"The Flame Alchemy: El Némesis"

By

AnneNoir


Disclaimer: Todos los personajes, el contexto y la historia originales pertenecen a Hiromu Arakawa y demás compañías con Copyright sobre el anime. Sin embargo, personajes nuevos y la historia aquí presentada es propiedad exclusivamente mía. Soo… si copias un solo pedazo te demostrare todo lo que una persona puede hacer con un tenedor… y mira que soy agresiva… grrrr… ÒwÓ


Advertencias:

-Joder, que no eh tenido mucho animo para hacer cosa muy fuertes, solo para deprimirse un rato, pero ya verán que muy pronto me voy a aparecer con un buen lemon o alguna pelea sangrienta XD


Este chap esta dedicado a:

-A Azumi-93 que me dio dos imágenes hermosísimas¡cosas como esas hacen que me venga la inspiración!

-A Vale Black, por que simplemente me hiciste sentir bien, y eh descubierto que tenemos mucho en común! (Sorry, por no dejarte reviews!!!! XD)

-Y a Sherrice Adjani, por la charla por el Msn Me diste el último impulso para terminar el chap.


Notas básicas:

0.-oºo-.0 cambio de escena.

-Entre guiones- Dialogo

-"Entre comillas"Pensamientos.

cursiva Sueños


Recapitulación

Conocí tanto a Riza y a su padre, que como dije confirme que ellos se parecían en mucho más de lo imaginable, además de poseer aquella misma capacidad para actuar, por no decir mentir, ellos compartían algo más.

Algo profundo, su estado de animo, por ejemplo era casi idéntico, si Riza se despertaba de mal humor en general, su padre también lo hacía, si Hawkeye estaba alegre Riza se sentía muy alegre también, deprimidos, misteriosos o… con ganas de hablar… todo igual.

Por eso en este momento en que Hawkeye ya no esta en este mundo, en que ellos han sido separados tan violentamente, no eh podido evitar preguntarle a Riza:

-¿Acaso te sientes muerta?-

Ella se volteó y me miró.

Con una sonrisa.


Capitulo 6

"Recuerdo olvidado"


-¿Acaso te sientes muerta?-

Una pregunta demasiado sentimental para mi gusto. Roy siempre ha sido un tipo bastante… verborragíco… bueno, no se si decirlo así… pero siempre suelta esta clase de preguntas sin sentido, o demasiado profundas que en su boca suenan a una burla. Y aunque se que no es eso lo que el pretende es la impresión que da.

-¿Debería sentirme así, Señor Mustang?-No puedo evitar sonreír.

Me mira con algo de recelo.

Seguramente no cree que yo tenga la capacidad de bromear en este estado. Sin embargo, la muerte de mi padre no es una ancla que me tire hacía abajo, es como una cadena cortada. El problema es que cuando se esta acostumbrado a vivir encadenado, la libertad es una crueldad.

-No me gustan las preguntas retóricas.-

-Pues no veo otra manera de contestar a una pregunta como esa.-Cojo las dos tazas de café y las pongo sobre la mesa, me siento frente a el. Y creo que por primera vez soy capas de sostenerle la mirada.

-¿Directamente?-

-No es la clase de preguntas que buscan una respuesta directa.-

-Pues la mía si.-

Suspiro.

-No se como se sienten los muertos Señor Mustang…-

Llamarle por el apellido y con tanta formalidad, es una muy buena defensa, me hace sentir más segura. No quiero que piense que todo se ha detenido aquí desde que el partió, las cosas avanzan, y dos años son suficientes para convertir en un extraño a la persona más amada. Dos segundos también lo son.

-Pues entonces solo dime como te sientes.-

-Extraña-

-¿Extraña? Eso no es un sentimiento.-

-La muerte es una situación nueva para mi señor Mustang, tal vez este en un estado de shock.-

-Las personas en estado de Shok no son sarcásticas.-

-¿Como lo sabes?-

No contesto.

Una victoria para mí.

-Como puede ser nueva si tu madre murió antes que tu padre…-

Una victoria para el.

No puedo evitar quedarme mirándolo, eso fue cruel. El tema de mi madre no es uno para tratar en un momento como este. No soy inmadura como lo era seis años atrás, yo tengo una madre, muerta, pero la tengo. Y Ahora tengo un padre muerto también. Y aunque mi mente me grita que es tiempo de descubrir todos los velos, mi corazón esta asustado. No quiero salir herida, no quiero descubrir un secreto en el que pusieron tanto empeño en ocultar. Un secreto cubierto con sangre.

-Lo siento.-Murmura.

Se que lo lamenta. Pero yo solo puedo beber un sorbo de café y recordar.

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Cuando decidí mostrarle el altillo a Roy, había decidido que lo que quería era ponerlo un pie delante de mi padre. Quería poder sentir con Roy la conexión que sentía con mi padre. Quería liberarme de aquel aspecto adulto del que Sally hablaba. Por que descubrí que me hubiera encantado ser simplemente la hija de Hawkeye, no su apoyo.

Supongo que cuando dije quererlo, no estaba pensando lo que podría suponer.

No me gusta justificarme, pero tenía claro de que me había equivocado.

Además, mi padre me había dejado el paso abierto, como si no le importara si yo decidía remplazarlo. Una posición desafiante.

Tampoco quiero pensar que lo hice por despecho, pero mi padre y yo nos estábamos poniendo a prueba el uno al otro.

En el altillo le dije demasiado a Roy para una sola noche, le confié tanto y mucho más.

Y lo peor fue que al quedarme dormida, no volví a soñar con la mujer. El tema de los sueños que tenía en aquel lugar me resultaba irrealmente cierto estando en aquel lugar, y puro sentimentalismo cuando me alejaba de allí.

Por lo que después de contarle a Roy todo lo que le conté en el altillo, me sentí como una completa idiota.

Los sueños son personales. Y lo son por que son muy subjetivos, demasiado. Incluso más que las opiniones, ya que estas son a veces influenciadas por otras personas. Sin embargo los sueños son un reflejo de nuestra alma, lo que deseamos, pensamos, lo que somos, lo que fuimos, y ciertas veces, hasta lo que seremos.

Mis sueños eran mi escapatoria, eran mi vista al mundo que hubiera podido ser si yo hubiera sido solo la hija del Alquimista Hawkeye. Si mi madre no hubiera muerto.

Aquella noche, soñé con la vida de otra persona, de otra Riza Hawkeye, de otro Adler Hawkeye. De otra Elizabeth Hawkeye.

Y del mismo Roy Mustang.

Roy era mi salvavidas, mi conexión con aquella vida diferente. Era el lazo, el puente, y la unión.

Pero no era mi rescatador, ese trabajo era mío, lo que significaba que de mi padre tenía que salvarme yo misma. ¿Cuándo paso a ser de mi par a ser mi opuesto?

Yo no lo odiaba, pero no quería lo que el quería.

No lo quería.

Y el se dio cuenta de que aquello. No se si el sabía de mis sueños, no se si conocía mis deseos, pero sabía que yo quería romper el circulo, y yo sabía que el haría todo lo posible por evitarlo. El jamás dijo nada como eso, jamás lo diría. Pero se enteró, tal vez fueron mis deseos tan fuertes que el pudo percibirlos aquella misma noche.

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Muchas veces el saber que alguien esta muerto no te da tristeza. Yo he aceptado que mi padre esta muerto, pensar en ello no me da tristeza. Mientras veía su cuerpo muerto no sentía tristeza, cuando tuve que pensar en el funeral no sentí tristeza.

Me pregunto si eso es normal.

Sin embargo he descubierto que lo que realmente me da tristeza es recordar. Recordar hace que se me llenen los ojos de lágrimas. Por experiencias pasadas he aprendido que para evitar que las lágrimas se derramen hay que aflojar el cuerpo, respirar profundo y centrarse en cualquier cosa del presente, no recordar.

El silencio entre Roy y yo ha hecho que los recuerdos acudan a mi mente, los recuerdos felices. Y me sorprendo de tener aún esa clase de recuerdos.

Últimamente las cosas empeoraron tanto que me era imposible recordar momentos agradables, ya que el horrible presente me atormentaba. Me hacía desear que llegara este momento lo más rápido posible. Pero ahora que ya soy libre de El, sus buenos recuerdos me vuelven a atar a este lugar y a El.

-No llores por favor. Lo siento.-

-Yo también.-

Se que Roy no soporta ver a las personas llorando.

Le incomoda.

A mucha gente le sucede esto, al no saber como reaccionar, como consolar a esta persona tan amada, verla sufrir sin saber como actuar se convierte en incomodidad. Y no se dan cuenta de que el mejor remedio es el desahogo, dejar que todo salga. Y se acabe finalmente.

