Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.
Acompañamiento musical: Inama Nushif, de Brian Tyler de la banda sonora Hijos de Dune. Aunque todas las canciones que he sugerido previamente eran sólo eso, sugerencias, recomiendo ferviertemente que vayáis a youtube (sí, es posible escuchar ésta online) para encontrar esta canción. Es el acompañamiento perfecto para éste capítulo, y comienza con ellos empezando la ceremonia.
Inama Nushif tiene letra, y (para mi) añadir esas letras a la canción es muy útil para alinear canción en historia. No lo he hecho aquí porque intercalar las letras rompe el ritmo de la historia. Sin embargo, voy a colgar este capítulo en mi cuenta de livejournal esta noche (para encontrar el link mirad la página de mi perfil) para todos los que estén interesados en la localización de las letras.
Notas de la autora: Me gustaría extender mi gratitud hasta huamulan03. También me gustaría dedicarle éste capítulo; me ha apoyado y ayudado maravillosamente durante los últimos dos meses. ::reverencia:: Gracias a todos vosotros por vuestra puntual, sincera y sólida alabanza.
Capítulo 11: Círculo Cerrado
La Tercera Sala de Elemancia parecía muy desolada sin ningún mueble, casi carente de personalidad. Pero cuando los miembros empezaron a llegar, una calidez inconfundible empezó a emanar de las paredes, de los suelos, de las ventanas; era como si la sala cobrara vida propia cuando todos los miembros del Club de Hosts estaban presentes.
Es más probable que esté reaccionando a tener siete Elementales preparados para realizar la ceremonia del Círculo, pensó Haruhi sensatamente. Por todas partes, el Club de Hosts estaba añadiendo los toques finales a la decoración ceremonial; desde cerrar las puerats a dibujar círculos en el hermoso suelo de mosaico. Las cosas tenían que ser perfectas.
- No me puedo creer que hicieras eso- gruñó Tamaki mientras corría las cortinas de las ventanas para evitar que la gente pudiera mirar al interior.- Tendrías que habernos llamado, y nosotros habríamos...
- Por favor, deja de hablar de ello. – dijo Haruhi, sin molestarse en esconder su fastidio.- Lo hecho, hecho está, y ahora sabemos cómo forjar un Círculo. Y si vuelves a mencionar lo seriamente que podrían haberme herido o matado, saldré por esa puerta.
Casi había pasado una semana desde su encuentro en Vivid Lain, pero los chicos todavía seguían y seguían con el tema. Quizás no hasta el extremo de Tamaki, pero todos los demás mostraban diversos signos de desaprovación o preocupación o algo similar cuando pasaba por su lado.
Son tan sensibles con las cositas sin importancia.
De todas formas, no estarían ahí ahora, seguros dentro de los confines de la Tercera Sala de Elemancia, sin su bien merecido conocimiento. Era la media tarde de un sábado, y todos los demás clubs habían terminado hacía una hora. Según los cálculos de Kyouya y de Tamaki, no quedaba nadie en el campus salvo unos cuantos empollones y algunos administradores motivados. Necesitaban privacidad, y no únicamente para proteger su secreto. Una ceremonia del Círculo era un asunto multifacético; cada paso, aún pequeño, tenía múltiples significados detrás. Algunos de los sentidos eran superficiales, creados más bien para facilitar la ceremonia y la forja, pero muchos estaban profundamente enraizados en el núcleo mismo de la elemancia. Si alguien les interrumpiera en un momento inoportuno, podría empujar la ceremonia entera –y a los Elementales- dentro de un caos mortal.
Mori terminó de dibujar un círculo perfecto en el suelo; trazado con tiza, abarcaba un radio de dos metros. En su corazón había un círculo más pequeño, lo suficientemente grande para que una persona estuviera de pie dentro de sus confines. Espaciados regularmente alrededor del perímetro exterior del círculo había otros seis más pequeños; de la misma manera, señalaban la ubicación de una persona, y estaban medidos para que nadie estuviera demasiado cerca ni demasiado lejos del Elemental más cercano.
Haruhi se quitó la chaqueta y la corbata, y las dobló cuidadosamente en una esquina de la sala. Amaya le había advertido de que la ceremonia podía durar hasta dos horas, dependiendo de cuánto tiempo les llevara prepararse, y Haruhi quería estar lo más cómoda posible. Los chicos siguieron su ejemplo y arrojaron sus chaquetas a un lado antes de reunirse en el centro de la sala.
