Capitulo 1

Recuerdos e Invitaciones

Era una tarde calida de verano, las escuelas estaban cerradas y el calor azotaba Tomoeda, bien para los negocios de bebidas frías y helados. Las familias salían de viaje a disfrutar sus vacaciones, otras se quedaban a descansar en sus casas. Como una en especial, una en donde la oscuridad reinaba en una habitación.

La luz del día no lograba atravesar las gruesas cortinas negras de esa ventana, dándole una gran oscuridad al lugar, en una cama dormía una hermosa joven de largo cabello castaño, respiraba con tranquilidad, su piel pálida la daban la apariencia de una muñeca de porcelana fina.

Un cajón de su escritorio se abrió, de el salió un pequeño peluche amarillo con alas, voló hasta la cama de la joven aterrizando frente a su rostro –Buenos Días Sakurita— dijo con voz alegre. La joven abrió sus ojos, dejando ver que eran de un color verde esmeralda tan hermoso, como de las verdaderas Esmeraldas.

Se levanto quedando sentada en su cama, estiro sus brazos, del suelo salio una sombra con forma femenina, igual a la joven que estaba sentada. Cuando Sakura dejo de estirarse miro a su sombra y le dio una sonrisa –Buenos Días Ban— saludo –Buenos Días Ama— respondió el saludo la sombra. Sakura volteo su rostro y acaricio la cabeza del guardián del sello –Buenos Días Kero ¿Dormiste bien?— pregunto.

Kerberos asintió –Si aunque anoche sentí algo de calor— dijo –Si, estamos a una temperatura alta y ni una nube en el cielo— dijo dejando que su cuerpo cayera de nuevo a la cama, mirando el techo –Así no podemos hacer bromas— dijo Bankai

Sakura miro a su sombra, le puso Bankai, de alguna forma debía llamarla y ese nombre le parecía perfecto, Liberación Prohibida. Ella era casi la representación de la oscuridad, algo prohibido y aterrador. Era perfecto para ella.

Un leve suspiro escapo de sus labios, quitando las oscuras sabanas de su cuerpo se levanto de su cama, su camisón negro y largo rozaba el suelo, y con la oscuridad del cuarto daba la ilusión de que Sakura no caminaba sino que flotaba.

Abrió su armario y saco una franela de manga largas de color rojo oscuro, y una falda corta azul oscuro, unas botas pequeñas sin plataforma y su paraguas negro –¿No lo usaras o si?— pregunto Kero –Pues claro que si, con este sol me quemare. No literalmente— dijo en broma recordando a ciertos amigos.

Volteo su cabeza, mirando al lado de su ventana el afiche dibujado por Eriol. Spiral Hill y su basto campo de calabazas y tumbas. Una pequeña sonrisa salio de sus labios –Hoy quede con Tomoyo así que te traeré dulce— ante estas palabras Kero juntos sus patas y sus ojos empezaron a brillar de emoción, Bankai miro al pequeño Guardián como un bicho raro y es que para ella lo era.

Abrió la puerta, Bankai se sumergió en el suelo volviendo a ser una sombra, arrastrándose hasta estar en su lugar como la imitadora de su ama, aunque algunas veces cuando algún niño pequeño la miraba, hacía muecas grotescas asustándolo de muerte.

Antes de irse Sakura le dio una gran sonrisa a Kero –Cuídate Kero y no salgas— dijo y cerro la puerta. Kero al sentir que su ama se alejaba suspiro cansado, sabía que seguía siendo la niña que se volvió en amiga y ama pero. Esa joven frente a el no era Sakura, su Sakura había desaparecido esa lejana noche de Halloween y se culpaba por eso.

El sol brillaba con fuerza, las calles y aceras estaban casi vacías, las pocas personas que estaban afuera miraban con extrañeza a una joven llevando un paraguas negro y de vestimenta oscura. Sakura no hacía caso a las miradas de la gente aunque no evitaba mirar algunas veces a algunos jóvenes que le silbaban. Los cuales les pasaban algo extraño como ramas de árbol cayendo sobre ellos o ser golpeados por un patinador inexperto.

Bankai reía con maldad al ver sus bromas y maldades bien realizadas, Sakura no pudo evitar soltar pequeñas carcajadas, aunque sus risas se detuvieron al ver algo, se detuvo frente a un local en remodelación, un restaurante de comida China, le estaban colocando unas pequeñas estatuas de Dragón.

