Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Acompañamiento musical: Omoi Hitohira de la banda sonora de Mai-HiME ,Vol. 2. Es mejor que se escuche durante la última parte del capítulo.

Reconocimiento de la autora: Para huamulan03, que fue lo bastante amable como para revisar esto durante la Loca Navidad. Como tal, le ofrezco este capítulo como regalo de Navidad :lo envuelve con un bonito lazo brillantoso:


Capítulo 16: Emociones destrozadas

Aunque Haruhi estaba contenta de verlos, el resto de sus afines estaban un poquito menos encantados.

- ¿ Quién coño sois? – gruñó Hikaru, colocándose delante de Haruhi y sosteniendo su tonfa en un puño de nudillos blancos.

Amaya, de todas formas, no estaba intimidada, y su tatuaje brilló con un morado cruel.

- ¡ Ostia puta, necesito tus posturitas como un maldito agujero en la cabeza! ¡ Haruhi, ponle una correa a tu afín o le patearé su jodido culo hasta mañana!

Haruhi se tambaleó hasta ponerse de pie, y casi se cayó por culpa de la debilidad de sus piernas, pero Kyouya y Kaoru encajaron las manos debajo de sus brazos y la ayudaron a sostenerse.

- Está bien, chicos. No están en contra de nosotros. – "Son Amaya y Takumi del Círculo Sanano. Me enseñaron a forjar un Círculo y a controlar nuestra conexión."

Podía sentir la resistencia de Hikaru (de todos) a dejar que se acercaran, hiper-paranoicos después del doble ataque, pero Tamaki se puso delante de Amaya, liberó su Balanza y le hizo una educada reverencia.

- Gracias por acudir esta noche – dijo con gran formalidad, y los otros cinco chicos siguieron su ejemplo lentamente- Y gracias por toda la ayuda que nos habéis prestado durante el curso de la semana pasada.

- Sí, sí, lo que sea. Pero ponte de pie, ¿ vale? Me estás poniendo nerviosa. – dijo Amaya, agitando la mano como para cepillar el barro del pelo de Tamaki, y ellos obedecieron.

- Dioses del averno, habéis causado muchísimo daño aquí. – dijo Takumi, inclinándose para estudiar uno de los cadáveres. Casi parecía que estuviera admirando su trabajo.- Me sorprende que salierais de esta con vida. Dos Círculos contra uno no es una pelea justa, y como que existe el infierno que no es fácil de ganar.

- No me digas. – refunfuñó Hikaru.

Kyouya, como siempre, fue el primero en ir al grano.

- ¿ Por qué estáis aquí? – preguntó.

- Teóricamente, para salvaros a vosotros. – dijo Amaya.

- Sin afán de insultaros, llegáis un poco tarde.

- Lo sentimos. – dijo Takumi tensamente.- Pero no habéis sido los únicos que han tenido que batirse esta noche.

Haruhi sintió que el pelo de la nuca se le ponía de punta y se deshizo de los brazos que la estaban ayudando.

- ¿ Qué quieres decir?

Los Elementales adultos se miraron entre sí antes de que Takumi respondiera brevemente.

- Ahora hay un Círculo legal menos.

Haruhi tomó aire y sintió el callado asombro de los chicos.

- Mirad, ahora no tenemos tiempo para discutir esto. – dijo Amaya, mirando alrededor del claro.- Vais a meteros en un pozo de mierda si no salís pitando de aquí, pero queremos que vengáis con nosotros. Sin embargo, depende de vosotros si queréis seguirnos.

Aunque sus afines no estaban completamente dispuestos, Haruhi sabía que no tenían elección. Contestó por ellos.

- Sí, iremos.

- Bien.

Amaya lanzó sus manos en su dirección, y algo parecido a la gasa negra flotó suavemente sobre ellos. Entonces ella y Takumi comenzaron a alejarse tranquilamente del sangriento desastre que dejaban atrás.

Haruhi dio un puñado de pasos antes de sentir cómo empezaba a desfallecer de nuevo; esta vez, Takashi la cogió en brazos sin romper el ritmo de la marcha. Siempre me están acarreando, pensó ella medio malhumorada.

"¿Adónde nos dirigimos?" preguntó Kaoru, y Tamaki contestó, "No lo sé."

"Esto no me gusta," dijo Hikaru, casi mohíno. "Me ha amenazado."

"Después de que tú la amenazaras," le recordó cuidadosamente Takashi.

"Haruhi, ¿confías de verdad en estas personas?" preguntó Mitsukuni.

"Yo... supongo que sí. Han tenido muchas oportunidades para delatarnos, y no lo han hecho."

"¿ Cómo son sus afines?"

"Nunca he conocido a nadie más que estos dos."

"Bueno, si podemos confiar en ellos o no es irrelevante," dijo Kyouya. "porque lo estamos haciendo. Porque tenemos que hacerlo."

Se escabulleron a través del parque cubierto por la medianoche, ignorados por el resto de la humanidad. Les adelantaron unos cuantos críos que habían salido de correrías nocturnas, dos mendigos diferentes y un grupo de hombres de negocios borrachos. Takumi y Amaya, con las manos enlazadas y aspecto desaliñado, llamaban lo bastante la atención como para que los ojos de todos se deslizaran lejos de Haruhi y sus afines.

