Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter pertenecen a sus respectivos dueños y, muy a mi pesar, yo no soy uno de ellos.

Interludio: La leyenda de Daragaaz:

Año 1477: Cerca de Amesbury, Inglaterra.

El sol brillaba con fuerza en el momento en el que aquel hombre se apareció, cerca de un gran conjunto de piedras. Iba vestido con una túnica bastante oscura, al igual que su acompañante. Ambas ondeaban con la ligera brisa que corría. Uno de los hombres parecía bastante más joven que el otro. Aunque era curioso, ya que el mas joven andaba con mucha mas seguridad.

-Hemos llegado, Rupert: Stonehenge- el hombre joven hablaba con un tono de voz que denotaba seguridad en todo momento.

-¿Me va a contar ahora, si no es de su molestia, señor, porque nos encontramos en este lugar?- dijo Rupert, con la voz algo temblorosa

-Paciencia, Rupert.

El hombre joven se movió con mucha elegancia. Se acercó a las piedras y sacó su varita. Después se sentó sobre la hierba e "invitó" a su acompañante a hacerlo también.

-Siéntate aquí al lado mía, Rupert y escucha la historia que te voy a contar.

"Nos encontramos, como ya te he dicho antes, en Stonehenge, lugar sagrado para los magos, a pesar de lo cual es bastante desconocido entre nosotros mismos. En este mismo lugar, Merlín fue donde realizó sus hechizos mas poderosos, al igual que innumerables magos a lo largo de los siglos"

"Sin embargo, no es esa la historia que he venido a contarte. Mi historia comienza hace ya casi cincuenta años. Como ya sabrás, estudie en Hogwarts. Debido a mis magnificas calificaciones, me ofrecieron empleos en numerosos puestos de importancia en nuestra sociedad. Pero los rechace todos. Tenía otros planes"

"Una vez salí de Hogwarts, inicie por mi propia cuenta un camino que me llevaría a ser lo que soy hoy en día, Rupert, el mago mas poderoso de nuestra época. Me enfrasqué en caminos peligrosos, lugares insólitos… Y conseguí descubrir los secretos mas importantes de la magia"

"Pero lo importante de la historia que va a ser contada, la parte en la que tendrás que prestarme absoluta atención, viene ahora. Supongo que siempre te habrás preguntado el motivo que hace que aunque el tiempo avance, yo no parezca hacerlo con él. Todo comienza una fría tarde de invierno, hace ya más de cuarenta años. Enfrascado en mis investigaciones, en la biblioteca privada de mi familia encontré un libro bastante interesante"

El hombre joven paro un momento para coger un poco de aire y siguió hablando.

-He de decir que uno de los motivos de mi investigación fue la búsqueda del más preciado de los tesoros que busca el hombre: la vida eterna. Aquel libro tenía un titulo bastante revelador: Inmortalidad. Esperando encontrar algo en el que me fuera de utilidad, inicié su lectura. A medida que iba avanzando en ella, me di cuenta de que quizás aquel título pudiera estar colocado por el mero hecho de atraer la atención, ya que en el simplemente había teorías sin fundamento.

"Sin embargo, y ante la mas grata de mis sorpresas, cuando ya me acercaba al final si encontré algo verdaderamente interesante. El titulo de aquel capitulo rezaba: Magia negra. Simplemente eso. A medida que fui avanzando en el me fui enfrascando en un mundo de poder y oscuridad. Las posibilidades de aquella magia, como bien pude ver en el libro y como bien pude comprobar yo mas adelante, eran infinitas. Y para culminar aquel momento, en las últimas paginas de aquel maravilloso capítulo, encontré un titulo que me llamó extremadamente la atención: Los espíritus de la magia negra"

"Los espíritus de la magia negra, como decía aquel libro, eran la base fundamental de esa magia, su fuerza elemental, creada por los primeros magos, los magos egipcios del río Nilo.. Unos espíritus de fuerza sobrenatural. Inmediatamente mi interés se disparó. Desde luego la persona que consiguiera invocarlos seria simplemente inmortal. Y me decidí a investigar mas profundamente en aquella gran biblioteca"

A medida que iba avanzando el relato, el interés de Rupert era cada vez más evidente. Pero también no podía evitar preguntarse por que su Señor le estaría contando eso.

