UNA ANTIGUA PROFESÍA

Por

Keiko Urameshi


Disclaimer: Todos los personajes del manga y Anime Yu Yu Hakusho son propiedad intelectual y financiera de Yoshihiro Togashi.

No obtengo ninguna clase de remuneración ni beneficio por este trabajo más que sus valiosas opiniones.(Por las cuales no pueden demandarme -)


Notas

-Bueno, todos los personajes que no pertenecen a Yoshihiro Togashi son personajes de mi propiedad.

-Signos:

-blabla-diálogo

-Blabla- recuerdos, sueños, pensamientos etc. (cualquier cosa que sea fuera de la realidad)

(Blabla) mis notas

blabla(blabla) Traducciones


Capitulo VIII "Indagaciones"

El silencio invadía el ambiente, y se sentía un ligero aroma a hierbas medicinales que salía del cuenco hirviendo. El rostro de Ieran Xue permanecía estoico, su mirada del color del carbón, era delineada y envuelta por una fina línea del mismo color, resaltando aun más sus rasgos orientales. Mientras que los finos labios resaltaban del rostro níveo, al ser recubiertos por una capa de tono carmín. Su aspecto infundía tanto temor como respeto, y aun mas para la joven que miraba su mano derecha escondida en la manga de sus vestiduras. Keiko sentía en aquella mirada, un deje acusador, tal vez la mujer se había dado cuenta de que las palabras que la joven había dicho eran únicamente, un desesperado intento de evadir la realidad. Luego de unos minutos el rostro de Xue, sufrió un cambio radical, sus ojos se ablandaron mostrando cierto brillo, mientras que sus labios se curvaron en una delicada sonrisa.

-Si, no quieres decirme lo que sucedió... no es necesario que lo hagas.-La voz de la mujer hizo que el cuerpo de Keiko sufriera un repentino escalofrió.-Pero siempre lo mejor es desahogarse...-

La mujer se acercó a Keiko de una forma que a la muchacha le hizo recordar, a la forma en que se arrastraba una serpiente, dando pequeños pasos, que creaban una sensación de deslizamiento. Ieran de sentó sobre sus rodillas frente al cuerpo de Keiko, y pasó una mano por la mejilla de la joven.

-¿Que ocultas en la mano?-La mujer tomó la mano derecha de Keiko entre las suyas, con ejemplar delicadeza.

Keiko miró a los ojos a Ieran. Sintió un temor repentino y recordó la imagen de la mujer de sus sueños. Sus manos temblaban, quería decirle a Ieran lo que había sucedido, pero algo se lo impedía¿El temor quizás? Los sonrosados labios de la castaña de entreabrieron intentando decir algo, pero la voz le temblaba. Lo único que logró fue tomar una pequeña bocanada de aire, lo intentó nuevamente y falló. Ieran la miraba con ojos extraños, la arrimó a su pecho y dejo que la joven se apoyara en ella. Un par de lágrimas amenazaban con salir de los ojos de la joven.

Puu se recostó en la falda de la mujer con expresión preocupada.

-Ya... tranquila, puedes contarme...-Ieran rodeó a Keiko con un ligero abrazo.

Keiko apretó los labios fuertemente y se dejo llevar por la sensación de aquel abrazo. Puu se acerco aun más a la castaña y apoyo su rostro en una de las manos de la joven. Keiko sintió el roce del pequeño cuerpo de la Shikigami (Bestia Espiritual), de modo que se separo del abrazo de Ieran y tomó a la criatura en brazos, la alzó y la acercó a su rostro. Acarició la cabeza de Puu, con una pequeña sonrisa en los labios, intentando parecer alegre, las lágrimas en sus ojos todavía se encontraban allí, por lo que esto le daba una sensación de nostalgia.

Repentinamente la puerta se abrió con un golpe de modo que Ieran se sobresaltó, Keiko gritó y Puu fue casi asfixiado por los brazos de Keiko, en su intento de protección a la criatura.

-¿Nan na no, ima wa? (¿Que fue eso?)-Ieran miró a Urameshi con una mirada que le predecía poca vida a Yusuke.- ¿Urameshi-san?

Ieran cerró los ojos y murmuró algo como "Este... mocoso...interrumpiendo... descarado...", se levantó y se dirigió hacia la puerta donde Yusuke miraba a Keiko y a Ieran con cierta y gran confusión.

-Urameshi...-Comenzó Ieran.

-Ahh... este...-Intentó defenderse Yusuke mientras era observado por la mirada acusadora de Keiko y a un Puu que parecía estar diciendo cosas no muy buenas de su otra mitad.

-No me importan tus excusas, solo, la próxima vez... ¿podrías golpear la puerta?-La expresión de Ieran era realmente severa con el muchacho y hasta cierto desprecio se veían en sus ojos.

-Baasan(vieja, anciana)...-Murmuró Urameshi.- ¡Si lo hice fue por que pensé que se estaba muriendo!-Dijo señalando con un dedo a Keiko, sin pensar en lo que se estaba metiendo.

A Keiko le salió una venita en la frente.

-Primero, no vuelvas a llamarme baasan, segundo no se quien demoños te haya dicho esa estupidez...-

-Esas dos hermanas locas.- Interrumpió el chico con una mano detrás de la nuca.

Keiko comenzó a apretar los puños firmemente.

-Ya deja de ser tan irrespetuoso.-Alrededor de Ieran se había formado un aura roja.

-¡Oye¡Que a ti no te he dicho nada¡Si a la fea no le importa lo que digo no tienes que meterte!-Le discutió Urameshi a la sacerdotisa.

- Nante-itta-noyo? (¿Que dijiste? (De modo rudo))¡¡¡¡BAKA!!!! (Idiota)-

Lo último que recordó Urameshi antes de caer en la inconciencia fue un puño estampado en su mejilla.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Shizuru, Natsu y Aki caminaban hacia la habitación de la madre de las dos últimas, cuando como un rallo, una persona fue lanzada contra el extremo opuesto del pasillo donde se encontraba dicha habitación.

Noqueado, sobre una pila de madreras rotas y papel japonés (Que anteriormente habían sido un bonito Shooji. -), se encontraba uno de los Reikai Tanteins (detectives del mundo espiritual)

Natsu se secó algunas lágrimas que habían quedado de su anterior actuación.

-Parece... que Keiko-chan esta muy bien, o Ieran-san se ha dado cuenta de que la única forma de tratar a Urameshi es a través de la violencia.-Opinó Natsu picando con una ramita la mejilla abultada de Yusuke.

-Sin duda Keiko se encuentra en un perfecto estado físico. Solo ella es capas de noquear a Urameshi de esa forma.-Mencionó Shizuru encendiendo otro cigarrillo.-Siquiera Toguro fue capas de noquear así a este cabeza dura.

-¿Toguro?-Las dos hermanas miraban a Shizuru con una expresión de duda.

-Ah... es una historia larga, luego les contare, ahora vamos a ver a nuestra campeona de lucha libre.-Dijo la muchacha guiñando un ojo.

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Las dos hermanas ninjas caminaron a paso decidido y veloz hasta la base, en la entrada se encontraron, con los dos hechiceros.

-Kage, Yami, será mejor que nos sigan, tenemos que hablar con Oima y Genkai lo mas rápido posible.- Shiratori, llevaba entre los brazos, como a un tesoro, un pequeño paquete envuelto en pergaminos y una raída tela marrón.

-¿Que es eso?-La azulada mirada de Kage se encontraba con el pequeño paquete que sostenía Shiratori.

Kage estiró un brazo. Mas, Hane la detuvo.

-No te dejes llevar, no dejes que te atraiga.-

La mujer retiró la mano, pero demostrando que no quería hacerlo realmente.

-Es magia negra.-Replicó bastante enfadada.

-Es urgente que hablemos con Oima-san y Genkai-san.-Exigió Shiratori seriamente, mientras era seguida por su hermana hacia el dojo.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Miraba intensamente los planos esparcidos sobre el suelo de tatami's. Sus manos hacían movimientos involuntarios para ella, ante la impaciencia. Todos los poblados de Anshin, todos, estaban representados allí con una fina caligrafía de tinta negra.

Genkai, carraspeó la garganta seca, frunciendo el seño. Oima tomó un pañuelo de debajo del obi y lo paso por la frente secando el sudor. ¡Ese era una junio realmente caluroso! Una leve corriente de aire se sintió cuando el shooji se corrió y los cuatro jóvenes entraron en la sala. Las dos ancianas miraron sorprendidas la brusca intromisión de los cuatro muchachos, y el simple movimiento de sus cejas hizo la pregunta antes que sus propios labios.

