Disclaimer: Si Harry Potter fuera propiedad mía haría tantas cosas con el, cambiaría tanto los personajes… pero como no lo es aquí me tenéis, escribiendo fanfics.

Capítulo 6: Bodas y guerras.

La semana en la madriguera se pasó volando para Harry. Le gustaba pensar que a pesar de encontrarse en guerra, todavía podían dedicarle tiempo a algo tan normal como una boda, aunque esta no fuera tan normal.

La señora Weasley les hacía trabajar como esclavos. Y pobre del que se atreviera a decirle que no. A medida que el día se aproximaba, la señora Weasley estaba cada vez mas nerviosa, incluso mas que Fleur, que también lo estaba bastante, aunque ella mas por la llegada de su familia, que llegarían la mañana de la boda. Bill intentaba aparentar que no estaba muy nervioso, pero todos sabían que en el fondo estaba igual o más de nervioso que su futura esposa.

La mañana de la boda llegó acompañada de un sol radiante, a diferencia del resto del verano. Parecía que hasta el buen tiempo les acompañaría.

La señora Weasley les obligó a levantarse muy temprano. Quería que todo estuviera perfecto cuando llegaran los Delacour. Sobre las diez ya lo tenían todo preparado y todos se sentaron en la cocina a esperar. Los Delacour llegaron puntuales y a las diez y media se presentaron en la casa de los Weasley.

La familia Delacour era, desde luego, algo extraña. Fiona Delacour, la madre de Fleur, al igual que sus hijas, y a pesar de su edad, seguía teniendo ese encanto que le daba la sangre veela. Si hasta a la abuela, a pesar de tener casi noventa años, también se le notaba. Sin embargo los pocos hombres de la familia (prácticamente todos los hijos acababan siendo niñas) eran normales. El señor Delacour, Jacques, era un hombre de unos cincuenta años, más bien grueso, al que se le empezaban a notar los años. A parte de los padres de Fleur, también venían sus abuelos y sus tíos. Junta toda la familia, entre los atuendos que llevaban y la diferencia entre las mujeres y los hombres formaban un conjunto muy curioso.

Entre charlas con los Delacour, la colocación de los últimos detalles y la preparación del banquete, comenzaron a llegar el resto de invitados. Moody, McGonagall, Luna y su padre, Neville con su abuela, antiguos compañeros de Bill, Kingsley, Tonks, Lupin…

Harry, Ron, Hermione y Ginny se reunieron con Luna y Neville en la salida. Luna estaba hablando con Neville cuando llegaron.

-Era un snornack increíble, Neville- le comentó Luna a Neville, con la mirada perdida. Su atuendo era cuanto menos curioso. Iba con el collar de corchos que ya le habían visto en más de una ocasión y una túnica en varios colores, a cual más llamativo: rojo, amarillo, verde…

-Hola chicos- dijo Neville al verles venir, evitando la conversación con Luna.

-Hola Neville, Luna… bonito vestido- dijo Hermione intentado sonar lo mas sincera posible.

-Gracias Hermione. ¿Os he contado ya que he visto un snornack?

Se llevaron un buen rato hablando con Luna y Neville. A Harry le gustaba mucho hablar con Luna. Sus historias sobre bichos extraños le divertían mucho. Además así no tenían que hablar siempre de los mismos temas; muertes, desapariciones etc.

Después de un rato la señora Weasley les llamó. La boda iba a comenzar.

Todo lo que habían preparado durante la semana había salido perfectamente. Habían colocado una gran carpa, en donde se daría el banquete, con capacidad para todos los invitados que, como Harry pudo comprobar a medida que iban llegando, eran muchísimos. A lado de la carpa, habían colocado el lugar donde se iba a realizar la boda, al aire libre, a petición de Fleur. Un pequeño altar presidía aquel lugar, lleno de numerosos asientos para todos los asistentes. Cuando Harry llegó pudo ver como ya estaban casi todas las sillas ocupadas y como en el altar ya estaba un hombre, mayor y alto vestido con túnica de gala. La verdad es que Harry tenía mucha curiosidad por saber como eran las bodas mágicas. Avanzó por el pasillo, decorado en las sillas con cintas rosas y motivos florares, que había entre las sillas y se sentó en una de las filas delanteras que le habían reservado junto a Hermione, Ron, Ginny, Luna y Neville.

-¿Todo esto lo habéis hecho vosotros?- les preguntó Luna cuando se sentaron.

