Aviso: OHSHC no me pertenece; pertenece a Studio Bones y a Bisco Hatori. No reclamo la idea original de los Elementales de Ouran; muchas gracias a Star-of-Seraph por su permiso para usarlo. En cualquier caso, me pertenecen tanto la trama como todos los aspectos no-canónicos.

Notas de la Autora: Gracias a huamulan03 por toda su ayuda en el beteo. Ella es la razón por la que este capítulo ha salido a la luz hoy, así que grandes paletadas de gratitud están siendo lanzadas en su dirección en este momento.


Capítulo 18: Ruptura silenciosa

Haruhi miró los cadáveres sólo durante el tiempo que dura un latido, pero fue suficiente para que las imágenes se quedasen grabadas a fuego vivo en su memoria.

El Círculo crudamente trazado en el suelo

Las líneas de parda sangre seca saliendo de sus orejas, narices, bocas

Los ojos abiertos y desalentados que transmitían conmoción y horror

La postura de Iwasaki, derrumbado sobre su costado con la cabeza apuntando hacia la puerta

La ventana rota detrás de Yoshitomi

La inmobilidad absoluta de todo como si el universo se hubiese condensado hasta llegar a ese único momento y a ese único hecho

Están muertos.

- Dioses de la luz y la oscuridad, ¿ qué diablos ha pasado aquí? – gritó Hongo-sensei, y Haruhi apenas registró el hecho de que él ya se había arrodillado al lado del cuerpo más cercano (Takurozani) – Fujioka, ¿ hay algún teléfono aquí? ¡ Llama a la policía! ¡ Llama a una ambulancia! ¡ Y cierra la maldita puerta antes de que entre algún estudiante!

Ella se movió sin pensar, y sacó su teléfono móvil mientras que cerraba la puerta de una patada. Había un alivio que calaba hasta los huesos en el hecho de que otra persona hubiese tomado el mando (porque no puedo manejar esto demasiada gente se está muriendo a mi alrededor), y haruhi no dejó que su voz temblase mientras hablaba con los telefonistas. Cuando terminó, Hongo-sensei se dirigió hacia ella a grandes zancadas, su tatuaje azul como el fuego.

- Haruhi, voy a buscar a algunos de los demás profesores. –dijo él, su voz tensa y afilada cuando la arrastró por la puerta.- Apelo a tu discreción. Necesito que te quedes fuera para que nadie perturbe el escenario, y necesito que me prometas que no llamarás a nadie más. Esto no es algo de lo que las noticias tengan que enterarse, no después de los incidentes de la semana pasada. Al menos debemos concederles a estos críos la apariencia de dignidad en su muerte.

Ella lo prometió con solemnidad.

- Me aseguraré de que nada pase aquí.

Él asintió, cerrando la puerta antes de meterse la llave en el bolsillo. Haruhi dejó que se la llevara, y apenas oyó un murmurado "Soy demasiado viejo para esta mierda" cuando él corrió pasillo abajo hacia el aula más cercana.

Cuando estuvo fuera del alcance del sonido, Haruhi hizo una tercera llamada.

- ¿ Hola? – contestó Amaya, cogiendo el teléfono al tercer timbrazo. Sonaba divertida, cerca de la felicidad, y era una emoción tan contradictoria con lo que Haruhi sentía en ese momento que no pudo hablar. - ¿ Hola?

- Soy yo, Haruhi.

- ¡Oh, hola niña! No esperaba que llam...

- Están muertos.

La línea se quedó en silencio; incluso las voces del fondo se desvanecieron como si la conexión se hubiese cortado. Pero un suspiro después Amaya dijo, en tonos gris oscuro:

- Dime lo que viste.

- Los siete Elementales en un Círculo. Estaban tendidos en el suelo, inmóviles. Había sangre en sus caras y estaban muertos.

- ¿ Has llamado a la policía?

- Sí. Uno de mis profesores estaba conmigo cuando los encontré. Ahora ha ido a buscar ayuda.

- Entonces vamos a tener noticias pronto. Ahora mismo no podemos hacer nada –estamos regresando de una visita al Alto Círculo- pero veré si podemos conspirar algo para llegar a Ouran.

- Vale.

- ¿Y Haruhi? Esto no es culpa tuya.

Parpadeó, sorprendida, y esta vez la linea estaba muerta de verdad. Haruhi trató de no ver los cadáveres en su mente mientras deslizaba el móvil en su bolsillo.

En lugar de eso, recordó la última vez que había visto a Iwasaki.

- Inútil pedazo de mierda.

- Nadie levantaría un dedo para salvarte.

- El resto va a ser por diversión.

Y recordó la voz de Hikaru...

- Por favor, dime que los habéis matado.

Y sintió que sus piernas cedían. Se deslizó hasta el suelo, torpe y pesada, y se tapó la boca de una bofetada y jadeó para tomar aliento.

Le quería muerto. Después de lo que me hizo, le quería muerto y lejos. Me hizo tanto daño, hirió a mis afines, y merecía morir.

Pero no de esta manera, no con el Vacío bebiéndose su alma.

No, eso no importa. En el fondo, no merecía morir.

Debería sentir culpa y tristeza y remordimiento por esto... pero no lo siento. Sólo estoy muy cansada. Me pregunto si esome convierte en una mala persona.

- ¿ Fujioka?

Levantó la cabeza de golpe para enfrentarse a Hongo-sensei. Se había arrodillado delante de ella, y detrás de él había un puñado de profesores y personal administrativo corriendo dentro de la sala. Sus voces resonaban arriba y abajo en el pasillo casi vacío, expresando todo desde la confusión furiosa al horror más crudo.

- ¿ Cómo te encuentras? – le preguntó amablemente.

- Un poco atontado.

Él parecía genuinamente compasivo, y dijo:

- Siento decírtelo, pero tendrás que quedarte aquí durante un rato. Contesta algunas preguntas, ayuda a la policía en lo que puedas. Suou-san también ha llamado a un Círculo para que vengan, así quizás ellos también querrán hablar contigo.

- Pero usted estaba conmigo cuando les encontramos. ¿ Por qué tengo que estar aquí? – preguntó ella, sobrepasada por un agotamiento que lindaba con la histeria.

- Tiene que haber alguna razón por la que ellos estaban aquí, concretamente en la sala de vuestro club - contestó- ¿ Puedes contarnos algo?

Haruhi se mordió el labio y trató de calmar sus pensamientos latentes.

- Probablemente la policía va a hacerme la misma pregunta, ¿ no? ¿ Puedo contárselo cuando lleguen aquí?

- Eso está bien. Vamos, vayamos a algún otro sitio y esperemos.

Ella le siguió hasta el aula vacía más cercana, y casi fue como si un peso se hubiera caido de sus hombros cuando él cerró la puerta, matando los sonidos del exterior.

- Deberíamos tomarnos un rato para descansar. – dijo él, sentándose detrás de la mesa del profesor y derrengándose en la silla.

Haruhi fue a la esquina más alejada de la puerta, soltó su cartera y se sentó con un suspiro de alivio. Se reclinó contra la pared y, en el tiempo que dura un latido, saltó del mundo hacia un sueño profundo y vacío.

--

Se dio cuenta de diferentes sensaciones; el suelo que vibraba bajo los pasos de alguien, una brisa que rozaba su piel cuando esas personas se acercaron, una ahogada cacofonía de sonidos que creaban ruido blanco sin sentido en su cabeza.

Dos voces que sobresalían de la masa –Hongo-sensei y Takumi.

