Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenencen.
Viaje
(Roam)
Un fic de Mirai Shock!
Traducción por Apolonia
Acto Tres
"El gran cielo azul"
Vuela el gran cielo
Ve el gran mar
Camina a través de los continentes
Rompe las fronteras
Tómalo como un viaje de cadera a cadera a través del desierto
Alrededor del mundo el viaje comienza con un beso
"Bueno, aquí están los mapas.. aunque no puedo garantizar que las carreteras sigan siendo transitables en algunas zonas." Bulma entregó una gavilla de papel. "Y aquí las notas que tomé, querrán hablar con un hombre llamado Heihaichi, Goro Heihaichi. Es es el más grande de Greenpond. Está esperándolos. Y aquí—" le entregó dos pequeños objetos de color blanco, alrededor del tamaño de un celofán.
"¿Qué son estos?" Goten dijo curiosamente, volteando la caja blanca una y otra vez en sus manos, luego aulló y la soltó mientras sus dedos rozaban una sección. "¡Es está moviendo! ¡Está vivo!"
"No lo está, está solamente colapsado." Bulma se acercó y recuperó el objeto de la mesa del aero-coche. Mientras se levantaba, Trunks capturó su aliento. "Eso es—mamá, eso es un scouter, ¿no?"
"Lo es, Trunks." Bulma sonrió. "Pero no cualquier scouter. Este lo hice yo. Supongo que podrían pensar en el como el modelo Mark II. Como pueden ver, he añadido unas cuantas mejoras. Son plegables, como una cápsula Hoipoi, pero no tan compacto. No quise alterar demasiado el diseño original. Como papá solía decir, si no está roto, no lo arregles." Señaló. " "Aquí está el interruptor de control para abrirlo y encenderlo, o ponerlo en modo apagado y cerrarlo."
"Pero, ¿por qué..?"
"Quiero datos, ¿qué otra cosa?" Bulma sonrió. "Bueno, mira. Sé que ustedes pueden leer el ki sin necesidad de un scouter, y puede juzgar con bastante exactitud cuan fuerte o débil es una persona basándose en lo que sus sentidos le dicen. Y que pueden sentir si otra persona se acerca de la misma manera. Pero a pesar que es un indicador exacto, no es un indicador científicamente exacto. No da potencia específica, y no mide otras cosas tampoco— como el estado físico general de la persona en la que están pensando. Lo que quiero hacer es construir una base de datos de lecturas sobre los hiper-humanos."
"¿Hiper-humanos?" Juuhachi-gou alzó una ceja.
"Es un buen término como cualquier otro. En un primer momento pensé que tal vez pudiera ser una casualidad, la aparición de estos poderosos guerreros humanos. Quiero decir, el Torneo y todo, por supuesto los que pensaban que eran los más fuertes aparecerían. Pero esta es la primera vez que hemos visto la aparición de seres humanos que demostraron tan radicales niveles de poder." Bulma miró fuera a través de las calles, los ojos distantes. "Los originales Guerreros Z... Krilin, Tienshinhan, Yamcha, incluso Chao Tzu.. eran hombres excepcionales, todos ellos, que habían entrenado muy duro para llegar a la cima de sus habilidades. Pero en un cierto momento, los Saiyajin sólo los dejaron atás, fácilmente.
"Parte de eso es debido a la genética pura. El Saiyajin evolucionó en virtud de un medio ambiente más severo, por lo que naturalmente serían más poderosos que los seres humanos de entrenamiento comparable. Pero es más que eso también. Es como si los Saiyajin nacieran con algún tipo de capacidad extra para obligarse a sí mismos a llegar más alto, más lejos. La frase de Vegeta sobre 'todo lo que no mata a un Saiyajin lo hace más fuerte' es cierto. Cada vez que se enfrentan a una crisis casi llegando a la muerte y sobreviven, vuelven con sus límites prorrogados. Y también tienen capacidad de llegar a una etapa de una forma más potente. ¿Alguna vez has notado que una vez que un Saiyajin llega a un nuevo nivel, los demás a su alrededor no tardan mucho en seguirlo? No creo que sea sólo al azar, o inspiración. Es como si ellos respondieran de unos a otros sobre una base racial— cuando es el momento oportuno para que uno aumente el poder, todos ellos pueden, con algún esfuerzo aplicado. Es como que están evolucionando delante de nuestros ojos... " Bulma se detuvo.
