Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenecen.
9/15
¡Hola a todos! Acá he vuelto con un capítulo más. Me alegra mucho saber que los dos capítulos anteriores fueron de su agrado. Me hace muy feliz. Quería agradececerles, primero que nada, por los reviews que me dejaron. Ya lo dije y no voy a insistir mucho en el asunto, que me encanta que me dejen su opinión. Así que ¡Gracias! ¡Gracias! También por tomarse la molestia de leer mi humilde historia. POr favor sigan haciéndome llegar sus ideas y opiniones. Gracias y espero que les guste este nuevo capítulo...
Sentimientos silentes
IX
"Un escape"
(Sentimientos de abandono)
—¡Hola! —los tres se voltearon, frente a ellos se encontraba la Kunoichi de la Arena; Temari. Detrás de ella, sus hermanos, Kankuro y Gaara. Los dos saludaron cordialmente y sin decir más se alejaron del lugar, junto con Naruto y Chouji. Dejando a ambos jóvenes solos.
—Hola Temari —la saludó rascando la parte trasera de su nuca.
—Oí que te convertiste e Jounin, ya era hora.
Le sonrió perezosamente en respuesta, entonces se extraño de verla de aquella forma. Y es que no estaba acostumbrado a la nueva imagen que Temari le mostraba. La muchacha le devolvió la sonrisa y observó divertida como la mirada de él vagaba sobre ella.
La kunoichi de la Arena vestía un kimono negro y, a diferencia que de costumbre, llevaba su cabello suelto.
—Yo también soy una chica ¿Sabes? —Shikamaru volvió su mirada a los ojos de ella y rió.
—Lo sé. Por eso eres tan problemática. Además te lo dije cientos de veces, no puedo permitir que una mujer supere a un hombre.
—¡Ja! —rió altanera— Sigues tan molesto con eso como siempre. Al menos me hiciste caso y te apresuraste en convertirte en Jounin —Shikamaru se encogió de hombros—. Espero que no hayas llorado—. Agregó con intenciones de fastidiarlo.
—¡Ah! Sigues con lo mismo ¿Por qué es que las mujeres siempre recuerdan cosas que están muy en el pasado? Son tan problemáticas.
—¡Jajaja!
Ambos jóvenes estaban tan sumidos en su propia y privada conversación que no habían notado al numeroso grupo de gente observándolos. Murmuraban cosas por lo bajo y examinaban a la pareja como intentando encontrar señales de un romance escondido.
—¿Qué miran? —preguntaron Ino y Sakura mientras se acercaban al grupo de curiosos condensados no muy lejos de una de las mesas de comida.
—¡Shhh! —las callaron todos inmediatamente; entre los observadores se encontraban; Chouji, Naruto, Kiba, Shino, Hinata, Kankuro, Gaara, Tenten y Lee. Neji miraba desde lo lejos en señal de desaprobación por la conducta de sus compañeros mientras que Sasuke bufaba, sentado aburrido no muy alejado de donde se encontraban todos. Sai acababa de acercarse por detrás de las muchachas.
Ambas muchacha se escabulleron por entre la multitud ubicándose al frente, entonces vieron aquello que a tantos le llamaba la atención. Shikamaru y Temari, hablando.
—¿Qué hay de interesante en esto? —preguntó Ino indignada, realmente adoraba curiosear en las intimidades de los demás pero aquello no le parecía interesante en lo absoluto. Además Shikamaru les había dicho explícitamente que no estaba con la muchacha de la aldea de la arena así que no veía el porque molestarse.
—¿Eres tan ciega? —preguntó Naruto sin apartar la vista de la escena.
—¡No! No lo soy. Es justamente por eso que estoy preguntando. No se ustedes pero yo no veo nada. Chouji ¿A ti te parece que hay algo? —su amigo se encogió de hombros e Ino lo miró con el ceño fruncido.
—Ya no se que pensar. Shikamaru no habla mucho del tema.
—¿Lo dices en serio? —se sorprendió de la respuesta de su amigo. Había esperado que él lo negara rotundamente pero contrariamente a lo que ella había pensado, Chouji sugirió la posibilidad de que en verdad hubiera algo entre ellos.
