Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Acompañamiento musical: Dante's Prayers, de Loreena McKennitt. Esto puede ser, de nuevo, puesto durante todo el capítulo.

Notas de la autora: Otra vez tengo que dar copiosas cantidades de alabanzas a huamulan03. Le dio la vuelta a un capítulo entero en menos de un día; recordadme que tengo que hacer algo bueno por ella.


Capítulo 9: Pleamar

Fujioka Ryouji era, por lo general, un hombre tranquilo. Era, si Haruhi tenía que ser brutalmente honesta, bastante parecido a Tamaki; una fuerza viva de alegría positiva, que pavimentaba la carretera al Infierno con buenas intenciones y malas ejecuciones. Pero, aunque amaba y respetaba muchísimo a su padre, no solía acudir a él con ningún asunto serio de su vida. Ambos tenían sus propias preocupaciones, y ella no sentía la necesidad de cargarle con nada que no le afectase directamente.

Pero cuando salió del baño y le vio sin peluca, sin maquillaje y vistiendo sus ropas de andar por casa, supo que él no iba a dejar pasar esto. Estaba deshaciéndose de su fachada y, sin palabras, diciéndole a Haruhi que se deshiciera de la suya.

- Dime qué ha pasado. – dijo él solemnemente, sentado en la mesa del comedor con su cena medio terminada y dos tazas de té preparadas. Sus ojos destellearon con furia cuando vió su mejilla magullada, pero no dijo nada.

Ella se sentía cansada, emocional y físicamente seca. Aún le dolía el costado, su cara gemía y los arañazos palpitaban dolorosamente al fondo de su mente. Sólo quería dormir eternamente y hacer que las últimas seis horas desaparecieran. Pero como él lo había pedido –exigido- se sentó y le contó todo, empezando con la visita del Club de Hosts y terminando con su oferta de unirse a un Círculo. Sorprendentemente, no le dolió hablar de lo que había pasado.

Cuando terminó, él tomó aliento profundamente y dijo, con una asombrosa cantidad de perspicacia:

- Entonces, supongo que quieres saber más acerca del Círculo de tu madre.

Era raro que Ryouji hablase sobre Kotoko, y aún más raro que él sacase la razón de su muerte. Pero Haruhi, sabiendo lo mucho que les dolía a los dos, le presionó.

- Sí, si me lo quieres contar.

Ryoji se pasó una mano por el pelo, como si reuniera sus pensamientos con los dedos. Aunque él no había formado parte del Círculo –ni siquiera era un Elemental- Kotoko no había guardado secretos para su marido; sabía más sobre Círculos que la mayor parte de los Elementales. Él era la razón de que Haruhi supiera tanto en primer lugar.

- Bueno... ¿ qué es lo que quieres que te cuente?

Lo primero que preguntó no tenía nada que ver con los Círculos.

- ¿ Éramos importantes para ella¿ Nos quería de verdad?

Él no había estado esperando esa pregunta en absoluto –y Haruhi no había esperado vomitarla así. Pero pareció extremedamente dolido cuando se deslizó al otro lado de la mesa y la acogió en un abrazo.

- ¿ De verdad piensas que tu madre no te quería, sólo porque formaba parte de un Círculo?

Ella no confiaba en su voz, y él continuó sin esperar una respuesta.

- Tu madre te quería. Te quería tanto que cada vez que se marchaba por un asunto del Círculo, se sentaba al lado de tu cama y te miraba dormir, sólo para mantener el recuerdo de ti en su mente y en su corazón. Odiaba dejarte, sin saber si volvería algún día o no. Lo juro sobre sus cenizas, no había nada en el mundo que apreciase tanto como esta familia.

- Pero recuerdo que me dijiste que se tenía que ir. Si nos quería tantísimo...

- ¿ Entonces por qué se iba de todas formas? – estuvo callado durante un momento, y luego dijo- Hay gente maravillosa en tu vida. Amigos que te hacen sonreir, amigos que abren tus horizontes, amigos que te desafían para que seas la mejor persona que puedes ser. ¿ Pero y si te llegara un mensaje de que uno de ellos está en un accidente? Que está en el hospital, posiblemente al borde de la muerte, y tú eres la primera persona que han contactado. ¿ No querrías, como amiga íntima, ir a su lado sin importar lo que estuviera pasando en tu vida?

