Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenencen.
Viaje
(Roam)
Un fic por Mirai Shock!
Traducción por Apolonia
Acto Cuatro
"Sin alas, sin ruedas"
Viaja si quieres
Viaja alrededor del mundo
Viaje si quieres
Sin alas, sin ruedas
Viaja si quieres
Sin nada más sino el amor que sentimos
—"Roam," the B-52s—
"¡Más rápido! Más rápido, Mukashi! ¡Wiiiiii!" Yukai dijo con deleite, envolviendo sus brazos alrededor de Mukashi mientras él aceleraba la moto, aumentando la velocidad de la bicicleta. Corrieron círculos alrededor del otro, más lento trincheras, que viajaban en monopatines, y patines.
"Cualquier cosa que digas, bebé. Quieres velocidad, ¡la tienes!" Mukashi movió la moto, corriendo fuera de de la ciudad, con Yukai alentándolo en todo el camino.
"¡Espera!" Kobushi llamó a su líder. "Vamos, tontos lentos, ¡apúrense!" Llamó a los demás. Agachándose levemente, el masivo joven apretó unos botones en los laterales de su patines, activando los cohetes impulsores. Los demás siguieron al lider Kobushi, activando los impulsores en sus scooters y patinetas, riendo y gritando mientras aceleraban para reunirse con su líder.
"Entonces, ¿qué quieres hacer esta noche, bonita?" Mukashi dijo sobre su hombro. "¿Deberíamos pintar la fuente de la ciudad de morado? ¿Hacer unos incendios? ¿Algunas explosiones dispersas, tal vez? ¿O simplemente jugar en la oreja?"
Yukai reía en el viento fuerte, un quebradizo, dentado sonido como cuando una ventana se rompe. "Quiero ver sangre esta noche, amante." Su fuerte mano con uñas largas se deslizó dentro de la chaqueta de Mukashi, acariciando su pecho desnudo. "Vamos a hacer a alguien."
Mukashi pudo haber dudado por el lapso de un latido del corazón. Le gustaba romper cosas y correr a las personas estaba bien dentro de todo, y si alguien se ponía en su camino o trataba de detenerlos, no tendrían problemas; pero en realidad ir para matar a alguien, sólo para hacerlo... era algo que no habían hecho antes. Se preguntó brevemente si Yukai lo haría si él decía no.
Busca a alguien que si lo haga era la respuesta más obvia. El toque de su mano, el sentir de su cálido aliento contra su cuello afeitado, el pensamiento de cuan entusiasma estaría una vez de cumplirle su deseo, al igual de lo que ella siempre se entusiasmaba cuando él hacía lo que quería... todo lo que decidía.
"¡Lo que tu quieras, dulce!" Yukai sonrió en deleite —en triunfo— mientras Mukashi torcía el acelerador de la bicicleta hacia adelante y aceleraba hacia la carretera principal en Greenpond.
El sol acababa de ponerse, y el cielo todavía estaba brillando con un aura de luz dorada a lo largo del borde occidental del horizonte. Alguien estaba de pie en medio de la carretera, retroiluminada por los reflejos de la puesta del sol.
Mukashi escuchó a Yukai burlándose, y él sabía lo que estaba pensando—no tendrían que ir de caza por cualquier persona después de todo, alguien fue muy lo suficientemente amable como para obligarlos a reunirse con ellos. Pensó primero que acabaría de una con el intruso, pero después de un momento le pareció pensarlo mejor y se puso delante de él, moviendo la bicicleta de lado mientras frenaba, pulverizando al idiota que bloqueaba su camino con la grava.
La figura no se movió.
El resto de los trincheras cayeron detrás a su líder, haciendo pausas en su posturas y en relación con el hombre que estaba delante de ellos. Él no era un townie; ninguno de ellos podía recordar haberlo visto antes. No era particularmente alto o imponente. Era algo bonito como un niño bonito, de hecho, con un suave cabello de color claro y penetrantes ojos azules en un rostro cincelado. Una espada estaba amarrada a través de su espalda.
"Una espada," Yukai dijo. "Sólo un idiota trae una espada a un tiroteo."
Mukashi besó a Yukai para tranquilizarla. Estaba ligeramente curioso acerca de este extraño. "Hola," dijo, perfectamente civil, sonriendo al extraño. "¿Podemos ayudarte?"
Sordo detrás de él se burló. Saludó a los demás tranquilo.
"En realidad," el joven respondió con calma, "Yo estoy aquí para ayudarte."