Roy es de estas personas.

No digo que yo sea una persona amada para Roy. Pero nos criamos juntos, compartimos gran parte de nuestras vidas y nos es imposible no considerarnos el uno al otro.

-No es por lo que dijo.-

No tengo recuerdos de mi madre, jamás me pongo triste al hablar o pensar en ella. Es una de las ventajas de no recordar. Sin embargo, como no recuerdo no puedo atarme a ella, y eso me provoca más tristeza. Si llego a tener hijos, no podré hablarles de su abuela, no podré cantarle canciones de cuna que ella me cantara, no… no lo se, porque no recuerdo nada de ella.

-Pero… aún así…

-No. Esta bien. Tienes razón. Pero lamento responderle que no recuerdo nada de la muerte de mi madre…-

-Lo se. Por eso lo siento.

-¿Lo sabe? Oh! Claro que lo sabe…-

Lo miro y veo sus orbes mostrando cierta intimidad conmigo, el y yo compartimos muchas cosas. No debo olvidarlo. El entiende muchas cosas también que las personas que me han rodeado en los últimos años no entendían. Y yo me había olvidado de que existían personas que eran capases de entenderme.

El sabe muchas cosas de mi, yo compartí mis deseos con el. Incluso mis deseos de querer conocer a mi madre.

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Durante los meses siguientes a la conversación que yo y Roy tuvimos en el altillo, el intentó volver a abordar el tema de mi madre. Sin embargo la vergüenza me impedía hablar con el del tema. Solo lo evite e hice que las cosas se distanciaran cada vez más. Tanto así que no volví a subir al altillo en demasiado tiempo, me parecía infantil, y sentía que a Roy seguramente le parecería ridículo.

Para comienzos de Marzo roy ya llevaba con nosotros un tiempo. La dedicación de mi padre para enseñar me parecía asombrosa. Le gustaba lo que hacia, lo disfrutaba, y dado todos los conocimientos que poseía también lo disfrutaba Roy.

Claro que con el paso del tiempo, y la dedicación constante a convertirse en un alquimista como mi padre, lo fueron alejando de la infancia, por ende de los juegos y de mí. Dicen que los hombres maduran más tarde que las mujeres, tal vez por eso Mirielle dejo de ser mi amiga hacia tanto tiempo y Roy recién comenzaba entonces a abandonarme.

Lo quisiera o no yo seguía siendo una niña en apariencia y un muchacho no hablaba con niñas, hablaba con mujeres o muchachas de su edad. Y Roy parecía llevarse bastante bien con Mirielle.

Ya lo había notado yo.

Si lo había echo.

También me sentí tonta al darme cuanta de lo mucho que me molestaba que el y Mirielle se llevaran tan bien, lo odiaba.

Sin embargo aunque trataba de disimularlo lo mejor posible, Sally y mi padre solían bromear mucho sobre este aspecto y yo no podía más que dejarme en evidencia ante tanta burla junta.

Aunque me aliviaba pensar que roy no se daba cuenta, en aquel momento parecía bastante distraído en aquel aspecto.

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El ocho de mayo, el día que se cumplió un año de la llegada de roy al pueblo, me levante muy temprano y corrí a la cascada, esa mañana llegué a la cima. Y me sentí un paso más cerca de Roy. Yo tenia que cumplir mis objetivos para poder ayudar a Roy en los suyos, aunque de momento el no me necesitara, yo estaría allí para cuando el momento llegara. Pero tenía que ser fuerte, y ser capas de valerme por mi misma.

Paso otro año más y se cumplieron los dos años desde que Roy había llegado a nuestro pueblo, se había incorporado tanto que ya era parte de el. Se movía con la facilidad con la que yo lo hacía, y para mi disgusto se convirtió en todo un galán para las muchachitas de la edad de Mirielle. Para mi era insoportable, y solía enfadarme bastante con el por esta razón. Y mi padre se divertía a costa nuestra.

Hablando de mi padre, las cosas entre el y yo se habían estancado. Ambos seguíamos compartiendo el círculo y desgastándolo al mismo tiempo. Pero no había señas de que las cosas entre roy y yo ayudaran a este desgaste, ya que como lo había dicho, Roy y Yo no nos llevábamos tan bien como en el primer año. Sally solía recomendarme que Roy y yo hiciéramos más cosas juntos, como ir al río, explorar los bosques o las cuevas del sur, como ataño.

Sin embargo por mucho que me ilusionara la idea, al instante recordaba que si roy quisiera pasar el tiempo con alguien sería con Mirielle. La hermosa y perfecta Mirielle.

Hubo un par de noches en las que llore por esta razón, y me di cuanta de que estaba intentando cambiar por Roy. Para que yo fuera de nuevo la que acaparara toda la atención de Roy.

Yo, la que siempre fue segura de si misma, yo que defendía mi forma de ser, de ser siempre yo misma, quería cambiar, ser otra persona, solo si esto hacía que Roy se fijara en mi de nueva cuenta.

La tristeza solía invadirme en las noches, siempre, sin embargo, aunque mi corazón y mi alma me lo pedían no volví a subir al altillo en busca de respuestas y consuelo. Solo me acurrucaba entre las sabanas temblando y rogando por que la noche pasara lo más rápido posible.

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En Enero de 1899 llego al pueblo un profesor de central. El Profesor Jenkins era un hombre muy culto y educado. Había comprado un edificio antiguo en el pueblo pero muy elegante, y lo había reparado y remodelado. Y había abierto una escuela.

En el pueblo jamás había habido una escuela, los padres enseñaban a los hijos lo que sabían y normalmente no iba más allá de leer escribir, y hacer algunas cuentas. Al fin de cuentas los hombres solían aprender los oficios de sus padres, y las mujeres se casaban y se dedicaban a criar hijos y mantener el hogar.

Mi padre no estaba de acuerdo con estas ideas y por esto me educaba a mi en todo lo que el pudiera saber, desde leer y escribir, algebra, geografía, biología y más que nada la ciencia de la alquimia.

Sin embargo jamás había habido una escuela para mujeres lo suficiente cerca como para enviarme. La más cercana era en Ciudad del Este, Roy me había dicho que había asistido a una para hombres en Central y que cerca de esta estaba la de mujeres, la mayoría de las estudiantes eran internas ya que venían de ciudades lejanas.

Volviendo al profesor Jenkins, había que admitir que el comienzo de su escuela no fue muy alentador. Como dije la gente jamás había necesitado de un maestro en el pueblo, por lo que consideraban una perdida de dinero enviar a los niños a una escuela.

Sin embargo aunque los primeros dos meses sus alumnos no pasaban de dos hermanos, el hombre no se había retirado.

Era una persona amable que congeniaba con las personas del lugar, aunque sus nivel académico era altísimo para el pueblo, no era una persona ególatra ni despectiva. Tenía un ama de llaves y una sirvienta, algo muy ostentoso para un pueblucho como el nuestro, pero las trataba muy bien por lo visto.

La sirvienta no hablaba con nadie, pero el ama de llaves hablaba por las dos. Congenio muy rápido con Sally. De allí nos enteramos que el nombre del ama de llaves era Bernadine Perkins, o simplemente la señora Perkins y que la silenciosa muchacha era Arella, la nieta de la señora Perkins. Arella era sordomuda.

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La primera vez que yo hablé con el profesor Jenkins, fue durante febrero de aquel mes.

Yo había ido a hacer las compras a la feria de la mañana con Roy. El y yo nos habíamos dividido las compras por la mitad para hacerlo más rápido, y a mi me había tocado la parte norte de la feria. Donde vivía el profesor Jenkins. Normalmente pasaba frente a la casa del Profesor, me gustaba la forma en la que había remodelado aquella vieja casona, se necesitaba buen gusto para lograrlo, y mucho dinero.

En la puerta había un gran letrero que rezaba: "Escuela: Profesor H. Jenkins". Normalmente las puertas estaban cerradas a esas horas del día, sin embargo, esta vez estaban abiertas, la curiosidad pudo más que yo.

Al comienzo solo le di una hojeada para ver que era lo que veía hacía adentro. Había un largo pasillo, que acababa en una puerta de vitró muy colorida. Disimuladamente me acerqué un poco más tratando de pasar inadvertida y asegurándome de que no hubiera nadie en la casa.

-¿Te agrada como ha quedado?-

-Ahh!-

Del susto solté la bolsa de mandarinas que llevaba en las manos, y todas rodaron por el suelo. Me gire para encontrarme con un hombre de unos treinta años, con el cabello espeso aún oscuro y un rostro amable. No distinguí si sonreía o no, por la vergüenza.

