Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Acompañamiento musical: Chiisana Shiawase de la banda sonora de Mai-HiME Soundtrack Vol. 1. Comienza con Haruhi levantándose de la cama y termina con Amaya tirando a Tamaki de su silla.

Reconocimiento de la autora: Como siempre, extiendo mi gratitud a huamulan03 por su beteo (aunque aparentemente no le di mucho trabajo que hacer esta vez).


Capítulo 17: Prueba superada

Haruhi se despertó con el sol que se colaba a través de las cortinas beige claro, con el cálido aliento de Bien en la coronilla y la espalda de Sonata contra la suya, y con el melodioso sonido de las voces de sus afines haciendo sus habituales y desmedidas peticiones.

- ¡ Oi, Jousuke-san! ¿ Qué hay para desayunar?

- Arroz, pescado y sopa. Podéis escoger entre té y zumo si queréis darle emoción a la mañana.

- ¡ ABU-RRIDO!

- ¿No hay tarta? ¿Y chocolate?

- Lo siento. El azúcar no es uno de los principales grupos alimentarios.

- ¿ Tienes queso bitto en lonchas?

- No.

- ¿ Croissants franceses y pâté de canard?

- No.

- ¿Caviar?

- No, y puedo aguantar esto tanto como vosotros.

- Pero bueno, ¿ qué clase de chef rarito eres?

- En mi tiempo libre, uno de los baratos. Si no os gusta la comida, no comáis.

- ¡ Demonios Hitachiin! ¡ No ofendáis a nuestros amables y generosos anfitriones! ¡ Aunque son tan pobres como nuestra amada Haruhi, mirad cómo nos han abierto sus...

- Hey, ¿ por qué no os calláis todos? Las chicas todavía están dormidas, y vosotros, niños, hacéis bastante ruido para despertar a los muertos.

- Err, lo lamento, Takumi-san. Simplemente estaba mostrando mi gratitud por...

- Sólo cómete tu maldito desayuno.

Unos momentos de silencio, pero Haruhi sintió que la cama se sacudía un poquito y oyó una risita escapar de Sonata.

- Tus afines son algo especial. – susurró Bien.

Haruhi suspiró un poquito.

- Ni siquiera puedo definir lo que son.

El aroma del sanma a la parrilla y de la sopa miso entró a bocanadas en el dormitorio, y Haruhi se dio cuenta de repente de lo hambrienta que estaba. Levantó la cabeza, y el despertador de la mesa más cercana marcaba las 7:28 AM con cifras brillantes.

Apenas seis horas de sueño. No debería estar así de coherente.

Sonata se estiró de repente y bostezó antes de decir:

- Vale, voy a imponer un poco de orden entre los chicos. Nos vemos en el piso de abajo, señoritas.

Saltó de la cama elegantemente, y Bien desenroscó los brazos de los hombros de Haruhi.

- ¿ Estás bien, cariño?

- Sí. Bajo contigo.

- No, no. Quédate aquí y relájate un poquito. – dijo ella, acariciando por última vez el cabello de Haruhi antes de reptar fuera. Haruhi vio que Amaya ya se había marchado (¿cuándo lo hizo?) y eso la dejaba a solas con Kayo. Se quedaron tendidas en silencio durante unos cuantos minutos, escuchando las voces y las pisadas, antes de que la mujer Viento se girara sobre sí misma y le preguntara:

- Así que... ¿has tenido más pesadillas?

- No desde la última, sobre las cinco.

- Las tendrás durante un tiempo, todavía. – le advirtió amablemente.- Y también tendrás ataques de ansiedad.

- Pero terminarán por irse, ¿ no?

- Probablemente, pero tienes que comprender que incluso aunque aún las tengas, no será culpa tuya. Tu mente y tu cuerpo están tratando de lidiar con el trauma de la única forma que conocen.

Haruhi se sentó, frotándose los ojos con el talón de la mano.

- Ya lo sé. Sólo que... supongo que no lo sé. Todo está confuso y sin cerrar, y ni siquiera llegamos a contaros lo que pasó anoche.

- Takumi nos contó un poquito, pero... ¿quieres hablar de ello? Me refiero a las cosas más personales.

La verdad es que no, pensó Haruhi. Aunque no tenía nada en contra de Kayo ni de sus afines, a Haruhi no le gustaba desnudar su alma ante nadie. Era sólo a causa de su conexión con los hosts que les contaba todo aquello, e incluso eso forzaba los límites de su expresión personal.

Así que negó con la cabeza y dijo:

- Lo lamento.

- No te preocupes. –dijo Kayo.- Sé que no puedes ir a hablar con un terapeuta profesional sin soltar vuestro secreto, pero deberías hablar con gente en la que confíes... tus afines, tu familia, cualquiera que lo sepa. Aunque lo único que hagan sea escuchar, es suficiente. Te hace saber que se preocupan por ti.

- Y lo hacen. – aún así, había algo que necesitaba saber, y estaba dispuesta a poner su orgullo a un lado para obtener una respuesta.- ¿ Puedo hacerte una pregunta personal?

- Claro.

- ¿ Cómo... cómo te enfrentaste a ello después de matar a alguien por primera vez?

- No fue tan duro para mi como por ejemplo, para Bien. Soy enfermera, y para cuando forjé el Círculo con Amaya y los demás ya había visto la muerte... presente e inútil, ausente y necesitada. Me llevó unos días digerirlo todo, entenderlo realmente, pero después de eso la aceptación llegó bastante fácilmente. No se pareció en nada a lo que tú estás pasando.

"Don't worry about it," Kayo said. "I know that you can't really talk to a professional therapist without spilling your secret, but you should talk to people you trust – your kindred, your family, anyone who knows. Even if all they do is listen, it's enough. It lets you know they care."

Haruhi asintió lentamente, y Kayo flotó fuera de la cama.

- Tómate tu tiempo para bajar. – le dijo, y cerró la puerta tras de sí.

Lo primero que hizo Haruhi fue ir al baño y abrir los grifos. Sabía que su elemancia todavía estaba ausente –había sido un tema recurrente en sus pesadillas- pero la sensación del agua corriente le ayudó a asentar sus tumultuosos pensamientos. No podía sentir a los chicos, y por una vez Haruhi no estuvo segura de si apreciaba o le desagradaba el silencio en su mente.