"Ooh," Kobushi dijo, "Cara de Bebé quiere unirse con nosotros. ¿Cuál es el problema, dulce, no pudiste encontrar un novio en la ciudad?" Más burla, y Yukai bostezó del efecto.
"No estoy aquí para 'unirme' contigo." El joven miró a Mukashi de arriba a abajo con poco velado desprecio. "Estoy aquí para darte una advertencia razonable. Si sabes lo que es bueno para ti, dejarás este lugar ahora, y no volverás jamás."
Los ojos de Mukashi se angostaron. Cualquier curiosidad o sentido de juego se evaporó bajo manifiesto desprecio del extraño. ¿Por lo tanto, este chico bonito era demasiado estúpido como para tenerles miedo de ellos, entonces? Iba a aprender. Rápido.
"¿De verdad crees que puedes asustarnos con esa pieza de museo que estás llevando?" Yukai dijo, agitando una mano despreciándolo. "Incluso si tienes un arma en algún lugar, no servirá de nada contra nosotros."
"No tengo un arma. No necesito una."
La respuesta del extraño causó un alboroto de risas entre los Trincheras. Mukashi alzó una mano para callarlos. Unió su mirada con la del joven tan sólo unos momentos antes de mirar a Yukai. "¿Te gustaría hacer los honores?"
"Oh, ¡sí!" Yukai rió. Poco a poco, seductoramente, levantó su falda poco a poco hasta que la pistola que guardaba amarrada a su muslo se hacía visible. "Dulces sueños, chico lindo." Ella agarró el arma y, con un rápido movimiento, la sacó de la funda, la dio vuelta, y disparó.
"¿Qué... dem..." Hanabi murmuró, expresando la conmoción de los demás. El joven había, sin parpadear, atrapado la bala en su puño. La arrojó sobre su hombro casualmente.
"Tiene que ser alguna especie de truco." Mukashi anunció, moviéndose para sacar su ametralladora. "No vas a salirte de esta, chico bonito." Mientras apuntaba la ametralladora al extraño, el joven que se interponía en su camino alzó sus manos, estiró sus brazos delante de él. Mukashi gruñó. "¡Hazlo!" Ordenó.
Cada uno de los Trincheras esgrimieronn sus armas y comenzaron a disparar libremente al joven. El torrente de fuego provocó el polvo en torno al joven subiendo en el aire. Mukashi fue el primero en dejar de disparar, pero sólo después de quedarse sin municiones. Él alzó una mano y los otros dejaron de disparar. El polvo se asentó y, para la gran sorpresa de los Trincheras, el joven estaba de pie exactamente en la misma posición que antes de comenzar a disparar; la única diferencia era que sus manos estaban ahora apretadas. Mientras él relajaba sus manos, decenas de balas cayeron aplastadas en el suelo.
"¡Imposible...!" Mukashi escupió. "¡¿Quién diablos eres?!"
"Mi nombre es Trunks." El extraño habló. "Y yo estoy tomando esta ciudad."
Yukai laughed, mockingly. Yukai rió, burlonamente. "¿Tú y que ejército, chico bonito?"
Trunks puso un dedo y un pulgar en su boca y silbó en voz alta. Desde detrás de uno de los árboles medio muertos que bordeaban el camino, una mujer joven con largo, rubio cabello salió, tomando lugar a la izquierda de Trunks.
Yukai resolpó de nuevo. "¿Tú y Barbie aquí? ¿Eso es todo?"
"No." Trunks hizo una pausa por un momento. "Hay uno más."
Apareciendo desde atrás, una sombra sobre ellos, los Trincheras alzaron la vista para ver una nube dorada. La nube giró en círculos en el cielo antes de aterrizar detrás de Trunks. Un joven con el cabello salvaje color ébano se bajó de la nube, y esta aceleró de nuevo hacia el cielo.
Frustrado, Mukashi apuntó con su arma de nuevo. "No me importa quien demonios crean que son, pero estoy harto de esto." Al siguiente en segundo, se encontró a sí mismo medio aprentando un arma de fuego, medio apoyando sobre el terreno bajo él. Con los ojos amplios, miró a su izquierda y encontró esos ojos azul hielo mirándolo a los suyos mientras Trunks desenfundaba su espada con una sola mano y se acercaba casualmente al lado de Goten.
"Nosotros no queremos luchar." Juuhachi-gou dijo con calma.
"Entonces ¿por qué tratan de avanzar en nuestro territorio?" Hanabi demandó. Una vez más, Mukashi levantó su mano para silenciar el subalterno.
Desde atrás de los Trincheras llegó un murmullo de preocupación "Onii-chan..." Kaede hizo lo mejor para silenciar a Hakka poniendo un dedo en sus labios.