-¡Los siento!- Exclame sintiendo toda la sangre venírseme a la cara. Me agache y comencé a recoger todas las frutas y volviendo a meterlas en la bolsa para poder salir lo más rápido posible de aquel lugar.

Sin embargo el hombre me detuvo.

-Tranquila. ¿Acaso no estabas mirando la Vidriera de la puerta del fondo? Ven te invito a pasar, si te interesa puedes verla más de cerca…-La voz calma y segura del hombre me dio confianza, y además descubrí que sonreía con gracia.

-No es necesario…-Pero el no me dejo continuar.

-Mira, es un vitró muy hermosos¿no es así? He conseguido los siete colores y yo mismo he hecho el diseño. Por supuesto lo he mandado a fabricar, no me llevo muy bien con los trabajos pesados…-

Observé el vitró maravillada. Era hermoso, el diseño y los colores.

-Es… muy bonito.-

El me sonrió y luego dijo:

-Soy Henry Jenkins, el profesor Jenkins, según dicen por aquí… pero supongo que ya lo sabías…

Le sonreí.

-Si, así es… las noticias interesantes corren en un pueblo tan pequeño…-

-Ahh! Así que no eres una niña tímida como las demás, la mayoría no me habla, o lo hacen de forma muy impersonal…-

Era normal. La mayoría de las niñas estaban educadas para respetar a sus futuros maridos y a cualquier hombre. Menos Mirielle, por supuesto. Además era normal que se sintieran intimidadas con un hombre con su categoría social, y cultural. Y por supuesto, como decía Mirielle muy seguido, de su guapeza exuberante.

-Bueno, si prefiere que…

-No, no, de ninguna manera. En realidad me ha sorprendido bastante el estilo tan arcaico de educación que tienen en estos lugares, bueno excepto por una muchacha que ha estado abordándome… bastante repetitivamente…-

"Mirielle, seguro" Pensé.

-¡Pero no importa!-Prosiguió el Profesor.-Ehh…, eh sido descortés¿cual es tu nombre jovencita?

-Riza, Riza Hawkeye.-

-¡Ahh! Si, ya lo sé, la hija del alquimista de la llama, Hawkeye-san.-

-¿Cómo…?-

-Bueno, como tu dijiste las noticias interesantes corren rápido en este pueblo. Y además tengo un ama de llaves bastante cotilla…

Me reí y el rió con migo.

-¿Y dime que edad tienes Riza-chan?-

-Acabo de cumplir los nueve años, Profesor.-

-¿Ahh, conque nueve? Y dime te gusta estudiar…?

-Sip, mi padre me enseña…-Asentí orgullosa. Yo debía ser la niña más culta en todo aquel pueblo, y aquello me llenaba de orgullo.

-¿Que cosas te enseña tu padre?-

-Bien, me enseñó a leer y a escribir. Me enseña aritmética, y algo de geografía y mucha ciencia…!-

-Ah¡La alquimia! Una ciencia que yo jamás eh podido dominar. Sin embargo eh estudiado mucha física y química.

-¿Química¿Y física?

-Así es, es una forma diferente de ver la alquimia.-

-Mi padre no me enseña mucho acerca de alquimia.

-¿Ah no?-

-No, pero me enseña mucho de las demás cosas.

-¿Ya veo… y no te gustaría que yo te enseñara un par de cosas? Podría darte clases de Física y de química. También son interesantes las clases de historia, y por supuesto los idiomas ¿Conoces algún idioma?-

Negué muy ilusionada. Sería genial la idea de poder aprender todo aquello.

-Pues hay muchos, tan solo piensa que en todos los países que nos rodean, cada uno tiene su propio idioma, e incluso hay lugares dentro de Ametris que usan otros dialectos.-

-¡Genial…!-Pero recordé también, que mi padre era quien me enseñaba, y además estaba el tema del dinero.

Debía ser bastante caro pagarle a un profesor que supiera tanto, y los ingresos que teníamos tenían que ser para la investigación de mi padre. El noto mi duda, supongo, ya que agrego con dulzura.

-Me gustaría enseñarte, sería para mí un honor. ¡Te pagaría por que te convirtieras en mi alumna!-Soltó haciéndome reír. Supuse que bromeaba.- ¡Yo le pagaría todo el dinero del mundo, si lo tuviera, por venir profesor!

-¿De veras¿Entonces que te parece si quedamos en que ninguno le pague al otro?, ven como favor. Además ahora que tu padre tiene un estudiante tiene que dedicarle tiempo a el. De esa forma podrás ayudarlo.-

A mis nueve años no me di cuenta de que era prácticamente irreal que un hombre de la categoría del profesor Jenkins diera clases gratis. Por entonces no sospeche siquiera de los motivos por los que lo hizo.

Acepté feliz.

-Señor Jenkins, el almuerzo ya está listo.-

-Gracias señora Perkins.-Le dijo cordialmente el hombre a la mujer.-¿No quieres quedarte a almorzar Riza-chan?

-¿¡Almorzar!? Dios¿que hora es?-

El muchacho miró un reloj de cadena que llevaba en el bolsillo.

-Las doce y cuarto¿por qu...?-

-Ahh¡Roy va a matarme¡¡Lo siento, tengo que irme!! –Salí corriendo por la puerta pero volví considerando que estaba siendo demasiado descortés, y solté un:-¡Fue un placer profesor¡Muchas gracias por la oportunidad!- Y antes de que me dijera nada salí corriendo del lugar.

Me recorrí toda la feria buscando a Roy, y como no lo encontré me dirigí corriendo a casa de Sally, seguro, que estaría allí, solo esperaba que no fuera a hacer un lío por mi tardanza, Roy solía ser más sobre protector que mi padre. Y aquello solía resultar molesto, aunque me agradara en cierta forma. Como el ya formaba parte de nuestra familia, se había tomado con mucho esmero el trabajo de hermano mayor.

Como lo predije, tan solo cruce la entrada me encontré con un Roy bastante enfurecido, pero antes de que pudiera comenzar a gritarme, Sally se apareció de salvataje.

-¿Por que tardaste tanto?-Sally no lucia enfadada, ya que no era necesario, era casi imposible que me pasara algo malo en un pueblo tan pequeño, pero roy se regia por su idea de ciudad central donde por lo visto no dejaban los niños a su antojo.

-A que no adivinas…-Quería comentarle a Sally primero para que ella hablara con mi padre, pero detrás de ella salió mi padre. No sabía que ese día el iba a venir al pueblo.

Ya no venía con tanta frecuencia.

-Debe ser algo bueno por tu expresión.-Me soltó el. Lucía bastante feliz. Me pregunto si habría sentido mi alegría.

-El Profesor Jenkins me ha mostrado su casa…

-¿El Profesor?-Sally me miró curiosa, y luego le dio una mirada extraña a mi padre.-¿Y que tal es, es bonita?

-Oh, no eh visto mucho, estuvimos hablando y me ha ofrecido que me incluya en su escuela… gratis…-Dude con lo del final. Sally sonrió y volvió a mirar a mi padre. Sin embargo mi padre frunció el seño y negó con la cabeza.

-Para que quieres si yo puedo ayudarte en todo lo que quieras saber. Entrar en una academia no es necesario.

-¿Por que no?- Le pregunte bastante enfadada.

-Riza…-Mi padre me hablo en un tono de advertencia. Noté a Sally mirándonos con el seño fruncido a ambos y a Roy que observaba todo con detenimiento.

No me gustaban los espectáculos, y a mi padre tampoco. Pero no podía entender la poca flexibilidad de mi padre.

-Esta bien.-Murmuré, pero antes de escuchar la respuesta de mi padre, me di la vuelta y salí de la casa.

La feria estaba acabando, así que al sentir la voz de Roy llamándome, procuré mezclarme entre la gente que aún quedaba recogiendo su mercancía. Quería alejarme de todos ellos aunque solo fuera por un rato. Así intenté irme a un lugar donde Roy no me buscara. Me fui a mi casa. Seguro que todos pensarían que yo me iría a esconder a cualquier lugar menos allí. Pero tome otro camino para que no me encontraran.

Cuando me hallé con la casa vacía no supe que hacer. Estaba muy enfadada, no podía dejar de preguntarme quien era el para prohibirme algo. Tenía mucho calor, y comencé a llorar. Tenía la vista nublada, supuse que era por las lágrimas. Subí rápidamente al segundo piso, e hice lo que jamás me hubiera atrevido a hacer, entrar en su recamara. Y comencé a buscar en todos los sitios, el buró, en el escritorio, el armario, en las cajas, en todo lugar posible. La buscaba a ella. Quería saber… cualquier cosa… solo saber…

No encontré nada. Nada.

Me dejé caer en el piso.

Y creó que me quedé dormida.