No tardaron ni cinco minutos en llegar al parking, y el duo se detuvo enfrente de un coche negro de dos puertas; al lado de este había un cuatro puertas azul. Cuando Haruhi asintió, Takashi la puso sobre sus pies aunque aún necesitó apoyarse en la puerta del coche más cercano.

Takumi atrajo a Amaya a un abrazo y ella mantuvo la fachada.

- Qué pena que hayamos traido dos coches. Tendremos que separarnos antes de volver a casa.

- Bueno, eso me dará tiempo para pensar en las cosas que vamos a hacer juntos. – dijo él con un ronroneo grave, y luego la rozó con un rápido beso.- Nos veremos allí.

"Yo iré con Takumi," dijo Haruhi, ya que estaba más cerca de su coche. Nada iba a separar a Hikaru ni a Tamaki de su lado, y Takashi parecía preocupado por su todavía frágil estado de salud, así que los tres la acompañaron. Hikaru se deslizó en el asiento trasero primero, y luego él y Tamaki colocaron a Haruhi entre los dos. Takashi se sentó delante, doblando de alguna manera sus largas piernas en el pequeño espacio. Todas las puertas se cerraron de golpe, las sombras se dispersaron, y Takumi exhaló.

- ¿ Va todo bien? – preguntó calladamente Haruhi mientras seguían a Amaya.

Él negó con la cabeza.

- Esa es una pregunta cargada. ¿ Seguro que quieres saber la respuesta?

- Sí.

- Una de mis afines tiene un pulmón perforado, las costillas rotas y un agujero en el pecho causado por una lanza. La otra tiene una pierna rota y una conmoción cerebral gracias a un derrumbamiento de rocas improvisado. Yo me estoy curando unas cuantas costillas magulladas, Amaya tiene más cortes que el presupuesto de una agencia gubernamental, y mis otros afines han recibido golpes que os hubieran hecho caer de culo. – dijo con un tono de frustración a duras penas controlado.- Así que, para contestar tu pregunta, no, no estamos bien.

La boca de Haruhi se abrió lentamente y se cerró antes de preguntar con cautela:

- ¿ Po... por qué viniste a buscarnos, entonces? ¿ No deberíais de estar en un hospital o algo así?

- Ir a un hospital significaría tener que explicar por qué necesitamos estar ahí. Incluso aunque nos pudiera tratar un Tierra y nos dieran el alta en cuestión de minutos, todavía tendríamos que rellenar informes y eso requeriría que delatáramos el motivo del duelo.

Tamaki siguió su línea de pensamiento.

- Nosotros.

- Bingo.

- Merde.

- Esperábamos que vosotros estuvieseis bien para poder montar una historia de cemento armado antes de usarla como señuelo en un hospital. Ahora todo es un puto lío de mierda.

- Si pudiera ayudar – interrumpió Takashi- podría asistir a vuestro Tierra con las curaciones. No sé cuánto podré hacer, pero estoy dispuesto a intentarlo.

Takumi le dirigió una rápida mirada antes de asentir.

- Yo... nosotros os estaríamos muy agradecidos. Y hablando de eso, ¿ cómo lo lleváis, chicos?

Haruhi se tocó el hombro derecho; sus dedos sondearon suavemente el area y su herida ya curada. No dolía, pero estaba sensible y sabía que llevaría una cicatriz para siempre. Incluso su antebrazo se había curado, aunque podía ver una fina linea blanca.

- Estoy bien, creo. Un poco seca.

Hikaru se encogió de hombros.

- Me duele la cabeza y estoy cansado como un demonio, pero he estado peor.

- Bien. – dijo Tamaki con sencillez, y Takashi hhhneó su acuerdo.

- ¿Esta has sido la primera vez que vuestras Balanzas se han manifestado? ¿ Para todos vosotros?

- Sí.

- Entonces estoy realmente impresionado. Os habéis llevado dos Círculos por delante y no parecéis estar muy mal. Muchos Círculos se rompen durante su primer duelo de verdad.

- ¿ Rompen? – preguntó Hikaru.

- Pierden un afín.

Ella se estremeció, y Takumi siguió hablando.

- Quiero disculparme por no haber intentado enseñaros antes cómo convocar una Balanza. Ambos sabemos los motivos por los que Amaya y yo estábamos callados, pero... aún somos responsables de vosotros, por lo menos hasta que lleguéis a la mayoría de edad. Vinimos para intentar compensar nuestra negligencia anterior. Lamento que no pudiéramos ser más rápidos.

No había nada que Haruhi pudiera decir ante eso, y los otros tres se quedaron en un bendito silencio. El coche continuó su carrera en silencio, con Haruhi escaneando los pensamientos-emociones de sus afines sólo para asegurarse de que estaban vivos.

Entonces Takumi dejó escapar un gruñido estrangulado, como si algo le hubiera golpeado en el estómago, y su velocidad aumentó de repente en quince kilómetros por minuto.

- Oh joder oh joder. – dijo con un susurro rasposo.- Oh Dios, chicas, aguantad, estamos llegando.

Cuando finalmente llegaron a su destino, una bonita casa en los suburbios de Tokyo, había dos personas de pie en la puerta esperándoles. Amaya hizo un giro completamente ilegal para aparcar, y Takumi se metió en la acera sin pensárselo dos veces. Ni siquiera miró hacia atrás cuando corrió escaleras arriba.

