Mi único vicio
6. Mi único vicio eres tú
Los primeros días en el hospital fueron un fastidio. Mi madre no paraba de decirme lo temerario que había sido, que eso era malo para mí y para mi familia, que qué diríamos a los medios...Siempre era igual, siempre la apariencia...Le dije que publicara que había caído por las escaleras del parking en un tropiezo y que quedé inconsciente, una simple caída. Heidi estuvo todo el rato conmigo, los niños se quedaron con su abuela en nuestra casa, para que no pasaran todo el día en un hospital. Peter se veía bastante molesto, se que temblaba de rabia por que Heidi pudiera estar velándome por las noches y él no.
Pasaron dos semanas y la cosa mejoraba bastante. Las contusiones y las heridas estaban ya bastante curadas aunque el brazo tardaría mas o menos un mes. Me pareció mucho pero me dijeron que era lo normal. Me lo escayolaron...picaba una barbaridad...y bueno, Matt, Mohinder y Bennett se turnaban para vigilar a Sylar. Peter quiso ayudar pero le dijeron que no se preocupara que era mejor que estuviera pendiente de mí, que ellos se apañaban.
Heidi estaba cada día más cansada y me sabía muy mal por ella pero quería quedarse. Un día Peter la llamó afuera de la sala. Después entro y dijo que Peter se quedaría, que la había convencido para que fuera a descansara a casa.
- Hey...como te encuentras?- preguntó Peter sentándose en la silla que había al lado de mi cama. – He relevado a Heidi, la pobre ha pasado todas las noches aquí y esta muy cansada, además no es bueno que los niños pasen tanto tiempo con mamá, sabes que es muy estricta.
- Sí, lo se. Gracias Peter...- lo miré a los ojos...no hacían falta palabras sabíamos lo que queríamos decir. Era algo que siempre estaba allí- Yo...
- Lo sé.
Nos quedamos en silencio, ya era por la tarde y se estaba poniendo el sol, se podía entrever a través de la ventana. Una enfermera vino a mirar que todo estuviera bien y nos dijo que cualquier problema llamáramos por el pequeño interfono que había al lado de la cama o que presionáramos el botoncito naranja. Peter le preguntó sobre mi brazo y las heridas y lo demás. Ella dijo que de momento iba todo bien, que reaccionaba a los medicamentos tal y como se esperaba y que no había ninguna complicación, eso pareció animarlo un poco. Después de cenar la enfermera de antes pasó para avisarnos de que cerraban, si necesitábamos a alguien podíamos llamar a los de guardia.
Peter susurró "Por fin solos...". Se acercó y se sentó al borde de mi cama. Me besó y sonrió. Al ir a levantarse lo retuve cogiéndolo del brazo y estirándolo hacia mí. "Un poco más...".
- Nathan...para, estás escayolado, y han dicho que no puedes esforzarte! – se quejaba Peter mientras mi mano se colaba bajo su camiseta.
- Lo se, pero esto no me cuesta ningún esfuerzo...- ronroneé, cosa que hizo que Peter mordiera su labio y me besara. El pecho me seguía doliendo pero necesitaba esto.
- Nathan, por favor...cuando estés mejor...
- Peter...sólo un poco, ya hace mucho que no...necesito...- "Esta bien..." Peter me quitó el nudo que ataba la bata del hospital y la bajo hasta la cintura, acariciando alguna que otra cicatriz que había dejado el accidente, no eran muy grandes ni se veían demasiado pero estaban ahí. Besó mi hombro y mi cuello, con cuidado de no rozar el brazo.
- Sólo un poco, pero no lo vamos a hacer, eso supondría demasiado esfuerzo para ti. Esta bien?
