"The Flame Alchemy: El Némesis"
By
AnneNoir
Disclaimer: Todos los personajes, el contexto y la historia originales pertenecen a Hiromu Arakawa y demás compañías con Copyright sobre el anime. Sin embargo, personajes nuevos y la historia aquí presentada es propiedad exclusivamente mía. Soo… si copias un solo pedazo te demostrare todo lo que una persona puede hacer con un tenedor… y mira que soy agresiva… grrrr… ÒwÓ
Advertencias:
-Deprimente, es un capitulo para tener un paquete de pañuelos al lado… VoV
Este chap esta dedicado a:
-Mi!! jajaja!!! o.O Cada día me enloquezco un poco más…
Notas básicas:
0.-oºo-.0 cambio de escena.
-Entre guiones- Dialogo
-"Entre comillas"Pensamientos.
Recapitulación
Esta clase de recuerdos siempre me arrancan sonrisas del rostro. Inconciente mente, casi contra mi voluntad, ya que hace tiempo que me resisto a sonreír, al menos sinceramente.
Nos habríamos quedado callados por un tiempo más. Pero Roy continuó hablando.
-¿Han cambiado mucho las cosas¿Como esta Sally¿Y tu profesor¿Mirielle sigue en el pueblo?-
La mención de Mirielle, me trajo viejos recuerdos de celos mezclados con nuevos.
-Si, las cosas han cambiado mucho. Desde que te fuiste, parece que las cosas han ido a un ritmo mucho más rápido, demasiado. Muchos cambios, muy juntos.-
Roy me mira curioso.
-¿Te interesan?
-Si, me gustaría saber.
-¡Pues tendrías que haberte quedado para verlos!-
Me levanto bruscamente y me dirijo a la sala.
El viejo piano había vuelto a llenarse de polvo.
Quiero que Roy me siga y me pida explicaciones. Quero contarle todo. Pero por alguna razón me e negado.
El se fue no se preocupo más por todos nosotros, no cartas, no llamadas, no… nada.
Nada.
Yo también quiero saber.
Quiero saber que fue lo que le sucedió durante estos dos años. Sin embargo no hay nada. El va a volver a la milicia, después de que esto acabe el va a volver a la milicia.
No va a quedarse a mi lado.
Volverá a irse, como la primera vez.
Capitulo 7
"Traición"
Ciudad Central, 19 de diciembre de 1900
Querido Roy:
¿Cómo te encuentras?¿Has avanzado con tus estudios en alquimia? Realmente espero que así sea, me gustaría que pudieras completarlos con satisfacción para poder verte nuevamente junto a nosotros. Realmente extraño tu presencia en la casa¡han pasado tantos años!
Aún así, esta carta es para felicitarte por tu decimosexto aniversario.¡ No puedo imaginar como habrás crecido en estos tres años sin verte!
Tu padre y yo nos encontramos en ciudad central por estas fechas, acompañando a tu padrino en algunas ceremonias protocolares.
Eh visto a mucha gente que hacia tiempo no veía, pero quien más me ha sorprendido sido la señora Huges¿La recuerdas no es así? La madre de aquel muchacho con el que compartías tanto tiempo siendo niños.
Ella y su marido han vuelto de su estancia en el sur, sin embargo no ha dicho nada sobre su hijo cuando le he preguntado, simplemente se limitó a desviar el tema. ¿Has sabido algo de el? Era un muchacho muy agradable.
En fin, tu padre y yo volveremos esta misma noche a ciudad del este, iremos a la ceremonia de navidad que realiza el gobernador. Será una lastima que no puedas asistir.
Sin embargo estamos organizando un baile para el mes de enero, ya esta casi todo ultimado, me encantaría que vinieras.
Hay mucho de que hablar y no te esmeras mucho en escribirme, por favor pásate unas semanas por la casa de Ciudad del este, estaremos allí hasta febrero.
Con cariño, tu madre.
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Ciudad del Este, 21 de diciembre 1900.
Mí estimado sobrino:
Tengo la desagradable tarea de informarte de la muerte de tu padre, mi querido hermano. El lamentable echo nos tomó totalmente desprevenidos a todos en la familia, se que es duro y poco delicado explicarte esto a través de una carta, pero es la forma más directa y rápida que encontré dada la precaria situación de comunicación que sufre el pueblo en que te encuentras.
Así, que aún de este modo debo informarte que tu padre fue muerto por la mano de un mal hombre que intentó profanar tu casa de crianza. Peleó como un valiente, para defender lo suyo, pero lamentablemente la suerte no lo favoreció.
Aunque el culpable no fue atrapado aún, puedo decirte que estoy poniendo todas mis fuerzas y contactos para poder encontrarlo, y hacerlo pagar por tan terrible crimen ante nuestros ojos y los de dios.
Al menos puedo darte la tranquilidad de que tu querida madre, aunque profundamente herida por la perdida, se encuentra gozando de buena salud, y que de momento yo me ocupo de ella.
También me he tomado la molestia de organizar todo lo adyacente al funeral y al entierro, de forma que ni ella ni tú tengan que preocuparse por nada. Ya que se, que aunque te he enviado un mensajero, la carta no llegara con la antelación suficiente para el día del entierro.
Aún así espero que vengas a ciudad del este durante unas semanas, para poder apoyar a tu madre y darle el consuelo que necesita, dado que eres su único hijo, y necesita de todo el cariño posible, para afrontar este duro momento.
