"The Flame Alchemy: El Némesis"
By
AnneNoir
Disclaimer: Todos los personajes, el contexto y la historia originales pertenecen a Hiromu Arakawa y demás compañías con Copyright sobre el anime. Sin embargo, personajes nuevos y la historia aquí presentada es propiedad exclusivamente mía. Soo… si copias un solo pedazo te demostrare todo lo que una persona puede hacer con un tenedor… y mira que soy agresiva… grrrr… ÒwÓ
Advertencias:
-Este capitulo contiene spoiler del capitulo 60 del manga.
-Es tiste… ToT
-Y bue… s eme ah escapado una mal palabra por ahí, pero nada muy grave… espero O.o
Notas básicas:
En cursiva negritaExtractos textuales del manga
0.-oºo-.0 cambio de escena.
-Entre guiones- Dialogo
Cursiva pensamientos o sueños
"Cursiva entre comillas" Recuerdos.
Recapitulación
Aún podía recordar los siguientes meses, la piel enrojecida, las heridas que no lograban cerrarse, no podía llevar nada puesto en el torso por que la irritación y la quemazón la desesperaban. Difícilmente durmió durante esos meses.
Había sido hacía un año casi, y desde entonces su padre había comenzado el deterioro.
Ella tenía que ocuparse de su padre y de las heridas como podía. No podía mostrárselas a nadie, así que no podía pedir ayuda a nadie. Su padre la ayudaba cuando podía, pero el tampoco se encontraba bien, y ni siquiera sus ánimos podían mejorar. Dejó de ser la persona que Riza conocía.
Pero todo fue por Roy.
Y ella se lo contaría… le mostraría la marca.
Finalmente descubriría si todo aquello había valido la pena.
Se incorporo un poco para poder ver el rostro dormido de Roy, con algo de vacilación se acercó a sus labios y los besó superficialmente, casi como un rose.
Una lágrima calló de sus ojos hasta la comisura de los labios del muchacho y Riza volvió a acomodarse en el pecho del muchacho.
Sintiendo la respiración acompasada se descubrió llorando silenciosamente, no por su padre, o por el rumbo de su vida, no por miedo o por rencor, ya nada de eso importaba. Lloraba por saberse enamorada. Extraña en si misma, y profundamente enamorada.
Capitulo 9
"Despedida"
Roy despertó con el frío de la mañana. No tardó en darse cuenta de que Riza no estaba ya entre sus brazos y un vacío especialmente fuerte se apoderó de el. Todos los recuerdos de la noche anterior le parecieron algo oníricos, sin embargo el sabía que nada tenían que ver con su imaginación. El reloj de cuerda de sus mesa de luz, aún marchaba, seguramente Riza se había ocupado de que nunca se detuviese. En el se marcaba las once y media de la mañana.
Algo sorprendido por la hora, se levantó rápidamente y comenzó a buscar su ropa. No tardo en darse cuenta de que se había dormido totalmente vestido. Aún pudo sentir un escalofrió cuando una ráfaga de viento le toco el pecho aún algo húmedo por las lagrimas de Riza. El bolso que había traído consigo estaba en un rincón de la habitación. Había traído una muda de ropa solo por si las dudas, pues estas habían surgido.
Decidió cambiarse para dejar el uniforme para el entierro, era lo más formal que tenía consigo. Y no quería de ninguna manera tener que pedirle a Riza ropa de su padre.
No tardó en vestirse con unos pantalones caquis y una camisa que por costumbre no se fajó. Anticipándose al frio se coloco un buzo de abrigo por encima. Mirando la arrugada camisa se debatió en pensar como haría para que estuviera decente para el entierro.
Pero antes decidió buscar a Riza.
Tan solo como salió de la habitación, sintió murmullos que provenían del cuarto del padre de Riza. Antes de hacerse notar se detuvo a escuchar algo de la conversación. En seguida reconoció la voz de Riza.
-Le agradezco que halla venido, Señor Harrison.-
-No hay que agradecer, niña, es mi trabajo.-
La voz del anciano sonó conocida a Roy.
-Hemos tenido suerte, el frío retrasará algo la descomposición y me dará más tiempo, aún así creo que estará todo listo para esta tarde. Procura no calentar la habitación, e incluso te recomendaría que dejaras las ventanas abiertas mientras no llueva o nieve, dicen que las nevadas se vendaran temprano este año-
-Es cierto Octubre ha estado demasiado frío.-
La conversación mundana comenzó a aburrir a Roy, así que haciendo ruido, para avisar de su llegada entró en el cuarto.
-Buenos días.-
Riza se giró para verlo, algo sorprendida, pero al instante su rostro pálido le dedicó una cálida sonrisa.
-Buenos días, Señor Mustang.- Riza pensó que de no ser por la situación hubiera bromeado con Roy por la horas de la mañana en la que se levantaba, pero de cualquier manera el animo no le dio para darle más que aquella frágil sonrisa, y dirigirse a el con aquel frío calificativo.
Roy le respondió de igual modo, aunque algo consternado por el apelativo.
-Señor Harrison, tal vez lo recuerde, Roy Mustang, vivió con nosotros hace unos años, era alumno de mi padre…-
El hombre canoso asintió mientras terminaba de guardar algunas cosas en un raido maletín de cuero.
-Si, creo que si, pero ya sabes que mi memoria esta fallando bastante últimamente.-Soltó el anciano bromeando.-Bueno, creo que es todo.
-Lo acompañó hasta la puerta.-Ofreció Riza amablemente mientras se colocaba a un lado de la puerta para dejar pasar al anciano.
Como Roy recordaba Riza era muy atenta y formal con las personas a las que no tenía mucha confianza. Se escondida detrás de una coraza de tranquilidad y autosuficientes, que muchas veces no poseía realmente.
-Mucho gusto.-Se despidió el hombre de Roy, antes de salir seguido por Riza. Roy asintió con un corto gesto de cabeza.
Miró el cadáver de su maestro descansando en la cama, la piel había perdido todo color, dejando un matiz grisáceo. Se apuró a bajar las escaleras cuando oyó a Riza despedirse del hombre.
-Siento mucho lo de tu padre Riza-chan.-Murmuró el hombre cálidamente poniendo una mano en la mejilla de la rubia.
-Muchas gracias, señor.-Respondió Riza con los ojos bajos.
-¿Seguro que estarás bien?-El hombre quitó la mano para colocarse una boina gris de lana gruesa.
-Si no se preocupe. Roy está conmigo ahora, y se queda hasta el funeral, creo…-
La vacilación en Riza provocó una punzada de decepción en Roy. Por supuesto que el estaría con ella hasta entonces, se dijo convencido.
-Me ocuparé de avisarle a Tom, y a los demás para que ayuden más tarde. ¿Quieres que le diga a alguien más?-Preguntó amablemente Harrison mientras Riza le extendía su abrigo del perchero.
-No, ya eh hablado con el profesor yo misma, y como Mirielle y Sally no están en el pueblo...-La muchacha había bajado levemente la voz cuando mencionó a Sally y a Mirielle. Ambas mujeres era lo más cercano que Riza conocía como familia, así que realmente debía ser duro tener que afrontar la situación sin ninguna de estas personas a su lado, se dijo Roy pensativo. Así que tendría que ser el quien demostrara aquel apoyó, pensó casi al instante.
-Entiendo…-El anciano parecía haberse dado cuanta de la tristeza de la niña pero no hizo hincapié en ello, y se dio la vuelta para ir saliendo por la puerta principal.
-Acerca del dinero…-La vos de Riza vaciló en ese momento, haciendo girarse al hombre a mitad de camino.
