Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter pertenecen a su legitima dueña, una escritora rubia que está forrada gracias a esto… yo simplemente cojo su creación me sirvo de ella para expresar algo de originalidad.

Capítulo 9: Escondidos en el bosque

Los primeros rayos de Sol se empezaron a filtrar por los pocos huecos que dejaba el polvo acumulado de la habitación. Mientras Hermione abría los ojos lentamente, estos le empezaban a molestar, por lo que decidió levantarse para ver mejor.

Después de visitar el cementerio, habían decidido quedarse a dormir en el salón del piso de abajo, con los sacos que habían traído en la caja que le habían dado los gemelos. Hermione había pensado que allí descansarían mejor para lo que tuvieran que hacer durante estos días.

Mientras Hermione se paseaba por la habitación en busca de sus cosas, no pudo evitar observar a Harry y Ron, que dormitaban tranquilamente (si es que se podía dormir tranquilo con los ronquidos de Ron de fondo). Observó a Ron un rato mientras tomaba un poco de agua.

Era curioso, pensó. Hace un tiempo seguramente al ver a Ron dormido hubiera sonreído y hubiera pensado en lo bien que se le veía tan tranquilo, con algún mechón rebelde cayéndole por la cara. O simplemente en un futuro con el, en una vida juntos.

Sin embargo, hace ya unos meses que se había empezado a dar cuenta de que algo estaba cambiando. Que ya no era lo mismo. Que, quizás, sus sentimientos hacia Ron habían variado.

No es algo que se hubiera dado de repente. Ya cuando tuvo lugar el funeral de Dumbledore ella esperaba que algunos de los dos diera un paso al frente. Que fueran valientes. Pero realmente una vez que pasó, se dio cuenta de que tampoco lo lamentaba. De que hubiera sido un error. Y es que, si alguna vez hubiera habido una posibilidad de algo con Ron, esta se esfumaba por momentos.

El porqué de esto incluso le resultaba complicado a ella misma. Es lo que tiene el amor, que no puede ser respondido ni en sus queridos libros. Quizás haya sido porque siempre pensó que Ron y ella acabarían juntos porque era ese el orden de las cosas, y ahora se daba cuenta de que el amor no era eso. O quizás por que se comprendió que sus peleas no eran más que muestras de amistad, y no de amor, como siempre había pensado.

A todo esto, mientras pensaba, sus pies le habían dirigido sin ni siquiera darse cuenta, hacia una de las puertas cerradas del segundo piso, incluso subiendo las escaleras, como impulsada a hacerlo por instinto.

La verdad es que a simple vista parecía una puerta totalmente normal como las del resto de la casa. Sin embargo, no habían podido abrirla por mucho que lo había intentado. Algo le decía a Hermione que esta vez iba a ser diferente.

Avanzó y simplemente giró el pomo. Y tal y como su instinto le había dicho, esta vez la puerta si se abrió. Hermione entró con sumo cuidado, invocando el hechizo iluminador rápidamente, al ver que la habitación se encontraba a oscuras.

Ante sus ojos se abría lo que parecía un despacho. Tenía un ventanal al fondo que daba a una terraza, que se encontraba detrás de una mesa de estudio, de estilo antiguo, al igual que el resto de los muebles que formaban el despacho, en donde varios pergaminos, rotos y amarillentos por el tiempo, se arremolinaban. Hermione se acercó y cogió algunos para ver que eran.

Cogió primero un pergamino con el sello del ministerio, que llamó poderosamente su atención.

Ministerio de Magia: Notificación para aurores.

Después de arduas investigaciones y muchas dificultades, hemos podido hacer una lista medianamente plausible de los seguidores de el que no debe de ser nombrado, aquellos que se hacen denominar "mortífagos", con una información muy útil de cada uno de ellos, amen de las actividades que cada uno de ellos se suele realizar. Junto con esta información, recibiréis las misiones a las que cada uno de vosotros será destinado.

Atentamente:

Bartemious Crouch, Jefe del Departamento de Seguridad Mágica

Después de esta carta, Hermione encontró muchos pergaminos que hablaban sobre los diferentes mortífagos. Nada mas verlos, Hermione pudo suponer lo importante que les iban a ser a partir de ahora.