Imágenes de pelo rojo/negro/rubio manchado de sangre cruzaron por sus ojos.

- ¡ Por supuesto!

- Incluso aunque estuvieras aquí conmigo, te irías porque alguien te necesitaría más. No es que nosotros no necesitásemos a tu madre, pero había cosas que ella sólo podía hacer por y con su Círculo; igual que hay cosas que sólo tú podrías hacer por tus amigos.

Él la miró desde arriba, y al ver su ceño fruncido le acarició suavemente el pelo.

- Escoger entre amores es duro. A pesar de tu tranquila madurez, mi niña, sólo tienes quince años. No deberías esperar comprender algo que la mayor parte de los adultos no entienden, y mucho menos una elección a la que la mayor parte de la gente no tiene que enfrentarse.

- ¿ Era duro? Quiero decir, tú estabas casado con ella. ¿ No era duro ver cómo acudía al lado de personas que tú apenas conocías?

- A veces. Supongo que si hubiera estado casado con un agente de policía me hubiera sentido de la misma forma. No todos los días había una crisis, pero no podías saberlo cuando te levantabas por la mañana.

- ¿ Y ella era una abogada realmente buena, aunque estaba en un Círculo?

- ¡ Oh, definitivamente! Era absolutamente brillante¿ sabes?. Pero si lo que estás preguntando es cómo manejaba sus dos vidas... bueno, las situaciones del Círculo no ocurrían tan frecuentemente como puedas suponer. Yo diría que apenas una vez al mes tenía que dejarnos por un periodo extenso de tiempo. Normalmente esas razones eran bastante directas, como entrenar a un joven Elemental, o hacer informes para el Alto Círculo, pero había situaciones que llamaban al... lado más luchador de tu madre.

- ¿ Alguna vez deseaste formar parte de ello?

- ¿ Parte de su Círculo? Supongo que sí, de vez en cuando. No envidiaba lo que ella tenía con sus afines porque lo que nosotros dos teníamos eran tan increíble... pero hubiera estado bien ser un Elemental, también. Por lo menos hubiera podido compartir eso con ella.

Haruhi aún se sentía como si le estuviese inundando con preguntas, pero se las apañó para reducirlas hasta las últimas, las más importantes. Las demás podrían esperar hasta que su mente estuviera lo suficientemente calmada; incluso podría contestar algunas por sí misma.

- ¿ Puedes explicarme cómo es la conexión entre Elementales afines? Quiero decir, tengo alguna idea por lo que tú y los Tanakas habéis dicho, pero me gustaría saber más.

- La mejor forma de explicártelo es esta: imagínate que tienes un móvil con sólo seis números, y que cada uno de esos números tiene su propia canción. Pero ahora imagínate que el volúmen varía dependiendo de lo lejos que estén de ti, el tempo dependiendo de cómo se encuentren, y el aire general de la canción por su razón para llamar. Ahora pon el móvil en tu cabeza, de forma que siempre sepas cómo les va y viceversa, y así es más o menos como es. No podéis hablar unos con otros, pero siempre sois conscientes de los demás.

Eso no era muy tranquilizador. Estaba fascinada por la información, pero no estaba segura de que le gustara la implicación detrás de la metáfora de su padre. Ya era bastante duro tenerles a todos como personas totalmente presentes en su vida; si el Club de Hosts tomaba algo más de espacio en su cabeza, serían ella. Y, como su padre había dicho, eran jóvenes. El dar a chicos adolescentes el más mínimo acceso a sus pensamientos era un concepto estremecedor.

- ¿ Tú crees que yo debería hacerlo?

Sus labios le rozaron la coronilla antes de hablar.

- Yo quiero que hagas lo que pienses que está bien, Si tú crees que estas personas son la gente que siempre querrás tener en tu vida, entonces hazlo. Pero si quieres tomarte un tiempo, quizás para permitirte a ti misma crecer un poco antes de asentarte, entonces espera. Tienes el resto de tu vida por delante, y hacer una decisión como esta no es algo que te debas tomar a la ligera. Tenías razón al decirle a Tamaki y a los otros lo mismo. – frunció el ceño y preguntó - ¿ Ellos saben que una vez que estás en un Círculo no puedes dejarlo?