-Sabes que no importa, pagaras cuando lo tengas.-Dijo el hombre amablemente.-Muchas veces tu padre nos ayudó con su alquimia sin que nosotros pudiéramos pagarle, tómala como una devuelta de esos favores. Es una lastima que esa en estas condiciones…-Agregó el hombre más para si mismo.
-Pero…-Riza se sujetó la falda larga que traía entre sus manos nerviosas arrugándola un poco más.
-No hay peros niña-Declaró cortante el hombre.
Roy se decidió a intervenir en aquel momento, pensando que debió haber sido el quien se ocupara de todo aquello desde el principio.
-Yo me haré cargo del dinero.-Dijo resuelto.
Riza frunció algo el seño pero Roy no retrocedió.
El anciano sonrió, amablemente ante la expresión crispada de Riza y revolviéndole el cabello a la rubia, aceptó diciendo:
-Entiendo, me comunicaré con usted cuando el presupuesto esté listo, buenas tardes.-Se despidió el anciano tocándose la visera de la boina.
Roy se despidió con un silencioso inclinar de la cabeza.
Riza quedó recargada contra la puerta, de espaldas a Roy, durante unos minutos, luego de que el anciano se hubo retirado. Roy respetó esos minutos de silencio, pero enseguida que la chica se hubo volteado le pregunto con la voz algo irritada:
-¿Por que no me despertaste?-
-Me desperté temprano, y se había detenido la lluvia creí oportuno hacer lo necesario para arreglar el entierro… además recordé que te gustaba dormir hasta tarde -Roy no se sintió con la capacidad de enojarse luego de aquella declaración.
Riza no le miraba a los ojos, esto le extrañó al muchacho, quien tomándole de la barbilla la obligó a mirarle a los ojos. Aunque riza se resistió y se zafó del agarre, Roy pudo contemplar las mejillas encendida de la niña. Riza se encaminó a la cocina, y casi automáticamente el la siguió.
Una vez en dicha habitación Roy sintió el aroma dulce del pan de maíz recién horneado.
-¿Café?-Riza sostenía una taza con su mano mientras le miraba interrogante.
-Si, por favor.-Soltó el alquimista.
-Lo siento.- murmuró la rubia mientas servía dos tazas de la bebida caliente y cortaba unos trozos del pan con un hermoso color amarillo.
Roy volvió a sorprenderse, pero no alcanzó a preguntar cuando Riza ya estaba hablando de nuevo.
-Por lo de antes.
-Oh, no te preocupes, solo bromeaba, si me gusta dormir hasta tarde es solo que me hubiera gustado acompañarte.-Dijo Roy intentando quitarle importancia.
Riza lo miró con el rostro extrañado y luego sonriendo agregó.
-Oh, no hablaba de eso…-Mientras hablaba puso las dos tazas en la mesa y el plato con las rodajas de pan.-Pero también lo siento por eso.
Hizo sentarse a Roy en la mesa y luego ella se sentó frente a el.
-Lo siento, no he desayunado, ni eh tenido tiempo para preparar el almuerzo.-Agregó mientras tomaba un trozo del plato.-Antes, hablaba del dinero. No tenías por que hacerlo, te lo pagare en cuanto lo reúna… yo…-Riza comenzó a juguetear con el pan mientras miraba la taza de café. Fue a abrir la boca para hablar de nuevo pero Roy la corto tomándole las manos y haciendo que dejara de jugar con el pan que ya casi era un montón de migajas sobre la mesa.
-Tiempo por favor.-
La muchacha se sonrojó por la acción de Roy, y al darse cuanta de que no había parado de hablar.
-Lo si…-
-No.-Roy la paró antes de que comenzara de nuevo con la perorata.-Basta de disculpas, solo me falta que te disculpes por cocinarme y dejarme dormir hasta tarde, aunque pensándolo ya lo hiciste…-
Riza sonrió y retiró las manos de entre las de Roy.
-Primero, acordemos que no sigas con las disculpas ¿bien?-Riza asintió.- Segundo, te agradezco las consideraciones, simplemente había pensado en hacer todo eso por ti. Me haces quedar mal.-Soltó en broma- Eres una niña y yo el adulto responsable, debería ser yo quien hiciera todo esto.-Riza fue a decir algo pero Roy no se lo permitió.-Ya se que no eres una niña irresponsable ni nada, pero lo eres a los ojos de las demás personas, lo de niña, no lo de irresponsable.-Aclaró el muchacho antes de continuar.-Y se supone que yo sea quien cuide de ti. Aún así, como tercero, tu padre era mi maestro, y por ende no me hubiera quedado de brazos cruzados, viéndote cargar con todo ¿Esta bien?-
Riza asintió.
Roy sonrió y tomó su taza para beber un sorbo del café, pero repentinamente se detuvo y añadió:
-Y cuarto, se supone que tú no tomas café.-
Riza sonrió, y tomando la taza dijo:
-Le agregaré leche-
-Así esta mejor.-
Mientras Riza hacía lo anterior dicho, y Roy bebía a sorbos el café, el silencio los volvió a invadir. Riza volvió a sentarse frente a el luego de un rato y ambos permanecieron en silencio otro rato más.
Roy se percató de que Riza parecía incomoda con el silenció, y lo comprobó cuando la joven comenzó a hablar repentinamente:
-Papá dejó de trabajar hace un año aproximadamente… la enfermedad estaba muy avanzada según el medico. Así que nos tuvimos que arreglar con los ahorros, casi todos eran de cuando tu eras su alumno, era bastante.-Riza tomó un sorbo de su café con leche mientras Roy recordaba aquel dinero que le pagaba todos los meses a Hawkeye por sus servicios como tutor, era mucho dinero, que llegaba todos los meses de la billetera del padre de Roy. Roy pensó que al menos aquel dinero había tenido un buen uso, tanto para el como para Riza y su padre.-Como sabes, los trabajos que hacía no eran muchos ni muy bien pagos pero eran los suficientes para el día a día.-
Roy frunció el seño preocupado.
-¿Pasaron necesidades?
Riza negó algo sonrojada de vergüenza.
-No, no. Sobrevivir no es difícil aquí, Roy. La comida no es cara en un pueblo que se dedica al cultivo y a la cría de animales, y la ropa tampoco era un problema. Además hice una huerta en el patio trasero, sacaba lo suficiente e incluso un extra que Sally me enseñó a hacer en conservas. El dinero se iba con las medicinas y con el medico… Ya últimamente no creo que hubiera podido seguir pagándolas, pero mi padre tampoco las quería…-Risa relataba esto con una sonrisa de resignación, ya hacia mucho tiempo que la desesperación había ido menguando.- Decía que nada tenía efecto, y en si tenía toda la razón, peo yo las seguía pagando por que pensé que alivianaban su sufrimiento.
-¿No lo lograban?-
Riza se encogió de hombros.
-No lo creo. Por que en si, creo que era un castigo, así que no debía existir forma de aliviarlos más que con la redención.
-¿Redención? No lo entiendo…-Dijo un Roy muy confundido.
-Ni yo.-Murmuró riza.-Era la clase de cosas que papá decía. Y últimamente hablaba mucho de ello…
-Tu padre siempre tuvo una forma interesante de decir las cosas. Muy pocas veces hablaba directamente…-Comentó Roy para que el silencio no volviera ocuparlos.
Riza miró su taza y con la mirada aún centrada comenzó a decirle.
-Ahora… puedo darme cuanta de que hay muchas cosas que no pude preguntarle. Antes era muy niña, y durante el último año no pensé en ello…-Se dijo Riza más para ella que para Roy.
-¿Cosas?-Preguntó Roy extrañado.