-Riza… Riza-chan, cariño…-

La voz normalmente serena de mi padre me sonó nerviosa, alarmada. Sentí las manos de mi padre muy frías al tacto con mis brazos.

-Riza… ¿me escuchas?-

Si le escuchaba, pero me sentía muy cansada, los párpados me pesaban y no podía abrirlos, cuando lograba abrirlos un poco, el aire frío hacía que me ardieran y volvía a cerrarlos, veía nubloso.

Me sentía enfadada con mi padre.

Escuche la voz de Roy.

-Esta muy roja…-

Una mano muy fría me toco la frente.

-Está ardiendo… debe tener fiebre…-

De nuevo la voz de Roy. Unos brazos fuertes me cobijaron, entonces sentí la voz de mi padre sobre mi cabeza.

-Ve con Sally y cuéntale, que llame al medico. Ve lo más rápido que puedas.-

No entendí muy bien. ¿Acaso yo era la que tenía fiebre¿Entonces por que sentía frío?

-Vas a estar bien, Riza-chan…mamá va estar cuidándote, ella siempre lo hará…-

-Quiero… una foto…-Solo eso. Quería verla.

Sentí que caía en un sopor muy fuerte, un sopor oscuro, pesado. Unos brazos calidos pero delgados me sostenían, los cabellos que me hacían cosquillas en la cara, enmarcaban un rostro de tez parda. Y sus labios suaves me besaron la frente.

¡Cuánto hacía desde la última vez en la que había vuelto a estar en sus brazos!

Sentí que la pesadez desaparecía y flotaba entre las telas suaves de sus vestidos.

Gasas.

De colores claros, y los colores se fueron moldeando hasta formar una tez clara con cabellos castaños.

-Okaa…chan…-

-¿Riza…?-La voz de Sally acompaño el rostro de cabellos castaños.

Sally estaba conmigo, y yo estaba en una cama… ¿sería la mía? Si, aquel era mi techo… el de mi cuarto…

-Riza…-

La mire a los ojos, pero no pude responder a su llamado.

Tenía la garganta seca.

Me raspaba y dolía mucho.

Agua… necesitaba agua…

Pero las palabras no salían.

Movía la boca, pero no salía nada… Creo que Sally debió leerme los labios, o simplemente lo hizo, porque me alcanzo un vaso con agua a los labios.

-El medico llegará mañana cariño… ya todo va a estar bien…-

¿Donde estaba mi papa¿Dónde estaba Roy?

El agua actuó como un sedante ya que al instante la fatiga en los parpados y el entumecimiento me invadieron. Intente mantenerme con Sally pero no pude, ella me arrastraba, con su voz suave, con su canción de cuna, su arrullo…

Come stop your crying… Vamos, deja de llorar.

It will be all right… Todo estará bien.

Just take my hand… Solo toma mi mano,

Hold it tight… Sostenla fuerte.

I will protect you… Yo te protegeré

from all around you… De todo a tu alrededor.

I will be here… Yo estaré aquí

Don't you cry… No llores.

For one so small, … Para ser tan pequeño

you seem so strong… Luces muy fuerte

My arms will hold you,… Mis brazos te sostendrán

keep you safe and warm… manteniendote seguro y caliente

This bond between us… Esta unión entre nosotros

can't be broken… No puede ser rota

I will be here… Yo voy a estar aquí

Don't you cry… No llores.

'Cause you'll be in my hear… Por que estarás en mi corazón,

Yes, you'll be in my heart… Si, estarás en mi corazón

From this day on… Desde este día

Now and forever more… Ahora y para siempre.

You'll be in my heart… Estarás en mi corazón

No matter what they say… No importa lo que digan

You'll be here in my heart, always… Tú estarás en mi corazón, siempre.

La voz suave me embriagó.

Me adormeció dentro del sueño…

Corrí con ella de la mano, tratando de no caer, pero cuando lo hice ella se inclino sobre mi para alzarme y alentarme a seguir.

Me abrazo y me beso infinitas veces.

Me aferré a su cuello y me abrasé a su falda, me hundí en su pecho.

Escuché su corazón.

Sentí sus lágrimas.

Y olí… olí…

¿Su sangre?

Sus manos y las mías…

¿Cubiertas de sangre?

Su vestido blanco…

No, carmín…

Poco a poco tornándose carmín.

El altillo.

La luna.

Un círculo de transmutación.

Sus brazos envolviéndome.

Su rostro triste.

Despidiéndose.

Sus labios.

¿Que decían?

¿¡Qué dice!?

¡NO TE OIGO!

¡¡MAMA!!

"Lo siento"

-¡¡Noo…¡¡¡No…¡¡¡Mama¡¡¡Mama!!!

-Shh…, Shh… Ya… Tranquila... Tranquila… Estoy aquí… Shh…-

La voz de Sally me arrullaba.

Comencé a llorar… ¿Qué había sido todo aquello?

Las caricias de Sally me adormecieron nuevamente, pero en un sueño intranquilo, ya que no era mi madre. La mujer de cabellos negros y sedosos. Esa era mi madre.

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Sally me contó que me habían encontrado con fiebre el día que había "peleado" con mi padre. Una fiebre muy alta. La primera noche me la pasé delirando entre sueños y gritando por mi madre. La fiebre no bajó. A la mañana siguiente con el primer tren llegó el doctor.

Una neumonía, fue su veredicto.

Les dio algunas indicaciones, pero dijo que solo se podía esperar. Dependiendo de que clase de neumonía fuera, saldría o no.

Por lo visto tuve suerte, a los tres días la fiebre ya había cedido casi por completo. Sin embargo yo no me sentía mejor. Mi padre se quedaba con migo muchas horas, pero yo prefería no mirarle.

Mucho menos hablarle.

Aunque la medida la tome con casi todos incluso Roy y Sally.

No estaba enfadada ya.

Lo que me preocupaba era el sueño. Yo sabía que me habían oído gritar por mi madre, y no quería que me preguntaran. Me sentí descubierta y débil ante los ojos de estas tres personas que nucleaban mi vida.

Cuando era mi padre el que me acompañaba, solía hablarme un tiempo en el que yo fingía dormir, aunque fingir no sirviese de nada con el. Luego se sentaba a los pies de mi cama y ponía sus manos sobre mis pies.

Se quedaba así por horas.

No me incomodaba ni me asustaba. Estaba bien. Pero no podía hablar con mi padre, ya que yo sabía que el me ocultaba muchas cosas, y hasta que no me las dijera nada saldría para adelante.

Durante las mañanas venía Sally, y mandaba a mi padre a descansar.

Sally me daba de comer y me ayudaba a bañarme. Y me hablaba montones intentando que yo respondiera. Se despedía de mi con voz más triste que cansada o exasperada. Y entonces volvía mi padre.

Roy se aparecía de vez en cuando, pero siempre que hubiera alguien más en el cuarto, ya fuera mi padre o Sally. Las primeras veces me hablaba, las siguientes, dejo de hacerlo y solo venía por momentos a echarme un vistazo. Sin decir nada, sin hacer nada.

Una tarde Sally dejó de hablarme repentinamente. Se quedó callada unos cuantos minutos. El silencio me sorprendió tanto que me volteé a mirarla. Ella también me miro y vi que se le llenaban los ojos de lágrimas. Se me acercó y me abrazó con fuerza estrechándome entre sus brazos.

Sentí su llanto ahogado en mis cabellos. Y yo misma comencé a llorar. Jamás había visto a Sally llorar, parecía de las mujeres que nunca lo hacían. Sin embargo en aquel momento lo hacía.

Cuando las dos fuimos clamándonos, ella comenzó a tararear una canción, la música me resulto demasiado conocida, pero tarde en asociarla.

-¿Q-que es…?-Solté aquellas palabras sintiendo el alivio de volver a usar mi voz. Sally no dijo nada acerca de aquello.

-Es una nana.-

-La cantaba mamá…-Afirmé. Sentí a Sally asentir. Me beso el cabello y dijo a continuación.

-No recuerdo la letra…-La sentí suspirar y agregó.- Lo siento…

-No tienes por que recordarla…

-No es por eso. Es por mí. No puedo decirte más, por que no esta en mi derecho ni deber… lo siento Riza-chan…

-Esta bien. También eso.-

Sally se fue más temprano aquella vez. Roy no se apareció. Y mi padre entró en mi cuarto más tarde.

Cuando lo hizo, yo estaba sentada en mi cama. Sally le debió haber dicho que había hablado, y además ya no le veía caso el darle más vueltas al asunto. Los sueños, eran sueños, y así debía dejarlos.

Mi padre me miró a los ojos pero no me sonrió.

Como normalmente lo hacía. Solo se sentó al lado de mi cama y deposito una caja sobre mi falda. Me indicó con la mirada que la abriera.

