Capitulo 2
El comienzo del Viaje
El comienzo del Terror
Eriol tenía sus manos entrecruzadas, mirando fijamente a Sakura y a unos restos de pergamino carbonizado en la mesa –A ver ¿Quemaste la carta?— pregunto, Sakura asintió –¿La cual era una invitación a un colegio de Magia en Inglaterra, lugar a donde debes ir como representante del Concilio de Oriente?— pregunto de nuevo recibiendo la misma respuesta de Sakura.
Eriol suspiro, Shaoran que estaba allí masajeándose los ojos y Tomoyo miraba horrorizada lo que pudo haber sido el comienzo de un incendio –Me deje llevar, además ese fuego solo quema lo que yo quiero quemar— explico una vez más Sakura al ver la cara de Tomoyo –¿Y por qué aceptaste ir en primer lugar?— pregunto Shaoran –¡No lo se¿Estas feliz?— pregunto enojada Sakura.
Las cosas iban mal desde que salio el sol o por lo minutos que salio ya que una fuerte lluvia caía desde la mañana y ya era mas de las 2 de la tarde. Desde el medio día estaban reunidos los cuatro, junto con los guardianes y Bankai, Sakura suspiro –Según este pasaje de avión que me dio, mi avión sale en tres días— dijo Sakura –Pero según lo que nos dijo Eriol, estarás casi todo un año allí ¿Qué pasara con tus clases?— pregunto Tomoyo preocupada –Podré retomar el ritmo, además dijo que el Concilio se encargaría de todo— Eriol miraba fijamente a Sakura –Debo decirte que te metiste en algo serio. Tengo tiempo sin estar en mi tierra natal pero conozco la situación que pasa ahora mismo. No debes confiar en nadie Sakura, siempre debes estar alerta ante todo y lo más importante, no te descontroles— dijo en un tono muy serio –¿Por?— pregunto.
Eriol se quito sus lentes para limpiarlos –Aunque no me guste decirlo pero es la verdad, los hechiceros de Occidente son algo anticuados, tanto de conocimiento del mundo sin magia y de las personas que lo habitan o como ellos lo llaman Muggles, como de pensamiento. Para nosotros la magia oscura no es en si mala, simplemente es magia. Depende de la persona que la usa, para ellos lo que llaman artes oscuras es maligno y tu nuevos poderes lo podrían clasificar como algo oscuro— explico la reencarnación de Clow volviendo a ponerse sus lentes.
Sakura miro fijamente a Eriol, suspirando –No puedo retractarme ahora, dije que lo haría y lo haré, además quien sabe. Talvez encuentre algo útil para crear el portal— ante estas palabras Shaoran frunció mas su seño –¿Aun quieres intentar hacer eso?— pregunto enojado. Sakura le devolvió la misma mirada a su novio –Pues si, porque son mis amigos. No pude saber si están bien o no después de que ese Halloween Town se destruyo, los dos espejos quedaron destruidos— dijo con tristeza haciendo que el joven chino se sintiera mal por lo que dijo.
El ambiente se puso tenso hasta que Kerberos hablo –¿Entonces cuando sale nuestro avión?— pregunto –Lo siento Kero, tu ni Yue me acompañaran en esto— el pequeño Guardián abrió su boca asombrado –¿Pero por qué?— pregunto –Clow no es muy bien visto entre esos hechiceros Kerberos, lo clasificaron como loco, incluso algunos como un Hechicero Oscuro cuando creo las Cards— explico Eriol –Además Yukito no puede faltar a sus obligaciones. Lo siento mucho Kero pero es mejor así— Kero bajo su cabeza, estaba triste y se sentía apartado.
Sakura miro con tristeza a Kero, se levanto y se acerco a el, lo abrazo –Perdóname Kero pero no quiero que te pase nada malo— Kero asintió, Sakura lo alzo un poco y le dio un pequeño beso en su cabeza –Tratare de decirte todo lo que se de allí, yo una vez recibí esa invitación pero la rechace— dijo Eriol –¿Y eso por qué?— pregunto Tomoyo –La invitación la envían cuando cumples los 11 años de edad. Cuando los cumplí también me llego como a Sakura pero no respondí, tenía que venir aquí— explico Eriol –Y te lo agradezco Eriol, así mis cards ahora viven y te conocí— dijo con una gran sonrisa.
