Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori

Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Acompañamiento musical: DK vs. Han y Downtown Tokyo Chase de la banda sonora de The Fast and the Furious: Tokyo Drift. La primera comienza cuando Haruhi llega a su casa, y la segunda le pisa los talones. Toda la música termina con el capítulo.

Notas de la autora: Como siempre, quiero darle las gracias a mi beta huamulan03 :reverencia: Tienes mi agradecimiento eterno, y la promesa de un Primer Vistazo a todos mis capítulos.


Capítulo 15: El aspecto de la liberación

"Estamos jodidos. Completa y magníficamente jodidos."

"¿Quién envió el e-mail?"

"Intenté rastrear el nombre hasta un servidor, pero me condujo en círculo. Ni siquiera hay un portal llamado ultimation punto net. Este "Voz" sabe de ordenadores."

"¿Y si es una broma? ¿Y si un cabrón psicópata ha enviado este mismo e-mail a todos los chicos de Ouran, esperando que le toque el gordo por accidente?"

"Tienen fotos de nosotros específicamente. No, esto va en serio. Alguien lo sabe."

"Estoy casi seguro de que todos hemos recibido la misma amenaza. Comprobamos nuestros e-mails antes de que llegarais, y todos tenían la misma carta con diferentes archivos adjuntos."

Haruhi dejó que sus pensamientos fluyeran a través de ella, asumiendo la conversación y dándose tiempo para pensar. "Kyouya, ¿ puedo comprobar mi e-mail? No pueden creer de verdad que seré capaz de entregarles tantísimo dinero."

"Estoy seguro de que si creen que estás en Ouran, entonces puedes permitirte estar aquí. Quienquiera que sea puede no saber que eres una alumna becada."

Su corazón se encogió cuando se cambió de lugar con su afín de Oscuridad. "Pero incluso si uno de nosotros no logra reunir esa cantidad, entonces ellos..."

"No te preocupes por el dinero," la interrumpió Tamaki. "Nosostros nos ocuparemos de ello."

" ¿ Así que vamos a ceder de verdad ante estos cabrones?" gritó Hikaru.

"¿ Tenemos elección?" replicó Tamaki, y nadie pudo contestarle.

Haruhi cliqueó unos minutos antes de llegar a su propia cuenta de correo electrónico; como se esperaba, el chantajista también le había escrito un e-mail.

PARA: fujioka.haruhi at .jp

DE: coh78n3 at

ASUNTO: Detalles del Círculo

Para Fujioka Haruhi,

Tenemos pruebas de tu implicación en la forja de un Círculo ilegal. Aunque se informó de que los criminales ya habían sido identificados, sé que eres una de los siete que el Alto Círculo estaba buscando originalmente.

Soy consciente del hecho de que no eres de familia rica. Por lo tanto, estoy dispuesto a ofrecerte un trato. Tus afines me harán una donación monetaria; tú me darás una más personal. Se rumorea que los Elementales de Agua son amantes resistentes, y me imagino que habrás tenido muchas ocasiones de practicar, teniendo en cuenta el hecho de que eres la única afín hembra de tu Círculo. Satisfáceme, y yo guardaré tu secreto.

Encuéntrate conmigo esta noche a las 22:30 en el parque Takaoji después de que tus afines se hayan marchado. Estoy deseando verte esta noche, y por muchas noches más.

Voz

"Qué es lo que dice?" preguntó Kyouya, y Haruhi minimizó rápidamente la ventana y levantó una barrera mental de agua entre los dos.

- Sólo me amenaza, igual que a vosotros.

Le sintió sondearla no demasiado amablemente para encontrar respuestas, pero sus escudos eran demasiado fuertes como para atravesarlos. "Me fastidian los mentirosos. ¿ Qué es lo que dice?"

- No es importante. Mira, deberíamos estar centrándonos en...

Él la agarró literalmente por el cuello de la chaqueta y la tiró de la silla. Su fiereza la tomó por sorpresa, y Haruhi apenas logró evitar caerse de cabeza o chocar contra la pared cuando dio un par de traspiés para recuperar el equilibrio.

- ¿Qué diablos te pas...?

Una explosión de furia justiciera la golpeó entre los ojos, silenciando sus palabras mientras sus seis afines leían y releían el e-mail.

"Este es un insulto que no quedará sin castigo," dijo Takashi, su mentivoz than fría que quemaba.

