Capitulo 3

Bromas de Muerte

Enfrentamientos

La llama de una chimenea se agito con ferocidad y de ella salio Albus Dumbledore, sin una mancha de ceniza, muchos magos se preguntaban como lo hacía, ya que el resto siempre salían llenos de hollín.

Las llamas se agitaron de nuevo pero esta vez se agitaron con violencia, alzándose formando por un segundo caras espantosas y de ella salio Sakura riendo, Dumbledore pestaño ante lo que vio, Sakura sonrió con la mirada perdida en algún lugar de sus memorias –El fuego me recuerda a un querido amigo mió, es un experto controlándolo y usándolo a su antojo— dijo Sakura y su mirada se puso melancólica, aunque volvió a tener su seriedad cuando dejo el mundo de los recuerdos.

Dumbledore se intereso mucho por eso pero no pregunto –Permítame un momento señorita Kinomoto, ya regreso— pidió Dumbledore y se fue al bar en donde estaba un hombre pequeño y jorobado.

Sakura miro todo a su alrededor, magos y brujas usando túnicas y sombreros puntiagudos, algunos usaban ropa normal cuando entraban y se las cambiaban por las suyas, por la puerta que se abrió pudo ver vehículos, y el sonido de los autos se escucho. "Así que no tienen contacto con el mundo sin magia, patético" pensó la Card Master.

Pronto Dumbledore volvió a estar frente a Sakura –Le reserve un cuarto para que pueda dormir con comodidad, mañana le enseñare todo y podremos comprar sus útiles— dijo, ahora es que recordaba la hora y el sueño que levemente sentía –Se lo agradezco señor Dumbledore— agradeció Sakura. Dumbledore sonrió y condujo a Sakura hacia las escaleras para llevarla a su habitación.

Sakura llevaba sus maletas y con cuidado retiro a Lock, la Card volvió a su lugar, aunque parecía innecesario, nadie notaba la presencia de sus Card ni de ella, pero no podía confiarse. El director de Hogwarts se detuvo frente a una habitación y con la llave de la puerta la abrió.

Era una habitación de buen tamaño, con una gran cama que parecía bien cómoda, dos ventanas y otra puerta que de seguro conducía al baño "Por lo menos saben usar las tuberías" pensó aliviada Sakura. Entro y dejo sus maletas en el suelo –Se lo pagare cuando pueda señor Dumbledore— dijo Sakura –No es necesario señorita Kinomoto. Desearía comenzar de nuevo y si posible que no me llamara señor— dijo Dumbledore con una amigable mirada.

En cambió Sakura le dio una mirada fría y su seño fruncido –Lo seguiré llamando Señor y en Hogwarts Profesor pero nunca tendrá esa confianza de mi parte, para mi usted oculta muchas cosas. Así que ahora le pediré que se largue "Profesor" Dumbledore— Albus asintió, dejo la llave en una mesa de noche y se retiro cerrando la puerta, pero no bajo las escaleras.

Sakura miro por unos segundos la puerta por donde salio el mago, se dio la media vuelta para cerrar las ventanas con las cortinas, dejando aun en mas oscuridad la habitación, con un simple movimiento de su mano, las velas que estaban en el candelabro pequeño del techo se prendieron "No salgas aun Bankai" pensó Sakura. Bankai estaba a punto de salir pero se detuvo mirando a su ama "Al dos personas en el otro cuarto, Dumbledore acaba de entrar allí" le dijo a su sombra por medio de sus pensamientos mientras desempacaba sus cosas "Entiendo" dijo Bankai que se deslizo por el suelo y desapareció cuando toco la pared.