"Um, kaa-san, hyper-humans..?" "Um, mamá, ¿hiper-humanos..?" Trunks instó.
"¡Oh! Lo siento, me quedé pensando." Bulma destelló una sonrisa. "De todos modos, de nuevo a mi punto; de repente estamos viendo más que algunos seres humanos mostrando el mismo tipo de rápido salto al siguiente nivel. Quiero tratar de averiguar si se trata de sólo alguna casualidad.. o si los seres humanos están comenzando a evolucionar para tratar de coincidir con los Saiyajin. Para ello, necesito números que pueda calcular, estadísticas vitales para analizar— y NO estoy poniendo toda la recolección de información sobre los pobres hombros de Juu-chan. Quiero que ustedes tres allá afuera recopilación datos, y eso significa scouters. Además, tienen MUCHA más comunicación que un teléfono o una radio, y son más fiables también."
"¡Y lucen lindos, también!" Goten se puso el suyo en su rostro y soltó una enorme sonrisa a Trunks. "No, ¿Trunks?"
Juuhachi-gou soltó una risita mientras los hombros de Trunks cayeron visiblemente.
Bulma alzó su vista mientras otro aero-coche aterrizaba a pocos metros de distancia. Alguien luchaba para salir con un montón de equipaje y cestas tan altas que oscurecían completamente al que las cargaba. "¿Chi-chi? ¿Eres tú ahí atrás?"
"¿Nn?" Goten se quitó el scouter y se volteó mientras la enorme pila de contenedores caminaba hacia ellos sobre las piernas de su madre. "¡Mamá!"
Chi-chi bajó la montaña de cosas y cruzó una manga a través de su frente. "No quería dejarte ir con hambre, Goten, así que empaqué un buen almuerzo para ustedes tres y algunas cosas que puede ser que necesiten."
"¡Genial!" Goten se metió en la canasta más cercana, de la que surgieron de inmediato sonidos de masticar y devorar. Mientras tanto, Bulma entró en una de las cajas y sacó un traje de color rojo de larga ropa interior. "Chi-chi, ¡no va a hacer este frío donde vamos!"
"Nunca se sabe," dijo Chi-chi en una remilgada pequeña coherente voz. "Un viajero en un territorio desconocido siempre debe estar preparado para cualquier eventualidad."
"¿Y cómo se supone que llevarán todo esto a través de todo el continente?"
Chi-chi cruzó sus brazos. "¿Y se supone que tú eres el genio?" inhaló. "¿Quién es el que inventó las cápsulas hoipoi, de todos modos, Señorita Calcitas-Inteligentes?"
"Eso es Señora Calcitas-Inteligentes, gracias." Ambas mujeres se disolvieron en risitas, dejando de lado la pretensión de la discusión.
Con una cara perfectamente derecha, Juuhachi-gou sugirió, "¿No debería ser Señora Príncipe Césped Cortado?," que las hizo a ambas reirse de nuevo.
Riendo suavemente, Trunks se puso a trabajar en empacar las contribuciones de Chi-chi en cápsulas de almacenamiento. Recogió la canasta más cercana, escuchó los ruidos procedentes de ella por un momento, luego terminó y sacó su contenido— que consistía principalmente de migajas, envoltorios, y un muy ocupados semi Saiyajin comiendo. "Vamos, Goten," dijo, "estas son tus cosas, así que tienes que ayudar a empacar también."
"Bueno, Trunks—" Goten terminó con un alto, satisfecho eructo. Se puso de pie, limpiando las migas—y aulló mientras severos dedos se sujetaban en su oído. "¡Oi! ¡¡Mamá!!"
"¿Qué dices, jovencito?" Chi-chi regañó.
