UNA ANTIGUA PROFESÍA

Por

Keiko Urameshi

(Actualmente AnneNoir)


Disclaimer: Todos los personajes del manga y Anime Yu Yu Hakusho son propiedad intelectual y financiera de Yoshihiro Togashi.

No obtengo ninguna clase de remuneración ni beneficio por este trabajo más que sus valiosas opiniones.(Por las cuales no pueden demandarme -)


Notas

-Todo lo que no es de Togashi-sama es mío, es decir los personajes OC.

-Signos:

-blabla-diálogo

-Blabla- recuerdos, sueños, pensamientos etc. (cualquier cosa que sea fuera de la realidad)

(Blabla) mis notas

blabla(Blabla) Diccionario y traduciones

-En este capitulo, les recomiendo prestar bastante atención, ya que comienzo a desarrollar la parte complicada de la historia (Según mi profe de idioma "el nudo") y para que en el futuro del fic no se aburran, es necesario que lean con atención.


Capitulo VII "Ataque"


Trabajaba ágilmente, y con un gran desempeño, era buena para lo que hacia, y le gustaba muchísimo. A fin de cuentas era su vocación. Terminó rápidamente.

-Listo-Keiko sonrió a la niña que se sentaba frente a ella.

La niña se acomodó el kimono, tapando los vendajes del brazo.

-Arigato-Respondió la niña levantándose y saliendo rápido del lugar.

Keiko también se levantó, y recogió todo lo que había usado para el vendaje.

La carta que le había escrito a su padre, Botan había logrado enviarla esa misma mañana, a través de Haru la hija mayor de de la miko Kaho-san. Eso la hacia sentirse mas tranquila, dentro de todo lo que suponía estar en un lugar desconocido y sin posibilidades de volver al hogar, las cosas estaban llevándose agradablemente.

-Keiko¿que puedo hacer con esto?-Natsu la llamaba desde el otro lado de la sala.

Keiko se sintió útil en aquel lugar.

-Veamos...-Dijo la joven acercándose alegremente a su amiga.

OoOoOoOoOoOoOoO

-Ahhhh!!!!-Hoshi tomó dos onigiris, del almuerzo y salió del lugar lo más rápido que pudo.-Se me hace tarde!!!!!!

Hana miraba a la chica con una gota en la cabeza, tomo otro de los pasteles de arroz que tenia en su bandeja y comenzó a masticarlo de mala gana, estaba tan cansada que siquiera tenia ganas de comer, no entendía como esa niña podía tener tanta energía.

Minako también miraba a la muchacha.

Se sentó al lado de Hana.

-¿Que le sucede?-Minako parecía divertida, aunque algo fuera de lugar.

-Se le hacia tarde para llegar a una clase que tenía con Hiei-san a las tres, y ya son tres y cuarto, tu sabes, Oima le ordeno a Hiei que le explicara sobre algunas de las criaturas que Hoshi no conoce, en realidad no es algo que le tome mas de tres o cuatro "clases",-Dijo Hana

Minako asintió

-Creo que Yusuke me había comentado algo.

-Pero yo creo que Oima lo hizo para que se llevaran mejor, tu sabes, Hiei no es muy sociable que digamos, y creo que Hoshi lo saca un poco de quicio.-Dijo la joven sinceramente.-

-Es cierto, Es muy impulsiva.-Opinó Minako, con cierta censura en las palabras.

Hana le sonrió.

-¿Pero no la hace eso adorable?-Preguntó Hana con una sonrisa y ojitos brillantes.

Minako no contestó.

-¿Que haces tu aquí¿No tendrías que estar en la mansión o en la ciudad haciendo tus cosas?-Preguntó la joven directamente.

Minako no se molestó, la muchacha siempre era sumamente directa.

-Estoy haciendo algo de tiempo, hasta las tres y media, que le voy a dar algunas clases a los niños de la aldea.-

-Es cierto, últimamente te la has estado dando de maestra.-Dijo la joven.- ¿Son niños difíciles?

-No, pero tú sabes. Las guerras nos quitaron todo el tiempo y los instrumentos que necesitábamos para ser los de antes, nos están convirtiendo en bárbaros. Antes a Anshin le decían la capital del Arte. En cinco años se convirtió en un campo de batallas.-Minako suspiró.- Mi padre no hubiera querido que esto sucediera así. Pero todo lo que yo puedo hacer es dar apoyo moral, y ayudar algo en la aldea. Siquiera puedo ayudar a mi pueblo en los problemas de la economía. Dependo totalmente de ustedes. Hasta del relacionamiento con los demás pueblos, se ocupa Oima. Yo solo estoy aquí como una figura.-Dijo la joven con pesar.

-Es verdad.-Le dijo Hana.-Pero si quieres ayudar sigue esforzándote en los niños de la aldea, para cuando nosotros logremos terminar esta guerra, queremos que la paz la reciban personas cultas y educadas que sepan conservarla, y esos niños son quienes la recibirán.-Le dijo tiernamente Hana.- Y dependen de que les den todo el apoyo que puedan para llegar a ser esas personas ideales.

(¡¡¡Que bonito discurso!!! o Hasta parece que su lo hubiera robado a Reelena Darlian!!-¡)

Minako se sintió mejor.

-Muchas gracias Hana-san-

-No te preocupes, ahora ve con los mocosos, que sino van a empezar a fastidiar, yo tengo mucho sueño después de la guardia y quiero descansar un rato.- Dispusó la joven desperezándose y caminando hacia la mansión.

Minako asintió y se encamino hacia los niños.

OoOoOoOoOoOoOoO

Hoshi corrió hasta llegar al dojo, se detuvo unos segundos ante la puerta para recuperar el aliento... ¡¡y para preparase para el reto que el iba a dar Hiei por llegar tarde!!

Abrió las puertas con sumo cuidado de no hacer ningún ruido y entró en el espacio con sigilo, como no divisó al koorime se sentó en el suelo de rodillas.

-No lo puedo creer, mi primera clase y llego veinte minutos tarde...-Hoshi suspiró.- ¡...soy un desastre!-se dijo la joven con resignación.

-No necesitas decirlo.-Hiei estaba recostado a un lado del portal del dojo.-Eso es algo que nota cualquiera.

A la rubia le salieron varias gotitas en la nuca.

-¡H-Hiei-sam...-san!-La muchacha rió nerviosa

-Por llegar tarde tendrás un castigo.-Hiei sonrió, se iba a divertir muchísimo. (Oo Sin comentarios)

Hoshi rió nerviosa.

OoOoOoOoOoOoOoO

Caminaba en círculos, mientras una capa de color negro le ondeaba, sostenida sobre los anchos hombros, su rostro era tapado por la excesiva oscuridad de la habitación.

Miraba una fina pieza de plata, una fuente. La pieza grabada en bajorrelieve contenía agua en la cual se reflejaba una silueta.

-Aun no has logrado nada ¿verdad?-El hombre se dirigió hacia la fuente.

-No puedo internarme mucho, podrían sospechar, y si me descubrieran...-

-¡Hace ya mas de cinco años que estas allí, tienes el respeto y tendrías que tener la suficiente confianza para entrar!-

-¡No es tan fácil, además ahora hay una sacerdotisa del mundo ningen!-

-¡Una humana! Tendrías que poder con una humana.-Le reprochó el hombre

-No es tan fácil, si solo tuviera que matarla seria más que fácil, pero si lo hago podrían sospechar, además necesito internarme en la mansión, el poder se siente, se que esta allí.

-Entonces ya no tienes que seguir buscando en los demás templos.-

-Si tengo que hacerlo, lo que busco en los templos es el lugar donde esconden la Ten no Hakaba, se supone que en el escrito de Kisekisaki habla del lugar donde se esconde la Ten no Hakaba, el viejo me lo dijo antes de morir-

-En realidad, tú se lo sacaste antes de matarlo.-Dijo el joven con sarcasmo.

-Es lo mismo, el hecho es que si no consigo entrar en las bóvedas de la mansión no podré conseguir el escrito.-

-¿Como sabes que esta allí?-

-Es lo mas lógico esos lugares poseen pergaminos y hechizos muy poderosos y peligrosos. Es el mejor lugar para proteger algo como eso.-

-¿Quien fue el anterior guardián de los escritos?-

-Kaori. La mujer del daimyo anterior.-

-¿Y la hija no sabrá algo?-

-No lo creo, la mocosas es una niña consentida, poco sabe de lo que esta pasando actualmente. No creo que le dejen una responsabilidad como esa.-La silueta en el agua emitió una risita.-Pero Oima, esa anciana debe saber algo, era la consejera de Kaori. De seguro la vieja sabe algo. Bien, eso no importa. Cuando consiga algo te informare. O de cualquier manera tú me estarás observando.-

La silueta desapareció de la fuente y el agua volvió a reflejar el cuarto en sombras.

El hombre miró una vez más la fuente como para asegurarse de que ya nadie observaba y luego dirigió su mirada hacia un espejo.

El espejo era pequeño del tamaño de un plato, más sus bordes esculpidos eran de una piedra brillante de color blanco. Figuras de Ángeles y arcángeles luchando habían sido esculpidas en los marcos.

El hombre se dirigió hacia el espejo y coloco una mano abierta frente a el.

- ¡Hi no Kagami, por los poderes que el día te confiere y el espíritu celeste de la luz te adjudicó, te ordeno me muestres lo que deseo ver!-El espejo comenzó a brillar mezclando todos los colores en un remolino, un niebla comenzó a tapar la visión, y luego abriéndose, el hombre divisó un dojo.

OoOoOoOoOoOoOoO

Hana se acercó por detrás al muchacho de cabellos plateados. El joven se giró bruscamente hacia la chica.