También, aunque suene frívolo en un momento como este, debemos discutir, tu futuro profundamente.
Tu vida dará un cambio en adelante teniendo en cuenta que eres el único beneficiario del testamento dejado por tu padre. Tendrás que ocuparte de los negocios de la familia, y para eso tenemos que pensar en darte toda la educación que te falte para completar tus estudios en esa área.
Yo me sentiría orgulloso de que me permitieras ponerte bajo mi tutela, para también así, introducirte en la milicia, como la tradición familiar lo dicta.
Aún así una carta no es un buen medio para explicarlo, tu madre y yo estaremos esperando tu arribo a ciudad del este.
Mi más sentido pésame.
Tu padrino,
Coronel Rod Mustang.
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Ambas cartas llegaron para el 24 de diciembre de 1900. La carta de mi madre estaba escrita con aquella fina caligrafía que había tenido que aprender desde pequeña para ser una perfecta dama de sociedad, y había sido escrita el 19 de ese mismo mes.
Teniendo ambas cartas en mis manos al tiempo, supuse que mientras mi madre escribía aquella carta ni se imaginaba la suerte que sufriría su marido en dos días más, ni que ella se convertiría en una viuda tan joven.
La segunda carta me había dejado totalmente sorprendido, pasmado. Jamás fui muy dado a mis padres, mucho menos a mi padre, sin embargo su muerte fue un golpe bastante duro.
No lo sentí realmente, nunca fue un buen padre, ni un buen marido pero la sola mención de que tendría que ocuparme de sus negocios no me agrado en absoluto.
Yo quería estudiar alquimia, no convertirme en un pedante como lo fue mi padre.
Mi padrino era otro caso, jamás tuve una relación muy estrecha con el, el y mi padre no se llevaban demasiado bien, incluso hasta podría pensar que a el le agradó su muerte.
Y aquello tampoco me agradaba.
Sin embargo, aunque no quisiera regresar ni por mi padre ni por mi padrino, si consideraba que era mi deber hacerlo por mi madre. Ella no tenía la culpa de nada más que de ser demasiado ingenua y débil, toda su vida la manipularon desde mi abuelo, mi padre e incluso mi padrino.
Ella solo fue una marioneta en el juego de la familia Mustang, y siempre supe que tanto mi padre como mi padrino esperaban lo mismo de mí.
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El día de la noche buena, había llegado con una tormenta de nieve, por lo que Hawkeye había salido a ayudar a algunos de los vecinos.
Riza y yo nos habíamos quedado solos en la casa aunque le había pedido al maestro que me permitiera ir con el, por supuesto el se negó argumentando que era demasiado peligroso.
El tema de las cartas me había estado carcomiendo la cabeza desde la mañana cuando las había leído, era una sensación extrañamente insistente, no quería sentirme triste, no quería, ya que mi padre no se merecía lastima, sin embargo algo me hacía todo el tiempo volver a figurarme la idea de que aquel hombre se había ido, y se había ido sin permitirme decirle todo lo que se merecía.
El jamás se preocupó demasiado cuando yo me fui de la casa tres años atrás, no se negó cunado le pedí el dinero, y no pregunto nada más cuando le informe que me iría a aprender alquimia.
-Perfecto, aprovéchalo y has algo útil de ello. Regresa si ves que no sirves. No malgastes tu tiempo.-Eso fue lo único que me dijo, luego siguió bebiendo del vaso de Brandy.
Los ojos le brillaban, estaba algo ebrio.
Mi madre había estado escuchándolo todo desde la puerta, su rostro estaba algo afligido.
-
Roy, cariño, no crees que eres algo joven aún…-
-¡Déjalo, mujer! Tiene que aprender solo que existen cosas que son simples pérdidas de tiempo. Déjalo, ya volverá… -
Ante las palabras de mi padre, mi madre calló, como siempre. Y allí me juré que no volvería. Esa había sido la razón por la que no volví a ciudad Central o del Este, en aquellos tres años.
Pero ahora mi padre estaba muerto.
-Oye¿por que tan pensativo?-Riza me sacó de mis pensamientos con su voz curiosa. Llevaba aquel delantal que aún le quedaba grande, pero no tanto como tres años atrás, por encima de los dos buzos de lana con formas de alces de nariz roja tejidos.
Estaba de muy buen humor, por suerte las depresiones del año anterior habían pasado, lentamente pero lo habían echo, y actualmente casi siempre podíamos disfrutar de sus sonrisas picaras.
Las clases con el profesor habían contribuido mucho a sacarla de su mutismo, pero también podía considerarme como un factor, la relación entre ella y yo había mejorado muchísimo, casi podía decir que no podría estar mejor.
Los ojos le brillaban en curiosidad y llevaba un plato con un par de galletas con graciosas formas de pinos navideños, y decoradas con jengibre y caramelo.
-Las eh echo yo, son para después de la cena.-Explicó. Y luego ampliando su sonrisa agregó.-pero como papá no llega pensé que podemos hacer un poco de tiempo, no se darán cuanta de que faltan un par.
Se me sentó al un lado de mi sobre la cama, y me ofreció una de las galletas, la tomé pensado que jamás había tenido algo así en mi casa, nunca nadie había venido a compartirme un par de galletas antes de la cena, o simplemente sentarse a mi lado par a pasar el tiempo como lo hacía Riza.
Ambos nos quedamos rumiando las galletas dulces mientras veíamos los copos de nieve caer violentamente contra la ventana, y extendiéndose al o largó de la pradera. Aquel era el invierno más frió que había sufrido el pueblo.