Se lavó la cara y se puso las lentillas antes de dirigirse escaleras abajo, caminando suavemente y dejando que los sonidos de la mañana se filtraran por su mente. El crepitar de los aceites y la risa sana, el tintineo de los platos al chocar unos contra otros y las pesadas pisadas sobre el suelo de baldosas. Cuando llegó al umbral de la cocina, se asomó un poquito por la esquina, sin estar preparada del todo para convertirse en una parte del día pero necesitando saber lo que le esperaba al otro lado.

Bien estaba de pie al lado de Jousuke, y sus fuegos le ayudaban con los múltiples cazos y sartenes; estaba enseñando a un sorprendentemente fascinado Hikaru sobre las sutiles propiedades del calentamiento y del enfriamiento. Una gran tetera comenzó a silbar justo cuando Takumi pasó a su lado, y él vertió chorros de té en las cuatro tazas que llevaba en la mano. En la mesa, Kayo estaba hablando con Mori sobre la posibilidad de estudiar medicina; él parecía educadamente interesado. Amaya estaba de pie con Kyouya y Tamaki, discutiendo algo sobre negocios y finanzas, mientras que Raitoya y Hani servían arroz en los cuencos de todos. Sonata ya estaba disfrutando de su comida mientras Kaoru estaba de pie detrás de ella, animando su cabello en un complicado recogido con sus dedos y un peine.

Todos sus chicos vestían chándales o pantalones de pijama; su pelo estaba revuelto y parecían atractivos y despeinados. Sus manos y sus rostros estaban limpios de barro y suciedad (y sangre). Era una escena tan familiar, casi pintoresca, que Haruhi hubiera quedido quedarse durante horas mirándolo todo. Ahí no había dolor, ni violencia, ni necesidad de luchar y morir. Había alegría y paz y la seguridad de los amigos, la familia y los afines.

Pero aunque actuaban normalmente, podía ver la rigidez en la postura de Tamaki, la dureza en los ojos de Hikaru, la manera en la que la cabeza de Kyouya se giraba de golpe para buscar enemigos invisibles. Había solemnidad en los labios de Hani, tensión en la mandíbula de Mori y un encogimiento en los hombros de Kaoru.

Nada era lo mismo que antes, y puede que nunca volviera a estar "bien" otra vez. Por todos ellos, Haruhi llevaba luto por la pérdida de su inocencia.

Pero puede, que por sólo unos minutos... puede que podamos fingir.

Así que se preparó, se vistió con una sonrisita y entró en la cocina.

- Buenos días.

Todos se quedaron congelados, y la sonrisa de Haruhi vaciló cuando la miraron fijamente. Pero, justo antes de que el silencio se volviera doloroso, Tamaki caminó hacia ella con una sonrisa brillante y la abrazó con delicadeza, como si pudiera romperse si la sujetaba con demasiada fuerza.

- Buenos días, mi adorable Haruhi. – dijo suavemente, y luego la besó en la frente.

No había ni rastro de afecto sobreactuado; estas eran las acciones de un Tamaki que no necesitaba ser teatral delante de ella nunca más. Había visto la fuerza de su (la de todos, la mía) amor la noche anterior.

- No la monopolices. – le regañó Kyouya, y Haruhi sintió sus manos sobre sus hombros cuando se colocó detrás de ella.- Lo último que necesita por la mañana es una cara llena de Tamaki antes de desayunar.

Haruhi no necesitaba la telepatía para saber que él quería tocarla, asegurarse de que no había desaparecido durante la noche. La dirigió con cuidado hacia una de las sillas vacías, pasando al lado de Kaoru, cuyos dedos le peinaron suavemente el cabello detrás de la oreja. Se sentó entre Hani y Mori; el primero le plantó un delicado beso en la sien mientras que el segundo apretaba su mano.

- ¿ Elemancia? – preguntó Mori, y ella negó levemente con la cabeza.- Nosotros tampoco.

Hikaru le sirvió el té y susurró:

- Buenos días, preciosa Haruhi. – mientras se levantaba.

Sí... muy buenos días.

El resto del Círculo Sanano la saludó, aunque Kayo y Bien se marcharon todo lo pronto que fue educado, mencionando el trabajo como una necesidad inapelable. El desayuno fue un asunto dulce, con sus afines estrujados alrededor mientras que ella disfrutaba de su presencia. La comida era excelente –no era una sorpresa, considerando la profesión de Jousuke- e hizo una anotación mental para pedirle alguna receta.

Al final, una vez que la conversación murió, Amaya pateó a Tamaki fuera de su silla. Se sentó enfrente de Haruhi, y el rubio tomó asiento pesaroso al lado de Kyouya.

- Ahora que estás despierta, podemos empezar a hablar. – dijo Amaya sin preludio alguno.

- ¿ Sobre los Círculos muertos?

- Chica lista. Por fortuna, ya hemos arreglado algunas cosas.

Haruhi miró a sus afines, pero todos ellos parecían tan confusos como se sentía ella.

- ¿ Como qué?

- Ya hemos contactado con el Alto Círculo.

Tamaki evitó escupir su té por encima de la mesa, y casi se ahogó con su propia educación. Kyouya le dio unas palmadas en la espalda mientras preguntaba tensamente:

- ¿ Deberíamos estar listos para echar a correr ahora?

- Oh, relájate, no vamos a delataros. – dijo Amaya.

- Tuvimos que llamar esta mañana y contarles lo del duelo en el que nos metimos anoche. – dijo Takumi, apoyando su peso en el mostrador de la cocina en el que Raitoya ya se había sentado. – Y tuvimos que decirles que había dos Círculos muertos en el parque Takaoji –eso no podía mantenerse en secreto de ninguna forma. No me sorprendería nada si ya estuviera en los periódicos y en la televisión.

- ¡ Pero nosotros estábamos allí! –chilló Hikaru.- ¡ Acabas de arrojarnos al Alto Círculo!

- No, os he salvado el culo. – Amaya sonrió torvamente, y la autosatisfacción casi goteó de sus palabras cuando dijo- Les dije que dos Círculos ilegales se batieron el uno contra el otro hasta la muerte. Nada, ni una palabra sobre vosotros, niños.