Bankai apareció en la otra habitación apenas iluminada por una vela, era verdad. Dumbledore y otros dos magos, mejor dicho una viejo mago con una pata de palo, con varias cicatrices en el rostro y que le faltaba un gran trozo en su nariz y que tenía un extraño ojo que no dejaba de girar en toda dirección y una bruja joven, de un cabello de color verde fosforescente. –Así que tenemos que vigilarla— dijo la bruja –Así es Nymphadora— dijo Dumbledore –Tonks— corrigió la Bruja molesta –¿Y qué tiene de importante esa chiquilla de Oriente?— pregunto el tipo del ojo –El Oriente no mandaría a cualquier persona aquí, ellos saben lo que estamos pasando. Ella debe ser una bruja muy poderosa para su edad— dijo con seriedad Dumbledore –Debe tener como unos 15 o 16 años ¿No?— pregunto Tonks –Seguro los de Oriente son unos tontos— dijo el del ojo –Alastor, los de Oriente no son para nada tontos y por algo la mandaron. Lo que me preocupa por ahora es eso de la Princesa— dijo pensativo Dumbledore –¿Qué Princesa?— pregunto Tonks –Una persona que parece que siguió a la señorita Kinomoto hasta aquí, cambio las estatuas de la fuente del Ministerio— explico el anciano director –Entonces no sabes lo que paso, las estatuas cobraron vida, la loba y la lagartija esa empezaron a tocar una extraña canción y la de la joven salio volando gritando algo para estallar, un fuego negro consumió todo los muebles y cuadros, pero nadie salio herido— dijo Alastor.

Dumbledore frunció su seño marcando aun mas las arrugas de su frente –Se ve que sus bromas son peligrosas, mantengan vigilada a la señorita Kinomoto. Puede ser que ella tenga una pequeña relación son esa Princesa— pidió Dumbledore que desapareció en un haciendo un sonido de ploof. Bankai regreso a la habitación de su ama.

Sakura estaba de piernas cruzadas en la cama, con los ojos cerrados "¿Vio todo eso?" pregunto Bankai sin salir del suelo "Si, y también lo escuche claramente. Silent" dijo, una de las Card brillo y cubrió toda la habitación "Shadow" otra Card brillo y cubrió las paredes dejando el lugar en oscuridad por unos segundos antes de volver a la normalidad –Ahora no podrán vernos ni escucharnos— dijo Sakura sentándose bien en la cama, Bankai salio del suelo –Ya era incomodo estar así ¿Y qué haremos? No podremos hacer bromas con esos dos vigilándonos— dijo enojada la sombra –Lo se, por eso jugaremos con ellos— dijo Sakura con una sonrisa maligna. Bankai sonrió de igual forma.

Tonks exhalo enojada, ya había intentado 5 veces de escuchar algo de la habitación donde dormía Sakura, incluso de ver a través de la pared con un hechizo pero nada –Parece que puso muy buenos hechizos, no logro ver ni escuchar nada— dijo la bruja, su cabello ahora rojo oscuro –Parece que Dumbledore no mentía, es buena— Tonks sonrió –Entonces tendrás que comerte tus palabras sobre ella— dijo –No, puede ser buena pero aun así es una niña que no conoce nada del mundo verdadero— dijo Alastor. Tonks gruño, aun faltaba mucho para el cambio de turno, esperaba que Lupin llegara para poder hablar con una persona más amable.

Esa Noche, la Luna no se presento, dejando todo en tinieblas si no fuera por las pequeñas luces de los faroles del Callejón, un fuerte viento soplo apagando las velas mágicas. Una sombra volaba bajo hasta estar frente a una ventana, por ella vio a las dos personas pero el de la pata de palo se fue y entro otra persona, no tan joven pero si mas que el del ojo mágico, su cabello castaño con canas, unos ojos de color ámbar que se veían cansados, el mago usaba una túnica muy remendada y vieja.

La sombra miro la gran sonrisa de la joven y sonrió, su diversión comenzaría ahora.

Tonks se sentó y dejo que Remus intentara poder ver a la joven que Dumbledore les encargo vigilar. Remus Lupin era una persona amable aunque con un dolor profundo que creció más. Aunque lo ocultaba en lo más profundo de si, algunas veces en su rostro se marcaba el dolor –Remus— comenzó a hablar la joven cuando ocurrió lo que ellos dos jamás olvidarían.

