Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenecen.

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¡Hola a todos! Bueno va quedando poco para que esta historia llegue al final y espero que hasta ahora les halla gustado. Quería agradecerles a todos por firmarme y seguirme capítulo a capítulo, de verdad lo aprecio muchísimo ¡Gracias! Mil gracias por leer y ya saben, cualquier duda, cualquier opinión o crítica es muy bien recibida asíque sigan haciéndome llegar sus review. ¡Ah! Creo que ya lo mencioné pero después de éste fic voy a subir otro ShikaIno así que para los que estén interesados, ya saben. Por ahora no les puedo decir más nada, todo a su debido tiempo ). Y bueno, seguimos con esta historia. Espero que les guste... ¡Muchos saluditos!


Sentimientos silentes

XI

"Mas allá del azul"

(Excusas irreales, verdades modificadas y mentiras)

Lágrimas caían una y otra vez, incesantes por sus rosadas mejillas, humedeciéndolo todo a su paso. La sal se filtraba entre sus labios escociendo sus heridas, aquellas que ella misma se había producido mordiendo su labio inferior, por incomprensión e impotencia. Los sabores se mezclaban en su boca y contrastaban, la sal de las gotas producto del llanto con el metálico sabor a sangre. Lo que había temido por tantos años finalmente se estaba haciendo realidad y no comprendía porque. No podía explicarlo y tampoco negarlo, Shikamaru no estaba, desde hacía dos semanas que había desaparecido. Desde la ceremonia de las alianzas.

Y ahora Chouji volvía a repetirle la misma dolorosa frase "Shikamaru no vendrá", su amigo ya ni siquiera se molestaba en inventar excusas por el Nara. No tenía sentido, Ino lloraría igual.

—Ino, no llores. No es tu estilo estar triste —otro sollozo y más susurros inentendible. La chica estaba quebrada, él lo sabía, sabía cuan importante eran sus amigos para ella y aún así no podía consolarla, no podía hacer nada.

Aferraba sus manos al pecho como intentando contener el dolor que le producía el incesante sentimiento de abandono, sus amigos lo eran todo y ahora estaba perdiendo a uno.

Y lo peor era el no entender porque, cualquier situación era más agradable que aquella. Él había desaparecido, desde la fiesta, había faltado a todos los almuerzos, a todos los encuentros e Ino no sabía porque. Y Chouji no le decía nada, aunque sabía que le ocultaba algo. Era claro que aún le era fiel al Nara, haciendo que Ino se sintiera excluida. Pero no lo culpaba, lo quería mucho y sabía que él jamás haría nada para dañarla sólo que Shikamaru era su mejor amigo y como tal, no podía traicionarlo.

Y había oído un centenar de excusas, unas más absurdas que otras, irreales, verdades modificadas y mentiras. De todas las clases y tamaño, aún así ninguna la llenaba ¿Por qué su amigo había dejado de hablarle cuando acababa de prometerle que jamás romperían sus lazos de amistad? No lo entendía, quería. Pero era imposible, sin la presencia de él jamás podría saberlo.

—Ino, por favor —murmuró el Akimichi, la rubia no parecía hacerle caso. Estaba cansado de la situación, de verla cada vez más triste ante la ausencia de Shikamaru. De tener que estar en medio de aquello, de llevar y traer información cual espía ¿Dónde estaba el sentido de amistad?

—Chouji ¿Por qué no vino Shikamaru? —sabía que la respuesta sería otra mentira, mas no le importaba, necesitaba aferrarse a algo para poder justificarlo. Para saber que su amigo simplemente no le había dejado de hablar sino que, seguramente, estaba ocupado atendiendo una misión, como shinobi de Konoha que era. Chouji se encogió de hombros.

—No lo sé Ino —ya no podía mentirle más, simplemente se negaría a hablar.

—¿Entonces porque no viene con nosotros? ¿Por qué dejó de pronto de hablarnos?

Algo en el interior de Chouji se agitó violento, sensaciones de nauseas respecto a la situación. No podía decirle que él aún seguía viéndolo, que para ellos dos las cosas no habían cambiado. Que simplemente era a ella a quien había dejado de hablarle. No, no podía.

—No lo sé.

Volvió a sollozar, dejándose caer al suelo rendida. Todas su fuerzas consumidas por el acto de llorar, su cuerpo no lo resistía. Y Chouji sólo la observaba.

La distancia había crecido enormemente entre ellos, era como si a cada paso que Ino daba Shikamaru retrocedía tres. Alejándose de ella, manteniendo su distancia ¿Con qué fin? ¿Por qué motivo?

