Disclaimer: Una vez más, esto no cambia. Harry Potter sigue perteneciendo a la JK. Yo mientras utilizo mi imaginación para intentar hacer esta historia.
Capítulo 8: El valle de Godric
-Hemos llegado- comentó Harry, emocionado.
Ante el se extendía una casa en ruinas, que tenía aspecto de haber sido esplendida en sus mejores tiempos. La casa se encontraba rodeada de jardines, que no habían sido arreglados desde hacía varios años, pero que los arboles que se encontraban en ellos daban fe de la belleza que tendría antaño. Harry, junto con Ron y Hermione, se encontraba en la verja de entrada, una puerta metálica en donde en la parte superior se podía leer Mansión Potter. Por fin habían encontrado la casa de los Potter.
Les había costado bastante llegar. El día siguiente a la visita a ministerio Harry les contó a sus amigos su intención de ir al valle de Godric antes de volver a Hogwarts y en solo dos días lo organizaron todo. Habían conseguido ir "solos" (seguro que la orden había mandado a alguien a vigilarlos). Harry, Ron y Hermione llegaron por la mañana temprano, pero lo que ninguno se podía imaginar es que el pueblo fuera tan grande, no por las casas que tenía ni la gente que vivía allí, que eran mas bien pocos, sino por el tamaño del pueblo, un pueblo que había pasado mejores tiempos pero que en esos momentos estaba casi abandonado.
La mansión Potter, como les contó el tabernero del bar cola de tritón el único bar del pueblo, un bar sucio y mugriento que hacía parecer al cabeza de puerco un restaurante de categoría, se encontraba en el extremo norte del pueblo, casi a cuatro kilómetros, situado en una colina. Recorriendo el pueblo, casi abandonado y encontrándose poquísima gente en el camino habían tardado medio día en encontrar la mansión Potter.
-Harry, esto es increíble- le comentó Hermione y la verdad es que tenía razón: si estando en ruinas les parecía magnífico, en sus mejores tiempos debería de haber sido maravilloso.
Pasaron los tres por la verja y caminaron en silencio por el caminillo que conducía hacia la entrada de la mansión. A medida que iban avanzando se iban encontrando con restos de la suntuosidad que presentaron los jardines cuando vivían allí los Potter: estatuas rotas, fuentes secas, bancos de madera gastada por el tiempo… Sin darse cuenta habían llegado ya a la puerta de la casa.
Harry se quedó mirándola atentamente. Cuantos recuerdos encontraría en esa casa, cuantos cosas sobre sus padres… Solo había una forma de saberlo.
-¿Preparado Harry?- le preguntó Ron, una vez llegaron a la puerta, intentando poner en su voz el tono mas suave que tenía.
-Preparado- respondió Harry con voz firme.
Se aproximó a la puerta y de un toque esta se abrió ante el mostrándole el interior de la casa. La casa presentaba, a pesar de lo que pudiera haber parecido en un principio por el exterior, un aspecto bastante bueno, dentro de lo que cabe en una casa que llevaba sin ser habitada tanto tiempo. Ron y Hermione entraron tras Harry y avanzaron junto a el hacia el vestíbulo de la casa.
La primera habitación que visitaron fue el salón, que se encontraba casi al lado de la entrada. El salón recordó mucho a Harry al de las casa antiguas de los muggles, decorado como esos que veía en la televisión (una vez le iban llevar a uno en el colegio pero sus tíos no cedieron, ellos como siempre tan agradables)
Estuvieron inspeccionando el salón un rato. Habían acordado que todo los que les pudiera resultar útil, que fuera interesante o cualquier otra cosa la meterían en la caja sin fondo que los gemelos les habían dado. Lo único que Harry encontró fueron cubiertos y trastos viejos con aspecto de ser muy caros, pero que a ellos no les interesaban.
En el salón no encontraron nada interesante y salieron a seguir investigando por el resto del primer piso. La cocina, la más grande que había visto en su vida no tenía nada de interés. La sala de invitados, también en el primer piso, suntuosa hasta más no poder, pero inútil para ellos. La casa de la familia Potter era inmensa, pero no tuvieron suerte de encontrar nada que les interesara en ese primer piso, así que decidieron salir al jardín para comer algo ya que sus estómagos, en especial el de Ron, les habían dado avisos de estar hambrientos.
Se sentaron cerca de una de las fuentes que había en el jardín, con la estatua de un hombre con una espada, que Harry juraría que era la espada de Gryffindor. Hacía un buen día y se estaba muy bien allí, sentados a la luz del sol, como si de un picnic se tratara.