-¿Que sucedió?-Exclamó Genkai en un tono que no ocultaba su preocupación.

Los cuatro muchachos se sentaron rápidamente frente a las ancianas, Hane y Shiratori hicieron una reverencia, mientras que los mellizos simplemente inclinaron la cabeza.

Shiratori dejó el pequeño bulto con cierta delicadeza pero rapidez frente a ellos, miró a las ancianas y frunció aun más el seño en una expresión de suma seriedad.

-Finalmente… hemos descubierto el patrón.-

-¿Eh?-Oima se sorprendió.

-Pues hablen ya.-Replicó impaciente Genkai.

-Empezare desde el principio, cuando nos pidieron a mi hermana y a mí que intentáramos encontrar el patrón apenas habían atacado ya tres templos. En ese momento nos fue muy fácil encontrar el patrón, los tres templos habían sido construidos durante el mismo año.

-¿Y por que no lo dijeron antes?-Replicó Genkai con cierto enfado en su voz.

-Simplemente por que no estábamos seguras, ya que esos eran los únicos tres templos cuyas características coincidían, por lo que pensamos que no habría mas ataques, el problema fue hace cinco días, cuando informaron que habían atacado otro templo cercano a la capital. Cuando Urameshi regresó con el informe, todo se complico aun mas, no sabíamos como relacionar el cuarto templo junto con los otros tres, hasta que Hane me dio a conocer una información muy valiosa. El patrón no era el año, sino el siglo, los primeros tres se construyeron durante el primer año del siglo y los otros tres en el ultimo, buscamos los templos que coincidían con este ultimo, y resultaron ser dos, el de la miko Akiko…, y el nuestro. Por lo que nosotras fuimos al templo de Akiko-san, mientras Yami-san y Kage-san vigilaban el nuestro. Finalmente…

-¡Akiko-san!-Exclamó Oima mientras cubría su boca con ambas manos para ahogar un gemido.

-…Atacaron el templo de Akiko.-

-Lamentamos decirles, que nuestro contraataque fue deficiente, nuestras fuerzas demasiado débiles, no pudimos evitar la muerte, de la miko.-Susurró Hane con pesar.

-El ataque fue complicado…-Comenzó a relatar su hermana.

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-¿Entonces solo te desmayaste? ¿Ne? (¿No¿Correcto¿Ves¿Eh¿Sabes?, etc. Denota preguntas que requieren una respuesta afirmativa.)-repitió Natsu mirándola tiernamente.

-Aja.-Asintió Keiko.

-Eso es lo que tienen que decir, lo que sucedió no sabemos que fue, por lo que para que no halla ningún escándalo, lo mejor es que no digan mas que eso ¿si?- Ieran les habló con detenimiento.-Es imperioso que no digan lo que realmente sucedió, ya lo sabe suficiente gente.

Todos los que estaban allí, Aki, Natsu, Shizuru y Yusuke, se miraron nerviosos.

Por fin Shizuru habló.

-Bien, haremos lo posible.-Soltó una pequeña risilla- no llevamos cuatro días enteros aquí y ya tenemos problemas.-Dijo encendiendo otro cigarrillo.

-Será mejor que te dejemos descansar un rato.-Opinó Aki.

- Daijoubu desu(Estoy de acuerdo)-Dijo Shizuru.

-No, realmente me siento bien.-Pidió Yukimura.

-Por mucho que insistas no dejaremos que hoy te levantes.-Le dijo Natsu, como rara vez lo hacia, seriamente.-Aunque no te duermas, te quedaras aquí hasta mañana ¿OK?-

Keiko asintió sin decir nada.

-Nosotras vamos a hacer algo productivo.-Dijo Aki dando un pequeño salto para ponerse de pie.-Ja ne!-Gritó saliendo de la habitación.

-Hai, lo mejor será que valla con ella.-Comentó Natsu mientras seguía a su hermana.

-¿Quieres que me quede?-Shizuru hizo esta pregunta con su tono monótono, pero Keiko interpreto el mensaje.

-No te preocupes.-Contestó simplemente la castaña.

Shizuru salió de la habitación con un paso marcado. Mientras tanto Yusuke se debatía entre preguntarle o simplemente irse.

-¿No te vas?-El tono de voz de Ieran insinuaba sarcasmo.

Yusuke miró a la mujer con asco, y luego dirigió su mirada hacia Keiko, la castaña no parecía estar esperando nada de él, jugaba con Puu.

-Ahh… ya me voy.-Urameshi miró de reojo por ultima vez a Keiko y salió de la habitación.

Keiko desvió su mirada de Puu.

-Bakame(tonto, con menos rudeza que baka)…-Murmuró casi inaudiblemente mientras su sonrisa desaparecía. "Si te preocupas por mi…"

-Keiko-san, debería descansar un rato ahora, luego me gustaría que pasara por el templo un rato, par poder conversar algunas cosas con usted.-Ieran sonrió dulcemente y salió de la habitación.

-¡Parece que nos hemos quedados solos de nuevo!-Dijo Keiko a Puu.

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Kaho caminó por las pasarelas del dojo hasta que llegó a la puerta principal, corrió suavemente el shooji y entro encontrándose no solo con las dos ancianas sino con cuatro de los sempai's, a juzgar por la expresiones en sus rostros no parecía que nada bueno estuviera sucediendo.

Con solo entrar Genkai le dio un resumen de lo sucedido y pidió a las hermanas que continuaran con su relato.

-Esto,-Siguió Shiratori mientras desenvolvía el paquete.-Es el arma con la que nos atacaron.-Cuando por fin la daga estuvo a la vista de todos, nadie mencionó una palabra.

-No se que pueda ser, tiene la apariencia de una daga común, pero también posee… ¿magia negra?, aunque podría ser… alguna clase de energía.-Opinó Kaho.- ¿Usted que opina Oima-san?

La anciana mantuvo unos segundos de silencio mientras examinaba el arma.

-Me parece haber visto esto alguna vez…-Medito unos segundos y añadió.-Aunque pude haberla confundido, en mi vida he visto muchos objetos.-

-Bien, sea lo que sea, solo hay alguien que puede darnos una respuesta segura…-Comentó Genkai

-Koenma-sama-Complementó Shiratori.

-Deberíamos enviársela lo antes posible, tal vez esto nos de algunas respuestas acerca de nuestro atacante.-Dijo Kaho.

-Bien, podríamos enviar a Kurama o a Hiei, ambos tienen todavía el permiso para entrar en el mundo espiritual…-Opinó Hane.

-No.-Dijo cortantemente Genkai.-Enviaremos a Botan.

-¿A Botan?-Oima dijo esto algo dudosa.-La chica es muy entusiasta, pero es algo atolondrada.

-Oima-san, el acometido por el que Koenma nos envió a Botan, es para que sirviera de nexo entra el Makai y el Reikai, la chica puede llegar mucho mas rápido que el mismo Hiei, quien tendría que pasar por algún portal hacia reikai. Además, si Koenma nos envió a Botan es por que podemos gozar de su confianza y su disciplina, yo misma lo aseguro.-

Oima asintió.

-Yami, busca a Botan.-Ordenó Oima.

El Bakuretsu (Hechicero.) asintió y salio rápidamente del lugar.

La peliazul se encontraba en ese momento junto a Kurama. Ambos se encargaban como la mayoría del tiempo de los heridos.

Mas, en ese momento la brujita se encargaba de cuidar de la pequeña fantasma, ambas se encontraban en una habitación a parte de la principal.

Akari seguía algo callada desde lo sucedido la noche anterior, mas ya no lloraba.

Botan había pasado toda la noche junto a la niña, pero no era la primera vez que se quedaba tanto tiempo despierta (N.A: -¡) por lo que ya estaba acostumbrada, y no le daba tanto sueño.

La niña insistía en ir con "Kei-chan", pero a su pesar y a sus propios deseos de ver a su amiga, la brujita tenía que negarle continuamente. A fin de cuentas así se lo había dicho Kurama.

Y ella no desobedecería a Kurama.

¿O… tal vez si?

Kurama volvió a mirar a la puerta de la habitación donde se encontraban Botan y Akari, pese a que aquel era un día bastante tranquilo en lo que se refería a pacientes, pero de cualquier manera se encontraba nervioso, y muy alerta, todo lo que había sucedido durante la noche lo alarmó. Le hubiera gustado ver un poco mas aquella esfera, por alguna razón le parecía haberla visto antes. Pero luego se la pediría a Kaho-san.

