Disclaimer: No me pertenecen los personajes de Naruto.

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¡Hola a todos! Como verán acá estoy con un nuevo capítulo de la historia. Quería agradecerles a todos por los reviews, me encanta saber que les interesa y me ayuda muchisimo saber su opinión sobre la historia, gracias a varias personas que se molestaron en firma ya pude corregir algunas cosas que seguramente yo jamás me habría dado cuenta. Por eso les digo y les pido que me digan que les parece, se acepta cualquier tipo decrítica porque obvio nadie es perfecto. También miles de gracias a los que se molestan en leer mi humilde historia. En fin, espero que les guste. Nos estamos viendo.


Sentimientos silentes

IV

"Cuida mi cuerpo"

La euforia había vuelo a adueñarse de ella y es que simplemente no podía evitarlo, estos últimos dos días habían sido realmente abrumadores para ella pero aún así siempre intentaba enfrentarse a todo con una sonrisa, forzada o genuina. Hoy su sonrisa era honesta, hoy volvería a ver a sus amigos.

Extrañamente aquel no era el día en que habitualmente solían reunirse pero debido a la misión que habían tenido que llevar a cabo sus dos compañeros el día anterior, habían decidido postergar el encuentro un día más. Pero ahora que lo pensaba no podía comprender el porque ellos habían sugerido cancelar en encuentro. Quizá se debía al cansancio que ambos debían estar experimentando, después de todo la misión a la que habían sido enviados era de rango A, pero aún así Ino no podía concebir la posibilidad de no entrenar juntos ¿Acaso Chouji y Shikamaru no la extrañaban tanto como ella a ellos? ¿Acaso no esperaban ansiosos, como Ino, cada martes y jueves para volver a verse? Seguramente sí, cada día la rubia intentaba convencerse de que, a pesar que el tiempo había pasado para los tres, nada había cambiado entre ellos. De que a pesar de que cada uno vivía su vida, más alejados que antes, nunca dejarían de existir esos lazos de amistad que tanto los unían. Y aunque quisiera convencerse de ello, la posibilidad de que aquello no fuera como ella lo idealizaba le rompía el corazón cada noche. Sí, dolía y mucho.

Se contempló unos segundos en el espejo, una última mirada a su imagen reflejada, aquella que ya no reflejaba una niña soñadora e inocente sino aquella que ahora reflejaba una mujer, una frágil alma que había saboreado la agria cruel realidad del mundo y ya nunca volvería a ser la misma. La muerte de Asuma la había cambiado, sí, pero aún así Ino sonreía como siempre. Después de todo no tenía sentido empañar los preciosos momentos con sus amigos con sus preocupaciones egoístas y sin sentido. En ese sentido, ella era infantil. La misma de siempre. Inmutable, imperturbable e irrepetible.

—¡Mamá, me voy! —gritó mientras apresurada revolvía los cajones de su armario en busca de sus cosas para ir a entrenar. Finalmente las encontró.

Recogió rápidamente su larga cabellera dorada en una cola alta, como habitual, dejando caer su lacio flequillo sobre su medio rostro, cubriendo una de sus celestinas orbes tras la espesa cortina de rubios mechones. Finalmente tomó el protector de Konoha y atándolo a su cintura bajó corriendo las escaleras apresurada por llegar al punto de encuentro. Otra vez se le había hecho tarde y si sus amigos llegaban antes que ella al bosque se enfadarían. Después de todo ella había sido la que había insistido fervientemente en entrenar.

Salió apresurada de su casa y cerrando la puerta tras ella comenzó a correr por las bulliciosas calles de Konoha hacia su destino fijado, pero le quedaba poco tiempo y si quería llegar temprano debería apresurase.

—¡Llegué! —gritó entre jadeos, sus pulmones clamaban desesperados por aire mientras que su mirada azulina recorría el lugar en busca de Chouji y Shikamaru. Ninguno había llegado.