"¿ Qué ocurre?" preguntó Hikaru, y el Círculo Fujioka entró en el jardín.

"Creo que uno de sus afines se está muriendo." Dijo Mitsukuni.

Entraron en la casa, y el olor de la sangre golpeó a Haruhi tan fuerte que tuvo que cubrirse la nariz. Unas voces llamaron su atención, y cuando llegaron a la sala de estar, sintió que sus rodillas le fallaban y se agarró al umbral de la puerta para sostenerse.

A pesar de todo el horror que había visto no hacía ni veinte minutos atrás (todo el dolor que ella había causado) era algo completamente diferente verlo en aquellos que significaban de verdad algo para ella. No conocía a todos los afines de Takumi, pero no importaba porque ellos eran importantes para él, y él era importante para ella.

Una mujer estaba tendida en el sofá, con un rebuño de tela bajo su camisa que estaba absorbiendo lentamente la sangre del agujero de su pecho. Su cabello, largo y rubio y manchado de sangre, estaba extendido detrás de ella, y su piel era casi translúcida. Otra mujer, esta con el pelo rojo y corto, estaba en el suelo, con vendas alrededor de su cabeza y de su pierna ensangrentada. Ambas estaban inconscientes y respiraban con frecuencia errática.

Entre las dos estaba su Elemental de Tierra, con una mano en el pecho de cada una de las mujeres. El sudor corría por su cara y sus ojos estaban cerrados en profunda y dolorosa concentración. Takumi y su hermano afín estaban arrodillados detrás de él, con las manos en su espalda y ofrecían un tipo de fortaleza silenciosa.

Una cuarta mujer, con su cabello castaño claro volando en remolinos alrededor de su cabeza y su mano izquierda en una venda muy apretada, estaba discutiendo vehementemente con Amaya.

- ¡ No vamos a escoger! – chilló Amaya.

- ¡ Entonces las dos morirán! – replicó ella.- ¡ Coño, Amaya, no es que me guste tener que decir esto! ¡ Pero si me preguntas a mi, la enfermera, cual es mi opinión, entonces por mis huevos que te lo voy a decir! O las llevamos a las dos al hospital o Jousuke se mata tratando de curar a ambas, lo que no funcionará porque están muy malheridas, y terminamos perdiendo a tres afines.

- ¡ No voy a escoger y no nos vamos a ir!

- ¡ Entonces morirán!

Pero antes de que la pelea pudiera llegar a más, Haruhi le dio a Takashi un empujón en dirección a la mujer del sofá.

"Nunca he realizado una curación de este calibre," dijo él, y ella pudo sentir la ansiedad resonándole en el pecho.

"Inténtalo. Tenemos fé en ti."

Takumi fue el primero en ver sus acciones, y empujó la mano de su afín de Tierra hacia el suelo justo cuando Takashi apartó la camisa dsegarrada de la mujer y tocó su piel con la palma de la mano. Ella tosió, un sonido húmedo que salpicó sus labios y su piel con sangre, en inhaló a duras penas cuando la energía verde bosque la envolvió.

La mujer inapelable dio un paso adelante.

- ¿ Quién co...?

- ¡ Espera! – la interrumpió Amaya, sujetándole el brazo.- ¡ Mira!

Y mientras que Takashi derramaba más y más de sí mismo en la curación, Haruhi observó cómo los bordes de la herida empezaban a coserse. Era mórbidamente fascinante; los afilados bordecitos del hueso (oh dios mío, ¡eso son sus costillas!) se suavizaron y crecieron sobre un pulmón ya inflado. Él apartó su mano cuando el tejido y el músculo crecieron sobre éste como papel de arroz hasta que la palma de su mano apenas rozó el lateral del ahora inmaculado pecho de la mujer.

Haruhi pensó, casi inane, que nunca, jamás querré ser médico por mucho que viva. Esto ha sido suficiente para mi.

"Y para mi," pensó Kaoru con la sombra de un mareo y el rostro vuelta hacia la pared.

Entonces la mujer jadeó fuertemente y sus ojos se abrieron de golpe. El tiempo pareció detenerse mientras ella miraba al techo, su pecho inmóvil.

"¿Está viva?" preguntó Tamaki.

Como si contestara a su pensamiento, la mujer parpadeó finalmente y miró fijamente la mano que estaba sobre su pecho. La siguió lentamente hasta la cara de Takashi, que flotaba cerca. Sus ojos, notó Haruhi, eran de diferentes colores; su ojo izquierdo era azul claro mientras que el derecho era verde jade. Levantó una mano temblorosa y la apretó contra la mejilla de él.

- Hola, guapo. – murmuró, y entonces le arrastró a un beso profundo y sensual.

Las cejas de Haruhi volaron hasta el final de su frente mientras que Hikaru dejó escapar un jadeo de asombro. "¡ Guau! ¿Cuándo ha aprendido Mori a hacer eso?"

"Creo que la mujer está impartiendo su experiencia en esta situación," dijo Kyouya sarcásticamente.

Pero antes de que las cosas pudieran degenerarse, la mujer del cabello castaño se adelantó y separó a ambos cuidadosamente.

- ¡ Sonata, para ya! – siseó, empujando la frente de Takashi hacia atrás con su mano sana.

La rubia puso morritos, aunque su mano aún estaba en la nuca de Takashi y jugueteaba con su pelo.

