Mi único vicio

1. Cómo empezó todo

Llegué corriendo, me dolían las piernas y creía que no podría sostenerme en pie por mucho más. Y allí lo vi, con las manos de un rojo brillante y lo llamé "Peter", mi voz sonó desesperada. Estaba a punto de explotar y no podía dejarle allí, no quería que muriese nadie, podía provocar una masacre...tenía que alejarlo de allí. Me acerqué y le miré, su rostro reflejaba mucho dolor. Mi corazón dio un vuelco.

- Nathan...-su voz sonaba desesperada, al igual que la mía. No sabía que hacer, pero debía alejarlo de allí. Le dije que no se preocupara, que yo estaba a su lado y todo iría bien.

Lo rodeé con los brazos y nos elevamos, veíamos los edificios allí abajo, ya estábamos lejos.

Una lágrima resbaló por la mejilla de Peter hasta el cuello de mi camisa. Peter sollozaba y cada vez tenía un color más rojo, más brillante. Le salían chispas de las manos.

Por dios! No podía dejarle así!! Tenia que calmarlo, a lo mejor así todo terminaba, la luz, el dolor, sus lágrimas...

Entonces fue cuando ocurrió, cuando toda mi vida acabó de joderse, ya no había vuelta atrás. Sabía que iría al infierno, pero lo hice.

Le besé. Lento y suave. Sólo con los labios. Peter se calmó y dejó de brillar con esa luz aunque su corazón seguía palpitando deprisa y con fuerza. El mío también. Y comencé a descender hacia un pequeño parque que estaba cerca, era oscuro y cuando llegamos no nos soltamos.

Continuamos abrazados un rato. Ninguno sabía que decir...la situación era tensa e incómoda. "Pete, la luz...tus manos..." susurré, él se miró las manos y me besó. Fue sólo un roce pero me besó. Creo que ese fue el principio de todo, cuando comenzamos a entender que nuestra relación era muy especial. Tal vez demasiado especial...

- Debemos volver...con los demás- me dijo cerca del oído, creo que no respondí pero él sabía que le diría que si. Le agarré de la cintura y apoyé mi frente en la suya. Salimos volando hacia Kirby Plaza.

Aterrizamos en un callejón cercano y comenzamos a correr hacia la plaza. Peter llegó primero y, al verlo, Claire salió corriendo y lo abrazó. Él, en un gesto cariñoso, le revolvió el pelo.

Después Claire se dio cuenta de que yo estaba allí y corrió a abrazarme, igual que había hecho con Peter. "Sabía que eras buena persona, gracias a dios que estáis bien" dijo llorando mientras me abrazaba.

Me alegró saber que estaba bien, sabia que no podía ocurrirle nada malo (ya que se regeneraba) pero igualmente me preocupaba por ella, era mi hija. Aunque sabía que Bennett la cuidaba bien, ese hombre era buena persona y se preocupaba mucho por ella.

Después aparecieron los demás, aunque no vi a Hiro por ningún lado. Todos estábamos bien, algunos rasguños, disparos y demás, pero estábamos vivos. Sólo dijimos que Peter había podido controlarlo, no podíamos decir la verdad. Era algo moralmente incorrecto y vergonzoso.

Peter estaba sentado en uno de los bordes de la fuente. Me acerqué y me senté a su lado. No sabía que decir y le pase el brazo por encima de los hombros. Tenia la cara seria y parecía estar en otro lado. "Casi mueres, Nathan...Qué soy yo sin ti?" dijo con un hilo de voz.

Yo sólo le apreté el hombro levemente, para que supiera que lo había escuchado. "Ahora todo irá mejor, yo estoy vivo y Sylar ha muerto" dije buscando el cadáver con la mirada, pero me di cuenta de una cosa..."No creo que haya muerto...no hay cadáver, y la tapa de las alcantarillas está abierta. Habrá escapado" concluyó Peter.

En ese momento miré hacia todos lados esperando ver el cadáver. Pero efectivamente no había ni rastro, ahora tenía más miedo que antes. Aún no habíamos salvado al mundo.

- Nathan...- me llamó- creo que deberíamos irnos. Viene la policía. Y tú...tu imagen...eres congresista...

Escuché atentamente y sí, la policía estaba llegando – Tienes razón, vamos. Ey! Viene la policía!! Vamonos!!- grité a todos.

Al rato estábamos cerca del piso de Peter, yo quería volver a casa y le comenté que fuéramos a mi casa pero tenía razón, no podíamos ir así...él estaba bien pero yo tenia algún que otro rasguño, mi camisa estaba un poco rota y me había expuesto a radiación.