Volvió a mirara hacia la puerta, todo parecía tranquilo. Daría una vuelta hacia la sección dos y volvería.

Botan miro por una rendija de la puerta como Kurama se dirigía hacia el sector dos, así que con cuidado corrió el shooji y ella y Akari, salieron despacio hacia la otra puerta que daba un pasillo que las comunicaría con las habitaciones interiores de la mansión.

Pero tan solo dar un par de pasos, a Botan la tomaron de el cuello de la yukata deteniéndola.

-No, Botan, no me subestime.-El pelirrojo le sonreía mientras todavía tomaba el cuello por la parte de atrás, impidiendo cualquier movimiento por parte de la brujita.

-Ahh… Kurama-kun…!-La peliazul, juntó sus dos dedos índice y comenzó a moverlos nervios.- Gomen…Ohh… Kurama-kun, déjame visitar a Keiko me preocupa¡ohh vamos!

-Botan ya te he dicho lo que dijo Kaho-san, por ahora no es bueno!-Kurama le hablaba a la muerte con aire autoritario.

-¡Un momento!-Kurama miro había su alrededor-¿Dónde esta Akari?

-¿Eh¡Hace un momento estaba con migo! Hasta que… que…-La peliazul rió nerviosa.

Kurama frunció el seño.

-Jejejejejejejej!!!-Botan largo sus risillas picaras.

Con un escurridizo movimiento se soltó de la mano de Youko y se dirigió con prisa hasta la puerta que comunicaba con el pasillo (Y por la que seguramente habría escapado la fantasmita.) Más termino en el suelo como muchas otras veces. Frente a ella se encontraba parado uno de los mellizos hechiceros, Yami. Botan habia quedado en el suelo nuevamente frotándose la cabeza y con unos lindos espirales en lugar de sus ojos violetas. o Kurama se acercó hacia ambos y con una rápida mirada se aseguro que Botan se encontraba bien.

-¿Yami-san que es lo que sucede?-Kurama se dirigió al sempai con seriedad, no era común que el muchacho se apareciera por esos lados.

Yami miraba con una cara bastante rara a la brujita, que, aun tirada en el suelo con sus ojitos girando, murmuraba algo como "...Mi cabeza... Por que…siempre termino así…duele…"

-Ah, ella esta bien.-Repuso Kurama con una mano detrás de la nuca.

Yami le prestó poca y nada de atención a las palabras del pelirojo, desvió su mirada de la brujita y murmuró:

-Eso no es algo que realmente me importe.-Su mirada fría dio un pequeño brillo mientras agudizaba sus ojos.-Dígale a la onna que se levante, Genkai-san y Oima-san quieren habar con ella. Es urgente.

Botan levantó la vista al sentirse aludida.

-¿Wa…watashi(Yo)?-Botan se señalaba a si misma, con duda en sus palabras

-¿Kanojo(Ella)?-Kurama miraba a la brujita.

-Hai.-

Hoshi, caminaba a paso lento y casi arrastrando los pies, al igual que la mayoría, de las personas en la base no podía darse el lujo de llevar un kimono (A excepción de Minako VoV) pero al menos siempre intentaba que sus yukatas fueran lo mas presentables posible, (¡si su madre la hubiera visto vistiendo una Yukata le hubiera dado un infarto!) a fin de cuentas durante toda su vida el kimono siempre le era considerado como uno de sus mas valiosas herramientas de trabajo. Por esto mismo a diferencia de las otras chicas, Hoshi siempre llevaba el obi atado en bonitos nudos, en lugar del común nudo "caja" que usualmente usaban todas las chicas.

Esa mañana sin embargo no había tenido ánimos de nada, se encontraba bastante deprimida. Aunque Hiei era el factor principal de su tristeza no era el único. Últimamente, había extrañado más que nunca la presencia de su madre y de su "Onee-san", y toda esa maravillosa vida a la que estaba acostumbrada. Pero a la vez sabia que si regresaba tendría que enfrentarse a una situación muy difícil… no quería pensar en ello.

Además últimamente sus manos habían comenzado a doler más de lo normal. Sabía que debía hablar con Oima, y también tenia las instrucciones que le había dejado su sensei, pero aun así no podía controlara las cosas con la normalidad con que lo hacia antes.

"Tu punto de expulsión debe ser controlado, muy pocos serian capaces de resistirlo"

Recordó con seguridad las palabras de su maestro, se concentró nuevamente y pensó en la gente que podría peligrar, todo estaría bien si se controlaba.

-¿Hoshi-chan?-La dulce voz de Yukina se oyó con resonancia.

-¿Hum?-Hoshi se giró y descubrió la bonita mirada carmesí de Yukina… tan parecida a la de…no.-Yukina-san…-Hoshi la miró, mas le era imposible que la chica le resultara desagradable.

Yukina tenía una dulzura única, y no era ella quien tenia la culpa de sus problemas. El hada cargaba con algunas sabanas, y denotaba que no podía cargarlas todas juntas.

-¡Te ayudo!-Dijo Hoshi con falso entusiasmo y se le acerco con saltitos.

-Arigato-

Se dividieron el peso y caminaron hacia la base.

-¿Que hacías fuera?-Preguntó Yukina con curiosidad.

Hoshi lo pensó un rato.

-Ya, nada en realidad, solo caminaba.-Hoshi quedo pensativa un momento.-Yukina-san, usted nació aquí en Makai ¿No es cierto?

-Hai.-

-Pero no en esta aldea.

-Oh, no. Mi aldea esta muy lejos de aquí.-

-¿No extraña su hogar?-

Yukina quedo unos minutos pensativa, luego su mirada se perdió y la tristeza invadió sus ojos.

-Lo siento.-Hoshi miró hacia otro lugar, con pena.

El silencio se extendió un poco más y luego Yukina hablo.

-El pueblo de mis antepasados, se rige con reglas muy crueles, únicamente para poder preservar su existencia. Yo no he sido del todo devota a sus reglas, si volviera no creo que fuera gratamente recibida, además por sus reglas perdí a mi madre y a mi hermano, tampoco quisiera volver… hogar no es el lugar donde naces, sino donde esta tu corazón.-Dibujo una sonrisa en sus finos labios- Mi corazón esta con mis amigos, con mi hermano, donde estén ellos allí estará mi hogar.- Yukina soltó un suspiro.-Por eso yo tengo muchos hogares!-Exclamó con una franca sonrisa.

Hoshi sonrió, casi todos conocían la historia del hermano perdido de Yukina, le gustaba la gente que tenia ese estilo de optimismo. Hoshi recordó el bonito "Frusfrus", que hacían las telas de los kimonos que normalmente llevaba en el ningenkai.

-Sabe Yukina-san, yo creo que usted va a encontrar su otro "hogar" muy pronto.-

Yukina sonrió complacida, hacia tiempo que nadie le hablaba así

Botan dio tímidos pasos para entrar al dojo donde la esperaban todas las mujeres, sentadas en circulo; no tenia idea de por que la habían llamado, talvez había echo alguna tontería, pensó la brujita. Sintió el leve empujón que le dio Kurama para que entrara en el recinto. El pelirrojo también se sentía confundido, no sabia por que llamarían a Botan, a una reunión como aquella. Algo le inquietaba.

-Seremos concretas-Oima habló firmemente.-Necesitamos que lleve esto a Reikai…

-YO!!!?-Botan miraba con una gran sonrisa a Oima.

Kurama frunció el seño.

-Si, te advierto que es un recado muy valioso y debes tener mucho cuidado con el.-Oima seguía muy seria.

-¡¡Hai!!-Botan se irguió y dio una reverencia.

-Es urgente por lo que debes prepararte para salir ahora ¿Entendido?-

-Genkai-san, no es necesario que sea Botan, si es tan peligroso puede mandarme o a Hiei.-Kurama hablaba seriamente pero sin perder su carácter, la preocupación que sentía en aquel momento era mas que notoria.

Genkai dio un suspiro y miró fijamente a Kurama.

-No es que no tome en cuanta tus habilidades o las de Hiei, pero el motivo por el cual Botan esta aquí es muy claro, y no podemos desperdiciar un servicio que nos esta dando Koenma-sama-Le explicó rápidamente Oima.