- Eres una aguafiestas, Kayo. Además, sólo le estoy demostrando mi gratitud por salvarme la vida.

- Pero este no es Jousuke. – dijo Kayo a entre sus apretados dientes.

Sonata puso los ojos en blanco.

- Bueno, ¡ claro! ¡ Eso ya lo sé! Quiero decir, Jou sabe cómo usar su lengua.

Amaya y Kayo hicieron ruidos de exasperación, aunque risitas ahogadas a duras penas llegaron de otra parte de la habitación.

"¡ Qué alguien me ayude!" el pensamiento aterrado de Takashi les alcanzó, y Tamaki fue el primero en moverse.

- Perdonadme, señoritas, pero tenéis a mi afín, que acaba de realizar una curación bastante considerable, y creo que necesita un poco de descanso. – dijo, retirando cuidadosamente la mano de Sonata durante su discurso mientras que Mitsukuni y Kyouya ayudaban a Takashi a sentarse.

Kayo se agachó rápidamente y empezó a chequear las constantes vitales de Sonata. Ésta última le dirigió una sonrisa no demasiado benigna a Tamaki, y recorrió con sus dedos la mejilla y los labios de él mientras ignoraba a su hermana afín.

- No me habéis dicho quienes son estos apuestos jovencitos. Parecen deliciosos.

- No son tuyos, y no necesitamos ninguna pelea inerna en este momento. Trata de comportarte. –dijo Amaya cortantemente.- ¿ Cómo se encuentra?

Kayo bajó la mano hasta el lugar en el que había estado la herida de Sonata, levantando la camisa y el sujetador en un movimiento estrictamente profesional.

- Por lo que puedo ver, la lesión debe de haberse curado por completo. No puedo sentir ninguna herida abierta, su pulso es normal, el latido del corazón parece regular, sus ojos están lo suficientemente dilatados, y no está mostrando señales de dolor.

- El hecho de que esté flirteando con todos los machos de la sala demuestra lo bien que se encuentra. – dijo una débil voz desde el suelo, y todo el mundo se volvió para ver a la pelirroja sentarse, con su pelo apenas rozándole la barbilla. El último Elemental estaba arrodillado detrás de ella, ofreciéndole apoyo físico, y el Elemental de Tierra se había colapsado a través de su regazo. Takumi llevaba globos de agua en sus manos, y le ofreció uno a Sonata y otro a la pelirroja para que bebieran.

La sonrisa de Amaya le dijo todo a Haruhi.

Estarán bien.

"¿ Y tú?" le preguntó a Takashi.

"Yo... estoy muy cansado," admitió él, y Haruhi pudo sentir la pesadez en sus extremidades y el cansancio de su cuerpo. También sabía que le quedaba muy poca elemancia –que hubiera podido hacerse mucho daño si hubiera ido un poco más lejos con la curación- pero no lo llevó hasta sus pensamientos ni se lo dijo a los otros.

"Descansa durante unos minutos. Te despertaremos si pasa algo,"le dijo ella, animándole amablemente a dormir, y él se permitió tomarse el breve descanso con apenas una sonrisa de agradecimiento.

Entonces Haruhi sintió una mano temblorosa en su hombro. Cuando se dio la vuelta, Takumi estaba arrodillado detrás de ella, y sin una sola palabra la atrajo a un abrazo muy estrecho. Haruhi sintió cómo se incendiaban los genios de sus afines con furioso afán de protección, pero no hizo nada más que devolverle el abrazo.

- Gracias. – susurró él entre su cabello.- Las dos se curarán gracias a tus afines. No hay suficientes palabras para decirte lo que esto significa para mi, para nosotros.

Ella no era demasiado buena con las palabras en ese tipo de situaciones, pero simplemente le palmeó la espalda y le acarició el pelo hasta que él la soltó y se fue a hablar con Amaya y con Kayo.

"Si te hubiera retenido un poco más, ninguna cantidad de elemancia de Mori hubiera podido ayudarle," siseó Hikaru, y ella le frunció el ceño.

"El hombre casi pierde a dos afines. Dale un respiro."

"Le permites que te toque una barbaridad," remarcó Kyouya.

" ¿ Ahora te pones celoso?"

"Sólo menciono un hecho."

"Estáis actuando como si fuese a huir de vosotros. No soy su afín – soy la vuestra."

Haruhi había querido que sonara tranquilizador y penalizador al mismo tiempo, y los chicos lo tradujeron lo suficientemente bien como para dejar pasar el tema. Tomaron asiento en el suelo, enfrentados a los otros Elementales.

- De acuerdo, ahora que todo el mundo –casi todo el mundo- está consciente, quizás deberíamos hacer una ronda de presentaciones ya que estáis en nuestra casa. – dijo Amaya, dando palmadas vivamente antes de hacer un gesto que la envolvía a ella misma y a sus afines.- Somos el Círculo Sanano, y yo soy Sanano Amaya, Elemental de Oscuridad.

Sonata agitó perezosamente la mano desde el sofá.

- Soy Gurashiki Sonata, Elemental de Luz. Encantada de conoceros.

Takumi estaba sentado a sus pies.

- Zakioku Takumi, Agua. – dijo sin mucha fanfarria.

- Kikuga Kayo, Wind. – dijo, posada en el brazo del sofá con un ojo puesto en cada miembro del duo herido.