-Tras semanas de arduas investigaciones, encontré lo que buscaba en un libro llamado El poder elemental de la magia, del que seguramente tenga la suerte de poseer el único ejemplar que existe. En ese libro se explicaba, con todo lujo de detalles, la manera de invocar aquellos espíritus y, lo más importante, la manera de utilizarlos. A pesar de la gran explicación que el libro contenía, este instaba a que bajo ningún concepto se intentaran invocar a estos espíritus, ya que solo un mago de poder excepcional podría conseguirlo. Es mas, según aquel libro, hacia ya más de cuatrocientos años que un mago no los convocaba.

"Sin embargo, y a pesar de las advertencias, me aventuré a hacerlo. Espere unos cuantos meses, en los que preparé cada detalle con gran precisión y me prepare tanto física como mentalmente. Desde luego, aquello que iba a hacer no era una cosa que se pudiera tomar a la ligera"

"La mañana en la que iba a realizar la invocación caía una ligera llovizna sobre las montañas denominadas por los muggles de Meteora, en la antigua Grecia. Ese fue el lugar elegido debido a que, según la información que tenía, la última invocación de esos espíritus se había realizado en ese lugar. Gracias a Merlín, no hubo ningún problema y la invocación terminó sin incidentes que reseñar. Los mese de preparación sirvieron para algo. Mi petición a aquellos espíritus era simple: protección para alcanzar la vida eterna. Y lo conseguí. Yo, Sir Daragaaz, había llegado mas lejos que nadie en el camino hacia la vida eterna"

"De ese día hace ya cuarenta años, Rupert. Tal y como puedes ver, todo funcionó bien. Actualmente soy un hombre con sesenta años, pero con el aspecto de un joven de veinte. No sufro de enfermedades y soy el mago mas temido y poderoso de la comunidad mágica"

Rupert notó cierto tono de final en aquella última frase y se decidió a hablar.

-Pero Señor ¿por qué me esta contando esto?

-Paciencia, Rupert, paciencia.

Daragaaz sacó un libro de su túnica, que, como pudo leer Rupert, era aquel libro que había nombrado su señor: El poder elemental de la magia.

-Sin embargo, Rupert, y a pesar de haber llegado tan lejos- continuó Daragaaz- ha llegado el momento de terminar. Como ya sabrás están empezando a surgir grupos que se van a comenzar a rebelar contra nosotros, mas no me preocupa. Es mas, me da lo mismo. Sin embargo y sin saber como, alguien ha descubierto mi secreto. Ha descubierto el porque de que nunca envejezca. Sabes de quien hablo. Aquel que nos ha estado combatiendo tanto tiempo: Burdock Sumerbee, nuestro principal enemigo.

"Con mi secreto descubierto, poco será el tiempo que tardé Burdock en encontrar la manera de destruir a los espíritus y destruirme a mi. Sin embargo, me adelantaré. Como ya sabes, mi familia tiene descendencia por parte del mismísimo Salazar Slytherin, el mítico fundador de Hogwarts. Y en este momento es en el que entras tú en esta historia"

"Lo que haré para adelantarme, aunque lo veas como una tontería, será quitar la protección que he tenido durante todos estos años, liberar a los espíritus. Yo ya se que mi final esta cercano, tenga o no tenga la protección. Tu tarea consistirá en lo siguiente. Te voy a entregar este libro, que tendrás que cuidar como si fuera tu propia vida. Cuando yo muera, buscarás al próximo heredero de Slytherin y le entregarás el libro. Ya que yo no he sabido utilizar este poder bien, espero que algún heredero pueda hacerlo y se convierta en verdadero merecedor de esta magia"

-Pero señor yo…

-Rupert, has sido mi aliado más cercano durante estos años. Mi persona de confianza. Ha llegado el momento de demostrar tu lealtad. Me he encargado personalmente de que si no lo haces seas asesinado de la forma más cruel y mezquina que haya. Así que no hagas que eso ocurra. Realiza tu tarea- Daragaaz concluyó, en tono autoritario.

Daragaaz le entregó el libro a Rupert. Rupert lo cogió con inseguridad y se lo guardó en la túnica. Se fijó en que el libro, a pesar de su aspecto, pequeño y desgastado, era bastante pesado.

