Capitulo 5
Iniciación
Cuentos de Terror
El resto del viaje fue tranquilo para Sakura, pero para los demás estudiantes, el miedo se apoderaba de sus mentes y corazones, los que vieron a la Princesa de las Calabazas, jamás olvidarían lo sucedido, ni con el mas poderoso hechizo de obliviate. Ya que el recuerdo se puede extraer, pero el miedo y el terror seguirán clavados en sus corazones.
El sol caía lentamente mientras la oscura noche empezaba a reclamar el cielo, las estrellas brillaban con intensidad. La Luna estaba a pocos días de ser totalmente llena, se quito la capa y la guardo, Alexander ya le aviso que estaban a punto de llegar. Bajo su Baúl y usando a Lock lo cerro. Aun desconfiaba de todos y en especial ya que Dumbledore era el director del castillo.
Las Cards las mantenía en uno de los bolsillos de su pantalón, su baúl se agito, Bankai se preparo para lo que fuera pero no paso nada más –¿Segura que eso lo retendrá?— pregunto la sombra acercándose con cuidado al baúl negro –Completamente no pero hasta ahora a funcionado— dijo con seriedad aunque en su voz se notaba algo el miedo, mirando fijamente el baúl, como esperando que este se abriera y saliera algo. El tren se detuvo poco a poco hasta parar, dejando escapar una nube de vapor, los estudiantes con rapidez bajaron del tren atemorizados, algunos Aurores mandados por el Ministerio para proteger a los niños aunque era en realidad a la hechicera de Oriente se asombraron al ver a todos los niños salir con esa velocidad y con las caras reflejando el terror.
Sakura bajo, le habían dicho que dejara su baúl, aunque no le gusto para nada. Vio a los Aurores parados frente a ella –¿Y que esperan¡Ayúdenlos a llegar al castillo antes de que los saque a ustedes a patadas de aquí para que hagan algo!— exclamo enojada. Sabía perfectamente el motivo de que los Aurores estaban allí, lo que la puso de mal humor. Los Aurores asintieron y empezaron a dirigir a los alumnos a los carruajes voladores que llegaban de uno de tras de otro.
Sakura abrió sus ojos y brillaron de felicidad –¡Kawaii!— grito tan fuerte que muchos voltearon asustados pero para ver como la joven de ojos verdes salía corriendo abrazando algo en el aire, frente a los carruajes. Claro los que no hayan presenciado alguna muerte no podía verlos. Pero Sakura si podía, no tenían piel pero si un largo pelaje negro que cubría su cuerpo, pegándose a cada uno de sus huesos. Sus cabezas tenían cierto parecido a la de los dragones, sus ojos blancos sin pupilas. En sus lomos nacían unas gigantescas alas de demonio –¡Son lo mas lindo que e visto en mi vida¡Jack los amaría por el resto de la eternidad si los viera!— exclamo abrazando a uno –¿Puedes verlos?— sin soltar a la criatura, Sakura giro su cabeza para mirar a Harry, el cual le hizo la pregunta. Su rostro mostraba sorpresa.
Sakura asintió con una sonrisa –Si, son hermosos ¿Sabes como se llaman?— pregunto, Hermione se acerco a ella asombrado por la actitud de la japonesa –Son Thestrals, pero solo las personas que hayan visto a alguien morir pueden verlos— explico –Entiendo. Entonces no habrá problemas cuando me lleve uno o una pareja para Jack— dijo contenta, el Thestral lamió el rostro de Sakura haciendo que ella pusiera una cara de alegría y lo abrazo más fuerte.
El trío de Gryffindor miraban a Sakura de forma extraña. Como si ella fuera algún bicho raro, pero ella hizo caso omiso a esas miradas –¡Los de primero júntense!— grito alguien, los cuatro jóvenes vieron en la dirección de donde salio la voz viendo a un semigigante entre la multitud –¡Hagrid!— exclamo Harry moviendo su brazo para llamar la atención.
Hagrid busco con la mirada a quien lo estaba llamando hasta ver a Harry, se acerco con una sonrisa –Hola muchachos ¿Cómo pasaron sus vacaciones?— pregunto –Bien— respondieron los tres. Sakura miraba al gigante sin soltar al Thestral –¿La señorita Sakura Kinomoto verdad? El Profesor Dumbledore me pidió que la acompañara hasta Hogwarts, si me sigue por favor— dijo Hagrid –Disculpe, pensé que subiría con los demás a los carruajes— dijo Sakura. En realidad deseaba estar cerca del Thestral –Pues vera Señorita Sakura…— Sakura levanto su cabeza mirándolo fijamente –Kinomoto— le corrigió –Si, Señorita Kinomoto, los de primero deben pasar por el lago y llegar a Hogwarts por bote, y el Profesor Dumbledore me dijo que usted también tendría que hacerlo así— explico Hagrid –Entiendo, pues dígale esto al señor Dumbledore, puede que acepte venir pero yo haré las cosas a mi modo pero sin que haya caos— dijo enojada.