- Hatoki Bien, Elemental de Fuego. – la pelirroja sonrió, y acarició el cuero cabelludo de su afín en reposo.- Y este es Minakata Jousuke, Elemental de Tierra.

Bien tenía unos asombrosos ojos glaucos, que cambiaban del marrón dorado al verde claro cada vez que Haruhi parpadeaba. El pelo de Jousuke, negro medianoche, estaba rapado en un estilo militar, y aunque estaba derrumbado en el suelo Haruhi se dio cuenta de que era bajo pero extremadamente fuerte. Demostró que estaba consciente levantando una mano y saludando, pero dejó que Bien hablara por él.

- Sugisawa Raitoya, Elemental de Rayo. – dijo el último Elemental. Su pelo estaba decolorado y de punta, y Haruhi se dio cuenta de que debía de ser el más alto del grupo, algo enfatizado por su figura larguirucha.- ¿ Y quienes sois vosotros, chicos?

Siguió un debate mental de una fracción de segundo antes de que Tamaki hablara por todos, presentándoles rápidamente aunque había una clara fatiga en su voz.

Amaya se dio cuenta, y cuando él hubo terminado dijo:

- De acuerdo, niños. Tendremos una charla larga y tendida sobre toda la mierda que ha pasado hoy, pero no va a ser ahora. Hoy ha sido una jodida pesadilla y todos estamos exhaustos. Vámonos a la cama y nos ocuparemos de todo lo demás por la mañana, ¿ vale?

- Tenemos clases los sábados. – dijo Haruhi inmediatamente.

- Oh, no, faltar al colegio. – dijo Hikaru con algo más que una sombra de sarcasmo.- Es obviamente más importante que ocuparnos de los Círculos muertos.

- Si faltan todos los miembros del Club de Hosts, alguien pensará que es sospechoso. – replicó Haruhi.- ¿ Por qué atraer atención estúpida e innecesaria?

- Bien dicho, pero mañana no vais a estar en buena forma. – dijo Kayo con sensatez- Hoy habéis realizado elemancia de mano dura. Me sorprendería si fuerais capaces de desplazaros, y mucho más si pudierais llegar al instituto.

- Puede, pero somos capaces de volver a nuestras propias casas.- dijo Kyouya.- Deberíamos contactar cada uno con nuestros chóferes, y uno de nosotros puede llevar a Haruhi a casa.

Sonata miró a Haruhi.

- ¿ Es de verdad? ¿ Tienen chóferes?

- Ricos bastardos – fue su única contestación.

- ¿ Estáis locos? – Takumi frunció el ceño.- Es más de medianoche. De ninguna manera que nadie debe arrastrar sus traseros fuera de la cama por vosotros.

- Más aún, tendremos que discutir más cosas mañana por la mañana. Es mejor que os quedéis a pasar la noche. – dijo Raitoya.

Sonata sonrió a Haruhi.

- Tenemos un par de pijamas de sobra que te puedes poner. Vamos a ver si los encontramos, ¿vale?

Y antes de que Haruhi pudiera discutir, Sonata y Kayo saltaron del sofá –la primera estaba sorprendentemente vivaracha, teniendo en cuenta que casi había muerto hacía diez minutos- y la escamotearon escaleras arriba dentro de uno de los dormitorios con una velocidad y una habilidad que hubiera hecho palidecer a los Hitachiin. Haruhi oyó las voces de sus afines en su cabeza, pero las dos mujeres la arrastraron por la casa tan rápido que no pudo concentrarse más que en el aquí y en el ahora.

Entraron en un dormitorio bastante grande, decorado con tonos de verde menta y marrón toffee, y en el centro había una cama king-size que hubiera podido albergar fácilmente a Haruhi y a la mayor parte de sus afines.

Kayo dejó caer un rebuño de algodón rosa pálido en los brazos de Haruhi y le dijo:

- Ve a lavarte al baño. Tienes aspecto de necesitarlo. – y agitó una mano hacia la puerta adjunta.

Haruhi le hizo caso, y veinte minutos después era una nueva mujer. El deshacerse de la ropa ensangrentada y desgarrada la desnudó de los recuerdos de esa noche, y se sintió infinitamente mejor después de haberse lavado la cara y las manos. Incluso jugó con el agua corriente durante un minuto, dejando que bailara entre sus dedos y que aclarara su cabello. El rebuño resultó ser un camisón de manga larga; le quedaba grande y un poco demasiado largo, pero el algodón era cálido y confortable.

Cuando salió de nuevo al dormitorio, Bien y Amaya se habían unido a sus hermanas afines. Ellas y Sonata ya se habían cambiado, aunque Kayo cambió de lugar delicadamente con Haruhi.

- Sorpresa, sorpresa, pero tus chicos decidieron quedarse por aquí cuando se dieron cuenta de que no íbamos a dejar que te marcharas. – dijo Amaya, sentándose en la cama.- Están en las otras dos habitaciones, aunque supongo que hubiéramos podido dejarte dormir con ellos.

- Dudo que hubieras podido descansar. – bromeó Sonata con ligereza.

Haruhi le dedicó una mirada sorprendida.

- Pero yo nunca he dormido con ellos.

Las tres mujeres dejaron lo que estaban haciendo, dirigiéndole miradas de incredulidad y sorpresa.

- ¡¿ De verdad?! – jadeó Sonata- Oh Dios mío, si fuesen mis afines les habría montado a todos como una domadora de caballos profesional.