"Morirá por esta deshonra," asintió Mitsukuni en un tono tan casual que hizo que Haruhi se estremeciera.

"No digais eso," dijo ella, tratando de calmarles. "No estoy intentando trivializar los e-mails, pero es que no podemos ir y matar a quien quiera que esté enviando las amenazas."

" ¿ Quieres apostar?" gruñó mentalmente Hikaru, y su pelo lanzó tantas chispas que Haruhi tuvo que cubrirle con una débil neblina para evitar que las llamas devoraran la biblioteca.

" ¡Lo digo en serio! ¡ Somos un Círculo ilegal! No agravemos este problema añadiendo el asesinato a nuestra lista de delitos."

"No vamos a dejar que se te lleven," dijo Tamaki, y cinco mentivoces resonaron con la misma emoción.

"Os aseguro de que no tengo ninguna intención de dejar que nadie se aproveche de mi," dijo ella, empujándoles lejos del portátil y borrando el e-mail. "Así que mi pregunta es, si no vamos a pagar, ¿ qué vamos a hacer?"

Y Tamaki dijo: "Luchar," como si fuese la cosa más natural del mundo, como si hubiese nacido samurai o shinobi en vez de hombre de negocios. Haruhi se tocó el puente de la nariz de pura exasperación.

"Chicos, sé que estáis enfadados, y de verdad que aprecio vuestra preocupación, pero necesitamos un plan. No podemos entrar en el parque y dejar al azar el salir bien de esta. Y para decir la verdad, la forma en la que han escrito este e-mail... parece como si el chantajista quisiera que os enfadarais. Como si quisiera batirse en duelo."

Kaoru gruñó –literalmente gruñó entre dientes- antes de razonar: "Bueno, quienquiera que nos esté amenazando tiene que saber que está amenazando a un Círculo, y que cada miembro tiene elemancia de nivel Circundado. Así que podría ser un anti-Ele que desea la muerte... u otro Elemental Circundado."

Ese elemento hizo que todo encajara en su lugar, y su furia dejó paso al asombro.

"Eso tiene sentido," dijo Kyouya, expulsando a Haruhi fuera de la silla otra vez y tecleando furiosamente antes de encontrar el e-mail. "Eso tiene demasiado sentido."

"Explica cómo consiguió esta foto," dijo Haruhi, señalando a la imagen de ella en el club. "Vivid Lain sólo permite el acceso a Elementales."

"Pero si el chantajista es un Circundado, entonces no nos enfrentamos sólo a una persona – nos enfrentamos a siete, " extrapoló Mitsukuni. " A otro Círculo."

Hikaru se deslizó hasta la alfombra. "¿Podemos siquiera luchar contra ellos? Tendrán muchos años más de experiencia que nosotros, y apostaría dinero a que saben cómo convocar las Balanzas."

Se quedaron en silencio durante unos cuantos latidos de corazón antes de que Tamaki dijera: "No creo que tengamos elección. Nuestra única alternativa es pagarles..." no pudo forzarse a pensar en la parte que jugaba Haruhi en ese trato, "o dejar que nos denuncien al Alto Círculo."

"Y ambas cosas son inaceptables," dijo Takashi.

Kyouya cerró su portátil. "Entonces nos batimos en duelo esta noche."

Y así, Haruhi se dio cuenta de lo que Takumi había querido decir cuando habló con ella aquella primera vez en Vivid Lain.

- Te enfrentarás a la muerte como una posibilidad constante cuando formes parte de un Círculo.

Vamos a luchar y a morir.

"Hoy cancelaremos las actividades del Club de Hosts. Llamad a vuestros chóferes –alguien tiene que llevar a Haruhi a casa- y nos encontraremos en la segunda mansión de los Suou esta noche," dijo Tamaki.

Era increible cómo una situación de vida o muerte podía ponerlo todo en perspectiva. Gracias a Dios sólo quedaba una clase más, y fue sólo con la mayor de las voluntades que Haruhi logró soportarla, ya que deseaba deseperadamente luchar ahora mismo para que todo pasara y terminara. Cuando el día terminó y todos se dispersaron hacia sus diferentes destinos, ella siguió inmediatamente a los gemelos hasta su limusina. El silencio reinó sobre ellos hasta que llegaron a su apartamento.

- Esperadme aquí, chicos. Sólo tengo que dejar mi cartera y cambiarme de ropa. – dijo Haruhi, y les dejó en el coche. Se vistió rápidamente con una cómoda camiseta y vaqueros, decidió no llevarse nada salvo un pequeño bolso con su cartera y las llaves, y garabateó una nota rápida para su padre.