Shaoran sintió un leve dolor en su corazón, extrañaba esas sonrisas de Sakura y más que ella se las daba a el, talvez era tiempo de hablar y pedir perdón. –Entonces permíteme hacerte un traje para que lo lleves— pidió Tomoyo con estrellas en sus ojos. Sakura tembló por unos segundos imaginando el traje que le daría su mejor amiga –Claro, no hay problema— dijo con lagrimas en sus ojos.
Estaba frente a la puerta de su casa con miedo. No sabia que decirle a su padre, su respiración era agitada, cerro sus ojos tomando aire y abriendo la puerta –Estoy en casa— dijo esperando no recibir una respuesta –Bienvenida hija— el señor Kinomoto apareció con su sonrisa, estaba usando su delantal lo que significa que estaba cocinando –¿Cómo estas papá?— pregunto Sakura en un intento de retardar la revelación que le tendría que dar a su padre –bien, hoy recibiste una llamada ¿Por qué no me dijiste sobre la beca?— pregunto el señor Kinomoto.
Los ojos de Sakura mostraron confusión. De que beca hablaba su padre –Hoy te llamo el señor Thomas para preguntarte si habías aceptado la beca para ir a estudiar en Inglaterra— ahora lo entendían, los del Concilio habían cubierto con eso –Lo siento papá, te lo iba a contar hoy— dijo Sakura. El señor Kinomoto sonrió –No te preocupes, además es tu decisión ir o no— dijo. El teléfono sonó, Sakura fue quien atendió –buenas tardes Residencia Kinomoto— dijo Sakura –Buenas Tardes Kinomoto-Sama— respondió una voz conocida –Es usted señor "Thomas"— dijo Sakura –Veo que ya hablo con su padre, no se preocupe, hemos tomado todas las medidas para que nadie sospeche ¿Ya se esta preparando?— pregunto –Si señor Thomas, acepto la beca— dijo Sakura viendo a su padre sonriéndole.
Odiaba mentir pero, no estaba lista para decirle la verdad a su padre –Recuerde que su avión saldrá en tres días Kinomoto-Sama y una cosa más, tenga mucho cuidado— dijo antes de colgar, Sakura colgó el teléfono –Me dijo que mi avión saldrá en tres días, creo que iré a preparar mis maletas— dijo con una pequeña sonrisa para luego subir las escaleras. El señor Kinomoto vio a su hija, el sabía que algo le pasaba, pero esperaría que ella se lo contara todo.
Los tres días pasaron demasiado rápido para Sakura, esa mañana todos se encontraban allí para despedirla, su familia y amigos –Cuídate mucho hija— le pidió el señor Kinomoto abrazando a su hija –Lo haré papá— dijo Sakura –Cuídate monstruo y no derrumbes muchos edificios— le dijo Touya en forma de despedida –No te preocupes, solo destrozare algunos monumentos nada más— dijo sacando la lengua –Adiós pequeña Sakura, te extrañare mucho— se despidió Nakuru abrazándola –Yo también Nakuru— Tomoyo se acerco dándole un pequeño paquete envuelto –Adiós Sakura, que te vaya muy bien. Aquí esta la ropa que te hice— Sakura tomo el paquete y le dio una gran sonrisa a Tomoyo –Gracias Tomoyo, cuídate mucho— Eriol se acerco, sonriéndole –Te deseo un buen viaje Sakura, recuerda lo que te dije— Sakura asintió. Shaoran dio unos pasos para quedar frente a Sakura, ambos se miraron directamente a los ojos. Shaoran trato de decir algo pero no pudo, Sakura puso sus brazos en el cuello de Shaoran y lo besaba, Touya tuvo que ser contenido por Yukito para que este no se lanzara sobre el pobre novio.
