Mi único vicio
2. Ese maldito dibujo
Lo vi, pero no podía ser cierto...Peter y yo estábamos besándonos, encima de su cama. Ahora entendía porqué estaba así, era muy difícil de asimilar.
De repente escuché la puerta y lo dejé todo como estaba. Fingí estar tranquilo y feliz y me fui con Peter al sofá, estaba intentando asimilar lo que acababa de ver, no podía ser cierto. Estaba muy nervioso porque Peter no paraba de esquivar mis preguntas y yo no paraba de mirarle.
Ese dibujo era el futuro, eso significaba que iba a ocurrir. Pero en mi interior me debatía por aceptarlo o no hacerlo, era un gran dilema moral, era mi hermano. Peter acercó unas copas y las bebidas, yo no creía que fuera buena idea pero era una excusa por si pasaba lo que se suponía que tenía que pasar. Siempre podríamos decir que había sido el alcohol y olvidarlo.
Peter no paraba de mirarme, estaba seguro que miraba mis labios...eso me ponía más nervioso aún. Me levanté y fui al baño. Me senté encima de uno de los bordes de la bañera e intente calmarme. Después volví al sofá. Peter no había bebido mucho pero sé por experiencia propia que no hace falta que beba mucho para que haga tonterías. Entonces fue cuando pasó, no se si para mi desgracia o disfrute. Ahora sé que fue para lo segundo aunque no me lo pareciera en ese momento.
Peter se levantó y se sentó encima de mi regazo con una pierna a cada lado. Demasiado cerca para mi gusto, era muy extraño.
Me puso las manos por detrás del cuello y se acercó. Noté su lengua en mi boca y me sentí morir, me gustaba su sabor. Hacía tiempo que no sentía esas sensaciones. Al principio me resistía un poco, no se muy bien porqué, supongo que lo encontraba raro, extraño, antinatural...Pensaba en Peter, en incesto, en lo bien que me sentía y lo moralmente mal que estaba. Pero no pude parar.
Lo besaba con ansia, devorando sus labios, recorriéndolos con la lengua y chupándolos desesperado. Peter metió una mano por debajo de mi camiseta y un pequeño gemido escapó de mi boca, me maldecí mentalmente por ello.
Entonces me di cuenta que no estaba haciendo nada y comencé a acariciarle el trasero. Peter me llamaba "Nathan..." al oído. Eso me gustaba. Nos besábamos en la boca, en el cuello...allí donde podíamos. Me levanté con Peter cogiéndome la cintura con sus piernas y lo llevé a la cama. Caí encima de él, rozándonos. No quería continuar porque sabía donde acabaría todo pero mi conciencia ya no hacia nada por detenerme.
Así que nos quitamos las camisetas y continuamos. Yo besaba el cuello de Peter mientras él, gemía debajo de mí, mi nombre...Odiaba hacer lo que estaba haciendo pero no quería parar, hacia mucho tiempo que no me excitaba así con nadie. Nuestras entrepiernas se rozaban y no parábamos de gemir...
Pero entonces pensé en Heidi...mierda...dios mío...no era sólo que Peter fuera mi hermano, estaba casado, tenia hijos...No se porqué pero no logré apartar esos pensamientos de mi mente...
Me separé de Peter y él me miró extrañado, con la boca abierta para intentar respirar y con el pecho que le subía y le bajaba deprisa.
- Que pasa, Nathan?- me preguntó acariciándome el hombro.
- Que qué pasa??...Peter...- le miré y le enseñé la alianza- Estoy casado, tengo hijos y eres mi hermano!! Esto...esto está mal...-Peter me miró dolido. Pero él también se dio cuenta, era demasiado para nosotros. La situación nos superaba.
- Nathan, lo entiendo pero...yo...- suspiró y bajo la cabeza- Está bien...vamos a dormir?
- Sí, será lo mejor. Mañana ya...bueno...Buenas noches Peter- dije apagando la luz y quitándome los pantalones. Peter también se los quitó y ambos nos metimos en la cama.
Peter se acercó, y me dijo que lo sentía, que no había querido obligarme a nada pero que al no oponer resistencia había pensado que...Entonces se quedó en silencio y me abrazó. Me pidió que por favor no le odiara por ello, que quería que todo siguiera como siempre..."Te quiero Nathan. Buenas noches"dijo. "Y yo a ti, que duermas bien".
