UNA ANTIGUA PROFESIA
Por
Keiko Urameshi
(Actualmente AnneNoir)
Disclaimer: Todos los personajes del manga y Anime Yu Yu Hakusho son propiedad intelectual y financiera de Yoshihiro Togashi.
No obtengo ninguna clase de remuneración ni beneficio por este trabajo más que sus valiosas opiniones.(Por las cuales no pueden demandarme -)
Notas:
-Natsu, Haru, Kaho, Fuyu, Aki y Sanosuke son OCC de mi creación, así que ya están avisados!
-Signos:
-blabla-diálogo
-Blabla- recuerdos, sueños etc. (cualquier cosa que sea fuera de la realidad)
(Blabla) mis notas
-Vocabulario
Natsu: verano.
Fuyu: invierno
Aki: otoño
Haru: primavera
Ofukuro: Madre (Forma casual). Como ustedes saben Yusuke no le tiene mucho respeto a su madre, por lo que más que un adjetivo de cariño es una falta de respeto a esta (xp).
Kimono: Vestimenta tradicional japonesa. Aún se usa en la actualidad en eventos sociales, ceremonias, bodas, velorios, festivales y en la vida cotidiana por algunas personas de edad madura que son tradicionalistas, o por aquellos que por motivos de trabajo deben usarlo e incluso para suicidarse (en el seppuku). El Kimono ha cambiado de modo significativo a lo largo de la historia del pueblo japonés y por la calidad de los materiales y su hechura artesanal son muy costosos. Existen distintos tipos de Kimonos, que son usados por mujeres, hombres y niños. El corte, color, tela y decorados varían según la edad, sexo, posición social y estado civil de quien lo usa. También se debe de tomar en cuenta la época del año y la ocasión. En un principio, la ropa estaba hecha de toscas texturas y no había distinción entre la usada por hombres y por mujeres. En la era Yamato (300-550 d.c.) la vestimenta estaba formada por dos piezas, una cubría arriba y la otra abajo, eran muy ceñida. Como el arte del cultivo de los gusanos de seda había sido introducida al Japón por los inmigrantes chinos, ya se usaba la seda para elaborar prendas de vestir que eran blancas, pues aún no se conocían las técnicas de teñido. En los períodos Asuko y Nara (550-710 d.c.) ya se teñía la seda, las técnicas para coser cambiaron, debido a lo cual la ropa era más amplia y consistía de muchas piezas. Cuando los samuráis ganaron poder, en la era Muromachi (1192-1573 d.c.), las ropas se simplificaron y se hicieron más prácticas; esta vez consistían de menos piezas, conservando la parte superior y la inferior. En la era Edo, las técnicas de teñido permitían el uso de estampados que imitaban flores o aves, siempre siguiendo la línea de apegarse a la sencillez de la naturaleza. El Kimono femenino se hizo de una sola pieza que cubría del cuello hasta los pies, y cuando se usaba un Kimono interior, hecho de tela ligera, el Kimono era ceñido por el Obi o cinturón, que en esta época se comenzó a atar por detrás. El vestuario masculino siguió siendo de dos piezas, superior e inferior; la inferior era un pantalón ancho, que más bien parecía falda, y una versión más simplificada de ambas piezas como ropa interior. La ropa usada en la era Edo es la que se usa como vestuario tradicional japonés en la actualidad. El Kimono tradicional femenino se ciñe por medio del Obi. Se ata en la parte de atrás en forma de un singular moño. El obi es fijado por un delgado cordón. Las mujeres solteras usan un Kimono con mangas largas que pueden llegar hasta los tobillos. Éstas tienen bolsillos donde pueden guardarse cosas pequeñas. Por el contrario, las mujeres casadas usan mangas anchas pero mucho más cortas. La sencillez de la indumentaria es esencial y no se usan ningún otro adorno, con la excepción del tocado en el cabello. Así mismo, no se usa ningún tipo de accesorio occidental, lo más que se tolera son un anillo y un reloj, pero sólo ocasionalmente. El kimono se viste cruzado hacia la derecha. Sólo se cruza a la izquierda cuando quien lo usa ya no está vivo. (Esta definición la saqué de un glosario Japonés-español)
Obi: Fajilla que acintura el kimono. Un segmento de tela que mide poco menos de medio metro de ancho y 6 metros de largo aproximadamente. Hay varios tipos de ellos, y los más complicados tardan hasta media hora para atarlos. Al ser la vestimenta japonesa desprovista de botones, se tiene que ceñir. Para eso se usa el Obi. (Esta definición la saqué de un glosario Japonés-español)
"Así no estaba específicamente de luto": En Japón el luto al contrario del occidente que es negro, es el blanco, como Keiko no quería ponerse luto específicamente se vistió con una camisa blanca y con colores claros.