Se acerco a las ataduras de la criatura mágica, quitándolas rápidamente –¿Pero que esta haciendo?— pregunto Hagrid –Como no puedo ir en los carruajes pero no iré en esos botes, pues el único modo es que este bello Thestral me haga el favor de llevarme ¿No hay problema verdad?— pregunto cariñosamente al animal. El Thestral le lamió de nuevo el rostro en respuesta –Gracias, ahora a Hogwarts por favor— pidió montándose, el Thestral abrió sus alas y alzo el vuelo con gran velocidad en dirección al castillo. Dejando asombrados a todo el mundo, algunos por otro motivo.
En pocos minutos estuvo frente a los escalones del castillo, desmonto con lentitud admirando el castillo –Muchas gracias— dijo besando a la criatura, esta abrió sus alas y desapareció en el cielo oscuro. Sakura se quedo allí mirando un rato el cielo, Bankai la miraba desde el suelo, con una pequeña sonrisa. Sakura empezó a subir las escaleras hasta la gigantesca puerta, esta se abrió sola de par en par mostrando un gran vestíbulo con una escalera de piedra que se dividía en varias direcciones. Frente a ella se encontraba una mujer de aspecto severo, con una túnica de colores verdes –La señorita Kinomoto ¿Usted no debería estar con los de primer año?— pregunto –Si pero no quería ir en los botes— dijo mirando fijamente a los ojos de la señora ocultos por uno lentes –Ok, por hoy lo pasare pero debe entender que debe repastar las normas de Hogwarts si quiere aparentar ser una estudiante más— dijo la bruja –¿Y quien dijo que yo debo aparentar ser una estudiante normal? Yo estoy aquí haciendo un informe y lo haré y ante eso siempre estaré en todas partes de este lugar y me iré cuando yo lo decida— dijo con seriedad.
La bruja frunció su seño algo molesta –De acuerdo, si así usted lo quiere, lamento la casa en donde usted quedara. Por cierto, soy la Profesora McGonagall, enseño Transformaciones— se presento la mujer –Encantada Profesora ¿Podría decirme a donde debo ir?— pregunto amablemente –Sígame— fue todo lo que dijo antes de caminar, Sakura la siguió mirando todo. No caminaron mucho porque ya estaban frente a otra puerta, esta se abrió dejando mostrar el Gran Comedor. Cientos de velas encendidas flotaban en el aire alumbrando todo, cuatro grandes y largas mesas se encontraban con sus platos vacíos, cada una tenía sobre ella una bandera con un animal, frente a ellos se encontraba otra gigantesca mesa pero mejor adornada, en medio de la mesa estaba una silla muy bonita y alta.
Sakura miraba todo con curiosidad –Muy elegante, una mesa para cada casa, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y por ultimo Slytherin— dijo señalando con el dedo cada mesa –Veo que ya sabe de las casas— dijo McGonagall –Si, en el mes que estuve aquí trate de saber lo que mas pude de este lugar— dijo mirando el techo del comedor notando que se veía el cielo –Veo que ya llego señorita Kinomoto— Sakura se volteo para mirar fijamente a Dumbledore.
Dumbledore miraba con una sonrisa a Sakura, la joven Hechicera miraba al anciano mago con frialdad –Señor Dumbledore o debería decir, Profesor Dumbledore— dijo con odio. McGonagall no le gusto el tono de voz de Sakura y trato de decir algo hasta que el mago hablo –Puede llamarme como usted guste— dijo Dumbledore con amabilidad –No crea que al ser amable conmigo haga que empiece a confiar en usted. Algo oculta, hay algo en usted que me hace desconfiar, una sensación de que si le digo todo usted lo usara a su bienestar. Así que, guarde su distancia que yo haré lo mismo. Pero le prometo que al sentirme amenazada, no saldrá bien parado— esto ultimo lo dijo en un susurro aunque lo suficientemente alto para que los profesores lo escucharan con claridad.
Alguien más entro al Gran Comedor, Sakura fijo sus ojos en el, su presencia era oscura, de eso no cabía duda en la mente de Sakura, el hombre miro directo a los ojos verdes de la joven, eran un negro tan oscuro que a cualquiera le daría miedo, pero Sakura no demostró nada delante de el –Otro profesor sin duda alguna. ¿Puedo saber su nombre?— pregunto con amabilidad fingida la hechicera –Severus Snape— se presento el profesor con mala cara –Dígame Profesor Snape ¿Desde cuando usted practica las "Artes Oscuras"?— pregunto Sakura sin dejar de notar el rostro de asombro de Dumbledore y la Profesora McGonagall
Albus se recupero y trato de decir algo cuando de nuevo la voz de la joven se escucho –No tiene que ocultármelo Profesor, puedo sentirlo. Puedo sentir la magia que ustedes llaman oscura alrededor de usted, en especial aquí— dijo señalando un punto de su brazo izquierdo, cerca del codo— el rostro de Snape no demostraba ninguna reacción, solo arqueo un poco su ceja derecha. Sakura sonrió ante eso –¿Puedo verla?— pregunto con suma inocencia. Dumbledore se acerco rápidamente a Sakura –Señorita Kinomoto, pronto vendrá los demás estudiantes ¿No quiere sentarse con nosotros mientras esperamos que sean seleccionados y después pasa usted?— pregunto amablemente el director.