Hubiese preferido una discusión, una razón. Así al menos sabría que era lo que había hecho para merecer la evasión de él. Todo parecía bien aquella noche ¿Entonces por qué él simplemente había dejado de asistir a sus reuniones? Pero si hubieran discutido… sabría porque disculparse, que hacer para enmendarlo o al menos saber que era lo que había ido mal. Pero ahora, no tenía idea. Estaba completamente perdida en la duda.

—Chouji, me voy a casa. Mamá quería que ayudara en el negocio.

—Está bien ¿Vas a estar bien Ino? —la muchacha asintió levemente con la cabeza mientras limpiaba su rostro de lágrimas. Aunque sus ojos enrojecidos no se iban con el gesto y por más que ella quisiera pretender que todo estaba bien, nadie le creería.

A paso lento emprendió su camino por las calles de Konoha, con la cabeza baja para evitar las curiosas miradas de aquellos que pasaban a su lado. A pesar de que llorar era lo más normal del mundo, la gente que pasaba parecía incómoda ante la imagen que la chica proporcionaba. No lo entendía, si estaba bien llorar ¿Por qué el mundo no podía tolerar ver un corazón roto? Se encogió de hombros, que mas daba. Que la vieran llorar, no le importaba. Pero aún así evitaba chocar con conocidos, no quería que le cuestionaran las razones de su estado, no tenía ganas de explicarle que su amigo ya no le hablaba. Y que ella no sabía porque.

Sus cristalinos ojos de vez en cuando observaban atentos a su alrededor para evitar cualquier encuentro inesperado pero sin cruzar miradas con nadie. No quería que vieran más allá del azul, verían la tristeza que la agobiaba.

Entonces Shikamaru pasó a su lado, no era una alucinación, no se estaba engañando. Era él. Sus ojos se iluminaron. Se paró a mitad de camino esperando a que él llegara para saludarlo.

—Hola Ino —pero él solo siguió de largo, dejándola con esas dos palabras en el aire.

¿Ahora fingían sólo conocerse? ¿Qué clase de juego retorcido estaba jugando? ¿Por qué la trataba como a cualquiera? ¿Acaso no eran amigos? ¿No habían pasado cinco años juntos en el mismo equipo? Miles de preguntas abarrotaban su cabeza, sus pensamientos se enredaban y cada vez entendía menos.

Se volteó a verlo, él ya no estaba. Maldijo el tono de cordialidad que usó y se maldijo a ella misma por no haberlo detenido ¿Cuándo volvería a tener la oportunidad de hablar con él? ¿Qué había pasado en el camino? ¿La amistad se había perdido? ¿Desgastado? ¿O es que nunca existieron tales lazos entre ellos? No podía entender como era capaz de olvidar tantos años juntos en tan pocas semanas, ahora eran sólo dos extraños. Y eso dolía, en lo más profundo de su ser.

Pero aún así Ino siguió yendo a sus reuniones, sin perder la esperanza. Al menos Chouji estaba con ella.

—Chouji ¿Por qué no vino hoy Shikamaru? —temblaba, quería esta vez al menos escuchar una excusa decente.

—No lo sé.

Silencio, sepulcral y tortuoso. Otra vez Ino lloraba y Chouji observaba ¿Cuánto más podrían sostener la situación?

Los días pasaron y desde la ceremonia de las alianzas había pasado ya un mes completo. A veces lo veía en la calle, solo, con Chouji o Naruto, a veces lo saludaba con un"Hola", a veces agitaba su mano con desgano, a veces simplemente se ignoraban. Otras veces sólo evitaba el camino para no verlo.

De pronto las preguntas cambiaron, ya no eran "¿Por qué Shikamaru no vino?" Ya no buscaba esperanza en las excusas.

—Chouji ¿Crees que algún día él venga? —el Akimichi hacía mucho había notado que ella ya no pronunciaba su nombre. Shikamaru había dejado de ser Shikamaru, ahora era "él".

Los dos visitaban a Kurenai juntos, luego Chouji volvía a ir con Ino. Se dividía los tiempos, a veces iba con uno, a veces con otro. Kurenai no preguntaba, actuaba como si nada pero sabía que Shikamaru y la rubia ya no se hablaban más. Era difícil ignorar el hecho, pero lo hacía.

—¡Hola Kurenai! —saludó la muchacha.

—Hola Ino, hola Chouji —cargaba con el pequeño Asuma en sus brazos, el bebé se estiró a los brazos de Ino.