-¿Te gustan?-
Mastique un rato en silencio simulado que la degustaba y dije:
-Están bien.-
-¿Solo bien?
-Bien y medio…-
-Idiota.-refunfuño mientras se acomodaba entre una de las mantas de mi cama y hacía un mohín.
-¿Sabes? Puedo tocar villancicos en el piano de la sala, el profesor me lo ha enseñado.-
Recordé a mi madre tocando el piano en las fiestas navideñas.
-No te gustara ¿no es así? Debe ser aburrido.-Riza no era como mi madre, no sería una muchacha que se dejaría guiar por un hombre, Riza tendría una vida propia no viviría para complacer a los demás, lo haría para complacerse a si misma.
-¡No es aburrido!-protestó.-Al contrario, es divertido, y el profesor lo enseña de una forma muy fácil.
Resopló un rato y pareció volver a olvidarse del enfado.
-Aunque me gustan más otras cosas, me hubiera gustado haber ido a patinar sobre el río, a estado tan frió que se ha congelado la superficie y se puede patinar, Mateo me lo ha dicho, espero que mañana sigua congelado ya que quiero intentarlo.
La miré preocupado.
-En un río muchas veces el agua sigue corriendo debajo, es peligroso Riza…
Por un momento me miró feo, luego dijo:
-Te pareces mucho a mi padre a veces.-Dijo molesta.
-Tu padre trata de cuidarte, y yo también.-
-Entonces acompáñame mañana. Aunque no lo hagas iré igual.-
-¿A si?-
-Por supuesto…-
-Y que si yo… hago esto!-Y sin darle tiempo a defenderse la tomé de los pies y la coligué boca arriba, mientras ella lanzaba manotazos al aire.-
-¡¡Oye¡No¡Suéltame¡¡Que me sueltes te digo!!-
Después de un rato de lanzar manotazos y retorcerse, se quedó quieta de brazos cruzados. Era realmente gracioso verla de cabeza con los cabellos rubios cayéndole hacía abajo, haciendo un puchero y de brazos cruzados.
-¿Me vas a bajar?-
Sonreí y finalmente decidí dejarla nuevamente sobre la cama, pero antes de que me diera tiempo de volver a sentarme, ya estaba encima mió intentando hacerme cosquillas en la panza y en el cuello. Así que comencé a contraatacarla de la misma forma.
-¡Ríndete, bruja!
-¡Ríndete tú idiota!-Gritábamos entre risas, chillidos y carcajadas.
Finalmente ambos quedamos lo suficientemente exhaustos como para dejar al otro en paz.
Y declararlo un empate.
Riza se movió de la cama y comenzó a husmear por mi cuarto como normalmente lo hacía cuando entraba. Yo me la quedé mirando hasta que la vi tomar un par de hojas sobre mi cómoda.
-¿Que son¿Cartas?
-Oye! Deja eso donde estaba!-Me levante algo molesto.-
-¿Por que¿Son cartas de amor¿Le escribes a Mirielle o ella te escribe a ti?-Dijo juguetonamente aunque algo molesta.
-Déjalas, riza, no son tuyas.-
Riza sonrió.
-Consíguelas si puedes.-Soltó mientras comenzaba a alejarse de mi con las cartas en las manos. Yo comencé a perseguirla, pero definitivamente era ágil.
-Veamos… Querido Roy:… ¡Hay que dulzura¿Es una novia de central?-Logré arrebatarle la carta de mi madre de las manos, antes de que siguiera leyendo pero salio corriendo escaleras abajo llevando la otra carta.
La seguí pero ya era demasiado tarde, enseguida la vi dejar de sonreír mientras terminaba de leer la segunda carta. Me miro con aquellos enormes ojos rojos llenos de un sentimiento que no pude comprender. Pero en seguida lo asocié con lastima, y enfurecido le quité la carta de las manos.
-¡Tonta¡Eres una entrometida¡Siempre te metes en las cosas que no son de tu incumbencia!-
-Pero… Roy…-
-¡No¡No me importa¡Deberías entender que hay cosas en las que no tienes que meterte!
-Yo… lo sien…-
-¡Cállate¡Solo deja de entrometerte¡vete¡Vamos, vete de mi vista¡Desaparece!-
Me calle cuando le vi los ojos desbordados en lágrimas, pero me sentí tan impotente al darme cuenta de lo mucho que me había pasado con ella que siquiera le pude decir nada.
Me marche enfurecido con migo y me dirigí a mi cuarto. No bajé a cenar, aunque tampoco me llamaron. No escuché llegar a Hawkeye.
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A la mañana siguiente. Me desperté temprano y agotado, ya que la conciencia no me dejó dormir en toda la noche. Busqué a Riza en la cocina pero no la encontré.
Escuché abrirse la puerta principal y al asomarme descubrí a Hawkeye que venía empapado. Me saludó alegremente con un "Feliz navidad". Le respondí igualmente, pero totalmente faltó de felicidad.
-¿A que hora llegó anoche, maestro¿Salió todo bien?-
Me miró extrañado.
-No llegué, acabo de llegar ahora, la tormenta se puso muy fuerte y tuve que quedarme en casa de los Fletcher durante la noche. ¿Y Riza¿Todavía duerme?-
Alarmado subí a su habitación y me preocupé a ver que no estaba allí. Pero enseguida supe en donde estaría.
