UNA ANTIGUA PROFESIA
Por
Keiko Urameshi
(Actualmente AnneNoir)
Disclaimer: Todos los personajes del manga y Anime Yu Yu Hakusho son propiedad intelectual y financiera de Yoshihiro Togashi.
No obtengo ninguna clase de remuneración ni beneficio por este trabajo más que sus valiosas opiniones.(Por las cuales no pueden demandarme -)
Notas
-Todos los personajes que no pertenecen a Yoshihiro Togashi son personajes de mi propiedad (¡No me da para poner los nombres de todos¡Y Hoy hay unos cuantos nuevos! -)
-Señalisacion:
-blabla-diálogo
-Blabla- recuerdos, sueños, pensamientos etc. (cualquier cosa que sea fuera de la realidad)
(Blabla) mis notas
Blabla (Blabla) Traduccion
-¡¡Disfruten de la historia!!
Capitulo VI "Los superiores de Anshin"
Keiko examinó la expresión en el rostro del joven Urameshi.
Sabía que había estado mal.
Había sido un error haberle dicho que lo destetaba cundo realmente no podía hacerlo. Ella no se permitía aquella clase de despliegues con él. No se creía capas de odiar a Yusuke, iba más allá de su capacidad. Aquel niño que ya era un hombre, siempre tendría indulgencia de su parte. Nunca había mentido en lo que se refería a lo que pensaba de las personas.
Pero aquella situación era insostenible y no podía arrepentirse de intentar conservar algo de dignidad. Yusuke había sido claro, y aunque en el fondo seguía creyendo que no había sido sincero, el había tomado una decisión y ella la respetaría.
Apoyó una mano en el dije que su madre le había dado. Rogó por que le diera a ella la tranquilidad y decisión que su madre poseyó mientras vivía.
Suspiró.
El joven no cambiaba su rostro de horror, parecía como si le hubiera dicho que se encontraba muerto, bueno en realidad a él no le importaría tanto estar muerto, más que nada parecía como si le hubieran informado que ella misma hubiera muerto.
Tal vez así fuera mejor, después de todo. Tenia que dejarle seguir su vida, la que se había construido en esos años, ya que realmente sería muy perverso de su parte arruinarle la vida a él y a la tal Minako. Y lo más probable sería, que no pudieran lograrlo hasta que se fuera de aquel mundo y regresara al suyo.
Y ya en el suyo debía comenzar su propia vida olvidándose completamente del joven morocho, cosa que debió haber echo siete años atrás.
Keiko volvió a mirarlo, mientras este parecía que tratara de articulara algo.
Yusuke miraba a la joven. Su rostro de enfado había pasado al de nerviosismo, pero no perdía su determinación, no se arrepentía de lo que acababa de decir.
¿Que podía contestar él a aquella situación? La muchacha siempre había sido sincera, franca, espontánea. Entonces no había mentido cuando dijo que lo detestaba.
Nunca en esos siete años pensó en volverla a verla, se había resignado a que pasara lo que pasara se quedaría en el Makai para no tener que interferir en la vida de la joven.
Pero lo que nunca hubiera imaginado era que la misma Keiko fuera a llegar al Makai, tanto voluntaria como involuntariamente.
Vio a Keiko girar la vista con lentitud y volver a mirarlo a los ojos.
-Yusuke, yo…-
Antes de que la joven pudiera decirle nada, el shooji se corrió estrepitosamente dejando ver los preocupados rostros de Kazuma, Shizuru, Yukina, Genkai, Minako, Kurama, Natsu y Aki. Yusuke miró sorprendido a todos los recién llegados, pero su rostro cambió rápidamente a un de enfado y caminó hasta estar frente al grupo de curiosos.
-¡¡¡Es que en este maldito lugar no se puede tener una conversación privada!!!-El joven sacaba fuego por los ojos.-¡¡¡¡Ahora hagan el favor de ocuparse de sus cosas!!!!-Y sin pensarlo dos veces les cerró el shooji en la cara. Dejándolos del otro lado sorprendidos.
-¿El... el... me grito?-Minako miraba con una cara de horror el suelo donde se encontraba parada.
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Keiko sintió la mirada del chico sobre su persona. Intento mirarle a los ojos pero no pudo sostener la mirada, por lo que bajo el rostro.
-"¿Por que les pidió para que nos quedáramos solos? Debió haber terminado allí la conversación. ¿Que voy a hacer? Vamos Keiko si lo soportaste hasta ahora podrás hacerlo un rato mas."-La muchacha trataba de darse ánimos, pero poco a poco veía como toda su fortaleza se iba derrumbando.
Yusuke la miraba confundido aun, esperando que ella retomara la palabra que había dejado inconclusa, pero esta vez la joven había quedado más silenciosa que una tumba.
-Keiko...-El muchacho se acerco unos pasos a la joven, mas mantuvo una determinada distancia entre ambos.-Esto es estúpido… no podemos hablar si nos gritamos a la primera. ¿Podemos hacerlo bien no es cierto? He madurado un poco…-Intentó hacer sonreír a la joven pero no lo logró
Keiko se sorprendió de que fuera el quien tomara la iniciativa, pero aún estaba demasiado enfadada como para ceder demasiado así que se limitó a decir:
-Esta bien. Hablemos. Empieza.-
La postura desafiante de la joven hizo enfadar algo a Yusuke, pero bien sabia que tenía que mantener los ánimos fríos.
-Mierda, Keiko. Siempre eras tu la que hablaba y hablaba, (y gritaba)-Agregó, intentando hacerla sonreír, fallando nuevamente.-…y yo me limitaba a escuchar… no se me da bien esto…-
Keiko se mordió un labio con impaciencia y enfado y decidida comenzó a hablar:
-Muy bien. Hablaré yo. Pero no me interrumpirás. Esto puede ser muy difícil para ti pero también lo es para mí. Me gustaría decirte que me he es fácil hablar contigo pero eso no es cierto, ni siquiera me siento cómoda. Estoy muy enfadada contigo, y lo he estado por siete años. –Al ver el rostro de sorpresa del chico Keiko añadió más mordazmente:-Si, Yusuke. Durante todo este tiempo estuve preocupada por ti. Y cuando al fin te vuelvo a ver, lo único que recibo son gritos. Sabes algo, no te has disculpado ni una sola vez por nada.
-¿Por qué tendría que disculparme?-Le preguntó el chico con enfado pero sabiendo la respuesta.
-¿Por qué¿De veras me preguntas por que?- Keiko afiló su mirada conteniendo el enfado y le contestó con cierta obviedad en la voz:-Por no haberte despedido. Quiero ser muy sincera Yusuke. La principal razón de mi enfado es esa. Que te fueras sin haberme dicho nada…
-Lo sient…-Yusuke se sorprendió cuando la joven lo corto a mitad de una disculpa más bien vaga pero que era mucho pedir para alguien con tamaño orgullo.-
-Eh dicho que no me interrumpas.-Le cortó Keiko antes de continuar.-Pero aunque te disculpes ahora, me he pasado mucho tiempo enfadada Yusuke, y aunque que se que no es la mejor actitud, no voy a perdonarte. No me interesan tus escusas. Entiendo que quisieras protegerme, si es que esa fue tu intención, pero no justifica la desconsideración de cortarme toda información sobre ti sin más, sin una razón… sin… sin nada… lo siento. Hasta aquí llegué yo.
Yusuke la miró, y recordó por que era que la quería tanto. Pero las palabras no les salieron.
-Por favor sal.-
-No Keiko… yo no…-
-¡He dicho que te salgas Idiota!
Yuuske frunció el seño rompiendo con toda su paciencia.