-Pero...-

-No Kurama-san, a mi me hace muy feliz que tengan esta confianza en mi, a fin de cuentas es mi trabajo.-Explicó la brujita.

-Bien¿que esperas para aprontarte?-Genkai, le hablaba con seriedad.

-Ah! Es cierto…-Botan dio una pequeña vuelta y al instante estaba vestida con su normal kimono color rosa claro.

-Ah… eso fue rápido.-Comentó Hane, a su hermana, la cual le respondió con un media sonrisa.

Botan tomó el paquete entre sus manos y lo puso dentro de una de las mangas de su kimono. En segundos apareció su remo y se monto en el de costado.

-Buena suerte-Le dijo Kaho a la peliazul.

Esta respondió con una sonrisa.

Genkai y Oima observaban desde la pasarela del dojo.

Kurama al contrario se acerco a la joven, mientras que, disimuladamente Kaho se alejaba del lugar, para dejarles más privacidad a los dos jóvenes. El pelirrojo miró a la muchacha con sus características miradas de ternura

- Genki de ne (Ten cuidado). -Dijo simplemente.

-¡Ganbarimasu! (¡Daré lo mejor!)-Dijo con entusiasmo

-Ja na.-

-… ¿Kurama-kun?-

-¿Un? (si, como con entusiasmo, sip) -

-Sabes, pensaba que tal vez… hable con el señor Koenma.

El pelirrojo solo sonrió y agacho la cabeza.

-No, Botan.-

-Pero… tu sabes… existe la posibilidad de que yo...-

-No.-Dijo con amai (Dulce, dulzura).-Ya habrá tiempo para eso cuando todo esto termine.

-Pero…

-Ja na.-El pelirrojo hizo un ademán con la mano, en gesto de despedida.

Botan suspiró, en segundos ya se encontraba sintiendo el cortante aire del cielo sobre su rostro.

Shizuru separo bruscamente sus labios de los del hombre. Corday retrocedió unos pasos ante la repentina separación y se paso una mano por la comisura de los labios. Observó como la castaña se alejaba un poco de el y ponía en su lugar el kimono algo movido por los juegos de sus manos, se apartaba para mirar hacia afuera y encendía un cigarrillo.

Tenía el seño fruncido.

-¿Doushita? (¿Qué pasa?) -Ocultó las manos en los bolsillos y se recostó en la pared.

Shizuru ni se inmutó y tomó otra bocanada del cigarro.

El la miró y volvió a insistir.

-Vamos…-

Esta vez la joven le miró de reojo, el sonrió.

-¿Acaso necesitabas aire?-Bromeó mientras soltaba una de sus sonrisas sarcásticas.

Shizuru murmuro un débil "Baka" mientras soltaba el humo.

-¿Doushite? (¿Porqué?)-Preguntó simplemente Shizuru.

-¿Por qué, que?-Preguntó ingenuamente

-Por que se te da por hacer esto de repente…-La muchacha hablaba con cierto fastidio.

-¿Acaso no te gustó?-Dijo levantando la ceja derecha el rubio.

La castaña soltó un gruñido, junto con el humo del cigarrillo.

-Hace tres días que te conozco…-

-Yon (cuatro).-Afirmó el muchacho.

-¿¡Que mas da!?-Gritó con enfado.

-Tu no eres de las que busca amor a primera vista¿por que te molesta probar?-

-¡Y tu como sabes eso si no me conoces!-Repuso irritada.-Además me pareces repulsivo.

Kare warau. (el sonrió)

El se acerco a ella y colocándosele a sus espaldas rodeó el fino talle de la chica con una mano, mientras que depositaba un beso en el cuello y otro bajo la oreja de la joven.

Sintió como el cuerpo de ella se tensaba, así que se separo y le quito el cigarrillo de la mano tomando una bocanada.

Soltó el humo y le devolvió el tabako (Cigarrillo).

-Es no es lo que me dice tu cuerpo.-Dijo colocando una mano en el rostro de la joven, la cual ella rechazo quitándola con brusquedad.-Sabes, deberías dejar de fumar esa porquería.-Dijo con un tono liberal.

-Mira quien lo dice.-Dijo con sarcasmo.

-Si, pero yo hace un año que no fumaba nada.-Rió.-Mira las cosas que me provocas hacer, tu si que me pones alegre. Deberías dejarlo, sabes, podríamos intentarlo.

Ella se sintió extraña, tenia ganas de llorar, tanto cariño, y esa situación le descompensaban el carácter, el le hacia recordar a Sakio.

El se dio la vuelta par irse.

-Te diré un secreto, aunque no lo parezca, yo soy de esos meloso que buscan el amor a primera vista.

Shizuru soltó un gemido lastimoso.

-Talvez pase por tu habitación hoy a la noche.-Dijo el volteándose y guiñándole un ojo.

-Ni se te ocurra.-

-¿Nani kusubu-ten da? (¿Qué estás fumando?)-

-Me lo dio Fuyu-san-

-Sabes, luego te daré unos concejos para que dejes el vicio-Dijo antes de irse.

Shizuru sonrió algo azorada. Ella no buscaba el amor a primera vista. Específicamente Shizuru no buscaba el amor, por que aunque no lo pareciera la chica era más romántica de lo que la gente pudiera suponer. Y ella se había enamorado. Una vez. Y nunca más. Por que para ella solo habría un amor en su vida. Y el no iba a volver. Dejó escapar una lágrima, reprendiéndose por haberse dejado dar otra oportunidad.

Kurama se había dirigido nuevamente hacia la enfermería. Kaho se dirigió hacia las dos ancianas, y rápidamente les explicó lo que había sucedido la noche anterior. El problema de Keiko, el desmayo, la esfera, Akari, Yusuke. Todo. El rostro de ambas ancianas, ya prácticamente parecía resignado a que ese iba a ser un día muy complicado.

-Bien, yo hablaré con mi baka-deshi. (Estúpido alumno, es como le dice Hiko a Kenshin)-Dijo Genkai firmemente.-Primero hay que averiguar de donde saco esa esfera, luego de que Ieran la revise, necesito que tu la conserves segura Oima-san-

-Hai (si)-

-Kaho, tu puedes retirarte.-

Yusuke sintió el conocido y fastidioso "BAKA" de su sensei. La anciana de cabellos color rosa viejo, se le había acercado, su rostro parecía mas molesto de lo normal. El morocho suspiró.

-¿Que hice ahora vieja…?-La voz de Yusuke sonaba aburrida.

Genkai le miró molesta.

-Baka.-

-¿Acaso es lo único que sabes decirme?-

-Escucha, dime de donde sacaste esa esfera.

-Esfera… ¿Qué esfera?-Preguntó perdido, mientras se ponía una dedo en la oreja.

-La que te quito Akari-Le respondió Genkai en tono de gravedad.

Urameshi se colocó una mano en la barbilla, como si tratara de recordarlo.

-No lo se… no recuerdo…-

A Genkai le salió una vena en la frente

-BAKA!!!!!!-Grito la anciana depositándole un buen golpe en la cabeza a su alumno.

-¡¡¡ItaiiDuele!!!, es la común expresión de dolor japonés) Ya anciana, solo bromeaba.-Gritaba el muchacho mientras se sobaba la cabeza.

-¡Pues no es para bromear, no tienes idea de los problemas que hemos tenido…!- Le retó mordazmente. El chico pareció algo preocupado, así que sin burla le soltó:

-La esfera me la dio una anciana… en la capital cuando fuimos con hiel y Kuwabara, a investigar lo del templo.

-¿Una anciana?-Murmuró Genkai.

-¡Si! tan anciana que hasta parecía mas vieja que tú!-

Se oyó nuevamente el sonido del puño de Genkai.

-Que aspecto tenia…?-

-¡Pues… como voy yo a recordarlo, ya pasaron como cuatro días!-

A Genkai le salio una vena en la frente, su alumno estaba siendo muy poco cooperativo.

-¡Escúchame bien inútil!-Le grito la maestra del Reikou Hado Ken.-Parte de las cosas raras que están sucediendo ahora, son culpa tuya por traer esa esfera al templo y tratarla como un simple juguete, tu viste lo que sucedió con Keiko, pues pudo haber sido peor!

Yusuke quedo como espantado ante tal acusación. El muchacho bajo la mirada por unos segundos y pasó a contarle todo lo que recordaba a su sensei.

Ieran se encontró con Tenshi camino hacia el dojo.