Un zumbido de nerviosismo empezó a crecer en el centro del estómago de Haruhi cuando miró hacia el inocuo círculo de tiza. No había dormido demasiado bien la noche anterior –lo había achacado a la ansiedad por la próxima ceremonia, lo cual era tonto dado que habían practicado los pasos durante un montón de tiempo- y ahora saltaba y tamborileaba como una niña.
No debería de estar tan ansiosa. Sé lo que va a ocurrir. Hemos practicado el ritual una y otra vez, hemos pasado por cada paso, lo hemos memorizado del derecho y del revés. Todo va a salir bien. Sencillamente... bien.
Pero Haruhi no podía negar el hecho de que, muy dentro de ella, el terror se aferraba a la base de su cráneo. Le rogaba que no forjara un Círculo porque era demasiado joven, porque demasiadas cosas podían salir mal, porque había demasiados riesgos y no las suficientes certezas.
- Me da la impresión de que es bastante tarde para hacer esta oferta, pero lo voy a decir de todas formas. –dijo Tamaki lentamente, y por una vez no había pretensión ni confianza en su actitud. Francamente, sonaba tan aterrorizado como Haruhi se sentía. – Si alguien quiere retirarse, aún podemos anular la ceremonia.
Haruhi vio la cuenta de sudor bajando por la nuca de Kyouya y la tensión en la mandíbula de Mori y supo que no era la única que tenía miedo. Pero por ellos, por sus futuros afines, sería fuerte.
Empujó sus terrores a un lado y dijo suavemente:
- Es ahora o nunca. ¿ Kaoru?
El pelirrojo saltó un poquito cuando ella dijo su nombre, pero casi corrió al pequeño círculo del centro. Se puso de cara a la pared norte y a las ventanas veladas por las cortinas, y una pequeña chispa de elemancia amarilla se disparó al aire sobre su cabeza.
Había comenzado.
"El Rayo se sitúa en el centro del Círculo," y Haruhi casi pudo oir las palabras de Amaya en su cabeza, guiándoles."Los otros seis Elementales tienen opuestos, pero el Rayo no. Es el Elemento del cambio y de las conexiones, permitiendo que los poderes pasen libremente entre todos los Elementales, y crea el corazón de vuestro Círculo. Todo se construye alrededor de la persona del centro, llamada el núcleo."
Tamaki y Kyouya fueron los siguientes, tomando sus respectivas posiciones delante y detrás de Kaoru. Tamaki daba la cara a los otros dos Elementales y su espalda a las ventanas, mientras que el duo le miraba directamente.
"La Luz se situa delante del Rayo; la Oscuridad detrás del Rayo. Esos son los Elementales más fáciles de alinear, ya que puedes situarles a lo largo del eje norte-sur."
Había dos círculos vacíos a la izquierda de Kaoru y dos a su derecha.
"El Fuego y la Tierra se colocan a la izquierda del Rayo, con el Fuego más cerca de la Luz y la Tierra más cerca de la Oscuridad."
Hikaru se puso a la derecha de Tamaki mientras que Mori se situó a la izquierda de Kyouya. Haruhi casi podía sentir los interruptores invisibles siendo activados cuando se colocaron en sus lugares, igual que cuando ella había aceptado forjar un Círculo.
"Completar un único lado del Círculo hace más fácil medir vuestro espaciamiento. Sabrás que lo estáis haciendo bien si su elemancia empieza a armonizar, pero es suti,l así que tendrás que prestar atención. Después de eso, Viento y Agua se colocarán a la derecha del Rayo. El Viento está más cerca de la Luz, y el Agua está más cerca de la Oscuridad."
Sólo quedaban dos espacios vacíos, y Hani y Haruhi se dirigieron a sus círculos con ensayada sincronización. Ya en su sitio, casi pudo sentir la elemancia en el aire; casi pudo ver un remolino de energía de siete colores flotando alrededor y sobre ellos.
"Cuando todo esté dicho y hecho, Viento y Tierra tendrían que estar enfrentados con Rayo entre los dos, y lo mismo ocurriría con Fuego y Agua. Si tu elemancia empieza a armonizar, entonces podrás comenzar la ceremonia adecuadamente."
Haruhi sabía que era ahora o nunca. Cerró los ojos y comenzó a concentrarse, arrastrando elemancia de todas...
- ¡ Esperad!