En el suelo de la habitación se empezó a formar un circulo de sombras, un pequeño brillo los cegó por un segundo, cuando pudieron ver de nuevo, vieron que algo salía de la sombra, lentamente apareció un sombrero de Arlequín que tenía cascabeles de color plateado que al sonar producían una calma y a la vez una sensación de frío que recorrían sus columnas vertebrales.

Luego el rostro de una persona, cubierta por una mascara dividida, un lado mostraba una gran sonrisa, un diamante estaba dibujado alrededor del orificio que era el ojo, el otro lado de la mascara mostraba una mueca de tristeza, tenía una estrella plateada mirando hacía abajo dibujada alrededor del ojo y una lagrima debajo de este, su cuerpo esta oculto debajo de una capa algo extraña hasta que Remus la vio bien, no era una capa. Sino alas, unas alas de Demonio que se abrieron mostrando las oscuras ropas y el cuerpo de una mujer, en su mano derecha llevaba una gran Guadaña doble –Permítanme presentarme Dama y Caballero. Yo soy su Muerte— dijo la mujer levantando su Guadaña.

Remus se movió rápido y apenas las afilada hoja le corto unos pocos cabellos, Tonks saco su varita pero no pudo hacer nada ya que la mujer uso el otro extremo de su arma cortándole la mano. Tonks abrió sus ojos y boca, ni pudo gritar cuado la Guadaña corto su cuello.

Remus vio caer el cuerpo inerte de su amiga, una rabia recorrió su cuerpo, sus ojos brillaron de furia y se lanzo contra ella que estaba de espalda. La mujer con la mascara vio como se acerca y sin moverse de su lugar dio un salto hacía atrás evitando el golpe del hombre lobo pero no pudo evitar que este la agarrara por sus alas. Cuando sus manos agarraron las oscuras alas, las partió, la mujer movió la cabeza como conteniendo el dolor pero fue lanzada contra la pared.

Levanto su rostro solo para ver como Remus clavaba su arma en su pecho, debajo de la mascara la mujer vomito sangre, era una visión que Remus jamás olvidaría, como de esa boca triste y alegre la sangre corría manchando el suelo.

Respiro con agitación para voltearse con los ojos llenos de lágrimas, se acerco al cuerpo de su amiga, si notar que la Guadaña caía al suelo. Con las sabanas de la cama cubrió el cuerpo y la cabeza, dejo escapar unas cuantas lagrimas hasta que sintió un frió en el pecho y luego la calidez de su sangre derramándose al piso –Feliz Muerte— dijo la mujer sacando su Guadaña de la espalda de Remus.

Cayo sobre el cuerpo sin vida de Tonks, empapando más la sabana de sangre, poco a poco cerro sus ojos, talvez el único consuelo era, que vería a sus viejos amigos y a Tonks.

Pestañeo, frente a el estaba Tonks con una cara de horror, tocándose la mano y el cuello, Remus llevo de inmediato su mano a su pecho, no había herida ni nada. Frente a ellos aun estaba la mujer cerrando sus alas –Primera y ultima advertencia. No se metan en mi camino— dijo desapareciendo lentamente en el suelo, lo único que quedo fue su mascara. Remus se acerco con cuidado y la tomo, le dio la vuelta, dentro decía con una escritura fina y elegante: Los Saluda la Princesa de las Calabazas.

Sakura abrió sus verdes ojos esa mañana, se levanto quedando sentada, se estiro para dejar su cuerpo caer de nuevo en la suave cama, mirando el techo de esa pequeña habitación. Sonrió –Creo que me pase un poco con esa ilusión. Silent Shadow ya no tienen que seguir— dijo y las dos cards se presentaron ante su ama haciendo una inclinación y luego volvieron al libro –Muchas gracias— dijo levantándose despacio.

Bankai miraba desde el suelo todo sonriendo, su ama era así amable y cariñosa con sus cards y con ella. Aunque ese cariño lo restringió mucho. Solo a sus seres queridos, amigos importantes y Guardianes les mostraba esa dulce sonrisa. Cuando abrió sus ojos por primera vez y la vio, recordó a esa niña tímida y algo asustadiza que poco a poco desapareció. Quedando la nueva Sakura, una mezcla de la vieja y la nueva. Algunas veces se preguntaba como era ella antes de que la creara, antes de conocer a Jack y a todos de Halloween Town. Cerró sus ojos, talvez algún día lo sabría.