Bajé con velocidad las escaleras.
-Se donde fue, iré a buscarla.-
Hawkeye asintió.
-Tráela rápido así abriremos los regalos.-
-¡Si, claro!-
Salí preocupado por lo que pudiera hacer. Cuando llegue al río, me alarmé al no verla sobre el hielo, pero no duro mucho ya que a los segundos la vi recostada bajo el árbol cubierto de nieve, estaba mirando hacia el río así que supuse que aún no se decidía a hacerlo.
Mientras me iba acercando a ella algo de nieve que quedaba sobre el árbol sin hojas le calló sobre la cabeza, la oí quejarse y sacarse con resignación el blanco material de los hombros y de la cabeza.
Cuando estuve a su lado, no me atreví a llamarla por el nombre, y como estaba tan distraída no se dio cuenta de mi presencia.
Así que cuando le coloque una mano sobre la cabeza para quitarle un resto de nieve de entre los cabellos rubios se giro alarmada y me miró con cara de sorpresa, pero casi al momento bajo la vista y retrocedió un paso con la cabeza gacha, alejándose de mí.
Jamás la había visto tan cohibida. Así que me decidí por ser yo quien se acercara y comencé nuevamente a quitarle algo de nieve que había quedado entre los pliegues del cuello.
Ninguno de los dos hablamos por un rato, mis manos descansaron por una rato sobre sus hombros hasta que se movieron a su espalda y la guié hasta el árbol de nueva cuenta para sentarla y sentarme a su lado a continuación.
Ella me miraba de reojo de ves en cuando pero no levantaba la vista de sus pies, temblaba un poco así que la acurruque debajo de mi brazo. Ella se abrazó a mí y enterró el rostro en mi chaqueta.
-Lo siento, no debí…-
-No, yo lo siento.-Apuró a murmurar mientras su voz era amortiguada por la tela de la chaqueta convirtiéndola solo en un susurro.-Lo que dices es cierto. Me meto en cosas que no debería… soy muy entrometida.
-Bueno… eso es bastante cierto…-Intente bromear para aliviar el ambiente pero no funcionó. Así que luego de un suspiro agregué:-Riza, yo no debí haberte gritado. No era correcto. No lo hiciste por maldad y lo sé. Pero simplemente era demasiado delicado y me… yo… sentí…-Me resultaba difícil decir algo así.-… yo, no quería que sintieras lastima.
-¡Lo siento¡Sabes que no fue eso lo que sentí! De veras que no…-Había separado el rostro de mi chaqueta y descubrí que aquellas raras lagrimas volvían a aparecer en sus ojos.-Yo… yo solo… sentí mucha vergüenza… lo siento, no debí haberlo echo… pero me hubiera gustado… me hubiera gustado que lo hablaras con migo. Pero no es mi problema, y es verdad lo que dijiste…-
-Lo siento también.-Le susurre mientras la abrazaba con más fuerza y depositaba un beso entre los cabellos dorados.
Nos quedamos así por un rato.
-Jamás eh sido muy cercano a mis padres… por eso… no eh sentido realmente nada por…-No se de donde salió la declaración pero me fue necesario comenzar a hablar de aquello.
-No creo que no hallas sentido nada, sabes… muchas veces cuesta darse cuenta… A mi me pasó con mamá… y aún me pasa, creo que aún no lo asimilo del todo…-
-Pero mi padre jamás se a comportado como lo que debería.
-Hay veces que los padres de uno no son quien realmente uno cree.-
-Yo creo que no lo eh tenido…-
-Lo que dices es injusto.-La miré con duda.- ¿Oh acaso no consideras que mi padre no te ha tratado como un hijo?
-Tu padre me ha enseñado mucho…-
-Pero no es solo eso, Roy. Mi padre se ha preocupado por ti. He tenido que compartirlo con tigo, y no ha sido fácil, pero finalmente me ha gustado. Al igual que con Sally. Tu llegaste y lograste hacerte un lugar aquí, pero no solo físicamente, también en nuestros corazones… yo te quiero Roy. Y mi padre también. Y sally… y Mirielle a su forma…-La vi fruncir un poco el seño.-Somos tu familia. Los somos de verdad, no te lo estoy diciendo solo por que si, jamás hago esas cosas y lo sabes.
-Si, lo se. Y yo también te quiero y a los demás, y aunque sea algo injusto con los demás, siento que te quiero un poco más a ti que a los demás.
-¿Aun más que ha Mirielle?-Su mirada cobro aquel brillo que me decía que había echo algo.
-¿Por que quería más a Mirielle¿Qué ha hecho ella?-Le pregunte con curiosidad.
-Le gustas… y a ti también…-Soltó como sin importancia
-Y también me gustas tú…-le dije revolviéndole el cabello
-¿Entonces cuando crezca me besarías como a Mirielle?
-Eh… ¿?- OK. Aquello si fue extraño, pero casi al momento supe de donde lo había sacado.
-Los eh visto el otro día, cuando estaban en las caballerizas…-Confesó, casi le pude ver los colmillos y las orejas de gato.
-¡Oye¡Si que eres entrometida!-Le volví a acusar pero esta vez bromeando.
-Es verdad, pero no es mi culpa que justo pasara por ahí mientras ustedes…-De repente enrojeció, y se quedo callada.
-Oye!... humm… ¿Qué fue lo que vistes?-Muy bien, Riza… habría ...? No… no podía ser…
-Ahh… nada… nada realmente…- Comenzó a sacudir la cabeza hacía los lados acompañando su negativa. Por supuesto que no le creí.
