Mi único vicio
5. A Contratiempo
Esa noche abrí el correo...Toda la esperanza que tenía en que no fuera cierto se vino abajo. Era el fin de mi vida y de mi carrera...No podía hacer nada, no tenía ese dinero! Había que pensar en una solución. Llamé a Peter y le conté que era cierto...Lo oí gritar y maldecir, creo, en algún idioma...no lo entendí, parecía italiano...En resumen...decidimos que hablaríamos con Parkman. Ya que lo sabía a lo mejor podía ayudarnos...Tuve que tragarme mi orgullo Petrelli y pedir ayuda.
- Esta bien...necesitamos tu ayuda pero por favor, el más absoluto indicio de que piensas traicionarnos o hablarlo con alguien y juro que te mato.
- Os ayudaré pero no hay que ser tan borde...- dijo Parkman. Peter le explico, a grandes trazos lo que sabíamos, sin entrar en detalles.
Dijo que esperáramos a que dijeran el día y la hora. Él intentaría llevarse algún maletín grande de la comisaría, sin dinero, está claro, para hacer ver que cumplíamos el trato cuando nos encontráramos con los chantajistas.
Al día siguiente se presentó con una maleta negra y grande, daría el pego. La llenamos de periódicos y le dije que le avisaría si contactaban. Esa misma noche recibí la llamada. Me citaron al día siguiente en el Yankee Stadium (en la parte más conflictiva del Bronx) a las 12 de la noche. A la mañana siguiente informé a Parkman.
- Necestio llamar a Bennett- dijo- No le diré nada, sólo necesitamos que nos diga como encontrar a un amigo que podría solucionar unas cosas. Confiad en mí. Seguid el plan tal y como lo hemos hablado y todo saldrá bien.
Esa tarde estaba muy nervioso. Avisé a Heidi que me quedaría con Peter para ver algunas películas y pasar el rato, que volvería tarde y no me esperara despierta. Le pareció bien, algo habitual, nunca se quejaba, le encantaba ver que Peter y yo nos llevábamos bien.
Así que, a eso de las 9, fui al piso de Peter. Estuvimos repasando el plan, una y otra vez, para no olvidar nada. Parkman nos llamó y confirmó todo, nos dijo que ya había terminado lo que tenía que hacer y que mucha suerte. Él llegaría antes y se escondería, por si acaso, en algún lado.
Llegamos al muelle a la hora acordada. Quería llevar una pistola por si acaso pero Peter me hizo desistir. Él era peor que un arma, podía parar el tiempo, volverse invisible y nosecuantas cosas más. Cinco minutos después aparecieron dos figuras, no podía distinguirlas bien, era oscuro y había un poco de neblina. Una de las figuras, supuse que era un hombre, se quedó atrás y otra, que al acercarse distinguí que era mujer comenzó a hablar.
- Te dije que vinieras sólo...- dijo, parecía enfadada- No has cumplido el trato...
- No. Pero tú quieres el dinero y aquí lo tengo. Además no creo que importe que él haya venido...o si?
- De acuerdo, no importa, el trato sigue en pie...Dame el maletín y te daré la fotografía.
- Quiero también las copias y los negativos- dije, ella pareció sorprenderse y sonrió.- Que? Creías que no lo pediría y podrías pedir más por ellas? No nací ayer sabes?
- Hum...está bien. Si traes todo lo que pedí, no importa, pero quiero hasta el último dólar.
Peter me susurró que tenía un nombre, el que avisó a aquella mujer y a su compañero. Me lo dijo. Creía haberlo escuchado antes, pero no lograba acordarme. Peter siguió intentando buscar más, pero no encontró mucho. Mientras yo intentaba hacer tiempo, no había ninguna señal de Parkman. Temí que hubiera pasado algo. La mujer accedió a darme la fotografía y todo lo que le pedí. En ese momento Peter se acercó y la mujer se lo dio todo. A cambio Peter le entregó el maletín.
La mujer iba a abrirlo, lo descubriría todo, pero entonces vi una sombra detrás del compañero de aquella mujer, el hombre cogió al periodista y este cayó al suelo. La mujer se giró, había escuchado el golpe seco que había producido el cuerpo de su compañero al caer. Se asustó. Yo tampoco sabía quién era...tenia miedo, pensé que tal vez...Da igual. Pero ese hombre se acercaba, Peter me cogió el brazo y me dijo que me tranquilizara, él lo conocía.
Lo llamó "El Haitiano". Parkman apareció cerca del haitiano, había salido de su escondite y venía hacia nosotros. Nos dijo que no nos preocupáramos que ella lo olvidaría todo, que de eso se encargaría el haitiano, no quedaría ni un sólo recuerdo que tuviera que ver con todo esto. La pobre mujer estaba temblando de miedo, no se enteraba de nada, ni siquiera llegó a darse cuenta de que el maletín estaba lleno de periódicos.