Albus Dumbledore miraba con sus ojos azules a dos de los miembros de su Orden, Remus tenía en sus manos la mascara, Tonks no dejaba de tocarse el cuello, con la mirada entre perdida y asustada –Esa Princesa…— empezó a hablar el Hombre Lobo –...No es cualquier cosa. Incluso aunque fuera una ilusión lo que nos hizo ver, creo que ella es capaz de hacerlo— Tonks tembló ante solo recordar lo de anoche. Dumbledore hizo aparecer una pequeña bandeja con tres tazas de té, le ofreció una a la joven, la metamorfomaga agradeció en voz baja. Remus rechazo la otra –¿No pudieron verla?— pregunto el Director de Hogwarts –No, todo paso tan rápido, aunque si se la hubiera quitado en esa ilusión, seguro no mostraría su rostro— dijo Remus.

Los minutos pasaron y ninguno de los tres hablo hasta que Dumbledore dejo su taza a un lado y se levanto –Lo mejor será que regresen al cuartel y descansen un rato, pondré a Alastor y a Kingsley en su lugar— Tonks asintió, Remus se levanto mirando directo a los ojos del anciano mago –Yo me quedo— Tonks pestañeo sorprendida –¿Y eso Remus?— pregunto Dumbledore –No se, pero hay algo en mi que desea conocer a esa joven bruja. Por eso no quiero irme— Dumbledore miro por un rato a los ojos ámbar de Lupin, Tonks no entendía lo que quería decir Remus y estuvo a punto de hablar cuando la voz de alguien detrás de la puerta sonó –Bien, se quedara todo el día metido allí Señor Dumbledore o tendré que conocer yo sola ese Londres Mágico de que me hablo— esa era la voz de Sakura. Dumbledore abrió sus ojos asombrado, Remus y Tonks tenían la boca ligeramente abierta –Por cierto, espiarme en la noche no los favorece mucho que digamos— ahora si los tres estaban asombrados.

Sakura miro su desayuno, la comida occidental no le llamaba mucho la atención, así que solo tomo su jugo y algo de pan tostado, frente a ella estaba Dumbledore y Remus Lupin. Sonrió recordando algo y ganándose la mirada de ambos brujos –Lo siento es que su apellido señor Lupin. Es el nombre de un personaje de anime muy famoso— Remus pestañeo confundido, Sakura suspiro –Conoce los televisores muggles— pregunto esperando una afirmación –Si, una amiga mía me lo mostró una vez— dijo con una voz con un débil tono de tristeza que no paso desapercibido por Sakura –Bien, el anime es una animación, son dibujos en movimiento con sonido y voces, ese Lupin es un famoso ladrón pero alguien de buen corazón y algo mujeriego— dijo con una sonrisa.

Dumbledore noto que la joven hechicera se abría mucho con su antiguo alumno así que su mente planeo algo rápido –Señorita Kinomoto, lamento lo que hice anoche de vigilarla, pero era por su seguridad. Sabe bien lo que pasa ahora y no quería que algo malo le ocurriera— Sakura dejo de sonreír y miro a Dumbledore –Y usted porque lo hace, es un director, no alguien del Ministerio— dijo con voz neutra –Porque temo por usted— Sakura se levanto, la mesa empezó a temblar, las llamas de las velas se elevaron mas de lo normal y las varitas de todos los magos presentes empezaron a moverse violentamente.

Esto duro pocos minutos y todo volvió a la normalidad –Yo no necesito de sus cuidados, no necesito ser vigilada ni tener escolta. Yo se cuidarme por mi misma señor Dumbledore, esto es un insulto para mi así que, tenga cuidado con lo que hace— dijo con un tono bajo y amenazador.