Asuntos del Círculo. Llegaré tarde a casa. Te quiero.

Entonces se arrodilló delante del altar funerario de su madre y abrió lentamente las puertecillas de madera. Una pequeña foto de su madre, sonriendo brillantemente a la cámara, estaba flanqueada por un jarrón con lirios y una pequeña estatua de obsidiana. En el estante más bajo había un pequeño frasco de incienso líquido, y ella extrajo unas cuantas gotitas con elemancia. Las arrojó al aire, y explotaron como fuegos artificiales en miniatura hasta que una fina niebla la cubrió a ella y al altar.

Protégeme, Madre. Por favor, ayúdame a hacer lo que tenga que hacer hoy para que Papá no tenga que poner mi foto al lado de la tuya.

Entonces cerró las puertecillas y salió de la casa, llevando el aroma de hibiscos y jazmines dentro del coche de los Hitachiin.


No fue demasiado difícil encontrar el punto de encuentro; el parque Takaoji era uno de los más grandes de la ciudad, pero en su corazón había una reserva forestal que se mantenía alejada de los caminos más frecuentados. Un grand claro de hierba reposaba en el centro como una diana, mientras que los árboles proveían un refugio adecuado para actividades encubiertas.

Haruhi estaba de pie sola como un cebo consciente y dispuesto con seis mochilas repletas a sus pies. Podía sentir al resto del Club de Hosts aunque ellos eran casi invisibles bajo las sombras de los árboles.

"¿Cuánto tiempo tendremos que esperar?" preguntó Kaoru.

" ¿ Tienes prisa para batirte en duelo?" replicó Haruhi.

"¡ SÍ!" contestaron los gemelos a duo.

"No la tengáis," intervino Kyouya. "Por mucha confianza que tenga en nuestras habilidades de duelo combinadas, será mejor si podemos evitar una confrontación."

" ¿ Y por qué coño está Haruhi sola?" gruñó Hikaru.

"Esto no va a ser una pelea limpia. No podemos convocar Balanzas," les recordó Mori, y Hani siguió con su pensamiento. "así que si tenemos el elemento sorpresa de nuestro lado, aumentaremos nuestras posibilidades de ganar."

"Estaré bien," dijo Haruhi, e incluso ella misma no podía decir si estaba mintiendo.

"Viene alguien," dijo Mori, y los chicos salieron de la cabeza de Haruhi. Ella sintió cómo su tatuaje se desvanecía, y se sintió desnuda sin la protección de su elemancia. No tuvo que esforzarse demasiado en parecer vulnerable cuando oyó unas pisadas resonar contra el suelo.

Un grupo de siete Elementales con tatuajes que gritaban su presencia al mundo se despegaron de la oscuridad y caminaron hacia Haruhi. Todos eran hombres, y durante una décima de segundo Haruhi pensó en Iwasaki y en los ex – miembros del CEE. Su estómago se retorció con miedo momentáneo, pero empujó esa sensación tan lejos de su mente como le fue posible. (No necesito distraerme soy más fuerte que eso.) Estos chicos eran más duros, más grandes, más furiosos – y ella se dio cuenta, acallando un suspiro de asombro, de que todos rondaban su edad.

Oh Dios mío, es otro Círculo forjado ilegalmente.

Espera, hay algo que no encaja - ¿ cómo pueden chantajearnos si ellos también son ilegales? Esto no tiene sentido.

- Tú debes de ser Fujioka Haruhi. – dijo el Oscuro, y Haruhi enfocó su atención al exterior otra vez.- Qué bien.

La miró de arriba debajo de una manera que hizo que ella (los chicos) quisieran arrancarle los ojos. En luegar de eso, se puso firme y se enfrentó a ellos con toda la dignidad que pudo reunir.

- Y vosotros debéis de ser "Voz". – dijo tranquilamente, y luego alzó una de las mochilas.- Tomad. Dinero a cambio de silencio.

Todos los Elementales se rieron. El Luminoso extendió la mano para coger el soborno, pero dio marcha atrás en el último segundo para agarrar su brazo. La bolsa se cayó de entre sus manos cuando él la atrajo hacia sí, atrapando ambas muñecas entre sus manos antes de cubrir con rudeza la boca de ella con la suya.