-¿que haces aquí?- Ieran mostró una atractiva y bonita sonrisa carmín.

Tenshi no cambió su expresión desagradable.

-Debo hablar con Oima.-

-Pues vamos hacia el mismo lugar-Dijo sonriente la sacerdotisa.

Ambos continuaron en un incomodo silencio. Al llegar al dojo, ambos entraron para conversar con Oima.

-Pues ya¿que a pasado?-Preguntó tranquilamente Ieran.

Como por segunda o tercera vez Oima contó lo sucedido en el templo de la sacerdotisa.

-¿¡Como!?-El rostro de Ieran mostraba cierto enfado.-Por que no me lo enseñaron antes a mí, sabes que estudie por muchos años con el maestro Akuma, sensei de las armas oscuras, tengo mucha experiencia.

-Lo siento mucho Ieran, pero es mas seguro que la daga se encuentre con Koenma-sama en el reikai.-

Ieran ablandó la expresión de su rostro.

-Lo entiendo, discúlpeme.

Oima asintió.

Sin embargo Tenshi tenia una rara expresión en el rostro, se levantó hizo una pequeña reverencia y se retiró. Ambas mujeres se miraron extrañadas.

-Yo también me retiro, Oima-san.-Se despidió Ieran rápidamente saliendo del dojo.

Botan, comenzó a sentir como la sensación de frió de su cuerpo iba desapareciendo poco a poco. Poco a poco dejaba de ser parte del mundo de los vivos y volvía a ser un simple espíritu errante. Extrañaba el no poder sentir, ya fuera el calor como el frió. Ya que aunque sintiera frió, podía asegurar que existía. Así no tenia la seguridad de nada, no sentía absolutamente nada

Cuando ella bajaba al Makai o al Ningenkai, el Reikai le daba algo así como un cuerpo mortal, pero un cuerpo que no le pertenecía, un cuerpo que cuando volvía a Reikai debía devolver, por crudo que sonara eso.

Pero ella todavía tenía una opción…

Como una ráfaga sintió que algo pasaba por su lado, de repente varias ráfagas rojas y negras pasaron por su lado haciéndola casi perder el equilibrio. Cuando volvió a sentarse correctamente sobre su remo, ante su espanto se vio rodeada por unas criaturas extravagantes, majestuosas y a la vez aterradoras. Frente a sus ojos se contorneaban voluptuosamente, un grupo de "Akai hane no musha's"

Al principio la impresión fue fuerte, había escuchado la historia de aquellos espíritus y como habían atacado en el templo de la miko Akiko; mas luego la brujita intento mantener su mente fría, como lo haría Kurama.

Actualmente ella ya no tenía un cuerpo material, por lo que aquellas cinturas no podría hacerle daño, solo debía proteger la daga y llegar al portal que comunicaba con el Reikai, allí, las criaturas ya no podrían pasar.

Velozmente Botan siguió su cruzó, despistando por un segundo a las serpientes por el rápido movimiento… pero solo por un segundo. Al instante Botan comenzó a sentir como le seguían, de repente dos de ellas se le pusieron por delante, pero la peliazul las evito pasándoles por debajo.

Comenzó a sentir miedo, aquellas criaturas comenzaban a emitir una clase de sonidos extraños, como alaridos y como lamentos a la vez. Una extraña sensación comenzó a dominarla se sentía pesada, débil, aquello debía ser por aquellos extraños sonidos, la cansaban.

Diviso a lo lejos una luz azulada, lo reconoció era… el portal…

-Arrghhh!!!-Botan convulsionó penas pudiendo sostenerse para no caer.

Aquello fue como un relampagante pero a la vez fulgurante dolor que le invadió toda su existencia.

Algunas lágrimas asomaron el rostro de la brujita, "Pero yo no tengo un cuerpo… ¿como?… ¿como puedo?… sentir dolor."

Rápidamente le vino un pensamiento, ella no tenia cuerpo, pero ella era un alma, y lo que las Akai hane no musha manipulaban… eran las almas. Se lleno de estupor, estaba mas expuesta de lo que pensaba. Aquellas criaturas podían prácticamente…

Hacerla desaparecer.

La velocidad aumento aunque el dolor también era más fuerte, de repente un repentino has de luz la cegó, el dolor aumento. ¿Acaso ya estaba desapareciendo¿Acaso estaban desintegrando su alma? Lo único propio que le quedaba. Koenma se lo había dicho la vez que acepto ser guía.

"En adelante lo único que te pertenecerá será tu propia alma"

El dolor comenzó a concentrarse en un punto, en su espalda.

-¡¡No te escaparas, perra!!-

-¡¡No la dejen escapar!!!-

-¡¡Es una hereje!!-

Las voces de gente enfadada se acopiaban en su mente, gritos, blasfemia, error.

¿Qué era todo aquello?

¿Acaso pensaba que ya lo había olvidado?, Koenma dijo que no recordaría nada, que solo su alma le pertenecía, no su cuerpo, no sus recuerdos, no su sufrimiento.

Al instante sintió como el agudo grito de aquellas criaturas, mientras la luz disminuía, sus ojos comenzaron a abrirse, el dolor disminuía, las voces habían quedado nuevamente enteradas, bajo el olvido.

Divisó una silueta, casi al instante toda la luz desapareció, envueltos en hermosas capas, parecían volar en el cielo, no se le podía ver siquiera su rostro, sus manos envueltas en guantes blancos, sus vestiduras blancas únicamente con algún detalle en azul.

Pero lo que más llamo la atención fueron las impolutas alas blancas o grisáceas, que se extendían dos o tres metro a cada lado de aquellas criaturas.

Eran tres.

Una de ellas le extendió la mano en auxilio, Botan no pudo mas que dejarse llevar se sentía sumamente débil. Sintió como el peso que hacia la daga, desaparecía, levanto los ojos y vio como una de esas criaturas tenia en sus manos la daga.

-No… yo… yo debo…entregarla…-murmuró débilmente.

"Ya se ha comprobado, seres inferiores no pueden poseer uno de los elementos mas preciados, por esto volverá a sus guardianes, hasta que llegue la hora del Okaru no sekai (Fin del mundo)"

Abrió los ojos sobresaltada, sus ojos castaños se movieron rápidamente par ubicarse en la habitación, sintió a Puu refregándose y murmurar confundido.

Se enderezo, y colocó una mano sobre sus labios, confundida y preocupada.

-Botan-chan-Murmuró débilmente.

-¿Botan¿Qué sucede con Botan?-La voz de la anciana Genkai sobresaltó a Keiko.

-Ma… ¿maestra Genkai?-Keiko miró a la anciana como quien encuentra consuelo.-Maestra, Botan, algo le sucedió a Botan. ¡Esta en peligro!

-Tranquilízate Keiko, Botan no esta en peligro, ahora mismo debe estar con Koenma en el Reikai…-

-Pero no, yo lo vi… yo… yo lo soñé, ella…la atacaban y… había un ángel, y se llevaba algo… decía cosas tan extrañas… maestra de veras algo…Botan…-

-Ya tranquilízate niña, solo estabas soñando, te subió un poco la fiebre hace un rato, pero ya ha vuelto a bajar, ya esta todo bien.. Creo que dormir tanto tiempo no causa buenos efectos.-Genkai colocó una mano en la frente de Keiko mientras la empujaba hacia a tras poniendo una mano en su hombro.

-Pero… maestra Genkai…-

-Ya basta de peros.-Dijo cortante Genkai.-Mandare que te traigan algo para comer a fin de cuentas, desde ayer por la noche no comes nada y ya esta anocheciendo.-

Keiko quedó unos minutos en silencio, recordando el extraño sueño. De veras que había sido extraño. Pero solo había sido un sueño, eso era muy normal cuando la gente tenia fiebre, ella lo había estudiado, tenia que dejar los pensamientos irracionales de lado. Todo siempre tiene una respuesta científica. ¿Pero como lograr eso cuando se encontraba en un mundo llenos de monstruos donde podía ver magia y cosas sobrenaturales al voltear cada esquina?

Suspiró.

Ya, lo olvidaría.

-Espere, maestra. Me gustaría levantarme un poco. Iré yo misma, así al menos cenare con la muchachas.-

-Eso no me parece muy buen idea…-

-No va a suceder nada, ya me encuentro mejor prácticamente he estado acostada 20 horas seguidas, si no me estiro un poco voy a desesperarme.

Genkai, la miró y suspiró.