Comieron en silencio. Ni Ron ni Hermione tenían muchas ganas de hablar. Ron, entretenido con su bocadillo no solía hablar mucho mientras comían y lo que hablaba eran siempre cosas imposibles de entender con la boca llena y Hermione parecía muy pensativa, con la mirada perdida en el vacío. Pero era Harry el más serio de los tres. Mientras comía su bocadillo, miraba fijamente la casa que hace ya casi diecisiete años habría sido la casa en donde vivía con sus padres, felices y alegres. ¿Qué hubiera sido de su vida si aquella noche no hubiera matado a Voldemort a sus padres?
Terminaron de comer y se dispusieron a subir al segundo piso de la casa. Unas escaleras, bastante mal conservadas y por las que tuvieron que subir tomando grandes precauciones, les condujeron a el.
Ante ellos se extendía un ancho y larguísimo pasillo con numerosas puertas, algunas de ellas cerradas. Entraron por la primera puerta que estaba abierta que se encontraba a su izquierda.
Una gran biblioteca, que podría llegar a dar envidia incluso a la de Hogwarts, apareció a su vista. Estanterías y estanterías llenas de libros que se perdían en la oscuridad llenaban la sala, increíblemente grande.
Harry, Ron y Hermione penetraron en la biblioteca, cubierta de polvo y suciedad por todos lados. La luz del sol se colaba por los ventanales situados en la parte superior de la sala y les daba la luz suficiente para analizar algunos de los libros de la primera estantería que encontraron.
-Mirad esto- Hermione les enseñó un libro antiguo, desgastado por el paso del tiempo, lleno de polvo y al que parecía que el mas mínimo roce destrozaría, en el que los chicos pudieron leer el titulo Historia de Hogwarts- Si no me equivoco, y creo que no lo hago, este podría ser el ejemplar original de Historia de Hogwarts. Esta biblioteca podría estar llena de libros como este o de libros que pudieran resultarnos muy útiles- Hermione hablaba realmente emocionada, sabiendo que aquello que tenía en las manos era realmente una reliquia
Harry entendía perfectamente la indirecta en las palabras de Hermione. Antes de partir hacia el valle, Hermione le había cuestionado que harían una vez llegaran a la casa: si se quedarían unos días o simplemente un día. Harry, evitando su pregunta, le había dicho que ya verían. Pero sabía que Hermione, testaruda como ella sola, volvería a plantear el tema. Aunque tenía que reconocer que su verdadera razón era que le iba a costar quedarse en esa casa, con tantos recuerdos para él. Pero tenía que afrontar que iba a ser necesario quedarse unos días. Además, como decía Hermione, esa biblioteca podría tener infinidad de cosas e investigarla podría llevarles bastante tiempo.
-¿Qué vamos a hacer entonces, Harry?- le preguntó Hermione, adivinando exactamente la razón por la que Harry se había quedado pensativo. Hermione sabia lo que lo ocurría a Harry, pero también sabía perfectamente que el acabaría cediendo.
Harry miró a Hermione y nada mas mirarle supo que una vez más ella había vencido -Nos quedamos- respondió Harry, derrotado. De todas maneras sabía que al final lo tendría que aceptar tarde o temprano.
Se quedaron un rato más en la biblioteca hasta que salieron. La luz que entraba por los resquicios de polvo en las ventanas les hacían ver que lo mas seguro es que la noche estuviera cercana a llegar y prefirieron conjurar el hechizo lumos por seguridad en su camino hacia el resto de habitaciones.
Las dos siguientes puertas que encontraron estaban cerradas y por mas hechizos que conjuraron (o que conjuró Hermione) no pudieron conseguir abrirlas. Pero a la tercera fue la vencida y la tercera de las puertas por la que pasaron si se abrió. Esta se encontraba casi al final del pasillo, pasillo por el que podían vislumbrar que solo quedaba una ultima puerta, a continuación de esta.
La puerta, casi destruida por el paso de tiempo, se abrió con un ligero empujón con las manos de Ron, y nada mas ver de refilón su interior, Harry supo donde se encontraban: La habitación de sus padres, el lugar en donde Voldemort había acabado con la vida de sus padres y después había caído derrotado por un simple bebé.
Miles de recuerdos llegaron de forma clara a la cabeza de Harry. Todos los sueños confusos sobre aquella noche, todas las conjeturas sobre como había sido realmente se definían en su cabeza. Todas aquellas cosas que le habían contado ahora podía darles un lugar donde pasaron. Sin esperar a que Ron o Hermione dijeran algo, Harry se adelantó y se adentró de lleno en la habitación.
