Capitulo 4
Miradas Verdes
Expreso Escarlata
Arlequín de Muerte
Sakura miraba por la ventana de esa habitación el Callejón Diagon, hacía ya varios días que paso ese "accidente" con los Dementores, ya sabía como se llamaban. Era una lastima, sino fueran así a Jack le hubiera encantado tener algunos para Halloween.
Se enojo bastante cuando llegaron los Aurores y el Ministro. Lo recordaba perfectamente.
–¡Como es que no se me informo que estas criaturas estaban libres y de paso bajo las ordenes de ese hechicero oscuro!— grito Sakura. Cornelius Fudge sudaba y su rostro estaba pálido –Pensamos que no era necesario ya que nosotros estamos tomando control sobre el asunto— dijo en voz baja –¡Pues que gran trabajo hace Ministro¡El Sr. Lupin, el Sr. Dumbledore y yo casi morimos por culpa de esas cosas!— vocifero enojada haciendo que Fudge retrocediera algunos pasos. Remus sonreía divertido de ver como un hombre como Fudge era intimidado por una jovencita de 16 años –Esto lo sabrá el Concilio Sr. Ministro y no le gustara para nada— dijo en voz baja y fría para luego subir las escaleras a su habitación dejando a un aterrado y nervioso Ministro.
Suspiro aburrida, le encanto ver la expresión de ese idiota, le encantaba hacer temblar de miedo a la gente, ya sea de una forma u otra. Bankai miraba con cuidado los libros. En esos días de Agosto solo podía leer esos libros. Remus fue amable y le compro algunos de los años anteriores de los cursos en hogwarts, no negaría que había bueno hechizos en ellos, las pociones no le llamaron mucho la atención pero muchas de ellas podían ser muy beneficiosas.
Pero los hechizos eran otro cuento, muchos de ellos los podía hacer con las Cards, incluso estaba segura de que podría mejorarlos, algunos les parecía inútiles, lo que si aun no entendía era que en esos libros no daban consejos para el entrenamiento del cuerpo ¿Acaso los Magos no sabían que sin un buen cuerpo entrenado la magia no se puede controlar o hacerse mas poderosa?
Suspiro cansada dejando su cuerpo caer en la cama y dejar su cabeza en el borde de esta, mirando a Bankai de cabeza –Si tanto le desagrada dígale al Concilio que ya ha visto suficiente— sugirió la sombra –Dije que lo haría. Además ni siquiera llevo un mes aquí ni e visto esa escuela que todo el mundo habla— dijo levantándose –¿No será acaso que te gusta estar con ese Hombre Lobo?— pregunto Bankai con una sonrisa –Remus es interesante, puedo sentir que le gusta las bromas pero yo ya tengo a mi lobo— dijo Sakura con una sonrisa.
Bankai negó con la cabeza y siguió viendo los libros –Sabes, tengo una cuantas bromas ¿Quieres escucharlas?— pregunto con una aterradora sonrisa Sakura. Bankai aparto sus ojos ámbar de las páginas del libro sonriendo igual –Eso ni se pregunta— contesto bankai.
Remus leía un libro en su habitación, no noto que el cielo se oscureció sino hasta que un trueno resonó muy fuerte, aparto sus ojos del libro para mirar el cielo, unas nubes de tormenta oscuras habían aparecido oscureciendo todo, los relámpagos que azotaban el suelo como látigos iluminaban por segundos el lugar hasta que empezó a llover con gran fuerza como si tratara de destruir todo.
Busco su varita en sus bolsillos pero no la encontró, un relámpago ilumino de nuevo el lugar mostrando que la varita estaba al lado de una vela en una pequeña mesa. Se levanto para tomarla y prender el fuego, sin notar que con otro relámpago ilumino la silueta de alguien en la ventana.
Cuando la agarro, la acerco a la vela pero esta se prendió sola, abrió sus ojos –¿No es hermosa? Hipnotiza a la gente con su danza y los atrae para devorarlos— se volteo con rapidez, frente a el, sentada en una silla estaba de nuevo la mujer de la mascara, esta vez usaba una que sonreía totalmente y estaba pintada de un rojo sangre, en su ojo derecho estaba la misma estrella –Tu— dijo en un susurro, su corazón latía con fuerza.
Ninguno hablaba, solo se miraban, el sonido de la lluvia golpeando con fuerza el cristal alterando más los nervios del Hombre Lobo –No vengo a lastimarte Remus— dijo en un susurro, su voz era suave y tranquila –Entonces porque no te quitas la mascara, así podríamos hablar mejor— dijo Remus para ver su rostro –Aun no estas listo para verme, para ver el rostro de la diversión— dijo con seriedad –¿Diversión¿Acaso esa ilusión fue una diversión para ti!— pregunto alzando la voz. La Princesa de las Calabazas se levanto, ahora Remus notaba que no era muy alta, era el tamaño de una joven entre los 15 años, tal vez 16 –Eso fue una advertencia Remus, no una diversión— dijo con calma.