La imagen de un Dragón Negro, una Loba con la Luna en su frente y la de Otra algo celosa pero fuerte llegaron a su mente, Kage, Fenrir y Skarlen. Como los extrañaba, algunas noches intentaban crear un espejo similar al de Jack, pero sin uno que estuviera del otro lado, era imposible de llegar a ese Halloween Town.

Una noche después de varios intentos fallidos, un grito de ira salio de su boca destrozando todo lo que encontraba cerca y eso fue algunos pingüinos del parque del Rey Pingüino que reparo con rapidez. Intento de muchas formas, incluso Shaoran y Eriol le ayudaron, aunque no con gusto.

Shaoran, su novio y ella no se hablaban desde hacía dos semanas ¿La razón? Una pequeña pelea que tuvieron. Shaoran no le gustaba la actitud de Sakura, decía que no era ella misma, que era otra persona diferente. Ella aceptaba que había cambiado ¿Pero acaso ellos no querían que ella dejara de asustarse¿Qué fuera más valiente? Pues ahora ella no les temía a los fantasmas, ahora los amaba y disfrutaba con ellos las travesuras que planeaban.

Otra imagen llego a su mente, la cara sonriente de un esqueleto con traje de gala negro. Su amigo Jack. Como extrañaba al Rey Calabaza, con sus gritos de terror y sus carcajadas que hasta el hombre más valiente temblaría de miedo. Sally, su amiga y la única persona cuerda en todo Halloween Town. Aun tenía toda la ropa que le hizo en sus pocos días de estadía en la tierra del Terror y como olvidar a Zero, el perro fantasmal que adoraba con todo su corazón.

Un gran suspiro de tristeza escapo de sus labios, y sin notarlo llego a su destino –¿Camine hasta aquí? Así de distraía estaba— dijo con una sonrisa, toco el intercomunicador. Esperando a que le contestaran y en especial, preparándose psicológicamente a otra conversación de su amiga Tomoyo –Talvez Shaoran tenga razón… e cambiado mucho— dijo con tristeza.

Tomoyo esperaba en el portón de su mansión la llegada de su amiga, se había retrasado un poco pero eso era normal en ella, talvez lo único que quedaba de ella, estaba totalmente cambiada, su forma de ser había cambiado, aun seguía siendo amable y su sonrisa era igual que siempre, menos en las varias ocasiones que hacía sus bromas.

Antes de entrar en vacaciones la última broma de la "Princesa de las Calabazas" como ella se hizo conocer en todo Japón, claro que no mostrando quien era en realidad, siempre usaba ese extraño traje, el mismo que uso esa fiesta de Halloween pasada, para realizar sus bromas. La broma fue algo que jamás nadie olvidaría y que hizo recordar los sucesos pasados de ese 31 de Octubre.

Las clases habían finalizado y el Parque del Rey Pingüino estaba lleno de niños y jóvenes, cuando ocurrió el desastre. De la nada una explosión de fuego surgió de la corona del gigantesco pingüino azul y de entre las llamas se alzo el muñeco de Halloween. Danzando y lanzado bolas de fuego a todas partes.

Ninguna toco a la gente, solo los árboles que empezaron a arder en llamas, la gente salió corriendo en todas direcciones pero el Espantapájaros dio un gran salto quedando frente a un grupo de jóvenes, de su boca una pequeña llamarada de fuego salió, apenas rozándolas pero lo suficiente para que sus cabellos quedaran arruinados. Allí todo termino, las llamas habían desaparecido y el terrorífico Muñeco de Halloween desapareció. Los bomberos que habían llegado al igual ambulancias fuero testigos de la gran carcajada de la Princesa de las Calabazas que salió del mismo lugar que el Espantapájaros.

Cuando termino de reír abrió sus alas y salió volando hasta perderse en el cielo, ese día mucha gente quedo atemorizada, aunque nadie salio lastimado, el miedo aun recorrían cada centímetro de sus pieles.

Tomoyo suspiro, esperaba que esas vacaciones Sakura se tranquilizara un poco y dejara sus bromas. Levanto su cabeza, frente a ella una gran sonrisa llena de colmillos afilados, estaba a escasos milímetros de su cara –¡AAAHHHH!— grito asustada la joven de ojos amatista –Jajajaja, lo siento Tomy, no pude resistir, pero como no me hacías caso, Bankai y yo decidimos asustarte un poco— dijo Sakura apareciendo detrás de su sombra la cual abrazo apoyando su cabeza en su hombro.