- Se lo dije, pero no sé si me oyeron realmente. – estuvo en silencio mientras procesaba toda la información, debatiendo con ella misma durante un momento hacer la última pregunta.- ¿ Papá?

- ¿ Sí?

- ¿ Cómo... cómo murió Mamá?- la historia que él siempre le había contado es que había sufrido un accidente de coche cuando conducía para visitar a su Círculo; Haruhi la había aceptado aunque nunca se la había creído. De repente, le parecía crucial saber la verdad.

Ryouji reconoció la resolución en sus ojos.

- Una semana antes de que muriera, mataron a tiros a Tsubari Noburo, uno de sus afines, cuando iba de vuelta a casa.

Haruhi suspiró un "oh, Dios", y los ojos de su padre se volvieron infinitamente tristes.

- Tsubari fue la primera persona de su Círculo en morir. La onda de dolor que recorrió a los seis cuando pasó... –se estremeció, y dejó colgando la frase.- Estaban completamente abandonados a la pena, te partía el corazón. Pero seis días más tarde, uno de sus afines se enteró de que la muerte de Tsubari no había sido accidental –había sido asesinado por un Elemental canalla. Alimentados por la pena y la furia, el Círculo de tu madre emprendió una caza de sangre.

- El día que ella murió¿ verdad¡ Pero recuerdo a Mamá sonriéndome antes de irse! –argumentó Haruhi mientras que su mente volvía a pasar esa mañana.

- Yo te quiero más, mi hadita acuática. Yo te quiero más... – y su madre se dio la vuelta y dejó la casa para siempre...

...pero no antes de que Haruhi viera un destello de azul-tatuaje y las lágrimas atrapadas en los ojos de su madre, sostenidas por pura voluntad Elemental. Ninguna debilidad se había mostrado delante de su niñita.

- ¿ Qué pasó? –susurró Haruhi.

El abrazo de su padre se estrechó sólo un poquito más.

- El asesino era parte de un Círculo, y fueron a la guerra. El Círculo de Kotoko clamó la victoria, pero todos quedaron terriblemente heridos. Tu madre y una hermana afín murieron de las heridas antes de alcanzar un hospital o un Elemental de Tierra.

- ¿ Pero no podía su Terráqueo...?

- Tsubari.

Haruhi cerró los ojos y se preguntó qué haría ella si Mori –el callado, compasivo Mori- fuese asesinado a sangre fría.

- ¿ Te sientes algo mejor ahora que lo sabes?

Ella negó con la cabeza.

- Yo tampoco me sentí mejor. Vamos, querida hija, vámonos a la cama. Ha sido un largo día.

La noche fue más larga.


Llegó el lunes, y Haruhi hizo todo lo que pudo para actuar como si todo fuese normal delante de sus compañeros de clase. Ayudó que los hosts mantuviesen las distancias. Los gemelos no la molestaron salvo para preguntarle si se uniría a ellos para comer; ella declinó la oferta. Cuando entró en la Tercera Sala de Elemancia, Kyouya le entregó su disfraz en silencio y señaló en dirección al cuarto de preparación. Tamaki le dio las gracias educadamente por venir, Hani sonrió pero no la tocó y Mori curó las últimas de sus heridas sin murmurar ni una palabra. Todos actuaron bien delante de las clientas, y Haruhi casi pudo paladear la incomodidad en el ambiente. La trataron gentilmente, casi con delicadeza, como si cualquier palabra que saliera de sus bocas pudiera hacer que saliera corriendo en la dirección opuesta.

Era casi como si tuvieran miedo de ella –y se dio cuenta de que era así. Ellos le habían entregado, inintencionadamente, las llaves de sus debilidades, diciéndole indirectamente que pensaban que era una persona importante en sus vidas. Ella podía usar la promesa de forjar un Círculo como una moneda de cambio; pagando sus deudas o haciéndole cualquier otro favor enorme a cambio de su cooperación. Podía, si la malevolencia ofuscaba sus motivos, tener control completo sobre ellos.

Qué cruel, empezar un Círculo con esa clase de chantaje emocional. No, voy a ser honesta con ellos.