-Bueno, mi madre nos pidió que ayudáramos y no le íbamos a decir que no- dijo Ginny, sonriendo. Su túnica rosa, que ondeaba con el viento, se movía con elegancia cuando hablaba, pero Harry pudo comprobar que ese gesto que hace unos meses le hubiera puesto nervioso ahora no le afectaba tanto.

-Pues yo lo hubiera decorado con más color.

-Pero Luna, aunque hubiéramos querido eso, no nos atreveríamos a contradecir lo que dijera la señora Weasley- le respondió en tono de humor Hermione, y todos se rieron junto a ella.

Cundo todos los invitados estuvieron sentados, comenzó a sonar una música con mucho ritmo, distinto de la de las bodas muggles, que precedía a la entrada del novio.

Bill entró a la sala, acompañado de su madre. Iba vestido con una túnica de gala, bastante sencilla, pero muy bonita. A medida que iba avanzando por el pasillo se movía con más nerviosismo. A su lado, la señora Weasley temblaba de emoción con cada paso que daba. Cuando llegaron al altar Bill se situó al lado para esperar a Fleur.

De repente la música cambio de ritmo. Un poco más lento, pero más melódico. Y en la entrada del pasillo de sillas se apareció (literalmente) Fleur Delacour, acompañada de su padre. Su túnica blanca, bordada hasta el infinito por el que Harry pensó que sería el mejor costurero mágico, bordeaba con las sillas mientras avanzaba, y desprendía reflejos brillantes. El señor Delacour, a su lado parecía hasta guapo. Detrás de su hermana estaba Gabrielle, con una túnica blanca, bastante más sencilla, pero igualmente hermosa.

-Ron, que se te cae la baba- comentó Hermione, entre enfadada y divertida mientras Ron intentaba cerrar la boca al ver pasar Gabrielle.

Fleur llegó al altar y se posicionó al lado de Bill. Ambos se sonrieron tímidamente. El hombre que estaba en el altar se aproximó y comenzó a hablar con una voz bastante profunda, que a Harry recordó a la de Dumbledore.

-Nos encontramos hoy aquí, para consagrar este matrimonio entre estos dos jóvenes magos. Pidamos a Merlín que esto jóvenes tengan suerte en todo aquello que realicen.

La ceremonia transcurría tranquilamente, ente los murmullos de los invitados y algún que otro sollozo de emoción.

-Y ahora llegamos al momento mas importante de esta celebración, el momento de la consagración. Pido a los padrinos que me den las varitas- la señora Weasley y el señor Delacour entregaron unas varitas al hombre- Pues comencemos. William John Weasley ¿aceptas a Fleur Melanie Delacour como tu esposa, en la abundancia y en la falta de galeones, en la salud y en la enfermedad y cuidarla, respetarla y darle un hogar lleno de amor y magia?

-Si, acepto- el hombre colocó una de las dos varitas, la más corta, encima de Bill y le dio unos golpes con ella en la cabeza. De esta salió un rayo rojo que se colocó encima de los novios, a la vez que la señora Weasley sollozaba ruidosamente.

-Fleur Melanie Delacour ¿aceptas a William John Weasley como tu esposo, en la abundancia y en la falta de galeones, en la salud y en la enfermedad y cuidarle, respetarle y darle un hogar lleno de amor y magia?

-Si, acepto- respondió Fleur, emocionada. El hombre cogió la otra varita y realizo la misma operación que había hecho con Bill. Esta vez de la varita salió un rayo azul, que se unió al rojo y se entrelazó con el. De ambos rayos brotaron dos pequeños rayos y cada uno fue a parar a cada uno de los novios.

-Que esta unión que ha creado la magia, no la separe nada. Yo os declaro marido y mujer.

Bill y Fleur se dieron un pequeño beso, tímido al principio, pero con ganas al final. Harry se giró para mirar a los invitados. Pudo ver como Hermione y Ginny tenían los ojos llorosos, al igual que la señora Weasley, como Fred y George sonreían viendo a su hermano, o como Luna miraba al cielo despistada, como si la boda no fuera con ella, aunque en el fondo Harry sabía que estaría pensando en su madre.

Bill y Fleur, acompañados de los padrinos se dirigieron a la carpa. Los invitados esperaron hasta que se les permitió entrar en la carpa. Una vez que entraron, pudieron admirar lo bien que había quedado todo.