-¡RIZA!-
-Te lo digo de veras, que no vi casi nada, me fui muy rápido…-Me miró con los ojos entrecerrados.-¿Qué fue lo que hiciste Roy?
Enrojecí al recuerdo, y para desviar el tema la tomé por el brazo y la comencé a guiar de vuelta a la casa.
-Vayámonos, que tu padre esta esperándonos para abrir los regalos.
-¡Oye¡Déjame, que ya camino sola!-
-No lo creo.-Entonces, la tome por el cuello de la campera y me la tire al hombro y la cargue hasta la casa esquivando patadas y manotazos.
Cuando llegamos ya se había resignado y su padre nos estaba esperando en la entrada.
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Al terminar la comida de navidad Riza se puso a tocar en el viejo piano de la sala los villancicos que le había enseñado el profesor Jenkins. Definitivamente la música no era el fuerte de Riza, sin embargo todos la escuchamos entre sonrisas disimuladas y con mucha alegría.
Sally y Hawkeye fueron a servir una copa para realizar el brindis que había quedado suspendido la noche anterior por la tormenta, y Riza y yo quedamos en la sala, mientras yo bromeaba sobre su forma de tocar el piano.
-Definitivamente eso ha sido digno de una orquesta de gatos…
-Ya cállate¡tú ni sabes hacerlo!
-¿Disculpa? Hablas con Roy Mustang, permíteme y te enseñare como se hace…-me senté a su lado mirándola fruncir el entrecejo.
Intente evocar las tardes que compartía con mi madre, y en las que ella hacía lo que más le gustaba, tocar el piano.
Era muy buena y me había enseñado un par de melodías, así que finalmente me puse a tocar una. Riza fue dejando de fruncir el seño hasta quedar con una expresión extraña.
-De verdad sabes. ¿Quién te lo enseñó?-
-Mi madre, no lo hago tan bien, pero puedo defenderme.-
-Lo haces bien si lo comparas con migo…-
-Hasta un manco toca mejor que tu Riza.-
-¡Idiota!
-Tonta, no deberías tomarte las cosas tan apecho. Además lo que digo es cierto, si no sirves para algo concéntrate en otra cosa en la que realmente te destaques.-
-No, lo que cuenta es que lo intento, tal vez no toque como tu, pero al menos aprenderé a tocar un par de canciones bien.-Murmuro cruzada de brazos.
Sonreí y asentí.
-Tienes razón.-
-¿Pasabas mucho tiempo con tu madre?-
-No realmente. Pero cuando estábamos juntos ella tocaba y de vez en cuando me enseñaba algo. En general yo pasaba la mayor parte del tiempo en el colegio de internos de Central.
-Pero te agradaba estar con tu madre cuando estabas en tu casa ¿verdad?-
-Si, es verdad.-
Mi madre no era una mala persona, me tuvo muy joven y supongo que no tuvo tiempo de asimilar lo que tenía que hacer con un niño, y mi padre nunca la ayudo en nada.
Ni siquiera su familia se molesto.
Pero las pocas veces que estábamos juntos, podía darme cuenta que no era simplemente aquella frívola mujer de sociedad que la familia le había obligado a convertirse, en aquellas tardes, podía verla relajada y verdaderamente feliz.
En aquellas tardes ella intentaba ser una madre de verdad con migo. Pero siempre aparecía mi padre para cortar todo intento.
-Deberías ir.-Las palabras de riza me hicieron detenerme.
-¿Ir?-
-Si. Tu mamá debe sentirse bastante mal. Aunque ella y tu padre no se hayan querido, estoy segura de que esto ha sido muy brusco para ella, y necesita que alguien le diga que puede seguir con su vida. Y creo que tu padrino no es esa persona. Sino… sino tal vez se pase el resto de su vida creyendo que su deber es lamentar la muerte de tu padre.
-Riza…-
-Se que no debería decirte nada de esto y que no es mi problema. Además yo no quiero que te vayas, pero tenía que decírtelo por que esto hará que te sientas mejor contigo, y tal vez ayudes a tu mamá.-
La miré a los ojos y me pregunte como una niña como ella podía saber tanto.
Al mirarla vi un brillo diferente, una mirada madura que no le pertenecía, una que mostraba años de sabiduría que un niño no podía juntar.
Pero luego ella desvió la mirada hacía la puerta por donde entraron su padre y Sally llevando una bandeja con varias copas.
El brillo desapareció y sus ojos volvieron a ser los de siempre.
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-Maestro.-
Hawkeye me miró y me hizo una seña para que entrara. Estaba en la biblioteca, con muchos libros a su alrededor y escribiendo sin parar en aquellos cuadernos que amontonaba en sus cajones.
-Tengo que hablar con usted.-
Se detuvo y me miró con aquellos ojos claros que siempre brillaban con un significado diferente, en aquel momentos me decían que ya sabía lo que iba a decirle, pero callado me dejo continuar.
-Hace unos días recibí una carta de Ciudad del Este, de mi padrino…
-¿Del coronel?-Su mirada se volvió totalmente seria.
-Así es. Mi padre falleció has algunos días, y aunque al comienzo consideré no ir, creo que por mi madre es correcto que me valla por un par de semanas.-
-Lo siento Roy, aunque no creo que tú lo hagas. Pero¿es solo por tu madre?-Su sinceridad me tomo por sorpresa pero al instante contesté con seguridad:
-Y por mi, maestro. Solo serán unas pocas semanas volveré antes de que termine febrero.