Bufó molesta y dejando caer las cosas junto a ella se sentó en la hierba contemplando el amplio firmamento. Tenía que admitirlo, el día era realmente hermoso, típico clima primaveral; cielo despejado, a excepción de alguna que otra nube furtiva que vagaba despreocupada por el firmamento, sol radiante, y aún así el calor no abrasaba, y la presencia de una suave brisa que la acariciaba con el más sutil roce con su piel. En otras palabras, el día perfecto. Al menos para Ino. Entonces miró el reloj despreocupada y recordó de pronto que había algo que debía hacer.

Miró a sus alrededores, nadie. Entonces descuidada de que nadie la observaba se estiró y revolviendo de entre sus cosas sacó un pequeño blister y una botella de agua.

—Será mejor que la tome antes de que me olvide —y sin decir más sobre el asunto colocó la diminuta pastilla en su boca y ayudándose de un gran sorbo de agua la ingirió por completo. Entonces sintió un ruido detrás de ella y de un salto se giró para ver de quien se trataba. Respiró hondo—. ¡Shikamaru no hagas eso! ¡Me asustaste! —¿Me habrá visto? Era todo lo que se podía preguntar, a decir verdad no era nada del otro mundo pero aún así el pudor de la situación la cohibía.

La escudriñó con su inexpresiva mirada, sus párpados cansinos dándole su habitual apariencia perezosa. Ino simplemente le sostuvo la mirada intentando descifrar detrás de aquellos ojos chocolate si, efectivamente, Shikamaru la había visto o no. Nada, su expresión era un completo enigma. Él solo negó con la cabeza.

—¿Te asuste? Si sólo llegué Ino.

—¡Es que estaba distraída! —otra vez el silencio se hizo presente y la muchacha seguía sin poder descifrar que era lo que pensaba su amigo. Quizá debiera preguntárselo—. ¿Qué piensas?

El muchacho la observó por un breve instante e inmediatamente levantó la vista al cielo. Contemplando las nubes, aquello siempre le traía paz, era su escape privado.

—Que es un buen día para observar las nubes.

—¿Las nubes? —preguntó dirigiéndole una mirada sospechosa— ¡Ay Shikamaru! En verdad eres un vago. Si dejaras de mirar las nubes y te pusieras serio seguramente serías ya uno de los mejores ninja de Konoha. Además ¿Qué es tan interesante de las nubes? Sólo están ahí y flotan, nada más —la miró de reojo y suspiró cansinamente, así era Ino, siempre dando órdenes y suponiendo lo mejor para los demás. Demasiado intensa, demasiado opuesta a él y a su estoica filosofía de vida.

—No hay nada de problemático en ellas —podía ver la aún más confundida mirada que la rubia le dirigía en aquel momento.

—¡No lo entiendo! —dándose finalmente por vencida, simplemente era algo que nunca comprendería. Aquella obsesión del moreno por las nubes.

—No me sorprende —dijo sonriendo de lado, su expresión algo altanera y a la vez pura de intenciones ocultas.

—¡¿Qué se supone que significa eso?!

—¡Nada!

—¡Idiota! ¿Me estás diciendo tonta?—gritaba mientras tomaba del cuello del chaleco al muchacho y lo sacudía violentamente. Shikamaru simplemente la observaba molesto sin oponer resistencia.

Entonces un bufido se escuchó detrás de ellos e Ino inmediatamente soltó al moreno a la par que se giraba para ver de quien se trataba, aunque tenían una clara idea de quien podía ser.

—¡Chouji! —exclamó alegre la rubia, mientras su amigo intentaba recuperar el aliento.

—Recién llego y ya están discutiendo.

—Ella es la problemática —apuntó el moreno mirando con recelo a su amiga.

—¡Eso no es cierto!

—Tranquilos ¿Vamos a entrenar o no?

Un largo y tendido bostezo se oyó resonar en aquel pequeño claro del bosque, tanto la chica como el Akimichi se voltearon a ver a Shikamaru quien estaba estirando su cuerpo.

—Yo preferiría estar durmiendo.

—¡Shikamaru! —gritó molesta por la falta de entusiasmo de él.

—¿Qué? Por si no lo recuerdas yo regresé de una misión ayer.