Intento coger todos los que pudo de la mesa del despacho. Cuanto mas cogía relacionados con los mortífagos, más se asustaba, ya que se daba cuenta de la cantidad de ellos que había. Es verdad que a estas alturas muchos de ellos ya estarían muertos, o locos, o habrían dejado a Voldemort, pero Hermione estaba segura de que durante este tiempo habían entrado suficientes como para sustituirlos. Ejemplo de ello eran las nuevas generaciones de mortífagos procedentes de Slytherin.

Una vez que cogió todo lo que pudo se fue directa al salón, en donde Harry y Ron todavía seguían dormidos. Por lo iluminada que estaba la sala de la luz solar, pudo suponer que ya estaba bien entrada la mañana.

Hermione se decidió a despertar a Harry primero, más que nada porque despertar a Ron siempre resultaría una tarea mucho mas complicada.

Harry se despertó con rapidez y enseguida se puso a mirar los pergaminos que había traído Hermione con sumo cuidado.

- Esto es increíble Hermione… fíjate… Lucius Malfoy, Bellatrix Lestrange, Vincent Crabbe, Severus Snape… – en este ultimo el tono de Harry se tiño de absoluto odio.

Alguno de los papeles eran de mortífagos como Karkarov o Evan Rosier, ya muertos, y que por tanto no tenían utilidad, pero Harry aprecio mucho el hallazgo de Hermione. No por nada era ella la que siempre al final le sacaba más de apuros.

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Durante los dos días mas que estuvieron en la mansión Potter, investigaron arduamente en la biblioteca en busca de libros que les fueran de algún interés. Harry y Ron, huidizos como eran de la tarea de buscar en libros, tuvieron que aguantar las órdenes de búsqueda que les decía Hermione.

Ésta encontró algunos ejemplares que le resultaron interesantes como Lugares mágicos insólitos para buscar posible escondites a los horcrux, Una historia de la magia, Inmortalidad, o un rarísimo ejemplar de Leyendas mágicas, a parte de otros libros que Hermione considero importantes, pero que a Harry y Ron poco importaron.

También intentaron por todos los medios abrir la puerta del piso de arriba que quedaba por ser abierta. Pero sus intentos fueron infructuosos, porque no consiguieron nada. Así que desistieron en ello y se dedicaron a investigar la casa más a fondo.

Encontraron un sótano, el cual se encontraba lleno de reliquias familiares de los Potter. Numerosos cuadros, objetos antiguos… se apiñaban de manera poco ordenada en la gigantesca estancia, iluminada tan solo por un pequeño ventanal redondo, y llena de polvo hasta el último rincón. Sin embargo, ninguno de los objetos que se encontraban en ella eran de su interés, por lo que decidieron dejarla tal y como estaba.

La verdad es que ya habían investigado y pasado el suficiente tiempo en esa mansión, a pesar de que en ella, por motivos que ninguno de los componentes del trío, se sentían muy seguros. Así que, después de recoger las cosas, y de que Hermione echara un ultimo vistazo a la biblioteca, con los quejidos de Ron de fondo (pero será pesada…), salieron por la puerta de la mansión y se despidieron de la casa, la cual, Harry no sabia muy bien por que, pero intuía que seria la ultima vez que vería.

- Siguen su camino James… nosotros solo podemos guiarlos por nuestro hogar. Ellos se tendrán que guiar por el resto de su aventura.

- Seguro que lo harán bien Lily…

Y mientras los espíritus de Lily y James Potter desaparecían en la penumbra de su hogar, Harry no pudo evitar sentir un escalofrío, sin saber siquiera por que lo sentía.

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Avanzaron tranquilamente por el mismo camino que el que habían tomado de ida. Serían ya las dos de la tarde, porque el Sol estaba en lo más alto, así que se decidieron a pararse a tomar algo, en un valle que había cerca de un bosque de altos y floridos árboles, que se extendía mas allá de donde su vista les llegaba a alcanzar.

Comían tranquilamente tumbados en el césped, sin charlar, aunque quizás mas unidos que nunca, sintiendo que valía mas un silencio de confianza y amistad, que una charla insustancial.

De repente, Hermione oyó un ruido, que provenía del bosque que estaba cerca de ella. Prefirió no hacerle caso. Total sería un simple animalillo.