Eso fue lo que la despertó, aunque no abrió los ojos.

- Ha sufrido una buena conmoción hoy – la voz de Hongo-sensei la alcanzó- Nunca he visto a nadie tan joven manejar este tipo de situación tan bien como él lo hizo. No gritó, ni se desmayó. Frío como el hielo.

- Debe de ser un chico increíble. – asintió Takumi.

- Quizás podríamos dejarle dormir un poquito más.

- No, hay cosas sobre las que tenemos que preguntarle – dijo una tercera, irreconocible voz.

- Yo lo haré. – dijo Takumi. Ella sintió una mano amable en el homrbo, y su voz fue suave pero firme- ¿ Fujioka-san?

Dejó escapar un pequeño gruñido, apenas ocultado por un bostezo. Al abrir los ojos, Haruhi vio tanto a Takumi como a Hongo-sensei arrodillados delante de ella. El tercer hombre estaba de pie detrás, vestido con un traje beige de chaqueta y corbata bastante sencillo. Poniéndose de pie deprisa, Haruhi esbozó una rápida reverencia hacia el trío.

- Disculpen mis modales.

- No te preocupes. – dijo Hongo-sensei- Caballeros, este es Fujioka Haruhi, el estudiante que estaba conmigo en el momento en el que descubrí los cadáveres.

- Lugarteniente Sasaki Minoru – dijo él, mostrando su placa rápidamente- Me han asignado la investigación y el estudio de este caso.

- Y yo soy Zakioku Takumi del Círculo Sanano – se presentó a si mismo con calidez- Nos han pedido que investiguemos este incidente junto a la policía. Como un hermano Agua, pensé que debía hablar contigo.

Durante un momento Haruhi se preguntó por qué Takumi estaba siendo tan extrañamente formal, pero entonces recordó, se supone que no le conozco personalmente.

- Estaré encantado de ayudarles de cualquier forma que pueda, Zakioku-san, Sasaki-san.

- Empieza desde el principio, por favor. – pidió Sasaki.

Haruhi se lo explicó todo, desde el paseo con Hongo-sensei hasta el momento en el que hizo las llamadas telefónicas; estaba convencida de que su profesor tenía que haber hecho una declaración parecida, pero nadie le impidió que volviera a contarlo.

Las preguntas más duras fueron sobre el CEE. Con claridad casi dolorosa,Haruhi explicó lo que había pasado entre ella e Iwasaki en los meses que llevaron a la emboscada. A pesar de su expresión neutra y de su impresionante supresión de la elemancia, Haruhi pudo ver ira plana y muerta en los ojos de Takumi mientras volvía a contar el asalto para ellos. Incluso Hongo-sensei parecía enfadado, aunque también él tenía control suficiente para evitar irradiar elemancia.

- ¿ Por qué no informaste de esto cuando sucedió? – preguntó Sasaki bruscamente cuando ella terminó.

Ella se encogió de hombros desganadamente.

- Supongo... que no quería pensar sobre ello después de que pasara. Y no les volví a ver en el colegio, así que fue fácil apartarlo de mi mente.

- ¿ Sabes qué fue lo que les pasó después?

- Supuse que cambiaron de escuela. La verdad es que no quería pensar en ellos ni en lo que estaban haciendo.

Takumi gruñó entre dientes incoherentemente, pero Hongo-sensei preguntó:

- Así que tus compañeros te rescataron. ¿ Qué ocurrió después?

- Me llevaron de vuelta a casa. Me ayudaron a limpiarme. El resto de la noche fue un borrón.

- ¿ Sabes lo que hicieron a...? – y Sasaki comprobó sus notas- ¿... Iwasaki, Miyamura y Kitobue?

- No, no tengo ni idea. Kyouya y Hikaru me llevaron a casa, y sólo pensé que los demás... no sé, que actuaron como señuelos. A lo mejor hasta llamaron a la policía. No pensé de verdad en ello.

- Mire, sin ser maleducado con Fujioka-san, tengo poca fe en que vayamos a conseguir más información sobre este caso de él. Él sólo tiene una perspectiva. – dijo Takumi, sin molestarse en esconder su impaciencia- Pero sus compañeros del club pueden ayudarnos a atar cabos.

- ¿ Sabes dónde están? – preguntó Sasaki.

Haruhi negó con la cabeza.

- No fui a clase hoy. Si estuvieron aquí, no me enteré.

- Pero tampoco acudieron al club, así que tampoco estaban aquí. – meditó Hongo sensei- Dijiste que estabas enfermo. A lo mejor ellos también lo estaban.

Su estómago dio un vuelco de preocupación. Sabía que esto iba a ser sospechoso. Lo sabía.

- Supongo que la escuela tiene una lista de teléfonos de contacto – dijo Sasaki a Hongo-sensei, quien asintió. El primero sacó una tarjeta y se la entregó a Haruhi; tenía una lista de información de contacto.- De acuerdo, Fujioka. Eres libre para marcharte, pero no te sorprendas si recibes unas cuantas llamadas de nosotros durante la próxima semana. Y, por supuesto, si recuerdas algo que resulte pertinente para esta situación, por favor, llámame.

- Lo haré.

Hongo-sensei se pasó la mano por el pelo.

- Espero verte aquí el lunes, pero... – y miró hacia la puerta, absolutamente consciente de lo que estaba pasando fuera.- Bueno, supongo que ya descubriremos lo que el director va a hacer acerca de esto.

- ¿ Qué quiere decir?

- Es realmente difícil esconder ambulancias y vehículos de la policía del público. Incluso si las noticias no saben lo que está pasando, el mero hecho de que tanta gente esté aquí es un signo de que algo va mal. – le explicó- Une eso a lo que ocurrió la semana pasada, y no puedo prometerte que vuelvas al colegio en dos días.

- Más bien, no puede prometerte que los Elementales tengan derechos en dos día –dijo Takumi.

Sasaki resopló.

- Estamos dramáticos, ¿no? Parece que la raiz de este problema es que los adolescentes son estúpidos e impulsivos, no que los Elementales sean chiflados psicóticos. Japón no va a ponerse cabeza abajo por un único incidente.

Haruhi quería estar de acuerdo –esperaba fervientemente que el policía tuviese razón- pero todo lo que hizo fue recoger su cartera y decir:

- Espero que todo se resuelva rápidamente.

- ¿ Estás lo bastante bien como para llegar a casa? – le preguntó Takumi, como si la idea se le acabase de ocurrir.- ¿ Necesitas que te lleve a algún sitio?

Ella negó con la cabeza y se guardó la tarjeta de Sasaki en uno de sus bolsillos.

- Estoy bien, gracias. Me gustaría irme a casa.

- Caminaré contigo hasta la estación de trenes; es probable que haya cámaras y equipos de televisión por todas partes, y yo los desviaré. – dijo él, y entonces se volvió hacia Sasaki- Volveré en unos minutos.

Los tres hombres intercambiaron reverencias antes de que Takumi escortara a Haruhi fuera. En realidad, fue ella la que le guió a través de los pasillos, pero cuando llegaron al primer piso él agarró su hombro.

- Espera un segundo. Sólo quiero prepararte en caso de que alguien nos vea y quiera hablar.

- No diré nada, no miraré a nadie. – replicó ella inmediatamente- Tú hablarás por los dos, te asegurarás de que nadie saque fotos ni información. Yo me haré la inocente.

- Buena chica –er, chico – dijo él, apenas corrigiéndose- ¿ Necesitas mi información de contacto?