- Sí, esta muy bien...- dije besándolo de nuevo y quitándole la camiseta, la tiré en una silla. Peter se acomodó en la cama intentando no ponerse encima mío para no hacerme daño. Nos acariciábamos y nos besábamos tranquilamente. El hospital estaba a oscuras, lo único que iluminaba la habitación era la débil lucecita de emergencia amarilla en una esquina de la puerta. Besé a Peter como no lo había podido hacer en semanas, lamí su labio inferior y abrió la boca dejando que mi lengua explorara su boca.
Peter se sentó encima de mis caderas. Mi mano, que estaba en su pecho bajo a su entrepierna. Comencé a frotar por encima del pantalón, Peter reprimía algún gemido que intentaba salir. Mi lengua seguía rozándose con la suya. Desabroché su cinturón y sus vaqueros y metí mi mado dentro, estaba poniéndose duro. Terminó de apartar la molesta bata y acarició mi pene, que comenzó a despertar.
Mientras yo lo besaba él me masturbaba. Sentía cómo me iba excitando y como me endurecía bajo su toque. Subía y bajaba su mano, haciendo más presión al llegar a la punta, masajeándola de vez en cuando y haciéndome gemir. Quise apartar sus pantalones y el bóxer pero no podía hacerlo sólo con una mano.
- Peter...desnudate...- rogué mordiendo mi labio y sonriendo.
- Nathan...como entren...- dijo mientras bajaba sus pantalones y los bóxer hasta los tobillos.
- Hum...así mejor-dije antes de comenzar a bombear su erección con mi mano.
Peter movía las caderas embistiendo contra mi mano. Cerraba los ojos concentrándose en no gemir, aunque no lo conseguía demasiado porque cada susurro que salía de sus labios venía acompañado de un gemido lastimero. Cada vez que estaba a punto de terminar yo paraba, para después seguir torturándolo con placer. Pero no era sólo él el que gemía, yo lo hacía sin darme cuenta, me excitaban tanto los suyos que cada vez que gemía lo acompañaba.
Al darme cuenta de ello me tapé la boca con la mano. Él besaba y mordía mi cuello mientras movía su mano más deprisa. Yo aumenté también la velocidad y la presión y Peter se corrió gimiendo cerca de mi oreja. Al hacerlo un escalofrío recorrió mi espalda...
- No me hagas marcas...mmmmm...se enterarían...dios...
- Lo sé, no hables y déjame hacer...-dijo Peter. Ya no quedaba mucho, sentía que ya no podía aguantar. Peter mantuvo su mano cerrada fuertemente entorno a mi erección.
- Peter...
- Córrete Nathan... - sólo esas palabras, sólo escucharlas salir de su boca y verlo encima mío, sonrojado, sudando y respirando rápido con la boca abierta me hicieron correrme con un ronco gemido que fui incapaz de contener ni tapándome la boca con la mano. Había sido increíble.
Peter trajo papel del baño para limpiarme. Se limpió las manos y las caderas y siguió con mi vientre y mi pecho. Escuchamos pasos acercarse por el pasillo y Peter se puso nervioso. Le dije que se pusiera la camiseta y me atara la bata. Entró un chico joven, uno de los enfermeros de guardia para ver cómo estaba. Decía que habían escuchado ruido y que pensaban que me encontraba mal. Le dije que no había sido nada que me encontraba bien. Lo creyó y se fue. "Casi nos pillan!". Peter se puso un poco histérico.
- A mi me da morbo...- dije. Comencé a reírme y Peter me dio una colleja poniendo cara de enfadado.- Auch!
- Venga ahora duerme.- dijo Peter dándome un beso y sentándose en el sofá negro de la esquina.
Durante dos semanas Peter cambió algunos turnos con Heidi. Entonces yo ya me encontraba mejor y podía participar un poco más. Odiaba estar encerrado en ese hospital. Aunque después debía ir a rehabilitación durante unos días más. Porqué las cosas no podían ser más rápidas? Era desesperante estar en una habitación cerrada todo el día. Heidi me informaba de mis negocios y cómo iba todo, Wayne se las estaba arreglando bien sin mí. Por fin llegó mi último día en el hospital, me quitaron el yeso y me dieron algunos medicamentos para seguir un poco con el tratamiento hasta que estuviera del todo bien.