Otra vez el mismo ruido. Hermione se empezaba a preocupar.

- Chicos, ¿no habéis oído nada extraño?- les preguntó Hermione, algo asustada.

- Que va- respondieron casi al unísono Harry y Ron. A pesar de ello los dos aguzaron el oído por si oían algo.

Después de un rato más en silencio, se volvió a oír un ruido, y esta vez Harry y Ron si que lo escucharon.

- Ahora si lo he oído Hermione- dijo Harry, que inmediatamente cogió su varita.

Los tres chicos, prestos a lo que pudiera suceder cogieron sus varitas en dirección hacia el sitio de donde provenían los ruidos, es decir, hacia el bosque

Después de esperar unos minutos, de repente de detrás de los árboles del bosque surgieron unos encapuchados, que pillaron por sorpresa al trío, que en poco tiempo se vieron rodeado de seis de ellos, que por su aspecto y sus vestimenta, no podían ser mas que una cosa: Mortífagos. Los habían pillado. Aunque todavía no los habían desarmado.

- Mirad si son tres pececitos que han caído atrapados en una red. Pensaba que estaríais mas atentos, aunque no se que me podría esperar de tres mocosos- ese tono de voz con tanto odio, ese asco en cada palabra que desprendía; no podía ser otra persona que Bellatrix Lestrange.

Harry intentaba discernir rápido. Les habían pillado, eso estaba claro. Pero tenían que encontrar de forma urgente una manera de escapar de allí, a menos que quisiera acabar en frente de Voldemort en poco tiempo. Los rodeaban, mientras el trío daba vueltas intentando defenderse. Intentó hablar con Ron y Hermione lo más bajo que podía.

- ¿Que hacemos?- la preocupación en el tono de Hermione era evidente.

- Tenemos que intentar atacar los tres juntos para despistar - le dijo Harry- cuando haga una señal como hablar con alguno de los mortífagos lo intentaremos.

Los dos chicos asintieron, mientras Bellatrix seguía hablando.

- … así que ya estáis atrapados. Mi Lord se pondrá tremendamente contento de que los lleve a Él. Así que esta vez no me haréis jugarretas extrañas. Os vendréis conmigo ya.

- Pero Bellatrix…

Esa era la señal. Después de que Harry hablara, los tres chicos lanzaron a la vez los tres primeros hechizos que se les ocurrieron y sorprendieron a los mortífagos, que dejaron un hueco, por el que Harry, Ron y Hermione intentaron escapar.

- No tan rápido mocosos. ¿Dónde creéis que vais?- la irritante voz de Bellatrix les sorprendió.

Increíblemente Bellatrix se había colocado delante de ellos con una velocidad impresionante, y les cerraba el paso junto con otros dos mortífagos. Esta vez, totalmente desprevenidos, el trío si fue desarmado y atado con el fin de que no escaparan.

- Intentar huir de mí. Muy equivocados estáis si pensáis que la mejor aliada del Señor Oscuro os iba a dejar irse tan fácilmente.

Esta vez si que estaban mal. Bellatrix ya estaba preparando a sus hombres para aparecerse en el cuartel general de los mortífagos, en donde Voldemort seguramente les estaría esperando, para acabar con ellos. Hasta el Sol parecía querer huir, escondiéndose detrás de unas nubes.

Justo cuando comenzaban a caer algunas gotas de lluvia provenientes del bosque se oyeron otros sonidos.

- ¡Expeliarmus!- un rayo de luz rojo surgió del interior del bosque y desarmó a Bellatrix.

Dos hechizos más surgieron del bosque y desarmaron a los mortífagos que acompañaban a Bellatrix. Aparecieron de detrás de los árboles tres figuras lanzando hechizos. Eran Tonks, Kingsley y Moody. Eran la Orden. Eran su salvación.

Rápidamente Tonks fue y desato al trío, que cogió sus varitas y se unió a la lucha que se había iniciado entre los mortífagos y los miembros de la orden, mientras la lluvia comenzaba a arreciar sobre sus cabezas.

Era una lucha igualada. Seis contra seis. Mientras Moody se encargaba de un joven mortífago, y Kingsley de otro más veterano, Tonks se enfrentaba a Bellatrix.