-Si. Mi padre jamás me habló de las razones por las que se vino a este pueblo desde central. Jamás le pregunté acerca de su familia o de la de mi madre. No le pregunté nada sobre ella. Ahora me doy cuenta de que realmente no se nada sobre ella. No tengo recuerdos ya que era muy pequeña cuando falleció, y tampoco se nada, siquiera se su verdadero apellido. ¿Puedes creerlo? Lo único que tengo de ella son aquellas fotos que mi padre me dio hace unos años…-
-¿No puedes preguntarle a Sally?-
-Podría, ya que con mi padre muerto ella no tendría razón para ocultarme nada, pero lamentablemente ella esta en central, acompañando a Mirielle. No se cuando volverán.-La tristeza volvió a las orbes rojizas de Riza.
-Ya veo…-Roy miró a la muchacha que lucia algo enfadada.
-¿Y tú, Mustang?-Preguntó repentinamente mirando hacía un lado.
El muchacho la miró confundido, por la utilización del apellido, pero pensó que ya se acostumbraría.
-¿Yo?-
Riza asintió intentando borrar el gesto de enfado en su rostro.
-Si¿que has hecho en central?-Preguntó en un tono más alegre.
-Eh acompañado a mi tío estos últimos dos años.-Murmuró el muchacho sin mucho entusiasmo.
-¿Estas en la academia?-Pregunto la rubia intentando hacerlo hablar.
-Si. Terminé el segundo año. Y es probable que empiece mis estudios para dar el examen de alquimista… Cuando termine mi tercer año.-Explicó algo a la fuerza.
-¿Ofrecerás tus servicios al estado?-Preguntó la muchacha cautelosamente.
-Si.-La respuesta segura le dio confianza a Riza.
-Ya veo¿no deberías haber comenzado ya tú tercer año?-Riza lo miró mientras se metía un pedazo de pan en la boca.
-Así es… pero me dieron una licencia de cuatro días.- Murmuró con algo de incomodidad.
-¿Por que la pediste?-Preguntó riza sorprendida.
-Realmente quería hablar con tu padre.-Roy no la miró mientras dijo esto.
-¿Ibas a pedirle que te preparara par el examen?, eso es algo muy audaz considerando a mi padre.-Murmuró Riza enarcando las cejas.
-Así es, pero pensé que tal vez podría hacerlo cambiar de opinión.-Le respondió Roy sonriendo de lado.
-Si lo hubieras logrado, yo juraría que serías capas de cambiar el mundo Roy… "Y creo que lo hubieras logrado"-Pensó Riza meditabunda. –Oh…
-¿Que sucede?-Pregunto Roy ante la exclamación de la muchacha.
-Entonces… ¿ya mañana tendrás que regresarte?-
Roy asintió.
-"No hay mucho tiempo entonces…"-Pensó Riza sumergida en su mente.
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Roy recorrió la antigua casa de su antiguo maestro. Todo parecía muy lejano y viejo. Como una historia que nos cuentan de niños y recordamos al hacernos mayores, todo estaba envuelto en un sutil y a su vez profundo manto de nostalgia. Nostalgia que iba aumentando a cada paso que daba. El silencio añadía misterio a la situación, y los rayos de luz que se colaban por las empolvadas ventanas creaban ilusiones de viejos sucesos en la mente de Roy. Así que mientras iba caminando por los pasillos de madera añeja podía ver a los fantasmas de dos niños correteando en la casa, podía verlos crecer y compartir sus infancias y adolescencias, podía verlos riendo, soñando, compartiendo. Para ese momento se dio cuenta de que ninguno de los dos niños había sobrevivido al paso de los años, ambos habían muerto en el olvido clásico del crecer. Del avanzar. Del morir un poco más cada día.
Las desafinadas notas del viejo piano, las risas escandalosas, los gritos de euforia, las peleas, los errores, las caídas, las heridas, las lagrimas, los corazones latiendo, el calor de los abrazos, las palabras dulces… Todo era parte del recuerdo de una época que Roy sabía que no volvería.
Las lagrimas seguirían derramándose, los corazones latiendo, las risas irrumpiendo lo silencios, los silencios haciendo compañía, los abrazos estrechándose, las heridas cicatrizando, se seguirían levantando y aprendiendo lecciones de los errores, seguirían amando. Pero ya no lo harían como en aquellos tiempos.
"Me prometí seguirte…" ¿Realmente lo haría?
¿Abandonarías los recuerdos por mí?
¿Me seguirás?
¿A pesar de los errores?
¿A pesar de tus errores?
"-Roy… te dejo… a mi hija… por favor… por favor… por favor..."
¿Me permitirás cumplir esa promesa?
-Estoy lista-
Riza lo miraba desde el final de la escalera. Tan pequeña, y tan madura. El trajecito negro la hacía verse más mayor de lo que en realidad era. Destacaba la determinación de sus ojos, y volvía sus facciones adultas. Lo hacía a uno olvidarse de que solo era una niña. De que aún necesitaba a alguien que le guiara, que le tomara de la mano y la ayudara a avanzar.
-Vamos entonces.-
La palabras escuetas encerraban un mundo de de preguntas.
¿Me dejaras guiarte?
¿Me permitirás ser quien te haga avanzar?
Riza asintió con una pequeña sonrisa que no engañaba a nadie, la despedida ya había sido para ella, aquello solo era un formalismo para que las demás personas pudieran sentirse mejor con ellos mismos, para que se dijeran que todo había acabado y que estaban perdonados por no haberse acercado, por no haber ayudado. Eso iba para el también. Pero el no se olvidaría tan pronto de que no había estado allí, no se lo perdonaría con una despedida terrenal, el pagaría todas sus deudas a aquel hombre que una vez le había confiado todo. Solo lamentó, que la única petición que aquel hombre le realizo no dependiera de el.
"-Roy… te dejo… a mi hija… por favor… por favor… por favor..."
Cuídala.
Una orden implícita, un pedido desesperado.
Riza caminó hacia la puerta con el paso firme, y Roy la siguió esperando que ella le permitiera cuidarla. Sin embrago lo dudaba, en cuanto Riza había vuelto se había dado cuenta de que su mirada había cambiado. Había decisión, y valentía. Ella sería capas de afrontar lo que fuera por si misma.
Juntos se encaminaron al entierro.
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Riza se enfundo un poco más en la chaquetita mientras las últimas personas abandonaban el lugar. El funeral la había sorprendido, por lo visto su padre era bastante considerado en el pueblo, asistieron muchas personas que parecían realmente desconsoladas por la perdida.
Roy seguía a su lado, sin siquiera rosarle los hombros. El profesor fue el último en despedirse, mientras le dirigía una mirada de contención a Riza quien correspondió el gesto, y se despidió de el y de Arella.
Mateo que estaba mucho más alto de lo que Roy recordaba le dio un abrazo y le susurro que esperaría encontrársela en las clases del profesor. Riza asintió también.
Finalmente lo único que les rodeó fueron las frías lapidas de piedra y el viento silbante. Riza sintió la presencia de Roy más lejana cada vez. El se volvería a Ciudad del este después de que aquello acabara, tal vez se mantuvieran comunicados por correspondencia, tal vez no sabría nada más de aquel hombre que había formado parte de su infancia, tal vez cuando fuera mayor lo recordaría y se preguntaría que había sido de el ¿Qué habría echo con el podre de su padre? "¿Que harás Roy?"
Quiso prolongar más aquel silencio por que sabía que tan solo comenzara a hablar sería el principio del fin, si Roy conseguía el secreto partiría a Ciudad del este con solo una meta en su mente, utilizar el secreto para lograr sus objetivos. Ella quedaría relegada a un segundo plano.