-Muy bien si eso quieres¡¡mojigata reprimida¡Me voy¡Pero que sepas que no vuelvo a hablarte!
-¡Bien!
-¡Bien!
-¡BIEN!
-¡Bi…!
-¡¡YA VETE!!!
Y acto seguido un puño pequeño pero fuerte se estampo en la mejilla del muchacho, mandándolo fuera de la estancia.
Acto seguido Keiko se dejo caer sobre el tatami. Nada estaba bien, y aunque fuera su culpa en cierta forma, no podía evitar sentirse desolada al perder una de las esperanzas más fuertes que había tenido en su vida. La de que el le quisiera de la misma forma que ella a el.
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Kurama trataba de tranquilizar a la joven Minako.
La susodicha caminaba de lado a lado de la sala. Retorcía las mangas del Kimono, mientras tanto las otras chicas, excluyendo a Genkai, se encontraban conversando.
-¿Siempre es así de neurótica?-Preguntó Shizuru con tono mordaz. No podía evitar sentir cierto rechazo. La joven no parecía muy mayor, tal vez tuviera unos diecinueve o veinte años, pero no mucho más.
-Si, créeme, y a veces peor.-Dijo Botan.
-¿No sabe lo que son los tranquilizantes?-Preguntó Aki.
-Créeme, dopadas son peores.-Dijo Natsu encogiéndose de hombros divertida.
-No es tan mala chica.-Intervino Yukina.
-Ah no, por supuesto.-Dijo sarcásticamente Botan.
-Vamos Botan, fue algo consentida por su padre, pero dentro de todo es una buena persona.-
-Pues para mi es muy desagradable.-Insistió tercamente la brujita
-Lo que sucede es que a ti no te agrada que tenga una relación con Yusuke por que quieres mucho a Keiko, pero si Yusuke decidió estar con ella no es su culpa y debes respetar su decisión.-La albina suspiró
-Primero, no estoy tan seguro de cuan en serio se esta tomando esto Yusuke, y no se si duraran tanto con Keiko aquí, y segundo sigue siendo desagradable.-Siguió obstinada la joven Botan.
Las muchachas dieron un suspiro de resignación.
Por otro lado Genkai meditaba silenciosamente alejada del barullo que ocasionaban los jóvenes.
-"En cuanto Yusuke salga tengo que hablar con todos, la carta de Koenma es bastante alarmante."-La anciana frunció el ceño.
Kazuma miraba preocupado el shooji cerrado, ambos Yusuke y Keiko, eran los amigos más cercanos que había tenido, Yusuke su rival eterno, su ídolo, su amigo.
Keiko, había sido una de las primeras chicas en las que se había fijado cuando era un muchachito, luego había sido una de las mejores amigas de su hermana, todavía recordaba cuando la llamaban "la chica de Urameshi", Keiko era una de las únicas personas que había tenido fe en Yusuke desde pequeños, cuando todos pensaban que terminaría como Atsuko.
Siempre pensó que la joven terminaría por hacer a Yusuke dejarlo todo por ella. Y así fue. Dejo lo más importante en el mundo por la seguridad de la joven. La dejo a ella.
Era realmente irónico.
Al intentar cuidarla, protegerla, defenderla, resguardarla, lo único que consiguió fue herirla. Realmente esperaba que hicieran las paces, aunque eso era difícil. Conocía el carácter de sus dos amigos, ambos eran tercos, no cedían por acuerdos, y eran capas de darse la cabeza contra la pared antes de admitir lo que verdaderamente sentían.
Repentinamente, el shooji de la habitación cedió ante el cuerpo impulsado de Urameshi quien terminó estampado contra el pasillo.
Todos se detuvieron en lo que estaban haciendo y lo miraron.
-¿Que demoños me miran?-Preguntó el chico irritado y levantándose con rapidez.
Todos se quedaron en silencio.
-¿Que fue lo que sucedió Yusuke-san?-Preguntó Yukina.
-Solo aclaramos algunos puntos…-Dijo el joven sobándose la mejilla con dolor. Y sin mirar hacia atrás comenzó a alejarse del lugar. Minako se alejó de Kurama y caminó tras el joven Urameshi sin decir nada.
Yukina corrió dentro de la pieza, preocupada por la joven Yukimura.
Keiko se encontraba aun sentada en el suelo de la habitación con la mirada perdida.
-Keiko, Keiko ¿Daijobu desuka? (¿Estas bien?) ¿Nani yatten daka? (¿Que le pasa?)–Yukina sacudía suavemente a la joven más la chica parecía no percatarse de nada que la rodeara.
Y así era.
La joven se encontraba en el pasado, en los felices días de su adolescencia.
Keiko recordaba el momento en el que él, su Yusuke, dependía de ella para volver a la vida, se había encontrado tan nerviosa de no llegara a tiempo que se había quitado los zapatos casi como un reflejo y había tirado la mochila desparramando todos sus libros y cuadernos en el suelo¿pero eso que importaba?
¿Que importaban unos cuantos libros ante la valiosísima vida de un ser querido?
Nada, absolutamente nada.
No había nada que pudiera cambiarse por la vida del chico.
Había corrido sin importarle nada, sin importarle que su primer beso se fuera en aquel momento¿Que importaba que su vida se fuera en aquel momento si su amigo no regresaba a la vida?
Separó su rostro con delicadeza de los labios del joven, todo su ser brillaba asombrosamente, pero esto poco y nada importaba a la joven, observaba ansiosa alguna señal de que el joven vivía, cada segundo que pasaba era un puñal en su alma, las lágrimas brillaban en sus ojos. Sintió que su alma se iba junto con el tiempo, con él.
-¡¡YUSUKE!!-Aquellas fueron las únicas palabras que salieron de sus labios, antes de echarse a llorar sobre la cosa más importante en su vida.
Un pequeño movimiento la sobresaltó y vio aquellos hermosos ojos chocolate volver a brillar con el significado de la vida. El muchacho se incorporó lentamente con una sonrisa en su rostro.
Ella se echó sobre él sin pensarlo dos veces y por primera vez sintió a aquellos brazos rodearla reconfortablemente. Sintió que aquel era el momento más feliz de toda su existencia. Quería que el tiempo se detuviera allí, con los brazos del chico acariciando su espalda dulcemente, pidiéndole que se tranquilizara. Sintiendo el calor de su cuerpo manifestando su existencia, su vida.
¿Como hubiera imaginado entonces aquella adolescente embargada en felicidad, que tendría que decirle a aquel muchacho que la confortaba en sus brazos que lo detestaba más que a nada? Y que él respondería pidiéndole que se marchara de su visita¿como hubieran imaginado que todo aquel cariño inmenso que se sentían seria destruido en un par de segundos?
Keiko no conocía la respuesta.
No sabía en que momento el joven comenzó a dejar de quererle.
La muchacha sintió las suaves y heladas manos de la chica albina sobre sus hombros.
Ya era tiempo.
Debía dejara atrás los momentos que compartió con el joven. Comenzar nuevamente, eso es lo que debía hacer.
Costaría mucho.
Eso lo tenía por seguro. Pero lo lograría, pondría todo de su parte por seguir adelante. Ya que además contaba con el cariño de sus queridas amigas. Y por el momento no necesitaba nada más.
Keiko levantó la mirada del suelo y forzó una sonrisa en su rostro.
-Daijobu (estoy bien) Yukina-chan.-Dijo finalmente la joven Yukimura.
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Yusuke caminaba enfurecido, le era imposible controlar sus pensamientos que volaban en cualquier ocasión con Keiko.
Estaba tan concentrado en el enfado que tenia que no se percato de que detrás de él le seguía callada y sumisa la jovencita Minako. Pero por más que respetaba al joven con su silencio, su frente fruncida decía que había algo que no le agradaba.