Kami: Es la abreviatura de Kami-sama que es "Dios" o "señor dios"
Hamaka: Pantalones más parecidos a una pollera que usaban los japoneses en la antigüedad son tomados por el uniforme de los samuráis. Va acompañado con el Gi. Pero como puse hamaka roja y gi blanco, con estos colores es la vestimenta tradicional de las sacerdotisas.
Gi: Parte superior de la vestimenta antigua japonesa.
Okaasan (o) Kaasan: Madre. Más formal que Ofukuro. Con respeto y a veces hasta admiración
Baka: Tonto o idiota
-¡¡Disfruten de la historia!!
Capitulo I "Tormentosos recuerdos"
Al comienzo no había reconocido el lugar, pero luego una sensación nostálgica la alcanzó y supo donde estaba, y a quien buscaba, así que echó a correr. Corría apurada, temía no alcanzarlo.
-¡Espérate, no me dejes, no puedo correr tan rápido!-La voz infantil sonaba contrariada, pero el jubilo le corría por las venas.
Podía verlo, el corría delante de ella, le llevaba una gran ventaja.
-¡No puedes alcanzarme!-Se burló el niño.
-¡Por favor Yuu¡Espérame, no me dejes atrás!-La suplica no pareció ser contemplada por su compañero quien aumentó la velocidad. Intentó alcanzarlo una vez más, pero esta vez tropezó por atolondrada y sintió el duro golpe de la tierra contra sus rodillas y manos que le protegían el rostro. Dejó escapar un gemido y sintió los ojos llenos de lágrimas, se incorporó levantando el vestidito de algodón hasta la rodilla para mostrar la herida sangrante, que le manchaba la pierna en un delgado hilo rojo. Entonces sintió su presencia a sus espaldas, había regresado.
-Oye… ¿Por qué no corres?-Se acercó hasta ella y le pico la herida con el dedo, se quejo fuerte, retirando el miembro herido del alcance de las curiosas manos de su compañero. Pero este con un mohín solo soltó:-¡Tanto escándalo por eso! Eres muy delicada, eso a mí no me dolería. Tonta.
Sintió las lagrimas brotar con más fuerza y hundió su rostro entre las rodillas.
-No llores… no es para tanto…- Sintió su mano sacudiendo su hombro con delicadeza.- Keiko, no llores… No lo dije en serio.-
Levantó la vista borrosa y fijó sus grandes ojos cafés en su compañero de juegos.
-¿Crees que soy tonta?-
-No, no… ¡pero no puedes llorar por eso¡Tú me pegas más fuerte y yo no lloro!
-¿Te duele cuando te pego?- Lo miró con cierta pena.
-¡Claro, tú eres muy fuerte!-Sonrió, pensando que consolaría a su amiga.
-Lo siento- Keiko bajó la cabeza mirando el suelo.
-Oye, no lo decía por eso, no es para tanto. Digo que eres bastante fuerte para ser una niña-Yusuke se dio la vuelta contrariado.
-¿Acaso crees que por ser una niña soy más débil que tú?-
-Ya deja de darle vueltas al asunto, no tengo ganas de discutir contigo, yo tengo hambre ¿tú no?-El le cortó una de sus discusiones antes de que comenzara, y así evitar terminar golpeado.
-Sí, ya es hora de la merienda; ¿quieres venir a mi casa? Te mostraré un libro que me regaló mi papá. -Le miró con ilusión.
-Sí, de cualquier manera Ofukuro salió con sus amigas. Así que no volverá hasta tarde-El rostro contrariado del niño se esfumó cuando vio sonreír a su joven amiga, de cualquier manera el prefería estar con ella, y pasar la tarde llenando libros de pegatinas.
-Bien-La joven sonrió feliz olvidándose completamente del incidente.
Comenzaron a correr de la mano mientras los arboles del parque se desfiguraban y se convertían en grandes cortinas verdes y marrones, que daban al cielo oscuro de un día que propiciaba lluvias, una habitación en la que ya no había niños.
-Oye Kazuma, se que haces trampa-Los ojos castaños de la muchacha miraron acusadores al chico pelinaranja mientras se acomodaba los largos mechones castaños.-Eres un idiota. Eres demasiado tonto como para engañarnos.