- No, tengo lo que necesito.

- ¿ Preparada?

- En realidad, no.

Él apretó su hombro un poquito, y luego la arrastró a través de las puertas de la escuela.

La suerte estaba con ellos. El director Suou estaba hablando en ese momento con los equipos de las noticias (Dios mío,ahí tiene que haber cincuenta personas por lo menos) justo en las puertas principales, manteniendo su encandilada atención con sutiles muestras de elemancia de Luz y una increíble capacidad verbal. Durante un momento, Haruhi se maravilló de lo poderosamente carismático que era el director, y de cómo ese rasgo había pasado de forma evidente de padre a hijo, antes de que desviara su atención.El duo caminó tan rápido como permitía la naturalidad, con Haruhi guiando el camino de nuevo hasta la estación de trenes. La parte más dura fue salir del campus, pero cuando estuvieron a una manzana de distancia ambos Elementales dejaron escapar un suspiro de alivio.

- Vamos a llamar a tus afines, así que quizás quieras llegar a ellos primero y preparar una historia – dijo Takumi en voz baja y grave- No podremos ayudaros si algo sale mal; nos acusarán junto a vosotros.

- No, tengo una idea. – dijo Haruhi- Pero gracias por tu sugerencia. ¿ Dónde están Amaya y los demás?

- Amaya y Rai estaban hablando con otro detective en el club. Jou está mirando los cadáveres, y Sonata está recorriendo el campus buscando cualquier otra pista que los críos puedan haber dejado detrás de ellos. Kayo y Bien todavía están trabajando; hasta se han perdido la charla con el Alto Círculo, las muy suertudas.

- ¿ Va todo bien?

- Eso creo. Eso espero - él se encogió de hombros, y se detuvo delante de la estación.- De cualquier forma, cuida de ti misma. Duerme bien una noche, y tu elemancia regresará. Y todavía tienes mi regalo, ¿no?

- Nunca ha dejado mi bolsillo. Y gracias de nuevo.

Él agitó la mano como despedida antes de regresar a Ouran, y cuando ya no pudo verle, sacó el móvil e hizo otra llamada.

Desearía de verdad tener algo de privacidad, pero esto no puede esperar, pensó mientras marcaba el primer número que le vino a la cabeza. Miró a su alrededor, percatándose de que la mayor parte de los demás pasajeros estaban metidos en sus propios asuntos y deseó, no por primera vez ese día, que su telepatía estuviese funcionando.

- ¿ Hola? – dijo una voz resacosa.

- ¿ Tamaki? Tengo malas noticias.

--

El minuto que entró por la puerta, sin apenas tiempo para soltar su cartera y quitarse los zapatos, su padre literalmente saltó de la mesa y la atrapó en un abrazo amorata-costillas.

- Oh, mi niñita. –murmuró Ryouji contra su pelo- Oh Haruhi, pensaba que habías muerto. Oí lo de los adolescentes del parque, y lo único en lo que podía pensar era en que te encontraría ahí, y recibiría esa llamada otra vez...

Las lágrimas tocaron las comisuras de sus ojos, y los cerró fuertemente al abrazar a su padre.

- Lo siento, papá. Me gustaría haberte contado algo o haberte dicho algo... lo siento tanto.

Se quedarón juntos durante un largo rato, abrazándose en silencio y fingiendo no notar que el otro estaba llorando. Cuando Haruhi finalmente recuperó la voz, empezó a contarle todo lo que había pasado aunque no le soltó en ningún momento. Había un puñado de detalles que dejó fuera, cosas que tenían que ver más con sus afines que con ella misma, pero le contó todo sobre el desafío, el duelo y las secuelas. Durante la charla, Ryouji se deslizó con ella al salón y se sentó enfrente.

- Lo he dicho antes, y lo volveré a decir; no deberías haber forjado un Círculo –dijo cuando terminó y pudieron mirarse a la cara.- Esos niños son buenos chicos, pero no valen todos estos problemas.

Ella recordó los pedacitos de amabilidad con los que la habían duchado esa mañana (dioses, ¿ fue tan sólo hace seis horas?) y la fuerza que habían encontrado por ella la noche anterior, y no pudo estar menos de acuerdo. Pero él comprendió la mirada en sus ojos y dijo:

- Por lo menos ellos tienen un vago concepto del reparto de responsabilidades. Les has educado bien.

- No, somos todos nosotros – dijo Haruhi finalmente- Papá... no estoy segura de que pueda contarte nada más sobre lo que estamos haciendo. Sé que ninguno de los otros miembros del Club de Hosts está hablando con sus familias –más por su propia protección que por nada más- pero no creo que deba hablar sobre ello más. No quiero que te hagan daño porque estás ocultando información sobre un Círculo ilegal.

Ryouji resopló.

- No te preocupes por mi. No viví con una abogada durante tantos años para no aprender a tener la boca cerrada.

- Lo sé, pero también tengo que responsabilizarme de mi misma. – dijo ella, suave pero firmemente- Así que... creo que puede que esta sea la última vez que pueda hablar contigo tan libremente. Por nuestro bien.

Ella sabía que él no estaba contento –acerca de los duelos, sobre las muerte, sobre toda la maldita situación – pero todo lo que hizo fue mover la cabeza.

- No puedo obligarte a que hagas nada, así que voy a recordarte que, no importa lo que hagas, siempre estaré aquí para ti. Siempre.

Si a Haruhi le hubiera quedado algo dentro, estaba segura de que hubiera llorado. En lugar de eso, reposó la cabeza en el regazo de su padre y él comenzó a acariciarle tiernamente el pelo y la cara. Había tantas cosas que quería decirle –disculpas y gracias y todo lo que él se merecía escuchar- pero las palabras eran muy pesadas y ella simplemente no podía hablar.

- Así que no quiero que nunca, jamás dudes – continuó él- No importa lo que ocurra, hija mía, hazlo siempre lo mejor que puedas. Por la gente que amas, por las cosas en las que crees, dalo todo. Ya has hecho que tu madre y yo estemos orgullosos, y es hora de que encuentres tu felicidad.

- Lo haré. Lo prometo.

Y Haruhi sólo conocía una forma de alcanzar esas alturas.

--

Jousuke descolgó al segundo timbrazo.

- Residencia del Círculo Sanano.

- Hola, soy Fujioka Haruhi.

- Hey, ¿ cómo te va?

- Hoy, mejor. ¿ Está Amaya-san por ahí?

- Lo siento, pero ha salido a hacer unos recados. ¿ Puedo dejarle algún mensaje?

Haruhi sintió una pequeña ondulación de decepción, pero dijo rápidamente:

- No, sólo quería usar su oferta de aprender sobre las Balanzas y entrenar un poco hoy, pero está bien. De todas formas, no debería haber llamado en el último minuto.

- ¿ Estás buscando un entrenamiento específico o sólo información?

- Ambos, supongo.

- ¿ Por qué no vienes de todas formas? Yo y Sonata estamos aquí, y estaremos contentos de ayudarte. ¿ Verdad? – y en el fondo, Haruhi oyó una ligera aclamación de asentimiento.- ¿ Estás libre ahora?

- Sí. Puede que me lleve un poco llegar ahí... como una hora o así.

- Eso está bien. Nos dará tiempo para prepararnos. Y no tomes el almuerzo; tendré algo preparado para cuando llegues.

- ¡ Genial! ¡ Muchísimas gracias!

- No hay problema. Hasta luego.

'Ooh, ¿ no nos llevas contigo?' lloriqueó Hikaru, y ella dio un suspiro mental.