—¡Shikamaru! ¡Shikamaru! —balbuceó feliz y aferrándose con fuerza a las ropas de la chica, Chouji la observó nervioso. Kurenai se paralizó.

—No, Ino —habló la rubia al niño intentando explicarle e intentando fingir tranquilidad pero su voz se quebró. Asuma no entendía y seguía diciendo lo mismo— ¡Shikamaru!

—No, Asuma ella no es Shikamaru —su madre trató de hacerle entrar en razón, pero era muy pequeño, simplemente no le entendía—. Shikamaru se fue recién —tarde se dio cuenta de su error e Ino ya se había alejado corriendo—. Lo siento.

—No importa.

Otra larga semana pasó y ahora las preguntas habían dejado de ser en torno a Shikamaru y su desaparición sino que ahora se centraban en Ino y sus propias inseguridades, preocupaciones y dudas.

—Chouji ¿Hice algo mal para que él se enojara conmigo? No entiendo…

Y con cada pregunta lloraba su alma en cada lágrima, a veces sentía que debía contestarle pero sólo la observaba preocupado y compungido. Ino seguía preguntando.

—Chouji ¿Por qué no me habla? ¿Él me odia?

La clara respuesta era no, pero otra vez no podía responderle porque aquello significaría tener que explicarle y responderle todas las preguntas anteriores. Se sentía tan mal amigo, pero hiciera lo que hiciera la sensación no se iría; era uno u otro. Chouji no podía elegir.

—No lo sé Ino—las mismas cuatro palabras, la misma banal respuesta que no hecha luz sobre el asunto ni mucho menos.

Y después las preguntas de Ino simplemente desaparecieron, ya no lloraba cerca de Chouji, tampoco sonreía. Sólo se mantenía allí, junto a su amigo. Shikamaru había dejado de ser mencionado y el Akimichi empezó a preocuparse.

Ahora era su turno de preguntar.

—Ino ¿Ya no te importa más Shikamaru?

No lloraba, no reía, no dudaba. Simplemente lo observaba seria, impasible. Como si no sintiera nada, ni dolor ni felicidad.

—No lo sé Chouji.

Por supuesto que aquello era una mentira, Chouji lo sabía. Y la situación no daba para más, se había prolongado demasiado. Se había vuelto intolerable.

Se acercó a su rubia amiga, la cual miraba distraída el cielo. Chouji se pregunto si, tal vez, ella estaba observando las nubes. Meditó unos segundos sobre la expresión de la muchacha. Si ése era el caso, las cosas estaban empeorando porque aquello no podía significar otra cosa que la derrota de Ino. Se estaba rindiendo, lo estaba dejando ir. O al menos parecía intentar.

—Ino... —empezó pero la voz de la chica lo interrumpió.

—¿Sabes Chouji? Nunca entendí que ve él en las nubes —la miró desconcertado, hacía tres días que no hablaba de Shikamaru y ahora mencionaba esto. Pero sin llorar ni demostrar sentimientos.

—¡Me cansé! —la rubia dejó de contemplar el firmamento y bajó la mirada hacia su amigo.

—Yo no elegí esto Chouji —respondió con recelo. Aunque en el fondo la situación dolía tanto como antes, sino más.

—No me importa quien eligió que y quien no. Tenemos que hablar, los tres.

—Fácil decirlo. Él no quiere verme, o estar cerca de mí. De todas formas, yo tampoco.

—Ino —advirtió en tono serio ¿A quien quería engañar?

—¿Qué?

—Si yo consigo que los tres podamos hablar juntos ¿Hablaras con Shikamaru?

Ante la mera mención del nombre del Nara Ino sintió algo en su interior retorcerse, una desagradable sensación de dolor y desasosiego ¿Por qué le había dejado de hablar si se suponía eran amigos? Aunque quisiera negarlo, aunque quisiera olvidar el asunto no podía. Sabía que hasta que no supiera las razones de su dolor no podría continuar. Y ella estaba decidida a seguir, con o sin Shikamaru. Pero necesitaba explicaciones.

—Sí —respondió decidida.

—Bien, déjamelo a mí. Mañana en tu casa a las 8 ¿Te parece bien?

—Sí, no me importa el lugar.

—Bien —susurró Chouji, ahora sólo quedaba convencer a Shikamaru, y no aceptaría un no por respuesta. Era necesario, tenían que hablar, por su bien y el bien de su amistad. Por el trío Ino-Shika-Cho, por Asuma, por los recuerdos. Chouji jamás se perdonaría si tantos años fueran perdidos en la memoria —Adiós Ino —Se despidió.

—Adiós Chouji.