Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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¡Hola a todos! Bueno la verdad es que me siento muy contenta, y no podría estarlo menos. Es que cuando me contecté y vi que tantos de ustedes me habían dejado sus reviews me emocioné. La verdad es que quería darle muchísimo las gracias a todos los que me hacen saber lo que piensan y me dejan consejos honestos que valoro muchísimo. De verdad que me hace muy bien saber su opinión. Por eso quería decirles gracias ¡Muchas gracias! Y que por favor sigan haciéndome llegar sus comentarios. También gracias a todos los que leen y es que no cualquiera toma parte de su tiempo y lo invierte leyendo mi humilde historia. En fin, no quiero ser muy pesada pero me parece importane hacerles saber que en verdad estoy agradecida. Cómo a ustedes les parece importante hacerme saber lo que piensan. Así que no los entretengo más y espero que disfruten este capítulo. Ya nos acercamos al final asíque espero que lo que hasta ahora leyeron les haya gustado. ¡Muchos saluditos a todos!
Sentimientos silentes
XII
"Palabras que hieren, silencios que matan"
(Tenemos que hablar)
El día había llegado, las agujas del reloj marcaban indudablemente las 8. Ino se encontraba sentada a los pies de la escalera, con la vista fija en la puerta. Ninguno de sus amigos aún había llegado y la muchacha empezaba a impacientarse.
Sus ojos celestes vagaban libres por el lugar, contemplando nada en particular, sólo el vacío. De vez en cuando se detenía a observar las sombras proyectadas por la sola iluminación de furtivos rayos de luna que se filtraban desde la ventana. Sombras que danzaban ondeantes a su alrededor, como burlándose de ella. Todas le evocaban a Shikamaru y en su mente aparecía fugazmente la imagen de su amigo. Pero luego se desvanecía, él no estaba allí. Chouji tampoco.
Se preguntaba si vendría, si Shikamaru tenía tantos deseos de verla como ella a él. Si era verdad que su amigo quería arreglar las cosas, o si simplemente su amistad había terminado ¿Y si lo había perdido para siempre? No lo soportaría. Un familiar escozor invadió sus ojos, las lágrimas pujaban por salir e Ino sentía inmensos deseos de llorar, pero entonces un suave golpeteo contra la madera de su puerta llamó su atención y se contuvo.
Se puso de pié, rogando que fuera Chouji, que llegara antes que Shikamaru. Realmente necesitaba a su amigo.
Lentamente se acercó al umbral, sintiendo aquellos escasos metros como la distancia más larga que jamás hubiera recorrido. Se paró sobre la punta de sus pies y miró por el agujero de la puerta. Respiró hondo y corrió el pasador; era Shikamaru.
Abriendo la puerta se hizo a un lado, invitándolo a pasar. Afuera la noche era fría y silenciosa.
—Hola —musitó en un casi susurro pero el eco de su voz resonó en aquel espacio vacío. La distancia entre ellos parecía abismal.
—Hola Ino —respondió sin mirarla directamente. En cambio observaba desinteresado el vestíbulo de la casa que tanto conocía— Chouji no va a poder venir.
—¡¿Por?! —lo cuestionó alarmada ante la seria mirada de él. Realmente necesitaba a Chouji con ella, temía no poder hacerlo sola. Temía que él no quisiera escucharla, y el Akimichi era el único capaz de hacerlo entrar en razón.
—Está enfermo o algo así —su tono de voz constante, nunca mostrando emoción alguna. Ino sentía que desconocía a Shikamaru por completo.
—Lo hizo a propósito —murmuró por lo bajo algo fastidiada. Ahora sabía que esas habían sido las intenciones de él desde un principio; que ella y el Nara hablaran solos.
—¿Qué? —parecía confundido, a Ino no le importó. La ausencia de Chouji no era el punto del asunto.
Lo observó allí frente a ella, en silencio, entre las sombras. Completamente inexpresivo. Aunque por la postura de su cuerpo no parecía muy cómodo con la situación. A decir verdad ella misma había empezado a dudar, pero no podía fallar, quizá fuera la única oportunidad que tendría de recuperar a su amigo. La última vez que hablaría con él. Cara a cara, tenía que enfrentarlo. Tenía que saberlo o moriría en la duda.
—Tenemos que hablar —dijo Ino clavando su mirada en él. El muchacho sólo asintió. —Siéntate, es tan sólo una conversación —en respuesta sonrió amablemente y tomó asiento donde la rubia le indicaba.
Odiaba la cordialidad entre ellos, simplemente no le parecía natural. Después de todo lo que habían pasado juntos, después de tantos años; de tantas cosas vividas, después de todo; ahora eran dos desconocidos. Pero esa era la relación que ahora sostenían, por lo que miró fijo, amablemente, sobre él. Las cortinas de la ventana a su izquierda ondeaban ante el frío viento de la noche. Pero el frío en aquella habitación era mucho más hiriente que el del exterior.