En comparación con el resto de la casa, la habitación era seguramente la menos ostentosa de las que tenía esta, pero a Harry le pareció que seguramente habría sido la más bonita en el tiempo en el que había estado bien. La poca iluminación que entraba por la ventana sin cortinas, que se encontraban tiradas en el suelo, junto con la luz que emitía su varita le permitió ver una cuna, supuso Harry suya, que se encontraba cerca de la cama de sus padres, decorada de los colores de Gryffindor. En la izquierda de la cama había una pequeña mesita de noche, prácticamente destruida, que parecía que con el más mínimo toque se podría caer. Y pensar, se dijo a si mismo Harry, que allí mismo es donde Voldemort había estado a punto de caer.
Harry se acercó a la que había sido su cuna y miró en su interior. Pudo ver un pequeño peluche, un sonajero, y una pequeña colcha bastante sucia. Cogió el sonajero y lo agitó. En vez del típico sonido de los sonajeros muggles, una canción comenzó a sonar: una melodía suave y tranquila, sin duda una canción para dormir, una nana.
Con la música de fondo y cogiendo el peluche seguramente suyo, Harry notó como sus ojos se humedecían. Pequeñas lágrimas recorrían su rostro mientras agarraba el peluche y el sonajero y se sentaba en la cama. Se quedó un rato solo, escuchando la melodía y agarrando el peluche, en frente de su cuna. No supo si fueron minutos, segundos, horas. Solo supo que en ese momento se dio cuenta mas que nunca que sus padres estaban con el, cuidándole, protegiéndole.
Limpiándose las lágrimas Harry se levantó de la cama. Se dio cuenta de que todo este tiempo había estado solo. Mirando a la puerta, vio a Ron y Hermione esperándole. Habían preferido dejarle solo. Los buenos de Ron y Hermione. Que haría el sin ellos. El día que todo esto terminara el junto con los dos, seguramente ellos ya casados, serían muy felices. Pensando en la pregunta que se había planteado antes mientras comían, quizás si no hubiera ocurrido esa noche no hubiera conocido a Ron y Hermione. Y solo eso le bastaba para seguir. Una sonrisa hizo acto de presencia en el rostro de Harry, algo rojo todavía por el llanto. Y con la sonrisa aun en su rostro se giró hacia ellos y juntos y sin tener que hablar afrontaron el camino hacia la última puerta de ese pasillo eterno.
La noche ya se había dejado caer sobre el valle de Godric y los tres tuvieron que volver a iluminar el camino. La última puerta que se encontraba justo al final del pasillo, no les condujo a ninguna habitación, sino a unas escaleras. Con curiosidad avanzaron los tres en fila, con Harry delante. Las escaleras terminaron y les condujeron a una última puerta, bastante grande. Una vez abrieron esta les condujo de nuevo al exterior.
La luna, esta noche llena, era su única compañía en ese momento. Habían salido a la parte de atrás del jardín de los Potter, con numerosos arboles y mucho mas austera que la parte delantera, que se extendía mas allá de donde su poca iluminación les permitía observar. Harry, Ron y Hermione avanzaron con cautela hacia delante, vigilando todo con miedo a que algo a alguien les atacara.
-¡Ay!- el quejido de Hermione les asusto momentáneamente, pero al ver los chicos que simplemente se había tropezado les tranquilizó- Me he chocado con algo- dijo Hermione, todavía dolorida por el golpe que se había dado en la pierna
Hermione dirigió su varita hacia abajo e iluminó un trozo de piedra. La piedra en cuestión parecía realmente antigua y abajo tenía escrita una inscripción.
Godric Potter
1632-1685
Amado padre y esposo
Descanse en paz
-¡Esto es una lápida!- comentó Ron en voz alta- Estamos en un cementerio.
-Mas concretamente en el cementerio de los Potter – completó Hermione, con voz tétrica.
A Harry no le hubiera mucha falta las aclaraciones de Ron y Hermione sobre que se encontraban en el cementerio, pero le sirvieron para darse cuenta que era realmente verdad. Y que si eso era verdad hay estarían enterrados sus padres. Una mirada con sus amigos bastó para entenderse.
La búsqueda de la lápida de los padres de Harry les llevó a encontrarse con muchos nombres: Artimus, Margaret, Jack, Peter... Pero lo mas curioso fue comprobar que lo que les dijo Sirius sobre las familias mágicas era totalmente cierto. Los apellidos Black, Weasley incluso Malfoy los vieron en más de una ocasión en las tumbas. Como Harry se estaba dando cuenta, quizás su padre habría sido el primer Potter en casarse con una mujer que no fuera de sangre pura.