Así que una vez que las actividades diarias se terminaron y todos estaban preparándose para irse, Haruhi anunció:

- Dadme dos semanas y os diré mi decisión.

Le parpadearon, con expresiones tan similares que ya parecía que fuesen una sólo mente. Tamaki reaccionó el primero.

- ¿ Estás segura? Quiero decir, no tienes que contestar tan rápido si...

- Más tiempo que ese, y ni siquiera tomaré una decisión. – dijo ella, cortándole.- Pero es suficiente tiempo para que yo considere todas las implicaciones de unirme a un Círculo. Os ataqué por vuestro tratamiento frívolo de la situación, y no estaría bien si yo me comportara igual.

- ¿ Así que de verdad que te lo estás pensando? – preguntó Hikaru, con la esperanza coloreando sus palabras.

- Sí.

Él y Kaoru dejaron escapara un suspiro desharrapado, y Tamaki se sentó en el suelo, sus rodillas débiles de alivio. El otro trío, menos expresivo, parecían cuidadosamente neutrales.

Haruhi se volvió hacia Kyouya.

- He oído que hay nuevos miembros en el CEE. Quizás tú sepas qué pasó con los antiguos.

Su tatuaje destelleó tan deprisa contra su piel que Haruhi no estuvo segura de haberlo visto realmente.

- Nos ocupamos de los siete, así como de algunos miembros del consejo escolar. – dijo.- Predigo que tendremos pocas peleas con la CEE a partir de ahora. Y tú no tienes nada que temer de ninguno de los antiguos miembros; creeme en eso.

Lo hizo; nunca oyó hablar de Iwasaki ni de ninguno de los antiguos miembros del CEE.

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La primera semana estuvo llena de honesta autoreflexión; alguna de ella dolorosa, alguna ella catárquica, toda ella necesaria. Tenía que conocerse a sí misma antes de que pudiera pensar siquiera en convertirse en afín de los seis hosts.

Haruhi sabía que tenía algunas buenas cualidades, pero eran sus defectos los que podían causar más problemas. Era brusca e insensible, cabezota y orgullosa. No le gustaba hablar de sus emociones, aunque no tenía problemas sacando a la luz los sentimientos de otras personas. No le gustaba probar cosas nuevas ni salirse de su círculo de confianza, odiaba las confrontaciones personales y despreciaba por completo el caos. Y aún así el Club de Hosts veía todo eso y la aceptaba como "una de ellos".

Así que el dilema se reducía a dos preguntas: ¿ Entro en el Círculo, y esa elección me hará feliz?

La respuesta más fácil, la más sensata era, obviamente, olvidarse de la oferta y seguir con su relativamente tranquila vida. Aún podría ser una abogada como quería, y de alguna forma eso era lo más importante. Siempre tendría la elemancia aunque no hiciera una carrera con ella, e incluso podría amarla más si no estaba obligada a usarla regularmente. Si miraría atrás hacia este momento con o sin remordimientos era algo que sólo el futuro podría decir, pero estaba tan lejos que Haruhi sabía que ella sería feliz –se haría feliz a sí misma- incluso si no se unía. Era mejor sentarse y dejar que la oportunidad pasara de largo.

Esa era la solución más inteligente, pero ella no sabía si era la correcta.

Porque si eso fuera lo que quiero de verdad, no estaría pensándomelo dos veces. Lo habría parado ya, firme en mi decisión.

Pero cuando pensaba en aceptar, se encontraba con más preguntas que respuestas. Si se unía a un Círculo pero no sentía nada por sus compañeros Elementales, entonces estaría atrapada en una relación de la que jamás podría escapar. Incluso si se casaba y fundaba una familia y una carrera que amara por completo, su vida aún estaría manchada por los lazos del Círculo fallido que devorarían su alma. Podría consumirla, destruirla y a su vez devastar a los demás miembros. Le preocupaban lo bastante como para saber que no era un dolor que se merecieran.

Ese era el futuro que más temía, el que la distraía en la escuela y la mantenía despierta por la noche. Hacía que su "aburrida" vida sonara infinitamente más apetecible porque no prometía la locura al final.