Remus miro a ambos y se levanto para calmar un poco la situación –Señorita Kinomoto, creo que deberíamos aprovechar la mañana para realizar bien su visita— dijo Remus. Sakura se calmo y una pequeña sonrisa apareció –Tiene razón señor Lupin pero por favor llámeme Sakura— pidió con una sonrisa. Remus pestañeo y miro a su ex director, los ojos de Dumbledore mostraban algo de asombro, ya que la joven no le permitía llamarla por su nombre pero a el si –Claro Sakura pero también puedes llamarme por mi nombre— Sakura asintió— Claro Remus, entonces empecemos además deseo ver su forma de vida— dijo alegre y emocionada la Card Master.

Ambos magos se levantaron y llevaron a Sakura al principio de su recorrido por el Londres Mágico, por el Callejón Diagon.

Sakura miro asombrada la forma de entrar, algo complicado pensó pero lo que vio le gusto aunque afirmaba más sus pensamientos sobre los magos de occidentes. Vivian prácticamente detenidos en el tiempo, todo tenía un aire a la Edad Media, había poca gente caminando por el lugar –Como aun no estamos finalizando octubre, hay poca gente pero a finales de mes siempre se llena porque los estudiantes vienen a comprar sus libros y demás cosas para su año escolar— explico Remus.

Sakura miraba todo como una niña pequeña, Bankai miraba igual aunque algo llamo su atención, un lugar sombrío, oculto en donde las pocas personas que estaban ignoraban por completo, Sakura también lo noto al igual que la energía mágica que desprendía, era muy fuerte pero a la vez se sentía que era peligrosa si no se sabía controlar bien.

Para Albus Dumbledore no paso desapercibido el interés que vio en los ojos verdes de la joven por el callejón Knockturn –Ese lugar es muy peligroso para usted señorita Kinomoto, allí hay muchas cosas relacionadas con las artes oscuras aunque sean de un bajo poder son peligrosas— comento Dumbledore. Sakura empezó a reír, esto hizo que los dos magos se detuvieran para verla –Ustedes los magos de occidente tienen poco conocimiento de magia. La Magia es poder, el poder no diferencia el bien ni el mal, no es blanca ni negra, es la forma en que el hechicero usa esa magia, puede usar magia "Blanca" para matar y "Oscura" para salvar vidas. Así que aprendan bien lo que es la magia caballeros— dijo en un tono bajo.

Remus miraba asombrado a la joven ¿Cómo alguien de solo 16 años podía hablar de esa forma como si tuviera muchos años de edad? Dumbledore en cambio, se le veía preocupado. Caminaron hasta a un gran edificio de mármol blanco, a Sakura le parecía más bien un antiguo edificio de la época romana por las columnas y por las piedras, subieron los pocos escalones hasta la puerta principal.

Cuando entraron se quedo maravillada por lo que vio, era bastante grande y elegante, algunos magos estaban siendo atendidos por varios seres de uniforme rojo con dorado, de barbas puntiagudas, rostro serenos y de gran inteligencia, poseían largos dedos –Este es el banco Gringotts, esta dirigido por Gnomos— explico Remus. Los Gnomos voltearon sus rostros al ver a Sakura, la joven de ojos verdes pestañeo y miro a todos los Gnomos.

Uno se acerco a Sakura, e inclino la cabeza, Sakura hizo lo mismo –Bienvenida a Gringotts Kinomoto-Sama, esperábamos su llegada— dijo el Gnomo. Remus y Dumbledore pestañearon asombrados –¿Me esperaban?— pregunto extrañada –Si, un hombre de Oriente mando una carta y cierta cantidades de objetos valiosos para abrirle una cuenta a su nombre en su estadía aquí en Londres. Si me acompaña para terminar los detalles de su cuenta— pidió amablemente.

Sakura pestañeo varias veces hasta pensar en alguien y sonrió –Claro, guíeme por favor— pidió educadamente, el Gnomo dio la media vuelta empezando a caminar, seguido de la joven hechicera. Remus sonrió –Se ve que los de Oriente cuidan muy bien de Sakura— Dumbledore asintió, el Hombre Lobo noto una mirada extraña en su antiguo director pero no quiso decir nada.