Deseó que Sally apareciera y la aconsejara y consolara. Pero rápidamente se dijo que aquello era imposible, no había nadie en quien apoyarse. Tal vez lo mejor sería solo darle el secreto a Roy y olvidarse para siempre de todo lo que tuviera que ver con la alquimia. Aunque rompiera la promesa que le hizo a su padre, de cuidar de los pasos de Roy. Ya que entonces podría rehacer su vida como ella mejor lo prefiriese. Sería como si jamás hubiera tenido que vivir toda aquella responsabilidad…
¡NO!
Sacudió con violencia aquellos pensamientos de su mente, ella había tomado una responsabilidad. Aquella mujer que había sido su madre había dicho alguna vez mirándola que sus virtudes serían la responsabilidad y la dedicación. Y así sería. Ella respondería por todo lo que Roy hiciese, pero lo haría desde un segundo plano, ella no podía ser nada que opacara a su querido Roy.
No podía creer realmente que estuviera enamorada de Roy. Ella no era de las muchachas que sollozaban por un hombre, o al menos quiso convencerse de aquello. Sin embargo, pensó también, Roy no era solo un hombre, era Roy. Su querido Roy.
Era consiente de que Roy jamás se fijaría en ella como más que una hermana pequeña, era mucha la diferencia de edades. No se hacía ilusiones, se conformaría con estar vinculada a el únicamente con el secreto de su padre. ¿Lo lograría? Eso esperaba.
Lo miró y el la miró también. Estaba tan guapo con aquel uniforme…
Repentinamente desvió la mirada, ya que se dio cuanta de que era tanto el amor que sentía por el que si tan solo lo dejaba mirarla a los ojos, podría ver el amor desbordante en sus iris rojizos. Ella lo apoyaría, aún no sabía como pero lo haría Sin embargo su primer resolución sería ser objetiva, para ayudarlo tenía que ser objetiva, juzgar todas sus acciones correctamente para ayudarlo a seguir el camino correcto. Y así lo haría. Con todo el aplomo del mundo logró controlarse para que su voz sonara impersonal.
-Lo siento Mustang. Has tenido que cuidar de todo, incluso del funeral de mi padre-
Susurró lo más bajo que pudo, Roy había llevado el cargo de todas las cuenta incluso habías sido el quien se había encargado en la tarde cuando tuvieron que meter el cuerpo en el ataúd de madera caoba junto con los otros hombres que habían venido a ayudar, se había preocupado por ella también. Se había asegurado de que tuviera reservas en las alacenas y que la casa estuviera dentro de todo lo posible en las mejores condiciones. Se había asegurado de que ella estaría bien cuando el se fuera. Y no pudo evitar hacerse recordar que so sería la tarde siguiente.
-No tienes que preocuparte-Su tono sonó dulce. Le restaba importancia a sabiendas de que lo que había echo solo lo hubiera echo una persona a la que realmente le preocupara, le quisiese.-Como aprendiz, haría todo lo que pudiera por mi maestro.-Se justificó.
Riza suspiro ante la mirada que Roy le dirigió, sabía cual era su pregunta…
-¿No tienes otros familiares o parientes?-
Riza negó con la cabeza. Ya habían discutido algo de aquello antes de venir, el quería que ella se quedara bajo el cuidado de alguien, pero ella no quería. Le había dicho que Sally cuidaría de ella cuando regresara, pero el no había quedado conforme. Aún así volvió a decirle:
-Mi madre lleva muerta mucho tiempo. Ambos, mi madre y mi padre rompieron relaciones con sus familias así que jamás oí hablar de ellos o de ningún otro pariente…-
Roy la contempló asintiendo, pero Riza supo que la respuesta no le había bastado.
-¿Que harás a partir de ahora?-
El cuestionario de Roy la agobiaba pero no se sintió con las fuerzas para pelear con el. Ella había pensado en aquello, sabía que solo tenía trece años, cumpliría los catorce en poco tiempo pero eso no hacía a la diferencia. Sin embargo Roy ya había echo suficiente y no quería tener que preocuparlo más.
-Ya pensaré en ello. Afortunadamente mi padre me hizo ir a la escuela apropiadamente. Creo que estaré lista para vivir por mi propia cuenta de alguna forma.-
El profesor Jenkins le había dicho que con un año más de estudios estaría lista para hacer alguna clase de trabajo de secretariado o contabilidad. Por suerte era muy buena escribiendo y con los números. Eso era importante, si decidía irse del pueblo estaba segura de que podría encontrar algún trabajo decente.
-Ya veo…-Roy la miró con cariño y ella solo pudo desviar la mirad apara no enrojecer. El confiaba en ella.
-Si cualquier cosa sucede, puedes visitar a las autoridades militares en cualquier momento. Probablemente, estaré en la milicia de por vida…- Riza recibió la tarjetita que Roy le extendía, en ella había una dirección y su nombre estaba debajo.
-¿De por vida?-Con la guerra estar en la milicia era muy peligroso… incluso teniendo el secreto…-Por favor, no te mueras…
Riza quiso reír por la expresión que puso Roy, pero se contuvo.
-No digas esas cosa tan siniestras…-Le reprendió el. El graznido de un cuervo hizo que se le escapara una risa. Decir esas cosas en un cementerio era realmente agorero. Roy le sonrió también por la coincidencia. Pero las palabras que dijo a continuación hicieron temblar a Riza.
-No puedo garantizarlo. Por que en esta ocupación, un día, posiblemente, solo muera aun lado del camino como una pieza de basura. Aun así, si puedo convertirme en una de las piedras que funden este país, y poder proteger a todos con estas manos… yo pienso que seré feliz…-
Este fue el instante en el que Riza se decidió. Fue allí cuando supo que ya fuera por los propósitos de Roy, por su simple egoísmo a no querer perderlo, le daría el secreto para que el pudiera sobrevivir, el no moriría como un pedazo de basura, el sería un pilar para la fundación de aquel país, cumpliría su sueño, sería un héroe gracias al poder de su padre, y ella podría volver a verlo entonces.
-Esa es la razón por la que aprendí alquimia pero…al final no fui digno de aprender el secreto del maestro…-Roy se mostro un poco molesto y dejó de hablar repentinamente luego añadió:- lo siento, al final termine hablando de mis ingenuos sueños…-
-No.-Mi repuesta fue segura, el me miró, y cuando comprendí que tenía toda su atención decidí ser sincera:- Pienso… que es un sueño maravilloso…-Me acerqué un par de paso a la tumba de mí padre, le pedí disculpas por llevarme por el corazón y no por la razón, pero yo ya había tomado esa decisión.-El secreto que mi padre dejó detrás…El dijo que estaba escrito en un código que ningún alquimista ordinario podría descifrar…-
Sentí la mirada de Roy sobre mi espalda… que irónico, todo ese tiempo tuvo el secreto a unos pasos de el y jamás lo supo… Sentí que algo dentro de mí se comprometía con todo aquello y tuve miedo de continuar, de que después de que diera el secreto yo ya no fuera útil y terminara como mi padre, muriendo, sin ningún objetivo en esta vida. Entendí cual fue el dolor de mi padre al decidir pasarme el secreto, al perder su razón de vida… ¿perdería yo la mía? No. Mi razón luego de aquello sería cuidar de que el secreto fuera usado correctamente.
-Entonces el maestro dejó su secreto manuscrito, después de todo…-
La voz de Roy me sacó de mis cavilaciones. Lo sentí detrás de mi, cada vez más cerca. Sentí algo de furia por aquel repentino interés… no quería pensar que lo único que el buscaba allí… fuera el secreto… que todas sus atenciones fueran solo para engatusarme… pero yo no debía desconfiar, no de Roy. Cualquier persona podría traicionarme, menos Roy, me dije con seguridad.