Y la energía en el aire se pulverizó, y todos emitieron algún tipo de sonido frustrado hacia la interrupción.
- Más vale que esto sea importante. – gruñó Kyouya entredientes.
- Lo es. –dijo Kaoru, y miró a Haruhi. – Esto no está bien. No estoy en el lugar correcto.
- ¿ Qué quieres decir? – le preguntó, demasiado frustrada por la ruptura de su concentración como para controlar su temperamento.- Recuerdo todo lo que dijo Amaya-san, y ella...
- No es sobre lo que ella dijo; es sobre lo que es bueno para nosotros. Yo no debería ser el núcleo.
- ¿ Qué? Por supuesto que deberías ¡ tú eres el Rayo! – dijo Haruhi con impaciencia.
- Haruhi, tú deberías ser nuestro núcleo.
Pareció que el aire mismo se solidificaba, y los seis miembros miraron lentamente de Kaoru a Haruhi.
Finalmente, Hani dijo:
- Tiene sentido. Haru-chan pertenece a ese lugar, porque es nuestro corazón.
Su estómago dio un bandazo ante la implicación.
- Uh... no creo que debiera hacer eso. Quiero decir, no es lo que Amaya-san dijo.
- No dijo que fuera malo¿ no? – preguntó Hani.
- No... pero no dijo que estuviera bien jugar con las posiciones.
- Deja que me coloque frente a mi hermano. –dijo Kaoru, bendiciéndola con una sonrisa dulce e implorante.- Gemelos idénticos, parecidos pero opuestos. No puedo pensar en un motivo mejor para que nos demos la cara el uno al otro.
- Y el Agua es el elemento entre el Rayo y el Fuego¿ sabes? – añadió Hikaru, casi para sí mismo.
Haruhi miró a su alrededor para pedir ayuda, desde Kyouya y Mori hasta, qué diablos, incluso Tamaki, pero ninguno de ellos daba pie a discusión. Kaoru se acercó a ella con la mano extendida, y Haruhi dio un paso adelante instintivamente y la tomó. Él se giró y la guió hasta el centro antes de tomar su lugar en su círculo abandonado.
- Mucho mejor. – dijeron los gemelos con idéntica satisfacción, y Haruhi sintió el sutil cambio de poderes, como si un instrumento dentro de una orquesta estuviera finalmente afinado con el resto.
La sonrisa de Tamaki – de aspecto brillante y afectuoso- mostró su acuerdo, y dijo:
-Ahora podemos empezar.
Se tomaron unos minutos para respirar y relajarse, permitiendo que la elemancia creara colchones. Cuando todos estuvieron lo suficientemente calmados, aunque Haruhi aún podía sentir su interior agitándose con anticipación (esto no lo practiqué pero supongo que no tengo elección), ella comenzó la ceremonia.
Haruhi canalizó una pequeña hebra de elemancia Acuática desde su corazón hacia Tamaki, como si le extendiera la mano. Energía de color cobalto le tocó suavemente en el centro del pecho, y aunque se puso rígido y respiró entrecortadamente, no dijo nada. Ella sólo tuvo un momento para prepararse antes de que un pequeño beso de elemancia de Luz le devolviera el favor. Jadeó de asombro –así que así es cómo se siente la Luz, como huele la luz de la luna y como se ven las melodías de un piano- y vio que su conexión de elemancia ahora era una fusión de energía azul y blanca.
"El primer paso en la creación de un Círculo es que el núcleo se ate a todos sus afines. El Rayo se extiende primero hacia la Luz, y luego viaja en el sentido de las agujas del reloj a través del círculo. Imagínate que el núcleo es el cubo de una ruda, y los radios son su elemancia."
Haruhi se giró sobre sus talones, extendiéndose hacia Hani mientras mantenía la primera conexión abierta y viva. Cuando él la contestó, ya estaba preparada para el ligero rebote, aceptándolo en vez de luchar momentáneamente contra la conexión. Esta vez, el toque del cielo contra su corazón casi la levantó del suelo; las elemancias azul claro y marino se fundían como amantes entre los dos. Con Kaoru, soñó en tonos de trueno y cantó con una voz como el rayo cuando las magias amarilla y azul se entrelazaron. Kyouya aportó la calidez de las sombras y la brillantez de la medianoche con su luz violeta que acarició amable pero audaz su propia luz azul. Mori le otorgó el peso del mundo en sus ojos, dejando que su elemancia bailara en tonos verdes y azules hasta que casi fueron indistinguibles. En el abrazo de Hikaru hubo fuegos artificiales y estrellas recién nacidas y elemancia roja y azul elevándola hacia un brillante final.
