Disclaimer El Universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling y Warner Bros. Escribo sin ánimo de lucro, blablabla

CALOR

Calor. En los pies, en los dedos de los pies, en la punta del flequillo, en las pecas de la nariz. En todas partes y en ninguna.

Pasa cansadamente de página dejando que la humedad pegajosa del verano se cuele en el bolsillo de su camisa y sigue leyendo.

Sobre transformaciones sin sentido (ahora mismo, mañana en el examen serán de gran utilidad). Sobre movimientos circulares de varita que hay que acabar con un golpe seco, sobre encantamientos dichos al revés para prolongar su efecto. Sobre la magia.

Le parece oír el ruido del agua salpicando sobre la piel, el de una limonada viajando desde la jarra al vaso, pero sigue leyendo.

Constancia, cabezonería, concentración. Calor.

Hasta Lily ha sucumbido, perdida entre las estanterías de literatura muggle, abanicándose con un pergamino mientras hojea alguno de los grandes clásicos de Stevenson.

Las palabras se apretujan en el pergamino esquivando su mirada (cansada, seca, ardiente) y él las persigue una y otra vez, dándoles caza. Las atrapa, las desmenuza en trocitos diminutos, las entiende, y luego las coloca otra vez en su sitio.

Agítese la varita en movimientos circulares (calor) mientras pronuncia el encantamiento por primera vez, empezando en el segundo giro (calor). Pronúnciese al revés en el tercero y silabeando atentamente en el cuarto (demasiado, calor), agítese la varita con un golpe seco por última vez al pronunciar la última palabra del hechizo.

Y se levanta, coge a Lily por el codo y se confiesa, la voz reseca y los ojos ardiendo:

-No puedo más. Vámonos ya.

Ella sonríe, deja el libro en la mesa y comenta, atándose el pelo rojo en una coleta:

-Creo que esos amigos tuyos han dicho algo de montar un tenderete de limonadas como tapadera para su próxima travesura. Puede que aún les quede un poco.