No tardo mucho, solo tuvo que firmar algunos pergaminos y le entregaron una llave negra, el gnomo le sonrió –Esta llave es única, no se puede copiar ni duplicar, debe cuidarla bien. Es la única forma en que podrá acceder a su bóveda— explico –Entiendo ¿Podría llevarme para verla?— pregunto –Sígame por favor— pidió mientras empezaba a caminar seguido por Sakura. Dumbledore vio como la joven de ojos verdes se dirigía a los vagones que conducían a las bóvedas subterráneas de Gringotts. Sakura le gusto el cambio, ahora ya no había paredes lisas ni de mármol, ahora era piedra natural y oscura, iluminada por antorchas –Muy bonito— dijo con una sonrisa.

El Gnomo levanto su mano para señalar un vagón esperándolos, Sakura camino hasta el vagón y se sentó –Sujete fuerte, será un viaje algo agitado— dijo el Gnomo con una sonrisa macabra. Sakura le devolvió la misma sonrisa y empezó a andar. El vagón se movía a una gran velocidad, parecía una montaña rusa gigante, con grandes curvas cerradas, subidas y bajadas muy inclinadas. De vez en cuando lograba ver llamaradas de fuego.

Después de varios minutos se detuvo frente a una gran puerta de metal, el Gnomo bajo primero ayudando a Sakura –Fue divertido, hay que hacerlo de nuevo— dijo con una sonrisa –Su llave por favor— pidió. Sakura la saco de su bolsillo y se la entrego, el Gnomo se acerco a la puerta y la introdujo en la cerradura, el sonido de engranajes se escucho con fuerza.

La gran puerta de metal se abrió en dos lentamente revelando su contenido, los ojos de Sakura se abrieron hasta no poder más, el lugar estaba lleno de monedas extrañas de oro, plata y bronce. También habían varias joyas de diferentes tamaños y colores, entro lentamente mirando todo aun sin creerlo que sus ojos miraban.

Agarro un puñado de monedas, movió sus dedos viendo el movimiento de las monedas y caer entre sus dedos –¿Todo esto es mío?— pregunto cuando recupero su voz –Así es Kinomoto-Sama, todo esto es para usted de parte del Oriente— Sakura noto el cambio de voz, se volteo por completo para ver que el pequeño Gnomo se hacía mas grande y tomaba forma humana –Usted— dijo Sakura al reconocer al Hechicero del Concilio.

Este sonrió –¿Qué le parece Kinomoto-Sama¿Es suficiente?— pregunto –Es demasiado ¿Qué haré con todo esto?— pregunto –Quedárselo, es suyo ahora, no se sabe cuando se necesitara ese dinero para algo así que no se preocupe— dijo tomando de nuevo la forma de Gnomo. Le paso un saco grande de cuero, Sakura lo tomo y empezó a meter las monedas hasta que la bolsa no pudo llevar más. Pesaba bastante pero seguro sería más que suficiente. –Aun no se su nombre— dijo Sakura subiendo al vagón –Prefiero estar en el anonimato Kinomoto-Sama, así es mas fácil moverse entre las sombras. Como usted Princesa— dijo con una sonrisa. Sakura pestañeo pero su sonrisa creció, las marcas del Halloween aparecieron en su rostro y Bankai salio del suelo sonriendo –Y espero que se quede así— dijo –Le tengo un gran respeto y jamás lo diré, ni el Concilio lo sabe. Solo prométame algo Kinomoto-Sama— pidió –¿Y qué es?— pregunto Sakura –Que la Princesa hará mas bromas— Sakura sonrió –Créame, Occidente nunca me olvidara— dijo para luego empezar a reír.

La Hechicera y los dos Magos salieron de Gringotts, Dumbledore no apartaba sus ojos azules de Sakura, Remus miraba también a la joven, el lobo que tenía dentro de sí se agitaba feliz, algo lo alegraba cuando estaba cerca de esa joven. Cuando llego anoche y entro al cuarto donde trataban de vigilarla, el lobo se agito feliz. Algo tenía y no sabía que era eso pero deseaba saberlo.