El haitiano le puso las manos en la cabeza y la mujer se desmayó. Parkman dijo ideáramos un plan, que lo mejor sería que los dejáramos en la puerta de mi casa y llamáramos declarando un intento de robo. Podíamos decir que los habíamos escuchado y habíamos frustrado su intento de entrar en la casa. Así lo hicimos, mientras Peter, el haitiano y Parkman iban hacia mi casa en taxi yo me llevé a los periodistas volando. No quería hacerlo, no me gustaba volar llevando cosas, me sentía como un mulo de carga...pero era el modo más rápido. En realidad no me acostumbraba a volar, me sentía raro, no era normal.
Al llegar denuncié el robo y al rato llegaron Peter y los otros. Cuando la policía llego Heidi salió de la casa, le conté lo que había "ocurrido" y dijo que iba a ver que tal estaban los niños. La policía nos tomó declaración a mí y a Peter y también a Parkman, ya que el haitiano se había ido antes de que llegara la policía. Dijeron que tal vez esto supusiera otra heroicidad para Parkman. No todos los días un policía evita que roben a un congresista, esto lo elevaría un poco de nivel. Al entrar en casa nos sentamos en el sofá y miramos las fotos. Suerte que habíamos evitado su publicación. Peter dijo que él las quemaría en su piso, aquí estaba Heidi y si quedaba algún rastro podía hacer preguntas. Acepté y le di el sobre. Parkman me preguntó que si habíamos averiguado algo del informador. Le dije el nombre que Peter había escuchado.
- No puede ser cierto...-murmuró Parkman shockeado.
- Porque?- preguntó Peter estañado.- Lo conoces?
- Gabriel Gray es...es el nombre real de Sylar...
- Qué??
- Mohinder me lo dijo, no me estoy equivocando, aunque quisiera hacerlo. Gabriel o Sylar fue paciente del Dr. Suresh, el padre de Mohinder, lo llamó "Paciente 0". Lo que no se es como ha podido saber que...bueno, eso.
- No lo se...-Peter se calló meditando su repuesta- Tal vez...Hiro me dijo que Isaac había muerto, lo mató Sylar. Es decir, que ha adquirido su poder. No contábamos con eso. Puede pintar el futuro.
- Como?
- Mató a Isaac, ha adquirido su poder, pero Peter también puede hacerlo.- respondí a Parkman.- No nos da ventaja pero al menos podremos intentar anticipar sus movimientos. Mañana compraré material para ti.- dije dirigiéndome a Peter.
- Está bien.
Nos despedimos y cada uno fue a su casa. Había sido otra noche extraña de las muchas que he tenido. Gabriel Gray...era Sylar? Seguía sin recordar de qué me sonaba el nombre...Me quité el reloj y, al ponerlo en la mesita, me di cuenta.
Gabriel Gray era un relojero del que alguien me habló hace algún tiempo. Vivía en uno de los barrios centrales de Queens, aquí en Nueva York. Era muy conocido por su gran habilidad para reparar cualquier reloj, decían que era un genio.
Cómo podía alguien así haberse convertido en un asesino en serie? No lo comprendo. Me dormí e intenté descansar.
Al día siguiente, tal y como prometí, compré material para Peter. Un caballete, lienzos y pintura. Lo llevé todo a su piso. Me encontraba en la puerta cuando salió a abrir, sólo con pantalones...Su cuerpo tenía que estar prohibido. Salir así a recibirme...que pecado...
Entré y dejé las cosas en el salón. Mi mente no pudo pensar en otra cosa. Lo arrinconé contra una pared y lo besé. Mi lengua en su boca moviéndose contra la suya. También en su cuello, el lóbulo de su oreja...No había empezado siquiera a imaginar lo que le haría y ya tenía una erección. Peter dirigió su mano a mis pantalones, bajo la cremallera y lo sacó. Estaba ya muy duro y un poco húmedo a causa del presemen, me había excitado demasiado rápido...Me sentó en el sofá y, poniéndose de rodillas en el suelo, comenzó a lamer...me encantaba notar su lengua caliente en mi erección...
- Peter...no tan...deprisa...Ahhhm
- Tenemos todo el día no? Podrás correrte tantas veces como quieras...- susurró Peter
- Hhmm...dios...sí...- gemí cuando comenzó a mamar rápido, succionando con fuerza.
Me volvía loco...Veía su cabeza subir y bajar. No podía pensar en nada, mi mente ya no razonaba, sólo sentía placer, sólo a Peter lamiendo, Peter entre mis piernas y una conocida presión en el vientre...mi cuerpo se tensaba..."Dios...Peter no pares!...Ahhhh" en pocos segundos me corrí en su boca.