Además, había repercusiones que dudaba que el Club de Hosts hubiera considerado. Ya que forjar un Círculo era algo que nadie menor de veinte años fuese animado a hacer (desaconsejado hasta el punto de ser ilegal, de hecho), tendrían que mantenerlo en secreto durante otros cinco años. Lo que haría difícil de explicar por qué estaban conectados semi-físicamente y por qué eran de repente más fuertes que sus profesores de elemancia. Se suponía que los Elementales Circundados eran los mejores en sus respectivos campos de la elemancia, así que parte de su trabajo consistiría en ayudar a cualquiera que necesitara ayuda en entrenamiento elemental. Y, más importante, serían una especia de "fuerza policial Elemental". Igual que un arma puede ser una fuerza del bien o del mal, la elemancia podía retorcerse para las necesidades de aquellos sin moral. Dado su poder combinado, los Círculos eran llamados frecuentemente para luchar y morir para proteger a aquellos que no podían defenderse.

Esas eran sólo cosas que podían hacer su vida aún más complicada, y Haruhi odiaba hacer las cosas más complicadas de lo que tenían que ser. (Por eso el Club de Hosts la volvía loca; parecían tomar un placer sádico en hacer su vida lo más difícil posible, sólo porque ellos podían permitirse las complejidades.)

Pero no podía dejar de pensar en lo que significaría ser parte de un Círculo.

Todos los Elementales fantaseaban sobre ello; encontrar a las seis personas de tu vida que eran completamente tú, que eran la única constante en un mundo sin promesas, cuyas mentes y corazones estaban tan perfectamente sintonizados con los tuyos que no podías imaginar lo que sería estar solo porque eso nunca pasaría... Ni siquiera había una palabra para definir el tipo de relación que los siete tendrían; era amor y confianza y deber y honor. Serían siete diamantes perfectos engarzados en un anillo; seres separados, pero siempre unidos y moviéndose como uno solo.

También era sabido que los Elementales Circundados eran las personas más poderosas del mundo. Eran el material del que se construían las leyendas, estaban en las canciones que los niños sabían y cantaban por cientos de años más, la gente que era recordad y querida y honrada sobre todas las demás. Algo así no significaba nada para Haruh –no estaba hambrienta de poder ni de fortuna- pero la noción de que ya había encontrado a las personas con las que estaba destinada a estar era adictiva. Así que mientras que los miedos la mantenían despierta todas las noches, los sueños los barrían.

Soñó sobre rocas y árboles, sobre manos tan fuertes como las montañas pero suaves como pétalos de rosas. Soñó sobre fuego y cabello rojo, de ojos que se volvían bronce y oro con pasión eterna e incondicional. Soñó sobre el cielo infinito, una voz juguetona cuya risa traía una brisa bromista o huracanes imparables. Soñó sobre el trueno y el rayo, y no tenía miedo porque ojos como el fuego –más sutiles, más intensos- siempre estaban observando. Soñó sobre cristal que sólo reflejaba la oscuridad, sobre sombras que la igualaban en ingenio e inteligencia. Soñó sobre el confetti de la luz de las estrellas que caía como besos sobre su piel y con palabras que le prometían el mundo.

Soñó con una estrella de seis puntas en un círculo, y se vio a si misma bailando en el centro.

Todo esto, durante siete noches.

Si alguna vez quise una señal, es esta.

Lo haría. Forjaría un Círculo con los seis miembros del Club de Hosts.

Pasó la segunda semana rumiando sobre la sabiduría de su elección.

Si quisiera ser kyouyesca, podría justificar sus razones en términos de poder y de fuerza. Sería una abogada en diez años o así, y tener una clientela que no sólo fuese política y económicamente rica sino también elementalmente inclinada era algo con lo que la mayor parte de los abogados sólo podían soñar. Esa clase de lazo era algo que podría llevarla lejos en su carrera.

Pero Haruhi siempre sería conocida por su honestidad, y sabía la auténtica razón por la que estaba dispuesta a entrelazarse con ellos.

Los chicos host a menudo la enfurecían con su despreocupación, invitándose a sí mismos a su casa o arruinando su muy necesitado tiempo de estudio o simplemente diciendo cosas sin pensar que la mayor parte de la gente estaría horrorizada de oir. La conducían al borde de la locura y vuelta, no tenían ningún concepto del decoro adecuado, y les faltaba algún y todo el sentido común. Eran, como ella decía a menudo, de un planeta diferente, y a veces parecía que nunca le permitirían entrar dentro de las ataduras de riqueza y fama que les unían tan estrechamente.