No era seguro, aunque mi madre, Heidi y los niños estuvieran lejos. No sabía cómo le explicaría a mi madre lo sucedido...dejé de pensar en ello y seguí a Peter. Habíamos llegado.

Una vez dentro Peter me llevó al baño y sacó unos algodones y alcohol. Me quité la camisa y comenzó a curarme, tenía bastantes rasguños en la espalda.

- Te duele mucho?

- No, sólo un poco, pero he tenido heridas peores...Auch! –me había puesto un chorro de alcohol directamente en una herida, que por el dolor, parecía bastante profunda

- No mientas...- Peter suspiró- Gracias. En serio, sin ti no habría podido parar.

- Peter...eres mi hermano y te quiero, tenía que hacerlo, debía alejarte de allí. No quería que provocases una masacre.

- No me re...bueno...déjalo.-dijo Peter moviéndose para curarme un corte que tenía en la frente.

- Se que no es momento pero...después de esto, podríamos cenar?

- Claro, pero no se qué es lo que tengo en la nevera...podría haber hasta formas de vida sin identificar- dijo Peter haciendo que los dos comenzáramos a reír. Y se levantó sonriendo. Cuando lo hizo, como siempre, torció un poco la boca de lado...siempre me ha parecido un gesto muy curioso.

Peter me llevó a la habitación y me dejó una camiseta blanca que le venía grande. Para que pudiera ir con algo puesto, ya que mi camisa estaba en bastante mal estado. Después salió de la cocina con dos sándwiches vegetales."Es lo único que hay, ayer tenía que haber ido a comprar". Yo lo cogí y nos sentamos en el sofá.

Iba a enchufar el televisor pero a esas horas no podían dar nada que me apeteciera ver, así que volví a dejar el mando donde estaba y abrí el envoltorio de plástico del sándwich. Estábamos en silencio, hubo varios momentos en los que Peter parecía abrir la boca para decir algo pero en vez de eso daba otro bocado a su sándwich. Cuando acabó me dijo que si quería ir a dormir, a lo cual respondí que sí. Me moría de sueño.

Peter se disculpó por no tener otra cama para mí. Pero le dije que no importaba, que ya estaba bien. En su cama cabíamos los dos sin problema, era de esas grandes de matrimonio.

Me quité los tejanos y me metí en la cama. Peter comenzó a quitarse la ropa y quedó en bóxer, se que no debí pensarlo pero no podía evitarlo...tiene un cuerpo bonito. Seguidamente se metió en la cama y apoyó su cabeza en mi pecho para dormir. Eso me hizo sentir un tanto incómodo pero pensé que era normal, el pobre tenía miedo. Entonces lo rodeé con los brazos y me dormí.

Al día siguiente me desperté y Peter no estaba. Entonces escuche el agua de la ducha. No se porque tiene esa manía, siempre se ducha en cuanto se levanta de la cama...eso no es normal. Yo me quedé en la cama un rato más, tratando de asimilar todo.

El día anterior había sido uno de los más raros en mi vida. Cuando salió de la ducha me dijo buenos días y se fue al armario a por algo de ropa porque sólo llevaba la toalla. Yo respondí con una especie de gruñido, aún no estaba preparado para articular palabras, seguía medio dormido.

Mirar a mi hermano así debería dejarme impasible pero me provocaba ciertos pensamientos que para mi eran muy contradictorios y confusos. Me levante y fui al baño. Intente creer que nada había pasado, que todo lo que creía haber hecho el día anterior eran imaginaciones mías y que esos pensamientos no existían.

Al salir me dirigí a la cocina, la nevera estaba vacía...como no. Le dije a Peter que si quería yo podía bajar un momento y comprar unos croissants o algo para comer, y de paso dos cafés para despertarnos. Me dio las gracias y bajé a comprar.

Al volver estaba viendo la tele, había noticias de Kirby Plaza, habían encontrado a un hombre en el suelo inconsciente. Al verlo me di cuenta, era Hiro.

Peter y yo nos miramos y salimos a buscarle. Fui a mi despacho y le dije a mi secretario que sacara a Hiro de la comisaría y lo trajera a mi despacho.

Al verme se puso muy contento "Nathan! Hombre volador!!" dijo con su particular entusiasmo. Le explicamos lo que había ocurrido, que salimos volando y Peter no explotó...

- Que pasó? Como es que estabas allí inconsciente?- pregunté extrañado.