Cuando sus labios se separaron, las mejillas de Shaoran ardían, en las de Sakura apenas aparecía un leve color rojo –Te extrañare Shaoran— dijo en voz baja –Yo también, cuídate por favor— le pidió –Pasajeros con destino a Inglaterra, por favor abordar por la puerta Nº 12— se escucho por todo el aeropuerto –Ese es mi avión. Cuídense todos, tratare de escribirles cuando llegue— dijo agarrando su mochila.
Todos levantaron sus manos en despedida, viendo como la joven de ojos verdes se perdía en el mar de gente que también iban a tomar el mismo vuelo. Desde lejos un hombre de vestimenta china miraba todo –Buena Suerte Kinomoto-Sama, espero que el Occidente la trate con respeto— dijo desapareciendo.
Sakura bostezo, su cuerpo estaba adormecido, se había quedado dormida, giro su cabeza para mirar por la ventana, ya el sol estaba ocultándose, las nubes tenían un color naranja, le recordaban a la calabazas –Señorita ¿Desea algo de tomar?— pregunto una azafata –Un vaso de agua por favor— pidió Sakura. La azafata asintió y se fue, se acomodo de nuevo en su asiento pero miro a su lado. Una pequeña niña, de no más de 8 años de edad totalmente vestida de negro, con un muñeco sin un ojo –Bonito muñeco ¿Cómo se llama?— pregunto. La niña volteo su cara para ver a Sakura y luego a su muñeco –No tiene nombre, mamá dice que es tonto ponerle nombre y que debería botarlo, pero me lo regalo mi padre y no lo pienso hacer— dijo con voz neutra –Pero puedes tener uno para que le haga compañía— dijo Sakura, la niña bajo la cabeza –Me regalan pero todas son muñecas para niñas sin cerebro que solo saben usar ropa rosa— dijo enojada –Pues yo tengo uno que le podrá hacer buena compañía a ti y a tu muñeco— la niña miro fijamente a Sakura, ella busco su bolso y metió su mano buscando algo, en realidad creaba algo y en un segundo la saco, en su mano estaba un muñeco de un esqueleto usando un traje negro con rayas blancas y un moño de corbata con forma de murciélago, el esqueleto tenía una mirada aterradora con una sonrisa de travesuras.
La niña abrió sus ojos fascina y tomo el muñeco que le ofrecía Sakura –Se llamas Jack y el es el Rey Calabaza y su fiesta es el Halloween— la niña miraba a su nuevo muñeco y lo abrazo –Gracias, mi nombre es Elizabeth— se presento la pequeña –El mió es Sakura— ambas hablaron un buen rato de cualquier cosa pero mas sobre el Rey Calabaza que dejo a la pequeña encanta y deseosa de conocerlo en persona, aunque su razonamiento le decía que era imposible –Le diré que te haga una visita— dijo Sakura, Elizabeth pestaño pero sonrió –Gracias— Sakura sonrió.
Otra vez abrió sus ojos, su cuello le dolía, Elizabeth se había quedado dormida abrazando a su muñeco y a Jack, no pudo evitar que una pequeña sonrisa surcara sus labios, las azafatas despertaban a los pasajeros, pronto aterrizarían, abrocho su cinturón y el de Elizabeth.
Caía una leve lluvia cuando bajo del avión, se despidió de Elizabeth cuando ella y su madre recogieron sus maletas, agarro la suya cuando sintió una presencia, volteo lentamente su cabeza para mirar a dos sujetos, uno sostenía un pequeño letrero que decía su nombre escrito en ingles y otro en Japonés. Sonrió y se acerco ellos –Caballeros ¿Me esperaron mucho?— pregunto, los rostros de los dos sujetos eran dignas de una fotografía ya que las caras de sorpresa y de desconcierto eran grandes –¿Usted es Sakura Kinomoto?— pregunto uno aun asombrado –Si ¿Algún problema con eso caballeros?— pregunto algo enojada –No, lo que pasa es que nos imaginamos encontrarnos con alguna señora mayor no con…— pero sus palabras murieron cuando Sakura hablo –Con una joven de 16 años, pues déjenme decirles algo señores, la ignorancia los matara algún día— con estas palabras los dos sujetos decidieron quedarse callados a cualquier comentario que tenían en mente.
