceño.
- ¿Podriais, por favor, encontrar a otra persona a la que incordiar hoy?
- ¡ Ni hablar! – corearon los gemelos.
- ¡ Hemos venido hasta aquí para visitarte, Haruhi¿ No estás contentísima de vernos? – preguntó Tamaki, burbujeando con incontenible excitación.
- La verdad es que no. – dijo ella, y él desapareció por ahí en un rincón oscuro.- Tengo deberes que hacer y una cena que cocinar en menos de una hora. ¿ No hay alguna cosa de ricachones que tengais que hacer?
- Nop.
- Noo-o.
- ¡ Haru-chan! –dijo Hani alegremente, botando delante de los pelirrojos.- ¡ Hemos traído unos dulces!
Ciertamente, Mori estaba sosteniendo una caja con el nombre de una pastelería estampado en un lateral con filigranas doradas. Ella reconoció el nombre; siempre traían postres de dicha pastelería cuando venían sin avisar y querían hacerle la pelota.
Haruhi estuvo tentada de cerrarles la puerta en las narices, pero se echó para atrás. Trajeron algo¿y por qué no disfrutarlo?
- Vale, entrad. Pero sólo os quedaréis unos minutos.
La ignoraron, entrando en fila y sentándose en sus lugares habituales alrededor de la mesa del comedor, y Haruhi le echó un rápido vistazo al cielo. Como una Elemental de Agua, podía sentir el peso de las nubes sobre su cabeza, sentir que estaban llenas a estallar. Pero en vez de animar a la lluvia, levantó la mano y pensó, ¡ Quédate ahí! Sólo por un ratito más, mantenla dentro.
Su mano tintineó y vio un rápido destello de luz azul contra las nubes, como un relámpago cobalto estriando el cielo. No sabía cuándo duraría –quizás no más que los pocos minutos con los que había amenazado al Club de Hosts- pero sería suficiente. Cerró la puerta y se unió a los demás chicos alrededor de la mesa.
- ¿ A qué se debe vuestra visita? – preguntó, mordisqueando la tarta de fresa (y deleitándose en su suculencia más de lo que estaba dejando ver, porque de ninguna manera iba a darles esa satisfacción).Todos los demás habían terminado las suyas, y tenía la extraña sensación de que la estaban estudiando. La estaban mirando con una emoción que ella nunca había visto en sus caras, y ahora no tenía la energía para intentar descodificarla.
Los gemelos intercambiaron una mirada y, juntos, dijeron:
- Tenemos algo muymuy importante que pedirte.
Ella frunció el ceño; rara vez hacían eso con ella, ya que sabían que era futil intentar confundirla. Sólo cuando ejercían de hosts o cuando trataban de enfatizar una situación los Hitachiin hablaban como un solo hombre, y ya que no estaban haciendo de hosts...
- ¿Sí...?
- ¿ Qué sabes sobre los Círculos?
Haruhi tomó aire entrecortadamente.
- Guau. No puedo decir que me esperara eso. Uhm... sólo las cosas que la mayor parte de los Elementales saben, o cosas que puedes encontrar en Internet.
Sólo que eso es mentira, le dijo su conciencia. Sabes unas cuantas cosas que no se pueden compartir con extraños, cosas que solamente alguien dentro de un Círculo sabría. Pero no hay motivo alguno para contarles nada de eso a ellos.
- Ilumínanos. – dijo Kyouya, y las cejas de ella se arquearon. Él nunca preguntaba una información que pudiera encontrar por sí mismo; ¿ adónde estaba yendo esto? Pero todos la estaban mirando intensamente, evidentemente esperando algo de ella que ellos no podían alcanzar.
Haruhi se encogió de hombros y les ofreció los datos más básicos que sabía.
- Un Círculo es una unión entre siete tipos distintos de Elementales. La mayor parte de los Elementales nunca entra en uno, bien porque hacer un Círculo sin permiso es ilegal o bien porque es tan serio que muy poca gente está dispuesta a arriesgarse creando uno. Se emplean mucho en situaciones políticas y diplomáticas, pero lo que más hacen es enseñar a los Elementales jóvenes que no tienen acceso a un entrenamiento. Y los Elementales circundados son poderosos duelistas, así que también se les pide –desgraciadamente- que actúen como una especie de fuerza policial Elemental cuando es necesario. Uhm... – y se sujetó la barbilla entre el índice y el pulgar, tratando de esconder su nerviosismo ante un tema tan delicado.- ... también es un compromiso vitalicio. Una vez que estás dentro de un Círculo, no puedes abandonarlo.
Se detuvo abruptamente, y ellos la observaron con interés.