Haruhi jamás se había sentido tan consciente del mundo.
"Es el apellido del núcleo el que se emplea para bautizar al Círculo."
Círculo Fujioka, pensó Haruhi, y esperó que no fuese arrogancia lo que hacía canturrear a su pecho con lo adecuado de tal nombre.
Tamaki fue el siguiente, extendiéndose hacia sus compañeros Elementales en el mismo sentido de las agujas del reloj. La luz blanca se fundió con cinco colores nuevos –las elemancias de Luz y Oscuridad se juntaron sobre la cabeza de Haruhi- y al final vio a Tamaki murmurar sin palabras algo que podría haber sido una oración.
"Entonces los demás Elementales se ofrecen los unos a los otros. De nuevo, viajad en el sentido de las agujas del reloj, sólo para aseguraros de que nadie se queda desconectado. Incluso si falta un solo enlace, el desequilibrio arruinará la ceremonia."
Haruhi observó cómo la habitación empezaba a llenarse de colores, la manifestación física del poder Elemental rebotando contra las paredes con ferviente energía. La mirada en los rostros de todos era de asombro silencioso y júbilo cuando ellos, también, se alcanzaban los unos a los otros. Cuando terminó y los lazos de la elemancia les ataron juntos, Haruhi forzó el siguiente paso –el más peligroso.
"De aquí en adelante, todo se interioriza y tú serás arrastrada al Vacío, que es de dónde proviene toda la elemancia. Sólo puedo decirte lo que va a pasar, pero eso no te preparará para lo que te espera. Sólo ábrete tanto como puedas a la elemancia... y reza."
Cerrando los ojos y los puños, Haruhi se entregó por completo a la ceremonia y a la oscuridad. Entonces boqueó –imitada por los chicos a su alrededor- cuando su alma fue arrancada de su cuerpo y enviada al Vacío.
Ella creía que comprendía la elemancia. Pensaba que entendía lo que significaba controlar el agua, dejar que se moviera dentro y fuera, y sentirla como una parte integral de si misma.
No sabía nada antes de ese momento.
Sensaciones/pensamientos/emociones, cosas que no tenían nada que ver y tenían todo que ver con ella la inundaron. Tonos de azul que ningún ojo humano podría concebir bailaron a su alrededor cuando fue arrastrada dentro de la misma esencia del Agua. Sin previo aviso, una luz que provenía de diamantes hechos de oceanos eternos la atravesó. Gritó cuando el Agua la llenó hasta su punto de ruptura, pulverizando cada célula de su cuerpo sólo para reconstruirla a imagen y semejanza de su poder. Era la muerte; era la vida.
La energía fluía a través-alrededor-sobre-bajo ella, y Haruhi no podía hacer nada más que montar la ola de emociones y sensualidad pura. Cada nervio cosquilleaba con júbilo, un sentimiento de éxtasis desatado tan sobrecogedor que atravesaba el dolor y se convertía en arrebatador. Se preguntó si sería posible que la mente-corazón-cuerpo-alma estuvieran tan perfectamente fundidos en una sóla entidad; las cosas que la estaban atravesando eran mucho más que una única sensación, tanto que no se podía creer que pudiera ser otra cosa sino Agua.
Y entonces, si es que tal cosa era posible, el mundo se expandió cuando seis colores nuevos y hermosos se unieron a ella. Podíasentir esas seis nuevas entidades de mente-corazón-alma estirarse y tocarla, y ella les tocó con añoranza apasionada y amante. No se había dado cuenta de que había estado incompleta hasta ese momento, creyendo que todo lo que necesitaba era Agua, pero ahora era más sabia. Acarició los bordes de su espíritu contra los nuevos elementos, reconociéndolos tan familiares como su propio yo, y se volvió loca de alegría cuando ellos también la acariciaron.
No supo cuanto tiempo se quedaron ahí, flotando dentro de las profundidades del Vacío como ángeles en el cielo, y no pudo hacer que le importara.
"Hay una cosa que tienes que recordar más que cualquier otra. No –repito- no te quedes demasiado tiempo en el Vacío. Si lo haces, te absorberá; el Vacío devorala elemancia, pero como tu alma estará todavía conectada a ella, será engullida también y morirás."