Pero eran gente de genuino buen corazón, incluso aquellos que trataban de fingir lo contrario. Siempre estaban dispuestos a llevarla a sitios, a practicar elemancia con ella, a ducharla con regalos bienintencionados porque pensaban que ella los apreciaría, a compartir su compañía por ninguna otra razón que obtener algo intangible de estar con ella. Cada uno de los chicos se comportaba de una forma tan diferente con ella que con los otros –los gemelos incluídos- que empezaba a apreciarlos como a más que "miembros del Club de Hosts". Ellos eran, honestamente, sus mejores amigos.

Haruhi atesoraba esas relaciones, pero hacía falta más que amistad para hacer que un Círculo funcionara. Se preguntaba si los chicos del Club de Hosts comprendían eso.

Durante esas dos semanas, realizó sus deberes del club sin dar a las damas ni una pista de sus problemas internos. De hecho, había adquirido una base tan buena de clientas que caer en modo host era ahora algo natural, y eran fantásticas en dejar libre a su mente de la situación.

Los demás miembros estaban haciendo un trabajo igualmente bueno distrayéndose a si mismos. No le saltaban encima ni la molestaban más de lo habitual, sabiendo que buscar su respuesta demasiado pronto la empujaría lejos inevitablemente. Pero de vez en cuando Tamaki le lanzaba una mirada esperanzada, o Hani le deslizaba un trozo de chocolate dentro de sus bolsillos, y ella sabía que aún la estaban esperando. Aún la querían como parte de sus vidas.

Sólo quedaba una cosa por hacer.

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- Así que¿ cual es tu decisión? –preguntó Kyouya.

El resto del Club de Hosts estaba de pie en un semicírculo alrededor de Haruhi, apenas conteniendo su impaciencia. Sus clientas se habían marchado hacía apenas cinco minutos, y nadie se había movido aún para limpiar.

¿ Asuntos ligeramente más importantes en sus mentes?

Haruhi tomó aliento profundamente.

- Sólo quiero preguntaros una cosa. – aunque intercambiaron miradas ansiosas, todos asintieron y Haruhi continuó.- ¿ De verdad que comprendéis lo que significa estar en un Círculo? No lo pregunto para ofenderos ni nada, pero necesito saber que vosotros sabéis en lo que nos estamos metiendo.

- ¿ Porque tú tienes una idea mejor?- preguntó Hikaru, la impaciencia tiñendo sus palabras de rencor.

- Mi madre murió porque formaba parte de un Círculo. –dijo Haruhi, volviéndose hacia él despiadadamente. – ¡ Así que no te atrevas a echarme esto en cara!

Hikaru tuvo la buena educación de parecer avergonzado, y los demás parecieron igualmente desconcertados. Estuvieron en silencio durante unos momentos, reflexionando con honestidad sobre la pregunta de Haruhi.

Fue Tamaki el que, valientemente, dio el primer paso.

- Yo... no tengo nada cercano a la experiencia que tú has tenido. –dijo, escogiendo sus palabras cuidadosamente.- Pero los círculos sociales a través de los que mi padre viaja me han puesto en contacto con Círculos, y tuve la oportunidad de conocer al Círculo Yanagida el año pasado en un evento extremadamente formal. En esos eventos, se frunce el ceño cuando no se actúa con extremada elegancia. Aún así se movían entre ellos de una manera tan cómoda que nadie se daba cuenta de cuándo se daban la mano o terminaban las frases del otro o simplemente se repantigaban en presencia de sus afines.

"Y pensé que era la cosa más remarcable y asombrosa que jamás había visto, y creí que podría tenerlo si buscaba lo suficiente. Y creo que lo he encontrado – dijo en una voz llena de maravilla, y Haruhi pudo sentir la sinceridad irradiando de él.

Aún así, él no había contestado del todo su pregunta.