- ¿ Qué más?- preguntó Kaoru.
- No sé nada más. – mintió, y le echó un vistazo al reloj.- Mirad, chicos, ya son más de las cinco, y papá va a llegar a casa en un par de horas, y quería hacerle la cena antes...
- ¿ Cena? – dijo Tamaki, animándose.- ¿ Vas a hacer la cena?
- Sólo lo normal, pero tengo que ir a comprar antes...
- ¿ Podemos quedarnos a cenar? – preguntaron los gemelos, regalándole dos sonrisas idénticas.- ¿ Por favor?
- No, tengo un montón de cosas que hacer.- dijo ella abruptamente, sintiendo que sus nervios empezaban a deshacerse de la impaciencia.- No tengo tiempo para cocinar y alimentar vuestras caprichosas boquitas.
- ¡ Pero te ayudaremos!
- Ni siquiera podéis hervir bien el agua. ¡ Marchaos!
- ¿ Por favor, Haru-chan? – pidió Hani, sus ojos enormes y lagrimeantes.- ¿ Por favor¡Queremos pasar tiempo contigo!
Ella apretó los dientes con callada frustración, pero no tenía mucha elección. Cuando al Club de Hosts se le metía una idea en sus cabezas colectivas, era absolutamente imposible sacársela de ahí.
- Vale. – dijo, sin apenas enmascarar su exasperación. Se puso de pie, echó un vistazo por la ventana y su frustración se transformó rápidamente en aprensión. El cielo se había oscurecido, cambiando de gris de media tarde a negro ominoso en menos de media hora. Junio era famoso por su tiempo esquizofrénico, y ella sintió el peso de la lluvia entre sus hombros.
Mi elemancia no aguantó tan bien como quería; esas nubes van a desbordarse en cualquier momento. Tendré que hacer un viaje rápido. No puedo perder el tiempo, será mejor que salga ahora.
- Entonces me voy a comprar los ingredientes.
- ¡ Iremos contigo! – dijeron los gemelos, y Tamaki casi se tropieza sobre sí mismo al demostrar su acuerdo.
- ¡ No! – Haruhi parpadeó; no se había propuesto contradecirles con tanta dureza. Cuando todos la miraron sorprendidos –y algunos, heridos- ella dijo, más suavemente- No, está bien. Sólo cogeré un par de cosas y volveré antes de que os déis cuenta. Por favor, el viaje será mucho más rápido si voy sola.
Kyouya frunció el ceño, estudiándola por encima de sus gafas.
- ¿ Estás segura?
- Sí, estaré bien. La tienda está a menos de dos kilómetros, y puedo cargar con todo yo sola. –dijo, rogándole en silencio que la ayudara. No parecían dispuestos a aceptar sus palabras, y ella no podía perder mucho tiempo convenciéndoles.
Pero Mori, entre todos ellos, acudió en su rescate.
- Nos quedaremos aquí. – dijo, y ella supo que él comprendía su necesidad de ir rápido, aunque no el motivo.
Eso era todo lo que ella necesitaba, y le dedicó su sonrisa más brillante.
- ¡ Gracias¡ Volveré antes de que os déis cuenta, lo prometo! Y si queréis ayudarme, lavad los platos por mi.
Se puso los zapatos y se guardó la cartera en los pantalones cortos antes de aventurarse al exterior. Podía aguantar la lluvia –bastante bien, e incluso la disfrutaba hasta cierto punto- pero si llegara a empeorar...
Simplemente coge las cosas de esta lista y corre a casa. Estaré bien, no pasará nada malo, y me habré estado preocupando –y a los chicos- por nada. Siempre que llegue a casa antes de que estallen las nubes, estaré bien.
Se había alejado casi tres manzanas, canturreando melodías sin sentido para mantener su nerviosismo bajo control, cuando oyó gritar a alguien.
- ¡ Fujioka!
Se giró en dirección a la voz de forma refleja. La calle había estado vacía hacía un minuto –aparentemente, la mayor parte del mundo no era lo suficientemente tonto como para salir con ese tiempo tan siniestro- pero tres personas habían salido de las sombras y caminaban hacia ella.
Y entonces su corazón empezó a retumbar de miedo cuando les reconoció.
Iwasaki.
Y flanqueándole estaban Miyamura y Kitobue, los Elementales de Rayo y Viento del CEE. Sus tatuajes parpadeaban con oscuras intenciones bajo la luz de la luna, y Haruhi se apartó un paso de ellos instintivamente.
- ¿ Qué queréis? – preguntó sin alzar la voz.
Iwasaki arqueó hacia arriba una esquina de su boca más que sonrió.