Silencio atontado del Círculo Fujioka cuando una solución tan sencilla les golpeó el rostro.

- ¿ Puedes... puedes contar eso? Quiero decir que... – tartamudeó Haruhi- ...podría haber habido testigos que nos vieran entrar.

- Los testigos sólo nos vieron a Amaya y a mi salir del claro. – Takumi se encogió de hombros.

- Y si vosotros llegasteis ahí mucho antes de que comenzara la pelea, ¿ quién podría acordarse de veros entrar? – añadió Jousuke, todavía al lado del fogón y masticando los restos de su arroz.

- Pero yo dejé heridas de bala, ¡ y ninguno de los otros Elementales tenía una! – argumentó Haruhi.

- Las Balanzas desaparecen después de la muerte. – rebatió Raitoya.

- Espera, ¿ conseguiste un arma de fuego? – preguntó Amaya, concentrándose de repente en Haruhi.

- Sí.

- ¿Qué tipo? ¿Pistola, revolver? ¿Escopeta, rifle?

- Yo... no lo sé. Nunca me han interesado las armas.

Amaya le lanzó una pirada penetrante a Haruhi, como si estuviera decepcionada con la joven, pero siguió adelante.

- De todas maneras, ellos tienen razón. Y la muerte de todos los Elementales del duelo es posible. No hay nada que indique que alguien no se desangró, o que no hubo muertes simultaneas.

- Eso suena demasiado fácil. – Kaoru frunció el ceño, trenzando todavía el cabello de Sonata.- No es que me importe, la verdad, pero eso no cambia el hecho de que estábamos allí. Incluso nos dejamos las mochilas.

- ¿Había algo que pudiera acusaros? – preguntó ella, mirándole.

- Nada de dinero, sólo unos periódicos rotos. – él se encogió de hombros, y Hikaru añadió- ¿ Qué hay de la sangre y las huellas dactilares? ¿No se darán cuenta de eso?

- El Alto Círculo no va a pensar que la sangre sea de nadie más que de los Elementales muertos. ¿Por qué habría que hacer pruebas de sangre a cada gotita cuando es evidente de dónde vino? – argumentó Jousuke con pragmatismo.- Y como podemos explicarlo todo-los tres Círculos y los incidentes relacionados entre sí- no hay motivo alguno por el que deban sospechar.

Fue Tamaki el que hizo la pregunta que rondaba por la mente Haruhi.

- ¿ Y quién estaba detrás de todo esto? ¿ Con qué Círculo os batisteis anoche?

- No sé si el nombre significa algo para vosotros, pero fue el Círculo Hashimoto. –dijo Takumi.

El nombre tardó unos instantes en calarles, y Hani fue el primero que lo reconoció. Él tomó aire con un brusco siseo y dijo:

- Vinieron a Ouran hace unos días; ¡ era uno de los Círculos que estaban buscando al "Círculo ilegal"!

- Eso no tiene sentido. – dijo Haruhi.- Estuvieron en nuestro colegio el lunes.Si tenían una foto de mi hablando con Takumi y con Amaya de hace casi dos semanas antes de que forjaramos el Círculo, me hubieran reconocido.

- Espera, ¿ qué fotos? – Raitoya frunció el ceño.

Kyouya les explicó lo que había pasado con las fotos y el chantaje que recibieron la tarde anterior, y Takumi hizo "aah" cuando lo comprendió.

- Nosotros también recibimos esas. ¿Os acordáis? ¿ Las fotos de nosotros en Vivid Lain? ¿ Y las de la bahía de Tokyo?

Raitoya gruñó.

- Oh, esas. Sabes, todavía pienso que deberíamos haver jugado la carta del "photoshop" y habernos declarado inocentes. De todas maneras, terminamos batiéndonos con Hashimoto.

-Así que si ellos – el Círculo Hashimoto- sabía que vosotros dos habíais ayudado a Haruhi casi hace dos semanas, ¿ por qué no la buscaron a ella directamente? ¿ Y por qué su Agua no se dio cuenta de que estaba en Ouran? – preguntó Tamaki.

- Yo también me pregunté eso, pero entonces me di cuenta de algo –la pequeña Haruhi tiene un secreto. – bromeó Amaya, y giró la cabeza a un lado.- Sonata, ¿puedes proporcionarme esa foto?

Sus ojos verdes y azules brillaron de diversión.

- Por supuesto.

Sonata extendió la mano, y su tatuaje resplandeció como la el resol sobre la nieve. Partículas de luz se juntaron hasta que, flotando sobre su palma, apareció una ilusión de la misma fotografía que habían enviado a Kyouya por e-mail. La foto era casi dos veces más grande de lo normal y tan realista como un recuerdo; Haruhi sintió que se quedaba sin aliento al ver su asombrosa exactitud.

Sus afines se inclinaron para mirarla más de cerca.

- ¿ Qué estamos buscando? – preguntó Hani.

- El motivo por el que no reconocieron inmediatamente a Haruhi. – dijo Sonata, y respondiendo a su silencio, continuó.- Una parte de enseñaros a ser un Círculo significa que no vamos a daros todas las respuestas todo el tiempo. A veces tendréis que deducir lo que está ocurriendo. Así que... ¿ qué es lo que veis?

- Bueno, veo a Haruhi entrando en una habitación, flanqueada por vosotros dos. – dijo Hikaru, comenzando por lo evidente.- Parece que estéis en un club de algún tipo. Luces tenues, decoración más o menos aceptable... el reflejo del cristal es molesto.

- Hay alguien a la izquierda del fotógrafo. – señaló Mori.- Viste vaqueros, y apenas está dentro del enfoque de la cámara.

- El ángulo es bastante bajo. Quienquiera que esté tomando esta imagen se está agachando y disparando hacia arriba. También tienen que haber usado una lente telescópica. – remarcó Kyouya.

- Bien. – Raitoya asintió.- Todo eso es relevante, y os lo explicaremos más tarde, pero lo esencial lo habéis pasado por alto.

Todos miraron la foto en silencio durante unos largos treinta segundos –Haruhi podía oir el tic-tac del reloj de fondo- cuando la respuesta brilló delante de sus ojos.