-No, no esta manuscrito. El decía que sería un problema, si la búsqueda de su vida desaparecía o era tomada por un desconocido…-
Roy habló casi al instante.
-Entonces… ¿Cómo lo dejó?-
Su voz sonaba ansiosa, pero se contenía. Suspire y miré un última vez la tumba.
-Mustang…ese sueño… ¿puedo confiarle mi vida a ese sueño?-
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Se giró y me miró, con aquella mirada que solo tenía cuando algo demasiado importante iba a ocurrir. Sus ojos rojos me analizaban. Ella lo sabía, no sabía como, pero ella lo tenía. Lo que su padre había dicho… era verdad…
"-Pero mi Investigación… mi hija conoce todo sobre ella… Si estas diciendo que usaras mi alquimia… mi poder de la forma correcta, ella probablemente te enseñara el secreto… Lo siento…"
Riza… ella…
-¿Puedo Roy?-Sus palabras buscaban seguridad. Ella quería confiármelo todo.
-Si.-
Ella me sonrío, con los ojos húmedos.
Se me acercó con paso lento y me abrazó, correspondí el abrazo al sentir como ella me dejaba algo de si. ¿Cuál era el problema¿la razón por la que temblaba entre mis brazos?
-Vayámonos a casa… tenemos una larga noche por delante…-La oí susurrar.
-Esta bien…-
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Caminamos abrazados hasta la casa, ya era completamente noche cuando llegamos. Una noche fría, pero cálida entre sus brazos, una noche de luna llena. Con suerte esa noche no llovería. Cuando entramos en la casa, todo me pareció diferente, visto por otros ojos que me mostraban que aquello, ya no era lo que yo había esperado alguna vez de un hogar. Había dejado de serlo cuando Roy se había ido, y ahora que volvía, sentí que el hogar regresaba. Aunque mi padre ya no estuviera. Comencé a recordar cuando el y yo aún nos comportábamos como padre e hija, cuando Roy aún no llegaba, y supe que el también había sido un buen padre, que había cuidado de mi, y que todo lo que había sucedido había sido a causa de mi.
Y esto también sería mi decisión, como lo fue una vez, que Roy se convirtiera en alquimista, en el discípulo de mi padre. En el próximo alquimista de la llama.
Roy no me soltó aún cuando entramos en la casa, solo nos quedamos parados en la entrada durante cierto tiempo más. Y entonces se me vino a la mente una vieja escena.
Una trampilla, el cielo, la luna, las estrellas… Roy y yo.
-Quiero hacer algo- le susurré al oído.
Roy me miró y asintió.
-Quiero que subamos al altillo, pero ve tú primero, yo subiré en un momento.-Me dio la impresión de que no era aquello lo que el quería, pero si quiso decir algo, se contuvo.
Yo lo miré y le sonreí con seguridad cuando vaciló un poco y se giró para mirarme. Cuando sentí sus paso alejarse hasta el final del pasillo yo me metí en la biblioteca de mi padre. Busque un par de los cuadernos que el usaba para escribir sus investigaciones, luego tomé un lápiz y me dirigí a mi cuartó.
Nerviosa me senté en el borde de la cama ocultando mi cara entre mis manos. Me paré y comencé a caminar nerviosa. No me había dado cuenta de la clase de acercamiento que tendría que tener con Roy esa noche. Era difícil buscar algo que me sirviera para poder dejar la marca a la vista pero que me cubriera… bueno, pues, el pecho.
Me sentí enrojecer, pero me dije casi al instante que era por una causa, no era nada más. Al menos no lo sería para Roy, así que yo tenía que quitarme el tonto pudor infantil, y comportarme como se esperaba de mí. Tomé una de mis remeras más holgadas y le hice un corte hasta la media espalda, sabía que la marca no pasaba ese punto así que con aquello alcanzaría. Me coloqué un suéter por encima para que minimizara un poco el frío hasta que Roy tuviera que mirar la marca.
¿Cuánto le tomaría revelar el secreto?
Respiré hondo y me encaminé hasta aquella parte de la casa en la que no había estado en años. La última vez, había sido con Roy. De alguna manera sentí que Roy marcaba las etapas de mi vida.
La trampilla estaba abierta, eso significaba que Roy estaría arriba esperándome. Volví a respirar hondo y casi temblando comencé a subir los escalones.
Como lo esperaba Roy estaba allí. Estaba sentado debajo de la estructura de vidrio del techo, haciendo que toda la luz de la luna llena diera sobre el.
Roy se giró y me miró sonriendo.
-Lo que dijiste aquella vez es cierto, la luna esta casi centrada…-Me dijo muy bajo.
"-Dependiendo de la hora puedes ver distintas constelaciones… y además los días de luna llena a la media noche exacta, la luna queda exactamente en el centro.-"
-Aún faltan un par de horas para la media noche…-Le comenté, recordando el echo.
-Es verdad.-
Apretaba entre mis manos el cuaderno y el lápiz. Me sentía ya bastante desnuda llevando solo aquella remera como para tener que quitarme el suéter. Sin embargo sabía que cuanto antes comenzara antes terminaría todo.
-Roy, lo que voy a mostrarte… ¿solo es para ti, esta bien?-No me parecieron palabras muy diplomáticas, pero fue lo único que fui capas de decir sin temblar. No había nada que temer, me dije, solo era Roy.
Roy se acercó a mí mostrándome una sonrisa.
-Sabes perfectamente que puedes confiar en mí. No se que es lo que me ha hecho de confianza para ti, pero tu padre me dijo que tu sabrías si elegirme.
Me sorprendí por las palabras de Roy.
-¿E-el te lo dijo¿Te dijo algo más del secreto?-Pregunté.
-No. Solo me dijo, que tú sabrías decidir si yo era… plausible... para recibir el secreto.-
-Entiendo.-
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Roy observó como riza sostenía temerosa entre las manos los dos finos cuadernos. Tenía muchas ansias de poder ver aquellos cuadernos, pero no quería que Riza se sintiera agredida, así que hizo su mejor esfuerzo para contenerse. Estaba ralamente emocionado, tanto que no percibió el ligero temblor de los hombros de Riza.
-Antes de mostrártelo, como te dije… el secreto no puede salir de entre nosotros dos…
-No sería tan tonto…-Dijo Roy para tranquilizar a la muchacha.
-No, no entiendes del todo. - Dijo Riza sorprendiendo al muchacho.-Significa que cualquier cosa que yo te cuente te dé o te muestre dentro de este cuarto no puede salir de entre nosotros dos ¿Esta bien? No importa nada, no podrás compartirlo con nadie, solo tu serás digno de usarlo… tienes que jurármelo Roy.-Le pidió Riza
Roy asintió y al instante dijo con resolución.
-Te lo juro. Sabes que si.-
-Bien… como te dije, el secreto esta escrito de forma que simplemente con mirarlo no lo comprenderás.-Riza vaciló y agregó.-Dependerá de si realmente eres un buen alquimista Roy.
Roy no sabía que decir.
Riza parecía cohibida, y el no sabía bien por que razón.
Finalmente la vio extender los brazos con ambas manos, ofreciéndole los dos cuadernillos.
-Toma-Le ofreció segura y con una sonrisa- Roy sintió una gran euforia cuando los pudo tener entre sus manos, pero casi al instante desapareció cuando los hojeó y vio que en ninguno de los dos había nada escrito. Riza no sería capas de hacer esa clase de bromas.
Se giró hacía ella que había caminado hasta quedar debajo de la cúpula de vidrio. Y le pregunto intentando contener el enfado:
-Riza… esto está vació.-
Riza lo miró extrañada.