Al día siguiente todo siguió igual. Yo y mi hermano estábamos como siempre. Fingíamos a más no poder, no había otra manera hasta que se aclararan las cosas. Por la tarde llamó Mohinder. Tenía una niña protegida, el "sistema de localización", pero la niña tenía problemas de salud y necesitaban dinero para la investigación. Peter dijo que fuéramos a verle, que podríamos ayudar. Me dejé convencer.
Él conducía su coche mientras yo pensaba en todo lo ocurrido del día anterior, no podía quitármelo de la cabeza...Fue tan intenso, siempre había pensado que la relación que teníamos Peter y yo no era la de dos hermanos convencionales...era... ¿mejor?...no lo sé, simplemente era diferente.
Pero no pensé que pudiera llegar tan lejos. Siempre habíamos estado unidos, celosos de que el otro se pudiera alejar y yo siempre había estado al lado de Peter, lo protegía y lo cuidaba. Pero empezaba a pensar que los sentimientos que yo tenía por Peter eran de todo menos unos sentimientos de inocente amor fraternal. Tal vez siempre hubieran estado allí pero ahora, con todo lo ocurrido empezaba a darme cuenta.
Lo miraba y lo imaginaba, una y otra vez, debajo de mí, gimiendo, como el día anterior. Arañándome la espalda, acariciando mi pecho, besándome...quería más. Pero no podía decírselo, no sabía que era lo que Peter sentía por mí. Aunque tal y como se comportaba últimamente creía que no era nada que se pudiera considerar normal...estaba nervioso. Si me acercaba mucho giraba la cara y se sonrojaba, estaba más distante. No lo soportaría mucho más.
Llegamos a un piso, donde Mohinder nos había citado. Al entrar encontramos también a Matt, el policía.
- Entrad, entrad. Debemos hablar, sentaos-dijo Mohinder, que apareció por detrás de Parkman conduciéndonos al salón; dónde una niña, que estaba en a mesa dibujando, salió corriendo y saltó a los brazos de Mohinder.
- Ella es Moli Walker. Ella es la que puede encontrarle, otra vez.
- Quien son Mohinder? Los conozco verdad?- preguntó la niña, curiosa por nuestra presencia allí.
- Si Moli, cariño, él es Peter- señalando a mi hermano- y él es Nathan, seguro que lo has visto por la tele, es congresista. Ellos son hermanos. Además estuvieron el otro día en la plaza...- la niña asintió, se acercó a darnos y beso a cada uno y se presentó. Esa niña era una dulzura. Mohinder nos contó el problema que Moli tenía en la sangre, un virus que podía afectarnos a todos. Afectaba a nuestros poderes, los suprimía y además afectaba a nuestra salud, nos mataba atacando a nuestros genes. Tal vez si que tenía que ayudarla...
- Mohinder, Moli...os ayudaré. Lo presentaré como parte de mi campaña publicitaria, aunque no revelare nada que nos comprometa, porque debo hacer algo para justificar una donación de fondos tan importante pero os ayudaré, debo hacerlo, todos estamos en peligro.
Después estuvimos un rato hablando...escuchaba a Mohinder y a Peter hablar animadamente. Me encanta cuando Peter sonríe. Entonces me puse a mirar sus labios moverse. Era hipnotizante...Yo estaba pensando en Peter cuando Parkman me miró de repente, con los ojos que parecía que se le fueran a salir de las cuencas. Mierda! Ese tío leía la mente! Por dios, como lo hubiera estado haciendo conmigo ya me podía dar por muerto...
- Peter...podemos hablar un momento- dije a Peter levantándome y hiendo a la cocina. Peter dijo que si y me siguió. Le dije que creía que el poli me había leído la mente.
- Pero...como lo sabes? Y por que iba a hacer eso?- preguntó Peter.
- No se por que querría hacerlo pero...estaba pensando en ti vale? Estoy jodido...se que me ha leído la mente porque le he visto la cara cuando me ha mirado de repente.
- Dios...Nathan! Madre mía, madre mía...que hacemos??- dijo Peter apoyándose en una mesa de la cocina. Me acerqué y le puse un brazo alrededor de la cintura. Él me apartó y me dijo que qué hacíamos, que cómo podíamos solucionarlo. Le dije que dejaría de pensar en ello. Que haría ver que no había ocurrido nada. Tal vez Matt creyera que lo había oído mal. Parkman pareció extrañarse de que ahora pensara en la lista de la compra y creo que no volvió a intentar leerme la mente.