- ¡ Oh Dios mío, ya sé por qué! – boqueó, y todos sus afines se volvieron hacia ella.- Mi vestido... llevo puesto un vestido.

Sus expresiones no cambiaron, y ella continuó.

- Chicos, en el colegio todos piensan que soy un chico porque llevo el traje de chaqueta. En esta foto, estoy vestida como una chica.

Entonces fue sencillo realizar la conexión, y Kyouya se golpeó la frente.

- ¡ Por supuesto! ¡ Él debió de mirar a las alumnas, no a los chicos!

Sonata dobló su mano hasta formar un puño, y la foto se disolvió en luz de sol plateada.

- Muy bien, niños. Todavía hay esperanza para vosotros.

- Y cuando no pudieron encontrarla en Ouran, ni en ninguna de las otras escuelas, se vieron forzados a esperar y a aferrarse a las fotografías. – dijo Tamaki.

- Incluso si alguien la hubiera visto con Takumi-san y conmigo en la bahía, la hubieran reconocido como una chica. – aportó Hani.

- Además, Wakai no fue el que me puso a prueba, sino Raikatsuji. – añadió Haruhi- Y como nunca me miró de cerca, debió de haberles llevado más tiempo darse cuenta quién era yo y de dónde había salido.

- Entonces, ¿ cómo te descubrieron a ti y a nosotros? – le preguntó Kaoru a Takumi- ¿ Qué les hizo darse cuenta de quién era Haruhi?

- Tuvieron ayuda externa. El primo del tío del hijo de alguien vio las fotos y fue capaz de ponerte nombre. – dijo Takumi- Dijeron que te conocían del colegio.

- Espera, ¡¿ alguien de Ouran está al tanto de esto?! – dijo Tamaki con un tono agudo, y el corazón de Haruhi se aceleró cuando todos sus afines se quedaron inmóviles- ¿Quién?

- No deberíais estar sorprendidos. – suspiró Sonata- Hay muy pocos Elementales y la mayor parte de nosotros estamos emparentados de una forma u otra...

Tamaki lo intentó de nuevo.

- ¿Pero sabéis quién...?

- No – dijo Amaya bruscamente- Cuando ayer hablamos con el Círculo Hashimoto, no hicieron más que decirnos una trola tras otra. Todo lo que dijeron fue que alguien que conocía a Haruhi les ayudó.

Kyouya movió la cabeza; sus labios eran una delgada linea blanca.

- Esto no me gusta. Ya es bastante malo que tuvieramos que deciros a vosotros que somos Circundados. Esto añade más complicaciones.

- ¿ Podéis contarnos algo más? – presionó Hani- Si alguien está detrás de nosotros...

Jousuke se encogió de hombros.

- Bueno, tiene que ser alguien que conozca a los Elementales del Círculo Hashimoto. ¿Alguno de estos nombres os dice algo? ¿ Wakai? ¿ Midorikawa? ¿ Hashimoto? ¿Quién me falta?

Sonata chequeó los nombres.

- Iguchi, Fukaki, Takurozani y Ka...

- ¡MIERDA! – aulló Kyouya, levantándose tan rápido que su silla se estrelló contra el suelo- ¡ Mierda mierda mierda!

- ¡ Tendríamos que haberlo matado! – rugió Hikaru, dando un puñetazo sobre la mesa. Las tazas se derramaron y los cuencos tintinearon para contestarle.- ¡ Hijo de puta!

- ¡ Hey! – dijo Takumi con un filo en la voz, y evitó que Kyouya atravesara la pared más cercana con su puño atándole con una pequeña cuerda de hielo- A menos que estéis buscando pelea, y podemos daros una paliza que hará que lo de anoche parezca un jodido picnic, poned el culo en la silla.

Kyouya le obedeció de mala gana, mirando con furia a Takumi durante todo el tiempo que le llevó romper el hielo de su muñeca. El adulto se cruzó de brazos, dejó que su tatuaje brillara amenazadoramente y eso fue suficiente para prevenir más estallidos de rabia.

La cabeza de Haruhi miraba a unos y a otros.

- ¿ Qué me estoy perdiendo?

- Takurozani es –era- el Elemental de Oscuridad del CEE – escupió Kyouya.

Su mandíbula se descolgó de la sorpresa, pero la cerró rápidamente.

- Pero... ¿ no os habíais encargado de ellos?

- Nuestras familias presionaron y lograron que Ouran expulsara a los cabronazos, pero todavía deben de estar en Tokyo. – dijo Kaoru, que ahora estaba caminando adelante y atrás- Mierda, me pregunto si se lo habrán dicho a algún profesor.

- No, nuestros padres nos hubieran pillado, y mi padre lo sabría también – dijo Tamaki- Pero eso tampoco tiene sentido. Hubieran hecho cualquier cosa para que nos cogiera el Alto Círculo... ¿ así que por qué no nos están dando caza?

- Si les dijeron que se quedaran callados... – barajó Takumi, pero Hikaru negó con la cabeza.

- Esos tíos nos odiaban de verdad. Se tomaron muchas molestias para jodernos una vez. Lo hubieran hecho otra vez.

- Pero no os han pillado, y el Alto Círculo no os ha puesto en el boletín de la policía, así que supongo que algo está obligándoles a estar en silencio. – razonó Raitoya- A lo mejor... ellos también tienen un Círculo.

Esa era una idea escalofriante, y Haruhi sintió un estremecimiento en la espalda. Si ellos tenían un Círculo, entonces era probable que fueran a ir a por ella y a por sus afines. Amaya le dirigió una mirada cargada a Raitoya, y él asintió antes de desaparecer de la cocina.

- Deberíais relajaros, niños. – dijo Sonata- Si tienen un Círculo, corren el riesgo de que les atrapen. Personalmente, dudo mucho que Hashimoto hubiera querido enseñarles a forjar uno.

- Enseñaron a los chicos que atacaron a Fujioka – dijo Jousuke con agudeza.

- Por lo menos uno de ellos era parte de su familia, y Hashimoto siempre ha sido muy rarito respecto a mantener a sus hijos protegidos – replicó Sonata, y luego redirigió su atención hacia los Elementales más jóvenes- Pero por lo menos no tendréis que preocuparos de que envíen más Círculos Dañados en pos de vosotros.