Al salir me encontré con Moli y Mohinder y me dijeron que Sylar se había ido, que había herido a Bennett pero que por suerte no lo había matado. Pero estaba muy grave, en este hospital. Les pregunté que si sabían algo de Sylar pero ninguno sabía nada. Llamamos a Peter y a Parkman y quedamos en la puerta del hospital. En unos minutos nos encontramos cerca del hospital. Sylar no aparecía y nosotros no teníamos el inhibidor aún. Decidimos ir al piso de Mohinder y Parkman.
Una vez allí Mohinder nos intentó explicar el problema que tenía con el inhibidor, había un componente que no podía separar y si no lo lograba el inhibidor no funcionaría. Peter le ayudó. Aún recordaba algunas cosas básicas de cuando estuvo en la carrera de medicina. Cuando llegamos a casa ya era muy tarde, Heidi y los niños ya dormían. Dije a Peter que todo iría bien aunque ni siquiera yo lo creía. Peter estaba muy nervioso, le dije que fuéramos a dormir. Pero él no quería, nos sentamos en el sofá y me abrazó enterrando su cara en el hueco entre mi hombro y mi cuello. No se cómo ocurrió pero nos dormimos. Nos despertó Heidi enfadada porque no le hubiéramos informado que me habían dado el alta y diciendo que dormir en el sofá no es lo mejor para un convaleciente...Que tampoco estaba tan grave!! Sólo era un brazo roto y además ya estaba bastante bien.
Esa tarde Peter y yo fuimos a su apartamento a buscar algunas de sus cosas, vendría unos días a vivir conmigo. Mentimos a Heidi, le dijimos que estaban fumigando el edificio de Peter y durante unos días tendría que quedarse con nosotros. A Heidi le sentó mal, estaba irritable, creía que estaba bien que Peter y yo nos lleváramos bien, pero decía que estaba descuidando a la familia, que debía pasar más tiempo en casa. Tenía razón, últimamente no pasaba casi tiempo en casa y entendía que estuviera molesta. Para compensarla decidí invitarla a cenar esa noche.
Peter se quedó en casa con los niños. Dijo que estarían bien. Durante la cena no paré de mirar la hora y el móvil. Heidi estaba muy contenta, se la veía feliz. Lo pasamos muy bien. Después dimos una vuelta y volvimos a casa. Los niños dormían y Peter miraba la tele. Heidi llamó a Peter para enseñarle su cuarto. Esa semana decidí llevar a Peter al trabajo, mi secretaria estaba de baja por maternidad y necesitaba a alguien para ayudarme con los papeles y las llamadas mientras Wayne se ocupaba de la contabilidad y las finanzas.
Una mañana llegamos a la oficina temprano y me puse a llamar y a tener reuniones mientras Peter ordenaba algunos papeles que le había dado. Al mediodía, en cuanto terminé la reunión pase por mi oficina a buscar a Peter. Comimos en un bar cercano. Bastante aburrido. Y luego, como ya no teníamos nada más que hacer decidimos irnos para casa. Cuando estábamos en el taxi llamó Mohinder, no encontraba a Moli por ningún lado. Había llamado a Matt, a Bennett y a más gente pero nadie la había visto. Le dijimos al taxista que nos llevara al antiguo estudio de Isaac Mendez, que era ahora el laboratorio de Mohinder. Al llegar nos dio una jeringuilla a cada uno. Contenía un inhibidor de poderes, estaba en pruebas pero creía que funcionaria, se suponía que lo mantendría sin poderes hasta que se le administrara la "cura", cosa que no iba a ocurrir. Mohinder creía que tal vez Sylar se la hubiera llevado.
- Peter...se que tal vez sea difícil pero podrías intentarlo? - pidió Mohinder.
- Cómo uso el poder de Moli?