-Hn-Un muchacho bajito que podría confundirse con un niño, musitó desde la ventana algo que podía suponerse como un consentimiento a lo dicho anteriormente. Por lo visto no disfrutaba del juego de cartas.
-Oye enano¿Quieres decir algo?-Provocó Kazuma.
-Aún no, no encuentro palabras que describan tu grado de idiotez.-Le provocó con su mirada rojiza clavada en los ojos de aquel extraño muchacho.
-Oye...!!
-Ya basta, dejen de pelear, ahora estamos disfrutando de un juego-Hablo la brujita de pelo azulado, intentando mediar la situación.
-Yo aún no entiendo cómo se juega-Una niña vestida con un kimono blanco y un obi azul, miraba las cartas asombrada.
-Permíteme que yo te lo vuelva explicar, dulce Yukina-El muchacho pelirrojo se movió hasta sentarse al lado de la joven chica. El muchacho vestido de negro dirigió una mirada más que sugestiva cuando el peli naranja se coloco a un lado de la niña.
-Muchas gracias, Kazuma-Agradeció la niña, llamada Yukina.
Una criatura azul entró volando de otra habitación para sentarse en las piernas de una joven con cabello corto y castaño.
-Puu-La criatura buscó caricias entre los pliegues de la falda de la chica.
-¡Puu¿Dónde estabas?-La joven le acarició la cabeza, complaciendo a la bestia.
-¡Fuimos a dar un paseo!-Exclamó un joven pelirrojo que entró en la habitación. Seguido por otro joven de cabello azabache.
-Ese tonto no hacía más que pararse en mi cabeza-rezongó un chico moreno a la criatura.
-Pero si eres la criatura más adorable del mundo¿verdad Puu?-
-¡¡Puu!!-La criatura volvió a tirarse contra la joven, quien correspondió el gesto con un abrazo.
El muchacho miró con algo parecido al disgusto a la criatura azul.
-¡No se parece en nada a mi!
La brujita se acercó hacia Yusuke.
-No me digas que te pones celoso por Puu!-
-¿Yo¡Celoso de esa tabla para planchar¡Nunca!-Y una lata se da contra la cabeza del detective
-¿A quién le dices tabla de planchar¡Idota!-La joven castaña lo miró de reojo apretando otra lata entre sus manos.
-A ti¿a quién más?-Y otra lata voló misteriosamente hacia la cabeza del detective
-¡TONTO!-
-¡¡Jajaja!!-El chico de cabellos naranjas miraba Yusuke-¡Parece que Keiko te tiene debajo del pie!
Pero las voces se fueron apagando progresivamente, al igual que toda la estancia comenzó a desaparecer. El lugar quedó total mente en negro. Keiko fue consiente de si misma en aquella profunda espesura negra, y sintió frio, y soledad. Una soledad que creía olvidada.
-Ah… la soledad… valla sentimiento más ambiguo.-
No reconoció la voz, pero algo le decía que debía conocerla. Era andrógina, no lograba discernir si fuera un hombre o una mujer.
-¿Quién está hablando?-Intentó sonar segura, pero el temblor en su voz fue más fuerte.
-¿Eso realmente importa¿Qué es lo que estás haciendo aquí?-
Keiko calló por uno momentos y pidió con calma.
-Quiero despertar, solo estoy soñando-
-Eso puede ser cierto… como no, depende de lo que tú consideras un sueño. ¿Tu quisiste venir aquí, estas segura de que quieres salir? Ya has estado aquí antes… y presumo que te ha gustado.-
-¿Quien es usted?-Volvió a preguntar con calma pero sumamente irritada.
-¡Ah! Que obsesión tenéis vosotros con esa pregunta. ¿Por qué no te respondes primero quien eres tú¿Qué eres tú?
-¿Qué?-
-¿Por qué estás sola Keiko?
-¡Yo no estoy sola!-
-¿No?
-Tengo mucha gente a mi lado
-¿Entonces por qué no confías en ellos?-
-Yo... yo solo no puedo, se preocuparían mucho-
-¿En serio¿No será porque no confías lo suficiente¿Dónde están en este momento¿Por qué evitas pensar en ellos?
ELLOS. Y ella. Y el… ¿Dónde quedaron¿Dónde terminó ella?
-Yusuke, Kuwabara, Botan, Shizuru... Todos ellos siempre estuvieron…
-¿O fuiste tu la que estuvo?
El ambiente negro comenzó a tomar colores hasta convertirse en la azotea de un edificio. Junto a la baranda que limita el lugar hay un chico. Keiko lo miraba alejada. Una puerta se abrió y entró ella misma, una niña. Como hacía exactamente seis años atras.