Una vez llegaron a una de las habitaciones, Urameshi se sentó. Minako se detuvo en la puerta apoyándose en el marco del shooji.
El futon donde el joven había estado durmiendo todavía se encontraba extendido sobre el suelo, mostrando la falta de orden que el chico tenia.
Sus ojos se veían perdidos en el infinito. Entonces recodó la felicidad que había sentido de un momento a otro.
Eso había sido porque Puu se había encontrado con Keiko, y su reacción fue la felicidad.
¿Acaso eso quería decir que el también se sentía feliz por la llegada de la chica?
Aun no lograba darse cuenta. Toda la ira que sentía no era más que frustración por no saber que era lo que realmente le provocaba Keiko.
Lo cierto es que la chica nunca le había echo ningún daño, todo lo contrario siempre le había apoyado.
Minako se hartó del silencio que había en la habitación.
-¿No vas a decirme nada?-La joven se encontraba notablemente molesta.
-Minako… no estoy de humor para niñerías.-Dijo el joven cerrando los ojos.
-Y acaso crees que yo tenía ganas de conocer a tus antiguas amantes…-Soltó en tono mordaz. Enseguida se cubrió la boca, sonrojada hasta las orejas. No se suponía que aquello fuera algo muy educado, y ella era una persona muy educada. Su padre o cualquiera de los cortesanos, le hubieran reprendido, sino algo peor. Sin embargo, Yusuke no mostró señales de enfado por su desliz, solo algo de molestia por el comentario en general, Yusuke no era como el resto de los hombres de la corte en la que ella se había criado.
-Te lo diré una vez, Keiko no es ninguna amante ni nada mío. Punto.-
-Pues no parece… yo… soy tu novia tengo derecho a saberlo-Gritó enfurecida.
Yusuke maldijo el día en que se había dejado convencer por Minako, la niña no era mala persona, y a Yusuke le atraía notablemente, pero sabía muy bien que no podía ir enserio con ella. Sin embargo, toda la presión que esta había ejercido, la insistencia, todo había terminado convenciéndolo, y el echo de que se había resignado a que jamás volvería a Ningenkai. Pero Ningenkai había vuelto a él, de la mano de Keiko y las cosas eran demasiado confusas. Sin embargo recordó las palabras claras de Keiko, ella no quería saber nada de él. Y sintió por un momento que ya era demasiado tarde para cualquier cosa, habían pasado siete años, era mucho tiempo, y ninguno de los dos era igual que antes, Keiko ya no era la niña que lo había enamorado en secundaria, ambos habían seguido adelante, y si él le había prometido a Minako que estaría a su lado, como mínimo intentaría cumplir la promesa. Nada de Keiko.
-Esta bien¿Quieres que te cuente? Keiko era un amiga mía de niños y gracias a ella estoy vivo.-Terminó cortante Urameshi.-Fue quien me ayudo a revivir cuando morí por accidente, era una amiga de la secundaría, de cuando era más joven. Nada más
A Minako se le encogió el corazón. Sabía que ese "nada más" no era más que una excusa para su cabeza. Ella era joven pero no tonta. Sin embargo estaba demasiado prendada de Yusuke como para dejarlo ir así nomas.
-Si ella te pone nerviosa, no debes preocuparte, en cuanto se abra un portal ella regresará a Japón.
-No es que no confíe en ti y siento haber tenido que hablarte de esa manera pero me enfada mucho que no confíes en mi. Se supone que puedes hablarme sobre cualquier cosa.-La muchacha sonaba arrepentida.
-Ven aquí.-
La joven se sentó al lado del joven. Mientras este paso un brazo por la cintura de la chica.
-No tienes que preocúpate, te prometí estar contigo, y no rompo mis promesas.-
La chica le sonrió.
Mas las palabras del joven le supieron mal¿Acaso solo una promesa los unía?
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Los ojos de Aki iban de lado a lado de la habitación siguiendo los pasos de su hermana menor.
Natsu caminaba como una loca en círculos, le preocupaba muchísimo su amiga. Y no se molestaba en ocultarlo, así que finalmente decidió entrar en la habitación donde Yukina conversaba con la joven Yukimura.
Interrumpió de tal manera, que hizo que la joven albina saltara de la sorpresa, mientras que Keiko la miraba con varias gotas en la frente.
Natsu miró a su compañera y se tiró a abrazarla.
-¡Ya no te preocupes! Yo haré todo lo posible para irnos de aquí lo más rápido posible, y cuando estemos de nuevo en Tokio te conseguiremos un lindo novio. ¡Saldremos de compras y nos tomaremos unas vacaciones!-Explicó emocionada Natsu.
Keiko sonrió alegre, Natsu siempre tenía una forma de sacarle una sonrisa, ya fuera intencionalmente como no.
-Ya tranquilízate.-Le pidió la joven entre risas.-Me encuentro muy bien no tienes que bromear.
-Yo no estaba bromeando.- dijo la joven con una sonrisa.- ¡Eres mi mejor amiga, no dejare que nadie te haga daño jamás!
Keiko la miró tan emocionada que consiguió olvidarse de Yusuke por aquellos instantes, tenía a Natsu, y muchas personas más que la querían. No había nada que temer.
Desde el marco Botan y Shizuru reían por las ocurrencias de la menor de las Sakamoto. Y Aki cruzada de piernas y sentada en el tatami, sostenía su rostro entre las manos, poniendo una cara de aburrimiento.
-Ya basta fueron demasiadas lágrimas para un día que todavía no acaba. Vamos a divertirnos¿No hay un karaoke en este lugar?-Preguntó inocentemente la más loca de las hermanas.
-¡Oh kami! La estupidez viene de familia.-Murmuró Shizuru.
-¡Oye!-Se quejó Natsu.
Mientras que Aki simulaba no haber escuchado nada.
-Dime ¿A quien se le ocurre preguntar por un karaoke en una dimensión llena de entupidos demoños que se encuentra en la mitad de una guerra?-Preguntó Shizuru.
-Bueno...-Natsu se detuvo y puso una mano en la frente, frunció el seño y miró a su hermana.-Nunca más voy a molestarme en defenderte Aki.
Keiko, sonrió. No obstante, todavía había dudas en su mente.
-Bien, entonces vamos saliendo. ¿Que les parece si damos una vuelta por la mansión¿A que todavía no la conocen toda?-Propuso la brujita con una gran sonrisa.
Pero antes de poder siquiera asentir los planes de las chicas se vieron imposibilitados. Fuera de la habitación les esperaban Kurama y Genkai. En cuanto Keiko salió de la habitación, Kurama le dirigió una dulce mirada. La joven le respondió un una sonrisa. No había duda Kurama era un joven muy amable y comprensivo. La anciana Genkai dio un paso adelante.
-Todavía no va a haber tiempo para excursiones niñas.-Dijo Genkai con un semblante serio.-Nos han llegado noticias de Koenma.
-¿De Koenma-sama?-Inquirió Botan sorprendida.
-Convoqué una reunión con los superiores, y los sempai-tachi (Superiores). Kuwabara fue a traer a mi baka-deshi (Estúpido estudiante).-Esta vez solo se dirigió a Yukina. Luego se dirigió a las demás chicas.-Ustedes tendrán que esperara a que termine la reunión.
La anciana no dijo nada más y se retiró del lugar.
-¿Esperar¿Por que no podemos estar allí?-Natsu parecía bastante indignada.
Shizuru se encontraba cruzada de brazos en una esquina. Se la veía bastante mal, movía los dedos, y movía el pie en un tic nervioso.
-¿Te sientes bien Shizuru?-Preguntó Keiko.