- Mira, tú y tus colegas del Club de Hosts aún nos debéis algo por ese pequeño incidente de hace tantos meses. Pero ellos están demasiado bien protegidos, incluso fuera de clase. Tú, por otro lado, eres un inútil pedazo de mierda, y nadie levantaría un dedo para salvarte.
- Pronto estallará la tormenta. – dijo ella, con sus ojos saltando de un miembro del trío a otro.- Los Elementales de Agua siempre sacan poder de la lluvia.
Iwasaki se rió; un ruido amenazador.
- Sí, pero me acuerdo de lo que pasó la última vez que luchamos en la tormenta.
Haruhi también se acordaba; le había vencido, pero sólo a duras penas. Aunque ella no había estado buscando el poder, le entró pánico en mitad del duelo cuando la tormenta se volvió más fuerte. No hubo manera de enmascarar el miedo que arañaba su garganta y la desgarraba por dentro. Fue sólo por suerte y desesperación que logró vencer antes de correr al interior del edificio principal y esconderse debajo de una de las desiertas escaleras.
Ella sabía por qué él estaba ahí ahora, y por un momento consideró correr de vuelta a casa.
Entonces plantó sus talones en la acera y llamó a su talento; no importaba lo aterrorizada que estuviera, se negaba a echarse hacia atrás. Una luz azul brilló como una boya en miniatura, y sintió el inconmensurable poder de la próxima tormenta inundándola como una catarata llena una taza. Acercando sus manos a su pecho, Haruhi llenó el es espacio entre sus palmas con energía cerúlea.
- No hagas esto. – dijo ella, esperando en silencio por favor marchaos por favor.
Iwasaki se giró hacia sus camaradas.
- Ahora.
Todo ocurrió a cámara lenta.
Miyamura alzó su mano sobre su cabeza y su tatuaje ardió del amarillo al negro. Haruhi miró hacia arriba y el cielo destelleó a la vez que su tatuaje, y él barrió su mano hacia ella.
¡ MUÉVETE!
Y Haruhi se tiró literalmente hacia atrás, golpeando el cemento cuando el aire explotó con el trueno y un rayo de electricidad chocó contra el suelo a menos de un metro delante de ella. El agua entre sus manos se derramó sobre sus piernas y sobre la acera, y no pudo hacer nada más que mirar con incredulidad la marca chamuscada de la carretera con los ojos muy abiertos.
¡ Ha intentado golpearme con el rayo podría haberme matado podría haberme matado matado matado van a matarme NO!
Oyó la retumbante risa del trueno sobre su cabeza cuando la lluvia empezó a caer, y el miedo de dio velocidad. Se puso sobre sus pies y corrió, pero no había avanzado más que un puñado de pasos antes de que el rayo atacara de nuevo. Esta vez golpeó la farola más cercana, y la lluvia arrastró las chispas desde el metal hasta Haruhi, haciendo que gritara y derrumbándola sobre la acera.
Jadeó de dolor, intentando con todas sus fuerzas no llorar pero sabiendo que las lágrimas estaban corriendo por su rostro con la lluvia. Sentía todos sus nervios en carne viva, e incluso la ropa clavaba agujas en su piel. Al mismo tiempo, miraba con distanciado interés los espasmos de sus dedos.
Entonces, desde ningún lugar, alguien hizo aterrizar una patada contra sus costillas, arrancándole brutalmente el aire del pecho. Se ahogó y jadeó para respirar, como si un cuchillo estuviera desgarrándola cada vez que se movía. Trató de esconderse de sus atacantes –al mismo tiempo, intentó tragarse el reflejo y silencioso socorro- pero al parecer su esfuerzo no fue lo bastante bueno.
- El creidito tiene miedo del trueno –dijo uno de ellos, y Haruhi apenas registró los tres pares de pies alzados a su lado.- Mirad.
Una palabra murmurada, y un rugido de los cielos arrasó a través de las orejas de Haruhi. Por todas partes, sólo pudo sentir el rayo abofetearla y partirla mientras la atrapaba en sus violentas zarzas. Aulló, odiándose a sí misma y su debilidad, pero fue incapaz de evitar que los patéticos sonidos salieran de sus labios. Enroscándose en posición fetal, se cubrió las orejas con las manos y cerró los ojos muy fuerte y rezó.
Que alguien me ayude...