-¿Que haces espiando?-Hana lo miró con una mirada reprobadora, mas luego sonrió.- ¡Te atrape!-La muchacha rió por lo bajo.-Y yo pensando que eras un joven decente.-Siguió bromeando la joven.

El muchacho solo se separó del la puerta del dojo y miró al a chica con aquella mirada color miel.

-No deberías sorprenderme así.-Dijo el muchacho dándose la vuelta y alejándose de la joven

-¡Vamos¡Solo fue una broma Tenshi!-

-...-

-¡OH¡Vamos¡No te enfades!-Pidió suplicante.

El muchacho la miró nuevamente, mientras Hana se colgaba de su brazo.

-¿Me perdonas?-Miró a la chica con carita de cordero degollado.

El muchacho suspiró en forma de respuesta.

-¡Sabia que me perdonarías!-La chica le abrazó-De cualquier manera creo que te enfadas por nada, a fin de cuentas no he hecho nada malo, piénsalo yo solo venia muy feliz y con buen animo a verte y tu...-

-Ya, dime que quieres.-

-¿Iras conmigo al festival?-

-¿Festival¿Qué festival?-

-Tus sabes, el de Tanabata.-La chica mostró una sonrisa.-Recuerda que hace más de cinco veranos que no se hace a causa de los portales¡Pero este año van a realizarlo!-

-Pero este año haremos guardia durante el festival.-Le respondió seriamente.

-Pero estaremos de incógnitos, y nadie sospechara nada si vamos como parejas ¿si? Vamos Tenshi, no puedes ser tan malo.-

El muchacho no se inmutó.

-Has lo que quieras, a mi no me importa.-Respondió fríamente, alejándose de la joven.

Hana lo miro algo fastidiada, en ocasiones los hombres eran tan exasperantes.

Mas el sonido de el shooji de el dojo interrumpió los pensamientos de la joven.

-¿Hana?-La firme voz que producían los labios carmín de la miko Ieran se dirigió a la muchacha.

-¿Watashi (Yo)?-Hana se sorprendió por la repentina aparición de la mujer.-Ah! Ieran-san!!

-¿Que haces aquí¿No deberías estar descansando? Acabas de tener una guardia larga.-La sacerdotisa la miraba con sus ojos profundos.

-Es cierto, pero tenía que hacer algunas cosas así que todavía no he ido.-Explicó Hana.

-Entiendo, pero procura descansar un rato.-Le recomendó la mujer.- ¿No había alguien más aquí?

-Estaba Tenshin conmigo, pero no he visto a nadie mas.-Dijo la joven encogiéndose de hombros.

-¿Tenshin...?-La mujer pareció perderse por unos momentos.-Bien, es solo que me pareció sentir una energía... bastante peculiar.

Hana se puso seria.

-¿Que quiere decir?-

-No debes preocuparte, tal vez solo haya sido mi imaginación, últimamente todos hemos estados muy nerviosos.-Dijo la sacerdotisa-Será mejor que cada quien siga con lo suyo, hay mucho que hacer.

-Si.

OoOoOoOoOoOoOoO

Akari sacó la esfera carmesí de su escondite, la guarida era una pequeña tabla en el suelo del cuarto de Botan y Yukina, que, con algo de maña podía quitarse, allí había un hueco donde la niña escondía algunas cosas.

Las luces seguían brillando en el líquido carmesí.

-Es muy extraña, pero es muy bonita.-Se dijo la niña sonriendo.

Observo la esfera sosteniéndola con delicadeza, algo le parecía conocido. Creía haber visto ese objeto en otro momento.

El ruido del shooji al abrirse, interrumpió los pensamientos de la niña.

-¿Akari-chan?-Keiko miró a la niña echada en el suelo.- ¿Que haces adentro? Mira que lindo esta afuera ¿por que no sales?

-¡Kei-chan!- La niña se abrazó a las piernas de la muchacha pero sin poder evitarlo la traspasó dándole una sensación de un balde de agua helada a la chica.

-¡Ah!-Keiko se quedó unos segundos quieta por la desagradable sensación, pero luego se dio la vuelta para mirar a la niña sentada en el suelo, sonreía con pesar.

-Lo siento, hay veces que olvido que no puedo tocar a los vivos…-

Keiko le sonrió con pena.

-Está bien no importa… pero intenta evitarlo, no es muy agradable cuando me atraviesas.

Akari asintió.

-¿Que tienes ahí Akari?-Preguntó la castaña al ver la esfera en las manos de la niña.

-¿Esto?-

-Aja-La muchacha se sentó en el suelo.-Déjame ver.

Akari le extendió la esfera a la muchacha.

-Es muy bonita¿Qué es?-La muchacha miraba la esfera con admiración, nunca había visto un luz tan brillante como la que daban las pequeñas luces en el interior del liquido carmesí.

-No lo se.-La niña se encogió de hombros.

-¿Donde la conseguiste?-Keiko miró a la niña.

-Se la quite a Yusuke-baka.-Dijo la niña con una sonrisa triunfante.

Keiko sonrió con cierta satisfacción al apodo que utilizaba la niña para con Yusuke.

-¿Se la quitaste? Eso no esta bien Akari.-Keiko miró a la niña seriamente y luego sonrió.-Pero podemos guardarlo como un secreto, no creo que a Yusuke le importe mucho ¿verdad?-Dijo guiñando un ojo.

OoOoOoOoOoOoOoO

-...luego están los Kyuketsuki Monstruos chupasangre), la mejor forma para eliminarlos es usar sellos espirituales, ya que al ser Shikigami Criatura espiritual) la destrucción del cuerpo no alcanza para su eliminación, también se pueden usar...-Hiei se detuvo. Había demasiado silencio.

Se dio media vuelta y miro a Hoshi... se había quedado dormida, recostada en una de las paredes del dojo.

A Hiei le salió una vena en la frente.

-Pero quien demoños te crees...-Murmuraba el koorime por lo bajo.

Se acerco a la muchacha y se arrodilló a su lado.

-Despierta Ohanoko ningen...-Murmuraba el youkai mientras le sacudía el hombro.

Pero lo único que logro fue que la muchacha recostara la cabeza sobre su hombro.

-¿Pero que...?-Hiei miró a la joven que dormía sobre su hombro, la chica tenia un sueño profundo, ya que ni se había percatado de la sacudida que le dio Hiei al intentar despertarla.

Hoshi movió una mano y la apoyó sobre el pecho de Hiei.

-Oye ya despiértate...-Volvió a insistir el koorime.

-Hiei...-

-¿Que¡Ya despertaste...?-Hiei miró a la joven... seguía durmiendo profundamente... ¿Hablaba dormida?

-Hiei... Watashi wa (Yo…)... Watshi wa (Yo…)...-

-Que demoños¿Ahora hasta se te da por soñar conmigo...?-Al koorime le salió una gran gota en la frente.

-...Watashi... Suki da yo Me gustas)... Suki da (Te amo) -

A la chica se le dibujó una sonrisa, mientras soltaba un suspiro entre sueños y se acurrucaba aún más sobre el pecho del koorime.

Hiei, estaba serio, impasible exteriormente. Pero de alguna forma aquellas palabras dichas entre sueños le inquietaban, sinceramente le tendrían que ser indiferentes, sabia lo efímeros que eran los humanos hablando de sentimientos, y aquella era solo una niña. Aquella clase de sentimientos y viniendo de personas como ella solo causaba problemas.

-...-Hiei se levantó bruscamente, de tal forma que la muchacha calló del regazo del chico dándose contra el suelo.

-¡Auch!-La chica se sobaba la cabeza del golpe que se había dado contra el suelo.- ¿Doushita¿Qué pasa?)...?-Hoshi veía algo borroso, aun seguía medio dormida.- ¡AHH! Hiei-san lo siento mucho discúlpeme por favor, no debí quedarme dormida... Hiei-san... ¿dushitano¿Ocurre algo malo?)?-Hiei miraba a Hoshi con una mirada bastante extraña, parecía confundido.- ¿Daijoubu ka? ¿Estás bien?)

Hiei se dio media vuelta y se dirigió a la salida.

-Por hoy ya terminamos...-

-¿¡Que!? No por favor, siento haberme quedado dormida... pero estaba muy cansada ¿Hiei-san?-El muchacho ya no daba rastros de presencia.- ¡Hay no¡Lo arruine¡¡Soy una baka!!-Hoshi se puso una mano en la mejilla.- ¿Que era lo que estaba soñando...?-La rubia puso una cara de tragedia.-¡¡¡Se me olvido todo lo que me dijo!!!

OoOoOoOoOoOoOoO

La noche ya se había aproximado al templo, todos los aldeanos se habían refugiado en sus casas, tratando de mantenerse a salvo, a la aldea habían llegado los rumores de que estaban atacando los templos de la Anshin no ChihoLa región de Anshin)

El templo se encontraba totalmente oscuro todo parecía desierto, mas la miko del lugar se encontraba dentro, la única luz en todo el lugar era la de el altar, la sacerdotisa rezaba por el alma de una niña la cual había muerto a causa de una fuerte enfermedad, la pequeña se había quedado sin padres a causa de la guerra, y unos aldeanos la habían traído a su templo, entonces la pequeña ya estaba muy enferma, y no soporto más de unos pocos meses.

Los demás niños que ella cuidaba eran también, pequeños que habían perdido a sus padres durante algún ataque o alguna de las pestes que comenzaban a esparcirse por algunas partes de la región.

Todos esos niños desamparados derivaban a su templo y algunos más donde las mikos y los delegados intentaban encargarse de ellos.

Terminó sus rezos, pidió por que Tatarimoke se encargara de que la pequeña encontrara el descanso eterno.

Se alejó del altar y se sentó junto a dos muchachas que la habían estado observando todo el tiempo, las dos jóvenes, hermanas, de cabellos negros y fríos ojos azules, eran dos ninjas que habían venido de un pueblo vecino, como era de esperarse la mujer las recibió con gentileza.