-Claro.-Dijo ella con toda naturalidad.
Con toda la contención del mundo Roy le pregunto:
-¿Entonces¿Dónde se supone que están los apuntes del maestro¿O es que acaso ahora tengo que aprender a leer tinta invisible para ser digno?-Dijo sin poder evitar soltar aquel sarcasmo.
Riza frunció el seño por el tono de voz de Roy, pero tranquilamente agregó.
-Ya te lo he dicho, mi padre no dejó nada escrito acerca del secreto. Esos cuadernos son para que tu trabajes esta noche, pero no te los podrás llevar los quemaremos después, no debe quedar nada escrito. Tendrás que memorizártelo todo.-
-Pero entonces…
-Ven-
La voz de Riza sonó dulce. Roy se acercó hasta la muchacha iluminada por la luz plateada de la luna. Se sorprendió cuando Riza se quito el suéter que traía y se quedó solo con una fina remera de manga larga.
-Riza…
La muchacha no lo dejó continuar y le tomo de las manos. Ambos se quedaron mirándose fijamente tomados de la mano. Los ojos de Riza eran una tormenta de sentimientos que Roy no podía comprender, pero supo al instante que todos eran para el. Riza miraba los ojos oscuros de Roy buscando la fuerza que le faltaba para comenzar con esto, y entonces cuando las encontró, entonces lo hizo.
Roy se sorprendió por un momento cuando Riza se giro repentinamente, pasando por debajo de sus manos, de forma que al quedar de espaldas a el, coloco sus manos sobre sus propios hombros, luego las soltó y se quedó quieta.
No entendía que significaba aquello, pero entonces vio que la remera que Riza traía estaba abierta en la espalda, asomando la piel blanca y suave.
-Puedes mirar.-
Roy se quiso contener, pero las manos no pudieron más que bajar con cuidado comenzando a abrir la tela y dejando a la vista la piel…
-Por el amor de…-La expresión se cortó cuando todo el tatuaje quedó a la vista.-Oh, Riza…
La piel lechosa hacía un contraste excepcional con las líneas negras. Roy podía ver que piel alrededor de las líneas negras era piel nueva, rosada como la de un bebe. Como si la piel hubiera sido… quemada… y hubiera tenido que regenerarse de nuevo. Suave como la seda al tacto, sintió que Riza se estremecía cuando sus pulgares repasaban algunas de las líneas del centro.
-¿Y…¿Q-que es lo que ves?-El ligero tartamudeo era la única debilidad que Riza se permitió. Cuando Roy había pasado las manos por la marca había quedado callado, mientras Riza podía sentir la piel nueva aún sensible, dolorosamente sensible, siendo repasada por los pulgares de Roy. Se abstuvo de soltar un pequeño gemido de dolor pensando que podía desconcentrar a Roy, pero no pudo evitar hacer la pregunta cuando pasaron algunos minutos en absoluto silencio.
-Riza…-
La muchacha sintió que Roy separaba las manos de su espalda. Y sintió sus pasos alejarse, asustada se giró y le pregunto preocupada:
-¿Que sucede, Roy?-
El muchacho, estaba caminado por la habitación, sin ser capas de mirarla. Riza volvió a repetir la pregunta.
Roy se detuvo y la miró a los ojos cuando Riza habló por tercera vez, con un tono angustioso.
-Roy…-
Riza pudo ver horror en los ojos del pelinegro quien cerro los ojos con fuerza y luego con una mirada dura le preguntó:
-¿E-el te lo hizo?-
Riza lo miró preocupada.
-¿De que hablas?-
-¡Hawkeye¿¡El te hizo pasar por eso¿¡Siendo tu padre!?-Riza no contesto, pero en los ojos de Roy supo que el ya sabía la respuesta- ¿¡Que clase de mierda le hace eso a una hija!?-Soltó más para si que para la rubia.
Riza se quedó sin habla, y luego le respondió con la misma tonalidad.
-¡Yo se lo pedí! Le pedí que me lo mostrara, y el me dijo… me dijo que no podía… que la única forma… era esa, y yo quería que tu obtuvieras el secreto. Fue por propia voluntad, el no me obligó a nada… El murió… por pasarme el secreto, si no lo hubiera echo el aún estaría vivo, Roy… sin embargo…. Sin embargo, lo hizo por que yo se lo pedí…-Riza se dio cuenta de que estaba llorando.
Furiosamente se limpió las lágrimas y mirando a Roy a los ojos le dijo:
-Y yo… yo quiero que tú lo recibas, por que creo, creo que tú sabrás usarlo. Servirá mejor que si mi padre lo guardara solo para el¿Entiendes?
Roy se mordió el labio, y asintió a las palabras de Riza.
-¿Esta bien?-
-Esta bien.-Susurró el alquimista.
-Ahora, por favor, dime que sabes resolverlo… por favor.-
Roy se dio cuenta de que tan absorto había estado en el sufrimiento que Riza debió haber pasado que no había realmente mirado en que consistía el tatuaje.
-Déjame verlo de nuevo…-Pidió con voz amable Roy.
Riza asintió con una sonrisa y se giró nuevamente. La luz plateada de la luna era mejor que la amarillenta de las lámparas de aceite. Le daba un matiza más fuerte a las líneas negras, y hacía a un más clara la piel blanca de riza, haciendo el tatuaje más claro aún.
En lo primero que sentó la mirada Roy, fue en el gran circulo de transmutación que estaba dibujado en el centro del dibujo. Un círculo con una salamandra, los triángulos invertidos representando el fuego y el agua, aunque también había representaciones del cielo y de la tierra. El sol y el fuego en iconografía común. Y Casi un signo, o dos de infinito. Había largos textos encriptados escritos a ambos lados del círculo, y pequeñas notas debajo también, todas encriptadas. Eso sería largo…
-Creo que podré desencriptarlo.-Dijo Roy
Riza suspiró.
-Gracias-Susurró ella.
-Soy yo el que tiene que darte las gracias.-Dijo Roy abrazándola por la espalda, y besando la coronilla de cabellos rubios. Canela. Riza olía a canela.
-Sera mejor que comiences, has de terminar antes de la tarde de mañana o no llegaras a tomar el tren.-Dijo la rubia separándose de el.
-Riza, yo podría…-
-No me vengas con nada de dejar la milicia, si crees que es el camino correcto es lo que debes hacer.-Dijo la muchacha girándose y mirando a los ojos.
Roy sonrió.
-No iba a decirte eso, pero gracias igual, por el apoyo.
Riza giro la cabeza algo sonrojada y asintió.
-Yo quería decirte, que podría llevarte conmigo a Ciudad del este, si realmente no tienes a nadie aquí ni en ningún otro lugar…-
-No. Mi lugar es este, además no te haré las cosas más fáciles. Tienes que entender que hay un lugar y tiempo para todo, este es el momento para que consigas el secreto. Tal vez te visite en ciudad del este si un día llego a ir, cosa que no dudo haré. Y además si tengo otras personas, solo que debo buscarlas, y es lo que pienso hacer, encontrar a la familia de mi madre, o la de mi padre. Es decir, no puedo acompañarte, ni tu puedes llevarme, tienes que dedicarte a lograr tus objetivos…
Roy asintió sonriendo.
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Ya habían pasado cerca de tres horas, calculó Riza. Tenía las piernas entumecidas por estar en la misma poción, sentada sobre sus pantorrillas, pero no se había animado a quejarse.
Roy no paraba de escribir en los cuadernos que le había dado, ya casi terminaba uno entero. De ves en cuando volvió a hojearlo desde el principio, a veces murmuraba cosas por lo bajo o lazaba exclamaciones como "¡Aja!" o "¡Ya comprendo!" "¡Muy bien!"