Sakura sabía que solo era una distracción para no ver lo que estaba debajo de la manga del Profesor Snape pero sonrió –De acuerdo, será en otra ocasión Profesor Snape—dijo con amabilidad, con una inclinación de la cabeza se alejo con Dumbledore a la gran mesa. Snape miraba a la joven alejarse, algo en ella le molestaba, sabía que ella no mostraba su verdadero rostro. Que algo ocultaba debajo de esa cara de una joven inocente. Un frió recorrió su columna vertebral cuando sintió una mano acariciando su brazo izquierdo para luego desaparecer.
Sakura se sentó en uno de los extremos de la mesa, lejos del anciano mago. Poco a poco los demás profesores entraban y se sentaban en sus lugares, todos miraban a la joven de ojos verdes. Sakura miraba el techo que mostraba el cielo, contemplando la Luna que brillaba con intensidad. Dumbledore no dejaba de verla, la joven cada vez lo dejaba asombrado, pero sentía que con cada día, el supuesto informe que realizaba, se llenaba de todo lo malo que ella ha visto. Era importante esa alianza para poder ganar en la guerra, aunque no confiaba mucho en el oriente.
Los alumnos poco a poco llegaban y ocupaban las sillas de sus respetivas mesas, Sakura miro fijamente a Harry cuando entro, el joven mago al sentirse observado busco con su mirada hasta mirar directamente a los ojos de la joven. Los dos verdes se encontraron, los de el opacados por una tristeza y amargura, los de ella brillaban con naturalidad, como dos radiantes esmeraldas alumbradas por los rayos del sol. Solo que en los de ella ocultaba algo oscuro.
Harry se sentó al lado de Hermione –¿Qué hará exactamente en la mesa de los profesores?— se pregunto –Es obvio, en todo la historia de Hogwarts jamás se a realizado algo como esto, de que un estudiante no entrara a su primer año aquí y menos que venga de otro país. Seguro el Profesor Dumbledore espera que termine la ceremonia de selección para luego seleccionarla a ella— dijo Hermione –O puede ser que sea nuestra nueva profesora de Defensa— dijo Ron.
Hermione rodó sus ojos –Por favor Ron, además ella dijo que aprendió sola la magia, puede ser que no sepa mucho sobre ella y por eso el Profesor Dumbledore la invito, para aprender— dijo la joven –No creo que sea eso— dijo Harry, los dos amigos miraron al pelinegro, ambos estaban a punto de tener una de sus típicas peleas –¿Por qué lo dices Harry?— pregunto Ron –Remus me contó que Kinomoto fácilmente pudo saber de ellos cuando la cuidaban, venció ella sola a muchos Dementores, incluso destruyo algunos. Dudo que sea una persona normal— dijo con seriedad.
Los dos jóvenes a cada palabra que decía su amigo se asombraban más y más, cada uno tenía pensamientos deferentes, el pelirrojo creía que la joven era poderosa, lo que le hizo recordar cuando la conoció y la belleza que poseía haciéndolo sonrojar. En cambio Hermione pensaba igual que Harry solo que en otro sentido, era verdad que no podía ser una persona normal, recordó como se puso cuando dijo lo que leyó sobre ese mago oriental, la desconfianza se apoderaba de la mente de la joven.
Sakura dejo de mirar a Harry concentrándose en sus amigos, cada uno poseía una mirada diferente hacía ella, reconociéndolas a la perfección, no le importo lo que pensaran de ella, si alguien sacaba conclusiones sin conocer la verdad, no era mas que un idiota. Las grandes puertas se abrieron dejando pasar a los asustadizos niños, cada uno poseía en sus miradas el miedo mezclado con la emoción. Una pequeña sonrisa cruzo su rostro, nadie noto la sombra de la joven que también sonrió por un segundo.
La Profesora McGonagall estaba frente a la pequeña hilera de niños, en sus manos llevaba un pergamino y una tela vieja, cuando se detuvieron frente a la gran mesa de los profesores, sobre un taburete de tres patas coloco un viejo sombrero –Los llamare de uno en uno y se colocaran el sombrero seleccionador, este les dirá a que casa pertenecen— explico con seriedad. Abrió el pergamino y así empezó a llamar de uno en uno a los niños, Sakura levanto una ceja ante esa explicación, pero se rió de las caras que ponían los niños, pero fue su asombro al ver que el viejo sombrero gritaba el nombre de la casas y como estas aplaudían con fuerza con cada nuevo integrante a su casa.
Cuando el último niño paso y fue seleccionado para Gryffindor, la profesora guardo el pergamino pero se quedo al lado del sombrero. Los jóvenes empezaron a murmurar y otros a quejarse por el hambre que sentían. Dumbledore se paro –Saludos a los nuevos y a los viejos estudiantes, como sabrán todos, estamos en una época difícil, hay que estar unidos en cada momento para poder superarla y seguir hacía adelante— Sakura noto que la mayoría de los estudiantes se ponían inquietos excepto los pertenecientes a la casa de Slytherin –Pero antes de comenzar a llenar nuestro vacíos estómagos, quiero informales que tenemos una invitada especial, la señorita Sakura Kinomoto— al escuchar su nombre se levanto ganando más la atención de los jóvenes –Este año la señorita Kinomoto estará con nosotros cursando el sexto año y ahora será seleccionada, sea cual sea la casa que quede espero que la reciban con los brazos abiertos para ayudarla en todo— dijo Dumbledore.