Las muchachas explicaron la razón de su viaje.

Habían estado atacados los templos y las dos jóvenes creían que tal vez este fuera el próximo.

-Usted tranquilícese nosotras nos ocuparemos cualquier peligro que llegue.-Dijo la mayor de las hermanas, Shiratori.

-Si algo ocurre solo procure mantenerse a salvo-Recomendó la menor, Hane.

La miko asintió.

OoOoOoOoOoOoOoO

La noche caía ya también en "Shisha mirai", y dos sombras observaban desde una distancia prominente el templo.

-Espero que las Toriyama, estén en lo correcto...-Murmuró la joven Kage, las sombras ocultaban su pálido rostro y miraba fijamente el templo.

Su hermano no emitió palabra, su rostro serio miraba a la distancia cualquier sombra o movimiento.

El templo estaba algo alejado de la base

De repente un ligero movimiento entre los árboles captó la mirada de los dos hermanos, ambos dirigieron la vista hacia un nivel alejado del templo, el blanco impecable de la vestimenta, y el plateado cabello se hacían fácil de ver, incluso en la oscuridad con el simple reflejo de la luna.

-¿Que demoños hace Tenshi aquí?-Murmuró Yami.

-Las Toriyama únicamente nos dijeron a nosotros, no hay manera de que se halla enterado.-Susurró Kage.

-¿Quien está dentro del templo?-Preguntó el hermano.

-Únicamente la miko Ieran-san-Respondió rápidamente.-Kaho-san y Oima se han quedado en el dojo.

-Nadie se acerca al templo a esta hora, no se que demoños está haciendo.-

-Observémoslo un rato-Sugirió Kage.

-¿No estarás pensando que...?-El muchacho la vio con algo de sorpresa.

-Uno nuca sabe si el puñal viene de frente... o de espalda.-

OoOoOoOoOoOoOoO

Las hermanas miraron hacia el exterior del templo, la miko se colocó una mano en el pecho.

-A...algo se esta acercando...-La mujer sintió un escalofrió.

-Manténgase alejada-Le ordenó la menor de las hermanas.

La sacerdotisa asintió, algo estaba sucediendo fuera, algo poderoso. La mujer se alejó hasta situarse frente al altar, se acuclillo y coloco las manos en forma de plegaria.

Comenzó a recitar una oración.

Hane y Shiratori, miraban escondidas entre las sombras de la engawa, como buenas Shinobi, sus movimientos eran sigilosos y su respiración casi imperceptible, se mantenían frías ante la situación.

Un relámpago ilumino todo el lugar por unos segundos, luego vino un trueno que retumbo en todo el lugar, la tormenta se desató.

OoOoOoOoOoOoOoO

Los mellizos miraban desde las sombras los movimientos de Tenshi, un relámpago ilumino todo le lugar, luego reinó la oscuridad, a lo lejos se oyó un tueno, y las límpidas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre las tierras del lugar.

Por un momento los dos hermanos miraron el cielo, algo había pasado por allí...

-Demoños...-Maldijo la chica, comenzando a salir de su posición rezagada y oculta, alarmada.

-¿Que sucede ahora?-Preguntó el muchacho

-¿¡Donde demoños se metió Tenshi!?-

OoOoOoOoOoOoOoO

Un grito agudo distrajo a las hermanas, era la voz de la sacerdotisa.

Las dos morochas corrieron como un relámpago al templo. Dentro se encontraron con algo espeluznante.

En el centro la sacerdotisa se encontraba caída con una herida en el hombro, a su lado se encontraba una persona.

Alguien envuelto en una capa de color tierra, no dejaba ver su rostro y en una de sus manos una daga se asomaba amenazadoramente, el puñal era de un dorado oro, y en el extremo llevaba una piedra roja, como la sangre, el filo estaba bañado en el liquido carmín que ahora salía del hombro de la miko.

Y alrededor de aquella silueta se alzaban majestuosas en límpidos movimientos, las Akai hane no mushas.

Tenían forma de serpientes de un color negro, sus ojos profundos sin pupilas, de un color sangre, miraban a las interruptoras, en la parte superior de la cabeza se dibujaba un diamante de color rojo con una extraña inscripción, y finalmente sus alas como las de murciélagos del mismo color que sus ojos, se extendían majestuosas y letales.

-¡¡Maldito!!-Hane sacó tres Shuriken que arrojó con estrategia a la silueta.

Este esquivó las tres estrellas, y de un rápido movimiento se colocó frente a Hane alzando la daga sobre la cabeza, la joven dio un salto hacia atrás esquivando el ataque mientras que de atrás Shiratori ataco con su Kusari-Gama enredando la cadena en los pies del enemigo haciéndolo perder el equilibrio y caer de bruces en el suelo, Shiratori levanto la kama y de un golpe seco la clavo en la espalda del contrincante.

-¿Pero que demoño...?-Maldijo Hane al ver como el cuerpo de el atacante de desmaterializaba. Quedando únicamente la daga en el suelo.

-¡¡Demoños!!-

Mientras tanto Hane clavaba a todas la Akai hane no musha en las paredes del dojo con sus Shuriken, cada vez que lo hacia los espíritus se retorcían mientras desaparecían que dando únicamente un pergamino clavado con las Shuriken.

-¡Ya acabe con todas!-La menor se acuclilló a un lado de la miko.-No es una herida tan grave...-murmuró la joven.

-No escucha... esa persona se materializo de la nada...-Un gemido escapó de la boca de la miko.-Ella tenia la daga Jigoku no kyoto(Daga del juicio final)...

-La que...?

-Esta herida no va a sanar esa daga es muy peligrosa, tienen que guardar de que nadie mas la utilice llévenla con alguna sacerdotisa que la purifique.-La miko cerró los ojos.

-¡Shiratori¡La miko no respira!-Le gritó a su hermana que se acercó rápidamente.

-¿Que...?-La chica colocó dos dedos en el cuello de la miko.-Ya no hay pulso... esta muerta.

-Pero, era una herida muy simple...-Hane miró a su hermana asustada.

-Esto va interesarle mucho a Genkai y a Oima.-

OoOoOoOoOoOoOoO

Kage caminó unos pasos más entre los árboles, finalmente decidió acercarse al templo. Lo vió; estaba estático, mirando hacia el templo.

-¿Que haces aquí?-Kage hablaba fríamente.

-¿Y que haces tu aquí?-Tenshi le respondió igualmente a la hechicera.

-Estoy de guardia.-Respondió.

-Eso no es verdad, hoy es el turno de Hien e Isamu.-Respondió el muchacho fríamente.

-Si, pero tampoco es tu guardia...-Dijo Kage.

La muchacha miró al chico calculadoramente, sus fríos ojos azules examinaron todo el entorno, hasta que reparó en algo.

-¿Que es eso...?-

Tenshin llevaba en la mano un fajo de pergaminos, extraños pergaminos, dibujado sobre el papel se encontraba un diamante azul, con una extraña inscripción.

OoOoOoOoOoOoOoO

-¡¡Que sueño tengo!!-Natsu se acomodó entre los cobertores de su futon.

-Ya es tarde.-Murmuró Aki mientras se acomodaba en el suyo.

Shizuru ya había caído en las manos de Morfeo.

-¿No vas a acostarte ya Keiko?-Le preguntó Natsu a su amiga.

-Si, en un momento voy a llevar esto a la enfermería-Dijo mostrando una caja con hierbas y medicinas.-Regreso en un momento.-Anunció la joven Yukimura, más únicamente Natsu la escucho, ya que Aki ya acompañaba a Shizuru.

La base podía ser realmente tenebrosa durante las noches, la falta de luz era notable en aquellos pasillos franqueados por un muro de oscuridad. Y como ese era únicamente su tercer día en el lugar no conocía muy bien los caminos...

-Por que demoños no me traje una vela...-murmuraba la muchacha, mientras se guiaba únicamente por instinto, aferrándose a las paredes para no tropezar con nada.

De repente sintió como si le cayera un balde de agua helada sobre el cuerpo, e hizo lo que cualquier mujer madura haría...

-AHHHHHHHH!!!!!-

Gritar.

-Ahhhhhhhhh!!!!!-Otro grito se oyó detrás de ella.

Keiko se dio media vuelta lista para golpear a quien fuera y por lo que fuera, pero gran fue su sorpresa al encontrarse con... Akari.

La niña estaba realmente asustada.

-¡Akari-chan¡Me diste un susto!-Exclamó la chica, sentándose, para ponerse a la altura de la niña.

La pequeña no dijo nada solo agacho la cabeza.

Un trueno se escucho fuera de la mansión.

La fantasma se estremeció. Keiko sonrió.

-¿Tienes miedo de la tormenta?-

La pequeña levantó la cabeza.

-¿Quieres dormir en nuestra habitación?-

La pequeña asintió.

-¿Puedes ir hasta mi dormitorio? Yo debo llevar esto a la enfermería y luego regresaré.-

La pequeña puso sus dos manos cerradas en la barbilla y negó fervientemente.

-No, Kei-chan cuando venia para aquí me sorprendió un trueno y se me callo mi esfera, luego vine corriendo hasta aquí...-

-¿Quieres que yo valla a buscar la esfera o vamos juntas?-Le preguntó la muchacha.

La pequeña miró el oscuro pasillo que tenia que atravesar para llegar al dormitorio que le habían dado a Keiko, Natsu, Aki y Shizuru. Era realmente largo y oscuro.

-Juntas.-Sentenció la niña acercándose tanto al cuerpo de la joven que esta pudo sentir, el polar frío que emanaba su esencia

-Bien, necesito a alguien que me guié, ya que estoy algo perdida!-Dijo sonriendo.