'Somos un Círculo, no septillizos siameses. ¿ Y no teniaís que lidiar con la comunicación de masas?'

'Sí, pero tendrás que estar aquí más tarde,' dijo Tamaki.

'Te esperamos en Ouran alrededor de las seis de la tarde,' terminó Kyouya.

'Bien, estáre allí. Pero necesito algo de tiempo para mi, así que apreciaría si pudierais evitar acosarme durante el resto del día.'

' ¡ Pero es tan divertido!' dijeron los gemelos.

Como Amaya había predicho, a su elemancia le hizo falta una buena noche de sueño para regresar. Esa vez no hubo estallidos inesperados de magia descontrolada, y Haruhi se despertó esa mañana con su padre cocinando el desayuno y los sueños apenas recordados de sus afines. Tamaki y los gemelos parecían haber olvidado las normas previamente establecidas sobre la privacidad, pero con unas cuantas palabras selectas y algunos bloqueos mentales, se mantuvieron en sus propias mentes.

Como que ahora echo de menos la tranquilidad...

Así que, besando a su padre en la mejilla –un raro regalo, pero uno que necesitaba – Haruhi se puso en camino.

Le llevó casi tanto tiempo como había esperado; que fuera domingo significaba que menos gente trabajaba, pero también que pasaban menos trenes y autobuses. Aún así, su corazón latía un poquito más rápido de lo habitual cuando viajó a través de la ciudad, y la anticipación apresuró sus pasos hasta que casi se puso a correr hasta la casa. Los dos coches habían sido aparcados más adecuadamente y alguien (probablemente Jousuke) había arreglado el patio.

Hizo sonar el timbre, y unos instantes después Sonata abrió la puerta.

- ¡ Hola, cariño! – dijo, y estrechó a Haruhi en un fuerte abrazo- ¡ Es maravilloso verte de nuevo, descansada y llena de energía! Eres mucho más guapa sin esas terribles ojeras bajo los ojos.

Le hubiera costado demasiada energía molestarse por un comentario tan Hitachiin, pero aún así Haruhi le dio "Gracias."

- Entra, y hablaremos mientras comes. – continuó Sonata, guiando a Haruhi a través de la puerta y cerrándola con un pie.- Esta va a ser una de las primeras veces que hemos tenido que dar una clase sobre Balanzas a alguien.

- ¿ De verdad? ¿ Por qué? – preguntó ella mientras entraban a la cocina.

- Normalmente rechazamos a la mayor parte de la gente, y el Círculo más reciente –además de vosotros, niños- es de hace un par de años – dijo Jousuke, alargándole un plato vacío y un cuenco de arroz a Haruhi. Sobre la mesa había un pequeño festín, que tenía de todo desde carnes a pescado a sopas sencillas- De todas formas, come lo que quieras. Esto es comida para cualquiera que entre por la puerta, así que espero de tres a diez personas en cualquier momento.

La boca de Haruhi se curvó en una pequeña sonrisa, y tomó asiento distinguidamente delante de un cuenco de mandarinas. Ambos Elementales se sentaron delante de ella, y se pareció un poco a un interrogatorio hasta que Jousuke terminó su comida. Entonces se recostó sobre la silla y dijo:

- Así que... Balanzas. ¿ Qué es lo que quieres saber?

- Todo – dijo ella inmediatamente, y abrió cortesmente su mente a los chicos para que pudieran escuchar las respuestas. Su atención estaba enfocada en otro lugar durante la mayor parte del tiempo, con sus familias sufriendo lo peor de las noticias sobre el incidente de Ouran, pero mantuvieron una vigilancia mental ante cualquier cosa de importancia.

- Eso no estrecha el campo para nosotros. Quizás deberías ser un poco más específica.- dijo Sonata, y Jousuke siguió su tren de pensamiento- ¿ Hay algún motivo por el que quieras hablar tan pronto con Amaya? Apenas has dejado pasar una semana para familiarizarte con tu Balanza antes de acudir a nosotros.

- Mi Balanza es una pistola. Nunca he sostenido una de verdad antes y tengo miedo de herir a alguien por accidente – admitió Haruhi- Creo que necesito aprender un poco de control antes de que pueda empezar a jugar o practicar por mi cuenta. Pero también necesito saber lo que es una Balanza; puede que me ayude a comprender mejor cómo usarla.

- Bueno, una Balanza es simplemente la manifestación externa del alma de un Elemental – dijo Jousuke.

Haruhi no se consideraba a si misma idiota, pero las implicaciones estaban lo bastante alejadas como para que preguntara:

- ¿ Pero eso qué quiere decir?

- Significa que la razón por la que la Balanza de todo Elemental es diferente es porque cada Elemental es distinto. – dijo Sonata, y había cambiado su burbujeante personalidad por tranquila profesionalidad.- Tu personalidad, tu aspecto físico, tu elemancia ... todo en ti es único, así que no hay dos Balanzas iguales. La gente puede ser parecida en actos y pensamientos, pero nunca igual.

- Así que, si tanto yo como Amaya-san tenemos armas de fuego como Balanzas... ¿ qué significa?

Sonata movió la cabeza.

- Honestamente, no podríamos decírtelo. Incluso Amaya no podría decirte nada. No es como si ella, o tú, hubieráis escogido vuestra Balanza, y no es que podáis ser almas gemelas ni nada. Es sólo que, por alguna razón que sólo Dios conoce, a tu elemancia le pareció adecuado el darte una Balanza arma de fuego.

- E incluso la gente que ha estudiado la elemancia y las Balanzas durante todas sus vidas no pueden decirte lo que significa cada forma, si es que hay un significado. – continuó Jousuke- Puede que sea sólo que tú lucharías mejor con una pistola que con una espada. Eso no es exactamente cierto en el caso de Amaya, pero... – y se encogió de hombros- puede que no tenga que haber una razón. Puede que sea suficiente con que tengas una Balanza.

No era una respuesta definitiva, pero Haruhi se contentó con la idea de que incluso los Círculos legales no lo sabían todo. Pero Jousuke vio la mirada en su rostro y sonrió.

- ¿ Y si nos enseñas tu Balanza? Hay algunas cosas que podría decirte si supieras lo que estás buscando.

- ¡ Oh, te enseño la mía si me enseñas la tuya! –dijo Sonata totalmente dispuesta, saltando ligeramente sobre su asiento. Haruhi miró por las ventanas, buscando paseantes curiosos, pero Jousuke dijo:

- Está bien. Sonata manipuló el cristal para que nadie pueda mirar al interior; es seguro que nos lo enseñes.

El aliento de Haruhi se quedó en su garganta un momento. Era una cosa tan menor, casi innecesaria –ajustar la refracción de la luz a través del cristal, haciendo que la ventana sea un espejo- especialmente cuando cortinas o persianas hubieran podido hacer el mismo trabajo en mantener fuera a ojos indeseados. Aún así la idea de que Sonata pudiera hacer algo tan sutil y poderoso hizo que Haruhi se diera cuenta de cuan niña era en comparación con los Elementales del Círculo Sanano.

Sé que son buenos, pero son tan mejores que es casi aterrador. Elemancia Circunada a un lado, están a un nivel tan diferente que casi no puedo empezar a comprender lo que hacen.

Me pregunto cómo serán cuando se baten en duelo.