-¿Si, Shizuru-san, se ve muy nervios le sucede algo?-Intervino Aki.
-¿Si por que no estas echando humo como tren?-Preguntó Natsu.
En unos momentos la joven Kuwabara era el centro de atención. Esto hizo que a la antes nombrada no solo le salieran varias gotas sino que en la frente le resaltaba una GRAN vena.
-Hn.-Gruñó. La muchacha estaba irritada.- ¡No me sucede nada!-Pero las miradas no se alejaban.- ¿¡¡¡Que me miran¡¡Hagan el favor de ocuparse de sus cosas!!-Shizuru miró como todos se alejaban bastante... eeehhh... ¿Asustados?
Volteó la cara con frustración. "¿Por que demoños se me tuvieron que acabar los cigarrillos?"
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Yusuke permanecía en silencio con la cabeza de la muchacha apoyada en su hombro. No se sentía mal, pero ante la perspectiva de tener algo mas, Yusuke no evitó sentir cierta nostalgia. Le hubiera gustado abrazarla así cuanto tuvo oportunidad.
Al menos durante esos momentos podía sentirse tranquilo, sin nadie que le reclamara nada ni le diera ordenes, ni lo molestara...
-¡¡¡URAMESHI!!!-
Bien… ¿Que otra persona podría hacer tal escándalo? Kazuma Kuwabara corrió el shooji y entró haciendo todo el escándalo que pudo haber echo.
Esto provocó que Minako se separara del joven Urameshi sobresaltada, mientras que Urameshi... Bueno, el chico no estaba pensando cosas muy buenas sobre el joven de cabello color zanahoria.-¡¡Urameshi Genkai dice que debemos reunirnos todos en el dojo!!-Kuwabara siquiera se había percatado del alboroto que había ocasionado.
-¿Que no te enseñaron a golpear antes de entrar?-Minako tenia el ceño fruncido. Pero Kuwabara hizo caso omiso a los reclamos de la joven.
Miró a Minako que se encontraba tirada en el suelo debido al sobresalto que le había causado la intromisión del chico en aquel momento de intimidad.
-¿Que haces tirada en el suelo?-Preguntó el joven curioseando. Pensó un poco, y su expresión de duda pasó a una mirada picara.- ¡AH¡Ya se! A que se reconciliaron demasiado rápido ¿no?-Dijo Guiñando el ojo.- ¡Eres muy rápido Urameshi! Ehh Urameshi... ¿Urameshi?-Kuwabara miró con una gota como el joven se sonaba los dedos.- Solo bromeaba no tienes por que enojarte-Dijo con una gran gota en la frente.
-¿Enserio? Pues yo también solo voy a jugar contigo...
(Insertar sonidos de golpes, suplicas y gritos. La imagen ha sido censurada por la simple razón de que puede haber niños leyendo este fic. Oo¡)
Minako totalmente sonrojada por las palabras del joven simplemente salió de la habitación dejando a Kuwabara y a Urameshi "Arreglando sus diferencias"
-Hagan el favor de no romper nada.-Fue lo único que pidió la joven.
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Yukina guió a las jóvenes hasta el dojo y les pidió que permanecieran fuera hasta que terminara la reunión.
Pero Aki no parecía muy complacida...
-¿Por que?-Dos cascadas de lagrimas salían de sus ojos.- ¡Yo también quiero entrar!
Yukina tenía varias gotas en la frente y nuca.
-¡Aki no hagas berrinches!-La regañó Keiko.- ¡Además siquiera sabes de que se trata lo que van a hablara!
-¡Pero por eso¡Quiero saber de que van a hablar!-
-Vamos no más lagrimas de cocodrilo.-Siguió intentando Keiko de calmar a Aki sin lograr ningún resultado.
-¡Si Aki tranquilízate ya encontraremos otra forma de escuchar sin tener que entrar!-Intervino Natsu dando sus "originales consejos"
A Yukina le salieron más gotas de sudor por las ocurrencias de las hermanas.
-Bien, yo voy a ir entrando.-Informó la albina.
-¡Claro, ve no te preocupes nosotras nos aseguraremos de que esas dos locas no hagan nada!-Dijo Shizuru con unas cuerdas en las manos.
-¡Shizuru no hagas esa clase bromas!-Dijo Keiko quitándole las cuerdas de las manos.
-Yo no bromeaba.-Dijo comiéndose las uñas.
-¿Shizuru seguro que estas bien?-Preguntó Keiko.
-Si claro me encuentro muy bien.-Respondió la joven de mala gana.
-¿Por que no estas fumando…?-Siguió insistiendo la joven.
-¡Pues por que no se me da la gana!-Le respondió exasperada Shizuru.
-Er... esta bien.-Keiko mostraba un rostro sorprendido.
-Buenos días Kei-chan-Keiko se giro y se encontró con la miko Kaho.
-Buenos días Kaho-san.-Respondió Keiko.
-¡Buenos días mamá!-Gritaron Natsu y Aki.
-Chicas¿así que estaban aquí también?-
Detrás de Kaho, venían tres personas más, Makoto a quien ya conocían, una mujer con apariencia china, y un chico con extraño cabello turquesa y colmillos y orejas puntiagudas.
Keiko reconoció al muchacho.
Era el chico que los había ayudado a ella y a Shizuru durante la batalla cuando llegaron al Makai.
-Ah, él es el sempai Shila supongo que le recuerdan ¿no?-El muchacho ya no traía la armadura sino una simple hakama ("Pantalones" japoneses, pueden ser formales o informales para la practica de artes marciales) y un gi (Parte superior de la vestimenta, puede ser formal, o informal para la practica de artes marciales) de color azul cielo, mas la katana( Espada de un solo filo, japonésa, empleada por samurai o ninja, notable por su afilada orilla y gran resistencia; llevada con un wakizashi.) y la wakizashi(Katana corta) seguían enfundadas en su cintura. Una gran sonrisa brillaba en su rostro.
-Si, le recuerdo, agradezco lo que hizo por nosotras, Arigato gozaimashita.-Dijo Keiko con una inclinación.
-Oh no fue nada, que va no te inclines.-Dijo el joven en un tono bastante bromista.- ¡Y dime¿cual es tu nombre linda dama?!-Dijo el joven tomando las manos de Keiko entra las suyas.
-Ahh... Yukimura Keiko.-Dijo algo nerviosa y con una gota de sudor en la frente.
-¡Dozo yoroshiku onegai shimasu! (¡Es un placer conocerlos!) ¡Que hermoso nombre, y con razón, tu belleza brilla como la luz de una luciérnaga en la noche!-Dijo el joven, incomodando a Keiko.
-¿Nani yatten no yo? (¿Que estas haciendo?)-La voz irritada de Urameshi llamó la atención del chico.
-¿Yusuke no baka? (Yusuke idiota)-Dijo sorprendido.- ¿Por que? Acaso no te alcanza con tener a la joven Minako?-Dijo abrazando posesivamente a la sorprendida Yukimura.
El rostro de Yusuke mostraba los celos a flor de piel. Esto hizo sonreír a Shizuru aquella situación se le hacia muy conocida...
-Bueno, está... ya basta.-Dijo Keiko librándose del abrazo del joven Shila y ocultándose detrás de Natsu. Se comportaban como niños.
Minako tenía el seño fruncido nuevamente.
-Bien ella es Ieran-san, es la miko de este templo.-Continuó Kaho.