- Una novata como tú no tiene nada que hacer contra mí.

- Ya veremos Bellatrix- el tono de voz de Tonks denotaba mas determinación de la que nunca habían visto en ella.

Sus movimientos eran rápidos y ágiles, pero no llegaban al punto que le daba la experiencia a Bellatrix, que empezaba a imponerse.

Harry estaba teniendo sus problemas con el mortífagos al que se enfrentaba. Sus movimientos le resultaban familiares, pero no sabría decir con exactitud quien era. A su lado vio como Ron se defendía como podía de su adversario, mientras que Hermione desarmaba al suyo e intentaba ir a ayudar a Tonks.

-¡Cruc …- en un momento de distracción casi coge a Harry, pero este fue mas rápido.

- ¡Expeliarmus!

Su oponente se encontraba desarmado. Después de levantarle la máscara, pudo ver quien había sido su oponente: Lucius Malfoy. Superando el odio que le generaba ese hombre, le petrífico y fue a intentar ayudar a sus compañeros.

Mientras, Hermione intentaba ayudar a Tonks, que lo estaba pasando realmente mal con Bellatrix.

- ¡Ni siquiera dos podéis conmigo!

Bellatrix era una rival magnífica y así lo estaba demostrando. Hermione intentaba utilizar todo lo que sabía, pero casi nada tenía efecto.

- ¡Avada Kedavra!

La maldición asesina lanzada por Bellatrix había sido lanzada erróneamente, como vio Hermione, totalmente extrañada de que Bellatrix hubiera fallado, ya que paso muy lejos de Tonks. Sin embargo se dio cuenta demasiado tarde de la verdadera intención de Bellatrix.

Un Moody totalmente desprevenido recibió la maldición en su espalda. La escena para Hermione fue a cámara lenta. Moody cayó al suelo, lleno de barro debido a la lluvia que caía, con un gesto de sorpresa en su rostro, ya inerte.

El shock le duró a Hermione unos instantes. Los suficientes para darse cuenta de que como no estuviera atenta ella correría la misma suerte. Así que intentó hablar con Tonks.

- ¡¡Tenemos que salir de aquí ya!!

- No te preocupes Hermione, tengo un traslador aquí. Tendremos que desarmar a Bellatrix y después ir a por Ron, Harry y Kingsley para irnos.

Pero les estaba costando errores. La lluvia caía, y les hacía ser más lentas, pero a Bellatrix no parecía afectarle, ya que se movía con una agilidad increíble sobre esta

Por fin, después de un truena, pillaron en un momento de despiste a Bellatrix, a la que petrificaron y desarmaron, y huyeron rápidamente hacia donde estaban los otros tres, corriendo con todas sus fuerzas antes de que el hechizo dejara de tener efecto.

Harry y Ron habían tenido suerte. Habían conseguido escapar de sus rivales, aunque no habían podido evitar ver la muerte de Moody. Kingsley también lo había visto, después de matar a uno de los mortífagos. Sus rostros, llenos de barro y agua, expresaban el profundo dolor que tenían por la muerte de Moody.

- ¡Agarraos bien al traslador!- les gritó fuerte Tonks.

Segundo después el traslador salía rumbo a Grimmauld Place, dejando a su paso un reguero de lluvia, y dejando en el camino a uno de los más queridos miembros de la orden que tenía su refugio en esa casa: Alastor "Ojoloco" Moody.

Notas finales: Pues nada, fin del capitulo. Después de más de 8 meses, los espíritus de la magia negra ha vuelto. La verdad es que tengo que pedir un millón de disculpas a cualquiera que estuviera siguiendo la historia, pero cosas como que se te pierda toda la información que tenías guardada, más una falta de inspiración horrible, más los estudios, mas el ordenador estropeado… han tenido como consecuencia que no volviera a escribir.

Pero ahora en verano, después de leerme ese "libro" llamado las reliquias de la muerte, no he podido evitar una tentación increíble de continuar mi historia e intentar dar un buen final a la historia, y eso unido al tiempo libre y a la recuperación de la inspiración, han llevado a que la historia vuelva. Y os aseguro que esta vez la terminare.

Espero que os guste el capitulo y de nuevo pedir perdón por esta inaceptable tardanza.

Próximo capitulo: Jennifer Boots