Ambas caminaban muy pegadas por los oscuros pasillos, de cuando en cuando la niña de acercaba tanto que terminaba por tocar la piel de las piernas de Keiko a través de la Yukata haciendo que esta se estremeciera, pero aún así no hacia ningún comentario. Keiko tenía que admitir que aquel lugar le daba escalofríos.

Pronto divisaron la salida hacia el exterior de la mansión. Uno de los shoojis estaba abierto, dejando entrar la luz de la luna.

-Al fin.-Exclamó Yukimura satisfecha de encontrar la salida.

-¡Mira!-Akari señalaba el suelo, allí en el único lugar donde daba la luz se encontraba la esfera con las tres luces.- ¿Que le sucede Keiko?-La esfera parecía tener un aura extraña que la rodeaba de color lavanda y una de las tres luces parecía brillar mas que las demás con un color azul hielo...

-Quédate aquí Akari.-Le ordenó la muchacha a la niña.

Keiko se acerco a la esfera, la muchacha podía ver el resplandor que emanaba de ella esfera pero no podía sentir el poder que liberaba el objeto.

-No Kei-chan no la toques parece peligrosa.-Le gritó la pequeña fantasma.

Pero Keiko ya tenía la esfera entre las manos.

Keiko observo el resplandor que emanaba de la esfera, la luz de color azul hielo se imponía sobre las otras dos casi opacándolas.

De repente el aura de la esfera se hizo mas fuerte y el dije que la muchacha llevaba en el pecho comenzó a brillar violentamente.

-¿Que...?-Pero antes de que la muchacha dijera nada la luz de ambos objetos desapareció y la chica calló al suelo aun con la esfera en la mano.

-¡Kei-chan!-Akari corrió, arrodillándose a un lado de la joven, coloco sus dos manitos sobre el hombro de la chica atravesándola, el contacto la hizo retroceder, Keiko emanaba una energía demasiado conocida para la niña, pero que no lograba recordar. Con desesperación hundió sus dos manos en el cuerpo dela muchacha esperando alguna clase de reacción, pero nada sucedió- ¡Despierta¡Vamos¡Ya despierta!

La niña miró el rostro de Yukimura, sus ojos se encontraban semiabiertos pero su mirada estaba perdida.

-¡Kei-chan despierta por favor!-La niña gritaba y sacudía a la muchacha que seguía inerte en el suelo.- ¡KU-CHAN¡KU-CHAN!-La niña comenzó a llamar al pelirrojo, desesperada, al no saber que hacer.

OoOoOoOoOoOoOoO

Kuwabara estaba sentando en el engawa viendo como la lluvia caía, las cosas últimamente se habían vuelto sumamente dificultosas, aunque había que aceptar que también habían recibido sorpresas agradables.

El reencuentro con su hermana había sido una de las más agradables, durante los últimos cinco años había sentido siembre un dejo de culpa por haberla dejado sin decirle nada, pero en fin Shizuru era Shizuru y nada la iba a hacer cambiar, a la muchacha no parecía haberle afectado en nada y seguía igual que siempre.

Bueno tal vez un poco diferente...

-¡KU-CHAN¡KU-CHAN!-

Los gritos sorprendieron a Kazuma.

Se levantó bruscamente y buscó de donde provenían, rápidamente corrió por los el engawa hasta llegar a uno de los pasillos que daban a los dormitorios.

Allí se encontró con Akari, una de las fantasmas que había en la mansión, y a su lado estaba... ¿Keiko?

-¡Ka-chan!-La niña parecía querer llorar pero sin ningún resultado notorio.

-¿¡Que fue lo que le sucedió!?-Kuwabara se agachó a un lado de la joven.

-Ayúdala...-La niña no parecía poder decir mucho mas. Gruesos lagrimones comenzaron a caer de su rostro pero nunca tocaban el suelo desapareciendo en el aire.

-Ve a la enfermería y llama a Kurama.-

La niña asintió y corrió a buscar al pelirrojo.

Kuwabra pasó una mano por la nuca de la joven y otra por debajo de las rodillas alzándola, entonces vio la esfera en la mano de la chica. Una de las tres luces brillaba más que las demás con un fulgor azulado.

-¿Que es eso?-Kuwabara miro la esfera con cuidado e intento tomarla, pero antes de que su mano pudiera hacer contacto con el objeto, la esfera lo rechazó con una energía muy fuerte, su mano tenia una leve quemadura.

-¿Que...?-Antes de poder decir nada sintió acercarse dos pares de pasos.

-¿Kuwabara¿Qué fue lo que sucedió?-Kurama miró a Keiko en los brazos del chico.

Akari se encontraba al lado del pelirrojo.

-No lo se, sentí los gritos de la niña y cuando llegué ella estaba así.-

Kurama se agachó a un lado de la joven.

-Solo parece estar inconsciente... en algún tipo de transe.-Dijo mirando los ojos de la chica.

-Mira eso Kurama.-Kuwabara le enseñaba la esfera.-No puedo quitársela.

-¿Que es eso?-

Akari se echó a llorar aun más fuerte.

OoOoOoOoOoOoOoO

Sintió como si el piso desapareciera bajo sus pies todo se puso de un color negro y sintió un gran vació dentro de ella.

De pronto todo tomó color, y comenzó a transformarse en un paisaje, era un templo.

Keiko podía verlo todo pero no estaba allí.

Tampoco podía escuchar nada

Una mujer, una mujer lloraba, no podía verle el rostro ya que se encontraba de espaldas.

Había mas personas allí, pero ninguna se acercaba a la mujer, todos observaban como la mujer abrazaba dos bultos, pudo ver como la sangre caía, entonces lo vio, una mano ensangrentada, la mano de un niño¡La mujer abrazaba a dos niños!, no podía ver sus rostros ya que una manta blanca los cubría.

Todo comenzó a ponerse oscuro nuevamente, toda oscuridad.

"El sacrificio se hizo, y ni yo, con todo, pude salvar aquellas vidas, pero el tiempo solo transcurre en una dirección, eso es seguro, por eso no podemos arrepentirnos de nuestros errores eso solo empeora las cosas, tenemos que transformarlos en acciones que nos ayuden en un futuro."

Esa voz, le sonaba conocida, aunque desconocida a la vez.

"Muchos se sacrificaron por este futuro, y muchos de este futuro, tu presente, se sacrificaran por el próximo, todo volverá a repetirse una y otra vez. Pero yo no quiero que lo que yo sufrí nadie mas lo sufra por eso dejo este legado, será una maldición para quien lo reciba y una bendición para todos los demás."

Una figura comenzó a distinguirse entre las sombras.

"Me llamaron milagro, por que podía ayudarles, pero luego me traicionaron y me usaron como su milagro, pero todo eso, quedaría en le olvido, y volvería a suceder. Una y otra vez."

-¿Quien eres?-Keiko sintió miedo.

"Soy su única esperanza de un futuro, su salvación."

"Pero para esto tengo que estar en el mundo de los vivos y eso es imposible, la única forma de volver es a través de los recuerdos, de que alguien sepa de mi, por eso he dejado este, mi recuerdo"

"Era tu destino recibirme, y es tu destino el mío, no lo entenderás ahora, pero mas tarde lo veras con mayor claridad."

-¡No entiendo de que habla muéstrese por favor!-Keiko no podía casi moverse.

"Yo te daré el poder que no posees y a cambio tu me recibirás. La única forma de enfrentar al destino es con el conocimiento de tiempos pasados y para eso me necesitáis."

"Yo lo vi todo, pero a mi no me servia de nada. Sabía como sucedería y como enfrentarlo, pero nada podía hacer, por que era humana y los humanos no pueden huir del tiempo. Pero hay algo que si sobrevive al tiempo... es el espíritu, el recuerdo de uno vive para siempre, yo te lo ofrezco."

"Tu quieres lo mismo que yo, un futuro, un futuro para todos, tu puedes lograrlo, pero algo te falta, y eso lo tengo yo."

-¡No entiendo¡Ya déjeme en paz, no quiero saber nada de usted!-Las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Al fin la figura se dejó ver por completo, era una mujer solo un poco mayor a ella, de cabellos negros y ojos negros, vestía un kimono de la época antigua, era algo mas sencillo que un Junihito (Antigua vestimenta feudal de las mujeres japonesas, que llegaba a tener doce capas).

La mujer se acercó a Keiko.

"Mírame" Ordenó la mujer tomando el rostro de Keiko entre sus manos y clavó sus ojos en los de ella. De repente por la mente de la joven Yukimura, pasaron imágenes, la mayoría eran mujeres, cientos de rostros pasaron por sus ojos, y al final las últimas dos le sorprendieron, primero una mujer muy parecida a Minako, por ultimo... su madre.

A Keiko se le llenaron los ojos de lágrimas.

"Todas estas personas que acabas de ver, contribuyeron a que mi legado te llegara, incluso la mujer a la que llamas madre."

"¿Ahora aceptaras?" Las manos de la mujer seguían sobre el rostro de Yukimura.

Keiko hizo una pequeña inclinación con la cabeza, casi nula, mientras las lágrimas seguían cayendo de sus ojos. No podía pronunciar ninguna palabra, tenia todo el cuerpo paralizado. Sintió como la mujer le tomaba una mano, sintió un pequeño dolor... una cortada.

"Ahora ya todo queda en tus manos, yo estaré a tu lado. Siempre."

"Solo cierra los ojos y relájate pronto volverás a tu realidad con mi legado, y así unificaré nuestras almas impolutas."

La mujer comenzó a desaparecer en un brillo y únicamente una luz quedo en el aire que se internó en le cuerpo de Keiko. Al instante Keiko volvió a sentir que caía y caía pero nunca llegaba a estrellarse, ya no abría los ojos, ya no pedía ayuda, ya no tenia las fuerzas para hacerlo. Ya no le importaba.