- Yo...no se. Cuando Sylar me empujó me teletransporté...pum!...a Hong Kong. Al llegar me caí. Y me desperté unas horas más tarde. Recordé la lucha y intenté volver –paró tomando aire y pensando- y al volver mis poderes se descontrolaron un poco...el espacio-tiempo es complicado...y volví a caer, desde un poco alto y me golpeé. Aquí-dijo señalándose la cabeza.

- Estas bien? No te has hecho daño o roto algo? –preguntó Peter acercándose a Hiro.

- No, no...estoy bien. Ahora ya el mundo está a salvo.

- Esto Hiro...Sylar desapareció, no encontramos su cadáver...- comenzó Peter poniendo una mano en el hombro de Hiro

- ...creemos que escapó por las alcantarillas. –dije

- Pero, pero...yo lo maté...con esta espada!!- gritó Hiro enfadado enseñando su espada- No puede ser...tenía que haber muerto...

- Hiro cálmate, volveremos a intentarlo, y esta vez lo conseguiremos. De acuerdo?-dijo Peter intentando calmar a Hiro.

- Está bien...- dijo Hiro despidiéndose y dándonos las gracias.

Le dijimos que nos pondríamos en contacto con él. Que de momento no creíamos que Sylar tuviera energías para volver. Le recomendamos que volviera a Hong Kong con su padre y Ando.

Después de esto volvimos al piso de Peter y desayunamos como es debido. Yo seguía preocupado por nuestra madre, ella debía saber que Nueva York no había explotado y que, por consiguiente, Peter seguía vivo y yo había traicionado el plan. No sabía muy bien que hacer y Peter me preguntó que qué pasaba, así que se lo conté.

Puso una expresión de dolor que no sabría como explicar, pero me justifique. El dijo que no era por mí, que siempre había confiado en mí y lo seguiría haciendo, sino que era por nuestra madre...ella lo había querido sacrificar por "el bien común". Lo abracé y le dije que ya buscaríamos una solución a eso, que de momento se olvidara de ello. Pero en ese momento llamó. Tan oportuna como siempre.

- Si mamá...lo sé mamá...por supuesto...claro, deshonrado a la familia...traicionado a mi país...totalmente de acuerdo...si...Peter esta vivo, como? Deberías alegrarte!! Tu hijo NO HA MUERTO! Mamá...le quiero! Es mi hermano, no podía dejar que arrasara Nueva York y muriese!- Peter me indicó que le pasara el teléfono. No lo hice...no era buena idea.- Mira mamá ya hablaremos aquí. Heidi y los niños están bien? Si? Bien entonces. Nos veremos aquí. Qué? Cuantos? Esta bien! Esta bien! Vale, nos veremos más tarde. Adiós

- Que pasa?-preguntó Peter.

- Mamá ha dicho que se quedarán allí unos días. Que hasta que pase todo, las noticias y eso. Prefiere que Heidi y los niños crean que estoy unos días en meetings y tal. Así se aclarará las ideas.

- Esta bien, pero...que vas a hacer? Te quedarás aquí?

- No lo sé...tengo que atender asuntos y eso. Preferiría estar en mi casa...

- Pero Nathan, no podrías quedarte conmigo? Por favor...- rogó Peter...no puedo resistirme a esos ojos de cordero degollado...

- Está bien- me rendí- pero me despertaré pronto para llegar a la oficina y tal vez esté poco tiempo aquí...

- No importa, me sentiré más seguro si sé que por la noche vendrás y no estaré solo...- me dijo Peter cogiéndome el brazo- Hoy tienes que ir al trabajo?

- No, pero mañana tengo un discurso de "presentación" oficial a las 5 de la tarde.- dije hiendo hacia el sofá- Debería ir a ducharme...Peter voy a la ducha...me dejas una toalla? Y si tienes una camiseta me harías un favor.

- Creo que tengo una o dos camisetas como la que te dejé ayer, ahora te llevo la toalla y la camiseta.

Me metí en el baño y me desnudé. Luego entré en la ducha y entró Peter, le dije que me dejara las cosas encima del lavabo. Por un momento se quedó parado, parecía que no me escuchara, pero después dejó las cosas y salió del baño. Me duché y salí con la toalla alrededor de la cintura. Peter había dejado mi ropa encima de la cama. Me quité la toalla y comencé a vestirme.

Peter iba a entrar pero pareció que se había olvidado algo y dio media vuelta. Des del día anterior que estaba muy raro, yo pensaba que era por lo de Sylar pero tal vez fuera por lo del beso. No se me había ocurrido pensar en qué podría haberle parecido a él. Sólo pensaba en olvidarlo por mi propio bien. Toda esta tensión no me estaba ayudando. Me vestí y fui a hablar con él.