Goten se cayó. "'Discúlpenme," murmuró dócilmente.
Chi-chi asintió y lo soltó. "Eso es mejor." Estudió a su hijo menor críticamente. "Sabes, Goten, realmente necesitas un corte de cabello. Quizá antes de irte, yo deba—"
"¡¡Mamáaaaaa!! ¡No hay tiempo, nos estamos yendo ya!" Para demostrar este punto, saltó en el asiento trasero del aero-coche (bien lejos del alcance de Chi-chi).
"Bueno, está bien, pero tan pronto como regreses, jovencito..."
"Síiiii, mamá..."
Trunks cerró las cápsulas y las puso dentro de su cinturón. "Supongo que mejor nos vamos, entonces." Le dio su madre una beso en la mejilla. "Nos vemos más tarde, mamá."
Bulma parpadeó conteniendo sus repentinas lágrimas; era con la misma despedida casual que con la que ella había enviado a su hijo de nuevo al pasado hace muchos años atrás, sin garantía de verlo de nuevo alguna vez... pero yo era mucho mas vieja entonces, soy más joven que eso ahora, pensó, y manejó una sonrisa. "Asegúrate de llamar si encuentras que es más de lo que puedes manejar."
"Lo haremos, pero estoy seguro que estaremos bien, mamá." Se dio vuelta y subió en el asiento del conductor. Juuhachi-gou se acercó y apretó las manos de Bulma. Cuida de él, los ojos de Bulma le rogaron, y con un solo asentimiento silencioso Juuhachi-gou prometió que haría precisamente eso.
Goten saludó a su madre. "Adiós, mamá."
"¡Sé un buen chico, Goten!" Chi-chi gritó mientras el aero-coche se levantaba y despegaba. Ambas mujeres estaban de pie y saludaron hasta que el aero-coche desapareció en lo alto del cielo azul.
"¡Levanta esas barricadas! ¡Haz que se muevan, no tenemos mucho tiempo!" Gatama bramó mientras la gente del pueblo corría a toda prisa para levantar las paredes que rodeaban las afueras de Greenpond. Él sacudió su pesada cabeza con cuernos en disgusto. "Podrían también estampar el sello 'BIENVENIDA' en nuestos traseros de manera colectiva. Van entrar como siempre lo hacen."
"Estamos haciendo todo lo posible, Sargento." Una esbelta joven se detuvo delante del oficial y pasó un antebrazo a través de su frente. "Simplemente no estamos equipados para manejar este tipo de cosas."
Gatama resolpló duro a través de su nariz. "Es una maravilla Greenpond no haya sido borrado del mapa cuando los androides fueron soltados."
"Es porque somos demasiado pequeños para que lo notaran, creo, por lo nos hicieron caso omiso. Lamentablemente, eso significa que ahora tenemos los recursos comparativamente mejor que la mayoría de las ciudades más grandes cerca que sufieron golpes. Es por eso que las trincheras nos están protegiendo."
"Sé eso, Teeka." Gatama se apoyadó en su servicio personal. "¿Alguna palabra del exterior?"
"No desde que nos sacaron nuestro transmisor el otro día. Estamos completamente aislados, y nadie que fue afuera a buscar ayuda ha regresado." Teeka mordió su labio. "Creo que las trincheras debieron llegar a ellos."
"Bastardos." La bovina cabeza del oficial de se movió a un lado. "Así que estamos solos. Como de costumbre."
"Eso es lo que parece. Lo que significa no tenemos ninguna una oportunidad."
"No estés tan seguro." La fuerte mano de Gatama se apretó sobre sus cosas. "He logrado darle a ese par de mocosos desarrolados algo para pensar cuando se acerquen demasiado. No estoy a punto de dejar que vengan aquí y arruinen las cosas después de todo el trabajo que hemos hecho para mantenernos con vida."
Teeka empezó a contestar, pero se detuvo, tensándose. "Escucha..."