La sacerdotisa era una mujer de unos 35 años, con el cabello del negro mas oscuro y lacio que hubiera visto en su vida atado en una cola alta, los ojos eran sumamente rasgados y del mismo negro que el cabello, llevaba al igual que Kaho una Hakama roja, mientras que en lugar del gi vestía una camisa china blanca de manga larga. La mujer tenia un aire frió y de sabiduría. Hizo una reverencia como saludo, y al erguirse miró a Keiko con una dulce sonrisa en el rostro, a la joven le agrado este gesto.
-Makoto Corday es un detective espiritual, su especialidad es el Ki (Energía espiritual) y todas sus derivaciones.-Explicó Kaho.
-Ya lo conocemos.-Dijo Shizuru "Ahora entiendo por que sentí esa clase de poder cuando nos rozamos. ¿Pero que era aquel objeto que llevaba?" El joven rubio miraba a Shizuru con aquellos profundos ojos violetas como analizando sus pensamientos, Shizuru se sintió nerviosa pero evito que se le notara.
-Bien lo mejor será que vallamos entrando.-Sugirió Kaho.
-Nosotros esperaremos afuera.-Dijo Botan.
Todos los convocados a la reunión entraron al dojo. Kaho, Ieran, Yusuke, Yukina, Kurama, Makoto y Shila fueron los primeros luego llegaron Genkai, junto con la anciana Oima, seguida de las dos fantasmas.
-Ustedes deben quedarse fuera esperándome. ¿Esta bien?-Les planteó Oima a las gemelas.
Ankoku asintió calladamente, mientras que Akari hacia un mohín, pues la niña al igual que Natsu quería entrara en la reunión, mas se mantuvo callada bajo la amenazadora mirada de su hermana.
Luego llego un maltrecho Kuwabara que fue rápidamente auxiliado por las manos de la "dulce Yukina". Detrás del joven pelirrojo, venia burlándose el Kawaii de Hiei-kun (La autora intenta defenderse de un misterioso dragón negro que la ataca. O.o) Eh... venia burlándose Hiei-sama de la fortuna de Kazuma, pero en cuanto Yukina corrió a socorrer al cabello de zanahoria... Hiei ya no estaba tan feliz.
Y Luego llegaron varias personas completamente desconocidas para nuestro pequeño grupo.
-¿Quienes son esas personas?-Natsu le hablaba al oído a Botan.
-Son los sempai-tachi de las distintas divisiones que tiene la base, igual que Shila.-Explico Botan. Aki, Shizuru y Keiko se habían sumado a la conversación.-Miren, ese es el sempai Tenshi, es algo misterioso, fue enviado por Koenma-sama.-Botan hablaba de un joven alto y de cabello plateado y largo por la cintura, sus ojos eran de un color miel claro y sus pupilas alargadas parecían las de un gato, venia vestido con un conjunto blanco en bordes azules al estilo chino. Su belleza hacia honor a su nombre.-La chica que esta detrás de el se llama Kage ella es una Onmyouji (Hechizera) y maneja la maho kuroi (Magia negra)-Continuó la brujita.
-¿Ano henna... onna? (¿Esa extraña… chica?) ¿Es una chica?-Preguntó inocentemente Aki.
-Cuando yo la conocí por primera vez también me confundí.-Dijo Botan con una gota en la cabeza.
La muchacha llamada Kage, tenía el cabello corto con un mechón tapándole la mitad de la cara de un negro azulado y ojos del mismo color. La joven presentaba una tez sumamente pálida. Iba vestida con un traje bastante gótico de color azul, parecía una sotana pero sumamente ajustada en la parte del torso, con mangas holgadas. En el pecho llevaba un maneki (amuleto) de color aoi (Azul)- El chico es su mellizo, Yami, y también maneja la maho kuroi. Fueron entrenados por el mismo maestro… vienen de las tierras del norte… Aunque son hermanos, no se llevan demasiado bien-El muchacho era alto y llevaba el cabello atado en una cola baja con dos mechones sobre su rostro de mismo color que su hermana. Mostraba una expresión fría y seria.-Bien ellas dos son Hana y Hoshi, son chicas muy agradables. Hoshi es nueva esta aquí hace tan solo un año y hace un mes que es sempai, desde que murió su predecesor. Ella es la única además de Yusuke y Kuwabra de origen humano entre los sempai.-
Las dos muchachas parecían estar paseando por un centro comercial ya que iban tomadas del brazo y riéndose totalmente desinteresadas. La primera, Hana, tenía el cabello de color naranja adornado con dos broches en forma de sakuras y ojos de color azul muy profundos, vestía un kimono que apenas le llegaba a las rodillas y de mangas sumamente largas de variadísimos colores, la segunda, Hoshi, tenia el cabello rubio que no le llegaba a los hombros bastante desordenado y ojos oscuros, su rostro mostraba una gran sonrisa de color carmesí. No aparentaba más de quince años-Ella es Fuu maneja el kaze (Viento). -La chica tenía el pelo de color blanco como las nubes cayéndole hasta más debajo de la cintura y ojos de un celeste hielo, llevaba un kimono de color del cielo. –Ellos cuatro son Hien, Isamu, Ikazuchi, y Kawa. Hien maneja el hi (Fuego), Isamu es un Ninja, Ikazuchi maneja la electricidad, y Kawa maneja el mizu (Agua). Hien e Ikazuchi son de la aldea, Kawa viene de la capital, pero ya había estado aquí antes. Isamu proviene de una aldea ninja del este.- Vestían lo que parecía ser un traje de entrenamiento blanco, a excepción de Isamu quien llevaba un traje propiamente ninja de color oscuro. Hien era un muchacho alto de ojos y cabello marrón, con un aire gallardo y una apariencia que no daba más de veinticinco años. Ikazuchi era sumamente corpulento, con cabello y ojos violetas, Isamu tenía el pelo de un verde claro y al igual que los ojos, era delgado y atlético, Y finalmente Kawa aparentaba unos 35 años era moreno y con una tez bronceada.-Ellas son Hane y Shiratori, son hermanas ambas vienen de la misma aldea ninja que Isamu las he visto luchar muy pocas veces, ellas se encargan mas que nada del espionaje.-La dos muchachas vestían un Karategi (El traje para practica artes marciales.) de color gris y negro respectivamente. Ambas llevaban el pelo negro atado en una cola alta y sus grandes ojos azules parecían encontrarse en una constante alerta.-Finalmente ellos son Shan y Souhi.
-¿Son novios o algo así, no?-Preguntó Natsu.
-Bueno... en realidad lo parece pero aun no se definen bien.-Dijo Botan con una gotita en la nuca.
Shan era una muchacha que a simple vista ser resumía en una palabra: exuberante. Llevaba puesta un gi de color rosado muy intenso y pantalones negros MUY ajustados por la rodilla. Llevaba el pelo de un color castaño rojizo, parecido al de Natsu, suelto y una cinta atravesaba su frente. Sus ojos azules miraban únicamente al chico al que prácticamente arrastraba tomándolo del brazo.
Souhi, era un muchacho de estatura mediana con el cabello negro y ojos del mismo color, su rostro transmitía una tranquilidad infinita y su sonrisa alegraba a cualquiera. Se dejaba llevar por la muchacha aunque algo apenado, con una gran sonrisa en el rostro.
-Esos son todos, creo.-Terminó la brujita
-Así que en total son...-Dijo Natsu contando con los dedos.
-15-Completó Botan.
Una vez, todos estuvieron dentro, las puertas del dojo se cerraron dejando a las muchachas fuera.
-¿Tu no entras Botan?-Preguntó Keiko.
-No... Esas reuniones son muy aburridas para mí, además, de cualquier manera Kurama luego me cuenta las cosas más importantes.-Explicó la brujita encogiendo los hombros.
-Eres MUY amiga del tal Kurama ¿nop?-Preguntó Aki codeándole el brazo.