Bien abofeteo con suavidad el brazo de su hermana.

- ¿Nunca has dormido con ellos, ni siquiera platónicamente? – le preguntó a Haruhi.

- Me paso el día rodeada de ellos. Lo último que quiero es tener que tratar con ellos toda la noche.

- ¿ Pero nunca has pensado sobre ello? – preguntó Kayo, saliendo del baño y cambiando su lugar con el de Bien.- Quiero decir, son chicos atractivos, y es obvio que se preocupan por ti si han forjado un Círculo contigo.

Haruhi se encogió de hombros.

- Es sólo que para mi no es importante. Además, mi vida ya es lo bastante complicada sin tener que agregarle el sexo.

- Pero es una complicación tan maravillosa – dijo Sonata con una sonrisa ligeramente descabellada.- No es que tres no sean suficientes para mi, pero sólo imaginar las posibilidades es... agradable.

A Haruhi le llevó un puñado de latidos procesar por completo las palabras de Sonata.

- Espera, ¿tres? Pensaba que Amaya y Takumi eran pareja.

Silencio en el dormitorio, y la voz de Bien flotó al interior desde el baño.

- ¿ Y quién quiere explicar esto?

Kayo levantó las manos en una pose de "no voy a tocarlo", y Sonata súbitamente encontró que el papel de pared era intensamente divertido. Amaya puso los ojos en blanco, y un destello de su tatuaje expresó su fastidio mejor que cualquier otra cosa.

- Es un poquito... difícil de explicar. – dijo ella finalmente.- Después de que forjáramos nuestro Círculo, nos dimos cuenta de que nos sentíamos... atraidos hacia los otros, de más de una forma. Y, ya que estábamos emocional y espiritualmente conectados, no nos pareció que agregar la fisicalidad a la mezcla fuera un gran salto de fé.

Por algún motivo, este hecho alucinó a Haruhi de una forma que no había logrado nada más en toda la tarde, y se desplomó sobre la cama.

- ¿ Así que tienes... relaciones... con más de uno de tus hermanos afines? ¿ Cómo funciona eso? ¿ No se ponen celosos? ¿No te pones celosa?

- Las cosas funcionan porque somos afines. – dijo Amaya, haciendo que sonase engañosamente sencillo.- Confío completamente en Takumi, y confío completamente en Kayo y en Sonata. Nuestros sentimientos no cambian, sólo se hacen más profundos.

Haruhi negó con la cabeza.

- Yo sólo... no puedo imaginarme que algo así pueda funcionar de verdad. Es... quiero decir, no es que sea algo malo... – y no había forma de terminar la frase sin que sonara terriblemente insultante.

- Un montón de Círculos tienen matrimonios entre afines, ¿sabes? ¿ Por qué debería de estar limitado a sólo dos personas? – dijo Sonata, saltando con ligereza sobre la cama.- ¿Y qué tal estás tú? Después del infierno que has pasado, debes de sentirte fatal.

El cambio de tema, rápido como un latigazo, la pilló por sorpresa, pero Haruhi simplemente dijo:

- Takashi me curó, así que estoy bien.

De repente, las otras tres mujeres estaban sobre o alrededor de la cama, estudiando a Haruhi con callada preocupación.

- Eso no es lo que queríamos decir. – dijo Bien suavemente.- ¿Cómo te sientes, emocionalmente? Hoy has tenido tu primer duelo, has convocado a tu Balanza por primera vez, incluso... incluso as matado a alguien. No puede ser que estés bien.

- No, estoy bien. – insistió ella. Haruhi volvió su atención a su interior, y decidió que ella, de verdad, estaba bien. Un poco agitada por el doble ataque, pero todo marchaba viento en popa (¡ por fín tengo una Balanza!) y sus afines estaban bien.

- Entonces estás probablemente en shock. – dijo Kayo sabiamente.- Es bueno que vayamos a dormir contigo esta noche.

- ¿ Qué?

- Tus chicos han cogido las otras dos habitaciones, y nuestros afines están durmiendo en los sofás y en los futones. – dijo Sonata con un suspiro exagerado.- Así que nosotras dormiremos contigo esta noche.

Haruhi no estaba segura de que le gustara demasiado la idea; la última vez que había dormido con alguien había sido cuando estaba en la escuela primaria y su padre la dejaba dormir con él cuando llovía.

- Vale, pero de verdad que no necesito que nadie se quede.

Amaya se encogió de hombros.

- No vamos a ir a ninguna parte. Nuestros chicos están dormidos y apuesto a que los tuyos también lo están.

Haruhi se extendió suavemente hacia los otros, y se sintió profundamente agradecida al saber que estaban, de hecho, dormidos – los gemelos y Tamaki compartían una cama, los primos y Kyouya compartían la otra.

¿Me pregunto cómo Amaya les convenció para hacer eso? se asombró Haruhi en silencio, y entonces decidió que probablemente no quería saberlo. Le lanzaron una almohada a los brazos y Amaya la tocó ligeramente en el hombro y la obligó a tumbarse.

- Hora de dormir.

Sonata ondeó su mano en un pequeño círculo, y las luces del dormitorio empezaron a atenuarse lentamente. Lenta y calladamente, las cuatro mujeres del Círculo Sanano se subieron a la cama y rodearon a Haruhi por ambos lados.

- No tengo mucho sueño. – discutió ella débilmente.