En el suelo Bankai hacia una muesca de asco por el discursito del anciano, Sakura contuvo la sonrisa que se escapaba de sus labios –Si es tan amable señorita Kinomoto— pidió la Profesora McGonagall. Sakura se acerco a la profesora, esta quito del taburete el sombrero para que se sentara, cuando se sentó, sintió el sombrero en su cabeza pero este era tan grande que le tapo los ojos –Bien, bien ¿Qué tenemos aquí?— escucho una voz susurrando en su oído, se asombro tanto que sus ojos parecía salirse de sus cuencas y rápidamente trato de ocultar cualquier pensamiento que pudiera revelarla –No temas pequeña, puedo ser un sombrero pero se como guardar un secreto y los tuyos están seguros conmigo ¿Ahora donde te pondré?— se pregunto el sombrero.
Sakura esperaba la decisión del sombrero, no supo en que momento tenía en su mano su llave, jugando con ella –Veo gran lealtad hacia las personas que amas, en ti sobresalen el valor y la amistad, se ve que te encanta las bromas pesadas. Si, tengo el lugar perfecto para ti mi querida "Princesa" serás ¡GRYFFINDOR!— exclamo el sombrero. Algo aturdida por el grito se quito el sombrero y lo coloco en el taburete para luego sentarse en la mesa del León, en donde todos aplaudían. Se sentó en el extremo de la mesa ya que era el único lugar donde había un puesto libre, Dumbledore se levanto de nuevo –Ahora que ya todo esta listo ¡A comer!— exclamo.
En los platos de oro aparecieron diferentes tipos de comida, grandes jarrones aparecieron llenos de diferentes tipos de jugo, Sakura agarro un poco de arroz con algo de pollo, no tenía demasiada hambre. Se sirvió un poco de un jugo que no conocía, llevo la copa a sus labios saboreando un poco el jugo –Sabe delicioso ¿Qué es?— pregunto a cualquiera tomando un poco más –Jugo de Calabaza— al escuchar eso escupió el liquido que tenía en su boca.
Todo el mundo la miro mientras ella empezaba a toser –Lo siento…cof…es que…soy alérgica a las calabazas, espero no tener alguna hinchazón en la mañana— dijo en voz baja, los alumnos la miraron por unos segundos más para luego seguir comiendo "¡No puede ser! Como puedo llamarme Princesa de las Calabazas si estaba cometiendo un acto de canibalismo" pensó aterrada Sakura.
Cuando todos terminaron de comer, la comida y demás desaparecieron de las mesas, dejando los platos vacíos y limpios. Dumbledore se levanto una vez más –Y ahora que todos tenemos nuestros estómagos llenos podemos descansar, por favor los nuevos sigan a los respectivos Prefectos de sus casas para que les indique el camino y la reglas. Que pasen buenas noches— se despidió el Profesor. Los alumnos se levantaron, pudo ver a Hermione y a Ron dirigir a los de primer año hacia las escaleras. Cuando comenzó de nuevo el Caos.
Una niña grito, todos voltearon para ver como del techo, precisamente en la Luna, una sombra se formaba hasta verse la cara de alguien con una sonrisa aterradora, la sombra desapareció pero del techo salía lentamente los pies de alguien, llevaba puesto unas largas botas negras, un short negro y una delgada armadura decorada con calabazas y murciélagos. Unas alas de demonio extendidas demostrando su gran tamaño, sus manos oculta por unos largos guantes sin dedos, llevaba en ella una larga Guadaña doble. Por su cuerpo se notaba que era una joven pero su cabello estaba oculto por un sombrero de Arlequín negro, en su rostro, oculto por una mascara azul oscuro, esta vez no llevaba nada pintado en ella, ni una boca solo los ojos. La Princesa de las Calabazas toco el suelo con delicadeza.
Los alumnos miraron con miedo a la joven frente a ellos, los Profesores estaban asombrados en especial uno, Albus Dumbledore miraba por fin a la famosa Princesa que en un mes su nombre ya era conocido en el mundo mágico. La Princesa se dio la media vuelta quedando frente a los Profesores de Hogwarts –¿Sorprendidos? Pues debo decirles que me verán muy seguido aquí— dijo en un tono de burla. Dumbledore se levanto –Supongo que debes ser la Princesa de las Calabazas ¿Qué haces aquí?— pregunto el anciano mago –Lo que hago mejor. Hacer bromas y todo este castillo será mi centro de diversión— dijo con felicidad girando con gracia con la Guadaña en alto, cortando a la mitad las velas cerca de ella.