-Peter, siéntate. Mira, no se bien como empezar...-dije intentando ordenar mis pensamientos- Hoy has estado todo el día muy raro y no se si es por algo que haya hecho...dime...que te pasa?

- Nathan...no has hecho nada que me haya molestado, en serio. Es sólo que...bueno todo ha sido muy raro. Aún no he asimilado todo lo que pasó...-su voz tenia un tono un tanto extraño y cuando me miró noté un escalofrío por la espalda.

- Peter...en serio, si te pasa algo sabes que puedes contármelo. Soy tu hermano y te apoyaré siempre que lo necesites...

Peter me agradeció que lo animara pero no me contó nada...supuse que lo haría cuando estuviera listo. Más tarde fuimos a comprar algo para comer y cenar y unas bebidas, para la noche. Al llegar dejamos todo en el mármol de la cocina y me puse a cocinar. La comida me salió muy bien, hacia tiempo que no cocinaba. Es lo que pasa cuando uno se acostumbra a tener cocinero particular...volver a cocinar por mi mismo me animó, me hizo ver que no dependía de nadie, me sentí autosuficiente.

Después me senté en el sofá y comencé a ensayar mi discurso y a dar los retoques. Peter me escuchaba con atención mientras hacía ver que dibujaba. Después vi cómo se iba a la habitación a dibujar con más calma. Me asomé para chafardear y lo vi concentrado moviendo el lápiz muy rápido y con los ojos en blanco...Una vez me dijo que había dibujado el futuro...que había estado con un pintor Isaac, que tenía ese poder. Yo sabía que era cierto, pero siempre me había parecido algo muy peligroso. Me acerqué pero Peter "despertó" del trance y miró su dibujo.

Puso una expresión de incredulidad...yo quería saber qué había dibujado pero enseguida guardó el dibujo y me dijo que me ayudaría a ensayar. Pensé que ya le preguntaría más tarde.

Estuvimos ensayando hasta que ya fue hora de cenar. No dejé que cocinara, aunque se empeñó mucho. Peter nunca ha sabido cocinar...Preparé una sopa y un poco de pescado y cenamos. Estuvimos hablando sobre mamá, Heidi y los niños, aunque era un tema que ninguno queríamos tocar era mejor que hablar de Sylar o de...bueno, de lo demás. Al terminar le pregunté por su dibujo. Abrió mucho los ojos y se levantó a recoger, parecía ofendido.

- Por qué no puedes decirme que has dibujado? Tan malo es? Si es sobre Sylar sabes que estoy aquí y te protegeré...por favor cuéntamelo.

- No! No es sobre Sylar, no es nada!! Nathan, mejor vamos a dormir...mañana tienes un día importante y es mejor que estés descansado.

Después de decir eso se fue a la habitación, se desnudó y se puso a dormir...ni siquiera me dio las buenas noches y mucho menos se abrazó a mí para dormir. Tenía que ver ese dibujo, debía ser muy chocante como para que estuviera así de esquivo. No era habitual en él y menos conmigo...Me dormí pensando en todo esto.

A la mañana siguiente me desperté y me duché. Peter había ido a comprar el desayuno. Después de desayunar me dijo que me habían llamado del trabajo, que tenia que ir a la oficina para la preparación del discurso. Me disculpé y me fui, dije que no volvería a comer, que por favor viera mi discurso y me fui.

No estaba muy concentrado y se notaba que andaba preocupado por algo. Mi secretario me obligó a pensar en el discurso y me centré. Pedí a mi secretario que me enviara un par de tarjes y algunos conjuntos de ropa más informal a casa de Peter. Salí ante millones de personas y pronuncié mi discurso, seguro y confiado, debía dar apariencia de protector del pueblo...algo así como un superman...Después del discurso la gente se fue contenta y yo volví a preocuparme. Me había estado imaginando todo lo que Peter podría haber dibujado...pero no sabía que cosa podía ser tan fuerte como para que estuviera así.

Después me di cuenta que no era nada de lo que había pensado, pero eso lo descubrí ese día, por la tarde.

Llegué al piso y Peter dijo que íbamos a celebrar el éxito de mi discurso, lo había visto por la tele. Peter bajó a comprar alcohol para la noche, quería emborracharnos un poco. Como en los viejos tiempos. Yo no puse objeciones ya que al día siguiente no tenia que hacer nada. Mientras él bajó, yo corrí a la habitación. Mi corazón iba a mil, sabía que estaba invadiendo su intimidad pero tenia que saber qué era ese dibujo.

Lo vi, pero no podía ser cierto.