Tomoyo respiro hondo, tratando de normalizar su respiración, Bankai sonrió de nuevo para luego desaparecer en el suelo –Para la próxima, un leve empujo es más que suficiente Sakura— dijo con calma Tomoyo. Sakura saco su lengua en un gesto infantil y de inocencia.

Entraron a la gran mansión, pasando a las guardaespaldas de Tomoyo y de su Madre, hasta llegar a su habitación –¿Entonces que haremos?— pregunto Sakura dejando cerca de la puerta su paraguas –Bueno, quiero que te pruebes unos modelos que e hecho hace unos días— dijo con una sonrisa, Sakura suspiro acertando el pensamiento que tuvo desde que su amiga la invito a su casa. Se quito lentamente la ropa haciendo que un leve sonrojo apareciera en el rostro de Tomoyo.

Talvez si siguiera siendo la misma de siempre, no lo hubiera notado, pero ahora Sakura era diferente y noto esto, aunque el sonrojo desapareció rápido al igual Tomoyo que se fue a su armario a sacar la ropa.

Los ojos de Tomoyo brillaban de felicidad, sosteniendo su cámara digital, gradando todo momento –Te vez divina Sakura— dijo con tan alegría que Sakura pensó que su tono de voz le rompería los tímpanos. Sakura se miro en un espejo y una cara de horror se presento en su rostro aunque la disimulo bien. Era un vestido largo de colores pasteles claro, sus hombros estaban al descubierto, sus manos hasta mas arriba del codo oculto en unos guantes de los mismos tonos y para terminar eso una pequeña diadema.

Bankai apareció en el espejo usando la misma ropa que su ama y arrancándosela para tirarla al suelo, no le importaba estar desnuda pero piso el vestido, saco un lanzallamas y lo volvió cenizas y por último lanzo la diadema y sacando una escopeta le disparo.

Sakura trato de contener la risa pero no pudo, las cosas que hacia Bankai le daba mucha risa, en especial cuando cambio la sopa de su hermano por una mezcla especial de ají picante, grandes cantidades de sal y agua ardiente. Apenas toco los labios de su hermano el grito que dio fue algo que jamás olvidaría y más cuando corrió hasta la cocina por agua descubriendo que ni en el refrigerador ni en el grifo había agua. Bankai había cortado el agua y tirado el agua. Mostrando una sonrisa gatuno le mostró lo que sería el único vaso de agua en la casa.

Touya se lanzo contra ella, Bankai soltó el vaso, todo paso en cámara lenta para Touya pero lo pudo agarrar para desaparecer entre sus manos. Solo fue una ilusión lo que hizo que Sakura riera más, tanto que se cayó con todo y silla para atrás si dejar de reír.

Tomoyo no le gusto mucho lo que hizo la sombra pero se sintió mal al ver como se reía su mejor amiga –¿No te gusta verdad?— pregunto, Sakura dejo de reír, se acerco a su amiga y la abrazo –Tomoyo si de ser sincera contigo el vestido, pues es hermoso pero, yo no lo quiero usar menos en alguna ocasión que necesite llevarlo pero ya no es mi gusto. Entiende Tomy, ya no soy la misma pero nunca, nunca despreciaría uno de tus vestidos— Tomoyo sonrió ante las palabras de su amiga y la abrazo, Sakura devolvió el abrazo. Bankai hizo un gesto de asco.

Sakura se llevo un buen trozo de pastel a su boca, saboreando el dulce sabor de un pastel horneado –Realmente tus pasteles son uno de los mejores que e probado Tomoyo— dijo con las mejillas sonrojadas Sakura, Tomoyo sonrió alegre. Ambas amigas estaban en el jardín trasero de la mansión, bajo la sombra de una gran sombrilla. Sentadas disfrutando de unas bebidas frías y un pastel que hizo Tomoyo –Aquí tienes el de Kero— dijo Tomoyo dándole una pequeña caja de cartón –Si no me lo dices ni me acuerdo— dijo Sakura sacando la lengua. Hasta que un pequeño grito de emoción se escucho por todas partes.

La puerta de cristal que conducía al interior de la mansión se abrió de golpe, una jadeante pero feliz Sonomi Daidouji se presento frente a ellas –¡Sakura! Que alegría que nos visitas. Si Tomoyo me hubiera dicho que vendrías, hubiera tomado el día libre— dijo la señora Daidouji algo triste –No se preocupe señora Daidouji, será en otra ocasión— dijo Sakura con una sonrisa. Bankai planeaba una de sus bromas hasta que sintió la mirada de su ama, allí sabía que debía contenerse.