Ambos los sabían, auque no pudieran verla, ambos caminaban entre la delgada línea etérea e imaginaria de la culpa y el miedo. Culpa por permitirse llegar a tal situación ¿Quién era el culpable y quien no?. Y miedo a perder aquello que tanto añoraban, aquello que habían construido con paciencia y perseverancia por tantos años. Aquello que ahora amenazaba por derrumbarse. Su amistad
Él permanecía en silencio y ella empezaba a preguntarse si aún quería hacerlo.
—Shikamaru —lo llamó, el chico levantó la mirada, ojos chocolate y profundas orbes celestes se encontraron. Él volvió a bajar la cabeza. —¿Me dirás por que?
—¿Por qué, qué Ino? —aún no la miraba.
—¡¿Por qué, que?! —repitió alterada— ¿Cómo puedes fingir que no sabes de que te estoy hablando Shikamaru? No te he visto en casi dos meses, me has estado evitando, me has esquivado. No has vuelo ha hablarme desde la ceremonia de las alianzas y quiero saber por qué. Se suponía que éramos amigos, me prometiste que no te alejarías….
—Ino… —murmuró, su voz sonó áspera. No sabía que decirle y no podía huirle a la situación.
—¡¿Qué?! ¿Es que acaso hice algo mal? ¿Hice algo que te molestara? —ahora su inmutable expresión se había borrado, ahora sólo la observaba sorprendido.
—Yo… —pero otra vez la rubia lo interrumpió.
—No sabes cuan triste he estado… —ahora volvían a invadirla inmensos deseos de llorar, pero otra vez se contuvo. Aún así su voz quebró y Shikamaru lo notó. —¡¿Cómo pudiste?! Pensé que te importaba nuestra amistad, odié que desaparecieras, odié que me ignoraras pero más odié que te marcharas de todo lugar al que yo llegaba. Odio verte ahí sentado, pareciendo tan tranquilo cuando yo estoy a punto de llorar, odio tu conducta. La odié por estos últimos dos meses.
—Pues tú tampoco eres perfecta —fue lo único que atinó a responder e Ino sintió romperse por dentro.
—¿Qué?
—Sí, siempre haciendo escándalo por todo. Magnificando las cosas, exagerándolas —no quería agredirla, realmente no quería pero estaba acorralado y aquello era lo mejor. Una buena ofensa era la mejor defensa, pensó.
—¿Por qué me dices todo esto? Shika… —ya no podía contenerse y las lágrimas empezaron a rodar libertinas por sus pálido rostro. Rogaba que la escuchara, que entrara en razón. Quería que él volviera, no el desconocido que ahora estaba frente a ella, no, él no sino Shikamaru. El verdadero.
—Por que es verdad Ino. Eres muy problemática —aquella fue la primera vez que oyó decirle esa palabra con verdadero significado despectivo.
—Shikamaru… ¿Es por ella no es cierto?
—¿Ella? —preguntó confundido.
—Sí, Temari. Es por ella que ya no quieres almorzar o entrenar con Chouji y conmigo ¿No es así? Sé que se besaron aquella noche —ahogó un sollozo de dolor—. Es por ella que ya no te importamos —no supo porque mencionó aquello, pero ya no tenía argumentos y él no parecía responder.
¿Cómo podía ser tan infantil? Cómo podía ser tan egoísta hasta el punto de culpar a la kunoichi de la arena. Realmente Ino había cruzado la línea, aquella incriminación estaba completamente fuera de lugar ¿Cómo podía creer que ya no le importaban? Shikamaru empezó a elevar el tono de voz.
—¡¿Quién te crees que eres Ino?! ¿Cómo puedes jugar a conocer a la gente de esa forma? Temari no tiene nada que ver en todo esto —prácticamente le estaba gritando, a pulmón abierto, con toda la frustración contenida por tanto tiempo— ¡Yo no te cuestiono sobre con quien te acuestas y con quien no! No me importa ¡Por mí puedes hacer lo que quieras con Sai! De todas formas siempre fuiste muy superficial en ese sentido.
Ino lo miró horrorizada, él nunca le había gritado de esa forma, nunca la había llamado así ¿En verdad su amigo pensaba que era superficial? ¿Cómo era capaz de insinuar tales cosas de ella?
—¿De qué hablas? —lo cuestionó, a diferencia de él, bajando la voz.
Pero él seguía gritándole, nunca lo había visto así ¿Dónde estaba la persona calmada y perezosa que había conocido?
—No finjas —murmuraba cada palabra con notorio veneno—. Sé que estás tomando pastillas anticonceptivas.