-¿Yusuke?-La muchacha parecía preocupada.- ¿No vienes a clase?
El joven sólo movió una mano.
-No, no tengo ganas.- La joven lo miró con un rostro de tristeza.
-"Hace ya días que está así, pero no quiere decirme nada."-
Keiko caminó hasta situarse al lado del joven.
-¿No vas a ir a clase?-Pregunta el joven, sin mirarla siquiera.
-No, prefiero quedarme a tu lado-Keiko prefirió no mirarle.- ¿qué es lo que te sucede Yusuke?
-¿Por qué dices eso?-El joven pareció contrariado- Yo estoy perfectamente bien.-
-Bueno, últimamente has estado actuando extraño-
-No sé de qué hablas-El chico volvió la mirada hacia el horizonte.
Keiko se rindió, no podría sacarle nada a menos que el quisiera decírselo el mismo.
-Los siguientes tres el no fue a la escuela. ¿Recuerdas?-Era nuevamente aquella voz, susurrando a sus espaldas. Keiko giró pero no vio a nadie.-Luego decidiste averiguar qué era lo que sucedía. Donde estaban ellos... y donde estabas tú.
El paisaje comenzó a cambiar. Entonces Keiko se encontró frente al departamento donde Yusuke y su madre vivían. En ese momento llegaba, ella misma vestida de instituto. La joven golpeó la puerta y después de unos minutos salió una mujer que vivía sus treinta.
-Buenas tardes señora Atzuko.-
-¿Keiko¿Que haces por aquí?-La mujer estaba recostada en el marco de la puerta, su rostro aún joven estaba pálido, y algunas ojeras le rodeaban los ojos castaños, como los de el. Olía a Alcohol, seguro había estado bebiendo, y eso no era nada raro.
-Quería saber si a Yusuke le había sucedido algo. Hace tres días que no va al colegio.- Habló algo preocupada, sospechando que su amigo estuviera en alguna de aquellas peligrosas misiones, de las que ella no solía entrarse de mucho, pero que conocía de su peligro.
Atsuko pareció enfadada.
-¿¡El muy idiota se esta haciendo la rata otra vez!?-
La chica la miró confundida.
-¿No ha venido a casa?-Keiko se sintió confundida.
-No…-La mujer lucio preocupada, y aquello preocupo aun más a Keiko.-Creí… que… ¿Crees que algo malo le halla sucedido?-La voz preocupada de la mujer conmovió a la niña.
-¡No¡Sabe como es Yusuke! Seguro que el y Kuwabara han estado haciendo de las suyas.-Intentó auto convencerse, pero algo de aquello le supo mal, sin embargo, sirvió para que Atsuko se tranquilizara. Keiko ya no la miraba, sólo pensaba. El no se podía haber ido sin siquiera despedirse... ¿o sí podía?
La chica le dio una falsa sonrisa. Pero la mujer no se dio cuenta de esto miraba hacia otro lugar como recordando algo.
-Ya me voy, tengo que hacer otras cosas¡buenas tardes!
-Eh si… entiendo… yo…-Sus ojos se abrieron con dolor y con desesperación le gritó a la joven:- Keiko! El… el no…-Sus ojos se llenaron de lagrimas, y Keiko supo que Atsuko si sabia donde estaba el, pero no quería aceptarlo, ya entonces supo lo que Atsuko le dijo a continuación:-El no va a volver, no con migo… no quiere hacerlo…-Sollozó recostada en le marco de la puerta y luego agrego:- Pero, tu… tu tal vez le veas ¿No es cierto? Él tal vez valla a verte…Si le vez, dile que le ordeno que regrese inmediatamente a casa…-Su mirada severa se esfumo y agrego suavemente:- dile que estoy preocupada…-Keiko asintió sonriendo, conteniendo sus propias lagrimas.
Atzuko la vio alejarse, y en un momento de lucidez recordó, ella bien sabía donde estaba Yusuke, pero si su hijo había decidido no contarle nada a la castaña, ella tendría que actuar como si no lo supiera tampoco. ¿Qué clase de madre deja que su hijo de dieciséis años se valla de la casa? No era una buena madre, y como Yusuke le había dicho, había tardado dieciséis años en enterarse, ya era tarde.