Juuhachi-gou sentió un golpe en su corazón mientras ella capturó vista de los dos; la niña, Hakka, tenía cabello rizado de color verde pastel y grandes, ojos de aspecto asustado. Su hermano, Kaede, tenía cabello lacio, por los hombros de color marrón oscuro y los mismos inquietantes ojos verdes que su hermana. Por un momento, Juuhachi-gou vio una débil, enferma rubia y a si oscuro, empollado hermano gemelo. "Jet.." Ella murmuró, sin aliento, luego sacudió su cabeza para eliminar los pensamientos.
Trunks puso una mano sobre el hombro de Juuhachi-gou para ayudar a contenerla. "Estamos tomando esta ciudad. No queremos pelear, pero si tenemos que hacerlo, Mukashi," dijo, mirando hacia abajo al otro joven.
"¿Cómo sabes su nombre?" Yukai exigió.
"Sabemos todo sobre él —todo sobre todos ustedes, Yukai." Goten interrumpió, haciendo que la niña frunciera el ceño.
"No me gusta esto. Mukashi-chan," le susurró al oído, "vamos a deshacernos de ellos. Ahora."
A Mukashi no le gustaba tampoco. Tristemente saltó en el aire, lanzando a un lado su arruinada pistola, dispuesto a resolver esto con sus propias manos. Así que el amigo puede jugar a capturar balas. Muy bien, yo estaba haciendo eso en el antiguo barrio cuando empecé a dirigirlos. Vamos a ver cuan duro hable el niño bonito cuando no le quede un rostro reconocible—
Emitió un sólido puñetazo al joven de cabello púrpura, directamente a través de su mandíbula. La cebeza de Trunks se movió a un lado, pero no se movió mientras el líder de los Trincheras aterrizó delante de él. La sonrisa de Mukashi desapareció mientras Trunks miraba lentamente en torno a él. El golpe no había ni siquiera dejado un moretón en su barbilla.
Trunks se frotó ligeramente la mancha roja en su rostro, los ojos angostándose mientras ponía su mejor versión de la sonrisa de su padre— y era una muy buena versión de hecho. "¿Es eso lo mejor que tienes?"
Con un aullido de indignación Mukashi se acercó a él, puños y pies borrándose de la velocidad. Trunks bloqueó cada golpe, apenas moviéndose, ni siquiera para un pequeño respiro. Juuhachi-gou medio se volteó para mirarlo—y sintió algo apretarse contra su hombro. Se movió y alejó el cuchillo de su hombro, la herida curándose al instante sin sangrar. Se volteó y miró a la mujer que lo había arrojado; los ojos de Yukai se ampliaron y palideció visiblemente.
"¿Perdiste esto?" Juuhachi-gou tuvo que detenerse de arrojarle de nuevo el cuchillo— los viejos hábitos mueren duro— y en su lugar aplastó el arma en su mano, sin visible esfuerzo. "No deberías ser tan descuidada con tus juguetes."
"Chica ruda, ¿eh? ¡Come ESTO!" Yukai juntó sus manos y disparó un haz blanco azulado de energía hacia ella.
Juuhachi-gou se movió a un lado, sonriendo. Su hombro iba a ser un problema; ya se estaba sanando, pero la hoja había causado daños considerables antes que ella se la quitara, y dolía. "Estás fuera del juego," dijo, luchando por mantener su voz muerta. "Podrías también irte y encontrar otro lugar para sembrar el caos."
"¿Necesita alguna ayuda, muñeca?" Hanabi produjo un lanzallamas con una mano, y una gota de fuego envolvió a Juuhachi-gou.
"Juu!!" Trunks comenzó a avanzar para ayudarla, pero Mukashi lo atrapó con una rodilla al estómago, y Kobushi y Dangan se acercaron para ayudar a su líder para hacer caer al extraño de cabello púrpura.
"¡Maldición!" Yukai le dio a Hanabi un empujón vicioso. "She was mine , you idiot. "Ella era mía, idiota. Debo hacer que te comas ese Zippo tuyo."
"Aw, Yukai, estaba tratando de ayudarte. De todos modos, podemos ir detrás del otro chico."
"No. Es el turno de alguien más... ¡Hakka! ¡Kaede! ¿Vieron donde—" Yukai se cayó mientras miraba atrás a las dos naves abandonadas. "Esos pequeños... ¡¡aparecieron y se agotaron de nosotros!! Los haré sangrar a ambos antes de la noche."