-Entiendo.-No dijo nada más por un rato y luego agregó.-Hagas lo que hagas o pienses lo que pienses no aceptes ninguna propuesta de tu tío, o de ningún militar. Si lo haces no te molestes en regresar.
Las palabras sonaron duras, pero no dije nada, solo asentí.
-Me iré esta misma noche.-
-Bien.-
Fui a salir cuando me detuvo nuevamente.
-Ah! Roy, no quiero que hables de nada de lo que sucede por aquí con el General grumman. Buenas noches.
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-¿Entonces volverás pronto?-
Riza me miraba enfundad en su abrigo violeta. Asentí y le di una sonrisa que ella me devolvió. Sally me dio un gran abrazo y Hawkeye me dio un apretón de manos.
Sonreía al igual que su hija.
El sonido del tren acercándose hizo que la expresión de Riza cambiara por una angustiada. No pude evitar abrazarla y volver a prometerle que regresaría pronto.
Ella asintió.
-Te prometo venir a recibirte, así que escríbeme cuando vallas a volver.-
-Intentare no olvidarlo.
-Será mejor que vallas subiendo Roy.-Dijo Sally con cierta resignación.
-Despídeme de Mirielle.-
-Créeme, no creo que te eche de menos-Soltó la mujer de bucles.
No pude evitar reírme nerviosamente, y aceptar que era la pura verdad.
-Toma, para que leas durante el viaje.-Hawkeye me ofrecía uno de los libros más preciados de su biblioteca.-Cuídalo que es único, y trata de leerlo todo. Trataremos muchas cosas de estas cuando regreses. No quiero que te dejes estar.-Asentí
-Se lo devolveré sano y salvo.-
-Bien dicho.-
Me subí al tren y Riza me extendió una hoja por la ventanilla, era un dibujo de carboncillo muy bien hecho de la vista que había desde la colina, se veía el río, la casa, y algunas partes de los manzanares.
-Es para tu madre, para que la convenzas de que venga un día aquí, seguro que le gustará.-
Le bese la frente y asentí.
Mientras el tren partía vi alejarse el punto violeta que era Riza. Y sentí un vació enorme, un vació que no había sentido cuando me había marchado de mi casa tres años atrás. Me había ganado más que un puesto con el mejor maestro en alquimia que me pudiera imaginar, me había ganado a su familia.
Definitivamente regresaría.
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Cuando arribé a Ciudad del Este descubrí que nada había cambiado demasiado en los tres años que había pasado en el pequeño pueblo. No me tardé en ir directo a la casa, no tenía intenciones de ira ningún otro lugar.
Allí se me recibió como siempre, con respeto. Frío respeto.
Me informaron que mi padrino se encontraba en el Cuartel general del este por algunos trabajos. Pregunte por mi madre y me dijeron que hacía días que estaba en su habitación, pero que según el doctor, solo tenía una depresión que se curaría con tiempo.
Subí las escaleras y golpeé la puerta de roble. No me respondió, pero igualmente entré.
Estaba sentada en un sillón junto a la ventana. No había cambiado mucho, pero la noté mucho más pálida y ojerosa.
-¿Roy?-Su voz sonó temblorosa. Entonces me di cuanta de que si había cambiado.
Intenté sonreí con naturalidad pero realmente no pude lograrlo.
-Madre.-Me acerque a ella y coloque una silla frente a ella.
Me senté.
Al comienzo solo se me quedo mirando, luego le tomé las manos y se las acaricie con cariño.
Ella hubiera sido una muy buena madre, si mi padre no la hubiera reprimido tanto. Siquiera la dejó encargarse de aquel mínimo trabajo que ella podría haber realizado perfectamente.
-Casi no te he reconocido. Eras tan solo un niño cuando te fuiste, ahora eres un hombre.-Los largos cabellos extremadamente negros que yo había heredado se habían opacado, y sus ojos estaban hinchados.
La abrasé y la escuché sollozar sobre mi hombro.
-Tranquila, ya eh regresado. Estoy aquí.-
Sentí que si yo me hubiera quedado, tal vez las cosas hubieran resultado diferentes para ella.
Toda la tarde hablamos de cuando yo era niño, no tocamos el tema de la muerte de mi padre, unas débiles sonrisas volvieron a su rostro de vez en cuando e incluso soltó alguna risa.
Fue extraño por que aunque no hubiéramos compartido tanto tiempo sus palabras no dejaron de sonar como una historia larga y hermosa, una infancia completa, aunque nada de aquello fuera verdad.
Finalmente al caer la tarde una sirvienta me avisó de la llegada de mi padrino a la casa. Prometiéndole volver en un par de horas me dirigí a ver a aquel hombre que siendo mi padrino no había visto más de un par de veces.
Estaba en el estudio de mi padre. Cuando entré el ya había servido dos copas del Brandy que mi padre solía tomar para emborracharse más rápido.
-Ah! Con que aquí llegas finalmente. Tendrías que habernos mandado una carta, te hubiéramos ido a buscar a la estación.- Mi padrino era un hombre bastante robusto, aunque tenía cierto parecido con migo en las facciones de la cara.
-No era necesario, además me fui bastante apurado-Mentí.
-Ya veo. Has hablado con tu madre ¿verdad¿Te ha contado algo?-
-No, de hecho estuvimos hablando de cosas más triviales, no la vi en condiciones de tocar el tema.
