Disclaimer: No tengo que repetirlo, verdad? Saben que gundam no me pertenece…T.T
Muchas gracias por sus reviews, no pude contestarlos ahora pero en serio los agradesco, muchas gracias!
Gracias por sus reviews n.n
----Memoria---
Capitulo 5: "amigos al rescate"
- así que eso es lo que te tiene así- aseguró
- si, no me gusta ver a Quatre tan preocupado, se tomó muy personal lo de ese tal Duo y se la pasa pensando en la manera de ayudarlo- dijo Trowa
- no es que no me interese lo que le suceda a Heero, es mi amigo y me gustaría ayudarlo, pero…- calló y miró al que estaba sentado enfrente de él
- te preocupa más Quatre- completó el chino
- si…-
- entonces…porque no piensas en una manera de solucionar todo, así todos dejarían de sufrir, si quieres yo te ayudo- el otro lo miró arqueando una ceja extrañado
- y desde cuando acá tú tan amable y de tan buen humor?- Wufei sonrió levemente mientras cerraba los ojos
- yo siempre he sido amable y de buen humor-
- aja……entonces no tendrá nada que ver con…no sé, cierta chica que conociste hace poco…- el ojinegro abrió los ojos
- como se llamaba… Hilde?- completó triunfal mientras el otro le mandaba una mirada asesina
- quieres que te ayude, o no?- Trowa se puso serio, aunque por dentro continuaba riéndose
- de acuerdo, tienes algo en mente?- Wufei asintió
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- conque Wufei…-
- si…- respondió en un suspiro su amiga, mientras recargaba la mejilla en su mano izquierda y sus ojos miraban con ensoñación a ningún punto fijo en especial.
Duo la miró, nunca había visto así de enamorada a su amiga y esperaba que su felicidad no se le acabara nunca, ella era como su hermana menor, la quería mucho.
- me vas a invitar a la boda, verdad?- la chica despertó al escuchar esa palabra y solo atinó a ver con expresión confundida a su amigo sonriente, mientras un pequeño rubor comenzaba a extenderse por sus mejillas.
- pero que cosas dices…si lo acabo de conocer- el sonrojo creció
- Duo!- el susodicho volteó el rostro
- que sucede Señor Samuels!- una cabeza se asomó por la puerta de la cocina, seguida de una mano que tenía el teléfono agarrado.
-para mi?- el señor asintió varias veces mientras mano y cabeza desaparecían de nuevo.
- ahorita vengo- le dijo a la peliazul
Entró extrañado, quien podría estarle llamando, de pronto la respuesta le llegó a la mente, así que se apresuró para contestar, el rechoncho señor le entregó el aparato y se marchó para que pudiera hablar con privacidad. Con mano un poco temblorosa acercó el auricular a su oído.
- S…Solo?- apretó con fuerza el teléfono
- si Duo soy yo…- parecía nervioso, Duo cerró los ojos, ordenando sus ideas
- tenemos que hablar- dijo con seguridad y calma
- hablar, no tengo tiempo para estupideces, cállate y escúchame!-
- no!- hubo un pequeño silencio, Duo estaba decidido y su hermano estaba un poco confundido con la actitud de este, nunca le había hablado de esa manera, siempre había sido muy sumiso con él.
- además ya se que quieres decirme, es sobre dinero y no te voy a dar nada hasta que no hablemos!- seguía sin escucharse respuesta al otro lado de la línea.
"él mató a la esposa de Heero, por su culpa está así, por su culpa no puedo estar con él, además… el otro día no me trató como si fuera su hermano"
- me escuchaste!-
- de acuerdo hermanito…de que diablos quieres hablar?- ahora estaba molesto
- no por teléfono, tenemos que vernos-
- da igual, donde y cuando?...-
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Era de noche, estaba a la salida de un bar, esperando a alguien, él debía llegar en cualquier momento, había estado esperando tanto tiempo y por fin lo encontró. De pronto lo vio, caminando en las sombras, no permitiéndole que le viera el rostro, inmediatamente sacó su pistola, la tomó con las dos manos y le apuntó al individuo que se ocultaba en la oscuridad de la noche.
- morirás por lo que hiciste…- dijo con rencor, a lo que el otro detuvo su caminar
- morirás por matarla…- cargó el arma
- yo mismo te mataré Solo Maxwell!-
El otro comenzó a reír cínicamente, cosa que hizo enojar más a Heero.