—¿Bromeas? ¿Por qué Shikamaru no querría estar con ella? —exclamó Kiba incapaz de concebir que al Nara no le gustara Temari— Mírala, es toda una mujer. Mayor que él, fuerte y bien formada.
—¿Qué es lo que les atrae tanto de las mujeres mayores de todas formas? —era simplemente algo que no entendía.
—¿Es en serio? —Kiba la miraba sorprendido.
—Si —le respondió molesta la rubia. No podía entender que tenía una mujer mayor que no tenía ella.
—Pues, para empezar se supone son más experimentadas y maduras, por tanto no tienes que estar aguantando caprichos infantiles de ellas —Ino se tomó personal éste comentario ¿Acaso Kiba le estaba insinuando que ella no era más que una niña caprichosa?—. Además, no es sólo eso. No sé como explicarlo pero el solo hecho de saber que son mayores que uno les da una especie toque de belleza diferente —Parecía ser que todos los muchacho presentes estaban de acuerdo con respecto al asunto pues ninguno objetaba nada. Las kunoichi presentes se sintieron ofendidas.
—¡Qué estupidez Kiba! —exclamó la rubia pero ninguno, a excepción de las chicas, parecía estar de acuerdo con ella ya que el silencio era sepulcral— Que tontería ¡Vamos Sakura! —y molesta por la explicación de ellos se alejó con su amiga, arrastrándola del brazo.
Entonces los gritos de Ino atrajeron la atención de Shikamaru y al voltearse se encontró con el grupo de curiosos, observándolos fijamente. El Nara suspiró y la muchedumbre se dispersó rápidamente fingiendo estar ocupados en cualquier otro asunto.
—¡Qué problemático! —Temari reía a su lado.
—Déjalos, Shikamaru —el chico asintió. Ya se había hecho rutina el que sus amigos actuaran así cerca de ellos. Siempre los observaban expectantes o hacían comentarios insinuativos sobre una posible relación entre ellos.
—¿Cuándo te vas? —se giró a la rubia ignorando el episodio de segundos atrás. Sabía bien que Temari no podía permanecer lejos de su hogar por demasiado tiempo.
—Inmediatamente después de la fiesta. Mañana tengo una misión.
—Oh, pero imagino que ésta vez si desayunarás antes de irte.
—Ya te lo dije. Puedo comer algo en el camino.
—Mujer problemática —miró hacia fuera ya era realmente tarde, pasadas altas horas de la madrugada—. Nada de eso. Ven, te llevaré a desayunar antes de que te vayas.
—¿Y la fiesta? —le preguntó sonriendo.
—No importa. No creo que nadie note mi ausencia, y mis padres entenderán —aunque realmente dudaba que su madre pudiera perdonarlo por marcharse de la ceremonia con anticipación, aún así no le importó.
—Pero es tarde ¿Dónde encontrarás algo abierto?
—Debe haber alguna casa de té abierta. No lo sé, ya veremos —la muchacha volvió a dedicarle una alegre sonrisa y asintió con la cabeza—. Ya te lo dije, no puedes partir sin desayunar.
La rubia muchacha conversaba alegre con la madre del hijo de su sensei mientras sostenía en brazos al pequeño Asuma, cual agitaba sus pequeñas manos alegre en la falda de joven kunoichi. Realmente era un alivio para ella que alguien pudiera ocuparse de su hijo, al menos por unos segundos, para ella poder descansar y distenderse. Además disfrutaba mucho conversar con Ino.
—Kurenai-sensei ¿Cómo supiste que Asuma-sensei era el correcto? —la mujer se sorprendió ante la extraña pregunta de la kunoichi. Se encogió de hombros.
—No lo sé. No es como si te dieras cuenta en un momento determinado. Es más bien como si notaras que, en el fondo, siempre lo supiste ¿Por qué lo preguntas Ino? ¿Acaso estás con alguien? ¿O te gusta alguien? —la chica se sonrojó violentamente y nerviosa comenzó a negar con la cabeza.
—¡Shikau! ¡Shikau! —Balbuceó el bebé estirando sus manitos hacia la muchacha —Ino rió.
—¿Qué? ¿Quieres ir con Shikamaru? —Kurenai simplemente sonreía enternecida, el pequeño había adquirido cierto cariño hacia el Nara.