Riza se reía de El cuando lo hacía pero estaba tan concentrado que no se percataba, y Riza prefería no distraerlo. Sin embargo ya para ese momento pensó que si no se movía tendrían que amputarle ambas piernas por falta de irrigación.
Además el sueño comenzaba a tomarla, no había dormido nada la noche anterior, y había sido un día largo, estaba cansada.
Comenzó a cabecear sin darse cuenta. Y eso finalmente llamó la atención de Roy.
-¿Estas cansada?-Le pregunto el muchacho
-No, no, esta bien.-Dijo Riza saliendo de su sopor rápidamente.
-Estas cansada.-Esta vez fue una afirmación.
Roy miró a su alrededor buscando algo que riza no supo que era. Finalmente lo vio tomar la gabardina negra que había usado en el funeral, estaba colocada sobre un estante.
-Levántate.-
Riza obedeció rápidamente pero se tuvo que tomar de Roy cuando las piernas dormidas la traicionaron y se tambaleó peligrosamente. Roy la miro con desaprobación
-Se me durmieron las piernas…-Dijo sonriendo
-Deberías habérmelo dicho…-Le dijo reprobatoriamente.
Roy coloco la gabardina en el piso, y luego acostó a Riza boca abajo. Roy no era un hombre especialmente alto, pero para la altura de Riza la prenda le cobijo de los pies a la cabeza. Riza restregó la cara contra la tela, que aunque no era especialmente suave, olía a Roy.
-¿Estas más cómoda ahora?-
Riza asintió silenciosamente
-Puedes dormirte, si quieres. Prometo no molestarte.-Le dijo bromeando Roy.
Pero enseguida vio que Riza se había tomado en serio sus palabras siendo que ya estaba profundamente dormida.
Roy se quitó la casaca militar, y se la coloco por los hombros, de momento no necesitaba ver el tatuaje, y no quería que riza se resfriara por tomara frío por su culpa.
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-O-Kaa-san…- La niña corrió a los brazos de la mujer que descansaba bajo la cúpula de vidrio, estaba vestida de blanco, resaltando su piel parda, los ojos rojos le sonrieron, invitándola a tirarse a sus brazos. Así lo hizo. Riza se sintió adormecida mientras la mujer le acariciaba los cabellos largos, y se los ataba en una trenza.
Sintió la suave voz de la mujer arrullándola.
-En los antiguos tiempos, el cabello largo era un símbolo de belleza indiscutible en las mujeres, era el símbolo del amor, y del cariño por las personas a las que más amaban, de la dedicación y de la longevidad. Así que cuando una mujer perdía a un ser amado, cortaba sus cabellos tan cortos que no había nadie que no viera cuanto sufría. Era su forma de demostrar su dolor por la perdida de un ser amado.-
Riza asintió a las palabras de la que se llamaba su madre.
-Pero… Riza, tu no tienes que seguir lamentándote…-La mujer le sonrió y la acuno en sus brazos, ahora ya no era una niña de cabellos largos y trenzados, era la muchacha de cabellos cortos, la muchacha marcada por el secreto.-Mi vida a sido un regalo para ti mi niña, deberías festejarlo, como el sabio Ishabala decía. Mi vida perpetua la tuya y permite que tanto mi objetivo en la vida, como el de tu padre, y el ahora tuyo se llevé a cabo. No te lamentes más. Eres nuestro legado en este mundo, mío y de tu padre, nuestro grano de arena para lograr la perfección, niña mía. Descanso en ti, y para ti, estaré a tu lado por siempre, acompañándote, cuidando de ti… nunca estarás sola… te guiaré hasta tu destino…-
Las manos suaves volvieron a acariciar las mejillas de una Riza adormecida.
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Sintió el molesto brillo que causaban los rayos de sol en las mañanas, así que intentó esconder su rostro entre las almohadas. Pero entonces se dio cuenta de que no recordaba tener ninguna almohada la noche anterior.
De un salto quedo sentada en la cama.
En su cuarto.
¿Cómo había llegado allí?
Roy debió haberla llevado cuando acabó.
¿Ya habría descubierto el secreto?
Sintió que una ráfaga de frío le recorría desde la cintura hasta la nuca, y confirmó que seguía vestida con la remera negra, abierta en la espalda. No había sido un sueño.
Miró el reloj junto a la lámpara veladora, y vio que las agujas indicaban las doce y media del mediodía. Roy tenía que tomar el tren de las tres. Así que apurada salió de entre las cobijas y se cambió aún más rápido.
En cuestión de tres minutos ya estaba bajando las escaleras, y buscando a Roy con la mirada. Sintió el característico aroma a comida siendo cocida y el ruido de algo siendo fritado.
Curiosa se asomó a la cocina y descubrió a Roy enfrascado en una batalla contra algo que parecía ser unas verduras con otras cosas dentro de un sartén. Algo más hervía en otra de las ollas.
-¿Roy?-
El muchacho se giró bruscamente haciendo que una parte del contenido saltara hacía un costado. Ante esto maldijo por lo bajo.
-Demoños. Que bueno que te apareces ya estaba pensando en despertarte, la cocina definitivamente no es mi fuerte.-
-Ni que lo digas.-Dijo Riza algo asombrada por el lío que había en aquella habitación-Pensé que querías destruir mi casa…-Digo la niña en medio de un bostezo.- Déjame que yo haré eso. Uhh… Roy? Que se supone que es esto?-Preguntó la rubia mirando uno de los recipientes.
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Después de unos cuarenta minutos Riza logró convertir aquel menjunje en algo comestible, mientras Roy se encargaba de acosas que no pudieran en riesgo la vida de las personas, como poner la mesa.
Estando ambos sentados y comiendo en silenció Riza se decidió a preguntar curiosamente.
-¿Y pues¿Llegaste a algo?-
Roy siguió comiendo evitando la pregunta de la rubia con una cara seria.
-Umm bueno… puede decirse que…-Se sirvió otro bocado dejando las palabras en el aire, y mirando al techo. Pero luego una sonrisa se formó en su rostro y dijo: Por supuesto tonta¿con quien crees que hablas?
Riza sintió su corazón hincharse de felicidad.
-¿Entonces lo lograste¡Roy¡No lo puedo creer¡Casi creí que no, tonto!-Soltó la muchacha muy feliz.
Riza saltó de su silla y se tiró al cuello del muchacho abrazándolo efusivamente.
-¡YA, ya¡Esta bien¡Vas a ahorcarme!-Decía Roy entre risas.
Cuando ambos se hubieron calmado, Riza comenzó a preguntarle:
-Y pues¿que te ha parecido¿Es muy complicado?
-Si, lo es. Tanto descifrarlo, como realizarlo. Voy a necesitar mucha práctica, y bastante estudio para poder desarrollarla, de una forma más practica. Pero podré hacerlo.-Dijo mirando por la ventana.-Me he pasado toda la mañana memorizándolo, y te he dejado los dos cuadernos sobre el piano en la sala, para que hagas lo que prefieras con ellos.-
Riza asintió.
Suspirando miró el reloj de la cocina.
La una treinta de la tarde.
Roy también se fijó en el reloj, con la mirada nostálgica.
Ya se iba acabando el tiempo.
En unas horas estaría de nueva cuenta en la academia.
-Roy…-
El muchacho miró a riza para indicarle que le prestaba toda la atención.