Se sentía tímida y tonta por estar pidiéndoles ayuda, pero ambos Elementales aún estaban observando pacientemente y ella no quería echar a perder su tiempo. Haruhi puso las manos sobre el regazo y convocó su Balanza, casi temerosa de que no fuese a aparecer. Pero la elemancia azul chispeó, y entonces una única pistola descansó en sus palmas, caliente al tacto y zumbando como un profundo río. La levantó para que los otros dos la pudieran ver.

Sonata silbó.

- Sé que dijiste que tenías un arma de fuego, pero aún así eso es bastante impresionante.

- ¿ Puedo sostenerla? – preguntó Jousuke.

Ella sabía que era una pregunta inocente e inofensiva, y no le sorprendió demasiado cuando la hizo. Aún así una extraña posesividad la poseyó, y sus dedos estrecharon su agarre cuando la empujó hacia su pecho.

Pero en vez de ofenderse, Jousuke asintió.

- Esperaba eso. ¿ Y qué hay de mantenerla entre tus manos para que pueda echarle un vistazo mejor?

- Jou estuvo en el ejército durante un tiempo, y probablemente sea capaz de identificar qué clase de pistola tienes. – explicó Sonata.

Era una petición razonable, y Haruhi caminó hacia el otro lado de la mesa, sosteniéndola entre dos dedos para que él y Sonata la estudiaran.

- Piedras y pelotas, esta Balanza es la hostia. – dijo él, y Haruhi no pudo deducir si eso era algo bueno o malo.

- También tengo otra – dijo, y cuando tomó la primera pistola en su mano izquierda, la segunda salió a la luz en la derecha. No estaba mal sostener sólo una pistola, pero se sentía bien al tener las dos, y así podía enseñar una Balanza a cada Elemental.

Jousuke maldijo de nuevo.

- Mierda, niña, eres mucho más fuerte de lo que hubiera adivinado. Pistolas de duelo –joder, ni siquiera Amaya tiene dos. – se quedó en silencio de nuevo, estudiándola intensamente aunque sus dedos nunca tocaron el metal.

Sonata le observó durante un momento antes de soltar un suspiro.

- Supongo que empezaré con las lecciones sobre Balanzas. – dijo, mirando a Haruhi- Lo primero es lo primero; como Jou dijo, tu Balanza es tu alma. Así que que no quieras que Jou ni yo la toquemos es comprensible. Si intentáramos tocarla o tomarla, y tu no quisieras, habría un retroceso de elemancia. No nos mataría –pero picaría una barbaridad- pero podría herir a un normal o a un no-Elemental.

- ¿ Pero podría tocarlas alguien?

- Sólo si tú quisieras. Ni siquiera tus afines se librarían del retroceso a menos que tú estuvieras de acuerdo con ello. Y lo mismo pasa contigo; no se toca dónde no quieren ser tocados.

Haruhi frunció el ceño.

- Esto se parece a ... Quiero decir, parece que estás hablando de ello como...

- ¿ Como si fuese sexo? – dijo Sonata, y aró a través del sonrojo de Haruhi- Cariño, hay pocas cosas más personales que dejar que alguien se acerque a tu arma. El sexo y la empatía son las únicas que se me ocurren próximas a sostener tu Balanza, y esta ni siquiera es tan divertida como las dos primeras.

- ¿ Y qué más puedes decirme? – le preguntó Haruhi a Jousuke, esperando que él pudiese salvarla de la vergüenza.

Lo hizo amablemente.

- Esto es lo que ocurre. Las Balanzas toman la forma física de las cosas, aunque no son realmente esas cosas. Por ejemplo, la Balanza de Amaya es un rifle que se parece mucho a un Remington 700, pero no es un Remington; simplemente toma prestada esa forma. Tu Balanza, por otro lado, tiene la forma general de una Beretta 92. El color no existe en el mundo real y es definitivamente más pequeña de lo normal, pero parece algo que un Americano podría usar. En cualquier caso, supongo que dispara el equivalente a balas de nueve milímetros, así que podrías hacerle un buen agujero a alguien.

- Me temo que no sé realmente lo que quiere decir todo eso.

- Míralo en Internet. – sugirió Sonata antes de que Jousuke pudiera continuar- Tienes el resto de tu vida para estudiarlo; Jou sólo te está dando un empujoncito en la dirección correcta.

- Oh, y aquí hay algo que necesitas saber –dijo él- Cualquiera que tenga una Balanza con proyectiles tiene las ventajas y los incovenientes de los proyectiles. La ventaja es que, con una salud perfecta, podrías seguir disparando balas hasta que hubieras hecho agujeros a medio Tokyo. Pero el problema es que gastas elemancia con cada bala que creas. Es una cantidad minúscula, pero si sigues disparando te secarás inevitablemente a ti misma de elemancia.

Haruhi asintió lentamente.

- Creo que eso fue lo que pasó el viernes, y el motivo por el que cai tan fuertemente el sábado.

- Y asegúrate de avisar a cualquiera de tus afines que también tenga armas de proyectiles. – aconsejó Jousuke.

'Lo he captado, gracias' dijo Kyouya.

- Tengo una pregunta. Mientras que no me duela nada ni nada así, ¿ puedo dejar mis Balanzas en el exterior así? – preguntó Haruhi, desplazando suavemente las pistolas en su mano.

Jousuke asintió.

- En teoría. Una vez que ha sido convocada, ya has puesto una determinada cantidad de elemancia en su creación. Pero si te encuentras mal, puedes desterrarla y la elemancia regresará a ti. Teniendo en cuenta que tienes suficiente elemancia para crear Balanzas gemelas, debes de ser dolorosamente poderosa.

- Aunque eso sólo es verdad a medias – cortó Sonata- Tecnicamente yo tengo dos Balanzas, igual que Kayo y Bien, pero eso es sólo porque nuestras Balanzas toman prestadas formas que son duales en la realidad. Cualquier cosa que venga de un arma doble emplea la misma cantidad de elemancia que una que tenga la forma de una sóla arma.

- ¿ Como las tonfas? ¿ O los escudos pequeños? – preguntó Haruhi.

- Sí, como eso. Pero las pistolas no se usan a menudo por parejas, así que el que tú tengas dos significa que has usado el doble de elemancia de lo habitual. – dijo Jousuke, y entonces giró la cabeza hacia la puerta principal aunque Haruhi no había oído nada- Ah, Amaya ha vuelto... ¡ oh, merda! No le dijimos que Haruhi iba a ven...

Y la puerta principal se abrió de golpe y la voz de Amaya resonó a través del pasillo.

- ¿ Quién está aquí con quien pueda follar o luchar? – gritó.

Sonata dejó escapar un chillido de risa, y el instinto de Haruhi le dijo que no guardes tus Balanzas porque puede que las necesites en un segundo mientras que Jousuke contestaba.

- Yo y Sonata estamos aquí, pero tenemos compañía en este momento.

- ¿ Quién dia... ¡oh, hey, niña! – dijo Amaya, su ira cayendo de su rostro cuando le sonrió ampliamente a Haruhi- ¿ Qué estás haciendo aquí en domingo? ¿ No pudiste encontrar a ninguno de tus chicos para jugar?

- Yo, eh, en realidad vine a verte a ti – dijo haruhi, y entonces sostuvo sus Balanzas para que Amaya las viera como una ofrenda- Quería un poco de entrenamiento, pero tú no estabas aquí así que...

- ¡ Oh joder, la hostia, sí! – dijo Amaya, agarrando el plato de pollo teriyaki con una mano y el brazo de Haruhi con la otra- ¡ Vamos a ello!