- cállate!...maldito asesino!- se fue acercando poco a poco a él
- muéstrate, cobarde! Quiero ver el rostro del asesino de mi esposa…-
- asesino?- preguntó el otro burlescamente
- es que todavía lo niegas Yuy? Eres un fracaso, eres patético…yo no maté a tu esposa – el moreno lo miró con expresión confusa
- de que hablas?...de que hablas!- gritó al no escuchar respuesta
- ella no está muerta- comenzó, disfrutando de la expresión desesperada en el rostro del otro.
- que?-
- es que no lo entiendes, nunca hubo un asesinato, nunca hubo un asalto, nunca existió nada de eso…y tú estúpido problema fue causado solo por un golpe que te diste contra la mesa de tu sala- comenzó a reír de nuevo
- mientes! Yo vi como la matabas, como destrozaste mi corazón al llevarte su vida!-
- ja! Eso es lo que tu mente creó, no fue nuestra culpa que seas un demente…por que no aceptas la verdad de una vez?-
- la verdad es que tú la mataste y arruinaste mi vida, no soy un idiota! No voy a caer en tu trampa!-
- Heero, Heero, Heero… - dijo mientras movía la cabeza en forma negativa al igual que su dedo índice.
- si no quieres recordarlo y aceptarlo, tendré que decírtelo yo…- dijo antes de hacer una pequeña pausa.
- ella te dejó… y se fue conmigo, yo no tuve nada que ver con eso… tú eres el único culpable, te dejó porque se cansó de ti, de tu frío carácter, tu indiferencia, de tu falta de sentimientos y comprensión, la aburriste…y yo, pues, en mí encontró todo lo que ella siempre estuvo buscando…- Heero negó desesperadamente con la cabeza
- no es cierto…no es cierto! Yo la amaba, la amaba! - gritó mientras dirigía una de sus manos a su cabeza que comenzaba a dolerte, negando con ella
- tal vez tu la amabas a ella, pero ella no a ti-
- no!-
- esa es la verdad, quieres que te recuerde la noche en la que se fue?...- Heero seguía negando con la cabeza
- no dices nada?...de acuerdo…esa noche fui con ella a tu departamento, me dijo que ya no quería seguir contigo, que ya no te quería, que ya no te soportaba… así que me pidió que la acompañara para irnos a vivir juntos, era tan hermosa…aún lo sigue siendo, sabes, la veo de vez en cuando, somos buenos amigos…no duró muchos años lo nuestro, pero ya me salí del tema…- metió las manos en su abrigo
- llegamos tarde, ya era más de media noche, antes de ir fuimos un rato a un bar, y cuando llegamos, ahí estabas, acostado en el sofá de la sala, dormido, esperándola…patético - miró a Heero
- comienzas a recordar?...yo me quedé afuera, en el coche, esperando que llegara, claro, después ella me contó lo que había sucedido, que despertaste, la miraste tomar algunas de sus cosas, con la mirada confundida y dos simples preguntas escapando de tu boca, que haces, que sucede, jaja, ni así comprendiste lo que pasaba…te encaró, te respondió…le rogaste, trataste de hablar con ella, le preguntaste un nombre, y ella te dijo el mío…quisiste detenerla y te tropezaste con la alfombra golpeándote en la cabeza con la mesa, no pensó que tu cabeza dura se dañara, así que no dio marcha atrás y se fue, nos fuimos…-
- no… no, no es cierto…- cayó de rodillas y todo quedó en silencio.
- Heero…- escuchó en un susurro, el arma se le cayó de la mano, rompiendo el silencio al golpear con el suelo.
Alzó el rostro y buscó a la persona que era dueña de la voz, miró a Maxwell, que tenía una mano extendida hacia una sombra, de donde salió una figura, que se acercó poco a poco, hasta tomar la mano que se le ofrecía y después de un momento de duda, continuó caminando hacia Heero.
- Heero…- repitió
- Je…Jennifer?- una lagrima se deslizó por su mejilla, mientras una mujer se le acercó lentamente, hasta quedar uno pocos pasos frente a él. Era delgada, de tez clara y su cabello corto y negro lo llevaba suelto, moviéndose al compás del viendo fresco de la noche, tenía unos profundos ojos negros y vestía con un sencillo vestido de tirantes, con un estampado de flores amarillas.