Su primera parada fue en Flourish y Blotts, Sakura miro cada estante, todos llegaban hasta el techo del lugar, Dumbledore y Remus buscaron los libros de sexto año par Sakura, cosa que le aburrió y empezó a ver los libros. Uno negro le llamo la atención, lo saco con cuidado y paso hoja por hoja hasta que sus ojos vieron algo, sus ojos se movían leyendo las palabras escritas en las hojas amarillentas del libro. Cerró el libro de golpe, su rostro mostraba enojo y en un segundo el libro ardía en llamas.

El encargado al ver eso grito, Dumbledore se volteo y corrió para detener el fuego pero noto que este, aun las chispas saltaban no quemaban nada, ni las manos de Sakura, solo el libro que estaba en sus manos, en pocos segundos solo quedo cenizas y la portada totalmente chamuscada –Pagare el libro, pero esto es una ofensa bastante grande— dijo con voz fría. Se acerco al encargado sacando su bolso de cuero.

Dumbledore se agacho recogiendo la portada, con su mano trato de ver el titulo "Magos y Brujas Oscuros del Mundo"La mente del anciano Mago empezó a inquietarse y recordando que el tenía un ejemplar en su oficina.

Después de lo ocurrido, siguieron su camino, el hombre lobo y el director se detuvieron en Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones. Pero Sakura siguió caminando –Sakura— llamo Remus, la hechicera se volteo –Necesitas las túnicas— dijo –Lo siento, pero no me agradan mucho— dijo y siguió caminando. Remus miro al anciano –Bueno, talvez podamos llegar a un arreglo con ella no crees Albus— dijo con una sonrisa –Si puede ser— respondió con voz baja, el hombre lobo miro a su antiguo director extrañado pero lo siguió cuando este empezó a caminar.

Las siguientes paradas fueron cortas, pociones, balanzas, calderos y demás cosas que necesitaría en su año en Hogwarts –¿Y como aprendiste magia?— pregunto Remus –La Magia que aprendí es muy diferente a la suya, me costo manejarla pero lo logre— dijo sin dar mas detalles.

Una vez más los dos magos se detuvieron en otra tienda –No necesito una varita— dijo Sakura –Pero sin ellas no lograras hacer bien los hechizos, hay muy pocos magos que pueden hacerlo sin ella— dijo Remus –Créeme Remus, no la necesito— dijo alzando su mano, en su palma abierta varias plantas crecieron de la nada.

Los dos magos quedaron asombrados, las plantas desaparecieron y una esfera de viento se formo, seguida de una de agua y por ultimo unos pequeños destellos –Por eso dudo que necesite una varita, sigamos por favor— pidió sin esperar a los dos magos. Dumbledore no dejaba de verla y en sus ojos la preocupación se mostraba.

Sakura miraba sin mayor interés un escaparate con escobas y otras cosas raras, leyó algo que decía Quidditch –Es nuestro deporte, como debes imaginar ya se juega sobre escobas— explico Remus algo emocionado, los años habían pasado pero a el le gustaba mucho ese deporte, aunque le traía los recuerdos del pasado –Yo volaba en algo parecido a las escobas, pero ya no lo necesito— dijo Sakura –¿Y como vuelas ahora?— pregunto Remus –Es secreto— dijo con una pequeña sonrisa alejándose de el.

La noche se acercaba, los pocos magos y brujas desaparecían dejando el callejón sin vida. Sakura miro como los faroles se prendieron solos, iluminando todo lo que su resplandor pudiera alumbrar. Sakura sintió un frío recorrerle todo su cuerpo, Remus se puso tenso al igual que Dumbledore. Los cristales de los faroles poco a poco se congelaban disminuyendo la poca luz que había.

Tanto Remus como Dumbledore se pusieron a los lados de Sakura –¿Qué esta pasando?— pregunto la Card Master viendo a todos lados. Sentía varias presencias extrañas. Oscuras y frías –No te separes de nosotros Sakura— pidió Remus sin contestar la pregunta de la Hechicera. De entre las sombras aparecían varias capas negras, el sonido del viento soplando entre las telas era cada vez mas fuerte para los oídos de Sakura, cuando la poca luz logro tocarlos por fin vio la causa de ese frío.