Remus respiraba con dificultad, trato de calmarse un poco –No te alteres, no pasara nada, solo quiero conocerte mejor…Lobo— esa ultima palabra afecto a Remus, sus ojos se abrieron al máximo –¿Cómo…cómo sabes eso?— pregunto, la Princesa camino lentamente hasta el, quedando frente a frente, levanto sus manos y toco su rostro con suavidad –Puedo sentirlo, al lobo que duerme en ti ¿Por qué lo odias? Ser uno no es malo— el rostro de Lupin se tenso y en su mirada se reflejaba el odio –Es una maldición, no soy normal, jamás podré tener contacto de verdad con la demás personas— dijo –¿Qué tiene de malo no ser normal? Es la gente la que no acepta lo que eres, es la gente la que te odia, si es así ignóralos porque no son más que escoria y no saben apreciar lo que vales— dijo en un susurro, acercando su rostro al oído de Remus.
Aun con la mascara puesta, el pudo sentir el calido aliento de ella, estremeciendo su cuerpo –Cuando estés listo, vendrás conmigo y te mostrare un lugar donde te amaran, un lugar donde podrás hacer bromas y la diversión nunca se acabara— Remus levanto sus manos, tocando la mascara –No te detendré, pero como dije no estas listo para verme— Remus no escucho y removió lentamente la mascara, con solo hacer esto cayo una gran cantidad de sangre al suelo.
Soltó la mascara, al caer hizo un sonido seco, Remus abrió sus ojos por el terror al igual su boca, el rostro de ella no estaba cubierto de piel ni de músculos, solo era el cráneo al descubierto, con manchas de sangre, solo tenía un ojo ocular de un extraño color verde, los caninos demasiado largos, de la cuenca vacía de su cabeza salio una serpiente. Remus retrocedió asustado cayendo al suelo por la mesita que estaba detrás de el llevándosela con ella, haciendo que la única luz se apagara.
Aun en el suelo siguió retrocediendo, con su mano toca la punta de su varita que también cayo, en segundos la agarro –¡Lumos!— grito haciendo que en la punta de su varita una pequeña luz apareciera. Nada, ella no estaba frente a el ni en otro lugar de la habitación, la sangre había desaparecido. Si no fuera por la mascara que sonreía en el suelo, hubiera pensado que todo fue falso. Pero no era así, trato de calmarse y de volver a tener el ritmo normal de su respiración, poco a poco las nubes de tormenta desapareciendo dejando entrar de nuevo la luz del sol.
Jamás se sintió tan bien de sentir el calor del sol en su cuerpo, con miedo se levanto y se acerco a la mascara, se agacho para tocarla, nada ocurrió, tragando saliva la agarro y lentamente la volteo, de nuevo estaba algo escrito "Cuando estés listo, podrás ver mi rostro"
La volteo de nuevo mirando la sonriente cara, sus ojos se concentraron en la estrella volteada, sus ojos notaron algo que no vio en la primera, se acerco a su maletín abriéndolo con brusquedad buscando algo, de ella saco la primera mascara que dejo la Princesa. La miro y noto que estaba allí, al igual a la que ahora había dejado su dueña, dentro de la estrella estaba dibujado un Sol y una Luna.
Los días pasaron rápido para algunos, para otros lento y ese era el caso de Sakura, Dumbledore la tenía vigilada, ella lo sabía pero se divertía con sus "Cuidadores" los asustaba desapareciendo de ese lugar y se fugaba al Londres normal, cada vez que volvía, allí estaba el anciano director esperándola, pero ella no le importaba, aun no era su alumna, además que su misión era otra y debía ver también la reacción de la gente sin magia por los sucesos que pasan.
Aun así Dumbledore no le gusto y puso más personas vigilándola, aunque sin resultado algunos, todas las veces descubría al viejo Alastor y a Tonks debajo de una capa que los hacía invisibles, le encantaba las morisquetas que hacía Tonks cuando levantaba la capa para mirarla, se sentía igual de cómoda como cuando estaba con Remus.
Y así supo de la Orden del Fénix, hablando con Tonks dejo escapar unos pequeños datos, los cuales complemento con ayuda de Bankai –Bueno ya sabemos algo más, los miembros que siempre nos vigilan y a quien también— dijo con seriedad Sakura –¿Qué tendrá de especial ese muchacho?— se pregunto Bankai –Según estos libros el derroto a ese Mago oscuro que amenaza ahora a todos, un tal Voldemort y lo hizo apenas siendo un bebe, ja y los magos lo llaman por Tu-Sabes-Quien. Que patéticos son— dijo Sakura cerrando el libro –¿Un bebe? Vaya así debe ser de poderoso— dijo Bankai –Pero es huérfano, sus padres murieron y vive con sus tíos que son por parte de la madre— dijo Sakura.
Bankai miro los libros de Harry Potter, en una pagina se podía ver una imagen de el en movimiento, se veía muy flaco y pequeño, aunque resaltaba dos cosas, sus ojos verdes y una cicatriz en su frente en forma de rayo –Allí recibió el hechizo que uso Voldemort para matarlo, una tal maldición asesina— explico Sakura a su sombra.
Bankai miro con mas cuidado la foto mágica –Sus ojos son parecidos a los tuyos— dijo mirando el rostro de Sakura –Lo note. Deseo conocerlo y lo haremos pronto, el va a Hogwarts y es más que seguro que vendrá aquí a comprar sus útiles— dijo con seguridad.