La chica comenzó a ir a su casa pero antes de caminar cien metros se dio la vuelta y tomo otra dirección. Si alguien sabía algo tenía que ser Shizuru Kuwabara. En cuanto llego a la casa de Kuwabara, la joven se sorprendió de la repentina visita de Keiko. Pero sin decir una palabra, la invitó a pasar. Ya sabía qué era lo que le sucedía a la joven. Una vez estuvieron ambas sentadas alrededor de dos calientes tazas de té, la conversación comenzó, y la joven habló antes de que Keiko dijera nada.
-Si lo que quieres saber es adónde se fue el chico Urameshi, no lo sé ya que al idiota de mi hermano se le dio la manía de convertirse en una persona discreta y por lo tanto no pude sacarle mucha información.
-Entiendo...-Keiko no movió la mirada de la taza de té.-
-Pero... ¿Yusuke no te hablo de nada de esto?
Keiko no levantó la vista. Cada palabra de Shizuru le parecía más dolorosa. ¿Por que todos pensaban que Yusuke confiaría en ella¿Por que ella lo pensaba?
-¿Sabes a dónde fueron?-
La hermana de Kuwabara suspiró.
-Kazuma no me dijo exactamente adónde iban a ir. Pero sospecho que salieron de este mundo. Hace un par de días, sentí una energía muy fuerte, algo que salía de aquí. Temo que fueran ellos- Shizuru se sintió algo más unida a la muchacha, a ellas dos les tocaba esperar.
-Pero no te debes preocupar, si tienen algo más que polvo en la cabeza seguro que cuando regresen, sabrán como pedirnos disculpas por habernos preocupado así, yo personalmente pienso cobrárselo caro a Kazuma.-
-Si es que regresan...-Keiko sonaba desanimada y triste, más que nada triste.
-Regresaran… siempre lo hacen.-
Shizuru recordó algo.
-Al menos no fueron solos… creo que el resto… tu sabes Genkai, Kurama, Hiei, y Yukina, también se fueron, eran muchas presencias. Al menos estarán juntos.-Con esto Keiko quedó asombrada.
Shizuru se dio cuenta de esto.- Si, lo sé, nos dejaron como si fuéramos unas inútiles.-La expresión de tranquilidad no había cambiado en ningún momento del rostro de Shizuru. La joven rió-Tal vez si seamos unas inútiles.
Pero esto no le daba gracia a Keiko, tampoco a la joven Kuwabara.
-Yo ya tengo que irme, lo siento, no puedo quedarme más tiempo.-Shizuru no dijo nada, sólo la acompañó hasta la puerta.
-Keiko...-La joven por primera vez parecía preocupada.-Ambas tenemos que ser fuertes... yo eh tenido la suerte de que Kazuma sea mi hermano y debó preocuparme por el... Pero tu has decidido preocuparte por Yusuke… así que debes ser fuerte.-Shizuru sonrió, pero sus ojos no reflejaban alegría.
Keiko la miró y asintió. Ninguna dijo nada más.
Keiko salió de la casa de los hermanos Kuwabara cuando ya había anochecido. El camino lo hizo a paso lento, como intentando retrasar el momento de llegada a su casa, por que sabia que su madre estaría esperándole preocupada, y ella no podría desahogarse, y decirle, que le había dejado. Yusuke le había dejado. No había nadie con quien desahogar ese nudo, lloraría sola, toda la noche. Como supuso al llegar a su casa su madre la esperaba en la puerta.
-Keiko ¿Dónde te habías metido?-La mujer sonaba más asustada que enfadada-Llamé a casa de tus amigas y no estabas allí-
-Fui a casa de Shizuru-
-¿Shizuru?-
-La hermana de Kuwabara-La chica no levantaba la mirada del suelo-Mamá, voy a acostarme, me siento cansada.
-¿No vas a cenar?-La mujer la miró extrañada.
-No, no tengo hambre-
-Keiko, cariño¿te sientes bien?-La madre sonaba preocupada.
-Si, sólo me siento algo cansada-La muchacha subió hasta su dormitorio.
Entró y dejó la mochila a un lado del escritorio, se puso un camisón y abrió la ventana. Esa noche la luna menguaba. Al igual que las esperanzas lo hicieron con el paso del tiempo.
Nadie regreso.
Ni al día siguiente, ni al siguiente mes o al siguiente año. En siete años, nadie regresó.
Todo volvió a ponerse negro. Una Keiko ya adulta lloraba, igual que la del pasado, por la misma pena, no podía hablar.
-¿Que me dices¿Quién eres¿Quién serias si tu vida dependiera de ellos? Nadie.