Sonomi noto la vestimenta de Sakura, la ultima vez que la vio fue hace meses, le alegro mucho que se dejara crecer el cabello, se parecía mas a su prima, pero esa ropa la hacía ver muy diferente. Como si no fuera la Sakura que ella recordaba –¿Pasa algo?— pregunto Sakura viendo que la señora Daidouji la miraba fijamente –Eh no nada Sakura, y dime ¿Disfrutas de tus vacaciones?— pregunto sentándose en medio de su hija y de Sakura –Si aunque la Princesa de las Calabazas no a actuado estos días y me parece raro— ante la mención de ese nombre la cara de Sonomi cambió de alegría a una de enojo.

Después de lo ocurrido el 31 de Octubre, perdió algunos contratos con empresas, ya que no podían trabajar junto a una que daba esa clase de peligro. Como trato de demostrarles que lo que ocurrió esa noche no fue idea suya, aun así perdió.

Pocos días después, mientras trabaja en su oficina empezó a leer el periódico, grande fue su sorpresa y enojo al ver la foto de alguien en la primera pagina, la de una joven volando por el cielo usando un extraño traje de colores oscuros. El titulo del reportaje era ¿La Princesa de las Calabazas? Busco la pagina en donde hablaban de ella, era extenso, la noche de ayer había cometido muchas travesuras y bromas que dejaron a más de una persona en estado de shock. Una de las personas había dicho que la joven se hacía llamar a si misma como La Princesa de las Calabazas.

Desde ese día Sonomi Daidouji empezó a investigar a la "Princesa" La haría pagar por lo que le hizo a ella, de la forma en que la humillo y le hizo perder mucho.

Sakura parecía comprender todo con solo mirarla, Tomoyo le contó que después de Halloween algunas empresas ya no quisieron seguir unidas a la de la madre de su mejor amiga. Ahora Sonomi le tenía un odio inmenso, aunque no mostró mas que duda en su rostro para aparentar. Se sentía mal pero ella seguiría haciendo sus bromas. –Pero es parte es muy bueno, últimamente esas bromas suyas son algo peligrosas— dijo para tratar de calmar las cosas –Es verdad, pero pronto ella caerá— dijo en voz baja la señora Daidouji, pero ambas jóvenes la pudieron escuchar.

El sol caía llevándose consigo la luz y dejando que la Luna se alzara triunfante en su cielo oscuro con sus miles de estrellas –Cuídate Tomoyo— se despidió Sakura –Hasta pronto Sakura y por favor no hagas locuras— pidió Tomoyo –Despreocúpate Tomy, estas vacaciones estaré muy calmada— pero a penas al decir esto ocurrió lo inesperado.

Varias calabazas de Halloween se clavaron en la reja de la propiedad Daidouji, del cielo descendió elegantemente una joven de vestimenta oscura, sus ojos estaban tapados por unos pequeños lentes negros aunque se veía perfectamente las marcas en sus ojos y la sonrisa de las calabazas de Halloween, su cabello largo negro ondeaba con el viento, cerro sus alas –Sal Sonomi Daidouji ¿Acaso no querías verme?— pregunto con burla la Princesa de las Calabazas.

Las Guardaespaldas de la familia Daidouji salieron apuntando sus armas contra la joven hasta que la señora Daidouji con un solo movimiento de su mano les indico que las bajara –Vaya forma de presentarte. ¿Qué vienes hacer aquí desgraciada?— pregunto con enojo –No hay que alterarse anciana. Solo vine a darle buena suerte por tratar de detenerme, cosa que dudo— dijo con una sonrisa maligna.

Sorprendida era poco para describir el rostro de la señora Daidouji ¿Cómo se entero ella de que trataba de detenerla? La Princesa sonrió de nuevo –Tengo ojos y oídos por todas partes, siempre veo todo y lo se todo y ningún secreto esta seguro— Sonomi frunció el seño, aunque desvió su mirada a un lado, algunas de sus guardaespaldas estaban preparándose para atraparla. Necesitaban mas tiempo –Entonces si lo sabes todo ¿Por qué no te dedicas al robo?— pregunto –No es mi estilo, soy la representación de la risa y la oscuridad, en mi habita el Espíritu del Halloween. Las joyas y obras de arte no tienen valor para mí, pero un grito de miedo y terror vale más para mí que el mismo oro— explico.