Bankai miro a su ama para luego mirar de nuevo el libro para saber más de Potter, Sakura fue al escritorio de la habitación, agarro una hoja normal que tenía algo escrita, metiéndola en un sobre –Ban— dijo con una sonrisa –No lo haré— dijo enojada la sombra –Por favor, sabes que cuesta mucho mandar cartas desde aquí a Tomoeda y no voy a usar una lechuza para eso— dijo Sakura con ojitos de perrito, suplicándole a su sombra. Bankai suspiro desapareciendo para luego aparecer al lado de su ama tomando el sobre –Algunas veces siento que te aprovechas de mi— dijo para luego recibir un abrazo y un beso de su ama –Gracias— dijo sonriendo Sakura ganando una mirada de asco de Bankai. Cuando desapareció no pudo evitar reírse, le encantaba ver esas muecas en su sombra.
Cuando dejo de reírse noto que la presencia mágica de Remus se alejaba "Seguro es algún encargo de Dumbledore" pensó fastidiada. Iba a verlo para poder hablar con el, suspiro resignada y decidió salir a caminar, agarro una chaqueta negra, ese día hacía frió y parecía que iba a llover.
Salio de su habitación y bajo las escaleras, saludo al tabernero Tom y se fue directo a la puerta trasera que conducía al callejón Diagon, cuando estuvo frente al muro levanto su mano y lo toco, los ladrillos se movieron dejándole libre el paso –Realmente los magos occidentales se complican la vida para nada— dijo en un susurro.
Camino sin interés en nada, como dijo Remus, a finales de este mes el callejón se lleno de gente, en especial de jóvenes, todos se le quedaban viendo embobados, algunos con extrañeza viendo sus ropas, no usaría túnicas, no le gustaba para nada y prefería su ropa normal.
Se detuvo, giro un poco su cabeza a la izquierda, allí estaba un nuevo local, algo pequeño pero con un gran cartel que decía "Sortilegios Weasley" el nombre no le decía mucho pero algo la llamaba a entrar. Era una sensación que ya conocía, la misma que sintió cuando escucho la música, la música que la llevo a Halloween Town. Sonrió y con paso lento camino hasta la entrada.
Una pequeña campanilla sonó cuando la puerta se abrió, con paso lento entro viendo todo, pero de un rápido movimiento dos figuras se pusieron frente a ella –¡Bienvenida a Los Sortilegios Weasley¡Donde encontrara todo lo que necesite para bromas, encantamientos divertidos y sobre todo¡Mucha diversión!— exclamaron dos pelirrojos gemelos, Sakura sonrió por la presentación y los movimientos de los gemelos que trataban de confundirla –El es Fred— dijo uno –Y el mi hermano George— dijo el otro y dieron un ultimo giro entre los dos y hablando al mismo tiempo –Pero puedes llamarnos Gred y Feorge— Sakura aplaudió sonriendo, los gemelos les caía muy bien y sabía de cierto Esqueleto que pensaría lo mismo.
Los Gemelos se inclinaron exageradamente para agradecer los aplausos de su primera cliente –Es un gusto conocerlos Fred, George— dijo mirándolos –No esta equivocada el es George— dijo uno –Y el es Fred— dijo el otro –Lo siento pero no lograran confundirme muchachos— dijo Sakura –Vaya, eres la primera que no logramos engañar— dijo Fred –Y díganme muchachos ¿Qué clase de bromas venden?— pregunto con una sonrisa algo maligna –De lo que te puedas imaginar— comento George. Sakura camino alejándose de los Gemelos viendo con cuidado cada cosa –¿Quieres una galleta?— pregunto Fred mostrándole un plato lleno de galletas –Gracias eres muy amable ¿Qué tienes allí?— pregunto Sakura –¿En donde?— pregunto el pelirrojo con lo cual no vio como Sakura lanzaba dentro de su boca la galleta.
Cerro su boca de golpe al sentir la galleta en su boca y no pudo evitar tragársela, George se tapo la boca al contener la risa y en unos segundos Fred esta cubierto de plumas amarrillas. La joven de ojos verdes cayo al suelo revolcándose por la risa, George estaba en iguales condiciones.
Después de unos minutos y de algunos cacareos de Fred, el pelirrojo ya no tenía plumas en su cuerpo –Debes admitir Fred, que te atrapo— dijo su hermano apoyándose en el aun riendo –No confiare en un rostro inocente de nuevo— dijo Fred sacando la lengua –Sus bromas son buenas, pero comparadas con las de la Princesa de las Calabazas, se pueden adivinar fácilmente— dijo Sakura –¿TU CONOCES A LA PRINCESA?— preguntaron alzando mucho la vos los Gemelos –Mas o menos, solamente la e visto una vez en persona. Creo que ella me siguió ya que ambas somos de Japón— dijo Sakura –Así que es japonesa, ya sabemos otro detalle hermano— dijo George –Así es hermano George — dijo Fred anotándolo –¿Acaso les gusta sus bromas?— pregunto Sakura –¡Por supuesto! La de la fuente en el Ministerio aun se comenta, la de ponerle peluca a Fudge fue algo muy cómico en especial esa de arco iris y pintarle toda la cara— dijo Fred –Pero la que nos encanto fue la de la liberación de animales que ocurrió hace tres días— dijo George –Si la recuerdo, la vi desde mi habitación en el Caldero Chorreante— dijo Sakura recordando eso.
En uno de sus paseos por el Callejón Diagon vio la tienda y no le gusto como estaban de apretados los animales, que quiso ayudarlos y de paso hacer un poco de caos. Entrando a la tienda por la parte de atrás usando uno de esos portales de sombras, los que una vez dijo la Loba Skarlen que podía hacer Kage. Aunque no lo usaba mucho, su poder con las sombras se volvió poderoso y era fácil de controlar. Con cuidado y con sus ropas de Halloween salto sobre el encargado de la tienda, Allí comenzó la locura.