Peter cogió un mapa y una foto de Moli. Si se concentraba tal vez podría encontrarla. Su mano se movió sobre el mapa, tenía el ceño fruncido y los ojos cerrados. Señaló una carretera de las afueras de la ciudad.
- Allí es dónde Bennett llevó a Sylar. Vamos – dijo Mohinder recogiendo algunas cosas y llamando a un taxi.
- Creo que es mejor que vayamos en mi coche, dile al taxista que nos lleve a mi casa. – dije a Mohinder.
Bennnet en el hospital, nosotros tres aquí, Moli en manos de Sylar...todo era muy complicado. Estábamos delante de la nave abandonada, parecía que no hubiera nadie dentro, todo estaba demasiado tranquilo. Peter salió del coche y se dirigió hacia la nave. A mitad de la carretera lo paré y lo abracé. Parkman acababa de llegar con su coche y se había puesto a hablar con Mohinder.
- Esta vez saldrá bien. Procuremos salir vivos. – dije apartándole el flequillo de la cara.
- Nathan...- me besó, allí, delante de Parkman y Mohinder, que por suerte no estaban mirando.-...va a salir bien, lo sé. Vamos.
Entramos en la nave, estaba vacía. Pero pronto se encendió una luz al final de la nave. Era muy tenue pero iluminaba una silla pequeña, Moli estaba atada a ella.
- Bienvenidos a mi fiesta, sentaos por favor... – dijo una voz. De repente una silla golpeó la parte trasera de mis rodillas y me hizo sentarme. Una multitud de cuerdas vinieron volando hacia nosotros pero Peter las detuvo y salimos corriendo hacia Moli. Salí disparado hacia unos barriles de plástico que había cerca y Parkman se golpeó contra un montón de cajas. Mohinder se había escondido tras una mesa de madera que había por allí tirada y avanzaba con cautela hacia Moli. Sylar apareció y cogió a Peter por la espalda.
- Que pasa héroe, no podías tu solo conmigo y has traído refuerzos? – preguntó Sylar mientras yo me acercaba por detrás para que no me vieran. Pero no se cómo Sylar me oyó y volví a volar contra los barriles de plástico. Peter aprovecho ese momento para hacer volar unas cadenas hacia Sylar para atarlo, pero éste se dio cuenta y las paró.
Vi a Parkman en el suelo y fui a ayudarlo. Se levantó casi sin problemas, estaba un poco mareado pero se encontraba bien. La nave estaba muy sucia, y oscura, pues se estaba haciendo tarde y el sol ya se estaba poniendo.
Mohinder estaba ya muy cerca de Moli y Parkman fue hacia allí para ayudarlo. Pero tropezó con unas cuerdas del suelo, alertando a Sylar. Éste golpeó a Peter y se alejó para atacar a Parkman. Lo cogió del cuello.
- Quiero ver cómo funciona...-dijo mientras comenzaba a hacer un corte en la frente a Parkman. Me tiré contra Sylary cayó al suelo. Parkman salió corriendo hacia Moli. Mohinder sacó una navaja e intentó cortar las cuerdas con las que estaba atada. Me dirigí a ayudar a Peter.
- Peter...- susurraba mientras lo agitaba para que se despertara. Abrió los ojos.
- Nathan...Moli...ayúdala.
- Peter, esto se esta complicando...- dije cuando Sylar se volvió a levantar y me miró con rabia.
- Sabes que? Creo que me gustaría poder volar – dijo Sylar acercándose a nosotros mientras Parkman salía de allí con Moli.
- No! – gritó Peter.- Déjalo en paz. Esto es entre tú y yo...
Peter y Sylar estaban frente a frente, el ambiente estaba muy tenso, se estudiaban mutuamente intentando anticipar los movimientos del otro. Peter desapareció y atacó a Sylar por detrás, éste cayó de rodillas y recibió un golpe en la nariz. Sylar reía como un poseso, ese hombre estaba loco.