Una palabra salió de su boca, murmurada, pero fuerte y firme, y aquello alcanzó:
-Cállate.-El ruido de algo golpeándose contra el suelo le hizo abrir los ojos.
Ya no estaba en ese vacío. Se encontraba en su cama, en su cuarto. Su respiración era agitada, todavía estaba llorando. La transpiración le pegaba la tela del Kimono al cuerpo, se sentía sumamente mal. Las lágrimas no se detenían. Y fue consiente de que durante aquella noche, había pensado más de una docena de veces en ellos, inconscientemente, pero ellos seguían allí, algo que faltaba. Y que no le permitía continuar.
-"¿Por qué tuve que recordarlo?"-La joven se tapaba la boca con las manos para ahogar los gemidos.-"¿Por qué no me dejan en paz?"-La joven se restregó las manos en el rostro para quitarse las lágrimas.-Recuerdos... si ellos sólo son recuerdos... ¿Por qué no puedo vivir sin una respuesta?-Le preguntó a la noche. La joven intentó sonreír pero sólo se formó una mueca en su rostro.
Tenía sed. El calor era agobiante aún en la noche. Se quitó las sábanas del cuerpo, las tenía pegadas por la transpiración. Lo mejor sería darse un baño, así se refrescaría. En cuanto apoyó los pies sobre el piso éstos tocaron un objeto. Keiko prendió la luz. Era el despertador, eso había sido lo que la había despertado. De seguro lo habría tirado con la mano mientras tenía ese sueño. No, esa pesadilla.
La muchacha se dirigió hasta la cocina y se sirvió un vaso de té helado. ¿Por qué habría tenido esos sueños?
-¡Me debo estar volviendo loca!-Se dijo a si misma. Miró el reloj de pared. Eran las 6:05, debía estar por amanecer. Natsu vendría por ella a las nueve. Así que tenía tiempo de sobra.
Volvió a su cuarto y tomó un par de toallas. Se preparó un baño caliente. Se lavó y luego se metió en la tina, con el cabello envuelto en una toalla. La tibieza del agua le relajó cada uno de los músculos. Cerró los ojos. Hacía tiempo que no soñaba con ellos.
Desde aquel día en el había visitado a Shizuru, buscándolo a él, ella supo que esa vez había sido diferente a las demás. Que no regresaría. Aún recordaba los meses de desesperación, en los que la señora Atsuko volvió a sufrir la perdida de su hijo, sin saber si realmente algún día regresaría. Y Shizuru sufrió. Y ella lo sufrió.
-"Pero, sin embargo...-La joven borró su sonrisa.-"Yo sigo esperando."-Concluyó amargamente.
Ella creyó haber seguido con su vida, creyó haber logrado superarlo. Keiko termino la secundaria sin ellos, festejo todos sus cumpleaños evitando pensar en ellos, las navidades y las celebraciones. Keiko se fue al gran Tokio acompañada únicamente por ella, entró a la universidad, no volvió a hablara con Shizuru. Y solo unas pocas veces veía a la Señora Atsuko cuando esta visitaba a su madre. Los antiguos compañero se fueron olvidando en el tiempo, y conoció nuevos. Nuevos amigos. A Natsu. Salió con chicos. Pero curiosamente, jamás logró encontrar un sustituto para el, nadie era el, ni nadie lo seria. ¿Por qué ellos influenciaron tanto su vida, que no era capas de reacomodarla a su propio antojo? No lo sabia, y no sabía si alguna vez encontraría la respuesta.
La muchacha se quedó hasta que el agua comenzó a enfriarse. Luego se envolvió en una toalla y salió hacia su habitación. Miró el guardarropa. ¿Qué se pondría? Natsu le pidió que no llevara luto y su padre también. Tomo una camisa de cuello chino blanca y un vestido de cuerpo entero hasta las rodillas con tirantes, de color celeste claro. Se miro en el espejo, y se ató el pelo en una trenza de costado. Así no estaba específicamente de luto. Tomó un libro y se puso a leer. Hasta que Natsu llegara tendría que entretenerse, de seguro llegaría tarde.
La joven corría apurada, siquiera paraba para disculparse con todas las personas que se llevaba por delante. Hoy realmente había tenido un mal día. La noche anterior había puesto tres despertadores para no quedarse dormida. Pues uno a uno se los apagaron sus hermanas. Era molesto tener que ser la menor.