Lo que fue un día tranquilo se volvió un desastre, las ventanas de la vidriera se rompieron, la puerta salio volando y los animales escaparon en todas direcciones, La Princesa apareció montada sobre el encargado de la tienda como si fuera un caballo, dando salto y todo. Nadie se fijo en su rostro aunque usaba una mascara y cuando llegaron los Aurores abrió sus alas para elevarse hasta las nubes.
Intentaron atrapar a todos los animales aunque muchos de ellos escaparon –Aun encuentro ratones y algunas tarántulas en la bodega— dijo Fred riendo –Guardamos unas para nuestro hermano menor. A el no le gusta para nada las arañas— dijo con una gran sonrisa –Ustedes si son malvados. Pero que es una buena broma si no hay algo de miedo en ella— dijo Sakura –Algunas veces es cierto, otras no— comento Fred –Bueno es verdad, en especial la que les hizo a Tonks y a Remus hace casi un mes— dijo Sakura dejando a los Gemelos sorprendidos –¿Los conoces?— preguntaron –Si, lo primero que hizo bien ese anciano de Dumbledore, es tan fastidioso. Poniéndome vigilancia aunque es muy fácil descubrirlos— comento Sakura algo enojada –Para que el profesor Dumbledore haga eso, debes ser alguien muy importante— dijo Fred –En realidad muchachos, soy una enviada del Concilio de Oriente, para ver si hace un pacto con el Ministro de Magia aquí o no y por el momento mi informe esta en contra de hacer alianzas— los Gemelos estaban asombrados, ya que Sakura tenía la misma edad que su hermano menor –Es increíble, en Oriente parece que no les importa la edad— dijo George –Bueno algunos si les importa, otros les importa mas el poder mágico de uno. Talvez por eso me escogieron— explico Sakura.
La campanilla sonó de nuevo al abrirse la puerta de la tienda, los tres miraron a un joven pelirrojo entrar –Mira quien esta aquí ¡Pero si es nuestro querido hermanito Ron!— dijeron al mismo tiempo los Gemelos –Ni siquiera puedo visitarlos sin que me fastidien— dijo el pelirrojo –No te enojes hermano, mira te presentamos a una nueva amiga…— Fred se quedo cayado ya que ni siquiera sabía el nombre de la joven –Soy Sakura Kinomoto, es un placer conocerte— dijo Sakura inclinando un poco la cabeza salvado a los Gemelos –Es… es un placer, mi nombre es Ron Weasley— dijo todo rojo Ron –Me lo imagine, el mismo color de cabello— dijo Sakura con una sonrisa, haciendo que Ron se sonrojara más y siendo la burla de sus hermanos.
Sakura sonrió, aunque su sonrisa se borro al sentir la presencia de Remus pero acompañada de otra, una poderosa presencia aunque la sentía inestable –Si me disculpan un momento debo ver algo afuera— se disculpo saliendo de la tienda. Una vez afuera se dirigió a la entrada del callejón para ver como se abría, dejando entrar a Remus y a un joven. Se detuvo para verlo mejor, era el sin duda pero muy diferente a esa foto que vio, Harry Potter lucía muy pálido y demasiado flaco, su pelo negro desordenado y algo largo, como si no se lo hubiera cortado en meses. Sus ojos verdes no mostraban ningún brillo, parecían muertos.
Sakura salio de su asombro y se acerco a paso lento a Remus –Hola Remus— saludo, el hombre lobo se volteo con rapidez –Sakura ¿Cómo estas?— pregunto –Bien, te busque en la mañana pero te fuiste. ¿No nos vas a presentar Remus?— pregunto mirando al joven de ojos verdes –Lo siento, Harry ella es una amiga que asistirá a Hogwarts en un plan de intercambio, su nombre es Sakura Kinomoto, Sakura el es Harry Potter— presento esperando a ver la reacción en el rostro de Sakura –Es un placer en conocerte Potter— saludo Sakura inclinando levemente su cabeza sin fijarse en su cicatriz hecho que asombro a Harry –Igualmente Kinomoto— dijo Harry viendo que ella lo llamo por el apellido haciendo lo mismo –Me imagino que vienes a hacer tus compras así que no los molestare— dijo Sakura pasando a un lado de Harry –No hay ningún problema, si quieres puedes venir con nosotros— dijo Harry.
Remus noto el brillo en los ojos de Harry, talvez porque Sakura no conocía la fama que rodeaba al joven como un buitre sobre su próximo alimento, haciéndolo diferente a los demás niños de su edad a los ojos de miles de magos. –¿Seguro? No quiero ser una molestia— dijo Sakura –No hay ningún problema— aseguro Harry, Sakura sonrió –De acuerdo— dijo acercándose de nuevo a los dos para caminar con ellos.
Fue una tarde divertida para Sakura, supo que Ron era el mejor amigo de Harry y que tenían una amiga, talvez la vería allí pronto. Pudo notar como Remus sonría feliz al ver a Harry feliz, eso le hizo pensar que algo ocurrió en la vida del joven mago. Algo muy fuerte, también conoció a la familia de Ron, todos pelirrojos, la hermana menor de Ron Ginny le caía algo mal, los padres de Ron era muy amables aunque el Sr. Weasley al saber que ella era hija de muggles le hizo las mil y un preguntas sobre cosas de su vida cotidiana.