- Pues intenta engañarnos, ¿vale? – dijo Sonata, y Haruhi pudo oir el guiño en su voz.

- Te despertaremos por la mañana. – susurró Bien desde la derecha. – No te preocupes por nada.

Haruhi se preguntó cómo es que estaban tan preocupadas por ella, pero su presencia y su calidez eran un tranquilo consuelo. Se durmió cuando Sonata terminó de apagar las luces.


- No les matéis. – susurró Haruhi.- No me importa lo que hagáis conmigo. Aceptaré vuestra propuesta. Pero no les matéis.

El Elemental que la tenía atrapada se rió.

- No le des vueltas a tu bonita cabecita. Yo te cuidaré muy bien. – susurró, deslizando sus dedos por su pecho.

Merece la pena morir por ellos. Merece la pena morir por ellos. Merece la pena morir por ellos.

Entonces él dijo, con tono de auto-satisfacción:

- Matadles.

Todos los Elementales se movieron; sus Balanzas brillaron como la muerte en el confetti del claro de luna, y Haruhi supo que sus afines iban a morir...

Pero también sabía que podía luchar y ganar, que tenía el poder para proteger a la gente que amaba. Lo había hecho antes, y lo volvería a hacer una y otra vez. Así que se extendió hacia la parte más profunda de su ser, tocando su elemancia y llamando a su Balanza para que le calentara las manos.

Y no acudió.

Y una mano le cubrió la boca para que no tuviera voz con la que gritar.

¡NO!

Y el Viento levantó su hoja e hizo un rápido, bello corte a través de la nuca de Takashi.

NO dónde está mi elemancia mi Balanza NO

Y el Agua que mantenía a Kyouya en el suelo apretó su cadena hasta que le partió el cuello.

Se ha ido no puede haberse ido sé que la tengo NO

Y las hojas bajo el cuello de Tamaki cortaron a la vez como unas tijeras descabezando un diente de león.

No puedo salvarles mis afines no por favor no más NO

Y el Oscuro que estaba de pie sobre Hikaru continuó golpeándole una y otra vez hasta que sus huesos ya no pudieron romperse más.

Parad parad ayuda que alguien les ayude les ayude NO

Y el Rayo balanceó su hacha en el aire rápidamente y el pecho de Kaoru se abrió desde la ingle hasta el cuello.

Alguien tendría que haber venido dónde están NO

Y el Tierra apuñaló con su machete el corazón de Mitsukuni y uno de los Agua le arrojó la sangre de sus afines, y ella oyó las mentivoces de todos sus afines gritándole, chillándole y preguntándole ¿ cómo pudiste dejarme morir?

¿ Demasiado para nuestra delicada Agüita? – retó la voz en su oreja.- Espera a que sea tu turno.

Y estaba bañada en sangre, que corría por su rostro y por su cuello mientras los Elementales se reían con alegría viciosa y su mente se partió una y otra vez porque era su culpa su culpa toda su culpa...

- ¡ HARUHI!

Y de repente estaba sentada porque había manos en sus biceps que la mantenían quieta. La habitación giró durante un momento mientras su mente se deslizaba entre los sueños y la realidad.

Todavía puedo sentir su sangre en mi cara sus gritos en mi cabeza qué está pasando dónde estoy alguien me está tocando IDOS

- hasta que un globo de suave luz dorada se fundió a la existencia y Haruhi pudo ver a las cuatro mujeres del Círculo Sanano rodeándola y la el pequeño y tranquilo dormitorio en el que se había quedado dormida.

- Haruhi, ¿estás despierta? – preguntó Amaya suavemente.

- Yo... puede. Eso creo.

- Debes de haber tenido una pesadilla infernal. –dijo Kayo, aunque toda huella de frialdad desapasionada había desaparecido de su voz.

- ¿ Una... pesadilla?

Alguien empezó a acariciarle la espalda mientras que otra le limpiaba las lágrimas de la cara y del cuello. (oh estaba llorando es por eso por lo que sentí sangre en el sueño). Todos se quedaron en silencio durante unos momentos, y Haruhi trató de concentrarse en su respiración aunque seguía viendo imágenes de muerte y dolor delante de sus ojos.

- Cuéntanos lo que pasó en ella. – la animó Bien.- Hará que el miedo se vaya mucho más rápido.

Pero la idea de contarlo en voz alta hizo que la garganta de Haruhi se cerrara aunque estaba respirando un poquito demasiado deprisa y el mundo estaba girando e inmóvil al mismo tiempo y pensó que podía quedarse dormida sólo para hacer que parase.

- ¡ Moveos, moveos! ¡Está hiperventilando! – y había manos a ambos lados de su cara y ella vio un pequeño destello de luz azul-cielo cuando el aire que estaba alrededor de su boca se condensó en una dulce y espesa niebla y su pecho se infló involuntariamente.

Alguien habló, y creyó que podía haber sido Kayo.

- Respira conmigo, Haruhi... dentro en siete... fuera en once... dentro... y fuera... bien, bien, sigue con nosotras.

Pero era más fácil respirar ahora, como si el aire alrededor de su boca fuese más cálido que el aire que la rodeaba normalmente. Ella siguió la cuenta atrás, cerrando los ojos y viendo sólo oscuridad (ni sangre ni muerte ni sangre ni muerte). El tiempo no tenía importancia, pero pronto sintió cómo la calidez se retiraba lentamente de sus labios hasta que pudo respirar por sí sola y reconocer las voces a su alrededor.