Dumbledore miraba con frialdad a la joven –No permitiré que tu molestes a mis estudiantes ni los lastimes— dijo con fuerza, La Princesa se detuvo mirando fijamente a los ojos azules. Dumbledore trato de ver dentro de la mente de ella pero una imagen atroz lo hizo retroceder, trato de sacarse de la mente la imagen de miles de demonios negros, devorando a mujeres y niños –¿Desagradable no crees anciano? Tengo muchas mas en mi cabeza si intentas de nuevo entrar, que te esperan con ansias para trastornar tu cabeza— dijo con malicia girando para quedar frente a los estudiantes. Los más pequeños retrocedieron escondiéndose detrás de los alumnos de séptimo año.
La Princesa empezó a caminar hacia ellos pero se detuvo, Sakura estaba frente a ella con el seño fruncido –Yo solo hago bromas, algo macabras y sacadas de la mente retorcida de algún psicópata ¿Pero qué es un buena broma sin algo de terror?— dijo con tranquilidad –Pero no crean que esto es el miedo. Lo que he hecho este mes no es nada, prepárense porque el Maestro de las Ceremonias, el Amo de las Pesadillas pronto vendrá y allí si conocerán el verdadero significado del miedo— dijo con malicia para luego desaparecer dejando la mascara en al aire, esta floto unos segundos para caer al suelo.
Sakura se acerco a la mascara y la recogió –Amo de las Pesadillas— susurro para luego tararear una canción en su mente. Dumbledore se acerco a Sakura –Señorita Kinomoto— la llamo pero Sakura no le presto atención –No lo conocí esa vez pero mis amigos si y me lo contaron, al que se refería la Princesa es al rey, el Rey Calabaza— susurro mirando la mascara.
La noche se alejaba dando paso al amanecer, después de los eventos ocurridos en la noche del primero de septiembre, el miedo se implanto en la mente de los estudiantes, al igual que en sus corazones, al principio los de Slytherin no les intereso nada sobre la Princesa, sino hasta ayer sábado. En que una gran serpiente se trago uno por uno a los alumnos de la casa de la serpiente, para luego ver que estaban en medio del Gran Comedor temblando de miedo.
Sakura abrió sus ojos al sentir los rayos del sol en su rostro, gruño al ver que las persianas de su cama estaban abierta –Demonios Granger, te dije que las dejaras cerrada. Esa muchacha si fastidia— comento, con un movimiento de su mano las cerro de nuevo. Recordó cuando vio donde dormiría y sus compañeras de cuarto, solo quiso desmayarse, en especial al ver su cama, era un rojo claro con pequeñas tonalidades de rosa.
–No, no, no dormiré allí— dijo señalando su cama, su baúl estaba frente a la cama –¿Por qué no? No hay nada de malo— dijo Hermione –Tiene Rosa— fue la respuesta de la joven de ojos verdes, las otras dos compañeras de cuarto la miraron extraño –¿Solo por qué tiene rosa no dormirás allí?— pregunto Hermione –Exacto, pero como no hay cambio de cuarto ni nada, creo que deberé cambiarlo— dijo de mal humor.
Las jóvenes miraron como Sakura se acerco a su cama, apenas tocándola, la madera se torno mas oscura, casi negra, las telas rojas y rosas se desvanecieron tornándose de colores negros y grises con un poco de un rojo similar al de la sangre. Cuando termino miro su cama de nuevo, sonriendo –Mucho mejor— dijo feliz. La cama era algo escalofriante ya que las telas tenían líneas como si fueran telarañas –¿Cómo puede dormir en algo así?— se aventuro a preguntar una de sus compañeras de cuarto, Parvita si es que recordaba bien su nombre –Porque así me gusta, me encanta los tonos oscuros, en mi cuarto es así. Lo que si me arrepiento es no haber traído mi afiche de Spiral Hill— dijo sin darse cuenta de su error –¿Spiral Hill?— pregunto Hermione.
Sakura abrió sus ojos al notar su error pero lo disimulo bien –Si, fue en un sueño que tuve, era algo extraño se que estaba con mi familia en un día de campo y pues, estábamos cerca de una granja y allí había muchos cultivos y en especial Calabazas. Cuando el cielo se oscureció y recogíamos para irnos, cuando la vi. Era una extraña colina, ya que se torcía en una forma como de espiral. Por eso la llame Spiral Hill y le pedí a un amigo dibujarla, le describí como era y todo lo que la rodeaba y pues, como el la dibujo me encanto y la colgué en mi cuarto— explico.
Suspiro, ya no tenía caso tratar de dormir, en especial ya que Bankai la sacudía cada rato –Ya, ya me desperté. Ahora déjame en paz— pidió Sakura levantándose. Bankai sonrió, aunque luego una tristeza cubrió su rostro –Extraño nuestra habitación— dijo –Yo igual, en especial mi afiche— dijo Sakura con tristeza –Uno de los pocos recuerdos de nuestro hogar— dijo la sombra sentándose en la cama –solo debemos ser fuertes, dos meses mas y tendremos a Jack gritando y haciendo sus bromas de terror aquí— dijo Sakura.