Ninguno habló, solo se quedaron observándose mutuamente, hasta que ella abrió la boca, tratando de encontrar las palabras adecuadas para decirle a Heero, que solo la miraba con desconcierto, al no encontrarlas la volvió a cerrar, esperando tal vez que fuera el castaño quien comenzara con las preguntas si a si lo quería, pero este no dijo nada, así que ella tuvo que hacerlo.
- lo siento Heero…- comenzó a decir
- debí de aclarar esto contigo desde hace mucho tiempo…yo- Heero apretó fuertemente los ojos, no podía ser verdad eso, no podía, porque, esa era la pregunta que rondaba por su mente.
- porque?- preguntó aún con los ojos cerrados, poniendo las dos manos en el suelo y ella lo miró con extrañeza, al no escuchar respuesta alguna de su parte, fue mas específico.
- porque me hacen esto…porque me haces esto?- buscó respuestas en ella, en su mirada
- no te hacemos nada Heero- dijo Solo
- tú te lo hiciste…tú tienes la culpa, no nosotros…- Jennifer solo bajó la cabeza con vergüenza
- no sabia que hacer Heero, yo solo quería irme, quería amor, calidez, comprensión, que estuvieras conmigo-
- mentías?- preguntó el moreno y por su mente pasaban imágenes con su esposa, en una de ellas, estaban abrazados, el sonreía con amor, estaba feliz, te amo Heero… le dijo mientras le daba un dulce beso.
Te amo Heero…
Te amo Heero…
- me mentías?...mentías al decir que me amabas? Fingías?... - sus ojos comenzaron a cristalizarse, aunque él no permitía que las lágrimas cayeran.
- no, claro que no, bueno, es que, yo… te quería, pero-
- porque?...esto no está pasando…esto no está pasando!- la mujer retrocedió
- vamonos Jen, dejémoslo solo…- ella asintió mientras le daba la espalda a Heero y se encontraba con Solo, quien la abrazó por la cintura y se fue alejando con ella a paso lento.
- no me dejes solo…no me dejes de nuevo… Jennifer!- gritó ya sin poder evitar que las lágrimas salieran de sus ojos.
- no quiero estar solo… no quiero…-
- no!- gritó incorporándose, respiraba agitadamente, sudaba y sentía sus mejillas húmedas, llenas de lágrimas. Las limpió con sus manos sin ningún cuidado, tratando de tranquilizarse.
- un sueño…- susurró, sobando su frente con la palma de su mano y volviendo a acomodarse en la cama, intentando dormir de nuevo, tranquilizando su respiración poco a poco.
- morirás Maxwell, morirás…- dijo antes de dormir de nuevo.
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Duo apagó el despertador mientras con ojos somnolientos se levantó, era mas tarde de lo que siempre se levantaba porque ese día trabajaba en el horario nocturno.
Se fue al baño para lavarse los dientes y la cara, luego desenredó su cabello y volvió a trenzarlo, bostezó mientras se vestía para salir, se puso un pantalón negro y una camiseta de manga larga del mismo color.
Tomó el teléfono
- hola!...si...todavía nos vamos a ver?...bien, entonces nos vemos, si ya la tengo…adiós…- colgó, tomó un papel con la dirección que estaba pegado en su refrigerador y salió de su casa.
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Wufei le dio su celular a Trowa, estaban en la entrada de la casa del chino, el castaño acababa de llegar.
- bien…llámale-
- porque no le llamas tu?-
-jamás lo creería, nunca lo he hecho-
- mmm…entonces dime de una vez para que quieres que nos veamos con él?- le preguntó mientras marcaba
- es todo lo contrario…-el otro no dijo nada mas, porque la voz de Heero se lo impidió.
- si? Quien es?- Trowa lo puso en manos libres.
- soy Trowa y…- miró al chino quien le mandó una mirada de reproche por dudar y quedarse callado.
- podríamos reunirnos?... ya sabes como es Quatre, se preocupa por ti y quiere saber como estás…- ( ¬.¬ claro, échale la culpa a Quatre…)
- tal vez otro día, ahora no puedo- Wufei movió los labios sin emitir sonido alguno, mientras Trowa leía en ellos: pregúntale si puede mas tarde… lo miró dudoso, pero lo hizo.