-Has sido prudente. Siéntate y bebe que te contaré con más detalle.-
Asentí pero no probé del vaso que me dio.
En resumen me contó lo mismo que en la carta pero con algún vago detalle más.
-En fin el funeral fue muy digno. Tu madre ha estado así desde entonces, pero el medico…
-Ya me han contado lo que dijo el medico.-
-Ya veo.-Se tomo el fondo de lo que quedaba en el vaso y me miró cruzando las manos por delante de sus labios y mirándome con seriedad.
-Entonces me gustaría hablar contigo acerca del testamento, como ya te he dicho eres único beneficiario. Todo es tuyo ahora. Los negocios de tu padre no son de gran importancia, puedes dejara a alguien de confianza para que los administre. Lo más importante son las propiedades y la fortuna.-
Una gran fortuna.
-Además, como sabrás, ya sería tiempo de que comenzaras la academia. Especialmente ahora que las cosas se están complicando.
-¿Complicando?
El frunció los labios como si el tema fuera una molesta mosca posándose en su nariz e imposible de ahuyentar.
-Han habido revueltas en los territorios del este más alejado. Los campamentos Ishibalianos. Se corre el rumor de una posible rebelión, los militares parecen estar controlándolo de momento, pero todo esta bastante agitado. Y esto afectara mucho el este si se hace más grande. Parece que incluso el Fhurer esta actuando directamente con esto. Además Drachma esta bastante complicado de momento, las fuerzas están demasiado ocupadas en el norte y por eso se ha descuidado el este.
-¿Y eso que tiene que ver con nosotros?-
-Pues esta claro, tu poder como alquimista será de mucha ayuda¿sabes toda la gente inocente que morirá a manos de esos bárbaros si estalla una revuelta? Estas estudiando con uno de los mejores alquimistas de toda ametris, tu ayuda será invaluable al país.
No puedo negar que las palabras de mi padrino me embelezaron en aquel momento. Caí redondo en su juego de palabrerías acerca del patriotismo.
-Entiendo, pero aún tengo que terminar mi entrenamiento con Hawkeye, creo que si logro mejorar aún más el me podrá dar el secreto de su entrenamiento, estoy seguro de que aún no me ha enseñado todo.
-Perfecto entonces, pero estaré en contacto para informarte de cualquier cosa.-
Las semanas que pasé en Ciudad del este me bastaron para confundirme lo suficiente y tomar decisiones erróneas, que lamentaría el resto de mi vida.
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Volví al pueblo para la primera semana de marzo. Llegué durante la madrugada, así que decidí caminar hasta la casa con paso lento. En dos meses todo había cambiado, el manto blanco del invierno de había retirado y la primavera estaba dando paso a los primero brotes verdes. El sol del amanecer me acompañó hasta la puerta trasera de la casa, que la encontré abierta, como siempre, una mala costumbre en Central, pero que allí era un gesto de la confianza que no se encontraba en las ciudades principales.
Entré en la cocina y lo encontré todo limpio y bañado por los primero rayos de la mañana. Unos pasos ligeros que bajaban la escalera lentamente me hicieron sonreír de alegría.
No me había dado cuanta de cuánto estaba ansiando volver a ver a riza. Al instante vi a la niña rubia despeinada y ataviada en su camisón blanco. Se detuvo frente a mi con los ojos tan abiertos de sorpresa que casi parecían ocúpale todo el rostro.
-Ya estoy en casa.-Dije sonriendo.
No pude decir nada más por que ella me tumbó al suelo de la fuerza con la que se tiro sobre mí para abrazarme, y comenzó a besarme las mejillas y la frente mientras sollozaba.
-¡Sabía que volverías, que no me engañarías¡Lo sabía!
Unos paso advirtieron que hawkeye había bajado por el escándalo. Riza seguía sonriendo entre lágrimas.
-¡Lo vez papá¡Te dije que volvería¡Te lo dije¡El no nos traicionaría!-
Hawkeye no dijo nada, solo me miró a los ojos durante un buen rato, su mirada me preocupó. Luego una sonrisa cínica se formo en su rostro.
-Bienvenido Roy.-Su mirada me dijo mucho más que cualquier palabra, yo había echo contacto con el enemigo. Tal vez Riza no tenía razón, y yo si los había traicionado.
En menos de un año, Hawkeye podría confirmar sus sospechas.
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Yo había traicionado a Riza. Más que a su padre yo había traicionado a Riza.
¿Pero cuanto le había confiado Hawkeye a su pequeña hija?
¿En que grado la había comprometido a todo esto?
Riza jamás había sido una persona tonta, pero simplemente parecía incapaz de sospechar nada de mí. Tal vez por eso pude engañarla, inconcientemente. Por que al irme había dejado claro todo.
Riza tenía razón en decirme que no merecía nada de lo que una vez me habían ofrecido. Pero lo que yo hago en este momento es también por su bien, el ejército evitará la muerte de muchas personas.
Yo con mi alquimia podré ayudar a muchas personas.
Será así.
Lo se.
Me dirigí hacía la sala donde riza estaba de espaldas a mi, mirando el piano, que había sido cubierto de polvo nuevamente.
Sus hombros tiemblan, estaba llorando.
-Riza.-Traté de acercármele para consolarla, no me gusta verla ese estado.
Bruscamente retiró la mano de mi hombro y se me giró para quedar frente a mí.