Al terminar acabó de lamer lo que quedaba y se sentó encima mío, una pierna a cada lado de mis caderas, acercándose a mí, pegándose a mi cuerpo. Noté su erección contra mi vientre. Lo hice levantarse, le bajé los pantalones y los bóxer y lo tumbé en el sofá. Peter estaba sonrojado y muy sensible.
- Espero que te guste lo que voy a hacerte...- dije mientras me estiraba a su lado y iba bajando, dejando un rastro de saliva por donde iba pasando.
- Nathan...- Peter gimió cuando rocé su erección con la lengua. Mientras comenzaba a chupar dirigí mi mano a su boca, haciéndole ver que quería que lamiera mis dedos.- Ahhh...
Peter lamió mis dedos y los dirigí a su trasero. Uno a uno, quería que lo sintiera, lento, que me pidiera más. Me dediqué a lamer sólo la punta, con la lengua, sin metérmela en la boca. Mis dedos hacían movimientos circulares en su interior, acariciando y los doblaba buscando la próstata. De vez en cuando los retiraba un poco para luego volverlos a hundir en él con fuerza, cosa que le hacía gemir, gritar de placer sin parar.
Me metí su pene de nuevo en la boca, entero, y comencé a succionar y a lamer más rápido. Peter abría la boca intentando coger bocanadas de aire mientras se retorcía. De repente abrió los ojos desmesuradamente y un potente gemido salió de su boca. La había encontrado, mientras la estimulaba con mis dedos aumenté el ritmo con la boca notablemente.
- Oh...Nathan...Ohh dios! - Peter gimió y se corrió. Sonrió satisfecho- Mmmm...Sí que me ha gustado...
Lo besé y nos abrochamos los pantalones. Al cabo de un rato Peter se puso a pintar. Me sentía raro al mirarle pintar, era un poco siniestro, por lo de los ojos en blanco y tal, a veces me daba un poco de miedo.
Cuando acabó miré el cuadro. Era un parking subterráneo. Se parecía al que había debajo de Times Square, lo reconocí enseguida. Peter y yo estábamos en un coche mientras alguien se acercaba por detrás de una columna. Creo que ese era Sylar.
- Qué crees que significa?- pregunté
- No lo se, pero no me gusta nada...Me da mala espina.- confesó Peter
- Oye, no crees que sería más fácil buscarlo con los poderes de Moli? Puedes intentarlo...
- No. Eso sólo nos diría dónde está en éste momento. Lo que queremos saber es qué va a hacer.- dijo Peter sentándose en el sofá. "Vas a mancharlo"dije.- Da igual, ya lo lavaré.
- Que te parece si descansamos un poco? Vamos a ver a Parkman y a Mohinder? Podríamos llevar a Moli a algún lado o podríamos quedarnos aquí, juntos...hoy Heidi y los niños se han ido a Manhattan de compras.-dije sentándome a su lado.
- No sé Nathan, no tengo ganas de nada...podemos salvar al mundo y estamos aquí, sentados en un sofá, en vez de averiguar que trama Sylar, qué planea...
- Peter, te culpas de todo, no te presiones tanto, necesitas descansar...relajarte- dije acercándome a él y abrazándolo-...ven...
Lo abracé fuerte acariciándole el pelo. Peter se acurrucó contra mí. El pobre tenía miedo, es normal. Yo también lo tenía, la diferencia era que a él casi lo mata, a mí no me había echo nada. Aunque si volvía a tocar a mi hermano podía ir despidiéndose de todo porque lo mataría. Peter no estaba bien, y si él no estaba bien yo tampoco lo estaba. Llamé a casa y le dije a la sirvienta de que informara a Heidi cuando llegara que no iría esa noche, que me quedaría con Peter, no estaba muy bien y quería tranquilizarle. Peter me dijo que no me quedara, que le sabía mal por Heidi. No se trataba de ella, yo quería quedarme por mí y por Peter, él me necesitaba.
Por la tarde vimos algunas películas y comimos palomitas. Después lo hicimos, acabamos en la mesa de la cocina...Fue increíble, intenté ser más dulce y más delicado. Peter temblaba y arqueaba la espalda cada vez que embestía fuerte...
Después de eso llamé a Mohinder para preguntarle por novedades. Dijo que estaba avanzando mucho con la cura de Moli y que en poco tiempo seguramente estaría lista. Dijo que luego, antes de cenar quedaríamos con Benett, quería enterarse de las novedades de la cura y preguntó si queríamos ir, así podíamos enterarnos de los avances. Mohinder nos dijo que ya nos llamaría. Después lo hizo. Quedábamos a las ocho en el parking de Times Square. Le dije que cambiara el sitio que Sylar estaría allí, que Peter lo había pintado pero dijo que Bennett no contestaba al móvil y no había forma de cambiarlo.