- ¿ Por qué? –preguntó Hani.

- El hecho de estar muerto hace que sea duro tramar venganzas.

Lo dijo con una elegancia tan simple que a Haruhi le llevó unos momentos darse cuenta de que Sonata no lo decía metafóricamente. Haruhi recordó cómo Takumi había mencionado que había un Círculo legal menos, pero podría haberse estado refiriendo al hecho de que los Círculos rotos –uno con menos de siete Elementales- no tenían por qué cumplir con todas sus obligaciones.

Sonata no dejaba espacio para malinterpretar lo que el Círculo Sanano había hecho, y Haruhi sintió cómo su estómago se volvía del revés de la aprensión.

- Así que... ¿qué fue lo que pasó anoche? – preguntó finalmente cuando el silencio se volvió insoportable- Quiero decir... nuestros dos Círculos fueron atacados, ¿ pero por qué? ¿ Qué significa todo esto? ¿ El Alto Círculo va a perseguirnos a nosotros o a vosotros?

Hubo miradas entre los Elementales más mayores, y finalmente Amaya suspiró y dijo:

- Seremos sinceros con vosotros si sois sinceros con nosotros.

- Por supuesto.

- Entonces dejad que vaya hacia atrás. ¿ Conocíais al Círculo Hashimoto, o sabíais algo de ellos? – todos negaron por la cabeza, y ella continuó- Son diferente a nosotros. Ambos somos "guardianes" de los secretos de la forja del Círculo, pero nosotros somos bastante liberales. Me refiero a que, joder, os enseñé a vosotros a forjar un Círculo en primer lugar. Pero Hashimoto es –era, error mío- muchísimo más conservador. Seguían las Leyes Elementales como si el mismo Dios las hubiera escrito. Todo era blanco y negro, el gris no existía. Las cosas se hacían así hace mil años, y nosotros hubiéramos estado malditos de haber seguido por ese camino durante otros mil. Eso les convertía en fanáticos –yo les llamo jodidos majaras- Cuestión de semántica.

Takumi continuó.

- Así que todo se vino abajo porque Hashimoto nos odiaba de veras. Queríamos que algunas de las Leyes Elementales fueran actualizadas y aplicables al siglo veintiuno, pero ellos veían eso –y a nosotros- como algo peligroso. Una de las cosas que estábamos intentando cambiar era la edad para forjar un Círculo, y a los Hashimoto casi les dio un ataque al corazón cuando lo sugerimos.

- Entonces el que nos ayudarais fue la gota que colmó el vaso – dijo Hani, y Takumi asintió.

- Por lo que puedo deducir, habían estado espiándonos por lo menos durante un mes antes de que Haruhi viniera pidiendo ayuda. Desde la última conferencia de los Círculos.

- Así que no es que me vieran por casualidad. – dijo Haruhi.

- No, no fue casualidad. – dijo Jousuke, y se apartó del fogón para darle un golpecito en el hombro. Sus ojos eran de un oscuro verde bosque que se reflejaba en su tatuaje de Tierra, y dijo- Puede que me reconozcas así.

Entonces su cara empezó a moverse y cambiar lentamente, y su piel se fundió como cera bajo el toque de un Elemental de Fuego, hasta que Haruhi pudo, en efecto, reconocerle.

- ¡ Eres el guardián del segundo piso!

- M'alegro de que te acuerde' – dijo él, su voz más dura, profunda y con un ligero acento.- El Círculo Hashimoto sabía cual era mi aspecto, pero no hubieran reconocido a un puerta sin nombre. Yo vigilaba el piso de arriba, dónde teníamos las reuniones, y trataba de evitar que la gente entrara dónde no tenía que estar.

- ¿ Y por qué a mi...?

- Yo le dije que no te dejara entrar. – dijo Amaya, y la cara de Jousuke volvió a su forma original con un movimiento de su cabeza- Mucha gente había intentado timarnos antes, y si ni Takumi ni Rai –que también estaba en el club- estaban contigo, entonces Jou tenía que tomarlo como una señal de que eras un fraude. Fue una gran putada que Midorikawa te siguiera.

Tenía sentido, si bien extraño y retorcido, que intentaran evitar con todas sus fuerzas que un desconocido entrara en su zona personal.Y no es paranoia si sabes que alguién de fuera va a por ti, pensó Haruhi.

- Pero eso no explica la foto. Si yo no pude subir, ¿ cómo lo hizo uno de los Elementales Hashimoto? Yo no vi a nadie.

- Su Elemental de luz usó un truquito bastante esotérico – explicó Sonata- Es posible que un Luminoso retuerza la luz a su alrededor, haciéndose invisible.

- ¡¿ De verdad?! – exclamó Tamaki, casi saltando por encima de la mesa- ¿ Puedes enseñarme a hacer eso?

Justo lo que necesitamos, un Tamaki invisible, gruñó mentalmente Haruhi.

- Puede que en otro momento, amor, pero no ahora.- Sonata sonrió, y Tamaki se derritió de decepción sobre su silla- Lo que pienso es que Midorikawa se quedó de pie en las escaleras, sacó unas cuantas fotos y salió pitando del club antes de que Jou se diera cuenta de que estaba allí.

- Estaba demasiado ocupado mirando a Takumi y a Haruhi. Le hubiera reventado la cabeza contra el suelo si le hubiera visto – gruñó Jousuke, y Haruhi se creyó que hubiera podido hacerlo.

- Y unos cuantos días más tarde, los niños forjastéis un Círculo y Haruhi sorprendió a todos los Círculos en el área arrastrando una elemancia de un nivel demencial a la bahía de Tokyo. – dijo Takumi- La Alta Elemental de Agua me llamó, y fui capaz de cubrirte las espaldas, pero aunque el Alto Círculo no vino a por nosotros, el Círculo Hashimoto decidió que era hora de actuar. Con las fotos del club y una semana para prepararse, tuvieron suficientes pruebas circunstanciales para empujarnos a una encerrona.

Amaya siguió por él.