Yo miré la caja con curiosidad. Mi padre no solía hacerme regalos solo por que si, y aquello parecía antiguo. Con manos temblorosas abrí la tapa y hundí las manos en decenas de fotografías. Todas las fotos tenían algo en común, una mujer de tez terrosa y ojos rojos. En algunas estaba solo ella, en otras estaba también mi padre. Y en un par aparecía un bebé.

-Esa eres tú.-Dijo señalando al bultito blanco.-Y aquí también.- Agregó mientras me enseñaba la gran barriga de la mujer en otra de las fotos.-y ella…-Se quedo callado y vi que no podía continuar.

-Es mamá…-Afirmé yo.

El asintió y suspiró.

-No se las muestres a nadie-Yo asentí sin replicar, intentando ocultar lo embelezada que estaba.-Y Riza…-Murmuro llamándome la atención.-Si recuerdas algo, compártelo con migo antes que con nadie.

-Por supuesto.-No dije más.

-Voy a ir con Roy lo eh tenido descuidado y no puedo dejar de darle las clases.-

Asentí, y lo observé marcharse.

Suspiré.

Yo no sabía que era lo que ocultaban pero terminaría por enterarme.

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Para los comienzos de marzo yo ya me había recuperado, pero mi confianza para con mi padre, Sally e incluso Roy había menguado. No había vuelto al pueblo desde la pelea con mi padre, y por ende no había vuelto a ver al profesor Jenkins.

Una tarde salí sola a caminar junto al río mientras mi padre y Roy estaban en una práctica, a pesar de que me lo había prohibido.

Fui hasta la cascada, y allí me encontré con quien menos hubiera esperado, el profesor.

Lo observe de lejos con curiosidad y algo de recelo al ver que había descubierto uno de mis lugares favoritos y más secretos. El se volteó y se sorprendió un poco al verme parada junto al gran árbol del río, pero al instante también me sonrió amablemente.

-¡Riza-chan! No te hemos visto durante el último mes. Me ha comentado la señora Albert que has estado enferma…-El sostenía una roca en la mano, y en la otra llevaba un pequeño martillo. Supongo que me lo habré quedado mirando extraño hasta que el me explico:-Analizaba las rocas de este río, esta es un área donde se pueden encontrar cuarzos… je je! Supongo que vine a ver si tenía un poco de suerte...-Se detuvo y miró hacía la cascada.- ¡Pero me he encontrado con algo mucho mejor¿Ya conocías este lugar Riza-chan?-

La pregunta me tomó por sorpresa, me había quedado admirando su rostro alegre. Pero casi al instante conteste afirmativamente.

-¿No hablas mucho Riza-chan? El otro día me pareció que eras más abierta. ¿Sucede algo malo?-recordé que ese hombre no me ocultaba nada, que nada tenía que ver con los secretos que Sally y mi padre ocultaban. Que nada tenía que ver con el desapego de Roy.

Sonreí y moví la cabeza negativamente.

-No, solo me he quedado sorprendida, no mucha gente conoce este lugar.

-Oh, ya veo. Espero no haberte incomodado, puedo irme a otra parte si buscabas estar sola…

-No, no. Quiero decir, si venía sola, pero, no me importa que se quede.-

Siempre preferí la soledad a los tumultos, pero una sola persona, como el profesor Jenkins, nada tenía que ver. Hasta resultaría agradable. Hacía bastante que no hablaba con nadie tan cordialmente.

Me acerqué a el y estuve un rato escuchando atentamente su clase de geología. Después de un rato cambió de tema y siguió hablando de las plantas que crecían en los márgenes del río y de la colina, luego habló de las nubes y me hablo del agua.

Casi toda la tarde se me paso oyéndolo.

El conocimiento es curioso, es adictivo.

Y una vez que te dan un poco quieres más y más.

Es un círculo vicioso sin vicio.

Cuando el sol estaba tocando la línea del horizonte me coloque frente a el profesor Jenkins y detuve su platica.

-Profesor, toda la tarde se me a pasado en un santiamén.-Le solté.

El se rió.

-Así es, creo que me dejé llevar un poco, espero que no te halla aburrido.-

-En absoluto. Pero tengo que regresar…-Recordé que mi padre y Roy ya deberían de haber descubierto que había salido de casa sin su permiso.-No creo que vuelva a repetirse. No puedo asistir a sus clases profesor. Lo siento.-Lo dije en un tono desinteresado, pero el se percató de que no era una decisión que había tomado yo.

-¿Le has dicho a tu padre que no es necesario que me paguen?-

-No es eso profesor, mi padre no ahorra dinero en mi, al contrario, siempre busca lo mejor para mi. Pero… supongo que… pues…-No sabía por que mi padre no quería que asistiera con el profesor. Lo que había dicho era cierto el nunca había sido tacaño con migo.

Así que solo podía suponer que no le agradara el profesor.

El me sonrió.

-Tranquila, tal vez hable con tu padre, si me conociera mejor a lo mejor accedería.

-No, por favor, no haga eso. Esta bien. Supongo que el lo hace por mi bien. Debe tener otros planes para mí, tal vez valla a enseñarme alquimia.-Por supuesto que no creía en lo más mínimo que el fuera a enseñarme nada de alquimia. Para eso tenía a Roy.

Agache la vista y suspire.

-¿Tú quieres aprender alquimia Riza-chan?-

¿Si quería aprender alquimia? Siempre quise que mi padre me dejara participar más en sus trabajos, pero era para poder estar con el. La alquimia era el puente. Pues lo que yo buscaba no era la alquimia, era mi padre.

Sin embargo, ahora… Roy estaba del otro lado, y a mi se me había franqueado el paso.

La alquimia no eran más que mucha información para mí.

No le contesté a su pregunta, no era algo que quisiera compartir con nadie.

-Adiós Profesor.-Me despedí, y me di la vuelta.

-Hasta pronto Riza-chan.-

Le sacudí una mano en señal de haber escuchado sus palabras y eche a andar hacía la casa.

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Cuando llegue a casa descubrí que papa y Roy aún no habían salido del laboratorio. Ellos no sabían de mi salida, ni se habían enterado de que había estado todo el tiempo afuera.

Me encamine a la escalera para subir a mi cuarto, cuando me fijé en la cocina.

Estaban las cosas sucias, trastos sin lavar, polvo, migas, platos sin terminar.

Mi padre me había dicho que no me ocupara de los quehaceres de la casa desde que había tenido la neumonía, supuestamente roy y el se encargarían de todo. Y por lo visto lo tenían todo "bajo control".

A mi no me molestaba ocuparme de aquellas tares, normalmente lo hacía con gusto, ya que era otra forma de ocupar mi tiempo. Pero realmente me molesto que no hubieran tenido la delicadeza de cumplir con lo que me habían dicho.

Así que con algo de mal humor comencé a limpiar el lugar. Podía sentir el ruido de las maquinas a vapor y la leña de la gran estufa crepitar. Oía algunos tintineos de los frascos de cristal, y si me acercaba lo suficiente a la puerta podía oírlos hablar. Pero en ese momento no me interesaba en absoluto.

Aproximadamente a las nueve y media de la noche dejé de escuchar los ruidos. Habían terminado. Y yo ya me había limpiado la cocina, la sala, había ordenado mi cuarto y la biblioteca e incluso me había dado tiempo para sacudir.

Decidí salir al patio.

Unos quince minutos más tarde los hoy salir del laboratorio.

El laboratorio es la estancia más grande de la casa, daba al patio trasero con grandes ventanales, sin embargo estos estaban siempre cerrados. Solo un par de veces recuerdo haberlos visto abiertos.

Escuche sus pasos dirigirse a la cocina y hablar sobre algunas cosas de alquimia que definitivamente mi cerebro no procesó. Como recién estaba por comenzar la primavera, las noches seguían siendo muy frías, una brisa helada me hizo estremecerme y me arrebujé más en mi camisa.

Con el sonido de la puerta al abrirse, se acompañaron los pasos de mi padre. El se detuvo detrás de mí.

-Ne, Riza-chan. Esta frío aquí fuera. Métete en la casa.-Me ordeno con voz suave.

Lo miré de reojo y asentí, asiendo lo que me había dicho.

El entró con migo, y me encontré con Roy sentado en la mesa, solo tenía un vaso con agua en la mano y parecía estar descansando.

El me miró con sus ojos como carbones, su mirada me decía que el sabía algo que yo no. Y una sonrisa picara apareció en su rostro.

-¿Y has comido?-

Asentí aunque no fuera cierto. Pero la verdad era que no tenía hambre, y más que nada no tenía ganas de pasar mucho más tiempo con mi padre o con Roy.