Cuando el día estuvo más avanzado conoció a la amiga de Harry, Hermione Granger. Una joven de su edad, con el cabello marrón largo algo abombado y enredado –Entonces vienes del Japón ¿Y cómo son las escuelas de magia allí?— pregunto Hermione, los 5 estaban sentados en una mesa del Caldero Chorreante, los tres jóvenes estaban interesados en su nueva amiga –Pues no conozco ninguna, supe que tenía magia en un pequeño accidente que me paso a los 10 años y pues, desde allí empecé a practicar— dijo –¡Entonces puedes hacer magia en cualquier momento!— exclamo Ron asombrado –Si ¿Acaso ustedes no pueden?— pregunto –No, solo en casos en que nuestras vidas corran peligro podemos usar magia, pero normalmente no hasta que tengamos la edad de 17 años— explico Hermione –Pero que tonto, me imagino que les mandan tareas y no pueden usar magia, así no pueden aprender bien ni recordar los hechizos— comento Sakura.
Ron alzo los brazos –¡Al fin¡Una persona que lo entiende!— dijo haciendo que de Harry se le escapara una sonrisa y en Hermione una cara de disgusto. Remus sonrió, le gustaba ver como el trío se llevaba bien con Sakura, recordó algo y saco un libro de su túnica –Sakura ¿Tu de casualidad conoces este símbolo?— pregunto poniendo el libro sobre la mesa. Los ojos de Sakura se abrieron levemente –Si, es el símbolo del Mago Clow Reed, uno de los mejores magos de toda Oriente— dijo –Yo leí un poco sobre el, lo clasifican como un mago oscuro— dijo. Sakura golpeo la mesa haciendo temblar todo lo que se encontraba en ella –Jamás…en mi presencia… digas eso del Mago Clow. El fue uno de los mejores magos de todo el mundo, solamente porque su estúpido criterio lo ven como oscuro no quiere decir que lo es— dijo con gran enojo mirando a Hermione –Y… ¿Por qué pregunta profesor Lupin?— pregunto Harry tratando de alivianar la tensión.
Remus saco de nuevo entre sus ropas las dos mascaras –La Princesa de las Calabazas usa uno similar— dijo poniendo ambas a los lados del libro –Miren bien la estrella, allí están el Sol y la Luna, solo este símbolo es el que coincide mejor que otros que e investigado— explico –¿Quiere decir que esa tal Princesa tiene relación con ese Mago?— pregunto Hermione –Eso es lo que imagino, lo único que tienen en relación es que Clow por un tiempo vivió en Japón y como Sakura me dijo La Princesa también— el trío miro a Sakura –Bueno es lo que se cree, ya que apareció el año pasado en la fiesta de Halloween haciendo un gran alboroto— explico –Mi padre leyó sobre eso en el Profeta, un mago que estaba allí de vacaciones estuvo presente cuando ocurrió, trato de tomar una foto pero no pudo entre tantos muggles, pero dijo que es algo que jamás olvidara— dijo Ron –Y es verdad, nadie lo a olvidado, en especial que sigue haciendo bromas y ahora esta aquí en Inglaterra— dijo Sakura.
Remus guardo las cosas y miro a Sakura –¿Tu estuviste allí cuando apareció?— pregunto –No, estaba en mi casa, solo la vi una vez cuando se burlo de la madre de mi mejor amiga, hace casi un mes— dijo, en esos momentos llego la comida y los 5 empezaron a comer, olvidando por un momento el tema de la Princesa.
Los leves golpes en su puerta la despertaron –¡Sakura¡Levántate debemos ir a King Cross para que tomes el expreso!— dijo la voz de Tonks, Sakura se cubrió hasta la cabeza con las mantas hasta que Bankai salio del suelo y se las quito –Por favor… déjame dormir un poco más— pidió Sakura –No seas floja, así podremos conocer a todas nuestras futuras victimas—dijo en un susurro, con malicia cerca del oído de Sakura. Aun con los ojos cerrados sonrió y perezosamente se levanto –Esta bien, tu ganas. Solo porque debo conocer a nuestras victimas antes de llegar a Hogwarts— dijo por fin levantándose, buscando su ropa y dirigirse al baño.
Después de 20 minutos Sakura bajo las escaleras arrastrando un baúl negro, Remus le dijo que debía tener uno, cosa que le parecía incomodo pero por esta vez iba a seguir las reglas. Solo esta vez, usaba una franela de mangas de ¾ de color azul claro con unos jeans grises, su cabello estaba recogido en una cola de caballo. Remus y Tonks, estaban esperándola, ambos usaban ropas normales, para Sakura mirarlos así le dio mucha risa, se veían extraños.
Remus se acerco a Sakura y tomo su baúl –Vamos Sakura, el Ministerio nos dio un auto para ir a la estación— dijo Tonks feliz –Vaya, parecen que trata de remediar su estupidez— dijo cuando vio la lujosa limusina frente a ella –Pues si, el Ministro a estado todo este tiempo reforzando la seguridad cerca de ti para que estuvieras protegida— dijo Tonks –Y dejando al resto de la comunidad mágica desprotegida. Esto no se vera muy bien en el informe— comento. Remus cerró el portaequipaje, miro a Sakura entrar en la limusina. Era verdad que por el momento la situación era mala y Fudge lo empeoraba todo en tratar de complacer a la joven japonesa. Pero ella era muy madura y notaba esas cosas. Si seguía así talvez no habría ninguna alianza entre el Oriente con el Occidente.