"Deseando no estar viva ¿Quién estará dentro? Viviendo en sueños solitarios e inconcebibles. Escondiéndose del brillo de la luna, recuerdos vuelven mientras los recita en voz alta. Alzando una daga sobre su pecho, manteniéndola sobre su cabeza, conoce el dolor de luchar por estar viva, solo esto le impide hacer el sacrificio..."

"Recuerda esto cuando llegue el momento"

OoOoOoOoOoOoOoO

Unos rallos de sol comenzaron a filtrarse posándose sobre los ojos de Keiko.

Kaho se dio cuenta de esto y cerró el shooji que le daba paso a la luz, no quería que Keiko se despertara, no después de la noche que había pasado.

Colocó una mano en la frente de la chica la fiebre había bajado, ya casi no quedaban rastros del tormento de la noche, ahora la chica parecía descansar tranquilamente.

Alguien entró en la habitación.

-¿Kaa-san?-Fuyu se sentó a un lado de su madre.

-Ohayou cariño.-Saludó a su hija.

-Ohaiyo gozamaisu Kaa-san.-Fuyu se sentó al lado opuesto que su madre.

-¿Que hora es?-

-Cinco treinta.-Fuyu miró a la chica.-Kurama-san me contó lo que sucedió. ¿Está bien?

-Ahora si.-

-¿Por qué pasó?-

-No tenemos la menor idea. Akari dijo que se había desmallado cuando toco esta esfera.-Dijo señalando al objeto que ahora descansaba a un lado de la cama.-Sin embargo cuando la revise no sentí ninguna energía espiritual, no tenia ninguna maldición ni hechizo, y por lo que Kurama dijo además de la fiebre no parece tener nada mas. Pero...-Kaho miró a la chica, confundida.-Cuando la encontró Kuwabara, no parecía poder soltar la esfera, y no la soltó hasta un tiempo después, lo extraño es que cuando lo hizo la presencia que tenía la esfera había pasado a su cuerpo, como si le hubiera trasmitido algo. Durante el tiempo que la tuvo en la mano parecía estar murmurando cosas, tal vez solo deliraba por la fiebre. Pero no parece tener nada malo. Ahora solo esta inconsciente es cuestión de tiempo para qué despierte.-Kaho la miró nuevamente.

-¿De donde salió esa esfera?-

-Akari dijo que se la había sacado a Urameshi-san.-

-¿Aun no han hablado con nadie?-

-No fue necesario, cuando despierten, les diremos a Genkai y a Oima. Tal vez ellas sepan algo más.-

-Así que los únicos que lo saben son, el hermano de Shizuru-san, Kurama-san y tú.

-Y tú.-

-Bien, Natsu-chan, Aki, y Kuwabara-san van a terminar enterándose quieras o no. Y por como son mis imouto-tachi (Hermanas menores), va a terminar enterándose todo el mundo.

-Procuraremos que no sea así.-

-Yo voy a explicarles a esas dos, por como es Natsu, puede hacer todo un drama.-

Dijo yendo hacia el shooji.

Kaho asintió.

OoOoOoOoOoOoOoO

Minako terminó de atarse el nudo del obi, y salió fuera de la habitación. Caminó por un par de pasillos antes de llegar a otra de las habitaciones, abrió con cuidado la puerta mirando dentro, Yusuke dormía en aquella forma desordenada que tanta gracia le causaba. Se sonrojó pensando en lo que podía implicar que ella estuviera allí. Puu salió de la habitación y se movió alrededor de la muchacha.

-¿Tu ya estas despierto?-Minako sonrió.-Hay cosas en las que no te pareces en nada a Yusuke.

La criatura, salió volando hacia otra dirección, Minako le siguió. Mientras seguía a Puu se encontró con una de las hermanas Sakamoto. Minako la observó no se daba con ella pero la había visto un par de veces.

-Sakamoto-san, ohaiyo gozamaisu-Le saludó respetuosamente.

-Ohaiyo-Devolvió Fuyu con muy poco interés.

Aquello parecía que iba a quedar hasta allí, pero entonces Fuyu se giró y miró a la criatura azul.

-Si te preocupa tu amiga... esta en el cuarto de Kaho-san.-La chica se giró y siguió su camino.

Minako miró a Fuyu¿Que había querido decir con eso?

-Puu...-Se giro, pero la criatura ya había desaparecido.

Minako se encogió de hombros, no podía preocuparse todo el tiempo de Puu, tenia cosas que hacer.

OoOoOoOoOoOoOoO

Kaho vio como por el pequeño espacio que había dejado abierto del shooji intentaba colarse una criatura azul, un shikigami. Puu entró rápidamente, y se colocó sobre el pecho de Keiko mirándole el rostro, la muchacha todavía estaba inconsciente.

-¿Y tu quien eres?-Kaho miraba a la pequeña criatura con una sonrisa. Era muy graciosa.

-Puuu.- Puu agitó sus orejas con cierta preocupación.

-Ella esta bien¿Te preocupa?-A Kaho le daba gracia la seriedad que ponía el shikigami.

-Puuu, pu pu puu pu.- La exaltación de la bestia enterneció a Kaho, así que con cariño revolvió la pelusa que traía sobre la cabeza.

OoOoOoOoOoOoOoO

Natsu abrió los ojos con algo de pesadez, la luz tan temprano, las voces... ¿voces? Abrió los ojos completamente y vio como Shizuru conversaba con... ¿Fuyu?

-¿Oneechan(Hermana mayor)?-Natsu miro a Fuyu.- ¿Que haces tan temprano?

-Solo hablaba con Shizuru-san, pero ya me voy.-Fuyu se levantó con delicadeza.-Tu les cuentas ¿bien?

Shizuru asintió.

-¿Que nos cuentes que?-Saltó Natsu

-Ah, lo olvidaba...-Fuyu buscó entre las mangas del kimono.-Que molestas que son estas ropas...-Maldijo mientras se enredaba con la manga.

-Ni me lo digas.-Le respondió Shizuru.

-Aquí están.-Fuyu sacó una cajetilla.-Toma, los conseguí hasta hace poco.

Shizuru recibió los cigarrillos como si fueran lo indispensable para vivir.

-Si quieres más solo tienes que ir con el sempai Kawa.

-Primero tengo que conseguir algo de dinero.

-No te preocupes por eso, es un apostador compulsivo con un poco de inteligencia y maña puedes conseguir lo que quieras, y tu que eres mas lógica que yo...-Fuyu sonrió.-Solo es un poco de manipulación.

-Ustedes no sobreviven a la desintoxicación ¿eh?-Natsu las miraba con una gran mueca en el rostro.

-Aho(Idiota)-Fuyu le dio un buen golpe a su hermana.-Callada te vez mejor.

-Ya esta bien, Fuyu, solo era una broma.-Dijo la pelirroja sobándose la cabeza.-Pero no olvides que eso es una jouyouheki Adicción)

-Como si no lo supiéramos.-Dijo Shizuru suspirando.

-Ja ne.-Se despidió Fuyu, con una señal de mano.

-¿Shizuru-san que es lo que tienes que contarnos?-Preguntó Natsu.

-Primero despierta a tu hermana.-Dijo encendiendo un cigarrillo y conteniendo el humo un buen tiempo.

OoOoOoOoOoOoOoO

Hana comenzó a desesperarse.

-Si no te levantas ahora mismo, voy a hacer las cosas por las malas.-Advirtió a la rubia.

-Mátame, ya me da lo mismo.-

-¡¡¡Por el amor de dios!!!-Dijo Hana exasperada.- ¡Solo te dormiste en una clase! Nadie va a exiliarte, por eso al menos no…

-Pero... creo que se enfadó conmigo, no se si fue por eso... pero tu no sabes como se comportó...estaba muy enojado conmigo, creo que ya no me dará mas clases...-Dijo tapándose el rostro con los edredones.

-¿Sabes que Hoshi...?-Dijo casi en un ataque de frenesí.

-¿Que?-Preguntó la voz debajo de las mantas.

-Voy a tener que hacerlo por las malas.-

Y en un instante todas las ropas de cama de la rubia incluyendo la yukata blanca que llevaba puesta, y ella misma, quedaron totalmente empapadas.

Hoshi miraba a su amiga con una cara de desgracia total. Hana sostenía en la mano un balde de agua... ya sin agua.

Hoshi volvió a echarse sobre el futon.

-Hoy no es mi día. Me quiero morir.-

-No, definitivamente no lo es, pero al menos, no voy a permitir que te mueras por una neumonía.-Dijo echándole una toalla sobre la cabeza.-Sécate y cámbiate¿Ves que buena amiga que soy? Gracias a mi te ahorraste el baño.-

-Si me doy cuenta.-Dijo sarcásticamente

-Ahora levántate que tenemos cosas que hacer-Le ordenó la muchacha.

OoOoOoOoOoOoOoO

Urameshi sintió una sensación de preocupación. Algo estaba mal.

-¡Seguro que la maldita bola azul se metió en algún lío!- Maldijo Urameshi.

Realmente le molestaba tener que sentir todo le que le pasaba a la bola azul. Aunque a veces esto fuera útil. Intentó volver a dormir, pero le fue imposible, sentía inquietud. Así que decidió levantarse. Busco en uno de los armarios de la pared, y sacó una hamaka y un gi de color marrón. Entonces encontró un conjunto color verde, la parte superior llevaba un corte Mao, lo saco y lo observo un rato.

-Que hace esto aquí...-Ese era el conjunto que llevaba a la secundaria, era lo que había traído puesto cuando se fue de Ningenkai.

--------------------------------Flash back------------------------------

Terminó de aprontar el bolso, solo llevaba unas pocas cosas, básicas, pero necesarias para el camino.