- ¿ Pero comprendes que no siempre será así? – le preguntó, no sin amabilidad.- ¿ Que habrá momentos en los que resentiremos a los demás porque nos obligarán a escoger entre amores¿ Que porque vamos a tener una conexión ligeramente empática entre nosotros, perderemos la libertad de la privacidad¿ Que, en cualquier caso, tú mancharás tu nombre porque estarás forjando un Círculo con una plebeya?

- Aquellos a los que les importa más mi estatus social que yo como persona pueden, si disculpas mi lenguaje, irse a tomar por culo. – dijo Tamaki gravemente.- Y quizás no sé nada de todas las cosas de las que estás hablando, pero creo que podemos hacer que funcione porque estamos dispuestos a luchar por ello. Al menos, yo estoy dispuesto a luchar. – dijo él, lanzando una mirada a los demás miembros, reluctante a hablar en su nombre.

Hani asintió, con una mirada extrañamente sombría en su rostros.

- Una vez aprendí que para ser feliz, tienes que ser fiel a ti mismo. Tienes que reconocer lo que es importante para ti e ir a por ello en cuerpo y alma, y que le den a las consecuencias. Las cosas que valoro son las cosas en las que trabajo para mantener, sin importar lo duro o doloroso que pueda ser.

Mori apoyó una mano en el hombro de su primo, en una silenciosa muestra de acuerdo.

Los gemelos se miraron el uno al otro, llegando a un acuerdo inexpresado, antes de que Kaoru (sorprendentemente) hablara por los dos.

- Siempre hemos querido a alguien que nos importara más allá de nosotros. Alguien que nos aceptatara como uno y como dos, sin importar lo paradójicos que resultáramos. Tono fue el primero en abrir nuestro mundo hace todos esos años, y fue aterrador. Entonces llegó el resto del club, y tú, y sabemos que formar un Círculo no va a ser aterrador; va a ser maravilloso porque vamos a hacerlo juntos.

Y finalmente, Kyouya tomó aliento profundamente y empujó sus gafas a lo alto del puente de su nariz.

- Hay cosas en este mundo que importan más que los bienes transitorios, cosas que no tienen precio porque son más grandes que cualquier valor monetario. Es en esas cosas en las que apuesto mi vida para tener y mantener.

En el silencio que siguió, Haruhi absorvió los múltiples significados detrás de sus palabras. Por una vez, no había indicios de ignorancia despreocupada en sus tonos. Más bien, todos y cada uno de ellos le estaba dando a ella –y a los otros- un vistazo dentro de sus mentes y corazones que estaban tan cuidadosamente escondidas detrás de máscaras y ricas fachadas. Esas eran las cosas que nunca dirían, porque decirlas sería admitir sus propias debilidades. Eran dolorosa, asombrosamente vulnerables.

Y esa disposición a ser vulnerables, como si reconocer que más momentos como ese pudieran llegar desde ahora hasta la eternidad, fue lo que decidió a Haruhi por completo.

Lo comprendían.

Les miró a los ojos uno por uno antes de decir:

- Entonces sí, forjaré un Círculo con vosotros.


Notas de la autora: (20-VIII-2007): Sí, chicos, casi no tenéis el capítulo de hoy. Llevo mis historias en un lápiz de memoria para trabajar en ellas, y fui muy desgraciada al descubrir que el formato original se había corrompido de alguna forma. Afortunadamente, tenía una copia del capítulo beta por ahí, así que aún así pude colgarlo hoy.

La próxima semana llegará el último capítulo de mis actualizaciones semanales. Después de eso, voy a tener que tomarme por lo menos dos semanas para preparar cada uno de ellos.

Quiero agradeceros de verdad que sigáis conmigo, a pesar de la montaña rusa emocional a la que os he lanzado. Vuestros comentarios han alimentado de verdad mi confianza y mi inspiración.

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Notas de la traductora (7-X-2007): Amén a lo que ha dicho Kryssa. Ya sé que no actualicé antes del sábado, pero es que he tenido una semanita infernal. Gracias a todos los que comentasteis lo buenas que son mis traducciones; he de decir que me alegro de que os gusten y que os animo a intentar leer el original, que es infinitamente mejor.

He tratado de poner en práctica los consejos de Maca para que no se coma mi ortografía. Espero que hayan funcionado; muchísimas gracias por molestarte en enviarlos.