Las pistolas desaparecieron antes de que se cayeran de sus dedos, y Haruhi ni siquiera trató de resistir el arrastre. Ella simplemente avanzó a saltitos detrás de Amaya cuando se dirigieron al exterior y al interior del patio trasero. Jousuke y Sonata les siguieron, el primero portando un par de palillos y la segunda una taza de... algo ligeramente alcohólico.

Cuando llegaron al exterior y estuvieron de pie en el pequeño porche, Haruhi se quedó asombrada por la vista. El patio trasero no era demasiado grande; apenas había suficiente espacio en Tokyo para hacer crecer una maceta. Medía apenas seis metros de largo y probablemente sólo cuatro de ancho, pero estaba lo bastante abierto para evitar que pareciera estrecho. Había un pequeño camino que bordeaba la casa, y detrás de este había una explanada.

Haruhi concluyó que Jousuke debía de ser jardinero en su tiempo libre. Había una rica alfombra de césped en el suelo que parecía poco afectada por el calor de Julio, y una elegante hilera de tulipanes y rosas delimitando el extremo de un muro de ladrillo. La mano de Takumi se veía en un pequeño estanque dónde los lotos flotaban y los iris crecían en el extremo del jardín.

Era algo extraño el saber que el Círculo Sanano, con todo su poder y fuerza, tenían un jardín bienamado en su hogar. De repente parecían un poco más humanos.

Amaya liberó su brazo, tomó los palillos de la mano de Jousuke y caminó escaleras abajo, hablando mientras comía.

- Voy a necesitar algo de al menos dos metros de grueso con mejoras de elemancia – dijo, y Jousuke la siguió hacia abajo- No tiene que hacerlo enorme; sólo grueso. ¿ Tenemos suficiente cemento?

- Tomaré prestado un poco de la calle y de la acera –dijo él- ¿ Quieres una separada para Haruhi?

- Sí, probablemente es una buena idea. ¿ Qué es lo que tiene?

- Pistola.

- Entonces tendremos que estar en diferentes posiciones de todas maneras. La suya puede ser un poco más delgada, de todas formas. Metro y medio, quizás.

- ¿ De qué están hablando? – Haruhi preguntó a Sonata, que se había sentado en la barandilla del porche.

- Están haciendo dianas. No puedes disparar contra tableros normales, y desde luego que no puedes ir a una galería de tiro, así que Jousuke está creando algo para que dispares. Yo echaré una mano en un minuto... oh, ¡ allá va! Mira.

Y Jousuke simplemente puso sus manos, brillantes de verde bosque, contra el suelo y, como si estuviese arrancando malas hierbas, las levantó en el aire... y el cemento le siguió, como si estuviese pegado a su piel. Fluyó hacia arriba y alrededor mientras que él lo doblaba una y otra vez sobre sí mismo como un panadero trabajando la masa, y ella oyó el sonido del mortero y el almirez rayando el cristal hasta la polvareda. Él empujaba y arrastraba, y ella vio cómo tomaba la forma de un gran pilar de casi dos metros de alto pero apenas medio de ancho. Haruhi sólo pudo maravillarse ante el espectáculo de poder, sabiendo que eso sólo era una fracción de su talento.

- Bonito – dijo Amaya entre bocados- Sólo un poco más grueso, y estará bien para mi.

Él asintió en silencio, recogiendo ola tras ola de cemento y alquitrán –tiene que estar tomando de la calle ahora, se percató Haruhi- antes de que fuese consderado apropiado. Y, mirándolo de lado, Haruhi se preguntó por qué Amaya necesitaba algo tan grueso.

Pero sabía que tendría una respuesta de una forma o de otra, y simplemente miró mientras que Jousuke estiraba su cuello, se limpiaba la frente y daba unos pasos a la izquierda. De nuevo, el cemento se alzó y comenzó a condensarse en un limpio cuadrado sobre la hierba, no tan grueso como el primero pero un poco más ancho. Creció hasta alcanzar una altura respetable antes de que Jousuke y Amaya quedaran satisfechos con el trabajo. Entonces él se desplomó sobre la hierba y saludó a las chicas.

-Tu turno – dijo él, sonando sólo un poco jadeante, y Sonata saltó de la barandilla, le entregó la taza a Jousuke y se giró hacia los bloques.

Un destello de luz surgió jugueteando de repente de sus manos, y Haruhi creyó ver guantes de encaje en los brazos desnudos de Sonata. Entrecerrando los ojos bajo la luz del sol, Haruhi no podía ver lo que Sonata estaba haciendo, aunque la rubia mujer seguía lanzando las manos en dirección a los bloques, trazando círculos alrededor como una sacerdotisa en mitad de los rituales. Finalmente, bailó de vuelta a Amaya.

- Eso debería impedir que demasiados fragmentos salieran disparados.

. Genial. ¡ Haruhi, ven y echa un vistazo!

Haruhi bajó por las escaleras en vez de saltarm llegó tras el bloque más grande y apenas pudo diferenciar lineas casi invisibles de cable trazando en todas direcciones sobre su superficie. En la cara frontal de ambos bloques había dos dianas perfectamente pintadas con Luz, aunque la que estaba en el bloque más delgado era claramente más grande.

Haruhi estaba bastante segura del que terminaría usando.

- Vale, niña ¿ estás lista para jugar?

Ella se volvió y Amaya estaba de pie en el lado opuesto del jardín, haciendo girar con ligereza un revolver alrededor de su dedo antes de deslizar la empuñadura en su palma con el cañón apuntando al cielo.

- Ve al porche. No está en mis planes acertarte, pero prefiero no arriesgarme.

Haruhi miró hacia arriba y vio a los otros dos Elementales ahí de pie. Pero antes incluso de que diera un paso, la tierra bajo sus pies dio un pequeño hipido antes de empujarla hacia el cielo. Se movió lenta y suavemente, y a Haruhi le recordó de forma extraña a un ascensor cuando descendió suavemente del montecillo al porche.

- Gracias por el ascenso – dijo, y Jousuke se rió ante su intento de broma. También notó que Sonata ya no vestía sus guantes –su Balanza- aunque se preguntó qué más podría hacer.

Haruhi oyó un disparo atronador desde detrás que hizo que saltara; incluso sus afines se estremecieron cuando el sonido reverberó en sus oídos mentales. Amaya estaba de pie con sus pies separados de forma regular, ambas manos en las cachas del revolver y una mirada de oscura paciencia en sus ojos.

Entonces Haruhi miró a la diana más pequeña y vio que tenía un profundo agujero en el círculo concéntrico más cercano al centro, con numerosas grietas en forma de telaraña tejidas alrededor del borde del pilar. Era un disparo impresionante, y Haruhi no pudo evitar alentar una palabra de respeto.

Amaya, en cualquier caso, parecía decididamente fastidiada.

- ¡ Joder! ¡ Joder joder JODER! – aulló- ¡ Esto es lo que recibo por no practicar! ¡ Ni siquiera puedo hacer diana a cinco metros!

Haruhi estaba preocupada de que Amaya comenzara a disparar de furia, pero la morena simplemente maldijo como un Fuego y dio grandes zancadas hacia los objetivos. Miró el agujero antes de desvanecer su Balanza y volverse hacia Haruhi.

- Bueno, se suponía que esto tenía que ser un ejemplo para ti, pero es una mierda. Perdón.

- No, ha sido... ha sido increíble.

- Gracias, pero apesta. Normalmente, a esta distancia puedo hacer centro-diana con mi mano izquierda. De todas formas, mejor que empecemos contigo. Ven y trae las pistolas... en realidad, mejor una por el momento. Avanzaremos hasta llegar al doblete.