Gatama apretó sus cuadrados dientes. "Los escucho. Gritando y haciendo ruido como siempre. Están en camino, ¿verdad? Bueno, veamos cuan duro golpean sus cabezas realmente..."
El sol estaba comenzando a asentarse cuando el aero-coche resonó en Greenpond. Para entonces las calles estaban tranquilas, las ventanas que quedaban estaban cerradas, y la mayoría de los restos habían sido despejado lejos y los heridos llevados a sus casas para recuperarse en la intimidad de sus hogares.
Aún quedaba suficiente de las actividades de la tarde para hacer que Trunks frunciera el ceño de una manera que habría puesto orgulloso a su padre. "Parece que no estaban exagerando. Este lugar se parece al—" se tragó sus palabras con una mirada nerviosa a su derecha. "Lo siento, Juu."
"Parece como si Juunana-gou y yo hubiéramos venido por aquí. Así veo." Los pálidos ojos de Juuhachi-gou se angostaron. "No entiendo. ¿Por qué la gente se haría esto los uno a los otros? ¿Para qué?"
"Por que pueden." Trunks quitó una pano del volante y tocó el hombro de su esposa hombro. "La maldad no empezó con los androides de Gero, y no terminó con ellos tampoco."
Goten se rascó la parte de atrás de su cabeza. "Parece que alguien realmente tiene loca a la gente aquí. ¿Crees que los que hicieron esto estén cerca todavía, Trunks?"
"Dudoso, según los informes. Ellos golpean y corren, al igual que una manada de perros salvajes. Por lo tanto sólo tendremos que estar aquí cuando golpeen de nuevo." Trunks aterrizó el aero-cohe en frente de lo que debió haber sido alguna vez el Ayuntamiento, el que ahora era no un poco más que columnas rotas, paredes destrozadas y rasgadas ventanas. "Primero tenemos que encontrar a alguien el Señor— ¿cuál era su nombre, Juu?"
"Heihaichi."
"Gracias." Trunks salió del coche, mirando alrededor, seguido por los otros dos. Nada se agitaba, pero sus sentidos le decían que había gente aquí, más que sólo unos pocos de ellos. Cerró sus ojos, era mejor ver con otra forma de visión. Realmente no lo necesitaba, lo sabía, pero de alguna manera lo ayudaba a concentrarse. "Están aquí," murmuró.
"Probablemente escondiéndose. Podrían incluso pensar que somos sus alborotadores, de vuelta para otra visita." Juuhachi-gou corrió su cabello rubio, acomodándolo detrás de su oreja, luego dio un paso adelante y puso sus manos sobre su boca. "¡Oiiii! ¿Hay alguien aquí? Estamos buscando a Goro Heihaichi."
Sólo el viento le respondió, pateando un par de pedazos de papel y persiguiéndolos por la calle.
"Nee, no son muy amistosos," dijo Goten, volteándose para encontrarse enfrentando a un gran hombre tauroide, algo grueso se levantaba a lo largo de su cabeza y le silbaba a Goten aun cuando el muchacho alzó su vista. Goten, por supuesto, hizo lo que cualquier miembro de la familia Son hubiera hecho ante la vista de eso: gritó con toda la fuerza de sus pulmones y se alejó fuera del camino del golpe, yéndose hacia el aero-coche. "¡YAAAAAAAAA!"
"¡¿Qué?!" Trunks se giró, con la espada desenvainada y en su mano tan rápidamente que parecía haberse materializado ahí. Luego un parpadeo de movimiento a su lado capturó su atención y pivoteó, la planitud de la hoja se bloqueó mientras otro joven movió un hacha hacia su cabeza. "¡Hey! ¡Alto! ¡No estamos aquí para lastimarte!"
"¡No creo que estén escuchando, Trunks!" Juu dijo, pateando al par de hombres mayores que saltaron hacia ella, luego se dio vuelta para aterrizar en la cajuela del aero-coche. "¡Idiota! ¡Espera! ¡Míranos!"
