Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

5/15

¡Hola! Estoy de vuelta con el capítulo 5. Quería decirles que cuando hoy me conecté y vi los reviews que me habían dejado me puse muy feliz, no saben cuanto me gusta saber que alguien se interesa en mi humilde y histora, y más aún que se toma la molestia de darme su opinión, que es muy valiosa para mí. Por eso ¡Gracias a todos! Los que leen y los que firman ¡Gracias!. Espero que les guste este nuevo capítulo y lo disfruten. Espero su opinión. ¡Saluditos!


Sentimientos silentes

V

"Inmenso azul"

Se vio rodeado de un inmenso azul, sin tener idea de cómo había llegado allí miró a su alrededor, sin dejar de patalear, en busca de algún indicio. Nada, sólo profundo y extenso océano cobalto. Empezaba a desesperarse pero aún así no se resignaba a ahogarse. Pataleaba con ímpetu mientras que con sus brazos intentaba alcanzar la superficie pero por más que se elevara nunca llegaba. Sólo más y más agua sobre él. Decidió un radical cambio de estrategia, no tenía mucho tiempo si quería vivir por lo que a tiempos desesperados medidas desesperadas. Empezó a bajar, hundirse más y más. Así llegaría a tocar fondo y podría con los pies impulsarse hacia arriba y finalmente emerger a la superficie. Pero nada, por más que nadaba hacia abajo jamás lograba tocar fondo. Y empezaba a desesperarse, flotando inmerso en aquel abismo de aguas profundas. Sin poder respirar pronto moriría, sus pulmones le exigían aire, tanto que el pecho le dolía y aún así no podía inhalar pues de todas formas moriría. Volvió a mirar a su alrededor, algo de que sujetarse pero nada y mientras seguía hundiéndose más y más, sofocándose lentamente hacia una muerte segura, lenta y dolorosa. Permanecería allí hasta que su corazón se detuviera y entonces las aguas arrastrarían su cuerpo al olvido.

Pero entonces despertó, jadeando agitado (como intentando recuperar todo el aire perdido por culpa de aquel perturbador sueño).

Miró el reloj, las 4 am. Ésta era la tercera vez que se despertaba en la misma noche por culpa del aquel sueño.

—¡Que problemático! —recordó la primera vez que había soñado aquello, fue la noche de la última práctica con sus amigos. De eso hacía ya una semana.

Y ahora la luz era quien perturbaba su sueño, ya había amanecido y Shikamaru sentía todo su cuerpo adolorido por la falta de descanso. Maldijo la llegada del día, prefería seguir durmiendo pero pronto su madre llegaría enfadada gritándole que se despertara y prefería levantarse por su cuenta a tener que enfrentarla. A decir verdad él no recordaba haber dormido y si no fuera por aquellos perturbadores sueños Shikamaru podría pensar que simplemente nunca se había acostado. Pero éstos ya se habían hecho rutina, una ingrata y desagradable costumbre y por culpa de esos sueños sus ojeras creían cada día más y más.

Miró el reloj y recordó que día era; Martes. Así que sin perder tiempo se levantó y dispuso a vestirse para el encuentro con sus amigos.

—¡Shikamaru! —le saludó alegre la muchacha al verlo llegar pero él simplemente la ignoró y sólo al pasar por su lado murmuró un seco y desganado "hola".

—¿Qué sucede? —le preguntó extrañada la chica.

—¿Otra vez? —Shikamaru se volteó hacia aquella voz familiar, Chouji, y simplemente asintió. Entonces Ino pudo ver las negras ojeras que colgaban debajo de sus ojos. En un par de noches parecía haber envejecido radicalmente.

—¿Otra ves que? —alternaba la mirada entre sus dos amigos, confundida.

—Shikamaru ha estado teniendo pesadillas y no puede dormir.

—¿Pesadillas? —el moreno la miró con pesadumbre —¿De qué tipo?

—Recurrentes —agregó Chouji, Shikamaru seguía en silencio y bastante más despistado de lo normal.

—Oh ¿Y qué sueñas?

—Que me ahogo….

La rubia comenzaba a irritarse por el desgano de él de hablar con ella pero se contuvo de gritarle, era entendible, era obvio que no había podido conciliar el sueño en toda la noche. De todas formas su amigo no era realmente muy comunicativo.

Shikamaru miró a su alrededor, se encontraban en la entrada de Barbacoa Q, como todos los martes, aquel era el común punto de encuentro. Él simplemente quería sentarse y dejar descansar su cuerpo, sus piernas se sentían débiles y no podrían sostener su peso demasiado tiempo.

—¿Vamos a comer o que? —su tono algo fastidiado, pero una vez más Ino se contuvo de enfadarse, pues era normal que Shikamaru estuviera de mal humor por no haber descansado.

—¡Si! —gritó Chouji ansioso, por fin almorzarían, realmente tenía demasiada hambre.

—¿Me esperan? —ambos chicos se giraron hacia la rubia quien ahora se alejaba unos pasos del lugar, aparentemente con intenciones de saludar a alguien, un muchacho que pasaba.

—Shikamaru ¿Crees que esté con él? Creo que a Ino le gusta…

—¡Y yo que se! —exclamó encogiéndose de hombros.

Aún así no apartó la mirada de ambos, inspeccionando cada rasgo de él; su corto cabello azabache, sus ojos negros como pozos vacíos, su imperturbable y fría mirada. Ella sonriente, sus mejillas levemente sonrojadas, su cuerpo sutilmente inclinado hacia él mientras que posaba su mano en su hombro cada vez que parecía decirle algo. Resultaba obvio para Shikamaru que Ino buscaba cualquier oportunidad para rozarlo pues se acercaba con cada palabra, pero sin dejar de lucir casual. Lo miraba de lado, con una enigmática sonrisa en sus ojos celestes mientras que él la observaba fijo. Y aunque el muchacho no dejaba entrever emoción alguna en su negra mirada parecía responder conforme a los gestos de Ino, pues de vez en cuando también colocaba sus manos en los hombros de la chica y por la postura de su cuerpo también parecía inclinado hacia ella.