-¡No es para tanto...!-Trato de defenderse la brujita, pero Aki no la dejo continuar.
-Yo no te culpo, el pelirrojo esta muuuy bueno ¿eh?- Dijo guiñándole el ojo pícaramente.
La brujita parecía un tomate, no, cuatro tomates juntos.
Y parecía que Aki iba a seguir con el interrogatorio, pero Natsu la salvó.
-¡Ven aquí!-Ordeno Natsu a su hermana haciéndole una extraña seña.
-¡Un! (Si (más como "¡Sipi!", afirmación con mucho entusiasmo))-Respondió Aki.
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Kaho cerró el shooji, puso dos pergaminos sobre el marco de la puerta y recitó un conjuro. Ieran hizo lo mismo del otro lado de la entrada. Luego ambas se sentaron cerca de Oima y Genkai.
Dentro del dojo todos los presentes, que en total sumaban 25 personas, se sentaron sobre su correspondiente zabuton en forma circular... o eso era lo que deberían haber echo…
Cada cual de encontraba en sus propias cosas sin prestar atención.
Hana y Hoshi charlaban animadamente sobre lo que se pondrían, como se peinarían y con quien irían al festival de Tanabata.
Shan prácticamente se encontraba sentada sobre el pobre Souhi, que se encontraba totalmente rojo.
Hiei discutía con Kuwabara, mientras Yukina y Kurama intentaban calmarlos.
Yusuke y Shila se encontraban tratando de demostrar cual de ambos era el mas fuerte... jugando pulseadas. ¬¬ Mientras que Hien, Isamu, Ikazuchi, y Kawa apostaba a quien seria el ganador.
Yami se encontraba en un rincón del dojo maldiciendo el echo de encontrarse entre tanta gente estúpida.
Las hermanas Hane y Shiratori, tenian una guerra de miradas con Kage, mientras que Tenshi y Fuu miraban con grandes venas en la frente el lío en el que se había convertido aquella reunión.
-¡Un poco de orden, por favor!-Intentó calmar Oima. Pero poco caso le hicieron. La anciana suspiró resignada.
Genkai veía todo con una GRAN vena resaltándole la frente. Tomo aire y...
-¡¡¡¡¡AGAN EL FAVOR DE DEJAR DE COMPORTARCE COMO NIÑOS!!!!!-"Pidió" la maestra perceptiblemente irritada.
Todos dejaron lo que estaban haciendo por la mitad... bueno, con algunas excepciones.
-¡Shan, has el favor de dejar de asfixiar a Souhi, esta sofocado!-Exigió la maestra. La joven liberó a regañadientes al joven ubicándose en su sitio.-Y tu Kawa¿Quieres dejar de contar ese dinero?-El aludido guardó las ganancias de la apuesta, mirado de reojo por los otros tres apostadores.
-Bien.-Continuó Genkai.-Ahora que esto esa en orden, vamos a comenzar con la reunión.
-Hemos recibido una carta de Koenam-sama.-Comenzó Oima, mostrando el papel escrito en tinta negra y con el sello de Koenma Jr.-Les explicaré de que se trata.-Miro que todos estuvieran prestando atención, y comenzó.-Supongo que todos están enterados de los ataques que sufrieron cuatro templos anteriormente ¿verdad?
Todos asintieron
-Bien, nuevos datos que nos llegaron, nos informaron que quien sea que ha estado atacando, utiliza como arma para interrogar a las miko y delegados a las Akai Hane no Musha...
-¿Las que¿Que es eso?-La voz de Hoshi interrumpió a Oima. Todos miraron a Hoshi como si se tratara de un bicho raro.
-¿No sabes que son las Akai Hane no Musha?-Preguntó Hana a su amiga totalmente sorprendida.
A la joven Hoshi le salió una gotita en la frente.
-Etto... no.-Dijo la rubia.
-Eso es porque eres una onna ningen aho (Mujer humana estúpida).-Dijo Hiei soberbiamente.-Las Akai Hane no Musha son espíritus que son conjurados como una maldición, siguiendo las ordenes de quienes las invocan, son capaces de indagar en el alma hasta el termino tan profundo de destruirlas revelando todos los secretos que oculta le individuo.-Hiei se detuvo y miro a la chica con reprobación- Pero eso no tendría que explicártelo nadie, es un conocimiento básico que deberías tener, ya que fuiste seleccionada como un sempai. Eso demuestra lo poco preparada que estas.-Le espetó el muchacho.
Las mejillas de la muchacha habían tomado un color carmesí, y había escondido sus ojos bajo el flequillo rubio.
-Watashi... ("Yo" utilizando formalmente por mujeres)-Balbuceó la joven.
Entonces levantó el rostro y su sonrisa carmesí se hizo más grande de lo normal.
-¡Arigatou gozaimashita! (Muchísimas gracias.) Hiei-sama!- Dijo la chica alegremente. Hiei puso un rostro de sorpresa, algo poco común en el.
-"Muchas gracias Hiei-sama"-Se burlaba Kuwabara del chico, mientras Yusuke se revolcaba de la risa.
-¡Urusei! (¡Cállense! (De forma muy grosera)) Si no se detienen ahora olvídense de tener descendencia.-Amenazó el demoño de fuego a los dos muchachos, con esa característica mirada que si tuviera el poder de matar y hubiera enterado a Yusuke y a Kuwabara bajo metros de tierra.
-Bien ya basta de bromas.-Interrumpió Oima con una media sonrisa en el rostro, tratando de mantener su rostro serio, con poco éxito.-Y tu Hoshi, si aceptaste ser una sempai tienes que tener ciertos conocimientos básico, se que recién comienzas y respeto que no conozcas mucho la situación por haberte criado en el mundo ningen, pero no hay tiempo para dar clases, antes de la próxima reunión quiero que conozcas todas las cosas básicas, ya que no quiero mas interrupciones como esta ¿Wakarimasuka? (Entiendes)-Sentenció Oima severamente.
-Wakaru desu ka(entiendo), Oima-sama.-Respondió enérgicamente Hoshi.
-Y tu Hiei, ya que te has mostrado "tan amable" con Hoshi y te ves "tan interesado" en su instrucción te encargaras de despejar todas las dudas de Hoshi. ¿Wakarimasuka?
-¿¡Nani¿Pero por que...?-Hiei no parecía muy conforme...
-¡Hiei¿Wakarimasuka?-La severa mirada de Oima lo amenazaba.
-Hn.-Dijo Simplemente le muchacho.
-¿Y eso traducido al japonés significa...?-Preguntó Urameshi.
-No importa, lo tomare como un si.-Dijo Oima-¿Tu estas de acuerdo Hoshi?-La muchacha no dijo nada, verla daba la respuesta, la muchacha tenia estrellas en los ojos, y pequeños Hieis imaginarios giraban alrededor de su cabeza.
-Bien, también tomare eso como un si.-Dijo Oima con una GRAN gota en la cabeza.
-Hasta dan respuesta en clave, son el uno para el otro.-Aseveró Hana al ver la cara de felicidad de su amiga.
-Bien ¿en donde habíamos quedado?-Prosiguió Genkai.
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Keiko miraba con una de sudor en la nuca a las hermanas Sakamoto. Luego a Shizuru, luego a las hermanas, luego a Botan, luego a Shizuru...
-¡Apártate un poco no me dejas ver!-Dijo Aki a su hermana codeándola.
-¡Espérate! Yo lo descubrí tengo prioridad.-Se defendió Natsu empujándola con la cadera.
Las dos hermanas se encontraban intentando escuchar la conversación que había dentro del dojo a través de una pequeña ranura en el shooji de una de las entradas.
Pero con resultados poco satisfactorios.