Haruhi asintió y se unió a ella en el jardín. Esta vez, se quedaron más en el centro que al borde, y aunque la diana parecía flotar delante de ella, Haruhi albergaba poca fé de que fuera capaz de llegar a golpear los dos círculos internos.

- Cuando estés lista, sácalas.

Ahora que Haruhi sabía que siempre vendrían a ella, y que las pesadillas no eran reales, se encontró con que convocar su Balanza era casi tan natural como la propia elemancia. Sus manos ya estaban enroscadas alrededor de la empuñadura, la mano izquierda bajo la mano derecha, y apuntó al objetivo más grande con su dedo descansando en el gatillo. No había nada más en el mundo salvo sus manos, el centro de la diana y la distancia entre ambas.

Estaba a punto de quitar el seguro cuando...

- ¡ No dispares! – y Haruhi sintió de repente la mano de Amaya agarrando sus muñecas y empujándolas hacia el cielo, al mismo tiempo que su otra mano se ponía delante de su cara. Fue suficientemente sorpendente para evitar que disparara, aunque casi se cayó al suelo- Maldita sea, Haruhi, ¡¿ Acaso estás ciega!?

- ¿ Qué? ¿ Qué ocurre? – preguntó con verdadera confusión, preguntándose por qué Amaya parecía tan cabreada. Su tatuaje estaba latiendo, el violeta sangrando hacia el negro, y había una pequeña pelota de energía Osucra en el centro de su palma que podría, fácilmente, haber sido el inicio de su Balanza.

- ¡ Si hubieses estado prestando atención, habrías visto que Jou está ocupado arreglando mi diana y que no vio cómo te preparabas para disparar! ¡ Mira!

Haruhi miró alrededor de los dedos de Amaya y vio que Jousuke estaba, sin duda, arrodillado delante del pilar más grueso y "sanando" el agujero. Su corazón dio un pequeño salto cuando vio que, aunque no estaba cerca de su pilar, todavía estaba en la dirección del cañón de su Balanza. Terminó en cuestión de segundos, pero debía de haber notado la furia de Amaya porque tenía una mirada de seria preocupación en su cara. Ella, sin embargo, le manoteó de vuelta al porche mientras hacía regresar las muñecas de Haruhi hacia abajo y sus manos a sus costados.

- Antes incluso de que empieces a apuntar, asegúrate siempre de que el campo está libre. Incluso si no estuvieras apuntando hacia ese lado del jardín, cualquier cosa hubiera podido pasar si tú te asustaras, o él se tropezara, o un millón de otras jodiendas. Tómate esto como un aviso, Haruhi... no dispares a mis afines, o yo dispararé a los tuyos.

- Lo siento – susurró ella, regañada por completo y sintiéndose como la mayor idiota del mundo. Había estado tan centrada en usar de verdad su Balanza que no había pensado en la gente que la rodeaba. Haruhi esperó que sus afines no estuvieran mirando lo bastante cerca para sentir la vergüenza que burbujeaba en su cabeza- Qui... quizás deberíamos hacer esto otro día.

- ¿ Estás tomándome el puto pelo? No, haremos esto ahora. Y está bien que estés alterada, porque así nunca olvidarás esta lección. – continuó Amaya sin piedad- Nunca apuntes tu pistola a nada a menos que tengas toda la intención de matarlo o destruirlo. Por eso tienen armas los humanos. Por eso los Elementales... – e hizo un gesto a la pistola en las manos de Haruhi.

Era casi fácil olvidar ese hecho ya que estaban apuntado tan sólo a bloques de piedra. Pero lo averdad en las palabras de Amaya golpeó tanf uerte que Haruhi recordó que, apenas dos días atrás, estaba apuntando a chicos apenas unos años más mayores que ella.

Con intención de matar y destuir.

Sus manos empezaron a sacudirse y la Balanza desapareció de entre sus dedos, dejándolos enroscados alrededor del vacío aire. Sintió cómo su respiración comenzaba a acelerarse –igual que en las pesadillas- e inmediatamente se cayó sobre sus rodillas y puso las manos sobre su boca y nariz. El resto del mundo se distanció, incluso los sentimientos preocupados de sus afines, y contó justo como Kayo le había enseñado.

Siete dentro, once fuera. Siete dentro, once fuera, pensó, creando un ritmo que su mente pudiera seguir. Ni siquiera trató de razonar consigo misma, ensordeciéndose a la preocupación de sus afines, y sólo obligó a su cuerpo a respirar de nuevo.

Pero una mano se posó sobre su nuca, y sintió cómo su cuerpo empezaba a obedecer. Su corazón deceleró gradualmente de frenético a relajado, y sus pulmones siguieron la misma ruta. Sabía que Jousuke estaba ayudando; no la estaba curando –no estaba herida ni enferma- pero estaba animando suavemente a su cuerpo a reaccionar como debería con una sútil elemancia de Tierra.

Y de nuevo, la distancia entre ella misma y el Círculo Sanano era inimaginablemente amplia.

Un minuto después, Haruhi se sintió normal aunque ligeramente temblorosa, y miró hacia arriba para ver al trío de pie sobre ella.

- ¿ Te sientes mejor? – le preguntó Jousuke tranquilamente, y ella asintió.

- Toma, bebe algo – dijo Sonata, entregándole una taza. Haruhi la tomó agradecida, respirando entre sorbos de té helado.

'¿De verdad que estás mejor?' añadió Tamaki.

' No lo sé. Pero no puedo quedarme aquí sentada todo el día, así que voy a estar mejor.' Contestó ella, y ese fue el fín de las discusiones. Cuando sus piernas se sintieron un poquito más estables, se puso de pie finalmente y les agradeció su ayuda.

Pero no pudo enfrentarse a los ojos de Amaya.

- Recordaste la lucha – dijo Amaya, y siguió hablando con voz sorda antes de que Haruhi pudiese replicar- Sé que quieres irte, pero creo que necesitas hacer esto. Si te marchas, impedirás la curación y la aceptación de lo que hiciste. Aprender control significa no tener miedo de ti misma –ni siquiera de las partes de ti misma que puede que no te gusten. Y, más que eso, sabré que no eres la clase de persona que se rinde a mitad de algo. Demuéstramelo.

Haruhi asintió una única, brusca vez, y Sonata y Jousuke se apartaron del camino. Esta vez, cuando su Balanza retornó a sus manos, se obligó a tener paciencia y a concentrarse con fuerza en las instrucciones de Amaya.

- Tu cuerpo ya sabe cómo estar de pie y disparar gracias a tu elemancia, pero voy a hacer unos pequeños ajustes. En primer lugar, pon tu mano izquierda alrededor de la empuñadura mejor que bajo la culata; así te estabilizarás mejor –sí, así. – explicó, tocando las manos o las caderas de Haruhi para moverla de un lado a otro- Ahora mantente de pie con tu pie izquierdo adelantado. Has hecho bien la separación entre los hombros, pero tu peso debería estar ligeramente hacia delante y así sería más sencillo replegar tu codo izquierdo bajo tu cuerpo. ¿ Alguna vez has hecho artes marciales?

- No.

- Maldita sea. Bueno... ¿ sabes cómo, cuando tienes que hacer elemancia compleja que necesita que estés quieta, te mantienes en una postura de guardia relajada? Es parecido a esto... no estás rígida, pero no vas a desplomarte al suelo tampoco. Cierra tu ojo izquierdo y apunta. No dispares todavía, sino escoje simplemente algo que quieras golpear. Yo sugiero la diana más grande.