Al irnos Peter y yo no hablamos. Pero no pude evitar pensar en todo, cada vez que le miraba tenía ganas...era demasiado para mí. Fue él el que se puso encima mío y comenzó a besarme! Él quería pero debía asegurarme.
Ya era de noche cuando llegamos a casa y Peter paró el coche. Nos quitamos el cinturón y cuando él estaba a punto de abrir la puerta del coche lo paré. Lo cogí de la nuca y le besé. No me apartó, ni siquiera me dijo que no. Se acercó más, casi se sentó encima del freno de mano. Me cogió del cuello de la chaqueta y me miró. Se mordió los labios, odio que sea tan sensual, y se acercó a mi oreja susurrándome que subiéramos al piso.
Nos separamos y caminamos a la portería. Mientras él intentaba abrir yo me acerqué y me pegué a su espalda acariciándole el pecho con una de las manos mientras la otra lo agarraba de la cintura.
Arriba tiramos las chaquetas al suelo y fuimos a la habitación. Dejé de lado todos los pensamientos incestuosos y me concentré en el cuerpo de mi hermano...que se movía torpemente hacia la habitación intentando quitarse los zapatos. Deseaba tanto eso...hasta el momento no me había dado cuenta cuanto. Cuando me había quitado la camiseta, los zapatos y los calcetines me estiré en la cama, al lado de Peter, que ya estaba quitándose los pantalones. Lo besé y acabé que quitárselos, a tirones.
Mi temperatura subía por momentos, Peter estaba de rodillas besando mi pecho acariciándome las caderas mientras me quitaba los pantalones."Dios, Nathan..."gimió al bajar mis pantalones. Me sonreí mentalmente, estaba muy excitado y Peter se acababa de dar cuenta.
Lo cogí y lo estire en la cama poniéndome encima y rocé nuestras erecciones. Era extraño, hacer esto con él...pero me extrañó el hecho de que en ese momento no lo encontré mal, me pareció perfecto. Sólo podía tocarle, besarle y rozarme contra él. Acabé de quitarle los bóxer. "Mmmmmmmmm...ahh...Pete..."
Se puso encima, metió su mano debajo de mis bóxer y comentó a masturbarme...dios! Esto era buenísimo... Su mano estaba trabajando duro, y rápido. Me quitó los bóxer y aumentó el ritmo. Mis caderas se movían buscando más fricción y mis labios reclamaban los suyos.
Lo besé fuerte, creo que un poco rudo, pero le gustó. De repente paró y se apartó. "Peter...por favor...no pares. Ahora no..." supliqué que siguiera. Entonces noté como su lengua recorría mi erección y cómo comenzaba a chupar, sólo la punta...maldita paciencia...
- Peter...ya, por favor...lo necesito- le suplique que lo hiciera, que no me torturara más.
-Espera...tengo que acostumbrarme... - dijo intentando excusarse. Eso significaba que era la primera vez que lo hacia? Todo mío...El hecho de que no lo hubiera hecho nunca me pareció de lo más pervertido...
- Mmmm Pete...no digas eso que me pones cachondo...
Peter gimió y se me tiró encima, besándome y lamiendo mi mandíbula. Volvió a su trabajo y se metió mi erección entera en la boca. "Ahh...Ahhhhhmmm..." me mordí el labio inferior intentando calmarme. Mientras Peter seguía lamiendo y acariciando...Apoyé mis codos en la cama para poder mirar...El flequillo de Peter me hacia cosquillas en la ingle...Estaba a punto de correrme y avise a Peter. Él aumentó el ritmo y me corrí en su boca, gritando su nombre.
Después de recuperar el aliento y respirar lo cogí y lo senté en el borde de la cama. Me coloqué entre sus piernas y comenzaba a acariciarle. Peter respiraba muy rápido y miraba lo que le hacía con la boca abierta. Es una posición bastante excitante, sobretodo para el que está arriba. El gemía sin parar, yo notaba que no tardaría mucho. Comencé a succionar la punta haciendo presión con los dedos en la base, era una sensación extraña. Peter enredaba sus dedos en mi pelo, dando pequeños tirones que me hacían cosquillas. Lamía su erección mientras mi mano acariciaba la base con ritmo rápido. Escuchar sus gemidos me hacía no querer acabar nunca y lamerle cuando se hubiera corrido en mi garganta.
- Nathan...Ahhh...-Peter se vino y tragué. Ese sabor tan peculiar...tan...familiar. Después volví a subir a la cama para abrazarlo. Había sido genial.