- Ese poder es...interesante Peter...muy interesante.- Sylar miraba a su alrededor intentando ver a Peter. – Sabes que no vas a poder escapar eternamente Peter!! En algún momento tendrás que enfrentarte a mí! -dijo Sylar levantando una multitud de cristales rotos que había cerca de una pequeña ventana. Los cristales comenzaron a salir disparados en todas direcciones uno me alcanzó en la pierna pero Mohinder movió una plancha de hierro que había cerca y nos escudó a ambos. – Te he visto...
Peter aparecía y desaparecía intermitentemente hasta que al final no lo aguantó más y se volvió visible por completo. Tenía varios cristales clavados en el pecho y uno bastante grande en el cuello. Tenía miedo por él, temía que no pudiera regenerarse o se desangrara...Mohinder abandono nuestro escudo y se acercó sigilosamente.
- Mohinder...te estoy oyendo...que no recuerdas el poder de esa mujer que encontramos muerta en su taller de coches? Es un poder interesante...Puedo oírlo todo, es como si los sonidos se multiplicaran por diez...- dijo Sylar. Mientras sujetaba a Peter lanzó unas sillas hacia Mohinder, le golpearon en la cabeza y se desmayó. Sylar se giró hacia Peter. – Aunque prefiero tus poderes...sabes la cantidad de poder que podría tener? Con tus poderes alcanzaría una fuerza inimaginable...sería un héroe.
Sylar retiró el cristal del cuello de Peter, la herida cicatrizó al momento. Lo elevó un poco contra una pared.
- Voy a disfrutar matándote...
- No lo toques Sylar!- grité. Sylar me elevó también, al lado de Peter.
- La verdad es que no se por cual empezar...Por Peter...- me soltó y caí al suelo, me costaba mucho respirar. Miraba hacia Peter con los ojos llorosos. No sabía que hacer, pegué a Sylar y éste volvió a sujetarme del cuello, Peter cayó al suelo.
Sylar me ahogaba con una mano y con la otra comenzaba a hacer un corte en la frente de Peter. Syalr me sujetaba de cara a Peter quería que lo viera sufrir. Cerré los ojos. Peter se retorcía en el suelo, le sangraba la frente. Grité, pero seguía sin pode moverme. Recordé las jeringuillas que nos había dado Mohinder e intenté alcanzar una que estaba en el bolsillo interior de mi chaqueta. Sylar se dio cuenta y dejó lo que le estaba haciendo a Peter para rebuscar en mi chaqueta y coger la jeringuilla.
- Me querías inyectar esto?? Qué es?? – me preguntó gritando. No le respondí. – No quieres decírmelo?? Está bien, vamos a probarlo.-Acercó la jeringuilla a mi brazo y me inyecto el líquido que contenía. – Y bien? Algún cambio??
Me arrojó lejos y volvió a elevar a Peter. Me sentía débil, como si fuera a desmayarme...Me había inyectado el inhibidor...Mohinder estaba a mi lado, tendido en el suelo como yo. Me acerqué y comencé a moverlo, se removió y abrió los ojos. Le susurré que se diera prisa, tenía que inyectarle eso a Sylar. Peter estaba muy blanco, a punto de desmayarse. Me levanté y fui a atacar a Sylar con una barra de metal que había encontrado en el suelo. Cuando estaba cerca la barra de metal salió disparada de mis manos y golpeó contra la pared. En ese momento de descuido Mohinder se había acercado a Sylar y le había clavado la inyección en el brazo.
Peter cayó al suelo, y lo abracé. Sylar estaba en el suelo. Mohinder acababa de dispararle con una pistola. "Es un calmante" aclaró Mohinder.
- Deberías haberlo matado! – grité
- Muerto no nos sirve, deberíamos estudiarlo! – dijo mientras cargaba con Sylar hiendo hacia fuera.