Las guardaespaldas salieron en ese momento, llevaban un lanzador de redes, en segundos tuvieron en la mira a la Princesa y dispararon. La Princesa sonrió, flexionándose de tal forma que hasta el más profesional contorsionista le daría envidia, esquivo la red pero no se quedo así, agarro una de las calabazas clavadas en la reja y la lanzo en contra de las guardaespaldas que la atacaron. Las mujeres de negro sacaron sus armas pero no lograron ni siquiera disparar cuando la calabaza las alcanzo explotando. Una densa capa de humo rojo impedía ver que paso hasta que se esfumo, estaban atrapadas por unas extrañas raíces que las retenían. Las demás apuntaron sus armas pero La Princesa de las Calabazas había desaparecido.

Sonomi apretaba sus dientes hasta que una tarjeta negro caía lentamente frente a sus ojos, la agarro para mirarla, en letras de color naranja y con el dibujo de una calabaza decía "Dulce o Truco. Firma La Princesa de las Calabazas" Apretó la tarjeta hasta hacerla una bola de papel que tiro al suelo. Tomoyo estaba asombrada y Sakura, sonreía.

Ya lejos de la propiedad Daidouji, Sakura dejo escapar las carcajadas que había aguantado todo ese tiempo, del cielo descendió la joven de pelo negro, se quito los lentes revelando sus ojos, totalmente de color ámbar, poco a poco su cuerpo se oscureció demostrando que era Bankai –Buen trabajo, así no tendré que preocuparme de que la madre de Tomoyo descubra que Sakura Kinomoto y La Princesa de las Calabazas son la misma persona— dijo –Fue un placer, me encanto humillar a esa señora— dijo con malicia Bankai –Pero no te acostumbres Ban, sabes en que quedamos— dijo Sakura –Lo se ama pero algunas veces no puedo contenerme— dijo Bankai –Me pasa lo mismo pero son mis amigos y los quiero mucho, no deseo molestarlos siempre con bromas, una de vez en cuando es mas que suficiente. Además en Halloween haremos muchas más y con Jack— dijo con felicidad Sakura.

Bankai poco a poco regreso a su lugar pero se detuvo, miro a un lado entrecerrando sus ojos, miro para arriba para decirle a su ama pero esta le indico con una leve movimiento de su mano que siguiera, Bankai ni asintió, solo desapareció. Sakura siguió caminado, alguien salio detrás de un árbol siguiéndola, Sakura aparentaba que no sabía nada. El sujeto estaba a escasos pasos hasta que toco el hombro de Sakura, del suelo varias líneas hechas de sombras atraparon al sujeto poniéndolo de cabeza, algunas se enredaron en su cuello y brazos, haciendo una fuerte presión como si trataran de cortarlo –Espero que tenga alguna buena razón para seguirme, porque ni no tardaran mucho para encontrar sus extremidades— dijo lentamente, volteo un poco su cabeza mostrando una sonrisa macabra, sus ojos dejaron ese brillo alegre y solo mostraban el deseo y el disfrute de la matanza.

El sujeto empezó a decir algo en chino y un aura apareció rodeando su cuerpo, era un hechicero, Sakura no dejo de sonreír y se puso totalmente de frente para verlo mejor, cuando dejo de decir su conjuro vio con asombro que aun seguía atrapado –No es posible, cualquier atadura que tenga ahora debería estar atrapándote, ese hechizo jamás me a fallado— dijo asombrado y algo asustado –Pues hay una vez para todo y para ti, es la ultima. Algún deseo antes de partir al otro mundo— dijo.

El Hombre se asusto y cerro los ojos cuando sintió que las oscuras ataduras presionaban su cuello y luego…cayo de bruces al suelo. Abrió sus ojos sorprendido –Vamos levante, lo que tengas que decirme que sea rápido, hoy me toca cocinar— ordeno Sakura –¿Cómo sabe que vengo a decirle algo?— pregunto –Su ropa, es antigua pero elegante, tiene un gran poder mágico y se ve a simple vista que no es de aquí, mas bien de China, Hong Kong, lo que me hace suponer que viene en parte del Concilio de toda Oriente ya que allí el concilio esta establecido— explico Sakura.