Unos grandes seres cubiertos con capuchas y capas negras flotaban lentamente hacía ellos, sus respiraciones eran lentas pero muy fuertes, como si les costara respirar, Sakura los miro con asombro y curiosidad pero sus ideas de bromas se fueron al ver los rostros de los dos Magos. Ambos mostraban preocupación y un gran miedo, Sakura entrecerró los ojos, discretamente busco en el bolsillo de su pantalón sus Cards.

Remus respiraba agitadamente, los recuerdos mas dolorosos encerrados en su mente surgían con gran rapidez pero sabía que debía aguantar y proteger a la joven hechicera. Dumbledore apretó su varita preparado para lo que vendría. Las criaturas se detuvieron, dejando a los tres encerrados en un círculo muy pequeño, Sakura cerró sus ojos cuando los viejos recuerdos de fantasmas que la asustaban llegaron a su mente, sonrió y dio un gran salto.

Los dos Magos abrieron sus bocas y ojos cuando Sakura salto y cayo entre el mar de capas, los seres también se asombraron pero no pudieron hacer nada cuando un pequeño resplandor los cegó y los hizo retroceder, Sakura noto esto pero empezó a pelear usando la card Fight. Remus asustado corrió para ayudarla pero se detuvo al ver a los Dementores al salir volando por las fuertes patadas y golpes de la joven.

Sakura daba golpes y patadas con gran velocidad, saco de su bolsillo otra Card y esta brillo, los Dementores retrocedieron de nuevo, una idea llego a la mente de Sakura, del suelo grandes columnas de tierra se alzaron, lanzando a varias de las criaturas al suelo pero que se levantaron de nuevo "Hora de ver si lo que pienso es correcto" pensó la joven de ojos verdes.

Saco otra Card de su bolsillo y la lanzo al cielo –Card que iluminas el cielo, sal ahora y muéstranos tu gran luz como el mismo sol ¡Light!— la Card brillo con fuerza haciendo retroceder a los Dementores, Remus miro asombrado el brillo y Dumbledore también aunque su mente recordaba una vieja clase en su juventud.

La Card desapareció dejando a una mujer en su lugar, su largo cabello ondulado se movía lentamente, elevo un poco sus brazos y un gran resplandor baño todo el lugar, los Dementores chillaron de dolor retrocediendo rápidamente, algunos Dementores gritaron desapareciendo poco a poco. Cuando la luz desapareció, Light descendió lentamente hasta estar frente a su ama. Sakura miraba a su alrededor, habían restos de tela y cenizas en algunas partes, sonrió y miro a su Card –Muchas gracias, me ayudantes mucho— Light sonrió e inclino su cabeza desapareciendo volviendo a ser una Card.

Sakura agarro la Card rosa frente a ella y su sonrisa creció, Remus no pestañeo, estaba asombrado al igual que Dumbledore, vieron lo que era casi imposible pero fueron testigos, una joven no solo había vencido a una gran cantidad de Dementores sino que destruyo a algunos. Cosa que se pensaba imposible –Sakura. Ese Patronus fue muy poderoso pero ¿Cómo lograste invocarlo de esa manera?— pregunto.

Sakura abrió ligeramente la boca para responder, su mente trabaja en una excusa hasta que dijo lo primero que cruzo por su mente –Lo modifique, para hacerlo mas simple para mi— respondió esperando que le creyera pero para asegurarse –Mejor le avisamos al Ministerio sobre esto y me podrán explicar un poco que eran esas cosas— dijo empezando a caminar a la salida del callejón. Remus la siguió, Dumbledore miro una vez más los restos de los Dementores, buscando entre sus recuerdos algo que paso hace mucho tiempo. Sin notar que alguien miraba todo, alguien que ocultaba su rostro con una mascara blanca –Esto podría interesarle a mi Lord— dijo en un susurro antes de desaparecer en el aire.