-Roy… estuve pensando… que si así lo quieres, puedes llevarte los libros que gustes, os de mi padre. Yo no se nada de alquimia, y no me serán útiles…-
-Pero Riza, esos libros…-
-Te servirán más a ti que ha mi. Yo no podría venderlos por puro sentimentalismo, y se terminarían llenado de polvo en los estantes para siempre. Sin embargo a ti pueden servirte. Es imposible que te lleves todos hoy, pero puedes tomar unos cuantos para comenzar tu entrenamiento. Mi padre lo hubiera querido así.
Roy sonrió conmovido.
-No lo creo…-Dijo bromeando-Pero aceptare tu oferta, sería bueno tener un buen material para leer.
Riza asintió.
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El sonido del tren, Riza lo sintió como una bala atravesándole el corazón, se sobresalto, y Roy lo notó. La gente se apuraba a subirse al vagón, mientras otras bajaban.
Ella le tomaba la mano con fuerza, y en aquel momento la apretó aún más fuerte.
-Riza…-La rubia lo miró a los ojos, y Roy los pudo notar húmedos.-Aún podrías venir con migo….
Riza soltó una risita.
-¿Quieres que me suba al tren así nada más?-Preguntó bromeando.
Pero la respuesta de Roy fue muy enserio.
-Si.-
Riza le acarició el dorso de la mano con el pulgar y sonriendo tiernamente le dijo.
-No, no puedo. No cambiaremos los planes. Tú volverás a Ciudad del Este, a completar con tu sueño. Yo tengo que quedarme hasta ser lo suficientemente fuerte para valerme sola, en un lugar como Ciudad del Este. Pero nos encontraremos. Prometo visitarte alguna vez. Además te escribiré. ¿Lo harás tú?
Roy asintió.
-Y te visitaré en cuanto se me permita.-
-¿Lo vez? No será tan malo.-
-Si lo será…-Susurró Roy abrazándola.
-Pero seremos fuertes…-Le susurró Riza también.
Los recuerdos acudieron a las mentes de ambos haciéndolos temblar de nostalgia y tristeza. La esperanza era un sentimiento difícil de invocar en las despedidas, así que no mentiré y diré que se sintieron fuertes y felices. No. Ambos sintieron que eran arrancados de su mitad, sintieron debilidad y tristeza, previendo la separación.
Aún así la esperanza estaba escondida en la mente y corazón de ambos, y sería la razón por la que se levantarían después de aquella dolorosa despedida.
Riza sollozo amargamente cuando el tren comenzó a moverse lentamente, sintió ganas de saltar a las puertas aún abiertas para correr a los brazos de su querido Roy. Comenzó a caminar con el tren a medida que este avanzaba, y lo siguió, hasta que la plataforma terminó. Y se dio cuenta de que no se había subido, y que Roy ya estaba lejos. Sin embargo, tuvo la fuerza para caminar de vuelta a la casa que durante tres días había vuelto a ser su hogar.
Ella sabía que aún era joven, y no era lo suficientemente fuerte como para convertirse en un apoyo de Roy, así que con ánimos comenzó a planear como haría para ayudar a Roy.
Por que ella sabía que al fin, aquel era su único objetivo.
FIN
De
"EL NÉMESISI"
Primera parte de la trilogía
"THE FLAME ALCHEMY"
Finalizado el miércoles, 11 de abril de 2007 a las 16:48 P.M.
N.A: Bueno¿Qué puedo decirles? No me siento conforme, pero tengo la ligera sospecha de que es por el echo de que finalmente e acabado con esta historia (Aún falta el epilogo, pero prácticamente esta acabada), y eso me hace sentir mal. Se que es posible que me halla centrado mucho más en Riza que en Roy, pero eso es propio de mi, siempre retrato mucho mejor los caracteres femeninos que los masculinos (Los hombres son de Marte para mi XD) Por eso el epilogo, les adelanto, va a estar MUY centrado en Riza, y ya verán por que, si Roy aparece será muy poco. Aunque para los fans de este personaje, voy a decirles que voy a centrarme Mucho en el en la siguiente parte de esta historia (A la que aún siquiera le consigo nombre, pero bue…!) Así que ya verán. Les voy diciendo que para seguir en contacto con migo estos siguientes meses en los que voy a estar un poco desaparecida, planeando la segunda parte, estudiando (el cole me tiene loca), entre otras cosas, solo deben dejarme un review con su dirección de E-mail (no se olviden de esto!) No importa si son anónimos o tienen una cuenta en la página. Lo que ya me dejaron review (Con el correo) en capítulos anteriores están automáticamente incluidos en mi lista. Se los pido por si llego a publicar algún Fan Art de el Fic, o si tengo que darles alguna noticia, para estar comunicados.
Bueno, siendo esto todo, contesto a los review, y nos vemos prontito en el epilogo Bsos!!!
ALenisBienvenida! Gracias por los halagos! Me alegra mucho muchísimo que te guste, ahorita la historia ya esta casi acabada, pero espero seguir viéndote en el epilogo y en la segunda parte! Bsos Sherrice Adjani Créeme que te entiendo, a mi nunca me dan los tiempos para nada, pero bueno! Lo importante es que te conseguiste un tiempo! Me halaga que te llegue tan profundo, eso significa que logro mi objetivo como escritora! Bue, ns vmos!! Azumi-93 Gracias//No te confundas! Por el momento solo es Riza la que siente algo profundo por Roy, ya que de ninguna manera Roy es un pedófilo!! Nooo!! Por favor! Roy es perfecto!!! . Gracias por el ofrecimiento! Bue ns vemos!! Hanae-Kotara Gracias por la pagina! En cuanto pueda ir a un cyber me los voy a descargar todos! Si ojala podamos hablar voy a agregarte al msn Bue, gracias por los cumplidos y el apoyo ns vemos!! Tsunade-tan Bienvenida! Muchas gracias, me alegra que te guste! Y aquí lo tienes, un poco tarde pero bueno, creo que para el lunes ya subo el epilogo! Ns vmos! Espiaplan Si, yo no sabía si poner o no el beso, ya que ella aún es una niña con respecto a Roy, pero después me dige Al diablo! Que no hay edad para el amor!, sin embargo no me dio para desarrollar más sentimientos en Roy por Riza, ya que la diferencias todavía es muy grande, pero ya se verá más romance en la segunda parte! Bueno, ns estamos leyendo!. Ronin99 jjeje! Mis dedos se recuperan lentamente, pero me parece que soy medio masoca XP jeje, bue creo que el epilogo se los traigo ya prontito para el lunes! Ns vemos! VALE BLACK perdón! Tengo que disculparme por andar desaparecida tanto tiempo... VoV Gracias, gracias, gracias por todo tu apoyo! Espero que podamos charlar prontito! Ah! Y sigue adelante con tus fic por que sino me tiro de un decimo piso! XD na mentira, no es presión te lo juro! Es una forma rara mía de dar apoyo! Ns leemos! SuperKlau Bienvenida!Gracias/// jo, un club de fans me parece que se me vuela el ego (Y lo bajo de un martillazo! XD) Gracias! Nos estamos leyendo!
"Hito ha nanika no gisei nashi ni, nani mo eru koto ha dekinai
nanika wo eru tame ni ha douto no daika ga hitsuyo ni naru
sore ga, renkinjutsu ni okeru touka koukan no gensoku da
sono koro bokura ha, sore ga sekai no shinjitsu datto shinjiteita"
"Una persona no puede conseguir algo, sin perder algo a cambio.
Para crear una cosa debes pagar con otra del mismo valor.
Es la ley de los estados equivalentes."
Atte. AnneNoir
PD: eh tenido problemas con la pagina(Vango tratando de subir el chap desde hace una semana mas o menos), y ahora no tengo internet en mi casa, así que es probabale que me tarde, siembrago creo que podré actualizar para el lunes! Los quiero a todos! Ns vmos