- no puedes un poco mas tarde?-
- no- respondió secamente
-tengo una cita…- y colgó
- una cita?- repitieron extrañados mirándose entre si
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La mansión era enorme, de color blanco, al igual que la reja, con hermosos y extensos jardines llenos de flores de diversas variedades y colores y con dulces fragancias.
Miró de nuevo el papel con la dirección, comprobando que no fuera la equivocada, aun con sus dudas, oprimió el botón del intercomunicador.
- hola?- llamó tímidamente
- si, que desea?- le respondió una voz del otro lado
- etto……Quatre vive aquí?-
- por supuesto que sí, quien lo busca?-
- soy Duo Maxwell-
- un momento- después de unos segundos de silencio, se escuchó el sonido de la reja mecánica abriéndose.
- pase por favor-
Entró con timidez, de cierta forma se sentía pequeño entre tanta elegancia, todavía no había llegado a la entrada cuando el chico rubio de tez blanca salió a recibirlo.
- Duo hola! Como estás?-
- hola Q-chan, que bueno verte de nuevo- le dijo sonriente mientras que él otro respondía de igual forma. Por alguna razón ya sentía que lo conocía de toda la vida, tan solo su presencia era tranquilizadora.
- vamos a la terraza, podremos platicar mas a gusto ahí- le dijo mientras se encaminaban.
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Se encontraban dos personas frente a una puerta de madera, una de ellas estaba agachada y la otra, de pie, con las manos en los bolsillos, observando a su amigo.
- hoy te falló lo casanova, no lo crees?- le dijo con una sonrisa sarcástica en el rostro
- por lo menos conseguí que me dijera en que habitación estaba- le respondió el chino desde abajo, muy interesado el tratar de abrir la puerta con dos alambres.
Dos muchachas morenas salieron del cuarto en donde se encontraban los dos jóvenes, los miraron extrañadas, deteniéndose para descubrir que era lo que hacían. El más alto sintió las miradas en su espalda y se volteó.
- es que es muy despistado y se le olvidaron las llaves adentro- dijo con calma, poniendo una de sus manos en el hombro de su amigo de ojos negros y con una expresión de resignación en el rostro.
- de que demonios estás hablando Bar…!- el chino giró la cabeza para descubrir a las muchachas que se alejaban mirándolo y tratando de ocultar risitas de burla.
- que sucede casanova? Porque te detienes?- un bufido le respondió, unos segundos después, se escuchó el ligero sonido del seguro de la puerta.
- lo ves? Te dije que podría abrirla- dijo con tono altivo mientras se levantaba y abría la puerta, haciendo un ademán para que su amigo entrara.
- y que se supone que estamos buscando?- preguntó prendiendo la luz y viendo a su alrededor.
- no puedo pensar en todo…-
- mfh, no se suponía que era tu idea?-
La habitación tenía una salita, el cuarto tenía una cama tamaño king size con dos muebles pequeños a los lados y un gran baño de mármol color crema.
En la mesa de la sala habían rollos para la cámara instantánea de Heero, un vaso y una botella con agua.
Wufei buscaba en los cajones del buró que se encontraba en el lado derecho, donde encontró un directorio turístico, el menú del restaurante y bolsas de lavandería. Trowa vio la laptop del castaño, la asentó en la mesa de la sala y la encendió, dando enseguida con el archivo "diario".
- no creo que sea muy correcto leer esto…- dijo en voz baja, mas para si mismo que para el que se encontraba a una poca distancia de él.
- vamos…no se molestará, solo leeremos un poco…- le dijo el chino, que al escucharlo, se acercó y se sentó a un lado del más alto, quien suspiró antes de hacerle caso a su amigo.
- que extraño, la fecha del día está atrasada…así no nos va a servir para nada…-
- oye, pero tal vez esto diga algo interesante- dijo, haciendo que el de ojos color esmeralda virara el rostro para poder verlo a los ojos. El chino tenía en la mano un pequeño casete.
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Bien, espero que les haya gustado, adivinen que?...faltan dos capítulos solamente para que termine el fic, o mi primer fic terminado siiiiii! están tan felices como yo?...no se les olvide dejarme muuuuchooooos reviews! n.n
Nos vemos!