- Así que el domingo pasado, nos encontramos con que habían servido nuestros culos en una bandeja al Alto Círculo cuando Hashimoto les dejó un montón de esas fotos en el regazo. Nos pusieron en libertad condicional y en arresto domiciliario, lo que signifacaba que no podíamos correr a salvar o avisar a los niños ilegales. Nos levantaron los cargos cuando se demostró que los críos de Asahara no tenían relación con nadie, pero los Hashimoto tenían un cabreo de la hostia. El que se demostrara que nosotros éramos inocentes les hacía parecer idiotas a ellos.

- Les volvió más vengativos, porque sabían que habíamos ayudado a alguien a forjar un Círculo aunque no fueran los niños de Asahara. – dijo Sonata- Cuando vimos las fotos, supimos lo que habían estado haciendo, y supimos que intentarían ver si volvíamos a ayudar a Haruhi. Nos tomamos unos días para analizar la situación y prepararnos para el inevitable duelo. No era demasiado difícil deducir que intentarían atacarnos, pero nos golpearon dónde éramos más vulnerables.

- Nosotros – dijeron Haruhi y Tamaki a la vez.

- A vosotros os enviaron cartas de chantaje y a nosotros un reto, y desde ese momento, se desató el infierno. – explicó Sonata.

- ¿ Pero quién nos atacó a nosotros en realidad, si Hashimoto estaba batiéndose con vosotros? – preguntó Kaoru.

Amaya torció la boca.

- Entrenaron a algunos de los Elementales adolescentes recorriendo la ciudad y les enseñaron a forjar un Círculo y a convocar Balanzas antes de lanzarlos contra vosotros. Jodidos hipócritas.

- Durante todo el duelo no pararon de hablar y hablar sobre cómo nosotros éramos los delincuentes, cómo le habíamos fallado al Alto Círculo y a la esencia de la elemancia, y más y más mierda con la que podían manchar nuestro nombre, pero ellos hicieron exactamente lo mismo que nosotros porque "estaba justificado en los ojos de la elemancia, porque tenemos que usar los dañados para luchar contra los dañados" – dijo Takumi, y había oscuridad en su voz.

Haruhi no pudo evitar que su propia ira creciera, y sus manos se abrieron y cerraron alrededor de su té frío.

- Eso es enfermizo – dijo Hikaru- ¿ Cual era su puto problema?

Sonata se encogió de hombros.

- Es lo que ocurre cuando las palabras de la ley significan más que su espíritu. Cuando el fín justifica los medios. Cuando pavimentas el camino al Infierno con buenas intenciones y con los cadáveres de las personas que has sacrificado por esas intenciones. Puedo seguir, si queréis.

- No, pillo la idea. – gruñó él.

- Logramos exprimir un poco de información de sus dos últimos Elementales, y ellos nos dijeron que también habían preparado vuestro ataque, niños. – dijo Jousuke- Estos dos fueron a buscaros mientras nosotros nos ocupábamos de las secuelas –trayendo a Bien y a Sonata a casa, las curaciones, etcétera.

Aunque significaba que sus afines podrían haber muerto, se dio cuenta Haruhi con gravedad. Amaya tenía que saberlo, y aún así vino a ayudarnos.

Le hubiéramos debido las vidas de sus afines.

- Ahora es vuestro turno. ¿ Qué pasó después de que Hashimoto fuera a buscar vuestras cabezas?- preguntó Jousuke.

- Nada durante un tiempo. – dijo Tamaki- Cuando los Círculos se marcharon el lunes, todo estuvo tranquilo durante unos días. Y entonces ayer recibimos los e-mails del chantaje, y entonces... entonces nos batimos.

Se volvió más detallado cuando Amaya le presionó, y explicó el incidente general mientras los demás metían observaciones o interpretaciones para aclarar las cosas todavía más. El Círculo Sanano permaneció en silencio, asumiendo la explicación con asentimientos y sonidos que no comprometían a nada. Raitoya robó a Amaya hacia la mitad, pero regresaron para cuando Haruhi terminó de recrear su parte de la historia.

- Pero todavía me parece que algo va mal – preguntó Haruhi- Aún a riesgo de sonar como una niña pequeñoa, yo... nosotros no esperábamos que nada así ocurriera. No sé qué es lo que podemos, o debemos, hacer.

Jousuke inclinó la cabeza, reflexivo.

- Yo sugeriría que os mantuvieseis en las sombras, aunque vosotros, niños, parecéis sentir una atracción patológica por los focos. Quizás deberíamos pensar en poneros limitadores de elemancia hasta que seais lo bastante mayores para ser legales.

Todo el movimiento de la cocina se detuvo, y Haruhi no pudo oir nada por encima del no-latir de su corazón.

- Jou, deja de asustarles – dijo Raitoya con un suspiro de cansancio, y entonces se concentró en el Club de Hosts.- Algo en lo que tenéis que pensar es en conseguir entrenamiento de Balanzas. Si vais a Ouran, eso quiere decir que vuestras clases de elemancia son de nivel alto, pero no podéis pedir ayuda a los profesores con vuestras Balanzas.

- Pero ayer nos desenvolvimos bien – dijo Hikaru.

- Y estoy seguro de que tus increíblemente bien pensados planes incluían ese desmayo momentáneo – Takumi arrastró las palabras con sarcasmo, y Hikaru les sacó los cuernos. Haruhi puso los ojos en blanco cuando Takumi le devolvió el gesto.

- Las Balanzas funcionan igual que la elemancia – dijo Jousuke, ignorando a los dos- Si no practicáis control y resistencia y todas esas cosas tan delicadas, entonces nunca seréis tan buenos como alguien con menos poder bruto pero mejor control.

- Me encantaría entrenarte, si estás interesada – Amaya sonrió a Haruhi- Es una interesante coincidencia que nuestras dos Balanzas sean armas de fuego.

No estoy segura de que me gusten las implicaciones de eso, pensó Haruhi, aunque su expresión no cambió.

- ¿ Y qué hay de nosotros? – preguntó Hikaru.

- Cuando practiquéis, no tenéis por qué usar siempre vuestras Balanzas – dijo Raitoya.- Si podéis encontrar a alguien que os enseñe a manejar un arma, os irá bien.

- Puedo enseñar a Hika-chan – dijo Hani seriamente- He entrenado con tonfas.

Hikaru parpadeó.