—¿Y qué? Chouji también y no lo ves a él quejándose.

—No contigo.

Su expresión de enfado mutó rápidamente a una de tristeza ¿Entonces era verdad que sus compañeros no tenían gana de entrenar con ella? Se dejó caer lentamente en el suelo y con la mirada baja murmuró algunas palabras inentendibles. Ambos la miraban confundidos.

—¿Ino? —preguntó Shikamaru acercándose a ella, luego miró a su amigo confundido y sólo se encontró con la mirada de desaprobación de Chouji. Se encogió de hombros ¿Y ahora que había hecho mal? Bufó molesto. Simplemente no entendía a las mujeres.

—Si no quieren no entrenamos —susurró, su voz resonaba hueca. Aquello más que una sugerencia era un ruego disfrazado, esperanza oculta por que sus amigos le respondieran que aquello no era cierto.

El Nara simplemente se arrodilló junto a ella y rasando su nuca en un gesto holgazán intentó hablarle. Aún no comprendía cual había sido su error, por ende no se disculparía, pero al menos intentaría animar a su amiga.

—Ino, si queremos entrenar ¿Verdad Chouji? —la chica empezaba a levantar la mirada de entre sus rodillas, un sutil brillo de esperanza en sus profundos ojos celestes—. Estamos cansados, eso es todo.

—¿De verdad?

—¡Claro que sí —agregó Chouji.

—¡¡Entonces no perdamos más el tiempo!! —gritó nuevamente feliz, del susto Shikamaru retrocedió y terminó cayendo de espaldas, terminando sentado y cubriendo con cada mano sus oídos. La Ino de siempre había vuelto y ahora parecía más animada que nunca. La intensidad que tanto la caracterizaba había regresado.

Chouji poniéndose de pié se ubico frente a sus dos compañeros, no era para ellos necesario discutir la modalidad del entrenamiento pues siempre era lo mismo; Chouji vs. Shikamaru e Ino, esto se debía a que el jutsu de Chouji no requería de la ayuda de nadie mientras que el de Ino sí pues necesitaba de Shikamaru para cuidar de su cuerpo (aún en los entrenamientos).

—¡Baika no Jutsu! —e inmediatamente el cuerpo del Akimichi se infló duplicando doblemente su peso y tamaño—. ¡Tanque de carne! —rugió mientras hacía rodar su cuerpo velozmente hacia sus amigos.

—¡Shikamaru! —gritó Ino, el muchacho ya tenía en la mano los sellos necesarios formados y simplemente asintió a su amiga.

—¡Kagemane no jutsu! Técnica de imitación de sombras —al instante su sombra comenzó a estirarse intentando alcanzar a Chouji con el fin de inmovilizarlo para que Ino pudiera usar propiamente su jutsu. Pero algo lo distrajo, las palabras de la chica.

—Shikamaru, cuida mi cuerpo.

Entonces sintió sus mejillas acaloradas, sus músculos se tensaron ante la simple pronunciación de la frase ¿Por qué? Había oído aquellas palabras repetidas veces durante los últimos cinco años y sin embargo ahora, por alguna extraña razón, se sentía avergonzado. Maldijo su estúpido descubrimiento ¿Por qué había tenido que descubrir esas malditas pastillas? ¿Por qué la había tenido que ver tomándolas en el momento que llegó? Sólo le recordaban que Ino no era una niña y ahora ese hecho banal daba a las palabras de la muchacha todo un nuevo significado, al menos para Shikamaru. Es increíble como un simple disparador puede cambiar tanto las cosas, distorsionar tal inocente frase en semejante indebida interpretación. Se sintió inmoral al tener semejantes pensamientos sobre su amiga, no debía pensar así de ella ¿Qué pensaría Ino? Seguramente lo golpearía y dejaría de hablarle. Tenía que controlarse, todo aquello era un simple malentendido.

Entonces el cálido cuerpo inerte de ella cayó sobre sus brazos, y todo se complicó. Su mente se volvió un completo caos, un torbellino de sensaciones. Definitivamente aquel sería un largo entrenamiento. Quizá, muy largo.