¡NO! chilló mentalmente, tratando de escapar de sus puños, aunque era demasiado fuerte y la estaba sujetando tan duramente que sintió cómo sus muñecas empezaban a amoratarse. ¡ SUÉLTAME!

Y un destello de elemancia Oscura explotó cerca de su sien, y las manos la dejaron marchar cuando el Elemental de Luz calló de espaldas gritando de dolor. Tenía una quemadura de elemancia en el lateral de su cabeza, y Haruhi se apresuró a alejarse de él a gatas rápidamente mientras las luces multicolores empujaban al suelo a los otros miembros del Círculo ilegal.

"Por los pelos, afín, ¿ o acaso estabas intentando afeitarme la cabeza?" le dijo con brusquedad a Kyouya.

"¿ Hubieras preferido que te dejara ahí?" le replicó él, sus pensamientos afilados como alfileres mientras bloqueaba un ataque del su oponente Oscuro.

Pero Kyouya no vio cómo el Fuego le arrojaba un látigo ardiente en su dirección, lo que impulsó a Haruhi a actuar sin pensar. Le tiró al suelo sin elegancia alguna, y levantó sus brazos, con elemancia azul que seguía sus movimientos, y le llevó un segundo darse cuenta de que no estaba sola. De pie a su lado, con la cadera pegada a la de ella y el brazo derecho extendido a lo largo de su izquierdo, estaba Hikaru. Escudos gemelos de elemancia roja y azul resplandecieron en el aire delante de ellos, riendo en perfecta harmonía cuando el látigo rebotó sin causar daño alguno.

Ella podía sentir la sonrisa en la mente de Hikaru y el triunfo en la de los demás. El movimiento había llegado de una forma tan natural que comprendió lo que significaba estar atada a sus afines – y lo mismo entendieron los demás. Mientras que el otro Círculo continuaba con sus ataques, ella sentía lo fácil que era batirse en duelo cuando sabía que alguien siempre estaría a su lado y alguien le cubriría las espaldas. Que Tamaki la protegería mientras ella se ocupaba del Elemental de Agua que atabaca a Hani, y que ella podría esquivar el relámpago de elemancia de Rayo gracias al aviso de Kaoru.

En casi nada de tiempo, los miembros de Círculo enemigo se encontraban tirados en el suelo en diversos estados de consciencia, y el Círculo Fujioka estaba de pie.

Hemos ganado.

"¡Hemos ganado!" seis voces corearon su sentimiento de excitación.

- ¡ AHORA!

Y del cielo de medianoche bajó un segundo Círculo, y Haruhi apenas tuvo la presencia de ánimo para arrojar sus brazos sobre su cabeza y protegerse con un escudo de elemancia.

El nuevo Elemental de Agua se rió mientras bajaba a toda velocidad en su dirección, y la sangre se le congeló en las venas cuando vio armas en sus manos. Un destello de luz azul-plateada de la mano de él robó su atención, y su filo cortó a través de sus defensas como si nunca hubieran existido. El asombro de todo –el ataque nacido del cielo, la visión de una Balanza- fue suficiente para mantener a Haruhi clavada en el sitio mientras el cortó hacia abajo con su otra mano, abriendo una linea de fuego en su antebrazo. La sangre se derramó, y las gotas se unieron al agua que la rodeaba. Su grito de dolor detuvo todo movimiento.

"¡Haruhi!" gritó Kaoru, y ella notó cómo la empujaba lejos del alcance de un tercer ataque. Todo se fundió en el caos, porque demasiadas cosas estaban pasando y las visiones de los ojos de los otros la cegaban, y Haruhi cayó al suelo con un golpe discordante. Le faltaba el aliento, estaba magullada y sangrante, y le llevaró unos segundos ponerse sobre sus manos y rodillas.

En ese instante de dolorosa distracción, uno de los miembros del Círculo del suelo la agarró y la empujó hacia atrás contra su pecho, con su brazo clavando sus hombros en el sitio.

- ¡ Rendíos! – aulló en su oreja.- ¡ Rendid vuestra puta elemancia o me la cargo!

El acero de su Balanza –una navaja de mariposa- acarició la garganta de Haruhi, mordió su piel y tuvo que tomar aliento cuando la calidez se deslizó cuello abajo.

Voy a morir.

La lucha cesó entre el Club de Hosts, y fue reemplazada por terror y rabia desamparada, y sus tatuajes se desvanecieron. Alzaron sus manos y permitieron que les acorralaran juntos, lo suficientemente cerca para que los dos Círculos les pudieran vigilar.