- Uh, vale, Hani-sempai.

- Tamaki – dijo Mori, girando la cabeza levemente- ¿ Espadas?

- Lo apreciaría. – dijo él con una sonrisita.

- Yo y Kyou-chan podemos entrenar con mi padre o con mis tíos – continuó Hani- Lo llamaremos práctica de arquería y puntería.

- Kaoru y yo con mis parientes – terminó Mori.

- Y si pasa lo peor de lo peor, siempre podéis preguntarnos y veremos qué podemos hacer – dijo Jousuke, y los asentimientos de los otros Elementales reflejaron su sentimiento.

Haruhi parpadeó.

- Eso ha sido... casi demasiado fácil.

- Después de lo de anoche, os merecéis algo "demasiado fácil" – dijo Takumi, y entonces miró su reloj- Por los dioses Acuáticos, son casi las nueve. Deberíais estar yendo a vuestras respectivas casas.

- Y nosotros deberíamos estar preparándonos para ver al Alto Círculo –suspiró Amaya- Maldita sea, odio los días que empiezan como este.

- Tenemos vuestra ropa – dijo Sonata, deslizándose fuera de la habitación aunque su voz todavía llegaba hasta ellos- Están ponibles. Pudimos quitar la mayor parte de la sangre y del barro, pero están en una condición poco fabulosa.

- Buena suerte para explicar esto a vuestros padres –dijo Raitoya irónicamente- ¿ Puedo preguntaros cómo vais a volver? El que os recojan aquí, en la casa de un Círculo bien conocido, puede que presagie brechas en nuestro pacto secreto.

- ¿Estamos cerca del transporte público? – preguntó Haruhi- Tenía mi cartera cuando nos fuimos, y en ella está mi abono de autobús y metro.

- Estáis a tres manzanas de la parada de autobús más cercana, y si lo cogéis en dirección norte os llevará hasta el metro. – explicó Jousuke.

- Genial. Así que tengo una forma de volver a casa. – entonces ella miró a sus afines.- Si queréis, podéis venir en autobús conmigo hasta la estación de metro y hacer que vuestros chóferes os recojan ahí.

La mirada de penosa esperanza en la cara de Tamaki fue fácilmente interpretada y reflejada en los rostros de Hikaru y de Hani.

- No os voy a llevar a mi casa. – dijo Haruhi desdeñosamente.

- ¿ Por favor?

- No. Si no vais a casa, vuestros padres llamarán a la policía o enviarán guardias armados o romperán Japón en mil pedazos en cuestión de horas. Y si descubren por qué vosotros estabais vagando por ahí conmigo, tendremos que responder ante el infierno y el Alto Círculo.

Los chicos soltaron unos cuantos gruñidos malhumorados, pero Haruhi se negó a ceder.

- Tenemos que marcharnos antes de que parezca sospechoso, pero... – y miró a Amaya- ¿ está bien si me ducho antes?

- Claro. El piso de arriba está abierto para ti.

Les llevó un poco más de una hora limpiarse; Amaya les había advertido de que si cualquiera tardaba más de diez minutos en ducharse y secarse, ella y Sonata entrarían y les echarían una mano. Las cosas no llegaron a tanto, algo por lo que Haruhi se sentía silenciosamente agradecida, y pronto les escortaron educadamente fuera de la casa, les indicaron la dirección y una rápida actualización de las noticias más recientes.

- Ahora mismo todo el mundo sabe lo que pasó con los Círculos muertos en Takaoji y la perfidia de Hashimoto, así que que no os sorprenda si lo veis en la portada de todas las noticias. – les explicó Sonata- Sed muy cuidadosos sobre lo que decís cuando habléis de ello. Si dejáis que se os escape algún pequeño detalle que no salió en las noticias, eso volverá y os morderá la cara –y a nosotros el trasero más adelante.

- Estaremos bien. – asintió Tamaki, y Sonata le enarcó una ceja. Él se sonrojó y añadió rápidamente- Mantendremos la boca cerrada.

- Una cosa más – dijo Amaya, apartando a Haruhi a un lado mientras que Raitoya y Jousuke describían el camino de vuelta a casa a sus afines.- Necesito un favor.

- ¿ El qué?

- Esta mañana alrededor de las seis, hubo un pequeño estallido de elemancia en Akihabara, algo que suele indicar la forja de un Círculo. Después de lo que me contasteis sobre esos niñatos de Takurozani, yo y Rai pensamos que podría haber pasado en o alrededor de vuestro instituto, y que tus ex – compañeros de clase podrían ser la causa del flujo. Como los otros Círculos están demasiado ocupados méandose encima por culpa de Hashimoto y de los críos Dañados, dudo que nadie más lo sintiera. Así que, ¿ sería mucho lío si tu...?

- ¿ Visitara Ouran y les buscara?

- Puede que no sea nada, pero si es algo, entonces por lo menos habrá alguien competente cerca. Y como es tu colegio, podrás moverte mucho más fácilmente y sin que se den cuenta de que estás ahí.

Haruhi frunció el ceño.

- No me importa, pero no me queda nada de elemancia.

- Los recién forjados también son inofensivos, siempre. – le recordó Amaya- Ni siquiera tienes que enfrentarte a ellos; sólo llámame si percibes aunque sea el jirón de la prueba de la forja de un Círculo.

- ¿ Tengo que ocultárselo a ellos? – preguntó Haruhi, asintiendo en dirección a sus afines.

- Si tú quieres. Te lo he dicho a ti a solas para que a ninguno de tus chicos se le pase por su supercaballerosa cabeza el entrar corriendo y gritando en Ouran sin plan ni refuerzos.

Haruhi no pudo contener del todo una carcajada, y la transformó en una tos.

- Lo... comprendo.

- De todas formas, no me importa cómo lo hagas pero compruébalo por mi. Y demonios, considéralo tu primera misión como un, er.. Círculo legal – dijo Amaya, y a Haruhi no se le escapó el tono de burla.

- Te diré si encuentro algo de interés.

Antes de que Haruhi pudiera moverse, alguien llegó por detrás y le puso la mano en el hombro. La boca de Amaya se torció un poquito cuando dijo, con una voz peligrosamente cálida:

- ¿ Tienes algo que añadir, mi querido Takumi?