Bankai asintió, Sakura se puso una franela de color rojo oscuro, lo peculiar era que una manga era mas larga que la otra, una le llegaba hasta su muñeca, la otra en cambio solo le llegaba a cubrir hasta el codo. Se puso unos pantalones negros y por ultimo, unos lente de sol pequeños redondos –Me encantan estos lentes— dijo mirándose en un pequeño espejo para luego tirarlo a la basura –Creo que ese era de Lavander—dijo Bankai –¿Y? Ella tiene como 20 de esos en su baúl— dijo Sakura abriendo la puerta para empezar a bajar las escaleras. Bankai se sumergió en el suelo para tomar su lugar como una sombra normal.
El Gran Comedor estaba casi vació ese domingo, muchos de los jóvenes aprovechaban el día para descansar antes de comenzar sus clases el lunes –¿Tienes que leer aquí? Por favor Hermione, disfruta el domingo— dijo Ron –Hay personas que queremos estar preparados para clases Ronald— dijo la joven sin despegar sus ojos del libro que leía. Harry solo rodó sus ojos, agradecía al cielo por no estar en medio de ellos dos como era costumbre cuando estos discutían –Buenos Días—exclamo Sakura sentándose frente el pelinegro –Buenos Tardes dirás, son mas de las 12— dijo Hermione con seriedad –Es domingo, esta permitido levantarnos tarde— dijo Sakura sin hacer mucho caso de las palabras de la joven y agarrando algo de comer –Gracias, gracias Dios por mandarme alguien que me entienda— dijo Ron alzando las manos.
Harry no pudo evitar reír, Hermione solo frunció su seño y se sumergió en su lectura. Sakura, sonrió y empezó a comer con calma sus alimentos, hasta que sintió la presencia de alguien acercándose por detrás –¿Qué es lo que desea Dumbledore?— pregunto de una dejando los cubiertos en la mesa. Dumbledore no se mostró sorprendido ya ante las palabras de la joven, sabía que ella podía sentir cuando alguien estaba cerca de ella –Necesito hablar con usted Kinomoto— dijo con amabilidad –Pues siéntese, hay mucho espacio aquí— dijo sin voltearse para verlo –Preferiría hablar en privado— dijo en voz más baja –Y yo necesito comer ahora y no me moveré de este lugar hasta comer. Si lo que necesita hablar es urgente, hablemos aquí y ya— dijo para agarrar de nuevo los cubiertos y empezar de nuevo a comer.
Dumbledore sabía que era caso perdido razonar con la joven japonesa, sin más que hacer dio la vuelta a la mesa para poder sentarse frente a ella, Harry se movió a un lado para permitirle al anciano director sentarse –¿Y qué es lo que quiere exactamente?—pregunto antes de llevarse un pedazo de carne a la boca –saber sobre ese tal Rey Calabaza— dijo sin rodeos el Profesor. Sakura trago y dejo los cubiertos una vez más en la mesa –No se mucho como dije, yo no estuve allí presente esa noche cuando apareció. Mi novio, mi mejor amiga, mi hermano y dos amigos más lo vieron todo— dijo recordando esa noche de Halloween –¿Y todo ellos son magos?— pregunto Ron. Hermione quiso regañar a su amigo pelirrojo por su falta de educación a una conversación privada.
Sakura le dio una gentil sonrisa al joven de cabellos rojos –Mi hermano y mi amiga no tienen poderes, pero mi novio y mis otros dos amigos si. Hacemos un poco diferente las cosas referente al asunto de esconder la magia a la demás gente sin conocimientos que ustedes los magos occidentales— dijo Sakura –Señorita Kinomoto— llamo Dumbledore –Lo siento, pues lo que me contaron fue lo que podríamos llamar de alguna forma. Un Carnaval de Terror. Había de todo, desde vampiros hasta Hombres Lobos, extrañas brujas muy parecidas a los cuentos infantiles de los niños, árboles muertos que caminan y hablan y por supuesto. La Princesa y el Rey Calabaza— dijo sin mirar un punto fijo, dejando que su mente se perdiera en el mar de recuerdos.
Dumbledore lo noto, por un momento quiso conocer los recuerdos que ella poseía sobre la Princesa y lo relacionado con ella, hasta que comezón a hablar de nuevo –Por lo que me contaron, apareció como un espantapájaros de largas extremidades, con una gran cabeza de calabaza, aunque era los típicos cortes que se le hacen a las calabazas en Halloween. Los de el mostraban un brillo como de maldad y diversión, mezclado para dar una sensación al cuerpo de terror. De un momento a otro cobro vida, le arrebato una antorcha a una de sus criaturas y se la trago, prendiéndose en llamas— El trío de Gryffindor estaba asombrado con el relato de Sakura, al igual que muchos estudiantes de las diferentes casas que se reunieron alrededor de ellos. Incluso uno o dos Slytherin se acercaron –¿Y qué le paso al espantapájaros?— pregunto una niña de primer año.