Entonces uno de los Fuego dio un golpe de porra en la cabeza de Hani y Haruhi gritó; el pequeño rubio se desmayó inconsciente de bruces.

"¡Mitsukuni!"

Hicieron falta cuatro Elementales para dominar la furia de Takashi, al que tuvieron que atar literalmente al suelo con una mezcla de elemancia de Tierra y Viento. E incluso entonces, uno de los Viento mantuvo el filo de su espada de brazo pegado al cuello de Takashi, presionando la punta dentro de la piel.

- Dame una razón, hijo de puta. – rugió, limpiándose la sangre de la frente con su mano libre.- Una sóla jodida razón para arrancarte la cabeza.

Los otros salieron algo mejor parados. Kyouya estaba de rodillas en el suelo, con las manos detrás de la cabeza y la cadena de un Elemental de Agua alrededor de su cuello. Hikaru yacía boca abajo en la hierba bajo un Oscuro que portaba un nunchaku, y la sangre pintaba su cabello de un marrón mórbido. Un Rayo con un hacha tenía su filo en el cuello de Kaoru, y uno de los Luminosos mantenía dos espadas gemelas cruzadas bajo la barbilla de Tamaki.

Haruhi podía paladear la furia, el terror y el desamparo de sus afines –excepto Hani y Hikaru. Había un vacío en su cabeza dónde ellos deberían haber estado, y eso la asustaba más de lo concebible.

- ¿ Los matamos?- dijo una de las chicas entre risitas, jugando amorosamente con una larga aguja entre sus dedos.

- No podemos dejarles con vida. – respondió otro Elemental.

- Forjaron un Círculo ilegalmente. Merecen morir. – asintió un tercero, y una risa oscura recorrió a la multitud.

- No les matéis. – susurró Haruhi.- No me importa lo que hagáis conmigo. Aceptaré vuestra propuesta. Pero no les matéis.

El Elemental que la tenía atrapada se rió.

- No le des vueltas a tu bonita cabecita. Yo te cuidaré muy bien. – susurró, deslizando sus dedos por su pecho.

Merece la pena morir por ellos. Merece la pena morir por ellos. Merece la pena morir por ellos.

Entonces él dijo, con tono de auto-satisfacción:

- Matadles.

Todos los Elementales se movieron, y sus Balanzas brillaron como la muerte en el confetti del claro de luna, y Haruhi supo que sus afines iban a morir.

Por segunda vez en su vida, el mundo se quedó completamente en silencio. Esta vez, oyó la verdad como si su madre la estuviera murmurando dentro de su alma.

Si merece la pena morir por ellos, vale la pena matar por ellos.

Toda la elemancia de Agua que existía dentro de ella se convirtió en hielo de repente; duro y afilado y creando un enfoque perfecto para lo que tenía que hacer. La energía explotó desde dentro de su cuerpo, y envió al Elemental que la mantenía cautiva volando hacia atrás, y robó la atención de todos los que estaban en el claro.

No voy a dejar que mis afines mueran.

Se puso de pie, ignorando las voces que venían de dentro y fuera de su cabeza, y concentró todo su poder en sus manos. No sentía el dolor de su brazo ni el miedo en su mente cuando unos cuantos Elementales apuntaron en su dirección. No había nada más allá del simple pensamiento que la había conducido al punto de ruptura.

Les protegeré como ellos me protegieron a mi.

Golpeó sus palmas, y lo que sólo podía ser una Balanza se fusionó en sus manos. Su elemancia salvaje de Agua se condensó en una forma sólida antes de desvanecerse en un destello de luz de supernova y dejar detrás de si una pistola. Era una semi-automática perfectamente adaptada, parecida a la que los policías llevaban consigo, y equilibrada sólo para ella. La empuñadura encajaba comodamente en su palma derecha –moldeada en torno a sus dedos- y ella puso la mano bajo la culata para ganar estabilidad. Era cálida al tacto, y el metal brillaba de un profundo azul marino casi vivo con la promesa de una batalla.

No era ni elegante ni tan intimidatoria como un filo, pero era el arma perfecta para Haruhi. Nunca había tenido habilidades atléticas, y nunca sería tan fuerte como sus afines, pero con ella se convertía en la Elemental más poderosa de claro.