-Ah, por cierto. Que no se te ocurra abrirlo. Solo los herederos de Slytherin pueden abrirlo. Prefiero no contarte lo que te podría pasar si lo haces. Aunque ya te lo puedes imaginar.

Tras terminar de hablar, Daragaaz se encaminó hacia el centro del círculo de piedra y sacó su varita. El viento aumentó un poco en ese momento.

-Esta vez los espíritus serán liberado en este lugar, ya que posee aun mas fuerza mágica que Meteora- le explicó Daragaaz, antes de comenzar el conjuro.

Daragaaz pronunció el conjuro en un idioma que Rupert no conocía. Supuso que sería una lengua antigua. Tras unas palabras, del cuerpo de Daragaaz salieron varios espectros de luz que se dispersaron por cada una de las piedras. Una vez que los espectros pararon, Daragaaz cayó al suelo. Rupert se acercó sigilosamente, con miedo y sorprendido y a la vez bastante asustado, pudo ver como aquel hombre acababa de envejecer 40 años en escasos segundos.

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Año 1980: Cerca de Amesbury, Inglaterra.

Lord Voldemort era un hombre solitario. Jamás necesitaba la ayuda de nadie. Se sentía mucho mas seguro solo. Mucho más cómodo. Y por supuesto, en esta ocasión, no iba a ser distinto.

Su túnica oscura rozaba con el suelo a medida que se acercaba al conjunto de piedras. Sus pasos, normalmente serenos, se tornaban nerviosos. Aquel hombre de facciones casi inhumanas estaba intranquilo, cosa que nadie, excepto una persona, había visto en su vida. Después de tantos años de esfuerzo, ya casi podía tocar con las manos su objetivo.

Por fin podía iniciar el último bloque de su camino a la inmortalidad. Sus dos ultimas tareas para conseguir ser un ser invencible. Conseguir convertirse por la eternidad en la persona mas temida. Conseguir prolongar en la eternidad el temor a pronunciar su nombre. Los horcrux habían sido finalizados hace tiempo. Ahora iniciaba la primera tarea de ese bloque: Proteger los horcrux de la mejor manera posible.

Era curioso, pensó Voldemort, cerca del conjunto de piedras. Cuando aquel libro llegó a sus manos le echo una simple ojeada por encima, creyendo que era un libro sin importancia. El poder elemental de la magia se llamaba aquel libro. Otro libro de teorías sin fundamentos, pensó cuando lo vio. Pero lo leyó. Y descubrió muchísimo mas de lo que pensaba encontrar. Cuando lo vio no pudo evitar emocionarse. A pesar de confiar en sus hechizos de protección, sabía perfectamente que un mago de gran nivel podría llegar a hacerles frente. Pero a lo que pensaba hacer sería casi imposible hacerles frente sin morir. Dudaba que alguien se pudiera enfrentar a los espíritus.

Una vez en el centro del círculo, sacó su varita. Voldemort recitó unas palabras en voz alta. Palabras que ni el mismo entendía. Era lenguaje mágico antiguo. Cuando terminó de recitarlas, esperó pacientemente a que ocurriera algo. En muchas ocasiones antes de venir había temido que el hechizo no funcionara. Que realmente no valiera.

Pero esperó. Y funcionó. De las piedras salieron unas especies de espectros, que Voldemort prácticamente no pudo ver, porque le deslumbraron. Supuso que cada espectro se dirigiría a cada uno de los horcrux. Si todo había salido bien, se convertirían en la mejor protección para ellos. Cada uno estaría protegido de forma distinta. Pero con las protecciones más seguras y mortales que había. Los espíritus de la magia negra protegerían sus horcrux.

Objetivo cumplido. Ya solo le quedaba un último paso en su camino hacia la inmortalidad. Una sonrisa maníaca recorrió su rostro. Severus, uno de sus mortífagos, le había contado cierta profecía que había oído en el cabeza de puerco. Tendría que matar a ese niño antes de que creciera. Antes de que pudiera cumplir la profecía Próximo objetivo: matar al niño de los Potter.

Notas del autor Espero que os guste esta historia a parte de la historia principal, pero evidentemente importante. Y os recuerdo que un Review anima mucho al escritor.

Pd: A partir de ahora voy a tardar un pelín más en actualizar, porque empiezo otra vez las clases.