El viaje fue corto, en pocos minutos llegaron a la Estación King Cross a 10 minutos para las 9 –El tren sale a las 11 ¿Por qué vinimos tan temprano?— pregunto Sakura –Por seguridad— dijo Tonks ganándose una mirada nada amigable de la joven Hechicera –De no peder el tren— dijo Remus para salvar la vida de su compañera –Si, eso— dijo Tonks con una sonrisa nerviosa. Sakura la vio por unos segundos más hasta que busco un carrito para desplazar su baúl.
Estaban en medio de los andenes 9 y 10, frente a ella había un muro que los dividía –A ver, dices que debo ir de frente hasta el muro, es una pared falsa y allí esta el anden 9 ¾, donde esta el expreso que me llevara a Hogwarts— dijo Sakura como si aun no creyera nada –Correcto— dijo Remus –Más te vale Remus que esto no sea una broma. Porque si no, mi furia caerá sobre ti— dijo con un tono de voz, aunque Remus sabía que solo lo decía en broma, sus ojos la delataban.
Sakura respiro hondo, tomo con firmeza el carrito donde estaba su baúl, empezó a empujarlo despacio, luego con mas velocidad hasta que se dio cuenta de que iba corriendo hasta el muro, a unos pocos pasos cerro sus ojos cuando los abrió, podía sentir un débil rastro de magia en la pared y sonrió. La atravesó, lo que vio frente a ella le gusto, un gran tren de color escarlata.
Casi no había nadie allí, solo algunas familias que vinieron temprano despidiéndose de sus hijos, Remus y Tonks aparecieron a su lado poco después –Bien aquí nos despedimos— dijo Tonks –¿Te vas?— pregunto Sakura –Si, debo hacer unas cosas que deje pendiente pero no te preocupes, te escribiré— dijo Tonks con una sonrisa desapareciendo con un poof –Bueno, mejor subimos tus cosas— dijo Remus agarrando el carrito y llevándolo a una de las entradas de los vagones.
Después de algunos minutos y de intentos de acomodar el baúl por fin lo lograron, Sakura se seco el sudor de su frente y vio el vagón, todo estaba amueblado de una forma cómoda, varios sillones dispersos en puntos estratégicos para que cuando alguien se sentara, viera a los demás que se sentara en los otros sillones. No era un vagón normal del tren y eso lo noto de inmediato –Debo suponer que me dieron este vagón para mi sola— dijo Sakura –Remus se aclaro la garganta –Pues si, este es en realidad el vagón donde se reúnen los Prefectos de Hogwarts para discutir los últimos puntos de las rondas, las parejas y que horas de ronda le toca cada pareja— explico Remus.
Sakura lo miraba con cara de no entender pero Remus sonrió –Cuando llegues a Hogwarts lo entenderás mejor— Sakura suspiro –De acuerdo. Aquí nos despedimos creo— dijo con algo de tristeza –Si Sakura...pero puede ser que nos veamos muy pronto— Sakura pestañeo pero bajo su cabeza asintiendo. Remus salio del vagón sin ver las pequeñas lagrimas que caían lentamente por el rostro de la joven Hechicera, esas palabras le recordaron un poco a Jack, el dijo unas similares antes de irse y las cumplió. Aun así, sin verlo por casi todo un año la destrozaba.
Bankai salio del suelo preocupada, se acerco y abrazo por detrás a Sakura, esta al sentir los brazos de su sombra, los agarro con firmeza. Ni sus amigos ni novio pudieron entender el vacío de su corazón, de la gran ausencia que día tras día crecía dentro de ella, al no estar junto con el Rey del Halloween. Cerró sus ojos lentamente, dejando a su mente divagar y esperando a Morfeo, para llevarla por lo menos, a un recuerdo de sus queridos amigos, a su Halloween Town.
Cuando abrió sus ojos Bankai dormía en uno de los sillones con una forma de gato, la luz del sol la molestaba y con un movimiento de su mano las persianas se cerraron, dejando todo el vagón en una leve oscuridad.
La puerta se abrió lentamente, un joven de unos 17 años apareció –¿Descanso bien señorita Kinomoto?— pregunto el joven, sus sentidos aun atontados por el sueño asintió –Me alegro, mi nombre es Alexander Stern, soy Prefecto de la casa de Ravenclaw, si tiene alguna duda de Hogwarts o de lo que sea, no dude en preguntarme— dijo el joven. Sakura por fin pudo entender donde estaba y quien era el joven por su vestimenta, ya usaba el uniforme de Hogwarts, claro que su túnica negra tenía en los bordes de color azul y una insignia en su pecho con una gran P. –¿Ya salimos de la estación?— pregunto –Aun no señorita Kinomoto pero dentro de unos minutos saldremos— le informo el joven.
Sakura asintió, Alexander cerro la puerta dejando sola a la joven Hechicera, esta se levanto y bajo su baúl con la ayuda de Float, deseaba algo de leer para matar el tiempo, hasta que lo vio. El paquete envuelto que le dio su amiga Tomoyo, no lo había abierto, en parte porque temía que fuera uno de sus vestidos coloridos y la otra, lo había olvidado por completo.