El hecho de que nunca en su vida hubiera sostenido una pistola era irrelevante; su elemancia guiaba sus movimientos. Vio un Elemental de Tierra correr hacia ella, con el machete levantado sobre su cabeza para cortarla en dos, y no dudó. Sus pies se plantaron a si mismos, sus hombros se prepararon para el retroceso, y sus manos levantaron la pistola hacia el centro del pecho del Tierra

Ella apretó el gatillo, casi la cosa más fácil que había hecho en toda su vida. Una chispa de azul salió de la boquilla, y el Tierra se tambaleó hacia atrás cuando le acertó en pleno centro. Su sangre salió a borbotones, y la elemancia de ella la apartó automáticamente.

"¡Detrás de ti!"

Haruhi se giró sobre sus talones, arrojando su mano izquierda, y una segunda Balanza respondió a su llamada. Era otra pistola, y llegó en la misma llamarada de luz Acuática, y ella la disparó tres veces seguidas. El Elemental que había tratado de cortarle el cuello cayó al suelo, gritando y retorciéndose por los agujeros en sus hombros-estómago-pierna antes de que sus gritos murieran.

Se quedó de pie, con los brazos extendidos como un penintente delante de su dios, antes de girar ambas Balanzas hacia los Círculos Enemigos y exigirles:

- ¡ Alejaos de una maldita vez de mis afines!

El Elemental de Viento que amenazaba a Mori levantó su filo, y Haruhi le disparó varios tiros. Su puntería no era ni mucho menos estelar y los disparos se desviaron, pero un acierto en el brazo del Viento fue suficiente para liberar a sus afines.

El caos reinó, y un puñado de Elementales con los ojos enloquecidos corrieron hacia ella, con los brazos y las armas preparados para atacar. Haruhi se dio cuenta de que estaban cargando no porque creyeran que podían ganar, sino porque acababa de matar a dos de sus afines y no tenían más pensamientos que el de la venganza rabiosa.

Ella levantó sus pistolas y disparó una y otra vez, enviando a más Elementales al suelo. Sentía cómo su elemancia se secaba de forma extraña, pero la adrenalina la dijo que podría luchar sin respiro por sus afines. En la parte de atrás de su cabeza, sintió cómo Hikaru y Hani regresaban a la consciencia, y agradeció a todas las deidades del mundo el que estuvieran bien.

"¡Haruhi!" gritó Takashi (Dios mío, nunca le había oido tan enfadado) y sus disparos se apartaron hacia el cielo. "¿Cómo lo has hecho? ¿Cómo has creado tu Balanza?"

"Sólo lo hice, ¡ pero no sé cómo!" replicó ella, arañando la mejilla de un Elemental. "¡ No quería que murierais, y sabía que podría protegeros porque lo deseaba muchísimo! ¡ Sólo lo hice!"

Y entonces sintió que algo le golpeaba en el hombro, algo que la lanzó hacia atrás con un grito de agonía. Golpeó al suelo con un ruido sordo y jadeante, y sus Balanzas desaparecieron y sus dedos se enroscaron alrededor del astil de madera de una flecha de ballesta.

"¡ HARUHI!"

- ¡ Muere! – gritó la Elemental de la aguja, saltando sobre Haruhi y levantando su Balanza en el aire.

Una hoja le cortó el cuello sin ninguna dificultad, y a través de la neblina del dolor Haruhi pudo ver a Takashi empujando a un lado el cadáver caido. Estaba sosteniendo una hermosa lanza de color verde bosque, y la hoja de doble filo era más de medio metro de larga, y derramaba lágrimas de sangre al suelo. Desapareció cuando se arrodilló a su lado, con los ojos volando sobre sus heridas.

"Cierra los ojos y prepárate, Haruhi. Esto te va a doler."

"¿ Qué pasa con el ata...?"

"Estamos cubiertos. Estaremos bien."

La mano de él envolvió la flecha y, con un limpio tirón, la sacó de su hombro. Ella gritó otra vez, y las lágrimas corrieron por sus mejillas, y pensó que se iba a desmayar del dolor. Pero Takashi colocó su mano sobre la herida y cosió arterias, músculos y piel juntos de nuevo con fluida eficiencia. El dolor desapareció, aunque el recuerdo de este la dejó mareada y débil.

Ella abrió los ojos y vio a sus afines de pie en un gran círculo alrededor de Takashi y de ella, con sus Balanzas vivas y preparadas.