Peter decidió que nosotros iríamos antes para evitar que Sylar matara a los demás. Además en el cuadro estábamos sólo nosotros así que se supone que eso es lo que debía pasar. Nunca piensa en él, siempre van primero los demás. Intenté convencerlo pero tuve que resignarme. Al llegar tenía mucho miedo, ya no era sólo por Sylar sino que temía que pudiera matar a mi hermano, temía por su vida. Que haría si le pasaba algo? Si Sylar le abría la cabeza como había hecho con los demás...Peter estaba muy tenso, maldito orgullo, no quería que yo lo supiera para que no me pusiera nervioso ni temiera por él pero lo conocía muy bien. No pudo engañarme. Lo abracé "Todo saldrá bien...ya verás...". Lo protegería aunque me costara la vida.
- Yo...Nathan, te quiero...- Peter se mordió el labio, tenía los ojos llorosos- Prométeme que si me coge no irás a por él. No quiero que mueras, no lo soportaría. Por favor...
- No. No puedo prometerte eso, nunca te voy a dejar vale? Recuerdas cuando de pequeños nos separaron durante un año? Cuando nuestro padre me mandó a estudiar fuera? Nunca volveré a irme, nunca. Papá ya no está para obligarme lo entiendes? Nunca te voy a dejar, lo prometo. – Me separé un poco de él para besarlo y cuando iba a meter mi lengua en su boca Peter se separó.
- No. Debemos estar alerta por si viene. Después habrá tiempo.
- Tienes razón...- me centré en mirar por si Sylar aparecía.
De repente el coche tembló y salió disparado contra una columna. No tuvimos tiempo ni de prepararnos, fue todo muy rápido. Peter se golpeó contra el volante y yo me acerqué para ver si estaba bien...Comenzó a moverse y se giró pero de repente salí disparado fuera del coche, contra una columna. Creo que fue entonces cuando me rompí el brazo, al caer al suelo. Sylar estaba allí de pie, riéndose y hablando. Me sentía mareado y no entendía bien lo que decía, creo que hablaba de hacer sufrir a Peter, que pretendía matarme a mí antes que a él para verlo sufrir, para verlo derrumbado como un vulgar perdedor, que él sería un héroe.
Peter levantó la cabeza del volante, tenía sangre en toda la cara y en el pelo, creo que también se golpeó en la cabeza. Salió del coche dispuesto a matar a Sylar pero éste me elevó. Sentí como si alguien me cogiera del cuello y me elevara intentando asfixiarme empotrándome contra la columna. Gritaba de dolor, tenía el brazo roto y diversas contusiones. Tal como me dijeron después también tenía algunas heridas internas y varios golpes fuertes, aunque no demasiado graves. Peter gritaba a Sylar que me dejara, que luchara contra él pero Sylar sabía su punto débil y quería explotarlo.
Me asfixiaba, necesitaba aire...Caí al suelo de nuevo y de repente golpeé contra la pared. No tenía energías...Todo daba vueltas y se me nublaba la vista. De pronto escuché la voz de Peter que me llamaba des de lejos y me decía que no muriera que se lo había prometido, que siempre estaríamos juntos y que no le dejara.
Abrí los ojos, estaba en una habitación de un hospital, con Peter abrazándome y llorando. Vi también más gente aunque estaba todo muy borroso.
- Mmm...q-qué ha...?- intenté hablar pero me dolía mucho el pecho, lo sentía oprimido y punzante.
- No hables, es...es mejor que no...te esfuerces...dios...- Peter tenía los ojos llorosos y se mordía los labios mientras me tocaba el brazo como intentando calmarme. Miré a mi alrededor y vi a mi madre, a Parkman y a Mohinder. Entonces entraron Claire y Moli y vinieron a abrazarme, lo habían pasado mal. Me habían visto en el suelo del parking inconsciente y creían que estaba muerto.
Peter me explicó que cuando Sylar me dejó inconsciente él lo estampó contra una pared, pero Sylar había seguido atacándolo y cuando creía que ya se había acabado todo Sylar cayó al suelo, Bennett lo había sedado con un dardo y se lo había llevado a una nave abandonada a las afueras. Allí lo mantenía aún sedado y esperaba que fuéramos cuando yo me hubiera recuperado. No sabían como matarlo pero Mohinder estaba trabajando en la cura, querían probarla con él antes de ponérsela a Moli. Sylar serviría de conejillo de indias...
Mi madre me dijo que Heidi y los niños estaban en la sala de espera, Heidi había preferido quedarse allí con los niños. La avisó y vinieron a verme.
(Ya se acerca el final del fic...el siguiente capítulo sera el último, espero que os haya gustado!!Besos)