Sintió que alguien entraba en la habitación, se giró y se encontró con Atsuko.

-¿Atsuko?-La mujer estaba recostada en uno de los marcos de la pared.

-Así que... ¿hoy era que te ibas?-La mujer encendió un cigarrillo.

Yusuke asintió.

- A Makai.-

-¿Makai¿Eso donde queda¿Podré visitarte?-Atsuko dijo esto casi con inocencia.

-No, no podrás, es muy lejos.-

-Bueno, al menos escríbeme una vez al año.-Dijo parte en broma.

-Deja de decir tonterías¿Que haces levantada tan temprano?, no es normal en ti...-Yusuke se introdujo un dedo en la oreja.- Y más cuando te has pasado toda la noche bebiendo.

La mujer suspiró sin darle caso al comentario.

-¿Estas seguro de lo que haces?-Atsuko sopló el humo del cigarro.

-Hoy si que estas extraña... ¿por que te preocupas?-Urameshi puso una cara de "¿A ti que te importa?"

-Pero que impertinente eres.-

-Mira quien lo dice...-A Yusuke le salió una venita en la frente.

Atsuko volvió a pasar los comentarios de su hijo.

-Yo solo te hice una pregunta-Atsuko volvió a tomar otra bocanada del cigarrillo.-Y quisiera que me la respondieras...

Yusuke se quedó un momento en silencio, miró sus pies y levantó la vista.

-Claro que estoy seguro, si no lo estaría haciendo, pero que tonta eres ofukuro.(Madre, en una forma muy grosera, como "vieja")-Yusuke le dio la espalda a Atsuko haciendo que seguía metiendo cosas en el bolso.

Atsuko lo miró con... ¿tristeza?

La mujer suspiró.

-Ya veo... estas muy seguro.-Dijo la mujer.

-Por supuesto.-Yusuke seguía dándole la espalda a la mujer. Pero la voz del muchacho ya no era tan entusiasta.

-Bien¿ya le has dicho a todos que te vas?-Atsuko había vuelto a poner una sonrisa tonta en el rostro.

-¿A todos?-Yusuke miró a su madre con extrañeza.

-Si, ya sabes, en el instituto, tienes que avisar que vas a dejar de ir, no voy a pagar algo que no usas.- Atsuko miró al chico que seguía dándole la espalda.- ¿Ya le has dicho a Keiko?

El muchacho dudó

-Si... se lo he dicho a ella primero.-Mintió.

-¿Y supongo que al menos iras a despedirte? Solo para demostrar un poco de delicadeza, ella se preocupo mucho la última vez que te fuiste.-

-Si, claro, por eso me he puesto el uniforme de la prepa.-

Atsuko lo miró con una mirada reprobadora.

-Ya estoy listo¡me voy!-dijo poniéndose el bolso al hombro

Atsuko seguía parada en el marco de la puerta, como si quisiera evitar que el muchacho saliera de esa habitación.

Finalmente Yusuke se acercó a la puerta y la mujer se hizo a un lado para dejarlo pasar.

-Bien... adiós.-Yusuke se acerco a la puerta de salida.

Atsuko tiró el cigarrillo al suelo lo apago con el pie y caminó rápidamente hasta la puerta.

Cuando Yusuke fué a poner una mano en el pomo Atsuko se adelantó y la colocó sobre esta antes de que el chico pudiera abrir la puerta.

-¿Nani...?-Yusuke miró a la mujer confundido.

Atsuko levantó una mano, y como dudando al principio la colocó en la mejilla de su hijo acariciándolo.

El rostro de la mujer ya no tenía aquella expresión de estoicismo, ahora miraba al chico como si fuera la primera vez que viera a su hijo.

Atsuko observó a Yusuke, el muchacho ya era de su altura, un poco más de tiempo le faltaba para llegar a ser mas alto que ella, le hubiera gustado poder verlo.

-Tal vez sea la última vez que te vea...-Susurró la mujer.

Yusuke miró al a mujer... ¿consternado?

Atsuko intentó decir algo pero el muchacho la detuvo.

-No...- el chico negó con el rostro. Y apartó la mano de su madre de su mejilla.-...muy tarde Atsuko, muy tarde hablaste.

Yusuke miró hacia la puerta y con un rápido movimiento la abrió y salio del apartamento.

Atsuko se quedó recostada en al pared mirando al infinito. Una lágrima callo por el rostro de la mujer.

Una sonrisa irónica se formo en su rostro.

-Realmente... tarde dieciséis años en decirlo.

OoOoOoOoOoOoOoO

Yusuke salió del edificio como una ráfaga, quedaba mucho tiempo aun para reunirse con los demás.

A Atsuko no le había mentido del todo, en realidad a Keiko no le había dicho nada, pero si iba a ir a despedirse, y allí le contaría todo, así seria más rápido.

Camino con paso lento hasta llegar al instituto Sarayashiki. Faltaba poco para que sonara el timbre del primer receso.

Urameshi se recostó en uno de los árboles que daban al patio de atrás, en cuanto el ruido del timbre se escuchó, una marea de alumnos salieron del edificio, queriéndose desahogar de la primera hora de clase que habían tenido.

Entre toda la multitud, vio a Keiko, que salía como siempre acompañada de aquellas dos niñas, una de cabello marrón corto y lentes, y otra de cabello de un amarillo oscuro atado en dos colas altas. (N.A¿Recuerdan esas dos muchachas que acompañaban a Keiko después de la escuela en uno de los primeros capítulos y que luego la esperan fuera de la tienda cuando Yusuke la estaba buscando en el cuerpo de Kuwabara? No recuerdo si tenían nombres definidos. Y eran bastante feas ¿no: p Pero bueno la cosa es que creo que esas eran las mejores amigas que tenía Keiko en el instituto.)

Vio como las tres reían de un comentario (seguro un chiste) que había echo la de colitas.

Yusuke se fijó en Keiko de nuevo, la joven parecía encontrarse muy feliz y le gustaba mucho vela así.

Sintió ganas de entrar en el instituto y hacer como que únicamente había llegado tarde y nunca hubiera pensado en irse. De seguro Keiko le daría una buena reprimenda y luego le obligaría a quedarse después de clases, pero le esperaría luego a la salida para volver juntos a casa y conversar un rato, tal vez si ella lo proponía irían juntos a tomar helado o al cine.

Pero no podía hacer eso, Kurama, Hiei, Genkai y todos los demás lo estaban esperando para irse.

Y ya había tenido el tiempo suficiente para tomar una decisión y decidirse, no podía echarse atrás... ¿O si?

Miró a Keiko, se había sentado junto con las otras dos debajo de un árbol mientras conversaban y compartían los resultados de alguna tarea que habrían mandado.

Miró a la joven que sonreía jovial y feliz¿no seria ruin de su parte arruinarle la felicidad?

Por un momento se imagino el rostro de Keiko surcado en lagrimas, no era esa la ultima visión que quería tener de la joven.

La miro una vez más, su sonrisa era extensa y hermosa, sus ojos brillaban, sus mejillas tenían un pequeño sonrojo por la agitación, y su cabello se agitaba con la suave brisa de la mañana.

Así quería recordarla.

No triste.

Feliz.

Se puso el bolso al hombro y se dio la media vuelta, le hubiera gustado hablarle una vez más, abrazarla, o tal vez besarla. Pero no si eso la hacia llorar. No si tenia que verla triste.

Emprendió la marcha hasta el templo de Genkai, allí estarían todos.

---------------------------------Fin del Flash back--------------------------------

Yusuke tomó el pantalón, puso una mano en su bolsillo y sacó un pañuelo blanco con bordados azules, había una K y una Y bordadas en una esquina. La pequeña tela blanca, tenía una mancha ahora marrón y la mayor parte de la superficie de la tela había tomado un color amarillento.

Recordaba perfectamente como había tomado aquel color.

--------------------------Flash Back--------------------------

-Vamos Yusuke-chan ¿Que no ibas a darnos una paliza?-Un muchacho de unos 17 años miraba a un Yusuke de 13 años.

Urameshi se encontraba bastante golpeado pero haciendo honor a su terquedad se levanto aun a duras penas.

-¿Así que aun quieres mas niño?-Otro de los muchachos que acompañaban la anterior se acerco a Yusuke, remangándose.-Tonto...

Yusuke mostró una sonrisa y se irguió dignamente.

-Aquí los tontos son ustedes.-Dijo el muchacho retándolos

-¿Que?-Dijo uno.

-Ya veras...-dijo el segundo acercándose amenazadoramente, pero un tercero lo interrumpió.

-Espera Sosuke.-El que parecía ser el jefe se adelanto unos pasos. Era alto y de cabello rubio.-Niño. ¿De veras crees poder vencerme?-el muchacho se acercaba peligrosamente.

-A una escoria como ustedes cualquiera los derrota.-Respondió desafiante.

-¿Ah si?-el muchacho saco las manos del bolsillo.- ¡Ya veras!-Exclamo mientras le dirigía un golpe directo a Urameshi.

Yusuke no tardó en evitarlo y propinarle un golpe en el estomago que lo hizo retorcerse, durante un momento para luego dirigirle un golpe al rostro de Urameshi el cual no pudo evitar.

Yusuke terminó en el suelo con una mano en el rostro.

-Ya veras Niño...-El muchacho sacó del bolsillo una navaja que mostró amenazadoramente.

El muchacho osciló el cortaplumas frente al cuerpo de Urameshi propinando algunas envestidas que el chico evitaba con cierta dificultad.

-¡Oye¡Eso es trampa!-Se quejó el morocho

-¿Ah si¿Y quien puso reglas?-Dijo el rubio embistiendo una vez mas el arma contra Yusuke.