Y de repente, todo encajó en su lugar. Había una definición en todo lo que abarcaba su vista hasta la diana brillantemente coloreada. Aún estaba a cuatro metros de distancia, pero ahora parecía infinitamente más cercana.

La voz de Amaya era una estrella distante.

- Cuando quieras disparar, aprieta el gatillo con una presión constante. Si lo haces demasiado rápido te desviarás de tu objetivo. Así que, cuandoquiera que estés lista...

Durante un momento, Haruhi vio el bosque destelleando a su alrededor, pero cerró los ojos. No, esto es diferente. Esto es control. Esto es paciencia. Esto es...

Sin sangre sin gritos sin muerte pero habrá más y yo voy a estar preparada...

Forzando mis límites.

Y no supo que había apretado el gatillo hasta que la Balanza saltó de su mano y las olas rompientes sonaron en el aire. Su corazón palpitó de nuevo, y creyó que iba a tener otro ataque de pánico, pero se calmó en cuestión de momentos. Apuntó su Balanza hacia el suelo y Amaya avanzó.

- ¿ Qué tal lo ha hecho? – gritó Jousuke, pero Haruhi apenas podía oirle a través del timbre-choque en sus oídos.

La Elemental de Oscuridad esbozó su sonrisa de guerra.

- Casi centro-diana... ha acertado bastante fuerte en el círculo interior. No está mal, niña.

Sonata dejó escapar un alegre alborozo –y una avalancha de confetti de sus dedos- mientras que Jousuke asintió satisfecho. Amaya empujó unos paso atrás a Haruhi y dijo:

- Inténtalo de nuevo. Veamos lo lejos que puedes llegar.

Al final de la práctica, Haruhi no había acertado al centro pero siempre había golpeado la diana. Amaya mostró su aprovación con más sugerencias animadas y con comentarios coloridos hasta que ambas estuvieron de pie en el lado opuesto del jardín y disparando a los objetivos con movimientos sincronizados. A veces Amaya hizo que Haruhi disparara a ciegas, a veces que disparara múltiples balas sin volver a apuntar, y a veces incluso que tratara de disparar con una sóla mano. Incluso hubo algunas lecciones sobre cómo disparar con una sóla mano antes de terminar la clase por ese día.

- ¿ Quieres quedarte a cenar? – Amaya sonrió, pero Haruhi negó con la cabeza. Los otros dos Elementales ya estaban en el interior, y Haruhi apreciaba la momentánea privacidad. Ella y Amaya estaban sentadas en la hierba, recostadas contra las dianas y casi goteando del sudor. Haruhi se sentía algo exausta, aunque la respiración de Amaya apenas se había acelerado.

- Me gustaría, pero tengo que irme. El Club de Hosts –mis, eh, ya sabes- están siendo entrevistados sobre el Círculo muerto que encontraron en Ouran.

- Qué mal. Podríamos haber practicado un poco más.

- ¿ Puedo hacerte una pregunta rápida?

- Claro.

- Jousuke-san dijo que tú tenías un rifle, pero te he visto disparar una pistola más pequeña hace un rato. ¿ Qué quería decir?

Amaya sonrió.

- No se está volviendo loco, si eso es lo que piensas. Las Balanzas pueden evolucionar a medida que sus Elementales se hacen más competentes.

- ¿ Y eso es lo que hizo la tuya?

- Sí. Las de Bien, Sonata y Rai nunca lo hicieron, aunque no significa que tengan menos talento. Algunas simplemente no evolucionan. Supongo que la tuya nunca lo hará ya que ya es muuy avanzada. ¿ Sabes ya su nombre?

Haruhi inclinó la cabeza, confundida.

- ¿ El nombre de quién?

- El de tu... – e hizo un pequeño gesto con la mano que era un pantomima del disparo de una pistola. - ¿ Lo has encontrado?

- No – replicó Haruhi, extremadamente sorprendida- No sabía que tuviera uno.

Amaya convocó otra vez su revolver, y apuntó a la cámara circular. Vagamente, Haruhi pudo ver dos kanjis grabados en un círculo sobre el metal, y si entrecerraba los ojos lo suficiente, podía leerlos.

- Hendou. Cambio. – leyó, y Amaya asintió al desaparecer su Balanza.

- Las Balanzas son una parte de nosotros, pero también entidades separadas; tienen nombres diferente para que nosotros, sus poseedores, podamos recordar ese hecho. Los Elementales tienen que reconocer y respetar sus Balanzas o se volverán en tu contra – explicó- El nombre de cada Balanza es diferente, así que sólo tendrá sentido para ti.

Un pequeño estremecimiento de excitación recorrió a Haruhi cuando acercó su Balanza al nivel de sus ojos, girándola y buscando algo único. Cuando encontró un único kanji en la culata, no pudo evitar que una sonrisa subiera hasta sus labios.

- No me lo digas –dijo Amaya, cortándola- Guárdatelo para ti. Si quieres contármelo más tarde, bien, pero deja que tu Balanza sea tuya por ahora, ¿ vale?

- Vale – dijo Haruhi, y entonces se inclinó profundamente ante Amaya- Gracias. Por todo.

Amaya empujó su frente hacia atrás, juguetona.

- Vas a ser muy grande, niña. Espero que me dejes quedarme cerca para ver el espectáculo.

Mientras que Haruhi volvía en tren hacia Ouran, le dio vueltas al nombre de su Balanza en su mente y le gustó cómo sabía.

Kagiri – Límite.


Notas de la Autora: (25-II-2008): Siento mucho, muchísimo que me haya llevado un mes sacar adelante este capítulo. De todas formas, tengo una justificación maravillosa para el retraso. Había empezado a escribir este capítulo, pero se volvió tan largo que tuve que cortarlo por la mitad (y no es que esta sea una sección particularmente corta, tampoco; de hecho es mi capítulo más largo hasta la fecha). Esto significa, por supuesto, que la mayor parte del próximo capítulo está completa, así que debería poder subirlo en dos semanas en vez de, eh, en cuatro. Así que es una situación en la que todo el mundo gana –sobre todo mis lectores.

Mucha gente me está haciendo preguntas interesantes en los reviews, y lamento no poder contestarlas todas sin desvelar puntos fuertes de la trama. Si queréis hablar conmigo, enviadme un mensaje personal. No prometo revelar el final –ni siquiera lo que va a ocurrir en un plazo de dos capítulos- pero puede que tranquilice algunas de vuestras mentes. Incluso si tenéis preguntas que no tienen nada que ver con el tema (de hecho, me he leído la serie de Blending, aunque hace muchos años), estaré contenta de responderlas. Me gusta charlar con mis lectores; tenéis algunas ideas muy divertidas.

Gracias a ti, de nuevo; a todos los que me habéis estado leyendo. Es una gran alegría el saber que hay gente que espera con ansiedad mi "próxima continuación", y haré todo lo posible para subirla lo más rápido que pueda.


Notas de la traductora (5-V-2008): Lamento el retraso. He conseguido un trabajo de ocho horas hace poco, y entre eso y los estudios no he tenido mucho tiempo para traducir esta fantastibúlica historia.

Espero que hayáis disfrutado éste capítulo y que estéis siendo buenos chicos y prestando mucha atención –igual que en un capítulo de Se ha escrito un crímen. ¿Mencioné que a partir de ahora esto es como el juego de manos de un mago? Ahora lo ves, ahora no lo ves.