En la parte de atrás de su mente, su insignificante Haruhidad, sintió que algo cambiaba. La luz de Agua tiraba de ella, no como un río que fluye hacia el mar, sino como gravedad arrastrándola desde las nubes hasta la tierra. En la lejana distancia, podía ver un agujero diminuto del tamaño de una cabeza de alfiler por dónde toda la elemancia se estaba vaciando. Una parte de ella no quería resistirse, amando el sentimiento de ser Agua y sabiendo que era poder en su forma más pura y perfecta.
Pero ella era Fujioka Haruhi, y tenía más que hacer antes de que pudiera regresar al lugar del nacimiento de la elemancia. Se arrastró fuera, volviéndose más Hauhi y menos Agua, cuando se dio cuenta de que estaba sola. Al darse la vuelta vio cómo las seis luces elementales estaban siendo absorbidas dentro de la negrura del Vacío, y que iba a perder para siempre a los seis seres que conocía y amaba.
Gritó una advertencia sin palabras, con el dolor resonando dentro de su cabeza y de su corazón mientras ordenaba a los otros seis que comprendieran su miedo, pero ellos no le contestaron. En pura desesperación, se arrojó ella misma –su elemancia- a ellos, creyendo que si sus pensamientos no podían alcanzarles, a lo mejor su magia sí que podría. Sintió cómo su corazón se rompía en seis pequeñas astillas, y las envió girando en espiral hacia el centro de cada elemento. No había manera de que algo tan pequeño e irrelevante pudiera tocar a unos seres tan vastos y eternos, pero tenía que intentarlo porque significaban el mundo para ella y no podía dejar que se murieran ahí y no podía marcharse sin ellos.
Y entonces hubo movimiento cuando esos seres de elemancia volaron hacia ella, impulsándose salvajemente lejos de sus propias fuentes para unirse a ella, y rio con alivio jubiloso. Se dejó lanzar hacia la tierra y la realidad, girándose y viendo cómo sus compañeros se acercaban. Vio que cada uno de los demás llevaba una estrella de seis colores en su pecho y, como para devolverle el favor, cada uno envió un poco de elemancia enlazándose en su corazón. Los fragmentos no eran ella –nunca serían ella- pero formaban parte de ella ahora que encajaban ahí dónde había prescindido de un poquito de sí misma para salvarles.
Estaba completa.
Sintió que se alejaba de la luz, abajo y fuera hasta que notó cómo golpeaba algo con la fuerza de un martillo celestial. Alguien jadeó fuertemente –oh, mierda¿ he sido yo?- y sintió que las penumbras empezaban a caerse de sus ojos. El color más allá del azul regresó al mundo, y Haruhi parpadeó sorprendida. Estaba tendida de espaldas, mirando al cielo y a su coqueta lámpara de araña. Sus dedos temblaban casi compulsivamente, y estaba jadeando para recuperar el aliento. Quería dormir, soñar, morirse, pero se sacudía tan violentamente que su cuerpo no le hubiera permitido ese alivio. Se sentía como si hubiera corrido alrededor del mundo, volado hasta el Sol y regresado... y luego tenido el más glorioso encuentro sexual de su vida. Cosquilleaba con maravillosa, magnífica energía.
¿Los chicos se sienten igual? Pensó Haruhi con una sonrisa ligeramente indulgente.
Se percató de los sonidos que venían de todas direcciones; gruñidos y maldiciones y cansancio.
Oh... supongo que no.
-Ostia puta - gimió Hikaru desde algún lugar por encima de su hombro izquierdo.- Jodida ostia puta¿ qué diablos ha pasado?
- No...no lo sé. – dijo Kyouya, respirando bruscamente cerca de su brazo derecho. Si su corazón no hubiera estado ya palpitando como las alas de un colibrí, Haruhi hubiera estado aterrorizada por su admisión de ignorancia.
- ¿ Está bien todo el mundo? – preguntó Tamaki, casi demasiado suavemente para ser oído.
-Genial. –dijo Kaoru. Ella giró la cabeza a la derecha y le miró. Él se esforzó para ponerse de rodillas antes de desfallecer y colapsarse con un sordo golpe y una maldición.
- Sin elemancia. – jadeó Hani, y sonaba próximo al llanto.- No tenemos nada de elemancia.