Pero esta vez el muchacho perdió el equilibrio y callo hacia atrás, mientras el arma blanca le rozaba la mejilla y el hombro dejando dos heridas superficiales.

-Maldito- Injurió Yusuke entre dientes.

El rubio acercó el arma al cuello del muchacho.

-Por esta vez te salvas idiota... pero para la próxima no hay segundas oportunidades.-Dijo presionando el filo contra el cuello del chico.

-Idiota...-Murmuró Yusuke.

Los tres muchachos se fueron del lugar, mientras Yusuke seguía sentado en el suelo.

-¡Demoños! No contaba con que trajeran armas.-Maldijo Yusuke golpeando el piso con el puño.

-¡¡¡¡¡YUSUKE!!!!!-

A Urameshi se le calló el alma al suelo.

-¡Yusuke!-Una muchacha de cabello castaño atado en dos colas bajaba las escaleras que daban a la parte baja del puente donde Urameshi había estado peleando. En un momento tenia a la castaña frente a el.

Y al siguiente un buen golpe le callo sobre la cabeza.

-¡¡¡BAKA!!!-

OoOoOoOoOoOoOoO

-Cuantas veces tengo que pedirte que no pelees, esos muchachos eran del grado superior. Podrían haberte matado. Pero claro prefieres venir a pelear que salir conmigo. Ya te había dicho que me esperaras fuera de la escuela, pero cuando salgo me encuentro con unos muchachos conversando lo "audaz" que fue Urameshi al retar a los chicos de la escuela superior.-Keiko seguía dándole aquel sermón de todos los días a Yusuke, mientras enjuagaba un pequeño pañuelo blanco en una fuente.

Mientras tanto el chico, que se encontraba todo magullado, simulaba escuchar todo lo que Keiko decía, de malagana.

Por fin sacó el pañuelo y lo acercó al rostro de Urameshi.

-Mira las cortadas que te hicieron.-Dijo mientras se mordía el labio inferior preocupada.- Esto no te lo hicieron a golpes, sabes que son peligrosos ¿¡por que tienes que provocarlos!?-Seguía hablando mientras pasaba la tela húmeda por la herida.

-¡Ya Keiko! ¡Me duele más que me pases ese pañuelo que la misma herida! -Dijo el chico apartando la mano de Keiko de su rostro.

-¡AHO!-Grito Keiko dándole un golpe en la cabeza para pasar nuevamente el pañuelo por la herida.

-¡Ya deja¡No soy masoquista!-Dijo apartando nuevamente a la joven.

-¡Y yo que me preocupo por ti!-Reclamó la chica poniendo las manos en la cadera. El rostro de Keiko se ablando un poco.- Ya déjame...-Dijo ya casi en un susurro.-Puede infectarse si no la limpias.

Urameshi miró a Keiko con recelo, pero al instante se ablando al ver el rostro de preocupación que tenía la niña.

-Solo es una cortada no va a suceder nada.-Dijo cruzándose de brazos.

-Pero también tienes otra en el hombro y ese golpe del brazo no se ve nada bien.-Habló la chica. Se acercó a Urameshi y le jaló de un brazo.-Vamos a tu casa así podré curarte mejor.

Yusuke siguió a la chica, sin emitir ningún comentario.

OoOoOoOoOoOoOoO

-Ya esta.-Dijo el muchacho abriendo la puerta y entrando en su casa.

-¡Señora Atsuko!-Grito Keiko acercándose a la mujer que se encontraba tirada en el suelo.

-No te preocupes, anoche bebió de más por eso esta así.-Dijo Yusuke pasando por al lado del cuerpo inconsciente de su madre sin más.

-Al menos ayúdame a ponerla sobre el sillón.-Pidió la joven mientras se agachaba a un lado de la mujer.

Urameshi se encogió de hombros y se acercó a la castaña.

Una vez la mujer estuvo ubicada donde no pareciera que hubiera sido noqueada, Yusuke se sentó mirando la tele mientras Keiko buscaba algunas vendas... poco fue lo que encontró la chica; algo de alcohol en el fondo de una botella, unas vendas, y una pomada bastante vieja para golpes.

La chica suspiró y se sentó a un lado de Urameshi.

-Mira hacia aquí.-Dijo mientras pasaba algo de alcohol en la herida de la mejilla.

Urameshi soportaba todo en una pose estoica... bueno... con algunas muecas... algunos gritos... alguna resistencia...

-¡¡¡¡Ya aléjate de mi!!!!-

No lo estaba resistiendo exactamente.

-Ya Yusuke, pareces un niño de jardín.-Le retó Keiko con un mohín en el rostro.- ¡Que te quedes quieto!-Se quejó la chica dándole un golpe en la cabeza que lo sentó.- ¡Urg! Pero que infantil que eres...-Siguió hablando la joven mientras pasaba un algodón por la herida del hombro.-Ya esta listo ¿lo ves?

La muchacha se quedo un minuto estática, mirando al muchacho, un sonrojo invadió su rostro. El joven estaba con el torso desnudo. Se reprendió mentalmente.

-Bien, ya perdí mucho tiempo contigo, me voy a mi casa o mi mamá se preocupara.-Dijo mientras tomaba sus cosas y se dirigía a la puerta.-Ja ne.

-¡Eh¡Keiko!-Urameshi llamó a la chica antes de que saliera.

Keiko miro al joven expectante.

-Te lo olvidas.-Dijo extendiéndole el pañuelo ya no tan blanco a la joven.

Keiko lo tomó con algo de duda.

-Yusuke... prométeme que no volverás a pelear con los chicos de la prepa.-La joven lo miraba con algo de tristeza.

Urameshi le dio la espalda y se encogió de hombros.

-Claro.-

Keiko miró al joven, su respuesta no le daba mucha seguridad pero intentaría confiar en su palabra.

-Bien, hasta mañana.- Dijo la joven mientras aprisionaba el pañuelo con fuerza en su mano.

-Ja na.-Murmuró Urameshi de espaldas.

Por su puesto Urameshi no cumplió con la promesa. Una semana después volvió a pelear con los mismos chicos; y los venció.

Yusuke se encontraba sentado frente a la misma fuente que la vez anterior. Pero esta vez tenía una sonrisa en los labios. Keiko por su parte miraba a Urameshi con la misma desaprobación que la primera vez. Los ojos de la chica mostraban enfado.

-Ya Keiko, no me arruines el día con tus sermones.-dijo aunque la chica aun no había soltado palabra. Yusuke miraba a Keiko con cierta curiosidad.- ¡Hoy estoy de muy buen humor!

Keiko dio un par de pasos inseguros, y luego se coloco a un lado de Urameshi, la chica le remango el brazo, y vendo con aquel bonito pañuelo blanco la única herida que tenía Yusuke.

El muchacho la miraba extrañado, la chica no había dicho una sola palabra desde que llegaron al parque, y para mayor sorpresa del muchacho Keiko se dio media vuelta y comenzó a alejarse del lugar sin siquiera dirigirle palabra.

-¿Eh¿Keiko¡Oye¡Espera!-Se quejó el muchacho mientras se encaminaba a seguir a la joven, se acercó a la muchacha y le tomó de un brazo.- ¡Vamos Keiko, no te enfades!

La joven le dirigió una mirada muy fría.

-Me prometiste que no pelearías con los alumnos de la preparatoria.-

-¡Oye¡Vamos! Fueron ellos los que me buscaron, no tenia otra opción que pelear. ¿Que querías¿Que dejara que me golpearan? Además siquiera me ha sucedido nada.-

-Si, pero no siempre vas a salir ileso de tus peleas Yusuke. La próxima, podrían hacerte mucho daño.-

Yusuke miró la cara de preocupación que tenia la muchacha.

-No tienes que preocuparte. A mi no pueden hacerme daño.-Dijo con ego.

-Tú no lo sabes, además... la promesa.-

-¡Oh vamos! eso solo fue un promesa sin mucho valor, tu sabes que las promesas que son serias si las cumplo...-

-¿Yusuke...?-

-¿Si?-

-¿Tú sabes lo que son las cosas serias?-

Yusuke hizo un mohín de enfado

-Oye, oye, oye, también tengo sentido común se lo que es peligroso.-

-Esos muchachos eran peligros.-

-Pero no para mi, Keiko.-

La muchachita se arregló las dos colitas y dio un largo suspiro.

-¿Que se supone que sea serio para ti?-

Urameshi colocó una mano en su sien y puso una cara pensativa.

-Pues... no lo se pero te prometo que las cosas serias las cumpliré. Y esta es una promesa seria.-Dijo guiñándole el ojo.

Keiko sonrió de manera leve, y le miró a los ojos.

-Bien... ¡Pero como me has preocupado mucho me recompensaras acompañándome de compras¿Si?-

Urameshi puso un rostro de resignación.

-OK.-

Keiko hizo su sonrisa más amplia y tomo la mano del joven con cariño.

-Y para que no te aburras luego iremos a tomar un helado.-

-¿Oye que hago con el pañuelo?-

-Tíralo luego de que te pongas una venda, ya esta tan sucio que no le hará mucha diferencia aunque lo lave.-

------------------------------------Fin del flash back----------------------------------

Pero nunca tiro el pañuelo blanco, le dio pena así que decidió conservarlo, como un recuerdo. Urameshi volvió a dejar todo en su lugar y se ocupo de esconder la pequeña tela blanca de forma que nadie la pudiera encontrar. Yusuke se dirigió a la planta baja de la mansión, caminó por los estrechos corredores de madera, aun sintiendo aquella extraña opresión en el pecho ¿Qué demoños le había sucedido a Puu? Comenzó a preocuparse. En determinado momento, unas voces llamaron la atención del joven Urameshi.