Cualquiera que pasara por allí pensaría que simplemente estaban conversando casualmente pero Shikamaru sabía más, conocía demasiado a Ino y la conducta de ella no era más que provocativa para con Sai. Sabía que no cualquiera lo vería pero para el Nara no pasaba desapercibido y es que le era muy notorio a los ojos que ambos estaban envueltos en un constante juego de provocaciones.

Y al recordar las pastillas la respuesta se le hizo demasiado obvia como para ignorarla.

—¡Adiós preciosa! —saludo Sai con un suave movimiento de su mano y se marchó.

—Listo ¿Vamos? —preguntó la alegre la rubia regresando junto a sus amigos, Shikamaru la observaba fijo, tanto que sus ojos pardo parecían ser capaces de perforarla— ¿Qué? ¿Por qué me miras así?

—Por nada —entonces era cierto, era con Sai con quien Ino compartía su cuerpo.

Ino lo observó extrañado y luego se volteó hacia Chouji en busca de alguna respuesta, el muchacho simplemente se encogió de hombros. Entonces cuando se dio vuelta para volver a hablar con Shikamaru, él ya estaba ingresando al establecimiento. Se había adelantado sin siquiera consultarle a ellos.

—¡Oye tú! —le gritó furiosa a su amigo por la actitud, el moreno simplemente se giró a observarla desinteresado. Chouji a su lado se limitaba a negar con la cabeza, permaneciendo en silencio ya que sabía que no era conveniente interponerse en sus disputas.

—¿Qué? —su voz áspera.

—¡¿Por qué te vas sin nosotros?! —chillaba.

—¿Qué no tenías hambre? —su tono irónico, su expresión recelosa. Ino se enfureció aún más.

—¡¡No me importa si no dormiste!! ¡¡Y si eso te pone de malhumor!! —con cada palabra su voz se alzaba aún más, había contenido demasiado su frustración. La actitud de él era simplemente egoísta ya que ella siempre se mostraba alegre en presencia de ellos, incluso aunque en verdad no lo estuviera y por ende no podía concebir que él no hiciera lo mismo— ¡Nosotros no tenemos la culpa!

—¿Y quien insinuó eso?

—Ino… —intentó frenarla Chouji pero sin resultados, la muchacha era demasiado terca como para rendirse y dejarse perder en una discusión.

—¡Nadie! Pero aún así tu actitud me molesta —aquello había sonado sencillamente demasiado infantil, y Shikamaru empezó a reír— ¿De qué te ríes?

—De nada, de nada. Vamos.

La rubia lo observó entre ofendida y confundida, a pesar de todo el enfado que había sentido momentos atrás ahora aquel sentimiento parecía irse desvaneciendo de a poco. Se encogió de hombros y sonrió.

—¡¡Si a comer!!

—¡Chouji!

—Déjalo —dijo Shikamaru a su amiga—. Si eso lo hace feliz….

—Pero no quiero que termine de nuevo en el hospital como aquella vez cuando teníamos 12 —susurró y no pudo evitar que un tinte nostálgico cubriera sus palabras.

—Eso no pasará —levantó la mirada al cielo, nubes. Deslizándose libremente por el cielo, despreocupadas. Observarlas le daba la paz que necesitaba—. Vamos.

Y sin decir más ambos siguieron a Chouji al interior del lugar, el aroma a carne ahumada los invadió apenas pusieron un pié dentro. Chouji ya se encontraba en una mesa, pidiendo.

El almuerzo transcurrió tranquilo, los tres habían conversado sobre los viejos tiempos, los recuerdos de sus días juntos. E Ino se había sentido feliz, durante toda la velada no había dejado de sonreír y es que simplemente no podía evitar sentirse dichosa, estar con sus amigos de aquella forma la hacía sentir como si tuviera 12 otra vez.

Entonces oyó un extraño sonido seguido de la risa distendida de Chouji, Shikamaru se había quedado dormido de brazos cruzados sobre la mesa y eventualmente emitía algún que otro ruido gracioso, similar a un suave gruñido.

—¿Se durmió? —preguntó indignada.

—¡Jajaja!

—¿Cómo puede ser tan perezoso? Realmente no puedo creer que sea capaz de dormirse así como así en un lugar público.

—Se dormía en la academia —comentó Chouji aún sonriente.

—¡Ay! Shikamaru —su conducta era vergonzosa y desesperante y aquello a Ino la irritaba. Pensó en despertarlo pero se notaba que el chico estaba agotado así que simplemente lo observó dormir.

—¿No lo despertarás? —preguntó el Akimichi sorprendido por la conducta de su compañera, en otro momento le hubiese gritado y lo hubiese sacudido hasta despertarlo pero ahora parecía querer dejarlo dormir.

—No, está exhausto —volvió a observarlo, su rostro levemente ladeado hacia ella, sus ojos cerrados y su boca entreabierta. Sonrió. Se veía tan tranquilo y relajado que no le parecía correcto despertarlo. Así que le permitía dormir, al menos por un rato. Susurró quejumbrosa—. Quería que fuéramos a visitar a Kurenai pero ahora no veo eso muy posible.

—¡Jajaja! No, no creo que Shikamaru despierte pronto.

—No —volvió a mirar al muchacho dormido e indignada se giró una vez más hacia Chouji—. Al menos así podrá descansar.