La única respuesta de Mori fue un gruñido de asentimiento.
Haruhi dejó escapar un suspiro de alivio al ver que todos estaban bien. Hasta ese momento, no se había dado cuenta del miedo que tenía por los otros Elementales; de que quizás ella sobreviviría y ellos no. Pero no, sus afines estaban vivos y enteros, aunque estuvieran un poco fatigados.
Entonces las implicaciones completas fluyeron a través de ella. ¡ Mis afines! Dios mío, ha funcionado de verdad. Estamos vivos, somos un Círculo. ¡ Somo un Círculo¡ Madre, lo hemos conseguido!
La tranquila emoción que la recorrió –ahora que sabía que ellos estaban bien- fue suficiente para detener las sacudidas y hacer que sus músculos se relajaran. Estaba cerca de desmayarse –en realidad había perdido toda noción del mundo a su alrededor- cuando unos dedos rozaron su mano, tan temblorosos como los suyos propios.
- ¿ Haruhi? – Tamaki respiró- Haruhi¿estás bien?
Sí, intentó decir, pero su voz había muerto. Se volvió y le miró, y vio que él estaba literalmente tendido sobre su estómago, estirándose tanto como podía. Sus ojos eran de un violeta mate, apenas un color, y estaba blanco como una sábana. Y a pesar de ello, cuando sus ojos se encontraron, él sonrió con alegría genuina.
- ¿Está bien? – preguntó Hikaru con nerviosismo.
Haruhi asintió débilmente, y Tamaki dijo:
- Más o menos tan bien como nosotros.
- Entonces estamos bien. –dijo Kaoru sin rastro de sarcasmo en su voz.
Mori dijo:
- Un Círculo cerrado. – y eso fue suficiente.
Estuvieron tumbados juntos por lo que parecieron días –lo que Kyouya anotó más tarde como una hora desde que comenzaron- dejando que los sonidos de sus respiraciones y latidos llenaran la habitación. Haruhi, irónicamente, fue la primera en moverse. Se levantó sobre sus brazos y se sintió feliz al notar que aunque aún estaba agotada, se sentía mejor; más consciente. Un giro vano de su dedo en dirección a la fuente demostró que su elemancia estaba muerta –ni siquiera el tatuaje se iluminó- pero eso no la preocupó.
Sabía que la recuperaría con creces, y ese pensamiento le dio la fuerza suficiente para ponerse de pie.
Al mirar a su alrededor, ninguno de los otros Elementales fue capaz de seguirla. De hecho, todos la miraron con cansanda apreciación cuando avanzó a tropezones a través de la sala. Logró llegar al cuarto de preparación, agachándose una sóla vez para recuperar el aliento, y apenas tuvo la energía suficiente para volver al Círculo con una jarra de agua y unas cuantas tazas. Para entonces, todos estaban sentados; todos apreciaron su esfuerzo y se dejaron la jarra seca en una sóla ronda.
- Así que... ¿ahora qué? –preguntó Haruhi, recostándose sin gracia alguna contra la pared. - ¿Qué hacemos ahora que somos un Círculo?
Todos se giraron hacia Tamaki, y él parecía demasiado cansado para fingir o echarse un farol.
- Yo... no había pensado en tanto.
Hikaru suspiró.
- Por supuesto. ¿ No se supone que estamos conectados psíquicamente o algo así?
- Teóricamente, pero si nuestra elemancia está agotada, entonces es probable que todos los aspectos de la magia no respondan. –dijo Kyouya, quitándose las gafas y frotándose el puente de la nariz.- Y, francamente, no hay nada que como Círculo podamos, o debamos, hacer ahora mismo. Todas las responsabilidades adicionales que vienen con formar un Círculo requieren que nosotros anunciemos nuestro estatus, y eso no va a ocurrir en un futuro próximo.
- No es que esté particularmente molesto por nuestra forzosa inactividad, -dijo Kaoru- pero¿qué hay de Amaya-san? Ella –y probablemente el resto de su Círculo- saben quienes somos y lo que hemos hecho.
- Simplemente le diré que funcionó y no la molestaré más. – dijo Haruhi encogiéndose de hombros.- No me gusta que lo sepa, pero cuanto menos hablemos sobre ello, en menos problemas podemos meternos cualquiera de nosotros.
Ellos asintieron y cayeron en un agotado silencio, y las últimas palabras de Amaya resonaron en la mente de Haruhi.