-Eh!, Yukina!-Shizuru sintió, la alegre voz, llena de felicidad, de su hermano cuando corría en dirección de la brujita de las nieves.

En ese momento se encontraban, Aki, Natsu, Fuyu (A la que agradecía por no dejarla sola con las otras dos locas de sus hermanas) Yukina, Hoshi y Hana. El pelinaranja, llegó muy agitado por la carrera, tomo aire y prácticamente le coloco delante a la albina, una bonita, pero a su vez extraña flor.

-Ah! Muchas gracias Kazuma!-Dijo la chica de cabellos verdes, mientras tomaba la bonita flor entre sus manos.-Quédate a comer con nosotras ¿Si?

Kuwabara miró a todo el sequito que tenia Yukina detrás. Le salio una gota en la frente.

-No, esta bien, Yukina-chan, voy a cenar con Urameshi y los chicos.-

-Oh! Es una lastima.-

Kuwabara se derritió ante el pequeño desconsuelo que presento la muchacha.

-Pero no te preocupes, si quieres mañana comemos juntos!-Anunció Kuwabara.

-¡Un viaje! Vallamos al lago Kazuma-kun.-Pidió con ojos suplicantes la niña.

Kuwabara miró sorprendido a Yukina.

-C-claro, al lago.-

-Bien, cita arreglada, ahora VETE Kazuma.-Dijo Shizuru con "amor" a su hermano.

-Si-

Kuwabara caminó hacia los muchachos, realmente iba a tener una Cita con Yukina. Esa era la única idea abarcaba ahora su cabeza. Se acercó a paso lento hacia los seis muchachos, pero la deplorable imagen que estaba viendo le hizo salir muchísimas gotitas de sudor, aquello daba lastima.

Cuatro muchachos, bueno, tres muchachos y uno no tan muchacho, cada uno con su respectivo cuenco de comida, que aun no habían tocado.

Hien, Isamu, Ikazuchi y Kawa, entonaban de mala forma, por no decir que prácticamente estaban diciendo monosílabos, un majadero cántico, mientras cada uno sostenía una jarra de sake.

-"El que… Hip!... bebe se… e-emborracha…

El… que… se emborracha… Hip! Hip!... duerme

El que duerme… no peca…

El que no…Hip!... peca… Hip! va…a…a… al cielo

Y ya que Hip!... al cielo vamos… ¡BEBAMOS!"-Y al decir la ultima frase se tomaban otro trago como brindando.

-¿Y a estos, idiotas que le sucede?-Preguntó el pelinaranja, sentándose entre Shila y Yusuke.

-Ikazuchi, compró sake de un dinero que saco de una apuesta con Kawa.-Le dijo Shila aburrido.-Y ahora Kawa les apostó, a que no podían beber sake con el estomago vació sin terminar ebrios…-Terminó.

-Pues parece que perdieron la apuesta…-Murmuró Kuwabara.

-Eso esta claro, pero al paso que vamos no creo que mañana ninguno de los cuatro recuerde ni la apuesta y no lo que hicieron un mes atrás.-


A Kuwabara le salió una gotita en la frente, pero enseguida se olvido de todo pensando en su hermosa Yukina. Vio como Shila robaba el plato de Hien, y se ponía a comerlo. Miró a Urameshi, de forma que el también tomara una de las cenas que sus "amigos" no "querían" comer. Pero Cuando vio a Urameshi algo le preocupo, el muchacho parecía con la vista perdida¡Y NO HABIA PROBADO BOCADO¡Debía estar muy enfermo!

-Eh Urameshi ¿Te sucede algo?-Preguntó Kazuma

-…-

-Urameshi, te estoy hablando!-

-…-

-Grr… ¡¡¡URAMESHI!!!-Gritó Kuwabara en el oído del morocho.

-Kuwabara aho!-Grito Urameshi.-Que no viste que estaba pensando!!-

-…-Se escuchan a los grillos.-…-Pasa una mosca.-…-

-Ya¡pero tendrías que haber contestado!-Maldijo el pelinaranja.-Oye ¿te vas a comer tu comida?-

-No, cómetela…-

Kuwabar sintió un sudor frió.

-Ya decidido, voy a llamar a Kurama.-

Shila se mataba de la risa.

-¡Baka¡¡No estoy enfermo!!-Le gritó el morocho.

Kuwbara se sentó con un signo de interrogación en la cara.

-Pero… ¿Entonces que te pasa?-

-Winzi…hip!...hip! Winzi araña, tejió su… hip! telaraña…hip! … vino la lluvia…y… y se la llevo hip! hip!… después el sol salio hip!… después el sol salio hip!… Ah…hip! hip¿Como era que hip!... seguía Ikazuchi hip!?-

A Kazuma, Yusuke y Shila le salió una gotita en la nuca.

-Y…hip! todo lo seco hip! hip!-Cantaron a coro Isamu y Hien

A los muchachos la gotita se les convirtió en Gotanic. .

-Solo ignórenlos…-Sugirió Shila.

-Eso ya lo sabemos…-Murmuraron Yusuke y Kazuma.

-Pero ya respondedme Urameshi¿acaso peleaste con Minako-san?-

-No, te equivocas.-Contestó Shila por Yusuke.-Lo que sucede, es que esta en un conflicto amoroso.-

-Ah!!-Capto Kuwabara.-Es cierto Keiko-chan ya no es tan niña ¿verdad Yusuke?-Comentó Kazuma con un tono morboso.

-Ya, cállate. Ella no tiene nada que ver. ¡Y tu deja de decir tus idioteces!-Le gritó a Shila.

-Ya… no es mi culpa, que se te halla dado por enamorarte de nuevo de la chica esa.-Murmuró Shila.

-Ya te he dicho que eso no es cierto!-Gritó Yusuke pero se detuvo antes de golpear al demoño, por unas voces.

-Ah Keiko-chan! Deberías estar en cama¿Que es lo que te sucede?-Esa era la voz de Natsu.

-Si, Keiko, no deberías levantarte.

-Ya dejadla, ah estado como veinte horas acostada yo ya estaría harta.-Por supuesto, Aki, y sus grandiosos comentarios.

-Ya no se preocupen, me siento bien en serio, solo quise salir un rato de esa habitación, ya estaba harta.-Comentó la castaña.

Yusuke, la miró sentarse con delicadeza junto a las demás chicas, mientras conversaban amenamente. Tenía el cabello suelto y le caía por debajo de los hombros en la espalada, llevaba una Yukata muy simple pero colorida, atada con un obi común. Y sin embargo así se veía preciosa.

-Ya Urameshi, termina con Minako o déjame a mi esa preciosura, prácticamente, te le tiras arriba.-Le murmuró Shila por sobre el hombro.

-¿Pero no andabas tu detrás de Minako?-Le preguntó curioso Kuwabara.

-Ya pues, tengo que hacer que este inútil deje de darle vueltas a Mina-chan-Dijo el sempai desinteresadamente.

-Ya, por eso provocas a Urameshi!-Captó Kuwabara.

Shila asintió como si fuera algo obvio

-Oigan… todavía estoy escuchando.- dijo Urameshi de mala cara.

-He Keiko¿Acaso sabes con quien vas a ir a Tanabata?-Pregunto Hana con una alegre sonrisa.

Keiko miro extrañada a la joven.

-No… no sabía que se festejaría.

-Pues si. En realidad es la primera vez en cinco años que lo festejan.-Respondió dulcemente Yukina.

-No lo sabia.-Murmuró Keiko.

-Ni nosotras.-Dijeron las hermanas menores Sakamoto.

-Pues tienen que ir aprontándose…-

-Pero… si no me equivoco, seria… en veinticinco días.-Dijo Shizuru murmurando.-¿Por que tanto apuro?

-Vamos, Shizuru-san, para ese día una tiene que estar producida, hablamos de kimono, maquillaje, peinado, el obi, son muchas cosas, pero la mas difícil es lograr, que la persona que quieres te invite, ya que hay veces que son muy densos los hombres!-Comentó Hana.

-¿Tu ya sabes con quien iras Hana-san?-Preguntó Aki ilusionada.

-Claro, yo iré con Tenshi!-Dijo orgullosa.

-¿Acaso el te lo pidió?-Preguntó Natsu curiosa.

-Tenshin es un problema, y para los problemas se toman medidas drásticas.-Sentenció Hana

-¿Que¿Lo chantajeaste¿o lo obligaste?… ¿¡o acaso lo amenazaste!?-Preguntó Aki emocionada.