Lentamente fue quitando el papel que envolvía la tela hasta que este cayo de sus manos como agua, sus ojos se abrieron al máximo al igual los de Bankai, de un salto cayo al suelo tomando su forma normal –Por fin hace algo hermoso esa muchacha y no puedes usarlo sin delatarte como la Princesa— dijo Bankai. Sakura levanto con cuidado la ropa, era una capa larga con capucha, todo de color negro. La capa estaba adornada con Murciélagos rojos y una gran calabaza en la espalda.
El traje era una franela negra sin mangas, un guante negro para la mano derecha con su símbolo en la palma, unos pantalones negros con toques de color plata con bolsillos grandes, con unos zapatos de tacón bajo.
Sakura sonrió –La capa jamás podremos usarla en Hogwarts pero...— Bankai comprendió lo que decía su ama y estaba de acuerdo, la capa sería en otra ocasión pero la ropa podría usarla. Y eso fue exactamente lo que haría Sakura ahora, invocando a Shadow tapo las ventanas.
Sentada con los ojos cerrados estaba Sakura, podía sentir todas las presencias mágicas de los que estaban en el vagón, desde la más débil hasta las fuerte, abrió sus ojos cuando tres se acercaron a la puerta de su vagón. Pudo escuchar la voz de Alexander detrás de la puerta, se notaba que no le agradaba la presencia de quien estuviera frente a el.
Se quito su capa y justo a tiempo cuando la puerta se abrió revelando a un joven de su edad, de pelo rubio platino y de ojos grises, de un tono de piel pálido enfermo –Por eso no podemos usar el vagón, por una Sangre Sucia— dijo como si escupiera las ultimas palabras, las otras dos presencia que sintió pertenecían a dos jóvenes más grandes que el primero pero por su forma de reír se notaba que no poseían casi capacidad mental.
Sakura no entendió las palabras del rubio, pero por la cara de Alexander pudo simplemente deducir que era una especie de grosería. Se levanto con elegancia, Bankai abrió sus ojos mostrando que no poseían pupilas asustado al joven rubio –Pues prefiero ser eso a ser algo como tú, un estúpido mocoso que se cree la gran cosa— dijo Sakura con lentitud.
Draco Malfoy apretó sus dientes y saco su varita pero ni pudo decir nada al sentir la mano de la joven en su cuello apretándola al igual que pudo sentir que sus pies ya no tocaban el suelo –Parezco frágil pero créeme niñito, puedo tirarte tus dientes en menos de lo que imaginas. Es más— dijo con lentitud. No supo que pasó pero el dolor recorrió todo su rostro al igual el sabor metálico de la sangre en su boca, escupió un poco de sangre al igual que algo blanco, con horror miro que era un diente, se metió su mano en la boca notando perfectamente que le faltaba un molar.
Sakura agito un poco su mano derecha –Ahora lárgate antes de que te saque los demás— amenazo, sus ojos verdes eran dos pedazos de hielo, los compañeros de Malfoy lo ayudaron a levantarse y se fueron.
Alexander asombrado quiso decirle algo a la joven pero esta cerro la puerta –Eso niño merece algo más que un simple golpe a su afeminado rostro ¿No crees?— pregunto Bankai con una sonrisa diabólica. Sakura estaba apoyada en la puerta, sus cabellos impedían ver sus ojos. Una gran sonrisa adorno su rostro, dándole un aire de terror.
El rumor de que una muchacha había golpeado Draco Malfoy en la cara y que le tumbo un diente recorrió el tren tan rápido como la pólvora en quemarse –No se quien fue pero le haré una estatua en su honor— dijo todo contento Ron –Sea quien sea se esta metiendo en grandes líos, ni llegamos a Hogwarts y ya hay problemas con los Slytherin— dijo Hermione con los brazos cruzados –Bueno olvidemos eso y ¿Por qué no están en el vagón de los Prefectos?— pregunto Harry –El vagón se le dio a alguien importante que va a Hogwarts o eso escuche— dijo Ron –Ok...¿Y han visto a Kinomoto?— pregunto de nuevo Harry –Cuando buscaba algún compartimiento vació no la vi— dijo Hermione –Ni yo— respondió el pelirrojo –¿Será que perdió en tren?— se pregunto el ojiverde.
Ninguno de los tres noto que poco a poco la luz del sol desaparecía por unas negras nubes de tormenta, sino hasta que las luces se prendieron. Los tres miraron por la ventana para ver el comienzo de una tormenta, aun dentro del tren notaban el frío que empezaba a cubrirlos.
Las luces empezaron a fallar hasta apagarse por completo, los dos jóvenes se miraron entre si, un relámpago ilumino por un segundo el lugar, acompañado del grito de Hermione. Los dos Gryffindor voltearon a ver a su amiga arrimada hasta la pared del compartimiento, respirando agitadamente —¿Hermione¿Qué te ocurre?—pregunto preocupado Harry sosteniéndola por lo hombros –Vi...vi algo en la ventana, una persona— dijo aterrada.
Los dos jóvenes voltearon hacía la ventana pero no se podía ver nada aparte de las gotas de lluvia que golpeaban con violencia la ventana, Ron se acerco a la ventana con cuidado, empezó a abrirla con lentitud hasta que se detuvo, unas gotas cayeron en su rostro pero se sentían tibias. Harry saco su varita –Lumos— la pequeña luz alumbro todo el compartimiento, los rostros de Harry y Hermione mostraban miedo, Ron toco su rostro quitándose el agua de la cara pero cuando la vio en sus manos noto que era roja. Era sangre.