Y era verdad, el hombre usaba un antiguo traje chino pero muy elegante, sonrió pero sin dejar de estar asombrado –Es impresionante Kinomoto-Sama. Los del Concilio me había dicho que usted tenía un gran poder pero nunca imagine cuan fuerte era— dijo arrodillándose –Por favor no haga eso y creo que soy mas joven que usted— dijo apenada Sakura –Aun así, admiro su poder que comparado con el mió no es gran cosa, pero como usted me lo pidió. Vengo en nombre del Concilio para pedir su ayuda— Sakura pestañeo asombrada –¿Mi ayuda¿Y para que me necesitan?— pregunto –Necesitamos que sea nuestra representante en el Concilio de Occidente— dijo.

Sakura pestañeo para luego reír –jaja disculpe creo que escuche mal— pero al ver el rostro serio del hombre dejo de reír –No es broma ¿Y eso?— pregunto de nuevo –La razón principal es que el Occidente quiere hacer un pacto de ayuda, nosotros los ayudaremos cuando lo necesiten y ellos a nosotros, pero el Concilio duda de esa razón, sabemos que en Inglaterra han estado sucediendo cosas extrañas y malignas, un Hechicero Oscuro que se creía muerto allí a resurgido hace aproximadamente dos años. Creemos que el Concilio de Occidente solo busca que nosotros eliminemos a ese Hechicero. Por eso le queremos pedir que nos ayude, usted es alguien muy poderosa pero a la vez desconocida— dijo –Entonces quieren usarme para despistarlos, para pensar que el oriente es tonto y creen que nos tienen en la palma de su mano pero en cambio seremos nosotros los que juguemos con ellos, como un gato juega con su presa— dijo Sakura –Exacto— ante estas palabras el hombre recibió una fuerte cachetada.

El golpe fue tan fuerte que ladeo su cabeza, miro asombrado a la Joven de ojos verdes, Sakura miraba con odio al sujeto –Creo que tanto ustedes como el Occidente se parecen, pero lo haré pero bajo mis reglas— dijo –Como guste Kinomoto-Sama. Aquí tiene lo necesario para viajar a Inglaterra, allí la estarán esperando Hechiceros del Concilio de Occidente y en nombre del Concilio gracias— con estas últimas palabras hizo una reverencia antes de desaparecer.

Sakura se dejo caer en su cama, llego a su casa hace como dos horas pero estuvo ese tiempo en la cocina preparando la cena, pero comió sola, su padre tuvo que viajar en ultimo momento a una excavación y su hermano tuvo que hacer horas extras en su trabajo. Miro el techo de su habitación, Kero estaba dormido sobre un cojín cerca de su cabeza, levanto su mano para acariciarlo, el pequeño guardián empezó a ronronear como un gato al sentir las caricias de su ama.

Poco a poco Sakura caía en las garras de Morfeo, pero el sonido de algo golpeando su ventana la despertó, allí se encontraba una gran lechuza marrón. Pestañeo pensando que esa visión tan extraña y fuera de lugar era culpa del sueño pero seguía allí.

Se acerco y abrió la ventana, la lechuza voló hasta posarse en el escritorio de Sakura en una de sus patas llevaba un sobre amarillento, con precaución estiro su mano agarrando el sobre. La lechuza abrió sus alas y salio volando al cumplir su trabajo, Sakura pestañeo y abrió el sobre sacando un pergamino. Lo leyó y una sonrisa apareció en su rostro, Bankai salió del suelo para leer también y pestañeo extrañada –Una gran coincidencia— dijo el ser hecho de sombras –En esta vida no existen las coincidencias, solo lo inevitable— dijo Sakura –Pero esta vez jugaremos con eso, creo que nos divertiremos mucho en Inglaterra— dijo, en su mano una pequeña bola de fuego negro apareció, acerco el pergamino y este se prendió en fuego, la dejo caer al suelo viendo como se consumía por las llamas.

Las llamas negras poco a poco se extendían por todo el pergamino, en el un extraño escudo estaba impreso, uno con la imagen de un León, un Águila, un Tejon y una Serpiente, en el centro del escudo estaba una gran H, en segundo el fuego desapareció todo.

Sakura sonrió –Primero el Concilio, ahora esto. Bien prepárate Occidente, ya que La Princesa de las Calabazas te hará una visita— Bankai sonrió aterradoramente, entrecerrando sus ojos haciendo que ya su sonrisa fuera aun mas aterradora.