Después de recoger las maletas de Sakura y de llevarlas al interior de un carro lujoso, Sakura se monto seguido de sus escoltas –Pensé que los Hechiceros occidentales no conocían de la tecnología moderna— comento –Vera, algunas veces usamos cosas que los muggles inventan, claro que las modificamos para que sean mas sencillas y mas confiables para nosotros los magos— explico uno de los magos –Veo que usan los términos de mago y me imagino que bruja también— comento –A si es señorita Kinomoto, en oriente son hechiceros ¿no?— pregunto –Es correcto, prefiero ese al que ustedes usan sin ofender— los dos asintieron –¿Cuanto falta para que lleguemos al Concilio?—pregunto –Disculpe señorita Kinomoto, aquí no hay un Concilio, hay un Ministerio de Magia— dijo el otro sujeto –Entiendo y ¿Cuanto falta para que lleguemos?— pregunto de nuevo –Estaremos allí en unos momentos— dijo de nuevo.
Pasaron pocos minutos antes de que el vehículo entrara en un túnel pero en vez de ir recto descendió y en unos segundos se detuvo, los dos magos salieron del vehículo. Ayudando a Sakura a bajar, el otro sacaba las maletas del portaequipaje, ambos magos sacaron de sus ropas unas pequeñas varitas. Sakura alzo una ceja pero entendió después que eran, los hombres las pasaron por sus ropas cambiándolas por unas túnicas negras. En su pecho había una placa –Perdonen ¿Pero ustedes son exactamente?— pregunto –Lo siento, somos Aurores, como los policías de los muggles— explico el mago –Entiendo— dijo Sakura, los tres salieron por una puerta frente a ellos, aunque el Auror que llevaba sus maletas tomo otra dirección –Que los cerrojos ni con magia las puedan abrir Lock— susurro, dentro de su mochila, dentro de su libro la Card Lock brillo y sin que nadie lo notara salio directo a las maletas de Sakura protegiéndolas.
"Por si las dudas" Pensó la Card Master, notaba que nadie de ellos podían notar presencias mágicas ¿Acaso los magos eran tan pobres en conocimiento mágico y de poder? Necesitaban esas varitas para poder conjurar sus hechizos, aunque ella no negaría que tuvo que usar por mucho tiempo su Báculo pero ahora ya no lo necesitaba, solo para esa Card.
Llegaron ante otro mago de aspecto severo, el Auror le entrego su varita y este lo examino –Adelante— dijo y el Auror siguió –Varita por favor— pidió cuando Sakura llego ante el –No tengo Varita— dijo, el mago la vio como si le estuviera tomando el pelo –Es verdad, ella es una br…Hechicera de Oriente, ellos no usan Varitas— explico el Auror y corrigiéndose antes de decir bruja.
El mago frunció el seño y dejo pasarla, Sakura paso dándole una mirada de odio al tipo, pudo ver a lo lejos una fuente de dos magos, una mago y una bruja, alrededor de ellos estaban algunas criaturas mágicas, fascinados con ellos. No le agrado para nada la fuente y con un leve movimiento de su mano, una aura negra rodeo las estatuas, aunque no paso nada.
Llegaron ante unos ascensores que hacían mucho ruido al abrir y cerrar, el Auror oprimió un botón y el ascensor empezó a bajar, un leve ruido le hizo levantar su cabeza, cerca de la lámpara varios aviones de papel volaban en círculos, cuando el ascensor se detuvo en un piso, algunos aviones salieron volando y otros entraron.
El ascensor siguió bajando hasta detenerse en un piso y la voz de una mujer se escucho –Departamento de Misterios— anuncio la voz –Bonito— dijo cuando salio del ascensor, era un pasillo largo, sin ventanas ni puertas, solo una al final del pasillo, grande y negra –Por aquí señorita Kinomoto— dijo el Auror, Sakura lo siguió, tomo por la izquierda, por una abertura en la pared que tenía unos escalones que descendían.