Peter se había desmayado. Lo levanté en brazos y lo saqué de allí. Al salir Moli estaba con Parkman en el coche. Metimos a Sylar en mi maletero, Mohinder le había administrado suficientes calmantes para tenerlo así unas 12 horas. Bennett llamó des del hospital, le dijimos que teníamos a Sylar. Dijo que fuéramos, que era importante. Di a Mohinder las llaves de mi coche y me senté en el asiento trasero con Peter en brazos.
- Nathan...toma- dijo Mohinder dándome un maletín granate bastante pequeño- Es una cura para el inhibidor, pontela.
- Gracias...-le dije mientras arrancaba el coche.
Por el camino fui vigilando a Peter y comencé a quitarle los cristales del pecho, tenía la camiseta bastante destrozada. Se la quité y fui poniendo los trozos de cristal encima del pedazo de tela. Al terminar lo acomodé con la cabeza en mi regazo y le limpié el pecho con un trapo que me dio Mohinder. Pase la mano por encima, no había quedado ninguna cicatriz. Me quité la camisa y se la puse, yo llevaba una camiseta de tirantes debajo así que no me hacía falta. Peter se removió y abrió los ojos.
- Ey...como estas? – pregunté sonriendo
- Bien...ves, ha salido bien. Lo sabía- dijo Peter antes de besarme. Hubiera podido quedarme pegado a sus labios por mucho tiempo pero Mohinder se giró para decirnos que habíamos llegado...No se sorprendió mucho al vernos así.
Al entrar en el hospital nos dirigimos a la habitación de Bennett, había un hombre allí con él. Se presentó, se llamaba Bob. Era el jefe de una compañía, Bennett había trabajado para ellos en el pasado. Nos ofreció un trato. Él tenía instalaciones blindadas, perfectas para encerrar a Sylar. Nos dijo que se haría cargo de él si le dábamos un inhibidor y la cura. Mohinder no estaba de acuerdo pero al final aceptó porque Bob le ofreció un laboratorio completo, allí podría estudiar todo este fenómeno de los poderes y desarrollar la teoría de su padre. Además Bob le dijo que podría supervisar las pruebas que le hiciera a Sylar.
Al final no todo había ido mal. Bennet salió del hospital la semana siguiente y Mohinder descubrió que si le inyectaba el inhibidor a Moli el virus no la mataría. Ya que al dejarla sin poderes el virus no podía afectarla y por tanto permanecía inactivo, así que se dedicó a intentar hallar una cura al virus mientras éste permanecía inactivo. Otra noticia es que despedí a Wayne. Él fue quien dejó pasar a los periodistas a mi habitación, lo sobornaron.
Ah si, otra cosa importante: Parkman es un bocazas! Se lo dijo a Mohinder! Todo! Hasta le dijo algo que creíamos que no sabía, lo del beso y la no-explosión...eso también lo oyó cuando pensé en Peter en su piso! Lo único bueno que sacamos es que Mohinder halló una explicación científica de todo eso. Se ve que su padre hizo, en su tiempo, estudios sobre hermanos con poderes. Si uno de ellos presentaba un poder "peligroso" o "dañino" para él o para los demás, el otro hermano desarrollaba un inhibidor natural para esos poderes. Normalmente ocurría cuando esos poderes comenzaban a desarrollarse, cuando uno de los hermanos comenzaba a dar signos de ese posible poder peligroso el otro desarrollaba instintivamente una "cura temporal". Era muy extraño ya que se habían dado muy pocos casos. Nos dijo que, si no nos importaba le gustaría poder investigarlo para sacar alguna teoría científica o poder obtener pruebas para afianzar la teoría de su padre. Naturalmente aceptamos.
Ahora estoy delante de mi escritorio añadiendo estas últimas palabras a esta historia. Peter se acerca, pone la cabeza sobre mi hombro y besa mi cuello. Comienza a acariciar mi pecho con su mano, que se ha colado bajo mi camisa. Le beso y sonríe. "Mi único vicio eres tú, Peter".
FIN
Gracias por haber aguantado hasta el final. Besos!