—¡¿Y por eso crees que estoy acostándome con Sai?! ¡Pensé que me conocías mejor Shikamaru! —el chico se paralizó ante las palabras de ella ¿Entonces significaba que Ino no estaba con Sai?—. Si es tan necesario que lo sepas —agregó más irritada y lastimada que antes— últimamente he estado muy estresada por el miedo de perderlos a ti y a Chouji y por eso he estado teniendo problemas con mi período. Por eso en el hospital me dieron las pastillas, para poder volver a la normalidad —realmente dolía que él pensara eso de ella ¿Cómo había podido?—. No estoy con Sai, no estoy con nadie. Y si también necesitas saberlo, aún soy virgen —ante la última declaración sintió la sangre acumularse en sus mejillas. La vergüenza la había invadido y ahora sus mejillas habían adquirido un intenso color escarlata. Shikamaru se sorprendió— No sé porque te sorprendes… —volvía a sollozar, con más fuerza, el dolor en su pecho se acrecentaba con cada palabra de él—. Me duele que pienses así de mí.
¿Acaso había sido tan ciego como para creer tales cosas de ella, de Ino? La muchacha tenía razón, él la conocía mejor que nadie ¿Entonces por qué había reaccionado de aquella forma? Que torpe había sido. Se maldijo, en lo más profundo de su ser sabía que su error le costaría caro. Un precio que él no quería pagar: la amistad de Ino.
—Ino….
—Shika —murmuró con creciente tristeza, apretaba los puños con impotencia mientras que ocultaba su dolida mirada de los ojos de él. No quería perderlo.
Entonces sin dudarlo un segundo lo abrazó, con todas sus fuerzas se aferró al cuerpo de él. Parándose en la punta de sus pies le rodeó el cuello con los brazos mientras que enterraba su rostro en el hombro de Shikamaru. Quería que lo supiera, que lo sintiera en la piel; el miedo que ella tenía de perderlo. Que no lo dudara, que él era importante para ella y eso era lo que Ino quería demostrarle con aquel delicado abrazo.
Shikamaru tembló ante el repentino contacto de sus cuerpos, la cercanía, su corazón se aceleró. Podía sentir la cálida respiración de ella, las frías lágrimas derramadas chocando contra la piel de su cuello. Ino se aferraba con fuerza él y el chico no pudo evitar corresponderle. Con cuidado la rodeó con los brazos intentando confortarla. Tenerla tan cerca y a la vez tan lejos dolía, en lo más profundo de su ser le quemaba. Pero no podía evitarlo, era su amiga.
—Ino… No llores.
Pero entonces sintió su corazón detenerse, por un breve instante le pareció que había dejado de respirar y su cuerpo se tensó. Aquella nueva sensación le producía el más dulce estremecimiento; los húmedos labios de ella besando lentamente la base de su cuello. Entonces se detuvo, apenas si duró, un efímero instante. Ella se separó y en su rostro se reflejó el miedo por la acción que había llevado a cabo, como si besarlo hubiera sido un terrible error. Algo imperdonable.
Pero él no podía quedarse con la duda, tenía que preguntárselo, tenía que hacerlo aunque saberlo significara oír aquello que tanto temía.
—Ino ¿Por qué? —la cuestionó intentando fingir tranquilidad pero su voz lo traicionó delatándolo, Shikamaru estaba alterado.
—Yo… Shika… Yo. Lo siento, no quise —balbuceó nerviosa. El muchacho retrocedió unos pasos. Ella intentó detenerlo por la muñeca pero él se soltó.
La miró compungido, lo sabía. No era necesario oír la palabra error para comprender por completo la situación. Se sentía un tonto, que inocente había sido, por un momento había llegado a pensar que tal vez Ino…. No, no quería siquiera terminar aquel hilo de pensamientos, le dolía. Demasiado, se sentía herido y a la vez ofendido ¿Acaso era tan absurda la idea? Pero la realidad era otra, y al parecer en aquel momento frente a ella, él sólo había sido un desliz de Ino. Y eso Shikamaru no podía tolerarlo. Se maldijo, por haberle permitido acercarse tanto, por haber sido el culpable de aquella situación. Sabía que tendría que haberla detenido cuando intentó acercarse, pero no lo hizo. Por debilidad, y por aquellas falsas esperanzas. Ahora se sentía quebrado, y completamente avergonzado.
—Realmente eres muy egoísta Ino —su semblante serio de repente— ¿Y aún te preguntas por qué dejé de hablarte? Si sólo piensas en ti, si eres tan infantil como para actuar así ¿A esto llamas amistad? A mi me parece que cruzaste la línea.
—Lo siento Shika, yo no quise hacerlo. De verdad, no quise.
"No quise" Aquellas dos palabras que no cesaba de repetir se clavaban más y más con cada mención, como una estaca atravesando su corazón, desgarrándolo lentamente. Clavando cada astilla dolorosamente en su pecho.
No podía soportar su presencia, no la quería cerca. Tenía que alejarse, irse de allí y así lo hizo.
El eco del golpe de la puerta resonó hueco en la cabeza de Ino y entonces lo comprendió; Shikamaru se había marchado y esta vez para siempre. Por su culpa, por su error. Ella lo había ahuyentado de su vida, y esta vez él no volvería.