-No te molestes en intentarlo, por más que trato no puede verse ni oírse nada.-Dijo Natsu resignada a su hermana.
Sin embargo Aki quiso probar por si misma, por lo que se arrodillo, para ver a través de la rendija, logrando los mismos resultados que su hermana. Natsu suspiro resignada, encogiéndose de hombros. Sin embargo su hermana mayor no se rendiría tan fácilmente...
-¡¡Voy a encontrar una forma, ya veras!!-Dijo comenzando a dar la vuelta al dojo.
-Te acompaño...-Dijo simplemente su hermana menor, siguiéndole los paso.
Keiko miró a Shizuru, la joven seguía extraña. Caminaba de un lado a otro retorciendo las manos, y su rostro estaba bastante pálido.
-Shizuru si sigues caminando vas a dejar un surco en el suelo.-Dijo Keiko.
La joven Kuwabara se detuvo por unos cuantos segundos, luego giro la cabeza bruscamente, dirigiéndole a Keiko una mirada que visiblemente decía "Si vuelves a hablarme no vives para contarlo"
Keiko ante esto le dirigió una sonrisa nerviosa y se dio media vuelta dejando a la joven con sus pensamientos.
Botan y Minako se encontraban en una guerra de miradas, haber quien soportaba más, demostrando "lo bien que se llevaban". Hasta que Minako desistió.
-Esto es una perdida de tiempo-Dijo mientras se paraba.
-¡¡Te gane¡¡Gane!! o-Comenzó a festejar Botan.
-¿Que ganaste?-Preguntó Minako sarcásticamente.-Que yo sepa no hemos estado compitiendo nada.-
-Pero... si... yo...tu... ahh... ToT-Dijo Botan gimoteando.
A Keiko le salio otra gotita detrás de la nuca.
Minako, se percato de la presencia de la joven Yukimura. Pensó en algo, y se acerco a la joven castaña.
-Tu eres... te llamas Keiko ¿Verdad?-Dijo dirigiéndose a la joven con una mirada fría.
A Keiko le salieron más gotas de sudor, y comenzó a juguetear con sus manos.
-Ehh... Si así es... soy Keiko Yukimura.-Dijo la joven nerviosa "En cualquier momento me reclama sobre Yusuke" Pensó la muchacha fingiendo una sonrisa.
-¿Por que sonríes como una tonta? -Le preguntó sarcásticamente Minako.
-¿Eh?... ¿como que por que...?-
-Ya... no importa. Quiero hablar contigo... sígueme.-
-Ehh¡Oye¡Espera!-Mas la joven ya había emprendido la marcha. Keiko corrió tras ella, pero fue detenida por las manos de la brujita.
-Oye ¿y yo que haré mientras?-
Keiko miró a Shizuru la joven se había sentado en el suelo y se estaba masticando las unías.
-Quédate a vigilarla esta un poco extraña.-Le pidió Keiko.
-¡Hai! -Aceptó la brujita acercándose a Shizuru.
Botan miró fijamente a la muchacha. Shizuru tenía la vista perdida. Le pasó una mano frente a su rostro. Pero la joven no respondió. Pensó un rato y se le ocurrió una idea. Fue hasta el patio y tomó una rama de Sakura.
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Keiko siguió a Minako quedamente, la morocha no decía nada solo caminaba por los pasillos de la gran casa. Por lo que la joven Yukimura tampoco pretendió comenzar ninguna conversación.
Al final salieron hacia un Roji (jardín de té), era uno interior, casi oculto dentro de la residencia, pero el ambiente íntimo le daba un toque mágico.
Keiko estaba sorprendida e incluso encantada, el lugar era precioso, y mas en ese momento, la lluvia de la noche había dejado una pequeña capa de roció sobre todos los árboles del lugar, al encontrarse en una estación tan favorable como el verano, las flores y capullos estaban con sus colores mas brillantes y vistosos y las pequeñas gotas de lluvia reflejaban los débiles rallos del astro mayor que se asomaban tímidamente tras unas nubes. El aroma al césped fresco y el perfume de las peonías, lirios, y campanillas daba una sensación de tranquilidad y adormecía los sentidos.
Keiko respiró profundamente, para absorber aquella sensación, necesitaba esta tranquila.
Minako caminó por la engawa hasta algo parecido a un guenkan, allí había varios pares de zori (Sandalias de paja.), la morocha se calzo un par y comenzó a caminar por un pequeño sendero de piedra, Keiko se apresuró e hizo lo mismo que la muchacha, acompañándola.
Minako se veía extraña con aquel costoso kimono y calzando unas sencillas zori, en lugar de las elegantes sandalias de madera.
El camino daba a un pequeño puente japonés, que pasaba un angosto estanque. Aquí Minako se detuvo, la joven Yukimura hizo lo mismo intentando mantener una distancia prudencial entra la joven y ella. Minako aplaudió dos veces, y una cantidad de peses de variados colores se reunieron bajo el puentecito. Minako metió una mano dentro de la manga de su costoso kimono y saco un pequeño sobre de papel, lo abrió, echó al agua un polvo que enseguida engulleron los peses. La morocha continuó el camino hasta que Keiko diviso una pequeña casa de jardín, una pagoda, no, era una chashitsu (Es un edificio o habitación diseñada para la Ceremonia del Té. El diseño del Chashitsu, puede tener un efecto muy profundo durante la ceremonia del Chaji. Los diseñadores buscan que tanto la funcionalidad como la estética estén presentes, las cuales, a pesar de ciertas estrictas reglas de diseño, les permiten crear un número casi infinito de estilos.), y era uno hermoso, tenia la mas fina arquitectura, y los colores armonizaban con la estación.
Ambas dejaron los zori en el guenkan, y Minako hizo un ademán de invitarla a pasar.
Cuando amabas estuvieron dentro, Minako colocó un zabuton(Cojin plano que se usa en lugar de sillas para sentarse a la típica mesa japonesa (Chabudai).) para cada una mirando hacia fuera.
-Siéntate, yo iré a traer algo.-Ordenó la joven.
Keiko asintió y se sentó en uno de los cojines. Minako había situado el zabuton mirando hacia el jardín, Keiko intento distraerse mirando cada detalle que ofrecía la vista, una gran árbol de granadas crecía, en parte, bajo el alero, sobre una de sus ramas se encontraba el nido de un Ruiseñor, y en el patio una grulla de plumaje grisáceo y esplendorosos reflejos azules, caminaba bajo el granado.
Keiko escuchó la kyoku (música), que la pequeña ave entonaba desde su nido, aquella música le daba un aire mágico al ambiente. Si había un lugar mas parecido al paraíso sobre la tierra era aquel jardín. Keiko se sentía flotando sobre una nube, todas las preocupaciones salieron de su mente, todo el rencor se había esfumado, una paz irreal inundaba su mente y su alma. Todos los problemas se habían marchado, aquella incomoda tensión que cargaba sobre los hombros había desaparecido.
-Es mágico ¿No?-La voz de Minako la había despertado.
Keiko asintió, se sintió extraña, ya no sentía aquella molestia al encontrarse en compañía de Minako, incluso le resultaba agradable aquella sensación.
-Si, este lugar logra aclararte la mente, fuera de todas las opiniones de las personas que te rodean puedes darte cuenta de lo que tu mente realmente piensa al encontrarte con tu interior.-Minako se sentó al lado de la joven Yukimura.-Realmente me doy cuenta que no te conozco, y que el rencor que sentía por ti, no eran mas que celos.-Dijo la joven.
Keiko se sintió extraña, aquella era la primera vez que hablaba con aquella chica y ya se hablaban como si conocieran de siempre.