-¡Tengo que ir a verla!-Aquélla voz le sonó conocida

-Tranquila no es que valla a morirse o algo así...-Y esa era la voz de la hermana de Kuwabara.-Y si eso sucediera botan estaría rondando por aquí... o haciendo otro escándalo como el tullo.

Urameshi se dirigió hacia donde las voces hablaban. En el lugar se encontró con Shizuru, y las dos hermanas "locas" que habían venido con Keiko. Los cuatro se miraron con cara rara.

-Que es lo que le sucede.-Urameshi señalaba a Natsu que se encontraba siendo prácticamente atada por los brazos de su hermana y con dos cascada en los ojos.

Shizuru pretendió responder la duda de Urameshi pero la mano de Aki, que había soltado a su hermana, le tapo repentinamente la boca. Shizuru miro con cara de muerte a la pelirroja que le guiño un ojo.

-¿Urameshi, verdad?-Preguntó Aki

Yusuke asintió.

Aki se colocó en una posición dramatizada, colocando una mano en su pecho y otra en su frente.

-Ohhh! Tú no sabes lo que sucedió...-Natsu y Shizuru miraban a Aki pensando si lo mejor para ella seria un manicomio, pero la pelirroja les guiño el ojo.-Shizuru acaba de contarnos una terrible noticia¿Es que acaso tu no te has enterado ya?-No le dio tiempo de responder a Urameshi y continuó.-Es que anoche a sucedió algo espantoso aquí, por lo que me contaron Keiko sufrió un gravísimo accidente.-Aki ponía un tono de melodrama.

Urameshi se alertó.

-¿Un accidente?-

Aki sonrió al ver que la presa ya rondaba la trampa.

-"Bien solo tengo que mantener el interés y exagerar un poco las cosas"-Pensó la pelirroja.- ¡Si, un accidente terrible!

-¿Un... accidente?-Shizuru y Natsu miraban a Aki preguntándose que era lo que tramaba la pelirroja.

-Anoche el hermoso Kurama-san y el hermano idiota de Shizuru- A Natsu y a Shizuru les salieron unas gotitas en la frente.-Encontraron a Keiko en un estado terrible, por lo visto alguien la había atacado, y la lastimó mucho.-Aki se detuvo a ver la reacción de Urameshi.

El muchacho escuchaba el relato espantado.

-Si, ahora mismo mi madre esta cuidando de Keiko. Nosotras íbamos a llevar a mi pequeña hermana ver a su amiga.-Dijo "abrazando" y meciendo a Natsu a tal punto de asfixiarla.-Bien, pero de cualquier manera a ti no te importa lo que le suceda a Keiko... ¿Cierto?-Aki había soltado a su hermana, que se encontraba en un estado semiinconsciente, a causa de la falta de oxigeno. La pelirroja miraba a Urameshi con una mirada rara.

-¿En donde es que está?-Yusuke no parecía haber oído ni la mitad del discurso de Aki. Una gran cantidad de situaciones horribles y violentas le venían a la cabeza.

-En la habitación que le dieron a mi madre...-Contestó Aki de brazos cruzados.

Urameshi se dispuso salir corriendo hacia al lugar, pero se detuvo un momento.

-¿Y quien demoños se supone que es tu madre?

A las tres muchachas miraron con resignación al joven

-La miko K-A-H-O.-Le deletreó Aki

Tan solo escucharlo Urameshi se dirigió hacia la habitación.

-¡Por nada!-Gritó la pelirroja, ante los modales de Urameshi-Nunca pensé que cayera tan rápido.-Murmuró Aki.

-Y me sorprende tu capacidad para inventar historias.-Dijo Shizuru.

Aki mostró una gran sonrisa.

-Y por que crees que quiere ser periodista.-Le murmuró Natsu.

A la castaña le salio una gota en la nunca.

-Vamos, quiero ver que es lo que hace ese idiota.-Dijo Aki mientras pretendía seguir a Urameshi.

OoOoOoOoOoOoOoO

Kaho vio como se corría la puerta de la habitación, la elegante figura de Ieran entró en el lugar.

-Kaho-san...-Ieran hablaba algo pausada.

Kaho miró a Ieran con cierta confusión. La miko china sonrió.

-Kurama me ha dicho lo que sucedió durante la noche.-La mujer hablaba con aquella voz calmada pero firme. La china se sentó a un lado de Keiko y observó a Puu que seguía sobre el pecho de la joven.- ¿Por que no me avisaron en el momento?-Ieran sonaba algo preocupada.

-A decir verdad casi nadie lo sabe (¿Cuanto apuestas¡)- Sakamoto miró el suelo.-Lo que sucedió anoche a sido bastante extraño, no quiero sacar conclusiones precipitadas, pero...-A la mujer se le cortó la voz.

-Cuéntame lo que sucedió.- Ieran miraba a Kaho con clara preocupación en el rostro. Kaho le detalló todo lo que sucedió durante la noche, Ieran parecía sorprenderse más a cada palabra de la mujer.

-Muéstrame esa esfera.-Ordenó Ieran algo impaciente.

Kaho asintió y le mostró el objeto.

Ieran lo tomó casi como si fuera algo sagrado, lo observó detenidamente buscando alguna cosa sobrenatural.

-¿Y?-Preguntó Kaho bastante preocupada.

-Lo guardaré por un tiempo supongo que puedo averiguar algo entre los escritos que tengo.-Dijo Ieran aun observando la esfera.

-Alguien tiene que hablar con la maestra Genkai y Oima-san.-Recordó Kaho.

-Si quieres puedo quedarme con la niña durante la tarde, no tengo nada que hacer-Dijo Ieran refiriéndose a Keiko.- Además tu tienes que descansar, ve habla con Oima y Genkai, y luego descansa un poco, usa una de las habitaciones libres.-

Kaho asintió, colocó una mano entre los cabellos de Keiko y le acaricio un rato la cabeza.

-Llámame si despierta.-Dijo la mujer antes de levantarse y salir del lugar.

Ieran asintió y colocó su mirada sobre el rostro de Keiko.

Keiko sintió como tuviera todos los huesos rotos. Un peso calido descansaba sobre su pecho, lo sentía. Quiso abrir los ojos pero la luz fue demasiado fuerte y le hizo volver a cerrarlos. Pensó un momento¿que era lo que había sucedido? Los repentinos recuerdos inundaron su mente de una manera sumamente violenta. Sintió como otro tormento de emociones le inundaban, sintió un nudo en la garganta y unas grandes ganas de llorar. Intentó consolarse pensando que solo había sido un sueño, todo lo que vio, sintió y escucho, fue producto de un simple sueño.

Movió su mano un poco, había comenzado a recuperar la movilidad de sus miembros. Puso su mano derecha frente a su cara y abrió los ojos con lentitud.

Y ahí estaba. Una pequeña cortada en su mano derecha. Apoyó la mano sobre sus ojos conteniendo unas lágrimas que asomaban. No había sido un sueño.

Entonces fugas como una estrella, sintió un repentino sentimiento de tranquilidad.

"Yo estaré a tu lado, siempre"

Entonces sintió que el peso cálido en el pecho se desplazaba hasta su rostro.

-¿Puu?-La muchacha alejó la mano de sus ojos y miró a la pequeña criatura.

-Ya despiertas...-Una voz desconocida distrajo a Keiko de la criatura.

-¿uh?-La muchacha miraba extrañada a la mujer, era la sacerdotisa del templo.

Keiko se sentó en el futon, y aparto a Puu de su lado, la criatura puso una cara de tristeza ante la falta de atención que recibía de la chica.

-¿Ieran-san?-

La mujer asintió con delicadeza, puso una mano sobre la frente de Keiko.

-¿Estas mareada?-

La muchacha negó en una señal.

-Bien, eso mejora las cosas.- Dijo sonriendo, mientras se levantaba a tomar unas hiervas.-Oye, me parece que alguien requiere tu atención.-Dijo la mujer señalando divertida a Puu.

Keiko miró a la criatura que se había alejado un poco de ella.

-¡Puu!-La criatura no se acerco ante el llamando de la joven.- ¿Que sucede?-Preguntó la muchacha mientras lo alzaba en brazos y le daba un sonoro beso en la carita.

-Puuuu.-La criatura dejó el enojo sin mucho arrebujo.

Keiko colocó la criatura entre sus brazos mientras le dirigía una mirada expectante a Ieran.

-¿Como llegue aquí¿Y Akari-chan?-

En el rostro de la sacerdotisa se formó una sonrisa. Le contó con precisión lo que había sucedido.

-...y ahora acabas de despertar.-Finalizó la mujer.-Pero quiero que me digas, acaso sucedió algo mientras dormías¿sentiste o viste algo cuando tomaste la esfera?

La mujer permaneció expectante a la respuesta de la joven.

Yukimura agacho la vista mirando sus manos que jugueteaban con Puu, y casi como un reflejo oculto la pequeña cortada de la mano dentro de la Yukata.

-No, no sentí nada.-Recalcó con una voz casi ronca.

Hay veces en las que uno piensa que si no habla de algún tema este puede ser olvidado, y al amanecer solo habría sido un sueño, eso sintió Keiko Yukimura en ese momento...


Finalizado el 27/2/2005 a las 14:48

Fin dela recapitulación: Miércoles, 21 de noviembre de 2007 a las 9:28:28 p.m.


Notas de la autora:

Bueno, otro capitulo, y nos seguimos acercando a los capítulos nuevos. Sobre el capitulo, cambié mucho la escena de atsuko y yusuke, así que quiero saber su opinión sobre esta y las demás modificaciones. Bueno, nos estamos leyendo!

Atte. AnneNoir

PD: quiero agradecer a Keiyus, por su constante apoyo en todos los capitulos reedictados hasta el momento y a Lady DragonFly por sus palabras y su apoyo (Si, tengo muchas faltas de horrografia.. )