Gracias a los consejos de Hermione y un poco de ayuda de Harry también, habían adaptado la carpa de manera parecida a como lo hubieran hecho los muggles. La carpa, que por fuera parecía más pequeña, había sido hechizada para agrandarse y ya de paso se habían colocado bastantes hechizos de seguridad. Al fondo de la capa se podía ver una gran mesa, en donde se sentarían los novios y sus familiares y a los lados mesas para el resto de invitados. La carpa estaba decorada con lámparas florales y el techo había sido hechizado para que mostrara una noche estrellada.

El banquete fue magnifico. La señora Weasley (con la ayuda de toda su familia, Harry y Hermione) había puesto todo su esfuerzo para que este fuera sensacional y la comida transcurrió entre comentarios de lo rico que estaba todo.

Una vez concluida la comida, el señor Weasley dio unos pequeños golpecitos en la copa para que le prestaran atención. Había llegado la hora de los discursos.

-Ahora que todos estamos bien servidos, quiero deciros unas palabras. Así podéis aprovecharos y echar una siestecita- las risas resonaron en la carpa- Veintisiete años hace ya que Molly y yo estamos casados, demasiado tiempo. Pero han sido, y espero que sigan siendo, los mejores años de mi vida. Ahora mi hijo se casa. Parece que fue ayer cuando Molly gritaba que lo sacaran de una vez al medimago. Y ahora fijaos. Ya es mayor. Ya se va a casar con una mujer hermosa como es Fleur. Por eso, lo único que puedo desearos es que espero que tengáis la misma suerte que yo. Así que un brindis por Bill y Fleur, que espero que sean muy felices el resto de su vida.

El chocar de las copas resonó acompañado de los sollozos esporádicos de la señora Weasley e incluso de la señora Delacour. El señor Weasley dio una palmada a su hijo al sentarse.

El tiempo fue avanzando entre discursos, aplausos y bromas. Poco a poco se iba haciendo de noche y Bill y Fleur comenzaron el baile de novios, con una pieza lenta, bailando muy pegados. Una vez que terminaron, empezó a sonar una música con bastante más marcha. El baile había comenzado.

Harry no sabía que hacer. Casi todo el mundo estaba bailando, pero el se había quedado en la mesa, junto con Ron, Hermione y Luna.

-Sois una panda de aburridos. Yo me voy a bailar ¿alguien se viene conmigo?- les preguntó Luna y ante la atónita mirada de Harry y Hermione, Ron se fue con ella a bailar.

-No me voy a quedar todo el rato aquí ¿no?- les explicó Ron, mientras se iba con Luna.

-Bueno que Harry¿te vienes a bailar?- le preguntó Hermione, pero no esperó a que Harry respondiera y le tiró hacia la pista.

Una vez allí, se pusieron a bailar una canción de las brujas de Macbeth que estaba sonando en ese momento.

-Mira, fíjate allí. Bill y Fleur… hacen tan buena pareja…- le dijo Hermione mientras bailaban.

-Si- respondió Harry, aunque su mirada no se encontraba precisamente en ese lugar sino en otro en donde cierta pelirroja bailaba con Neville.

-¿Cómo te va con ella, Harry?

-El otro día estuvimos hablando, y creo que solucionamos todo.

-Me alegro- le respondió Hermione, aunque esta estaba con la cabeza en otra cosa. Mas bien mirando también a cierto pelirrojo, o eso creía Harry.

-¿Y a ti con Ron?- Harry llevaba mucho tiempo preguntándose si sus amigos tendrían algo entre ellos, y este era el mejor momento para confirmarlo.

-Con Ron ¿yo? Que va Harry, para mi Ron es un gran amigo, pero ya está.

-¿Seguro¿Y que me hablas de lo celos del año pasado?- le preguntó Harry, mientras que comenzaba a sonar otra canción de las Brujas de Macbeth.

-No te voy a negar que el año pasado tuve algunos celos, pero en realidad mi enfado era porque se que Ron se merece algo mucho mejor que Lavender.

Harry se sorprendió de lo que le dijo Hermione. Siempre había creído que tanto Ron como Hermione se gustaban, pero que eran demasiado tontos para decírselo. De todas maneras no se creyó mucho las palabras de Hermione.

-Si tú lo dices…

-Calla ya y baila, anda.

Harry bailó bastante más de lo que el mismo se esperaba. Le sentó muy bien algo de relajación en medio de tanta preocupación. Cuando se sentó a descansar un rato junto con Hermione y Ron (que había dejado a Luna bailando con Neville) se dio cuenta de que los invitados comenzaban a irse, mientras que os que quedaban todavía estaban totalmente desmadrados. Fred y George les enseñaban todo lo relacionado con su tienda a las sobrinas de Fleur y el señor Weasley y el señor Delacour charlaban a gritos, bastante pasados de copas, sobre quidditch.