"Túmbate y descansa," ordenó Kyouya, quien sostenía un arco de obsidiana casi tan alto como él. Igual que ella nunca había disparado una pistola antes, Haruhi sabía que Kyouya jamás había tensado un arco, y sin embargo disparaba flecha tras flecha hacia la avalancha de Elementales con asombrosa calma.

"No vamos a comernos más mierda de estos tíos," dijo Kaoru con una sonrisa en su voz, balanceando una guadaña de dos metros en un círculo alrededor de su cuerpo, y cortando al Elemental de Rayo que le había amenazado antes. Se movía con tanta fluidez que muy bien hubiera podido estar bailando.

"De todas formas, gracias por la ayuda de antes," dijo Hikaru, haciendo girar sus tonfas con filo a través del aire tan rápido que cortaba dedos, ojos, torsos y piernas como si estuviera sosteniendo una sierra radial. Miró impasible cómo el Oscuro que le había atacado tocó el suelo sin su cabeza antes de pasar al siguiente Elemental.

"Estuviste increíble, Haru-chan," declaró orgullosamente Mitsukuni. Cuatro pequeños escudos flotaban sobre sus brazos y piernas, y con perezosa calma arrojó uno al Viento de la ballesta antes de bloquear las flechas con las rodelas restantes. Cortó al otro elemental por la mitad antes de volver volando hacia su brazo.

"Y ahora nos toca a nosotros luchar por ti," declaró Tamaki, con un sable francés bailando en su mano. Bloqueó un ataque con sencilla elegancia antes de apuñalar al Luminoso de la espada doble a través del pecho. El otro chico jadeó, y Tamaki retiró su espada con un giro de su muñeca, haciendo llover gotas de sangre en la noche.

Takashi le revolvió el pelo antes de levantarse para unirse a la batalla, y sus años de práctica de kendo se hicieron evidentes cuando su lanza empezó a moverse en pautas nunca vistas antes, y que posiblemente nunca más se volvieran a ver.

Haruhi, por una vez, les hizo caso; estaba tan asombrada que se volvió sumisa mientras observaba a sus afines. Estaban aterradores. Estaban magníficos. Eran guerreros Elementales, y ella nunca se había percatado de lo poderosas que podían ser su ira y su pasión. Las hojas cortaron el aire, gritando y riendo cuando atravesaban piel y hueso. Sus pensamientos cantaban batallas que nunca habían luchado pero que ganarían. Sus ropas estaban rotas y desgarradas, cubiertas de sangre y sudor y barro, pero Haruhi nunca antes les había visto tan hermosos.

Le llevó un momento darse cuenta de que estaban de pie en sus posiciones de forja del Círculo, una prueba de lo que estaban defendiendo.

Cuando el último cadáver tocó la hierba y el claro se quedó en silencio salvo por el sonido de la respiración acelerada y una sirena distante que les dijo que estaban en un mundo más allá de la guerra. Esta vez, cuando Mitsukuni dijo suavemente "Hemos ganado," Haruhi se permitió a si misma respirar una sonrisa.

Unas pisadas les llamaron la atención, y se volvieron hacia el camino con las Balanzas levantadas para luchar. Dos figuras, que parecía que hubieran pasado por una pequeña cruzada, corrieron sin aliento al interior del claro, llevando sus propias Balanzas.

"¡No, no ataqueis!" dijo Haruhi rápidamente. "¡Son Amaya y Takumi!"

El duo más mayor asimiló la situación –catorce Elementales muertos, siete menores sujetando Balanzas- y Amaya dejó escapar un suspiro que estaba entre el alivio y el enojo al liberar su arma.

- ¡ Bueno, joder! ¡ Parece que no teníamos que preocuparnos por vosotros después de todo!


Notas de la Autora (22-X-2007): No seré capaz de subir otro capítulo antes de fín de mes, así que esto es todo a menos que sea inspirada por la divinidad para colgar algo antes.

Me gustaría agradeceros a vosotros, mis lectores, el hecho de que me hayáis apoyado tanto durante todo este tiempo. Desde el mismo principio de esta historia he recibido todas estas críticas positivas y eso ha hecho muchísimo por mi escritura. ¡ Estoy deseando terminar la historia para vosotros!

Así que... ¡ nos vemos en diciembre!


Notas de la Traductora (18-III-2008): A partir de ahora este fic estará en la sección M; no sólo por este capítulo, que es particularmente sangriento, sino por otros temas que se tratarán en semanas venideras.

¡Hasta la semana que viene!