-Ya, veamos que podemos comer…-

-Esta el pie (N.A: uso esta palabra en su sentido ingles, significa torta o tarta.) de carne tienen que calentarlo.-

Sally lo había traído en la mañana, cuando me había visitado.

-Voy a subir a mi cuarto. Buenas noches.-

Mi padre se despidió de mi algo extrañado y Roy solo me levanto la mano en un gesto de despedida.

Me encerré en mi cuarto dispuesta a dormirme profundamente hasta la mañana siguiente pero no lo conseguí.

Estuve mucho tiempo dando vueltas en mi cama.

Escuché cuando Roy subió por las escaleras y se metió en su habitación.

Mi padre no subió.

Finalmente encendí una pequeña lámpara en mi buró y busque la caja con las fotografías de mi madre.

Ya había visto cientos de veces todas las fotografías, treinta y nueve eran en total. Siempre que las sacaba para mirarlas solo me dedicaba mirar a mi madre en los diferentes momentos. Tanto las había analizado, que hasta había sacado caracteres comunes entre ellas.

Por ejemplo, las fotos más viejas eran trece que estaban en blanco y negro, en la que yo deduje era la más vieja mi madre aparecía con no más de quince años, calcule.

En estas fotos siempre se mostraba algo cohibida no sonreía a menudo y cuando lo hacía parecía que lo hiciera con mucha timidez. Solía aparecer con algunas cuantas personas en un lugar algo desértico pero no me fijé mucho. En la mayoría vestía raro, con ropas holgadas, túnicas de muchos colores.

Después comenzaban las que eran a color.

Mi madre parecía diferente en estas ya vestía con ropas normales e incluso en la mayoría llevaba el cabello recogido, pero aún así seguía sin denotar más de quince años.

En estas fotos mi madre aparece sola en la mayoría, pero pude darme cuanta que el lugar había cambiado, ya que era una ciudad, y no un desierto como en las primeras.

Luego mi padre comenzó a aparecer en las fotografías, e incluso había una en la que aparecían varías personas más, incluida Sally.

Luego llegaban las fotos del embarazo, y luego comenzaba a aparecer yo.

En las que me pareció la más nueva, yo debía tener unos tres años.

Un ruido familiar en la mitad del silencio me hizo saltar del susto, pero enseguida guarde todas las fotos en la caja y escondí esta debajo de la cama. Identifiqué aquel ruido persistente como el timbre del teléfono.

Apague la lámpara y silenciosamente me colé por el pasillo oscuro, comencé a sentir la voz susurrante de mi padre. Me arrime a la escalera medio escondida y pude escuchar su voz susurrante y vi su sombra caminando con intranquilidad.

La última vez que el teléfono había sonado había sido cuando Roy llego al pueblo, desde entonces no había vuelto a sonar.

Yo aguante la respiración.

-De cualquier manera, estas no son horas para molestar…-

Oí a mi padre gruñir.

-Es odiosa tu costumbre de tomarte todo como un chiste…-

Aunque el tono era de reproche, pude sentir un toque de diversión en la respuesta de mi padre.

-Eres un maldito viejo excéntrico…-

Me sorprendió que mi padre fuera tan descortés con una persona. El silencio perduro por un rato y sentía mi padre soltar algo parecido a una carcajada.

-Tú no entiendes… no, tú fuiste el que ideo esto en un principio, yo estoy intentando cuidar de ella lo mejor que puedo. Es cierto que no hubiéramos logrado nada sin tu ayuda, pero lo quieras o no yo soy su padre y la voy a criar a mi manera… no, no tienes el derecho.-

Mi padre estaba discutiendo con el hombre al otro lado del teléfono nuevamente, pero me sorprendió muchísimo saber que discutían por mí. ¿Quién podía ser aquella persona para tener alguna clase de interés en mí?

-No, escucha tú, lo haré a mi manera no a la tuya… y tendrás que conformarte con eso.-

Lo oí gruñir de nuevo

-Esta bien, pero yo pondré las condiciones…

En aquel momento mi padre había bajado muchísimo la voz, tanto así que estaba tan concentrada intentando escuchar lo que decía, que no me di cuanta de la otra presencia que se me acercó sigilosamente por detrás y me colocó una mano en el hombro repentinamente.

Casi me revelé cuando estuve a punto de soltar un grito de susto.

Me di la vuelta repentinamente y descubrí a Roy con un rostro medio dormido y algo molesto.

-¡Casi, me matas del susto idiota!-Le susurre por lo bajo.

-¡Oye…¡Mhhh..!-Le puse una mano en la boja par acallarlo ya que había levantado demasiado la voz, y mi padre podría habernos descubierto.

Se quejó pero me puse un dedo en los labios pidiéndole silencio y con un gesto de total molestia y el seño fruncido se quedo callado.

Agudicé una vez más el oído, pero no escuche nada, y aquello me dio mala espina.

Entonces dudé cuando sentí los pasos de mi padre subiendo por la escalera.

Me asuste tanto temiendo que me descubriera espiándolo que toma a Roy de la mano y nos metimos en mi cuarto que era el más cercano a la escalera.

Los dos nos quedamos callados en silencio rogando por que a m padre no se le ocurriera entrar en mi cuarto o en el de Roy ya que cualquiera de las dos opciones, (Encontrar el cuarto de Roy vacío o encontrarnos a los dos en mi cuarto) le darían ideas para sospechar algo.

Sin embargo tuve la suerte de escucharlo meterse en su cuarto sin pasar por ningún otro antes.

Sin embargo todavía me quedaba algo mucho peor, Roy.

Seguramente debía tener un arsenal de preguntas para mantenerme toda la noche despierta. Y en efecto lo oí susurrar cuando también escuchó a mi padre entrar en su propio cuarto.

-¿Que fue eso¿No sabes que es de mala educación espiar a la personas?

-¡Y tú que sabes, si también lo estabas haciendo!

-Eso no es verdad, yo únicamente me ocupe de corregir tu incorrecta actitud…-Susurro en un tono intelectual

-¡oh, vamos, que eso no te lo crees ni tu!

-Bueno a todo esto¿a que vino todo esto? Que fue esa llamada?

-Ah entonces lo admites chusma!

-No más que tú…-

Me quede callada y le mire con furia, aunque en realidad no supiera en donde estaba el, teniendo en cuenta que la habitación estaba toda a oscuras.

-¿Y¿Acaso lo estabas espiando por alguna razón en particular?

Me quede callada por unos segundos, pensando en si realmente estaría bien contarle, hacía bastante desde la última vez que habíamos hablado y desde entonces las cosas habían estado muy frías con el.

Sin embargo la confianza hacía roy afloraba de mi como en una fuente aunque el no hubiera echo nada para merecerla, solo quería pensar que podía confiar en el.

Así que le conté de la primer llamada, y le conté sobre lo que había escuchado ese día. Seguí hablando y le conté sobre mi madre, y mis dudas, sobre las fotos y lo que Sally me había dicho.

Roy me escucho con paciencia, y luego el me contó acerca de cosas que le había contado Mirielle, y algunos detalles de la tumba de mi madre.

Yo me quede callada escuchándolo y me sorprendió el darme cuanta de que jamás había ido a visitar la tumba de mi madre.

Al final los dos nos quedamos callados un buen rato, hasta que el agregó.

-Bueno, parece que tu padre tiene muchos secretos…-

-Si. Y eso que se supone que no tendría que haberlos entre el y yo. Se supondría que estaríamos en el mismo círculo… que lo compartiríamos todo…-

-Ah, riza… este circulo del que hablas es, es… pues…-Se quedo callado unos segundos pero yo entendí lo que el quiso decirme.

-Si, así es. Pero ya esta roto.

El silencio se hizo de nuevo.

Estuvimos simplemente sentados en la oscuridad sin decirnos nada, casi durante media hora. Finalmente vi su silueta levantarse del suelo y dirigirse a la puerta.

-Hoy es muy tarde para seguir pensando. Mi mente no trabaja con cansancio y fue una tarde agotadora. Hay que dormir. Ya mañana tal vez pensaremos con más calma.-Sentí la puerta abrirse, pero antes de irse murmuro.-Ah por cierto, se que saliste por la tarde, me eh dado cuanta cuando fui a buscarle unos libros a tu padre, pero no te preocupes que no le eh dicho nada, sin embargo… me vienes debiendo esta…-Y luego se retiro dejándome sola en mi cuarto.

Sonreí pensando que las cosas entre roy y yo no estaban tan mal.

Y me dormí.

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A la mañana siguiente me desperté temprano y me sorprendí muchísimo de encontrarme a m padre ya levantado y preparando café. Me sonrío y luego me coloco una taza de leche caliente para desayunar. Hacía ya muchísimo tiempo desde la última vez que lo había echo.