- ¿Me concedes un momento? – dijo él con un tono igualmente sedoso. Algo destelleó entre los dos, y Haruhi se sintió un poquito como un pájaro atrapado entre dos tigres.

Al final, Amaya se apartó despreocupadamente de ellos, dejándoles una ligerísima sombra de intimidad.

- ¿ Qué es lo que pasa? – preguntó Haruhi.

- Quiero darte una cosa, y prefiero no tener público. – dijo él con brusquedad, y la dio media vuelta. Deslizó su mano dentro de la de ella, y Haruhi sintió algo cálido y suave caer en la palma.

Un globo de hechizos del tamaño de una canica, y Haruhi notaba el pulso de la elemancia de Agua en su interior. Un agradable estremecimiento la recorrió ante la generosidad de Takumi.

- ¿ Por qué...?

- Por si acaso necesitas usar un poco hoy. No es demasiado, pero algo es algo. – dijo él.- Considéralo una recompensa por cuando no te ayudé antes.

Entonces dejó resbalar la otra mano por su mejilla, le echó la cabeza hacia atrás con cariño y apretó su boca contra la de ella. Haruhi sintió sus labios hormiguear con la tibieza, sus mejillas sonrojarse y su cuello calentarse.

Un latido más tarde, él se apartó con una sonrisa de chiquillo.

- Y considera eso un regalo.

Ella sólo pudo mirarle con la boca abierta de la sorpresa.

- Es una lástima que no seas un poquito más mayor, Haruhi, o te enseñaría elemancia de Agua de la buena. – meditó- Me conformaré con robarte un beso en lugar de eso.

- Peroperopero tú tienes una relación y...- tartamudeó ella.

- Yo no lo contaré si tú no lo cuentas –él le guiñó un ojo antes de dirigirse hacia los Círculos reunidos, cuyos miembros la estaban mirando a ella y a Takumi con expresiones que iban de la diversión a la indignación más absoluta.

Haruhi se frotó los ojos con el talón de la mano y pensó que desearía pasar más tiempo con gente que tuviera aprecio por el espacio personal.


- Llegas terriblemente tarde a clase, ¿no, Fujioka?

Haruhi dio un saltito, y se dio la vuelta para enfrentarse a Hongo-sensei.

- Buenos días – le saludó, esbozando una respetuosa reverencia.

- Buenas tardes sería más apropiado – dijo él secamente- No te he visto hoy en clase.

- Yo... no me encontraba muy bien anoche, y se me pasó poner la alarma.

Él le dedicó una mirada sabia.

- ¿ Se te olvidó a ti poner la alarma? Anoche debiste de pasar por el purgatorio.

- Aún no me encuentro bien. Por eso me he saltado la clase de hoy –mi elemancia no responde. – dijo ella, y el minúsculo destello de su tatuaje (un ejercicio terriblemente cansado) fue suficiente para convencerle de su supuesto malestar. Él frunció el ceño, preocupado.

- Entonces me sorprende que estés paseando. ¿ Hacia dónde te diriges?

- A la Tercera Sala de Elemancia. Iba a asegurarme de que estuviera limpia para el lunes, y quizás pasar un ratito tranquilo estudiando.

No era del todo una mentira. Ya había revisado de arriba abajo la mayor parte del campus de los dos primeros pisos del instituto, sin encontrar nada y perfectamente feliz por ese motivo. Ya que se había molestado en volver a Ouran después de ponerse el uniforme en su casa, Haruhi dio por sentado que sería un buen lugar para estudiar durante unas cuantas horas. Ya era más de la una y media y las clases habían terminado; sólo quedaba un puñado de clubs y de equipos de deportes e incluso los profesores se dirigían a sus casas.

Hongo-senseis llevaba su maletín, una señal evidente de sus intenciones, así que su sugerencia fue una sorpresa agradable aunque bastante asombrosa.

- Déjame ir contigo. Te enseñaré las técnicas qué hemos practicado hoy, y podrás trabajar en ellas a tu ritmo.

- ¿ Está seguro? Quiero decir, parece que estaba a punto de marcharse.

- Por uno de mis alumnos más dedicados, estoy dispuesto a gastar un poco de tiempo.

Ella le dedicó una sonrisa genuina, aunque ligeramente tímida.

- Gracias, sensei. Lo aprecio.

Charlaron sobre cosas sin importancia al subir las escaleras y al atravesar los corredores; Haruhi descubrió que su profesor era una persona bastante agradable a pesar de su carácter poco dado a las bromas.

- ¿ Así que eres parte del Club de Hosts? No es un club al que hubiera pensado que te unirías. – comentó él mientras ella abría la puerta.

- A mi me sorprendió tanto como a usted. Yo sólo queOHDIOSMÍO!

Y tendidos en la prístina santidad de la Tercera Sala de Elemancia, cada uno en su posición correcta para la forja de un Círculo, yacían los cadáveres inmóviles de los ex –miembros del CEE.


Notas de la Autora: (21-01-2008): Otro final para dejaros sin aliento. Vivo para hacerle esto a mis lectores.

Siento mucho, mucho que me haya costado tanto sacar este capítulo a la luz. Pillé una gripe tan fuerte que me noqueó en el trabajo y mató a mi musa. De todas formas, ya que este capítulo tiene casi un billón de páginas, debería calmar el dolor de haber tenido que esperar tanto. Espero poder subir capítulos de una forma más regular, pero puede que el siguiente no salga hasta principios de Febrero debido a un reciente desarrollo de la trama. Me disculpo de antemano por la espera, pero veré qué es lo que puedo hacer.

Sé que hago esto en todos los capítulos, pero estoy muy agradecida de tener unos lectores tan leales. No tengo la oportunidad de explorar efeefepuntonet todo lo a menudo que querría, pero sé que lleva mucho tiempo poner tanta energía en cualquier fic, sin tener en cuenta el mío. Hay tantos nombres que he llegado a reconocer y a apreciar, y agradezco que sigan volviendo y ofreciéndome sus ideas y pensamientos.

De todas formas, espero que estéis disfrutando de un maravilloso Año Nuevo, y puede que hasta sea capaz de terminar esta historia antes de que llegue el 2009.