Unas manos la cogieron, obligándole a ponerse de pie. Antes de que pudiera defenderse, antes de que supiera qué estaba ocurriendo, un puño golpeó su mejilla. Fue un sólido puñetazo que empujó su cabeza hacia atrás –nunca antes la habían pegado y el dolor calaba hasta el hueso- y las manos que la estaban aguantando desaparecieron de repente. Se marchitó sobre el suelo, paladeando la sangre en la parte de atrás de la lengua, y no existía nada más en el mundo salvo la tormenta, el dolor, y un miedo tan profundo que Haruhi se volvió ciega y no pudo parar de temblar.
¡ Que alguien me ayude!
- Eso ha sido por nuestra primera pelea. – dijo Iwasaki, con el trueno puntuando sus palabras.- El resto va a ser por diversión.
Pero los ruidos que llegaron a continuación no tuvieron nada que ver con el caos que la rodeaba.
Un aullido, como el sonido sin palabras que hace un tigre cuando su furia es demasiado grande para contenerla, atravesó el aire mientras que otro rayo golpeó muy cerca. Haruhi ni siquiera pudo gritar o mover sus manos para protegerse. Apenas captó el aroma de la electricidad quemando el aire, y sintió el viento batiendo a través de su ropa y de su pelo. Impactos y gruñidos y gritos y maldiciones resonaron al fondo de su realidad.
- ¡ Mierda¡ Salgamos de aquí!
- ¡ Quedaos dónde estáis, cabronazos!
- ¿ Dónde está Haruhi?
- ¡ Que os jodan!
- ¡ Ahí¡ Detrás de ese coche!
Las nuevas voces eran algo familiares, tan familiares que sintió que la hacían volver al mundo de la tortura y las tempestades. Algo la tocó e hizo que se encogiera de forma refleja con un agudo chillido.
- ¡ Haruhi¡ Haruhi, soy yo, Hikaru!
Sus ojos se abrieron de golpe y vio a Hikaru y a Kyouya arrodillándose sobre ella, aunque sus expresiones estaban escondidas tras las sombras. Destellos de luz multicolor envolvían sus siluetas, y ella comprendió que los otros miembros del Club de Hosts estaban cerca.
Vinieron a buscarme.
Sus ojos se cerraron, y esa fue una señal suficiente para Hikaru. La cogió en brazos rápidamente, acunándola casi con posesividad maniaca, mientras que Kyouya lanzó su propia camisa sobre sus brazos.
- ¡ Sacadla de aquí¡ Nosotros nos encargaremos de esos bastardos! – exclamó Tamaki.
- ¡ Eso!
El dúo se dirigió calle abajo, alejándose de la batalla que Haruhi no quería recordar. El ajetreo del viaje fue doloroso –su cuerpo acusaba hasta el más ligero movimiento- pero se concentró en el suave calor que irradiaba Hikaru. Casi instintivamente, se arrebujó contra él, calentando su estremecida piel y respirando en el aroma de hierbabuena y cenizas de cedro.
- No me gusta nada dejarles atrás.
- Teníamos que sacar a Haruhi de ahí. Tú no eres bueno bajo la lluvia.
- ¡ Pero tú tendrías que haberte quedado!
- Me necesitan aquí.
El trueno retumbó sobre sus cabezas y Haruhi dejó escapar un sollozo desamparado.
- Casi estamos en casa, Haruhi. –dijo Kyouya.- Aguanta unos minutos más.
- Sólo unos minutos más. – repitió Hikaru como un loro, desesperado porque ella le creyera.
Les creyó lo suficiente para caer en un sopor exhausto.
Notas de la autora (6-VIII-2007): Como ya mencioné, éste es el inicio de la parte más seria de esta historia. El humor y la ligereza no desaparecerán para siempre, pero hay cosas que han de ser dichas y hechas antes de que el Club de Hosts pueda relajarse.
Éste es el comienzo de mis actualizaciones semanales. El próximo capítulo saldrá el 13 de agosto, con las respuestas a muchas preguntas –y muchas preguntas nuevas.
Gracias a todos los que habéis estado leyendo y criticando. Espero vuestras reacciones a este angustioso capítulo conteniendo el aliento.
Nota de la traductora (14-IX-2007)¿ Sorprendidos¿ Inquietos¿ Intrigados? Yo también lo estoy.
Quería disculparme; por algún motivo, fanfiction punto net insiste en devorar los signos de apertura de exclamación e interrogación. Estoy probando nuevos métodos para evitar que eso ocurra, y en cuanto los tenga dominados, volveré a enviarle los capítulos revisados a Kryssa para que los vuelva a colgar.
Estúpida página con estúpidos códigos que se comen los estúpidos símbolos ortográficos... se retira con un nubarrón de tormenta Iwasikiano sobre su cabeza
Glosario: "Tirar" es un término técnico que se emplea en esgrima para indicar que dos combatientes han iniciado un duelo.