-Este lugar lo ordenó construir mi difunto padre, por deseo de mi difunta madre.-Explicó Minako mirando hacia el jardín. Keiko contempló que frente a ella se alzaba un cenotafio, Minako se percato de la como Keiko lo miraba.-Este es el de mi madre,- explico.-Lo raro es que lo mando construir ella misma antes de morir.-Ambas chicas siguieron en silencio, otros minutos, hasta que Minako se volteó y la miro.
-Kurimoto Minako es mi nombre completo, el tuyo es Yukimura Keiko ¿Cierto?-Preguntó Minako.
-Así es.-
-Bien, espero que nos llevemos bien, Yukimura-san.-Dijo Minako en un tono solemne, pero que no marcaba maldad ninguna en sus palabras, al contrario, respeto.
-Yo espero lo mismo, y,-Keiko suspiro.-No tienes por que llamarme de usted ¿Minako-san?-Pidió modestamente la castaña.
-Correcto.-Aceptó, mientras sonreía francamente.
Amabas se quedaron en silencio, solo escuchando los sonidos naturales del lugar.
-No quiero, darte una mala impresión, pero... sabes, yo quisiera, que me dijeras sinceramente... que tipo de relación tuvieron... tú y Yusuke.-Finalizó la joven bajando la cabeza con las mejillas sonrojadas.
Keiko observó a la joven con cuidado, no había maldad en sus palabras, y Keiko sabía que no había razón para sentirle rencor. Era una niña prácticamente, suponía que aún no pasaba los veinte años. No quería imaginar el tipo de relación que mantenía con Yusuke, pero tampoco podía evitarlo.
-Ah, pues, bueno...-
-Acaso fueron íntimos... ¿Novios?-Preguntó Minako con cierto recelo en la voz, parecía infeliz.
- No.-Contesto la joven firmemente, casi cortante. Pero al verse muy sería agregó:- ¿como crees¿Quien te dijo eso?-
Minako agachó la cabeza y sus mejillas tomaron un carmesí aun más fuerte.
-Nadie, en realidad eso es lo que yo supuse. Después de esa conversación, que ustedes tuvieron.-
Keiko suspiró, después de todo había que ponerse en el lugar de Minako, si mi novio de repente se le da por encerarse con "una vieja amiga" a conversar a solas, bueno, ella también se sentiría nerviosa.
Keiko la miró con dulzura, al fin de cuentas ella también era ¿Humana?... bueno, ella también tenía sentimientos.
-Tranquilízate¡No tengo pensado hacer el papel de bruja que le quita los novios a las chicas!-Intentó Keiko tranquilizar a la joven, mas Minako puso un rostro de extrañeza.-Veras...-Continuó Yukimura.-Yusuke y yo somos... en realidad creo que, fuimos osananajimi (Amigos de la infancia), es decir lo único que hubo entre nosotros es una gran yujo (Amistad),-Dijo suspirando.- ¡Y no creo que Yusuke quiera tener nada conmigo!-Agregó con una sonrisa falsa.
-Entiendo, y veo que eres sincera, pero aunque Yusuke no te quiera de esa forma, dime con la misma sinceridad ¿Acaso tu no quisiste en algún momento tener algo con él?, es decir¿le quieres?- Minako miraba a la chica con comprensión pero a la vez insistencia.
Keiko bajó la vista¿Qué contestar a esa pregunta? No quería traicionar la confianza de la chica. Agacho la cabeza para pensarlo un poco mas, sentía como el calor le subía a las mejillas, se estaba delatando.
Minako vio a la joven con una sonrisa triste en el rostro. Desvió la vista de la chica para fijar su atención en el pequeño tori (Pajaro) que graznaba en el árbol. Ahora lo entendía, Yukimura era igual a ella, no podía tener lo que mas quería en el mundo.
-Descuida, no tienes que decirlo yo te entiendo.-Dijo la joven morocha sin mirar a Keiko.
Keiko miró a la joven sorprendida. Minako le mostró una sonrisa sincera, y le mostró dos tazas de te y unos dulces.
-Mira traje esto, para acompañar la conversación -Dijo extendiéndole el te y cinco dulces.-Me contaron que tu le salvaste la vida a Yusuke ¿No es así?-Preguntó la muchacha pícaramente.
-Ahh... ¡no fue tan así!-Protestó la joven azorada.
-Ya deja la humildad aparte, quiero saber mas acerca de ti,-Dijo guiñándole un el ojo.- de Yusuke ya se bastante, si hay algo que este muchacho no conoce es el acatamiento. Su lema parece ser "Humildad aparte"-Dijo la joven en tono gracioso. Que hizo que a Keiko se le escaparan unas cuantas risas, mientras la incomodidad desaparecía.
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Botan se acercó a Shizuru por detrás, y comenzó a pinchar a la joven con la ramita de cerezo. A Shizuru le salió una GRAN vena en la frente.
Shizuru volteó el rostro lentamente mientras Botan seguía picándola con la ramita.
-¿Que crees que haces?-Shizuru tenia cara de pocos... no, de ningún amigo.
Botan miró a Shizuru con su sonrisa nerviosa.
-¿Todavía te mueves?-Preguntó la brujita nerviosa con la cara de Shizuru.
-¿Quieres probar?-Dijo levantando el puño.
Por otro lado las hermanas Sakamoto, seguían en la empresa de encontrar algún tipo de rendija grieta, ventana, agujero o... lo que fuera por donde poder "informarse".
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Hoshi, todavía seguía en trance, sin embargo la reunión continuó.
-Bien, como decía, quien ataca los templos ha estado usando a las Akai Hane no Musha, todavía no sabemos que busaca exactamente pero es algo relacionado con una densetsu (Leyenda).-Continuó Genkai.- Koenma nos informa en su carta, que hay un grupo de ma-tachi (demonios) de la región de Kuraikai que piensan atacar nuestra región. El problema es que, los demás pueblos apenas tienen con que defenderse, y nosotros hemos sufrido muchas bajas con la aparición del ultimo mon, y no sabemos, cuando ni en que lugar de la región de Anshin piensan atacar. Además como saben, estamos en una situación crítica con respecto a los recursos.
-Pues si es así tendríamos que derivar gente hacia otros poblados.-Opinó Kawa.
-No creas que no lo hemos intentado, ya he mandado mensajes a las demás ciudades, pero todavía no he recibido la respuesta de nadie.-Explicó Oima.
-Bien, entonces¿Que es lo que vamos a hacer?-Preguntó Kage.
Los rostros de preocupación atestaron la sala.
Terminado el 23/12/2004 las 18:20
Fin de la recapitulación: Lunes, 19 de noviembre de 2007 a las 19:58
Notas de la loca autora:
Bueno, finalmente estamos entrando en el dilema… este capitulo tiene cambios en el comienzo, pero no me he atrevido a cambiar más allá de las reflexiones, los diálogos me cuestan mucho y en estos momentos no tengo ánimos de romperme la cabeza.
Muy bien, aquí esta vuestra despedida del año, el próximo vendrá como regalo de reyes, probablemente (Y ya nos acercamos a los capítulos nuevos, no falta mucho…)
Ah! Estos son los significados de los nombres de los sempai:
Fuu: Viento.
Hana: Flor
Hane: "Ala" o "pluma"
Hien: Significa "Llama roja".
Hoshi: Estrella
Ikazuchi: Relámpago.
Isamu: Valentía
Kage: Sombra
Kawa: Rio
Yami: Tinieblas
Souhi: Hielo Azul.
Tenshi: Ángel.
Shan: Coral.
Shila: Plata
Shiratori: Pájaro blanco.
AnneNoir les desea
¡Felices fiestas!
¡Feliz 2008!