-Buenos días-Dije con la sorpresa muy clara en mi voz.

-Buenos…-Contesto mi padre.-Te tengo una sorpresa para hoy¿crees que podemos salir en media hora?-Me pregunto mientras tomaba su taza de café.

Asentí muy sorprendida, y apure la bebida.

En quince minutos yo ya estaba lista para salir. Le dejamos una nota explicativa a Roy y nos dirigimos al pueblo, yo imagine que sería algo que tuviera que ver con Sally. Sin embargo me sorprendí mucho cuando mi padre me llevo para la otra dirección, a la casa del profesor.

Su ama de llaves la señora Perkins nos atendió y nos llevo a un gran estudio donde estaba el profesor rodeado de libros.

-Ah, buenas tardes Riza-chan, y usted debe ser el señor Hawkeye.-Mi padre asintió muy seriamente y le dio la mano al profesor.

-Así es, supongo que sabrá para que vinimos.-La voz de mi padre me pareció muy seca, pero el profesor no dejó de sonreír.

-Si, lo sospecho.-Dijo alegremente.-Supongo que habrán decidido darme el gusto de permitirme tenerte como alumna.-Me dijo cómplice y guiñándome un ojo

Yo mire a mi padre muy sorprendida, no podía creer que estuviera haciendo aquello.

Mi padre me miró y sonriéndome dijo que si, sin embargo cuando miro al profesor su sonrisa volvió a borrarse.

Mi padre y el hablaron de cosas relacionadas a las materias que el me impartiría y cosas al estilo y luego el profesor agrego con su característica voz alegre.

-Supongo que no te importara empezar hoy mismo Riza-chan-Yo asentí entusiasmada, no sin antes mirar a mi padre para recibir su aprobación.

-Bien, entonces creo que esta todo zanjado.

-No, aún falta zanjar el tema del dinero-Agregó mi padre de improviso.

-Oh, no hay problema con eso, yo ya había dicho que realmente deseaba a Riza como alumna, no es necesario que pague por esto.

Sin embargo mi padre negó con la cabeza.

-Si usted no maneja su escuela con cuidado no podrá salir adelante, no puede estar regalando su trabajo, al menos que reciba dinero de otra forma,-El tono mordaz en aquellas palabras me sorprendió bastante, pero mi padre continuo.-Aclaremos esto. Riza por favor ve al patio, saldré en unos minutos.

Sin muchas ganas hice lo que me decía y salí del lugar. No era inteligente retar a la suerte.

La gran casona tenía un patio interior, lleno de plantas exóticas, algunas que yo jamás había visto. Recién estábamos entrando en primavera por lo que recién se veían los brotes nuevos en algunas plantas peladas.

-¿Te gustan?-La voz fortachona de la señora Perkins me hizo girarme. Me encogí de hombros.

-Ya veo, las plantas son aburridas para algunos niños. Pero al Profesor le gustan mucho, bueno, en realidad al profesor le gusta todo lo que pueda ser estudiado.-Declaro sonriendo la mujer.-Dime¿que cosas te gustaría estudiar Riza-chan?

-No lo se.-

-¡Riza!-Mi padre me llamó desde el pasillo.

Junto a la Señora perkins me acerqué a mi padre.

-Cuando acabes ve con Sally ¿Esta bien?

-Si.-Le abrasé y el se fue.

Por primera vez me sentí realmente cohibida frente al profesor. Ahora yo era su alumna y debía comportarme como tal. Me pregunté si debía decirle Maestro, como le decía roy a mi padre, y tratarlo de usted.

-Bueno, Riza-chan…-

-Ah¿¡Si Profesor!?-Mi tono de nerviosismo debió haberse notado ya que el profesor comenzó a reír.

-¡Oye! Tranquila. Conmigo y la señora Perkins puedes estar en confianza, siempre que no seas ofensiva. Ya te enseñare como comportarte frente a otras personas.

-¿Frente a otras personas?

-Por supuesto, Riza-chan, yo voy a prepárate para que puedas ser alguien en este país, y para eso, uno tiene que ser algo hipócrita en ocasiones…

-Quieres decir¿mentir?

-No, riza, vivimos en sociedad, tenemos que compartir tiempo con muchas personas. Y no hay nadie que piense exactamente igual en todo que uno. Si todo el tiempo estuviéramos discutiendo por nuestros puntos de vista no podríamos convivir. Es simplemente tratar de mantener el equilibrio.

-"sigue siendo mentir"-Pensé algo confundida.

-Bueno en fin, son las…-Saco aquel precioso reloj de bolsillo y dijo.-… las nueve cuarenta y cinco. Los hermanos Fletcher deben estar al llegar.

-¿Tomás y Mateo?-Pregunté, aunque ya lo supiera.

-Así es.-Me contestó mientras me llevaba a un lugar diferente de la casa.

Tomás y Mateo Fletcher eran los hijos del dueño de los campos de Manzanos antes de la colina, por donde yo pasaba para ir a casa. Eran por decirlo así, la familia con más ingresos del pueblo, ya que su plantío iba muy bien. Eran gente trabajadora y de buen trato.

Tomás era el mayor, tenía doce años, Mateo era un año mayor que yo.

Yo siempre me había llevado bien con Mateo, muchas veces habíamos jugado juntos, pero ya hacía un tiempo que no lo hacíamos, nosotros dos juntos habíamos descubierto por primera vez la cascada.

Tomás era otro caso, era bueno, pero muy serio. Tomás llevaba la responsabilidad de ser el hijo mayor de la familia y por tanto lo habían educado para ser una persona muy sobria, aburrida para mi gusto.

-Riza¿me estas escuchando?- El profesor me llamó poniéndome una mano en el hombro.

Enrojecí muchísimo.

-Ah¡lo siento!-

-Bien, como te decía, este es el aula. Esta algo grande teniendo en cuanta que somos solo cuatro personas.-Bromeó colocándose la mano detrás de la nuca.-Durante la semana tenemos clases de ocho de la mañana hasta las doce de la tarde. Los sábados entramos mas tarde, a las diez, y salimos a las dos. Los domingos son libres.

-Ya, esta bien.-

-Tendrás tarea si te atrasas, pero si sigues las clases bien, trataremos de reducirla.-

Asentí.

Como el profesor lo había predicho Tomás y Mateo llegaron a las diez en punto.

Las clases fueron amenas.

Mateo se alegro de verme y yo también me alegré de verlo, Tomás fue cordial y amable, pero no paso a más.

El profesor nos reprendió a Mateo y a mi con tarea extra por estar conversando en la clase. Pero no fue nada drástico, en realidad nos reímos de la situación.

Las dos de la tarde llegaron muy rápido.

Mateo y Tomás de marcharon muy rápido. Yo me quede un poco más haciendo unos ejercicios, cuando los terminé se los llevé al profesor.

-Esto esta muy bien. Tienes una buena base, tu padre te ha enseñado mucho.-Sentí como el orgullo latía en mi pecho con esta declaración.

-Así es, mi padre me ha enseñado mucho.-

-Y dime Riza¿te ha gustado de lo que hoy hemos hablado?-

-Si, yo no sabía nada acerca de la gente de Xing, o de los de Creta. ¡Ha sido divertido! Me gustaría poder ver el mar, del que me hablo profesor! Es una lastima que nuestro país no tenga costas…

El se rió.

-Sabes hay muchas cosas para aprender¿Te gusta mucho leer, Riza?-

-Así es.-

-Ya veo, los libros son mis tesoros, jamás eh podido deshacerme de ninguno por más viejo que sea, es más los mas viejos siempre terminan siendo los más valiosos. Hay un antiguo libro de Xing, uno muy viejo, que habla de la estrategia, y de la guerra de una forma muy hermosa, Riza-chan.

-¿La guerra¿Que Xing no era un país pacifico?

-Ahora lo son, pero tuvieron que estudiar el arte de la guerra cuando Drachma intento invadirlos… Un general de Xing hizo un escrito muy interesante acerca de esto. Es uno de los libros más complicado que se pueden leer, hay que tener mucha capacidad para poder desentramar acertijos…

-¿Como la tabla esmeralda?

-Así es, como la tabla esmeralda para la alquimia, pero este es para la guerra. Es corto, pero al igual que la tabla no puedes quedarte con su sentido literal, tienes que sacar provecho de las expresiones. Pero también hay que saber Xiang, su idioma. El libro no esta traducido.

-Ah, es una lastima.

-¿Te interesaría leerlo?

-Por supuesto, confió en su criterio. ¿Pero podrá enseñarme un idioma tan complicado?