"Si todo sale bien y sigues viva, entonces estarás seca de elemancia de 12 a 18 horas. Una buena noche de sueño ayudará a que recuperes la energía más rápidamente, y cuando te despiertes tus poderes habrán regresado y la conexión empática estará viva. Puede que te sorprenda muchísimo, pero no lleva mucho tiempo acostumbrarse a ella."
Haruhi hizo la sugerencia en voz alta.
- Deberíamos irnos todos a casa. Ha sido un día realmente largo y por lo menos a mi me vendría bien descansar un poco más de lo normal.
A juzgar por las miradas vidriosas en los ojos de todos, ellos también se encontraban al borde de un segundo colapso. Después de algunas bien empleadas llamadas telefónicas, se pusieron a trabajar. Con todos ayudando, derramaron torpemente cubos de agua al suelo y fregaron tanto como pudieron de los dibujos, difuminándolo en un garabato indescifrable. Kyouya les aseguró que los bedeles se encargarían del resto.
Cogieron sus cosas y se ayudaron mutuamente a tambalearse escaleras abajo hasta el aparcamiento, dónde cinco limusinas estaban esperando pacientemente a sus tripulantes.
- Nos vemos mañana. –dijo Haruhi con agitando la mano descorazonadoramente.
- Espera. – y Mori tomó su brazo amablemente.- Déjame que te lleve a casa.
Ella había estado temiendo en secreto los viajes de vuelta en autobús y en tren, y estaba tan cansada que no se molestó en discutir; sorprendentemente, tampoco lo hicieron los gemelos ni Tamaki –una indicación enorme de su cansancio. Mori la ayudó a subir al coche, y después de murmurar su dirección, Haruhi cayó en un sueñecillo inestable sobre el hombro de él. Lograron llegar a su casa, y en un ataque de agotamiento sonámbulo, ella le dio un rápido abrazo antes de tambalearse hacia su apartamento.
Se deshizo de sus zapatos, arrojó el uniforme de cualquier forma por la habitación y, con sus últimas fuerzas, desenrrolló el futón en el suelo.
Y entonces se derrumbó, deshuesada, en el suelo y ya no supo más.
Notas de la Autora: (10/09/07): Estoy muy excitada de haber subido este capítulo; mis disculpas por haberme tomado tanto tiempo, pero quería asegurarme de que estuviera tan pulido como pudiera. ::saluda a Sam:: Éste es uno de mis capítulo favoritos por toda la iconografía, y me gustaría de verdad ser tan rica que pudiera contratar un equipo de artistas que lo animara para mi.
Si Dios quiere, subiré otro capítulo el lunes que viene. Mis compañeros de oficina/laboratorio se marchan a una conferencia la semana que viene y, si las estrellas se alinean correctamente, puede que me una a ellos. Si es que voy, entonces el capítulo 12 se retrasará otra semana. Si no¡ éste es lugar en el que habrá que estar la semana que viene!
Muchas gracias a todos los que me habéis estado leyendo hasta ahora. Espero que os esté gustando el viaje hasta este momento –las cosas están a punto de volverse un poquito más complicadas, un poquito más divertidas y muchísimo más excitantes.
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Notas de la traductora:
Hikaru está hablando del sistema de equilibrios de la Elemancia. Cada Elemento es dominante sobre otro, y a su vez es dominado por un tercero. Lo visteis con Haruhi y Ayanokouji, y en el combate del capítulo ocho entre los hosts y los chicos del CEE. En cualquier caso, aquí está el orden de dominante-dominado (recordad que es circular):
Oscuridad domina a Luz, domina a Aire , domina a Tierra , domina a Rayo, domina a Agua , domina a Fuego , domina a Oscuridad
Esto quiere decir que, en un duelo normal, Haruhi siempre ganaría a Hikaru, y éste, a su vez, le daría una paliza a Kyouya. O bien que, en un combate contra varias adversarios, Kyouya tendría que ser defendido por Haruhi del Fuego, y ésta a su vez por Mori del Rayo. Veréis otros ejemplos más adelante, pero yo me quedé un poco confusa cuando lei ese comentario de Hikaru la primera vez, y los próximos capítulos resultan más interesantes estratégicamente hablando si se comprende éste sistema de pesos y contrapesos.
Hay excepciones, por supuesto... pero eso ya sería un spoilerazo.
¡Espero que hayáis disfrutado del capítulo tanto como yo!