"¡Oi oi oi!" Goten se dio vuelta, cató, y evitó su camino a través de los cuernos del hombre tauroide. "Escuche, señor, de verdad, estamos aquí sólo para— ¡OW!" Se cayó mientras el peso caía duro a través de su cráneo, rompiéndose este peso la en un centenar de piezas mientras lo hacía. "¡Eso DIOLIO!" Con el ceño fruncido, incrementó su poder, el retrolavado de su aura golpeando a su agresor frente a sus pies. "¿Qué te he hecho yo?"
"Eso es. Goten, ¡eres un genio!" Trunks enfundó su espada, casi incrementando su poder, luego soltó un kiai mientras se lanzaba con la cruda energía, empujando a sus atacantes hacia atrás sin lastimarlos realmente. En el silencio que siguió, se levantó un poco en el aire para mirar hacia abajo. "¡Ustedes!" gritó. "¡Escuchen! Estamos aquí para ayudarlos. Si realmente quisiéramos intentar lastimarlos, ¿no creen que para este momento alguno de ustedes ESTARÍA herido, o muerto? No estamos haciendo nada sino defendiéndonos."
Una joven mujer luchó para ponerse de pie, limpiándose el polvo, luego parpadeó ante Trunks. "Gatama... creo que está diciendo la verdad. Ellos seguros que no están actuando como los Trenches.. y mira... son dorados, él y el otro chico ambos nunca he visto a alguien así antes."
"Nn." El hombre tauroide se quedó de pie, agitando su cabeza de toro de un lado a otro. "Rompieron mi mejor ataque también." Pateó el fragmentado de madera a un lado. "Nunca vi que ocurriera eso antes." Puso sus puños en sus caderas y miró al trío. "Está bien. Mi nombre es Gatama. Soy lo más parecido a lo que queda de la ley en esta ciudad. La mayoría del resto de la fuerza de policía fue asesinada o se hicieron asesinar, de una manera u otra. ¿Quienes son ustedes tres?"
"Soy Trunks." "Mi madre Bulma, de la Ciudad Nueva Esperanza."
"¿Bulma? ¿La que maneja la Corporación Cápsula?"
"La misma. Este es mi amigo, Son Goten, y mi esposa, Juuhachi-gou. Mi madre recibió un mensaje del líder de su ciudad que necesitaban ayuda."
"NNnnn." Gatama movió sus fosas nasales, mirando a Juuhachi-gou cuidadosamente. "Así que la historia es verdadeda, uno de los androides se volvió bueno."
"Sí, la historia es verdadera," respondió Juu, su voz perfectamente tranquila. Trunks reprimió un gesto de dolor, sabiendo que su esposa todavía no disfrutaba las referencias de su destructivo pasado, y puso una mano en su hombro. Ella le dio una agradecida pequeña mirada, y luego se volteó hacia Gatama. "Y no estaría aquí si no lo fuera."
"¿Sólo ustedes tres?" La muchacha que había hablado primero dijo, su voz un poco preocupada. "Quiero decir, estamos agradecidos por la ayuda, cualquier ayuda, pero hay mucho más que tres chicos en las trincheras y son realmente fuertes."
"Nosotros también," Trunks dijo, "¿señorita-?"
"Oh. Oh, lo siento. Teeka es mi nombre. Solía ser una guardiana de cruce escolar." Teeka se ruborizó un poco. "Señor Gatama.. bueno, él tuvo que ver con lo que podría..."
"No es que no eres una buena oficial," dijo Gatama, girando su cola. "Esto no es justo para lo que has sido entrenada. Demonios, no es para lo que NINGUNO de nosotros fuimos entrenados." Él señaló todo el círculo de hombres y mujeres. "Somos grangeros, en su mayoría, no soldados o guerreros. Después que los androides nos despidieron, nos estuvimos levantando bastante bien, hasta que se mudaron los de las trincheras. Los llamamos así porque todos usan trajes de trincheras y se mueven por doquier pensando que son atractivos. Tienen el poder para evitarlo también. Son rápidos, son fuertes, pueden disparar algunas clases de disparos con energía, la mayoría de ellos." Señaló a las ruinas del Ayuntamiento. "Eso es lo que hicieron una vez, alardeando cuanto más problema podrían ser. Espero que ustede tres sepan lo que están haciendo."