Peter se giró a mirarme y me besó. "Ha sido fantástico...Tendremos que repetir..."dijo trazando círculos en mi pecho con sus dedos. No sabía como mi querido e inocente hermano podía ser tan provocador y tan descarado...Sabía que intentaba ponerme cachondo de nuevo, pero por un día ya habíamos tenido suficiente.
- Peter...es mejor que descansemos...mañana tenemos cosas que hacer y es tarde- dije cerca de su oído para después lamer el lóbulo de su oreja. Él cerró los ojos y suspiró. Se levantó de la cama y quitó el edredón nórdico. Hacía calor. Abrió las sabanas y nos metimos dentro, tapándonos. Nos abrazamos y Peter se durmió.
Ya no sabía que pensar o que hacer. Peter era un vicio, y yo ya estaba enganchado. No tenía cura. Pensaba en qué hacer con mi mujer, le había sido infiel con mi hermano...Yo la quería pero hacía mucho tiempo que no había pasión. La pasión acabó cuando tuvimos el accidente y ella quedó paralítica. Sé que Linderman la curó pero ya no era lo mismo...mi pasión sólo tenía un nombre: Peter.
"Soy un puñetero pervertido incestuoso"pensé.Tenía que fingir que todo seguía igual. Más que nada por mi apariencia...era político y un matrimonio roto no era una buena publicidad. Es más, tenia que ir con cuidado de que no se supiera lo de Peter...o eso acabaría con mi carrera política y con mi vida. Debía ser un secreto, mi pequeño gran secreto...que ahora dormía plácidamente abrazado a mí.
Seguiría con Heidi, la quería y le tenía cariño. Siempre era buena y se preocupaba por mí. Además quería que mis hijos crecieran en un entorno equilibrado y seguro...Tenia una doble vida. Una era la de político "honrado" y buen marido, la otra la del hombre que era en realidad, esa en la que Peter y yo no éramos simplemente hermanos.
Esa mañana despertamos abrazados y desnudos en su cama. Toda la felicidad que experimenté al levantar a su lado se esfumó cuando sonó el teléfono. Heidi llamó para avisar que acababan de llegar al aeropuerto. Preguntó si podía ir a buscarla. Desperté a Peter con un beso y nos duchamos, sí, juntos. En cuanto entramos comenzamos a besarnos, bajo el agua. Pero teníamos que ir a por Heidi y nuestra madre. No había tiempo para más.
Peter gruño por no poder quedarnos más tiempo en la ducha...pervertido...Nos vestimos y cogimos el coche. Al llegar mi madre me saludó fríamente, al igual que a Peter. En cambio los niños corrieron rápido a abrazarme, me dijeron que me habían echado mucho de menos y que no querían que nos separáramos más. Yo también los había echado de menos. Mi madre debía haber sido dura con ellos. Yo sabía qué era eso.
Heidi se acercó y me besó. Peter giró la cara dolido. Pero después intentó sonreír y fue a saludar a Heidi preguntándole por el viaje. Una vez en mi casa nos sentamos y hablamos del viaje, de mis supuestos meetings...y de cosas sin importancia. Mientras mamá y Heidi charlaban mi mente se fue a su mundo, a ese mundo donde sólo existíamos Peter, yo y una cama. Peter pareció sorprenderse y me miró con la boca ligeramente abierta y el ceño fruncido. Después me sonrió y dijo que se iba un momento al baño. Antes de girar la esquina me hizo una señal.
Me levanté disculpándome y me dirigí al baño. Al entrar Peter me cogió y me empotró contra la pared, de espaldas a él. Se pegó a mi cuerpo todo lo que pudo y me susurró a la oreja: "Eres muy pervertido...mira que pensar esas cosas mientras tu mujer y nuestra madre hablan delante nuestro...". Mientras hablaba me metió las manos por debajo de la camisa, acariciándome.
- Tu?...-me reí- Como no me había dado cuenta? Tu si que eres un pervertido...mira que leerle la mente a tu hermano...no tienes verguenza...- dije dándome la vuelta y cambiando las posiciones. Cara a cara.
- Nathan...- me cogió de la corbata y me besó.
Después de esto nos arreglamos la ropa y volvimos al salón a hablar tranquilamente como si nada hubiera ocurrido. Acababa de descubrir una manera de poder comunicarme con mi hermano sin tener que recurrir a estúpidos trucos para que los demás no se dieran cuenta. Peter y yo nos miramos y nos sonreímos con complicidad.
