DISCLAIMER: Ni Lost, o sea, serie, trama, personajes, etc etc etc me perteneces

DISCLAIMER: Ni Lost, o sea, serie, trama, personajes, etc etc etc me perteneces. De nuevo me ha servido de inspiración para un fanfic. Sólo escribo para disfrutar y porque es bueno para la salud mental.

NOTA DE LA AUTORA. Rated M. Este relato no está autorizado a menores de edad (18 años o cualquiera que sea la edad indicada en el país de origen). Contendio sexual, adulto y situaciones y lenguaje extremos y vulgares. Puede herir la sensibilidad. UNIVERSO ALTERNATIVO dentro de la propia isla.

SAWYER II

- Sawyer!

- Hola Pecosa. Y tu novio?. Te ha dejado salir solita?

- Qué? No…Digo si…Digo….Ay no me líes. Yo hago lo que quiero vale. Oye….por qué no me presentas a tu amiguita.

- Oh si, claro!. Se llama Ana-Lucía y es policía.

- Y por eso te tiene atado por las esposas?

- Eso….eso es algo entre nosotros, pero si te apetece puedes apuntarte. Respondió Sawyer maliciosamente.

Como respuesta, Kate le dio una buena bofetada, aquella era la segunda en un solo día.

Ana-Lucía sujetaba el arma mientras Sawyer sonreía.

- Bueno, Lulú, cuando quieres empezar a jugar de verdad. Por qué yo ya estoy un poco incómodo en esta posición.

- Jugar de verdad?. Y qué te crees que estamos haciendo cowboy?

- Ya, pero yo prefiero que me sueltes las esposas.

- Vaya, yo que pensaba hacerte un strip tease.

- No hay nada que no haya visto antes mamacita.

- CÓMO?

- Pues…eso…que ya te…te he visto. No te enfades.

- Qué no me enfade? Has estado espiándome y pretendes que no me enfade. Eres un cochino Sawyer. Replicó Ana-Lucía antes de darle el tercer manotazo del día a Sawyer.

Después de frotarse la cara un buen rato, bajo la dura mirada de Ana-Lucía, Sawyer decidió contarle que él no fue el único espectador que tuvo.

- Muy bien, pues entonces voy a hablar con Eko. Creo que también me debe una explicación, y además….es cura…es un pervertido.

- Espera. ESPERAAA! No me dejes esposado. Suéltame rambina!

Pero Ana-Lucía ya había empezado a caminar en busca de Eko, y el pobre Sawyer se quedó esposado en un agradable rincón de la playa, esperando que pasara alguien cerca y que además tuviera un hacha.

- Eh!. Desmond! Tienes un hacha por el búnquer ese.

- Un hacha? Oh! Ya veo, problemas con las mujeres.

- Y cómo sabes que ha sido una fémina?

- En esta isla hay dos tipos de chica. Las guerreras y las santitas. Pero cuidado con las santitas, no te fíes de ellas.

- Vale amigo. Ahora no necesito tus filosofías, sólo quiero que me cortes la cadena de las esposas.

- Te propongo un trato.

- Un trato?

- Tu me escuchas un ratito y yo te libero de las esposas.

- Diosssss por qué me castigas. Prefería estar en la cárcel que aguantar a este pesado que se cree que por tener nombre de filósofo ya puede ir soltando rollos a la gente hasta matarla de aburrimiento.

- Venga Sawyer, sólo media horita….he estado mucho tiempo solito.

- Pero si Penny venía en el avión. La he visto paseando por la playa, buscando conchas y caracolas en la arena.

- Penny y yo estamos malditos. Nunca podremos casarnos. Nuestro padres nos lo prohíben.

Sawyer ya no pudo más y estalló en mil carcajadas.

- Estamos en el siglo XXI, Penny y tú tenéis más de treinta años y pretendes hacerme creer que alguien os impide casaros? Eso sólo pasa en la tele, y no se lo cree nadie.

- Sawyer, eres el tipo más insensible que conozco.

- Entonces me sueltas de una vez.

- Por supuesto que no. Voy a contarte mi versión de "El banquete".

- El de tu boda.

- No, el de Platón. Respondió Desmond sentándose a su lado.

Dos horas más tarde, Sawyer, visiblemente consternado y con la cabeza apunto de estallar, paseaba por la playa sin rumbo fijo cuando se topó con las piernas más largas y bonitas que jamás había visto.

- Uppsss. Shannon, muñeca, no te había visto.

- Pues creo que mis piernas se ven a distancia.

- No seas tan creída Barbie.

- No soy creída, eso es una evidencia. Qué quieres Sawyer.

- Robarte los inhaladores. Rió Sawyer.

- No tiene gracia, idiota.

Y de nuevo otra mano se posó en la mejilla de Sawyer, que miraba como las maravillosas piernas de Shannon se alejaban a pasos agigantados.