Ella les había pedido a las dos que la levantaran pero ninguna había tenido el tiempo suficiente para hacerlo. Su madre era profesora en la secundaria de la zona, y por ser verano daba clases para los alumnos que se habían llevado su materia a examen. Gracias a Kami su madre trabajaba más tarde esos días y se había percatado de que la joven no estaba despierta. Mientras se bañó y vistió se hicieron las 8:50.
La muchacha se dirigió a la salida. Su madre la esperaba con aquel gesto de resignación que adoptaba siempre que la veía en apuros.
-Natsu... ¡se te hizo tarde de nuevo!- La mujer vestía al estilo antiguo. Una Hamaka roja y un Gi blanco.- Por Kami tienes ya 24 años.-La mujer suspiró. Ella era alta y su cabello era negro y largo, con unos bonitos ojos negros. Pese a tener 47 años era una mujer que se mantenía joven.
-Esta vez no fue mi culpa, Haru y Aki los apagaron y no se molestaron en levantarme.-La chica hizo un mohín.
Ella era la menor de cuatro hermanas: Haru, Fuyu, Aki y por último ella. Sus nombres eran un chiste.
Haru, la mayor, tenía 27 años. Sería la que heredaría el sacerdocio del templo al cual servía su madre; era una joven muy alegre y cariñosa. Llevaba el cabello largo y negro y ojos del mismo color. Era casi una copia de su madre. Daba clases en la misma secundaria que su madre, y que más decir… era el ejemplo a seguir, siempre correcta y perfecta.
Por otro lado estaba Fuyu, alguien a quien Natsu no comprendía a pesar de llevar más de veinte años conociéndola. La joven era fría por naturaleza, y no se involucraba en nada que no le conllevara cierto beneficio. Se había marchado del hogar con solo 18 años. Fuyu era un As con el dinero, era perfecta para manejarlo y su capacidad para la lógica era insuperable. Era una muchacha baja, muy bien proporcionada y con el cabello corto rojo fuego y unos bonitos ojos azules. Hacia un año se había recibido en administración de empresas y ya trabajaba como ayudante de un famoso ejecutivo de Tokio. Tenía en ese momento 26 años.
Luego venia Aki. Era sin lugar a dudas la hiperactiva, siempre se encontraba haciendo algo. Solía ser estresante tener que salir con ella. Además solía cambiar de novios muy seguido, y eso le conllevaba una imagen de una persona no muy estable. Era de estatura media, con una figura delgada y curvilínea. Tenía el pelo rojo y ojos negros. Contaba con 25 años y estaba estudiando periodismo.
Por ultimo estaba ella, Natsu. La menor de las hermanas. Era distraída y algo dejada, lo que con frecuencia repercudía en sus estudios, y era donde Keiko solía aparecer, ya que aunque no fuera de las mejores de la clase, estudiaba mucho y era capas de ayudarla a seguir adelante. La joven contaba en ese momento con 24 años, usaba el pelo corto de un color negro-rojizo, y tenia ojos de color de la caoba. Era de estatura media y estudiaba medicina en una de las facultades de la TODAI, junto con Keiko.
-Bueno, ya tengo que irme, sino, no llegaré-
-¿No vas a desayunar?-La madre la vio con desaprobación
-Si lo hago no llegaré a tiempo.-
-De cualquier forma no llegarás a tiempo. NUNCA llegas a tiempo a nada- Una voz fría se oyó de la puerta
-Fuyu!-La joven se sorprendió
-Buenos días Fuyu- La madre de Natsu sonrió.
-Buenos días, Kaa-san.- La muchacha hizo una pequeña inclinación por respeto-Buenos días Natsu.
-Buenos días! Ya me voy-La joven huyó por la puerta.
Natsu suspiro y echo a andar rauda.
La joven se detuvo frente a su destino con un suspiro de alivio y mirando el reloj que tenía en la muñeca exclamo:- Bien! Sólo me retrasé 10 minutos!-
La joven entró en el edificio y subió corriendo las escaleras. Cuando llegó al piso dio la vuelta y... al instante estaba en el suelo con la mano en la cara.
-¡Por el amor de Dios¿Por qué siempre tengo que cruzarme contigo?- La voz correspondía a un muchacho de unos bonitos ojos negros.
-¡Lo dices como si yo lo planeara!-La joven miraba al muchacho con el seño fruncido-
-¡¡Pues no fui yo el que venía como una estampida de elefantes!!-El joven comenzó a levantar la voz.
-¡Oye¿Quién te crees para decirme elefante?-Los ojos de Natsu parecían arder en llamas.
-¡¡Qué sucede aquí!!-La voz de una muchacha detuvo a ambas personas.