-Pues no, solo se lo pedí.-

A todas le salio una gotita en la nuca.

-¡Genial!-Dijo Aki.

-Oye… ¿pero no tendría que ser el que te lo pidiera?-Preguntó una voz dulce detrás de la chica.

-Ohayo yaa(hola!!) Shan!-Saludo Hoshi con una sonrisa.

A la muchacha ya la habían visto otra vez en día de la reunión de los sempai's. Era la chica de MUY buena forma, que vestía ropas ajustadas y una cinta roja atravesándole la frente, el pelo de color marrón estaba atado en ese momento en una cola baja.

-Ohayo, pues contéstame.-Exigió Shan mirando a Hana.

-Bueno, eso es cierto, pero por lo menos ya tengo una pareja definida, a fin de cuentas¿cuantas de ustedes ya tiene con quien irán?-Le contestó Hana.

-Pues a mi Souhi, me lo pidió hace unos días!-Dijo la joven señalando con un pulgar hacia su espalda.

Recién entonces se percataron de que un muchacho detrás de la joven, sostenía dos cuencos de comida. Souhi, era de esa clase de chicos que cuando los miras, sientes que encontraste a tu mejor amigo. El muchacho tenía un rostro muy dulce, y demostraba ser muy sencillo y tranquilo al contrario que su "novia".

-¿Eh?-Souhi miraba a la joven con ojos de duda.-Yo no te lo pedí...Tu…

-Bueno, bueno, se que tu lo insinuaste y yo capte el mensaje.-Se justificó la joven.

-No… si en realidad fuiste tu la que lo propuso.

-Bien, pero fue mutuo acuerdo!-Dijo la joven ya fastidiada

-¿Así que el te lo pidió?-Hana le miraba con ojos raros.

-Ya bien no importa, quedémonos aquí, Sou-chan.-Pidió la chica de ojos azules.

-Ya bien.-Dijo el joven mientras suspiraba y se sentaba.-

-¿Y ustedes con quien irán?-Preguntó Shan.

Nadie dijo nada.

-¿Tu Hoshi?-Pregunto nuevamente.

-Pues… en realidad…-Hana no la dejo continuar.

-Ella ira con Hiei.

-¿¡Que!?-

-¿¡Con Hiei!?

-¿¡Con el murciélago!?-

-¿Con hiel-san?...-Yukina fue la única que miro con felicidad a Hoshi, y no con cara rara.

Hoshi se alarmó.

-No…n-no es así Yukina-san, en realidad, el y yo… no..-

-¡Arigatai! (Grandioso)-Dijo finalmente la Brujita.-El es alguien muy callado es bueno que se relacione con otros del grupo.

A Hoshi se le callo la mandíbula al piso.

-Yo creo que voy a ir con Kazuma, el me dijo hace unos días que le gustaría.-Dijo inocentemente la albina tratando de sumarse a la conversación.-

Hoshi se quedó pensando unos segundos.

Si…Yukina y Kazuma…y no le importaba…. Entonces…

Surgió una sonrisa en el rostro de Hoshi.

-¡Es no correspondido!

Todos se pararon ante el grito de la rubia.

-¿Que es lo no correspondido?

Hoshi se cubrió el rostro que se avía vuelto sumamente rojo.

-Na-nada, nadita.-Pero la sonrisa no desaparecía.

-¿Han descubierto algo?-Aquel hombre miraba a una de las Akai Hane no Musha.

La serpiente lanzó un gemido que retumbo en toda la estancia.

-¿Así que se apoderaron de la Jigoku no Kyoto?-El Hombre miró aun con el rostro tranquilo. La serpiente soltó otro grito.

-Bien, entiendo.-Se levantó de la silla en la que estaba sentado y comenzó a dar vueltas por el lugar.-Parece, que ya todos los involucrados se están movilizando, así que tendremos que ser mas rápidos. Dile a tu amo que yo generare la distracción, pero que el debe ocuparse de lo demás. Lo dejo en sus manos. Dile que use todos sus poderes, si es una chiquilla quien tiene la profecía, le será aun más fácil, no me importa si destruyen totalmente su alma, pero es esa la llave y tienen que conseguirla a todo costo.

La serpiente soltó otro chillido.

-Por otro lado, dile que haremos todo lo posible por descubrir a la nueva ofrenda, ya que hay que matarla antes de que la usen para cerrar nuevamente el portal. Dile que procure no matar a la chiquilla hasta que le de toda la información necesaria. Ahora vete.-Sentenció el hombre.

-¿Que te parece¿Crees que volvamos pronto?-Keiko estaba sentada junto a Shizuru, ambas llevaban Yukatas blancas y tenían el cabello húmedo ya que acababan de darse un baño.

Se encontraban sentadas en uno de los engawa de la mansión, el calor húmedo del verano solía ser agobiante, pero ya en la noche con aquella brisa fresca, era muy agradable.

-¿Crees… que sea pronto?-Keiko volvió a repetir la cuestión ante el silencio de la joven mayor

Shizuru permaneció unos momentos en silencio y luego respondió casi en un susurro.

-No lo se, pero espero que sea lo mas pronto posible, no soporto estar aquí.-

Keiko la miro extrañada.

-En realidad.-Comenzó la menor.-no es que me disguste el lugar… solo que me siento incomodad… cero que estoy fuera de lugar, primero el echo de que yo no tengo nada que ver lo que sucede, aquí soy una simple humana, no tengo poderes ni nada que se permita ayudarles. Después…-

-Esta Urameshi.-Terminó la mayor.

-Pues… siento que estoy interfiriendo en algo, creo que le causo muchos problemas.-Dijo Keiko con la mirada baja.

-En todo caso, es el quien se lo buscó.-

Keiko miró a Shizuru con tristeza, eso podía ser cierto, pero también en parte ella era quien tenia la culpa, no fue lo suficiente…confiable ante el joven Urameshi como para que el confiara en ella, algo debió haber echo mal mientas estuvo en el mundo humano.

Miró hacia el cielo se veía tan bien en aquel lugar, normalmente en la ciudad de Tokio eran tantas las luces que opacaba la belleza del cielo, allí parecía encantarla, podría quedarse horas allí, mirándolo.

Miro a su alrededor y pensó en mil y una cosas, triviales la mayoría, pero ya no sabia en que ocupar su mente. Aquél silencio y aquella tranquilidad, la hacían sentir sumamente triste, como si algo faltara.

Él. Ël siempre le faltaba.

Pero aunque estuviera tan cerca de él, aun se sentía vacía, a fin de cuentas él no se encontraba realmente con ella, no como ella quería.

- ¿Mou, oyasumi kai? (¿Quieres irte a dormir?).-Dijo Shizuru levantándose.

-Me quedare un rato más.-

-¿Estas segura?-

-Hai.-

-Creo que seria mejor que ya te acostaras, fue un día pesado.-Dijo Shizuru, mirándola de reojo.

-Solo será un rato nada más.-Insistió Keiko.

Shizuru se encogió de hombros.

-Como quieras.-Kuwabara se encaminó hacia su habitación pero miró una última vez para asegurarse de que la muchacha se encontraba bien.

-Oyasumi.(Buenas noches)-Keiko despidió a la mayor con una sonrisilla, mas cuando se retiro la otra, la sonrisa desapareció como un relámpago.

Keiko se levantó del lugar y comenzó a caminar hacia el lado contrario donde Shizuru se había dirigido. La base era como un cementerio por las noches, hasta los mas mínimos ruidos podían oírse en aquel silencio sepulcral. Caminó unos minutos asta que sintió voces de personas, de dos personas, de dos chicos…

De Urameshi y de Shila.

-¡ Chikuso!(Maldición) ¡por que no pudimos dejarlos allí!-Se quejaba Urameshi.

-Vamos¿que acaso eran muy pesados para ti?-La voz burlona era la de Shila.

-Claro, para ti era muy fácil por que solo llevabas a Kawa, yo tuve que arrastrar a los otros tres.

-Si, pero los otros tres estaban dormidos, llevar a Kawa era una lucha, el idiota creía que quería secuestrarlo y prácticamente me da una paliza.-

-Pues yo lo hubiera arreglado con un buen golpe.-

-Si pero…-Ambos detuvieron su discusión, cuando quedaron enfrente de Keiko, la muchacha sonrió nerviosamente.

-Hey!! Pero que hermosa sorpresa la que nos has dado. ¿Acaso estabas buscándome¿No podías dormir?-Shila hablaba ladinamente.