No estaba llorando, tenía los ojos secos, y la mirada encendida de furia.
Temblaba.
De rabia.
De impotencia.
De dolor.
Pero tampoco puedo ablandar mi postura. No puedo olvidar a que eh venido.
-Riza, hablemos.-
-Se lo que quieres.-
La veo temblar con más violencia, apretar los puños hasta dejarse los nudillos blancos.
-No. No lo sabes. Déjame decírtelo. Quiero que me expliques. Solo dime que sucedió.-
-No.
-Ya todo estaba escrito desde que volví aquella primera vez a mi casa cuando mi padre murió. ¿No es cierto? Ya entonces tu padre sabía de mis decisiones, las decisiones que tomaría, luego. Y te lo dijo ¿no es cierto?
-Si, me lo dijo. Y no le creí. Pensé… pensé que eras diferente, pensé que te conocía lo suficiente. Pero hasta Sally parecía conocerte más que yo. Hasta Mirielle, sin saber nada de esto, sabía que te irías. Que te importaría más lo que ellos te dan que lo que nosotros te podíamos dar. Me di cuenta… tan tarde.-
La miré confundido.
-¿Lo que me dan¿De que hablas?
-Lo siento. No lo diré más. ¿Quieres saber que pasó? Te lo contaré. Pero quiero que me digas que es lo que te motiva. No puedo confiar en las palabras de mi padre, pero tampoco en las tullas. Tengo que tomar una decisión y usaré mi criterio. Para conseguir lo que deseas tendrás que convencerme.
Fin del capitulo 7
Terminado el día domingo, 25 de marzo de 2007 a las 20:11:03
N.A: uff… Escribí todo el chap en un solo día!! Ah sido agotador! Y tengo que hacer los deberes del cole aún. ToT Pero ha valido la pena, realmente siento que es uno de los capítulos que más me ha gustado escribir. Aunque les adelanto que mi favorito será el 9, y creo que también será el favorito de ustedes. Es un capitulo que estoy ansiosa por escribir, pero aún falta el 8 que es muy denso, así que tendrán que tenerme paciencia, pero creo que podré hacerlo antes de las dos semanas, ya que estoy organizando mis tiempos.
Este capitulo trata casi al 100 de Roy, y es que necesitaba retratar su familia y su infancia, aunque no lo haya hecho tan profundamente como lo hubiera deseado.
De momento estamos llegando al final finito de la historia dos capítulos más, tres como mucho y terminamos con la primera parte. Quedaran muchas dudas sin resolver. Ya que son el motor para la segunda parte del fic.
Al terminar este me tomaré un mes para poner las ideas en orden y repasarme todo el manga, ya que no quiero olvidarme de ningún detalle importante, odio cuando eso pasa.
Por ultimo espero que me perdonen la semana de atraso, pero ha tenido sus frutos ya que eh terminado mi curso de verano lo eh salvado con un 80 así que estoy feliz o
Aunque el año escolar va a matarme eso ya lo estoy viendo, pasar a segundo de bachillerato a sido un cambio enorme, no puedo ni imaginarme lo que será la facultad (Voy muerta xP) pero aún me faltan dos años, así que no voy a angustiarme todavía ya lo haré para entonces… V.V
Ah, un último detalle que se me pasó por completo en el chap anterior, la canción de cuna que Riza escucha en sus sueños es "You'll Be in My Herat" de Phil Collins, y se usa en la banda sonora de Trazan (la animada) Es divina, supongo que muchos la conocerán, y si no es así intenten conseguirla para escucharla completa.
Bueno, ahora a contestar reviews:
Amiti Melotica Bienvenida y Muchas gracias Es genial que sientas todo eso, por que son unos cuantos de mis objetivos con esta historia, y eso me dice que los estoy logrando! Espero que este chap también te agrade como los demás! Bsos Unubium Quieres saber sobre Jenkins? Entonces espera el próximo chap, el hombre no es solo de relleno tendrá un papel muy importante! Gracias por el aguante! Ronin 99 Bueno, intentare que para el próximo lunes ya este el chap 8, pero como les dije es un poco denso, así seguramente tendrás que esperar una semana más. Muchas gracias Ns estamos leyendo! Azumi-93Me recuerdas a mi! Siempre dejando las cosas a las apuradas, mira que si te entenderé! Jo! el Internet me roba la $$ ToT pero bue vale la pena! Espero que te halla gustado, bsos VALE BLACK Encontrar personas como tú es una motivación enorme para seguir escribiendo. Siempre logras alentarme con tus palabras y ni hablar con tus fics realmente me encantan, y admiro mucho a las personas que son originales para adaptar y no se limitan únicamente a cambiar el color del cabello o de de los ojos a los personajes, MIL gracias!! Bsos Bsitos y Bsotes!!! Sigue adelante!
Bue, yo ya me voy despidiendo también que no puedo descuidar el cole
"Hito ha nanika no gisei nashi ni, nani mo eru koto ha dekinai
nanika wo eru tame ni ha douto no daika ga hitsuyo ni naru
sore ga, renkinjutsu ni okeru touka koukan no gensoku da
sono koro bokura ha, sore ga sekai no shinjitsu datto shinjiteita"
"Una persona no puede conseguir algo, sin perder algo a cambio.
Para crear una cosa debes pagar con otra del mismo valor.
Es la ley de los estados equivalentes."
Atte. AnneNoir
PD: No se dejen estar!! Dejen un review!