Bajaron por pocos minutos para seguir por otro pasillo hasta una puerta –Por aquí señorita Kinomoto— dijo abriendo la puerta. Sakura entro, lo que vio no la dejo impresionada, había visto peores lugares en Halloween Town, el lugar era grande, de piedra oscura y las antorchas no iluminaban bien, habían gradas a ambos lados pero vacías, solas de enfrente estaba llenas de gente cubierta por las sombras. Hablaban entre susurros pero se callaron al verla entrar.
Una voz gruesa sonó algo asombrada –¿Sakura Kinomoto?— pregunto –Si, soy yo— dijo con voz neutra, los murmullos aparecieron de nuevo pero más fuertes, Sakura pudo contar por lo menos unos 50 magos que usaban unas túnicas moradas con una "W" en su pecho en la parte izquierda. –Perdón esperábamos a alguien mayor— dijo la misma voz que hizo que todos guardaran silencio –No hay problema, bonito lugar¿Aquí les hacen las torturas a los prisioneros?— pregunto con una sonrisa horripilante –No señorita Kinomoto, por favor tome asiento— pidió la voz, Sakura vio que en el centro de la sala se encontraba una silla, camino hasta ella y se sentó, el tintineo de unas cadenas le hizo ver que esta silla era algo mas que para sentarse, las cadenas explotaron –Lo siento, me molesta el ruido— se disculpo, los rostros de magos y brujas era de asombro –No se preocupe señorita. Entendemos, la próxima vez nos lo dice para que no vuelva a pasar— se disculpo un señor en la primera fila que estaba en todo el medio.
El hombre era de baja estatura y corpulento, lleva una ridícula combinación de ropas, un traje de rayas diplomático, una corbata roja y una capa negra, su pelo era gris y estaba algo alborotado, por la expresión de su rostro se veía que estaba algo enojado. Talvez no le agradaba para nada ella pero a Sakura no le importo, más bien miraba a un anciano de larga barba plateada y de ojos azules, los cuales estaban ocultos detrás de unos lentes de media luna. Cuando vio directo a sus ojos y el a los suyos, sintió algo extraño, como si algo tratara de entrar en su mente. Pero lo rechazo, el anciano pestañeo una vez extrañado pero en un segundo volvió a tener su rostro neutro.
Sakura frunció el seño –Bien señorita Kinomoto, me presento, soy Cornelius Fudge, el Ministro de Magia— se presento el hombre –Sakura Kinomoto, Hechicera de Oriente y enviada por el Concilio de Oriente— dijo "Y la Princesa de las Calabazas" pensó para si. –Sobre eso ¿Por qué la enviaron a usted?— pregunto –Por mi poder, el oriente sabe bien su situación ahora y por eso me mandaron, para poder regresar bien y entregar mi informe sobre ustedes— dijo con voz neutra, parecía que con solo decir esto los magos se alborotaron mucho, el Ministro tuvo que gritar para pedir silencio –Si bueno, nuestra actual situación no es la mejor, por eso pedimos la colaboración de Oriente— dijo Fudge pasando un pañuelo por su frente –También recibí una invitación de una de sus escuelas, me parece muy interesante— los murmullos volvieron y algunos magos voltearon sus rostros para mirar al anciano.
El rostro de Fudge se puso rojo de ira –Si el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, el mejor colegio de magia en toda Inglaterra, el señor Albus Dumbledore es el director del colegio y parte del Wizengamot y esta aquí presente— dijo Fudge, el anciano se levanto haciendo una leve inclinación con la cabeza –Es un honor conocerla señorita, no recibí su respuesta— Sakura sonrió –No tengo una lechuza para mandársela y de paso, se me quemo la carta— Dumbledore pestañeo pero asintió –Entonces me puede decir si vendrá a conocer Hogwarts— Cornelius se levanto de golpe –La señorita Kinomoto es una enviada especial del Ministerio de Magia de Oriente, ella debe ver todo sobre nosotros para que el oriente tome su decisión— dijo alzando la voz –Si la acepto— Cornelius abrió su boca y ojos, su rostro perdió el color –Conocer las costumbres y métodos de estudios seria interesante, aprenderé bastante de ustedes que solo estar viendo las decisiones que tomen aquí— todo los magos empezaron a hablar, algunos miraban con enojo a la joven de ojos verdes hasta que Fudge hablo –Si esa es su decisión señorita Kinomoto, adelante, pero recuerde que si desea visitarnos puede hacerlo con gusto— al decir esto se levanto, seguido de los demás magos.