"Cálmate, muñeca; no llegarán lejos y podremos rondarlos más tarde. O quizás simplemente nos dejaron estos chicos a nosotros y se fueron en busca de diversión en alguna otra parte. Da igual, ayudaremos a Mukashi terminar con el niño bonito—"
"No lo creo."
Las llamas habían muerto. Yukai y Hanabi ambos miraban a la figura quemada, con las ropas desgarradas. Las llamas no habían dejado una marca en su suave y satinada piel o su cabello suave de seda... pero esos anchos, pálidos ojos todavía quemaban en la luz muriente del anochecer.
"Está bien," Juuhachi-gou dijo, casi dulcemente. "Ahora me han enfurecido."
Hanabi inhaló un respiro para hablar—o gritar, quizá—pero antes que pudiera decir lo que pretendría, la rubia había llegado a él. Pequeños dedos blancos se cerraron en su garganta y cortaron su aliento. Se ahogó mientras ella lo levantaba, con una sola mano, mirándolo mientras luchaba, sus pies pateando inútilmente por encima del suelo.
"¿Te das cuenta de la proximidad a morir, poco hombre?" resopló ella. "Pude haberte matado en el momento que mostraste tu fea cara de rata. Cualquiera de nosotros podría haberlos matado a todos en donde estaban. Queríamos darle una oportunidad a retractarse—debíamos haber sabido que no serían lo bastante inteligentes. La única razón por la que no te rompo tu cuello en este momento es porque ya tengo demasiada sangre maldita en mis manos." Lo arrojó a un lado; aterrizó duro contra un gran acantilado rocoso, boca abajo, y no se movía. Podría haber estado muerto, o simplemente noqueado. Era imposible de decir.
"¡¡Tu perra!!" Yukai saltó hacia ella, los dedos curvados en malvadas garras con garras de tres pulgadas con pintura rojo escarlata. Juuhachi-gou capturó sus muñecas, yYukai pateó y le escupió en su rabia como un gato montés. La androide la soltó con una mano para abofetear plenamente a Yukai en toda la cara, y fue arrañada por las uñas de la mano libre de Yukai. Juuhachi-gou la abofeteó de nuevo.
Trunks tuvo suficiente de ser golpeado. No había querido utilizar más energía de la necesaria para convencer a los Trincheras que estaban luchando una batalla perdida, pero Mukashi y su amigos eran demasiado orgullosos, demasiado obstinados, o demasiado tontos (o quizás incluso la totalidad de lo anterior) para arrepentirse lo que habían comenzado. Con un aullido de pura furia, Trunks soltó su ki y golpeó a los tres humanos fuera de él. Sus ojos se volvieron verdes y su cabelló flameó brillantes mechas de color dorado blanquecino mientras se convertía en Super Saiyajin.
"¡¿Qué demonios?!" Dangan espetó. "¡Está brillando!"
"¿Y qué?" Kobushi jadeó. "Así que tiene un tinte y brilla en la oscuridad, gran cosa. ¡Podemos tomarlo!" El hombre más grande se lanzó hacia adelante, abalanzándose para golpear el crano de Trunks con sus simples, carnosas manos. Trunks frunció el ceño y se acercó con él, martilleando una rodilla en el intestino y un codo en la parte posterior del cuello mientras Kobushi se doblaba. Luego tomó la parte de atrás de la camiseta de Kobushi y lo levantó sin esfuerzo. "Oi, Goten. Atrapa." Y averigüemos si pueden volar, añadió en silencio.
"¡Genial, Trunks!" Incrementando su poder, Goten se agazapó mientras su amigo arrojó al aturdido bandolero hacia él. "¡Wow, gran hombre!" cantó, atrapando a Kobushi y disparando directo alrededor de 500 pies con él. "Ne, ¡dime algo algo! ¿Crees que rebotarás si te suelto desdde aquí? ¿O acabarás haciendo un gran enchastre? ¿Quieres averiguar?" Pretendió aflojar su agarre. Kobushi suspiró y aflojó sus brazos, Goten y asintió una vez. No tiene el aspecto de querer ser soltado, Trunks.
Me imaginé eso. Volar no es tan fácil como tirar disparos de ki. Trunks miró alrededor justo a tiempo para encontrarse en el lado receptor de un ataque de Dangan. Bufando un poco entre dientes, giró con él, empujando a Dangan con sus piernas hacia la pared al lado del punto de impacto de Hanabi. "Juu-chan. ¿Necesitas ayuda?"