Ambos voltearon a la vez. Se miraron sorprendidos y voltearon la cara. Keiko los observaba con mirada reprobatoria.
-¿Qué hacen tirados en el suelo?-Pero al ver la nariz sangrando del joven y la frente abultada de la joven se imaginó lo sucedido.-Bueno, no importa. Natsu levántate¡vamos!
-No sé cómo haces para aguantar a esta niña- El chico se levanto para irse.
-Y yo no se como haces para vivir tan cerca de él-La muchacha le dirigió una mirada asesina mientras Keiko la arrastraba por el brazo.
-Yo tampoco sé cómo lo hago. Pero voy a perder la paciencia si no se calman de una vez-
-Bien, de cualquier manera no vale la pena perder el tiempo contigo. ¡Buenos días Keiko!-Se despidió el joven
-Que tengas buenos días, Sanosuke-La joven volvió a mirar a Natsu.
-¿Qué? El comenzó a pelear no yo.-
-Si, pero de cualquier manera aunque él no hubiera empezado lo hubieras hecho tú.-
-Bueno... ¡no hay que perder la costumbre!- Natsu mostró una de sus mejores sonrisas.
Esto provocó un suspiro de Keiko, ella sí que la distraía.
-Ven, entremos. Tengo que ver que esté bien tu frente.-Dijo tocando con un dedo el pequeño bulto.
-¡¡Auch!!-Se quejó Natsu- ¡Eso dolió!
-Pues entremos que pondré un poco de hielo a tu "gran herida"-Se burló la joven sonriente.
-Ja ja qué graciosa.-Dijo la chica con sarcasmo
Natsu entró corriendo dentro del apartamento. Y dejo su mochila tirada en el suelo junto a una canasta que llevaba.
-Voy a traerte un poco de hielo-
-Te acompaño-
-¡¡Oye, ni que fuera tan difícil!- Dijo la joven con una gota en la cabeza.
-No es por eso. Es que me levanté tarde y no me dio tiempo para desayunar en mi casa-Dijo la joven abalanzándose sobre la heladera.- ¡Oye¡Aquí lo único que tienes es té frío¿Qué se supone que es esto¿De que hablamos ayer?
-No he tenido tiempo de ir a la tienda, nada más- Se defendió sonriendo.
-Eso no es una excusa muy realista Keiko, estuviste todo el día de ayer en casa.
-¡Tu sólo sostente esto!-Dijo la joven colocándole una compresa fría en la frente.
-¡Oye! Ten un poco más de delicadeza-Se quejó Natsu, mientras corría buscando algunas cosas para meter en la cartera de Yukimura.
-Oye¿por qué tan apurada?-
-Es que como perdí mucho tiempo entre lo del baka...-
-¡Natsu!
-Esta bien entre lo de Sanosuke y que me levanté tarde se nos hizo muy tarde-
-¿Tarde para que? si sólo vamos a salir.
-Lo que sucede es que alguien más nos va acompañar y si nos tardamos se va a enfadar mucho, créeme, no tiene paciencia.
-¿Quién va a acompañarnos?
-¡Ah! eso es una sorpresa-Dijo la joven sonriendo. Y tomándola del brazo la empujó hacia la puerta- Ya vamos, que ya me siento mejor.
Fin de capitulo I
Terminado el 28 de septiembre de 2004 a las 24:05
FIN DE LA REEDICION: MARTES, 2 DE OCTUBRE DE 2007 A LAS 1:58
Notas de la Autora:
¡Hola nuevamente! Espero que os halla gustado las mejoras del capitulo anterior. Este también tiene muchos cambios. Lamentablemente como el anterior solo fué remplazado, a nadie le llegó el aviso, pero no es un problema, con este si les llega Ne… no tengo mucho más para decir. ¿Bien rapidita la actualización verdad? Pues, cada dos días habrá actualización, ya todos los capítulos están reeditados, y estoy terminando el trece actualmente. Como siempre os pido que me dejéis vuestra opinión, a parte de eso, pues nada. De momento voy a contestar los reviews anónimos en mi profile en cuanto encuentre tiempo, los registrados los contesto por PM. Si tardo en hacerlo es por que no tengo internet a mano y ya mucho sacrificio hago subiendo los fic cada dos días, en cuanto me venga el ADSL libre voy a tener más libertad (Lo que será en un mes más o menos) de momento estoy atada al teléfono y cuesta caro XD
Os quiero a todos los que leéis, y a los que dejais reviews un poquito más . Espero que ustedes quieran a mi fic tanto como yo.
Cariños.