Los tres miraron la ventana, cubierta de sangre. Muchos gritos empezaron a sonar por todas partes del tren, poco a poco los alumnos descubrían la verdad. Harry salio al pasillo, varios alumnos en especial los pequeños. Llorando aterrados, los Prefectos trataban de calmar a los más pequeños sin resultado, ya que ellos también estaban asustados aunque trataban de disimularlo.
Las luces empezaron a parpadear de nuevo, de algún compartimiento salio Malfoy, ambos se vieron por un segundo hasta que el grito de una niña los hizo mirar hacia adelante. Al final del corredor una sombra aparecía, envuelta en una capa larga y con un sombrero de arlequín, su rostro oculto por una mascara negra, sus ojos rojos pintados eran amenazantes, una sonrisa llena de colmillos y por ultimo una estrella roja en toda su frente –Draco Malfoy... Vengo por tu alma— susurro la sombra sacando de entre sus ropas una gran Guadaña doble.
Harry abrió sus ojos asustado, pudo escuchar claramente la voz de una mujer, aunque parecía un susurro, la escucho perfectamente en su mente. Malfoy estaba en medio del pasillo, trato de volver a su compartimiento pero la puerta se cerro de golpe, al igual que las demás, los alumnos estaban asustado. Harry trato de abrir la puerta pero estaba cerrada –No puedes huir de mí. No puedes escapar de la Muerte— susurro de nuevo.
Malfoy miro directo a los ojos de la mascara para luego salir corriendo. El Arlequín parecía flotar en el aire, ya que no se escucha el sonido de sus pisadas, los alumnos se abrazaron entre si esperando el final, pero los atravesaba, dejándoles una sensación fría en todo el cuerpo. Al pasar al lado de Harry, este trato de verle por lo menos los ojos pero no pudo, aunque pudo sentir el frió recorrer su cuerpo pero a la vez algo caliente en su cabeza, se toco la frente y sintió algo húmedo, una delgada línea de sangre se formo en su mano. La Guadaña lo había abierto una pequeña herida.
Malfoy trataba de escapar del oscuro Arlequín, hasta que llego al fina del corredor, intento abrir la puerta pero al igual que las demás estaba cerrada –Tu hora a llegado a su fin— lentamente se volteo para ver su reflejo en una de las afiladas hojas de la guadaña. Lentamente la subió sobre su cabeza –Por tus pecados, arderás en el infierno— dijo con tranquilidad el Arlequín. Malfoy abrió su boca para gritar pero el grito nunca salio de su boca, la Guadaña lo había cortado en dos diagonalmente.
Todos vieron como poco a poco, desde la cabeza hasta la mitad de pecho caía lentamente a la izquierda Malfoy, el resto de su cuerpo cayo al otro lado. Pero lo mas aterrorizante era que aun vivía aunque poco a poco dejaba de moverse. El Arlequín se volteo lentamente para quedar frente a los demás alumnos –Dulce o Truco— dijo con malicia. Para luego desaparecer dejando en el aire la mascara que cayo al suelo, mirando hacía arriba, poco a poco las nubes desaparecían y las luces del sol alumbraban cada rincón del tren. Las ventanas no tenían ningún rastro de sangre. Malfoy se levanto lentamente para luego tocar su cuerpo por donde paso el arma.
Harry se toco de nuevo la herida pero esta ya no estaba. Las puertas se abrieron de nuevo y los alumnos en el pasillo, los más pequeños abrazaron llorando a los alumnos mayores en busca de la sensación de estar a salvo. Los Prefectos que presenciaron lo ocurrido no se movían –Harry Estas bien—pregunto preocupada Hermione, detrás de ella estaba Ron también preocupado. Harry se quedo viendo en donde estaba la Mascara. Con su muesca de sonrisa, llena de puros colmillos.
En otro vagón, lejos de lo ocurrido, Sakura Kinomoto sonreía con maldad, al igual Bankai, si uno se fijaba bien, lograba notar que la llave negra de Sakura colgaba estaba fuera de la ropa, lentamente una gota de sangre se deslizaba por ella, hasta caer en una pierna de Sakura –Creo que esta vez, fue mas real de lo que aparento ¿Verdad Bankai?— pregunto lentamente Sakura. La sombra sonreía con maldad y aun más al escuchar el grito del joven Malfoy. Este se levanto la túnica, mostrando una larga línea de sangre, en el mismo lugar donde paso la Guadaña.
Notas del Autor
Lamento mucho la tardanza pero e tenido muchos problemas, primero la inscripción para el instituto de diseño grafico (no tienen idea de todo lo que tuve que hacer para conseguir lo que me pedían ni el dinero) luego mi computadora se daña y mi hermana tuvo que comprar la Fuente de Poder que necesitaba cambiarle (ahora le debo dinero y no tengo casi nada en mi cuenta bancaria) y por ultimo se le daña algo más pero es mínimo. Pude recuperar el fic y poder terminar este capitulo.
a todos los que me han dejado un Review o mandado mensajes, gracias y espero que este capitulo haya sido de su agrado. Lo se, muy cambiada esta Sakura :P