- Supongo que no fue una sugerencia tan buena como pensama. – dijo Bien, y parecía tener profundos remordimientos.

- Pero tenías razón. Mira cómo reaccionó, y apenas logró decir dos palabras. – dijo Amaya, y Haruhi notó una mano en su hombro.- Y te preguntabas por qué queríamos quedarnos contigo. Hay veces en las que tienes que confiar en tus mayores.

- Soñé que los Círculos mataban a mis afines.

Las palabras salieron a toda velocidad y Haruhi no quería recordar lo que había visto, pero se inclinó hacia delante y apoyó la cabeza entre las piernas mientras hablaba.

- Era culpa mía, porque tendría que haber sido capaz de salvarles pero no lo hice. Continué oyendo cómo me gritaban incluso después de su muerte y no podía sentir mi elemancia, y estaba ahí sentada, viendo cómo morían aunque hubiera debido ser capaz de hacer alg...

- ¿ Puedes sentirles? Quiero decir, ahora. – la interrumpió Amaya.

Cuando Haruhi se extendió hacia ellos, descubrió que era incapaz de tocar a ninguno de sus afines. Por un momento, estuvo a punto de perder el control de nuevo pero se dio cuenta rápidamente de por qué su sueño parecía tan real.

- Yo... mi elemancia ha desaparecido.

Amaya asintió.

- Eso explica las pesadillas, pues.

- Es porque has tenido un día largo y duro. – dijo Bien, frotando la espalda de Haruhi con caricias largas y suaves.- No te preocupes, cariño. Volverá.

- Pero mis afines...

- No oigo ningún grito desde las otras habitaciones, si es que eso significa algo. – dijo Sonata.

Kayo fue de más ayuda.

- Raitoya pasó por aquí hace unos minutos mientras que te estabas... recuperando. Dijo que tus chicos tenían pesadillas también. Supongo que Takumi y Jousuke aún están ayudando a calmarlos, pero en general están bien. Están vivos, ¿sabes?

Esas palabras fueron una fuerza de aterrizaje, y Haruhi sintió el choque y el caos de la pesadilla (de toda la noche) caerse a trozos. El mero hecho de que estuvieran vivos arrojaba todas sus defensas mentales por la borda, y sintió cómo empezaba a llorar. Odiaba llorar; su debilidad se hacía visible al mundo entero. Pero las lágrimas no cesaban y sabía que necesitaba este alivio por mucho que doliera.

Bien envolvió su brazos alrededor de Haruhi, arrastrando a la chiquilla en su cálido abrazo. Se sentaron juntas durante unos minutos antes de que Sonata las hiciera tumbarse a las dos, usando su regazo como almohada. Amaya y Kayo se sentaron al lado de Haruhi, acariciando su pelo y su espalda y ofreciéndole su silencioso apoyo.

- Si hubiera llegado un momento demasiado tarde... – susurró Haruhi, pero Bien la hizo callar.

- No pienses en los "y si". Estate agradecida de no haber llegado demasiado tarde, y de que aún tengas a los que amas.

Las pesadillas vinieron y se fueron durante el resto de la noche, pero fue la primera vez en muchos años que Haruhi no necesitó a su madre de Agua para secar sus lágrimas.


Notas de la Autora: (21-XII-2007): Siento MUCHÍSIMO habertardado tanto en colgar un capítulo. Después de que terminara el NaNo, no tenía nada parecido a un capítulo escrito, así que me llevó dos semanas el escribir algo que mi beta pudiera destrozar después. Sé que normalmente subo cosas los lunes, pero este lunes que viene es Nochebuena, así que decidí no correr riesgos y subirlo hoy. Espero que no os importe.

Una vez dicho eso, la próxima vez que colgaré algo será en el Año Nuevo, quizás alrededor del cuatro o cinco de enero. Si me siento realmente ambiciosa, trataré de tener algo para la semana que viene, pero... todavía estamos en la estación de las fiestas y estoy segura de que nadie va a estar flotando por efeefepuntonet en su tiempo libre.

Como siempre –siempre- estoy muy agradecida a todos mi leales lectores. Os he hecho esperar más de un mes y medio para este capítulo más bien solemne, y espero ser más eficiente en el Año Nuevo. Supongo que eso es un propósito a punto de realizarse.

¡Felices Fiestas a todos!

Notas de la traductora: (30-III-2008): Cuando traduzcáis un texto literario en inglés, tened en cuenta que la longitud de las páginas aumentará proporcionalmente a la cantidad de diálogo que tenga el original. Esto se debe a que en inglés no es necesario separar por párrafos cada frase del diálogo; Tamaki y Kyouya pueden hablar y replicarse en el mismo fragmento. En español sí que lo es, y eso hace que un texto que en inicio tenía unas muy manejables 13 páginas se convierta en un monstruo peludo de 18.

Hasta aquí las quejas. A partir de ahora, los capítulos van a ser largos y jugosos, y vais a tener que estar muy pero que muy atentos para no perderos detalle, ya que en todos ellos hay Pistas Importantes para la Resolución Final. Yo intentaré no desmayarme cuando me encuentre con un párrafo de siete lineas de diálogo. :se desploma:

Gracias por leernos, y hasta la semana que viene.