El rostro del bebé la miró fijo y volviendo a sonreír se agitó alegre entre sus brazos. Ino tuvo que sujetarlo más fuerte para que no se le cayera. El bebé otra vez balbuceó, ésta vez más pausado.
—Shika —su pequeño rostro se contorsionó y sus ojitos se cerraron, como intentando forzar algo— Shi… ka… ma… ru.
Ambas mujeres se sorprendieron y le sonrieron al bebé tomándole Ino una de sus manitos y Kurenai la otra. El niño sonreía alegremente.
—Asuma ¿Qué dijiste? —le preguntó la rubia en un tono infantil intentado hacer que repitiera la hazaña de momentos antes —el bebé río y volvió a agitar sus bracitos energéticamente.
—Shi… ka… ma… ruuuuuu —se aferró más a la chica y volvió a gritar— ¡Shikamaru!.
La muchacha se puso rápidamente de pié, aún con el bebé en brazos y dirigiéndose a Kurenai preguntó feliz si podía prestarle al pequeño Asuma por unos momentos.
—Sólo quiero mostrárselo a Shika ¿Puedo?
—Claro que sí, Ino. Pero ten cuidado —y aunque era conciente de que la última aclaración no era necesaria, ya que sabía que la muchacha cuidaría al hijo de su sensei con su vida, simplemente no podía evitarlo ya que como madre primeriza que era no podía dejar de ser posesiva y cuidadosa en lo que respectaba a su bebé. Además de que el pequeño era lo único que Asuma le había dejado antes de morir, y siendo el vivo recuerdo de su padre la mujer no podía evitar sino querer cuidarlo y protegerlo de todo la maldad que en el mundo podía subsistir.
La rubia corrió con Asuma en brazos hacia donde se encontraban sus amigos, esquivando gente en el camino, cuidadosa de no golpear al bebé, se acercó a la mesa donde minutos antes habían estado todos reunidos. Tenía que mostrarle el logro del pequeño a Shikamaru, sabía que lo haría muy feliz. Además de que todos sus esfuerzos de enseñarle su nombre correctamente al bebé serían compensados.
Se detuvo junto a Chouji y lo miró radiante.
—¿Qué sucede Ino?
—Tengo que mostrarle algo a Shikamaru que le encantará ¿Sabes donde está? Realmente quiero que lo vea.
El Akimichi la miró entre incómodo y preocupado, no sabía como podía reaccionar la chica. Sin mencionar que parecía muy emocionada por aquello que tanto quería enseñarle a su amigo ¿Cómo le diría?
—Eh, Ino.
—¿Sí? —aún buscaba al moreno con su mirada celestina por todos lados. Pero el muchacho simplemente no estaba a la vista— De verdad ¿No lo has visto? Porque desde aquí no lo puedo encontrar.
—Shikamaru se fue —la expresión de felicidad de la chica se desvaneció en un breve instante tras las palabras de su amigo— Hace aproximadamente 15 minutos, con Temari.
Se sintió vacía ¿Acaso él le había mentido? ¿Por qué se había ido justo después de decirle que siempre estaría cerca? No lo entendía. Ahora se sentía abandonada, y nada más y nada menos que por su mejor amigo.
—Oh… —exclamó intentando lucir serena pero la voz la traicionó—. Bueno, creo que ya no importa.
—¿Qué querías mostrarle?
—Nada —bajó la mirada hacia al bebé que le devolvía la mirada expectante—. Asuma, no creo que podamos jugar con Shikamaru —la sonrisa del bebé se suavizó y pronto parecía molesto.
—¿Shikamaru? —el niño sonó decepcionado. Chouji se sorprendió al oír el nombre de su amigo bien pronunciado, Asuma había aprendido a decir su nombre correctamente.
—Sí, Shikamaru se fue. Ven volvamos con mamá —intentó explicarle al niño— ¡Bah como si entendieras!
Y sin decir más se alejó cabizbaja del lugar, Chouji simplemente la observó marcharse. Sabía lo mal que se había tomado Ino la partida de Shikamaru. Sabía cuanto le dolía sentirlo cada vez más lejos. Se lo había repetido hasta el cansancio "Chouji, no quiero perderlos" pero no había comprendido el verdadero significado de lo que su amiga sentía hasta el momento. Una mueca de tristeza también apareció en su rostro regordete; él tampoco quería perderlos a ellos dos.