En ese momento se produjo un revuelo en la parte de atrás de la multitud, que asustó a un hombre mayor detrás. Aunque estaba envuelto en una simple túnica y pantalones, se trasladó con una seguridad y se agradó cuando Trunks lo reconoció a la vez. Él es un artista marcial, o era, pensó. A medida que el hombre se movía, la multitud se quedaba quieta.
Cuando se acercó, el recién llegado aclaró su garganta y amablemetne dijo, "Discúlpeme, no quiero interrumpir nada..."
"No hay problema, señor," dijo Trunks revereciándose. "¿Podemos ayudarlo..?"
El anciano sonrió un poco. "Me estaba preguntando algo. Creo que escuché que llamó a a su joven amigo aquí 'Son' algo." Él asintió a Goten. "¿Me engañaron mis viejos oídos?"
"No, señor," Goten respondió. "Soy Son Goten, sí."
"Ya veo. Tú, ah... no estarías relacionado con un hombre llamado Son Goku, ¿o sí?"
"¡Sí! ¡Él es mi papá!"
"Ya veo." El hombre se volteó, mirando alrededor. "Hace muchos años, cuando yo todavía estaba viajando y entrenando en las artes marciales, había un joven niñó llamado Son Goku que llegó al pueblo en el que yo vivía en ese momento. Él fue el muchacho más impresionante que conocí. Era más fuerte y más rápido que cualquier hombre adulto que había conocido, y su fuerza era superada sólo por su buen corazón y valentía."
"Él estaba allí para luchar con la Red Ribbon Army... muchos de ustedes pueden no saber a lo que me refiero, pero nosotros los viejos los recordamos. Eran un ejército malvado reunido por el Dr Gero, el creador de los androides, con el fin de cumplir con su deseo de hacerse cargo de nuestro mundo. Este joven muchacho, Goku, sin ayuda de nadie se enfró a ellos y los derrotó, se dice. Por supuesto, no puedo responder por toda la Red Ribbon Army, pero puedo decirles que vi a Son Goku derrotar a un hombre muchos años superior en su experiencia, uno de los militares de la Red Ribbon Army. Si este muchacho y estos amigos suyos somo como Son Goku, entonces tenemos toda la ayuda que podríamos pedir."
"Suficientemente bueno para mí, Heihaichi," dijo Gatama.
"Ah, así que TU eres el líder de la aldea," dijo Juu.
"Sí." Heihaichi asintió. "A pesar que fue una vez un artista marcial, me he retirado de la mayor parte de mi entrenamiento. Hago ejercicio para mantenerme en forma, pero ya no viajo para competir contra otros para afinar mis habilidades. Me he establecido y convertido en un agricultor de patatas." Él se rió. "Como mi madre siempre quiso que fuera. Pero la buena gente aquí me pidió que asumiera el liderazgo de la ciudad, y sentí que si ellos pensaron que podría hacerlo bien, quizás podría ser de cierta utilidad en el trabajo. Pero basta de mí." Se dirigió a ellos. "Han tenido un largo viaje para llegar aquí. Por favor, mientras que todavía tenemos un momento de paz, permítanme ofrecerles algo de té, y les diré lo que hemos aprendido acerca de los trincheras."
Una vez que todos se acomodaron, Heihaichi encendió un cigarrillo y miró cuidadosamente subir el humo. "Hay siete de ellos," dijo. "Los compararía con los siete antiguos samurai, pero estos jóvenes no saben nada de honor. Su poder se les ha ido a la cabeza, creo."
"Su líder se llama Mukashi— 'viejo'— porque él es el más viejo de ellos, a los 25. Él es cabecilla pero muy persuasivo. Creo que así es como logra mantenelos a todos juntos. Se mantiene prometiéndoles 'diversión'."