-¡Eh chicos¡Creo que la he encontrado!- la voz de Ron gritando interrumpió su búsqueda y rápidamente se dirigieron al lugar en el que se encontraba Ron.
Unas lápidas, las más nuevas que habían visto hasta ese momento en el cementerio, de mármol que prácticamente las hacía brillar en la oscura noche se encontraban bajo sus pies. En ellas se podía leer claramente los nombres de los padres de Harry: Lilian Evans Potter y James Charles Potter
Harry se acercó poco a poco a las tumbas, acurrucándose contra si mismo ya que la pequeña brisa que corría era bastante fría. Atrás sus amigos se separaron un poco de el, dejándole algo de intimidad. En otra época, quizás hace solo unos días, se hubiera acercado a esas tumbas y hubiera querido dejarlo todo allí, haberse quedado para siempre, haber querido que todo se acabara. Ahora no. Ahora sabía que lo que tenía en frente era a sus padres pero que aunque ellos estuvieran muertos el tenía que continuar seguir fuerte. Y eso es lo que haría.
Una vez estuvo en frente de la tumba, se agachó y se arrodilló ante ellas.
-Orchideous- dos ramos de flores salieron de la punta de la varita de Harry, llenos de todas las flores que se le habían podido ocurrir. Los depositó con cuidado sobre las tumbas de sus padres, quitando las flores ya muy marchitas que había puestas. Después de colocarlos rezó una pequeña oración. No es que Harry fuera muy religioso y la verdad es que no conocía lo que el mundo mágico pensaba sobre la religión, pero en ese momento necesitaba rezarle algo a sus padres. De nuevo las lagrimas, esta vez con más fuerza, aparecieron en sus ojos.
Una vez terminó de rezar se levantó, se limpió un poco la cara y se giró hacia su amigos. De repente al levantarse notó como algo le entraba entre las manos, algo bastante ligero. En la mano se le acababa de aparecer un sobre.
-Mirad esto, me ha aparecido en las manos- les comentó Harry sorprendido a Hermione y Ron.
Harry les mostró a los chicos el sobre. Ron y Hermione intercambiaran una mirada extraña, como si algo no fuera bien.
-Harry, en la mano no tienes nada- le dijo Hermione, extrañada, mirándole con cara rara.
-Que dices Hermione, si lo tengo aquí en la mano- Harry miró de nuevo hacia sus manos y vio de nuevo que, efectivamente, tenía un sobre en las manos.
-Harry, en serio, en la mano no tienes nada- esta vez el que se lo dijo fue Ron, que miraba hacia sus manos con gesto confuso.
Harry, cada vez más sorprendido, miró hacia sus amigos y vio que lo que le decían era verdad, que realmente no le veían nada en la mano.
-Bueno Harry, a lo mejor es algo que nosotros no podemos ver. Ábrela y léela en voz alta- le comentó Hermione, intentado encontrar la solución al problema.
Harry se dispuso a abrirla, quitando el sello, que tenía un símbolo que no conocía. Leyó el contenido de la carta, que tenía letra que parecía de mujer, en voz alta
Si el hechizo ha salido bien, significa que quien quiere que seas eres el Elegido.
Y es hora de que descubras un secreto que te ayudará en tu camino
Pues yo pude lograr completar la tarea que R.A.B. dejó incompleta
Y destruir el medallón de Slytherin
Pero ten cuidado porque el camino que te queda es difícil y oscuro
Te enfrentarás a retos que te parecerán imposibles y tendrás muchas problemas
Yo ya he conseguido mi objetivo
Ahora es tu turno, elegido
Consigue tú el tuyo
J.M.B.
Harry termino de leer la carta temblando. Si lo que ponía en esa carta era verdad...
-Harry ¿Sabes lo que significa esa carta si es realmente verdad?- le comentó Hermione, realmente emocionada, pero también algo contrariada. Le encantaría poder ver esa carta.
-Que ya solo quedarían tres horcrux por destruir.
-Y que estaríamos más cerca de lo que nadie ha estado de derrotar a Voldemort, Harry- comentó Hermione, en tono firme.
Y tenía razón. Si esa carta era verdad solo quedaban tres horcrux. Pero ahora tenían otra tarea por delante: Averiguar quien era J.M.B.
Notas del autor: Bueno, otro capitulo más que pasa. Espero que la historia os esta gustando y muchísimas gracias a todos aquellos que me han dejado Reviews. Ya todos los que se pasen por la historia, también. Y de paso si pueden dejar un review mejor. Y ya sabéis. Cualquier duda sugerencia, queja, lo que sea: Review