Se le había ocurrido un plan. Keiko le miro seriamente, parecía otro del montón de inútiles que normalmente le molestaba en la universidad.

-Solo caminaba… nada más.-Contestó secamente la muchacha.

-Oh ya veo… pero me has caído como anillo al dedo, sabes… estaba pensando en ti hace unos momentos…-

"Mentiroso" pensó Yukimura, recordando la conversación que tenían antes de que se encontraran. Shila miró a Yusuke de reojo, el muchacho estaba mirándole con el seño fruncido.

-En realidad…-Siguió melosamente el casanova.- Estado pensando en ti los últimos días, incluso desde el momento en que te vi en el campo de batalla…-Shila le tomo de las manos a Keiko.

La muchacha se soltó con brusquedad.

-¿A si? Pues que bien…-Keiko entrecerró los ojos, el muchacho era muy simpático para ella pero cuando se ponía así de pesado era igual a la barrada de idiotas que la molestaban en la secundaria.

Giró el rostro hacia un costado y se cruzó de brazos. Pensó en tirarle un rebote de los buenos, que había aprendido con los años, pero algo le llamó la atención, Yusuke seguía con interés la conversación. Tal vez probar un poco la paciencia del morocho resultaría algo divertido…

-Entonces eh estado pensando que tal vez… mi bara shiroi (Rosa blanca)…-

Urameshi levanto un ceja "¿MI rosa blanca?" Pensó el morocho con sarcasmo y enfado.

-Quisieras a acompañarme al festival de Tanabata.-Shila se acercó a Keiko tanto que casi la arrinconaba contra la pared.

-JA¿Y tu pensando que ella va a aceptar salir con un idiota como tu?-Yusuke había saltado en uno de sus clásicos ataques de celos.

-¿Por qué? Si soy yo la persona perfecta para acompañarla al festival. ¿Verdad que si Kei?-Shila guiñó un ojo a la castaña.

-¿Kei?-Urameshi no pudo evitar sacar aquella expresión con sarcasmo.

-Pues…-Keiko se sentía confundida, parecía que Urameshi estaba celoso, pero… no podía decirle a Shila que quería salir con el, no podía jugar así con el muchacho.

-Watashi (yo femenino)…-Keiko dudó en las palabras.

-Ya esto igual no me importa, hagan lo que quieran.

Yusuke se fue dando grandes zancadas a causa del enfado.

-No, pero…!-Keiko fue a decir algo pero Shila le puso una mano en la boca.

Keiko intento soltarse hasta que le mordió la mano al joven.

-Yaa!!-Dijo Shila soplándose en la herida.-De veras eres un peligro. Urameshi no estaba de todo en lo falso… pero, esta claro que entre animales se llevan.

-¡¡¡¡Que quieres decir con eso!!!!-

-Ya, que yo no quiero decir nada, si tu te sientes identificada es cosa tulla.-

-¡¿Nani?! ("Qué" sorpresivo)-Aquel muchacho le superaba.

Iba a mandarlo en un viaje Express cuando el la detuvo.

-Ya tranquilízate un rato, tengo un trato que ofrecerte.-Dijo el joven con un aire misterioso.-Pero primero que nada que te quede claro que no tengo ningún interés en una niña como tu.-

-¿Eh¿Niña?-A Keiko cada vez la confundía más aquel muchacho.

-Mira nosotros dos estamos en la misma situación…

-¿En la misma situación?-Keiko le miró extrañada.

-Hay!! No puedo creer que seas tan densa.-Shila suspiró.

-¿¡¡¡Como que densa!!!?-Keiko liberaba fuego por los ojos.

-Ya que a ti te gusta Urameshi, y yo AMO a Mina-chan.-Dijo poniendo énfasis en el AMO.

A Keiko le salieron gotitas de sudor por todo el cuerpo.

Eso había sido muy directo.

-N-no… de donde sacaste tu… que a mi…. A mi, me gustara Yusuke!-Dijo la joven con un tic en el ojo.

Shila le miro con un rostro de "Es demasiado obvio".

-¿Tanto se nota?-Preguntó jugando nerviosamente con los dedos.

El peliazul suspiró.

-Escucha, la cosa es así, si al menos finges que te gusto, haremos que Urameshi estalle en celos, dejara a Minako, tu te quedaras con el idiota y yo podré consolar a Mina-chan, luego ella se enamorara de mi y todos seremos felices y comeremos perdices ¿OK?-

-No, no es tan censillo-Protestó Keiko.

-No, pero en resumen...-

-De cualquier manera estaría mal interceder entre una pareja…-Dijo Keiko

-Pero, Keiko, cariño!-Dijo sarcásticamente.-Eso no es una pareja, es… es… un par de idiotas enfrascados en un cuento de hadas.

-Pero…-

-Ya deja de dudar, dime estas enamorada de Urameshi?-

-… bueno…-

-NO, no me vengas con tus vacilaciones ¿le quieres o no?-

-¡SI¡¡¡Le quiero mucho!!!-

-Muy bien, ya dimos el primer paso, el segundo es simple, "En el amor y la guerra todo se vale" Y aquí estamos en un guerra de amor, si ellos ganan nosotros perdemos, pero si nosotros ganamos ellos también ganan.-

Keiko puso una extraña sonrisilla ante el razonamiento del chico.

-¿Ahora entiendes?-

Keiko pensó un momento, no seria nada malo, que Yusuke recibiera un poco de su propia medicina.

-Esta bien.-

Shila sonrió.

-Así me gusta, ¡¡¡¡no habrá forma de detenernos!!!!

Hoshi sonrió, tomo aire y se acerco al árbol donde descansaba el koorime.

-Eh Hiei-san!!!-El youkai abrió un poco los ojos y la miro de reojo.-¡¡Tenemos que terminar las clases¡¡Sino Oima-san nos retara!!!

-Te retara, querrás decir.-Murmuró el Youkai.

-¡¡Hai¡¡¡Por favor necesito terminarlas!!!-Volvió a insistir la rubia.

Hiei miró a la muchacha, tenía un rostro bonito, un rostro de niña, pero bonito. Aquello le hizo recordar las palabras que había escuchado salir de sus labios mientras dormía. Aquella confesión le había dejado por alguna razón inquieto. Mas allá de lo que el pensara, la confesión de la chica había sido… bastante sincera, y a su vez muy profunda. Pero un demoño como el… no podía permitirse un sentimiento así, era cierto que había comenzado a definir algún tipo de cariño hacia Yukina, hacia su hermana, también sentía una confianza especial hacia Youko, pero solo era confianza. Realmente aquello no le sentía bien, de ser un demoño impávido y despiadado, el siempre estaba solo, no necesitaba de nadie más, pero desde que había comenzado a cumplir aquella sentencia que le había impuesto el Reikai, desde que había comenzado a relacionarse con el Urameshi-gumi (El grupo de Urameshi), había comenzado a dejar atrás todos sus principios de asesino.

Desde que la había conocido a ella había comenzado a ablandarse, ella le hacia ser demasiado sincero.

Hoshi se sentó en las raíces del árbol donde estaba Hiei.

-Gomen. (Perdóname)-La voz de Hoshi era apenas perceptible.-Siento haberlo metido en este problema.

Hiei se sorprendió ante el comentario. Una disculpa era lo que menos esperaba escuchar de los labios de la joven.

-Siento si hice algo que lo molestara. Lo que sucede es que soy muy atolondrada, y hay veces que no mido lo que digo o lo que hago.-Su voz se fue apagando.

-Bien, vamos a seguir con la clase del otro día.-

Hoshi levantó la vista sorprendida el muchacho con su descomunal velocidad ya estaba frente a ella.

Hoshi sonrió.

El koorime de fuego cerró los ojos y se encamino al dojo, sintió los pasos de la joven detrás de él.

Bien, ya tendría tiempo para pensar luego.


TERMINADO EL VIERNES 3 DE JUNIO A LAS 16:03

Fin de la reedición: jueves, 22 de noviembre de 2007 a las 4:43:39 A.M


Notas de una autora descansada: me he vuelto de mis vacaciones, así que ya saben por que no les publique antes. Pero seguimos en marcha. No he tenido tiempo de responder a reviews pero ya me pondré al día. De momento le agradesco a todos los que siguen leyendo.

"We're still different people,
But we're not alone,
Sayonara bye bye,
Please take care of yourself…"

Keiko Urameshi

(Kei-chan para los amigos)