Que no os de pena Infamy, un OC creado para homenajear nuestra famosa frase de "La Torpeza es pecado". No me pude resistir a darle vida.


II. IRA

Infamy fue el nombre que le dieron a este primer homúnculo. Creado de una forma tan experimental que, por desgracia, no pudo salir bien a la primera.

Afortunadamente de los errores se aprende y el verdadero Pride fue todo un éxito significativo de la transmutación humana.

Infamy creía que había sido atrozmente castigado por alguna grave falta cometida, pues en los tiempos en los que pudo convivir con su padre era constantemente regañado. Sin embargo, lo que Infamy no sabía y que Wrath también desconocía, era que si en realidad había estado preso en una habitación infranqueable, fue debido a unas causas mayores de seguridad.

Por eso mismo, cuando éste fue liberado, lo primero que se le ordenó fue que permaneciera quieto y no molestara, a no ser de que se le reclamara en algún momento. Cosa, que no iba a suceder.

Este mandato fue incumplido y muy tomado a la ligera, cuando Wrath tuvo la oportunidad de encontrarse cara a cara con él.

Tampoco sintió lástima. Resultaba completamente absurdo que hubiesen liberado a un homúnculo para nada. Era tan inútil como una columna dispuesta en mitad de la sala y sin nada que poder sustentar.

El homúnculo observó a Wrath callado; con sus ojos negros y vivarachos reluciendo, que parecían albergar la esperanza y necesidad de que le ocupara con algo. Así pues, se le pasó por la cabeza que, dado a su aspecto de chico joven y entusiasta, podía cederle un uniforme militar y camuflarlo en cargos menores del ejército. A fin de cuentas, ¿Era él o no era el generalísimo?

Aquella misma mañana Infamy estornudó por primera vez en muchos años a causa de los rayos del sol dándole directamente en la cara, cuando iban rumbo a la oficina.

"No te separes de mi" -le había ordenado Wrath, dándole instrucciones. - "Y si alguien te pregunta por tu nombre eres Pol Burke."

Por eso no comprendió muy bien por qué se molestó cuando a la octava vez que tropezó, cayó sobre él tirando al suelo a un militar con malas pulgas que también se le puso por delante.

-Mira por dónde vas. -le gritaron.

-Fíjate más y ten cuidado.

-No puedo si tengo que no separarme de usted. -contestó como un autómata.

-Estás tropezando mucho. -le dijo Wrath molesto. Puesto que pensó que pasaría más desapercibido, y no era así.

-No estoy acostumbrado a llevar zapatos y ropa tan ancha... Además pica y se me engancha.-agregó, intentándose rascar y descosiéndose de paso la manga de la camisa con la esquina de una mesa.

La situación comenzó a ser un tanto desesperante en los pasillos. Pero el irritable día de Wrath no había hecho más que comenzar.

Le ordenó a Infamy una tarea muy fácil: realizar copias de documentos y de los informes creados por Riza. Él no era en absoluto estúpido, pero no se fiaba de que comenzara a usar tan pronto el teléfono.

Aunque tuvo serios problemas para mantener el equilibrio sentado en una silla, finalmente Infamy lo consiguió y sumergió la punta de la pluma en el tintero para comenzar a copiar. Con tal mala pata que al sacarla, volcó el tintero por encima de todos los papeles.

-¡Hala! -se sorprendió. -Qué negro... No pasa nada. -habló luego con convencimiento para si mismo, cogiendo los papeles empapados y sacudiéndolos para que se fuera la tinta. Un sin fin de gotitas salpicaron toda la oficina, poniendo todo perdido.

-¡¿Pero qué haces?! ¡Para! -le grito Wrath.

Infamy obedeció en el acto y dejó caer todas las hojas al suelo, quedándose muy quieto. Mientras escuchaba lejano a su superior protestar por haberse cargado días y días de ardua investigación. Entonces distinguió sobre la mesa una pistola que también se había ensuciado con todo el paripé.

Con muy buena voluntad, sintiéndose muy capaz, la cogió para limpiarla, mientras el otro recogía el estropicio ocasionado en pocos segundos. Frotó su superficie contra la tela azul de la chaqueta del uniforme y...

¡BAM!

¡CRASH!

Una bala perdida destrozó el cristal de la ventana de enfrente poco antes de que se escuchara un grito de dolor proveniente desde el cortile.

Muy asustado y pálido, Infamy dejó caer el arma tal y como había hecho con los papeles, que al chocar contra el suelo volvió a dispararse dándole de lleno en la cabeza al generalísimo; que todavía sin creérselo del todo recibió el doloroso impacto.

Desde el exterior de la oficina, se oían a los apurados de los militares que corrían a socorrer al hombre. Pero él estaba bien... Tan sólo había reflejado en su rostro una severísima mueca de puro odio; estaba rojo de cólera. Más aún, cuando sus subordinados preguntaron a Infamy quién era y contestó correctamente esto:

-Soy Infamy, pero él me ha dicho que en caso de preguntarme contestara que soy Pol Burke.

Sin que el día llegara a terminar, Infamy fue devuelto al lugar del que habían partido. Conducido de malas maneras; sin miramiento alguno.

La ira fue incontrolable en su compañía; aunque Wrath no lo mató ahí mismo delante de todo el mundo, en cuanto tuvo oportunidad; nada más regresar, desenfundó su espada y como haría un loco por detrás viajando en un autobús, lo degolló sin piedad.

Infamy cayó al suelo de bruces, comenzando a formar en torno a él un hermoso charco de sangre.

Los ojos de Wrath centelleaban queriendo ensañarse aún más. Pero Infamy no se levantaba.

-¡¿Se puede saber qué te pasa?! ¡¿Por qué no te regeneras?! ¡Levántate! -le ordenó, totalmente ido.

Sin muchas ganas, Pride apareció entorno a ellos:

-No tendrías que haberlo hecho. A él le cuesta volver a la vida más que a nadie... Lo está poniendo todo perdido. Un ser tan torpe jamás debería haber salido de aquí.

Colérico, Wrath volvió a asestarle otro corte en la espalda.

Total, de todas formas; visto lo visto, le iba a tocar limpiar.