Juuhachi-gou tembló un poco en el cambio de frase. "Sí... aburrimiento, o sentirse como si no tienen un fin, puede llevarte a la crueldad de una manera muy sencilla."
Heihaichi no dijo nada, sólo la miró por un momento antes de continuar, "El verdadero peligro es el segundo después de Mukashi, Yukai. Ella tiene alrededor de 19 o 20, me imagino, y antes que todo esto comenzara a suceder habría dicho que no era nada especial. Apenas otra joven, un poco atascado, ustedes conocen el tipo. Dirigido y lleno de todos los más bonitos, que es el más popular, que tiene el vestido más caro. Pero tiene una media real en ella ahora. Creo que le gusta a perseguir a Mukashi y agrandar las cosas, y es lo suficientemente inteligente como para utilizarlo para su mejor ventaja."
"¿Y el resto?" Trunks preguntó.
"Está Kobushi, el Puño. Él es el más grande de ellos, y el más fuertes físicamente. Mukashi le sigue sin lugar a dudas, al igual que sus amigos y Dangan y Hanabi. Por cierto, en consonancia con su apodo — 'Fuegos Artificiales'— Hanabi ama hacer incendios." Heihaichi hizo una pausa, su voz —su respiración— sonaba tan cansada como él mismo lucía, y dio una pitada a su cigarrillo. Mientras el humo salía de su nariz, prosiguió. "Los otros dos, Kaede y Hakka, son los más jóvenes— alrededor de unos 15 o 16 diría, y que realmente no están encaminados. He visto a Mukashi haciéndolos unirse con ellos y no parecían muy felices al respecto. Creo que se irían si tuvieran otro lugar a donde ir. No estoy seguro, pero creo que son hermano y hermana; se parecen bastante como para serlo."
Juuhachi-gou sacudió su cabeza con un suave suspiro. "Son sólo niños." Trunks y Goten asintieron de acuerdo.
"No sientan pena por ellos," advirtió Heihaichi, su cigarrillo aferrándose a sus labios. "Los molestará, o tal vez ellos encontrarán una manera de utilizarlo para su beneficio."
"¿Estás seguro que no hay razonamiento con ellos?" Trunks preguntó. Heihaichi sacudió su cabeza. "¿Ni siquiera con los dos más jóvenes?"
Un ruido se filtró a través de las grietas en las ventanas y la puerta. Era una mezcla de fuertes gritos y risotadas un poco más allá de las colinas que rodeaban Greenpond.
"Bueno," Heihaichi ofreció, "siempre pueden averiguarlo por ustedes mismos."
"¿Qué vamos a hacer?" Juuhachi-gou preguntó suavemente. "Si ellos no podemos razonar con ellos, tendremos que luchar con ellos —pero, ¿qué ocurrirá cuando se hayan ido? Simplemente volverán."
Goten habló. "¿Qué pasa si les hacemos pensar que no nos vamos a ir?"
"¿Goten?" Trunks preguntó.
"En la clase de historia, nos enseñaron acerca de estas cosas llamadas 'pandillas'." Goten explicó con gran entusiasmo. "Tú sabes, grupos de personas que haría alboroto en sus barrios. Bueno, recuerdo al profesor diciendo que las pandillas no dejan que otras pandillas estén en su territorio, por lo que si dos pandillas quieren el mismo lugar, tendrían a luchar por el. Los ganadores se quedan y los perdedores son perseguidos."
Trunks y Juuhachi-gou se miraron el uno al otro, y luego abrazaron al niño Son. "No puedo creerlo. Goten realmente tuvo una idea." Trunks murmuró en shock. "Una buena en eso."
"Su segunda el día de hoy." Juuhachi-gou añadió. Los sonidos que los trincheras hacían se hacían terriblemente más fuerte a medida que se acercaban, y Juuhachi-gou alzó la vista. "Bueno, es la mejor oportunidad que tenemos. No tenemos mucho tiempo hasta que lleguen aquí, así que mejor vamos por ello."
"Está bien." Goten alzó un puño emocionadamente en el aire. "¡Vamos, pandilla!"
Trunks gruñó.
