Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling y a la Warner Bros. La trama es mía, en cambio, no la robes. No la publiques en ningún otro sitio sin mi permiso expreso.

N/A: Esto va para Alastor Black, que le pedí un pr0n y me lo va a escribir, y le dije que me pidiera algo a cambio así que cayó un Remus/Ron. Muuchos besitos para tí! :3 (y al final no ha sido tan largo ni de coña XD).

VERGÜENZA

Se avergüenza de ello. Se avergüenza de si mismo, de conocer tan bien la textura del pelo de Ronald. De deslizar sus manos ajadas entre los mechones rojos, de abrazarse a él, de lamerle la curva del cuello y dejar caer las manos sobre sus caderas huesudas.

Se le sube la sangre a la cabeza cuando ve a Hermione llorar, y se avergüenza de de si mismo otra vez al crispársele las manos cuando Ronald la consuela, todo susurros y abrazos enormes y cálidos.

Se avergüenza, joder como se avergüenza, de haberse atrevido una vez a decirle que no a Tonks, por la edad, y en cambio follarse al hijo de Molly con los gemidos de la cama mezclándose con los suyos cuando, en realidad, le lleva chopocientos mil años. Algo así como una vida entera, le lleva. Le lleva incluso una Guerra.

Sirius le llamaría pederasta.

-Sirius me llamaría pederasta -le comenta al aire, cuando aún nota los estertores del orgasmo recorrer su cuerpo y las sábanas de algodón bajo sus espaldas, ya demasiado sudadas.

-Sirius me da igual -y Ron querría decir que Sirius está muerto, joder, Remus, pero de nada serviría hacerlo, porque acostarse con el viejo profesor es hacerlo también con todos sus fantasmas, y por extraño que parezca eso Ron lo asumió hace ya demasiados años.

-Ya -se calla unos segundos, parece que se lo medita-. A él también le darías igual tu, os caeríais bien.

Y entonces Ronald frunce el ceño y le besa para no decir nada de lo que luego se pueda arrepentir, y Remus sabe que la ha vuelto a cagar.

Se avergüenza de si mismo, de deslizar la lengua entre los dientes de Ronald, de besarle cuando Hermione se desloma con los críos, de gruñir y sentir el lobo a flor de piel cuando le muerde en la cadera, posesivamente.

Se avergüenza de sustituirle por Sirius y de pensar en el perro mientras se corre, sabiendo que el pelirrojo empezó a mirarle hace ya demasiados años, cuando aún vestía la camisa de Hogwarts -por fuera de los pantalones, mal abrochada-, y él era un profesor algo amargado con un estigma demasiado grande sobre sus espaldas.

Sirius le llamaría pederasta.

-Pero es que Sirius se fue, Remus.