-Que bien ha estado, eh Ron- comentó Hermione, en tono mordaz.

-¿Eh¿Qué dices?- respondió Ron, que no había estado atento a la pregunta que le había hecho Hermione, atento como estaba a Gabrielle que se iba ya junto con toda su familia- Si, si muy bien…

-Desde luego, Ronald- dijo Hermione, en el típico tono en que empezaban las peleas entre ella y Ron.

Y mientras sus amigos peleaban y la gente se iba, Harry no pudo evitar pensar que ojalá su vida solo fueran bodas para poder estar así de bien siempre. Aunque muy a su pesar, también tenía que pensar que mañana quizás todo cambiara y tuviera que volver a la cruda realidad.

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A muchos kilómetros de allí, mas concretamente en España, cuatro hombre debatían acaloradamente en un palacio en el centro de Madrid.

-Mi país jamás podrá permitir esto, Tony- el hombre que hablaba era más bien corpulento y su tono era muy duro, con cierto acento francés

-Ni el mío lo que vosotros estáis haciendo, Jacques. Os recuerdo que aun nos acordamos del asesinato de los dos policías antes de ayer- esta vez el que habló, Tony, según había dicho Jacques, era un poco mas bajo pero igual de duro era su tono al hablar.

-Calma, por favor. Tenéis que tener paciencia. Seguro que podéis solucionar vuestras diferencias sin tener que recurrir a…- el tercero en discordia hablaba con voz insegura, sin tener muy claro que hacer, con un ingles bastante forzado, como si se hubiera aprendido aquellas palabras, y fue interrumpido antes de terminar.

-Tu cállate. Bastantes problemas tengo ya con estos dos como para que ahora llegues tú- el último en hablar de los cuatro era el que mas autoridad expresaba y seguramente el mas mayor.

-Bernard, mas problemas tenemos nosotros contigo. Eres tu el que esta causando todo ese malestar en las fronteras con tus ridículas decisiones- el que habló fue Jacques.

Los tres hombres, Jacques, Bernard y Tony, continuaron discutiendo durante más de una hora, mientras el presidente español intentaba mediar entre ellos, sin ningún éxito, sin saber ninguno de ellos que no estaban actuando por voluntad propia, sino por los impulsos de cierta maldición lanzada sobre ellos, bajo el dominio de la maldición imperius, lanzada por los mortífagos a Jacques, Bernard y Tony, y por la orden al español.

-Te exijo ahora mismo que le digas al ridículo ministro tuyo ese que reabra las fronteras- el tono de voz de Jacques indicaba que había llegado al límite de su paciencia.

-Jamás cederemos. Bastante daño le habéis echo a Alemania ya durante toda su historia.

-Por favor, no vengáis ahora con rencores. Tiene que haber alguna forma de solucionar esto- la voz del presidente español sonaba a suplica final.

Las miradas de sus homólogos en el cargo le decía todo. Había fracasado. El plan de la orden, por tanto, también había fracasado.

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Aquella mañana Vernon Dursley se levantó realmente contento. Más de una semana hacia ya desde que el rarito de su sobrino se había ido de su casa para siempre. Y nada mas la idea de saber que jamás no volvería le llenaba de felicidad.

Tomó el desayuno, como siempre un buen desayuno, ya que no había nada mejor que levantarse con buen pie y que mejor forma de hacerlo que con eso. Mientras que se tomaba su segundo café matutino, cogió el periódico que acababa de traerle Petunia y se dispuso a echarle una ojeada como toda las mañanas.

Pero esta vez no tuvo que irse a las páginas centrales para encontrar las noticias que le importaban. Vernon Dursley no era un hombre fácilmente impresionable. Pero cuando leyó el titular que rezaba la portada, casi se le cae la taza de café:

FRANCIA, REINO UNIDO Y ALEMANIA DECLARAN LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

Las conversaciones que inició España no tienen éxito y el mundo vuelve a entrar en guerra 60 años después.

Notas del autor: Espero que os guste el capitulo. Dudas sobre él, cosas que no tengáis claras, críticas, halagos (que a lo mejor no los hay) lo que sea Reviews. Y de paso, gracias a todos los que me han dejado reviews y están siguiendo mi historia.

Pd: Por cierto los nombres de los políticos que habéis visto, como supongo que sabréis, son los presidentes de sus respectivos países en el año 1997.