Sakura le sonrió a la niña para luego fijar su mirada en el techo –Según lo que me contaron, empezó a baliar, aun envuelto en llamas, quemándose poco a poco. Disfrutaba de lo que pasaba, inclinándose cerca de la gente para que el fuego los rozara. Y cuando parecía estar a punto de quemarse por completo salto dando un giro en el aire cayendo de clavado a una fuente, desapareciendo— los alumnos empezaron a murmurar, algunos no podían creer lo que escuchan, otros si –¿Y que sucedió?— pregunto Harry –Pues que salio de la fuente, un gran esqueleto de sonrisa tenebrosa, de cuencas vacías que tenían un brillo de maldad. El Rey Calabaza alzo los brazos mientras su gente cantaba— dijo Sakura –¿Cantaban¿Cómo que cantaban?— pregunto Hermione, empezando a creer que era mentira lo contado por Sakura –Si, por algo lo llamaron Carnaval de Terror, ya que salieron de la nada cantando una espelúznate canción— dijo Sakura –¿Y te la sabes?— se aventuro a preguntar un joven de tercer año.
Sakura negó con la cabeza –No me la se, solo me cantaron un trozo, el que mas se grabo en sus mentes— explico –¿Podrías cantarla?— esta vez pregunto Dumbledore, los alumnos que no creían en la historia miraron a su director con ojos desaprobatorios, aunque con disimulo y entre ellos estaba Hermione –Déjeme recordar…creo que iba así— dijo tomando algo de aire.
Skeleton Jack might catch you in the back
And scream like a banshee
Make you jump out of your skin
This is Halloween, everyone scream
Won't ya please make way for a very special guy
Our man Jack is king of the pumpkin patch
Everyone hail to the Pumpkin King now
A cada palabra de la canción, poco a poco las personas reunidas alrededor de Sakura, empezaban a sentir una sensación de escalofríos, pero no una normal. Sino la de cuando sientes que algo te observa, esperando el momento para atacarte. Hermione frunció su seño –¿Jack Skeleton?— pregunto, Sakura solo alzo su hombros –Otro nombre debe tener además de Rey Calabaza. El caso es que por algún motivo la Princesa se quedo y las demás criaturas desaparecieron— dijo Sakura –Y lo que dijo, es que volverán— dijo Dumbledore –Puede ser y me imagino que será el día de Halloween, el 31 de Octubre, como el año pasado— ante estas palabras, la mayoría de los alumnos estaban asustados.
Para muchos, la noche significaba el fin, el domingo moría y el lunes pronto llegaría, el fuego de cada casa de Hogwarts trataba de sobrevivir, con los pocos troncos que le quedaban, consumiéndose rápidamente. Los pequeños niños de Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff no podían dormir. Aun estaba presente la historia del Rey Calabaza, cada uno lo imaginaba de una forma, aunque todas coincidían en un punto, En un gran espantapájaros envuelto en llamas.
Cada uno se levanto de sus camas, mirando a sus compañeros de cuarto, una música extraña sonaba, como llamándolos a la desconocido. Se levantaron de sus camas y salieron hacía la sala común, vieron que las niñas también bajaban, pero no preguntaron nada, la música se hizo un poco más fuerte, incitándolos a seguir.
Cada grupo siguió su camino, dejándose guiar por la música, para cuando los cuatro grupos se encontraron en el vestíbulo la música se detuvo –¿También la escucharon¿La música?— pregunto una niña de cabello corto de Hufflepuff –Es más que obvio que si la escuchamos todos— dijo un niño de cabello rubio de Ravenclaw –Seguro se vinieron en grupos porque tenían miedo— dijo uno de Slytherin –Y seguro solo te siguieron porque viniste solo— dijo una niña de Gryffindor.
Parecía que una batalla verbal se desarrollaría allí pero algo los distrajo, el sonido de unos suaves pasos, aun en la oscuridad pudieron ver las piernas delgadas de alguien, usando un traje blanco, por las ventanas, apenas unos rayos de luna lograban filtrarse por las grandes ventanas, dejando ver un poco la silueta de alguien, era muy alto, de extremidades largas, llevaba un sombrero de copa que pudieron ver con esfuerzo era también blanco.
El sujeto se dirigió a la puerta del Gran Comedor, abriéndola un poco para entrar, dejándola abierta. Era obvio que era una invitación para que entraran, pero nadie se arriesgaba a dar el primer paso, la pequeña de Gryffindor suspiro y dio el primer paso. Los niños al verla siguieron su ejemplo y empezaron a caminar. La música volvió a sonar, cuando todos entraron, notaron la gran oscuridad que reinaba en el lugar. La música se hizo más fuerte seguida de una voz.
Boys and girls of every age
Would't you like to see something strange?
La voz sonaba tranquila y alegre y llamo a la curiosidad de los niños, la puerta detrás de ellos se cerro de golpe dejándolos en oscuridad, la voz se volvió aterradora y algunas velas se encendieron, las velas de las calabazas de Halloween.
Come with us and you will see
This, our town of Halloween
This is Halloween, this is Halloween
Pumpkins scream in the dead of night
This is Halloween, everybody make a scene
Trick or treat till the neighbors gonna die of fright
It's our town, everybody scream
In this town of Halloween
Cientos de fantasmas salían de la nada, no era como los que vieron en esos pocos días en el castillo, estos eran aterradores, cantando la horripilante canción, con la luz de las velas y de la Luna que salía detrás de ellos notaron que estaban en una extraña ciudad oscura, de edificios torcidos y criaturas horribles.