"No realmente." Juuhachi-gou se arrojó fuera del camino de los golpes de Yukai y levantó las piernas debajo de la furiosa chica, entonces hizo la cosa más simple— se sentó en su espalda. Yukai gritó y aulló y arañó el terreno, pero todo lo que recibió por sus esfuerzos fue una manicura en ruinas. "Oh, he tenido suficiente de ti, mocosa." Un puño se condujo hacia abajo en la parte trasera del cuello de Yukai y la chica se hundió, inconsciente.
Girando sus ojos para asegurarse que los demás no se fueran a ninguna parte, Trunks encaró a Mukashi de nuevo y comenzó a caminar lentamente hacia el otro joven. "Estás fuera de aquí," dijo. "Terminado. Fuera. Historia." Con cada una de las palabras se acercó, recordando cómo había enfrentado a Cell, dejando que la ira y la indignación y el desprecio llenaran su voz. "Personas como tú nunca piensan por un minuto que puede haber alguien más fuerte que ustedes. Bueno, adivina qué. Siempre hay alguien más fuerte que ustedes y de su tipo."
Mukashi manejó un bufido. "¿Oh sí?"
Levantando una mano, Trunks disparó sobre la cabeza de Mukashi, en la ladera de una colina cercana, nivelación a una buena parte del bosque a su alrededor. "Sí."
Mukashi miró al terreno destrozado, volvió a mirar a Trunks, y sacudió la cabeza. "Tú... no eres... no eres humano," susurró, la fachada de chico duro finalmente cayó. "¿Qué.. quien eres?"
"Ya te dije quien soy. Soy Trunks. El que destruyó a Cell."
"C-Cell? Destruiste..." Mukashi stopped, swallowing hard. Mukashi se detuvo, tragando duro. Miró a su alrededor, luego se corrió por su bicicleta. Trunks casi lo deja lograrlo.
Casi.
"¿Están seguros que no se quedarán un día o dos?" Heihaichi ofreció.
"No señor, gracias." Trunks sacudió su cabeza. "No creo que vaya a tener más problemas con los Trincheras, y sé de un par de mamás preocupadas van a venir en busca de Goten y de mi si no llego a casa pronto."
"Ah sí. Personalmente me inclino mejor a enfrentar a un rebaño de carga de tres cuernos que a la madre de alguien. Quiero decir, sin embargo, que no puedo expresar mi agradecimiento— el agradecimiento del pueblo— lo suficiente. Si hay algo que podamos hacer para pagarles—"
"Simplemente sigan tratando de reconstruir. Y mantenerse en contacto. No tiene que haber una crisis en sus manos para llamarnos, sabe." Juuhachi-gou sonrió. "Aunque si Mukashi y los que optaron por meterse con él deciden volver a empezar más problemas, asegúrese de avisarnos."
"Lo haremos. Me alegro que hayamos logrado salvar a los dos más jóvenes de más problemas. Hakka y Kaede estan mejorando mucho, y están ansiosos por compensar los problemas que ayudaron a provocar."
"Es bueno que les ha dado la oportunidad de..."
Heihachi le sonrió a Juuhachi-gou. "Todo el mundo merece una segunda oportunidad. ¿No le parece?"
Ruborizándose un poco, pero sonriendo, asintió.
Los aldeanos saludaron mientras el aero-coche despegaba, Goten se inclinó para regresar el saludo a la gente hasta que estuvieron fuera de vista. Luego se acomodó y puso sus brazos detrás de su cabeza, suspirando. "¡Eso fue muy divertido, Trunks! ¿Crees que ese gran chico sea capaz de bajarse de ese árbol en el que lo dejé? Era terriblemente alto."
"Si sigue ahí, supongo que el señor Heihaichi hará los arreglos necesarios para bajarlo, suponiendo que prometa ser bueno," respondió Trunks.
"Aa." Goten miró esperanzado por la ventana. "Deberíamos tener más viajes como este. Pasé un gran momento. Fue realmente relajante."
"Relajante." Juuhachi-gou empezó a reir. "Sólo TU encontrariás entrar en una lucha algo relajante, Goten."
"¡Por supuesto! ¡Soy mi el hijo de mi papá después de todo! ¿Verdad?"
"Eso si, Goten... si que lo eres."
Nota de Apolonia: Bueno, quiero disculparme ante todos por la tardía actualización de las historias, ya estamos cerca del final, solo quedan unos one-shots sobre este universo alternativo que espero que disfruten cuando los suba. Espero no demorarme tanto, supongo que, esta vez, más que por satisfacción, se los traeré más pronto por distracción, para despejar un poco más la mente. Un agradecimiento especial a mi amiga y compañera, Metitus, y un saludo a todos los lectores de esta larga saga.