-No hay nada que sea complicado si se quiere aprender. Si te interesa podrías quedarte un tiempo más de vez en cuando y haremos lo que más te guste ¿Qué dices?-

-¿Más cosas aún? No puede ser, eso sería genial.

-Claro que hay más cosas Riza, el conocimiento es casi infinito. Por ejemplo, podríamos pensar en algo más relajante, que me dices de dibujar, o tal vez tocar algún instrumento… el arte es conocimiento también. Por ejemplo, violín, o flauta, clarinete, o piano, Órgano es algo parecido, pero también…

Por un momento me vino a la mente la imagen del viejo piano abandonado de la sala de nuestra casa, cada día se cubría aun más de polvo.

-Si, eso estaría bien.-

-Bueno, lo mejor será que te vallas a casa tu padre puede comenzar a preocuparse. Piensa en lo que te dije.

-Si, lo haré. No vemos el lunes profesor.-

Al salir, la puerta estaba cerrada, pero cuando iba a volver a subir para pedirle al profesor que me abriera, apareció la preciosa muchacha de cabellos rojos. Arella.

-Ah…la… la puerta… esta cerrada.-Mientras le decía movía mis manos intentando representar lo que decía. Arella sonrió y asintió.

-Me abrió la puerta y se despidió de mí con la mano.

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Esta clase de recuerdos siempre me arrancan sonrisas del rostro. Inconciente mente, casi contra mi voluntad, ya que hace tiempo que me resisto a sonreír, al menos sinceramente.

Nos habríamos quedado callados por un tiempo más. Pero Roy continuó hablando.

-¿Han cambiado mucho las cosas¿Como esta Sally¿Y tu profesor¿Mirielle sigue en el pueblo?-

La mención de Mirielle, me trajo viejos recuerdos de celos mezclados con nuevos.

-Si, las cosas han cambiado mucho. Desde que te fuiste, parece que las cosas han ido a un ritmo mucho más rápido, demasiado. Muchos cambios, muy juntos.-

Roy me mira curioso.

-¿Te interesan?

-Si, me gustaría saber.

-¡Pues tendrías que haberte quedado para verlos!-

Me levanto bruscamente y me dirijo a la sala.

El viejo piano había vuelto a llenarse de polvo.

Quiero que Roy me siga y me pida explicaciones. Quero contarle todo. Pero por alguna razón me e negado.

El se fue no se preocupo más por todos nosotros, no cartas, no llamadas, no… nada.

Nada.

Yo también quiero saber.

Quiero saber que fue lo que le sucedió durante estos dos años. Sin embargo no hay nada. El va a volver a la milicia, después de que esto acabe el va a volver a la milicia.

No va a quedarse a mi lado.

Volverá a irse, como la primera vez.


Finalizado el lunes, 05 de marzo de 2007 a las 2:49:41 A.M.
N.A: Perdón, eh roto la promesa de las dos semanas, han sido tres. Pero los eh recompensado con la extensión del chap, esta kilométrico (Espero que esto sea bueno XD)

Eh estado muy ocupada con mi curso eh incluso eh descuidado los fics que leo (Sorry Vale Black¡) Pero ha valido la pena, ya que eh estudiado mucho y eh salvado la primera prueba con un 80 wuiii!!!

Bien, pasando al chap.

En general es un chap que no me convenció mucho. Quería develar más cosas de la madre de Riza, pero me pareció que sino estaría excediéndome mucho en el largo, ya que no quiero caer en el problema de no actualizar por lograr una medida larga en los chap, cosa que me ha pasado con otro fic. Quiero chaps uniformes dentro de lo posible. Pero aún así he expresado todo tal cual lo quería. El profesor Jenkins por ejemplo, lo he cambiado a último momento, en un principio iba a ser un anciano (He iba a estar enamorado de la señora perkins XD) pero lo he cambiado a último momento por que sino afectara a un personaje que pienso hacer aparecer en la segunda parte del fic (Y que va a hacer que más de uno quiera matarme XD glup!)

La enfermedad de Riza tampoco estaba planificada, y me puse a buscar en la encarta cual sería la que encajaría mejor, al final gano la Neumonía viral (Por eso se soluciono tan rápido y sin complicaciones) ya que en la época no existía la penicilina y por ende Riza se podría haber muerto si hubiera sido bacteriana (XD ups!) y yo solo quería hacerla delirar un poco, créanme no mato a mis personajes principales tan fácilmente… jeje.

El libro al que hace referencia el profesor Jenkins, es "El arte de la guerra" de Sun Tzu, un general chino de nuestro mundo, como ven le eh echo un clon en el mundo de FMA. Ya que escribió una verdadera obra de arte, que voy a hacer que Riza lea, ya quiero que Riza sea en el futuro una buena estratega. A todo aquel que le interese se lo recomiendo, es muy interesante y puede aplicarse al día a día incluso, es una muy buena arma de estrategia para cualquier meta que uno se proponga. Pero cuando lo lean, como os ha dicho el profesor Jenkins no se queden solo con la parte literal del asunto.

Eh dicho también que el idioma de Xing es el Xiang, les aclaro que el Xiang es un dialecto que se usa en la china de nuestro mundo, me pareció bien ponerlo como el idioma de Xing.

Por otro lado… ¿que se traerá el Profesor Jenkins entre manos¿Qué le ira a enseñar a riza-chan¿Para que la esta preparando?

Roy no ha aparecido mucho en esta última parte, no se preocupen, volverá a retomar protagonismo, en el próximo chap.

Y bueno… creo que nada más, ya saben cualquier pregunta sobre el chap, un reviews…

Ahora a contestar los reviews!!!

Sherrice Adjani Arigatou! Gracias! Gracias! Y no hay problema. Bsos Ronin 99 Gomen!! Por la tardanza, no hay problema. Gracias! Intentare actualizar todos los lunes! Unubium ToT Gracias!!!! Que bueno que te das cuenta! Bsitos espiaplan gracias por el apoyo, muchas, muchas gracias! Pregunta l que desees, ya veré si puedo contestarlo bsos. VALE BLACK Gracias!!! Y perdón por no haberte dejado reviews! Tus historias están muy buenas, y las originales me han encantado (Especialmente la de las clases de computación! son graciosas!!) Bsos sigue adelante por favor!

Tomoe-chan: Es lindo que me llames así, me pone rara no se… Si por supuesto que sigo escribiendo, es algo que creo que no podré dejar en muchos años (Espero que leas estas notas de autora también) jeje… Te recomiendo que la mires pero si no puedes no hay problema, te agradezco muchísimo todo tu apoyo. Ahora, por favor, no me acuses de abandono, te puedo asegurar que no lo he hecho. No puedo excusar mi falta de asiduidad en el fic UAP, pero como siempre eh dicho yo jamás voy a abandonar nada (a menos por fuerzas mayores, que no las he tenido, por suerte) Realmente todo lo que me has dicho me ha emocionado mucho, tengo que decirte que entiendo perfectamente lo que sientes, ya que me ha pasado con fics que me gustan mucho, sin embargo, yo no puedo obligarme a que la inspiración me venga, el capitulo lo estoy escribiendo muy lento, es verdad, pero ya llevo más de la mitad. Agradezco muchísimo tu sinceridad, no puedo explicártelo en palabras, tus comentarios me hicieron un nudo en la garganta, y eso que no soy una persona que se emociona fácilmente, y te prometo que voy a dar mi mejor esfuerzo para terminar con este fic que es tan tuyo como mió por la forma en que lo quieres. No se como agradecértelo o exprésate que comprendo tu preocupación. Gracias de corazón.

Atte. Keiko Urameshi!(Lo sigo siendo para ustedes ¿No? Bsos!


A TODOS LOS QUE LEEN MIS HISTORIAS:

Bueno, después de esto, que me ha dejado muy cansada emocionalmente, aunque con un peso menos, tengo que decirles que aprecio muchísimo que me den una parte de su corazón al leer mis historias como yo les doy una parte del mió al escribirlas, la relación entre el escritor y el lector es una muy estrecha de la que muchas veces salen muy bonitas amistades, por eso siempre les pido su opinión.

Ya saben, que estoy aquí tanto para complacerme como para complacerlos a ustedes, por eso quiero que participen. MUCHAS GRACIAS.


"Hito ha nanika no gisei nashi ni, nani mo eru koto ha dekinai
nanika wo eru tame ni ha douto no daika ga hitsuyo ni naru
sore ga, renkinjutsu ni okeru touka koukan no gensoku da
sono koro bokura ha, sore ga sekai no shinjitsu datto shinjiteita"

"Una persona no puede conseguir algo, sin perder algo a cambio.
Para crear una cosa debes pagar con otra del mismo valor.
Es la ley de los estados equivalentes."

Atte. AnneNoir