I am the one hiding under your bed
Teeth ground sharp and eyes glowing red
I am the one hiding under your stairs
Fingers like snakes and spiders in my hair
Sus pequeñas voces infantiles, estaban pérdidas en lo más profundo de sus gargantas, retrocedieron poco a poco en un intento de alejarse de ellos, chocando con cuatro seres envueltos en capas.
This is Halloween, this is Halloween
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!
In this town we call home
Everyone hail to the pumpkin song
In this town, don't we love it now?
Everybody's waiting for the next surprise
Los vampiros abrieron sus capas volando revelando el carro fúnebre que iba directo a ellos, todos saltaron en diferentes direcciones aunque el carro se movía muy lento, pudieron ver que sobre el techo estaba un hombre gordo sonriente girando su cuerpo menos su cabeza.
Round that corner, man hiding in the trash can
Something's waiting now to pounce, and how you'll scream!
This is Halloween
Red 'n' black, slimy green
Aren't you scared?
De un muro salio un hombre lobo, usando una camisa gastada y llena de sangre, de un bote de basura, un extraño arlequín y de una alcantarilla un hombre que se derretía, los niños retrocedieron hasta un pozo del cual salían unas voces.
Well, that's just fine
Say it once, say it twice
Take the chance and roll the dice
Ride with the moon in the dead of night
Everybody scream, everybody scream
In our town of Halloween
I am the clown with the tear-away face
Here in a flash and gone without a trace
Del pozo salieron dos brujas de piel verdosa y verrugas, algunos niños sintieron unas extrañas manos en sus cabezas, voltearon al ver un árbol muerto caminando, en sus ramas varios esqueletos colgaban por el cuello. Una bocina los hizo voltear al ver un gordo payaso en un monociclo arrancándose el rostro para mostrar que no tenía nada dentro de su cabeza.
I am the "who" when you call, "Who's there?"
I am the wind blowing through your hair
I am the shadow on the moon at night
Filling your dreams to the brim with fright
Un fuerte viento les hizo cerrar sus ojos, algunos los abrieron, solo vieron a una joven mujer llena de coseduras en su rostro y por todo su cuerpo. De la Luna pareció la silueta de la Princesa haciendo muecas aterradoras para luego convertirse en cientos de murciélagos que rozaban sus cabezas.
This is Halloween, this is Halloween
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!
Halloween! Halloween!
Tender lumplings everywhere
Life's no fun without a good scare
That's our job, but we're not mean
In our town of Halloween
Una guillotina cayo al suelo, destruyendo una calabaza, haciendo que los pedazos cayeran cerca de ellos, de la cesta salieron tres horribles niños, uno sin ojos, una momia de un solo ojo y un demonio pequeño pero de grandes alas. Detrás de la guillotina salio una pareja vieja, de ropas rotas, un hombre flaco y una señora gorda.
In this town
Don't we love it now?
Everyone's waiting for the next surprise
Skeleton Jack might catch you in the back
And scream like a banshee
Make you jump out of your skin
This is Halloween, everyone scream
Won't ya please make way for a very special guy
Our man Jack is king of the pumpkin patch
Everyone hail to the Pumpkin King now
This is Halloween, this is Halloween
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!
Apenas escucharon esa parte, recordaron que era la que canto la joven extranjera, voltearon a tiempo para ver como un espantapájaros se encendía en llamas, bailando con fuerza, agitando las llamas de su cuerpo.
Cuando estaba cerca de ellos, salto haciendo un giro en el aire para caer dentro de una fuente de una gárgola que se estrangulaba a ella misma, de su boca caía el agua de color verde.
In this town we call home
Everyone hail to the pumpkin song
La la-la la, Halloween! Halloween! La la-la la
Con las estrofas finales, un gran esqueleto salió del agua, sus brazos estaban cruzados en su pecho, aferrados a los hombros, usaba un traje negro con líneas blancas, su moño de corbata era un murciélago, el cual abrió sus alas. Abrió sus ojos, no había nada, solo un vació oscuro que brillaba con maldad. Bajo de la fuente sonriendo con malicia, acercándose a los niños. Aterrados se abrazaron entre ellos, en un segundo el esqueleto dio un grito mostrando sus dientes, los niños cerraron sus ojos y por fin de sus bocas escaparon los gritos de miedo.
Alguien abrió la puerta del gran comedor y los niños salieron gritando aterrados, la profesora McGonagall abrió sus ojos asombrada, al igual que los otros Profesores jefes de las distintas casas, los niños temblaban de miedo, abrazados el uno con el otro, alguien levanto su brazo señalando dentro del Gran Comedor.
Snape se acerco para ver dentro, notando como una gran oscuridad que envolvía al Gran Comedor desaparecía con gran velocidad, dejando en el centro del lugar varias calabazas de Halloween encendidas, rodeando a un espantapájaros, colgado a un cartel que tenía escrito.
Halloween Town.