Dumbledore se acerco a Sakura con una pequeña sonrisa –Gracias por aceptar mi invitación señorita Sakura— pero no pudo seguir hablado porque Sakura lo interrumpió –Soy Kinomoto para usted Dumbledore y no crea que no note lo que intento hacer, vuelva a hacerlo y le juro que en mi reporte hablare muy mal de usted— Dumbledore se puso algo tenso pero no lo demostró –Lo lamento, ya soy algo viejo y algunas veces hago alguna tontería— se disculpo aunque la Card Master no le creo para nada.
Volviendo por donde ella vino llegaron al gran pasillo de la fuente, varias magos miraban asombrados la fuente, ya no estaban los magos ni las criaturas, sino ahora una joven de vestimenta aterradora, con alas de demonio, una loba tocando un violín, en sus muñecas habían unas cadenas y al lado un Dragón chino tocando una flauta, bajo los pies de estos dos estaban los magos de la fuente, rodeados de cabezas de calabaza.
Sakura sonrió –Parece que La Princesa llego hasta aquí— Dumbledore la vio –¿La Princesa?— pregunto –Es una Hechicera del Japón, nadie sabe quien es y gasta bromas muy pesadas, apareció por primera vez el Halloween pasado, con varias criaturas como vampiros, hombres lobos y demás— explico Sakura. Dumbledore miro a la estatua con una pequeña sonrisa –Se ve que no le gusto mucho la estatua— dijo con un tono de voz divertido –A mi tampoco, se ve que ustedes los magos son arrogantes y se creen superiores a otras criaturas y no les tienen ningún respeto, el Oriente no le gustara eso—dijo cerrando sus ojos, cuando los abrió vio a varios Aurores que trataban de calmar la situación.
Alli estaba los dos que la acompañaron y con sus maletas, se acerco y las tomo –Entonces señor Dumbledore ¿A donde vamos?— pregunto, Albus sonrió –Si quiere le doy un recorrido por el Londres Mágico para que empiece a conocerlo— propuso –Me parece una gran idea— dijo Sakura siguiendo al mago de larga barba.
Se acerco a una de las varias chimeneas de ese lugar, agarro de un frasco un puñado de polvos –Estos son polvos Flu, los usamos para poder viajar entre las chimeneas que están conectadas a la red Flu, los lanza dentro del fuego, entra y dice bien claro a donde desea ir— explico Dumbledore. Lanzo los polvos dentro del fuego y este se volvió verde, entro dentro sin quemarse –¡Al Caldero Chorreante!— dijo en voz alta y desapareció. Sakura lo imito y agarro un puñado de los polvos para lanzarlos al fuego, entro e hizo lo mismo –¡Al Caldero Chorreante!— desapareció entre el fuego.
Un niño pequeño burlo a los Aurores y toco una de las calabazas, los ojos y boca de la calabaza apareció un fuego seguido de las otras, el niño retrocedió asustado y los magos, incluso los Aurores se asombraron, el fuego duro poco pero de las bocas de las calabazas salieron grandes cantidades de murciélagos asustando a todo el mundo, la Loba y el Dragón empezaron a tocar una melodía que aterrorizo a muchos de los magos y la estatua de la joven de alas empezó a reírse –¡TEMAN MAGOS DE OCCIDENTE YA QUE LA PRINCESA DE LAS CALABAZAS ESTA AQUÍ!— grito la estatua riéndose y alzando el vuelo para luego explotar y dejar caer una lluvia de fuego negro.
Nadie salio lastimado menos los objetos del lugar que se quemaron poco a poco, sin que los magos pudieran apagar el fuego negro. Ahora la Princesa de las Calabazas se había presentado y estaba preparada para traer el terror a Londres.
